Nuevamente siento que se me ha pasado la cuenta de cuanto tiempo ha pasado desde la ultima vez que escribi para esta historia
Pero en fin, no creo que sea necesario tanto pretexto ya que a la mayoria mas le interesa seguir leyendo
espero que hayan tenido un buen comienzo de año!
y.. a leer se ha dicho!
Para cuando me di cuenta que había ingresado nuevamente a clases y que ninguna de las personas con las que me insertaba a diario -alias shizuka- no se encontraba di un corto suspiro de resignación.
No era que fuera su culpa de que terminara así, simplemente era que en estos momentos encontraba impresendible el hablar de mis dudas con alguien sin que me recriminara por algo o el tener que poner a otra persona al día para que entendiera despúes.
Antes de llegar siquiera al colegio y meterme a hurtadillas al piso que daba a mi salón -no se si ustedes pero en algunos colegios estaba prohibido ingresar al salón para saltarse los discursos del director aboslutamente obligados sin queja ni excusas- me había pasado por su villa pero al acercarme al portero por una extraña razón me dijo que me marchara y que volviera mas tarde.
En conclusión ya no tenía a nadie para acudir.
Y de nada servía el acercarme por compasión al resto de mis compañeras ya que ellas eran ni mas ni menos que fieles seguidoras de nanase y ni hablar de los chicos ya que a veces hacian espectaculos nada agradables para alguien como yo.
Al rato, y por cosa de instantes en que mi cabeza quedo en silencio, se escucho el alarido semi-ensordecedor del timbre que daban por finalizado el discurso de la mañana y como de costumbre tambien el lento pero seguro andar de los estudiantes que solo querian que el demonio del aprendizaje los tomase y los dejase ir pronto.
Con la cabeza respaldada en el pupitre y los ojos cansados aun, por el despertar matutino, logre por unos segundos cerrar los ojos y dejar a un lado la resaca que seguía en mi interior.
Pero seguramente no logró ser suficiente, al sentir como uno a uno de mis compañeros comenzaban a repletar el aula, sin siquiera un hola general, ni un buenos dias, sino un simple chequeo de apretones y manos e irse a sentar hacia las últimas sillas para ponerse al día.
Y eso si que para esas cosas nunca les faltaba energía ya que como todos los miercoles había alguna pequeña excusa en el atraso de los profesores y para nosotros los estudiantes en vez de quejarnos, lo agradeciamos a nuestra manera.
Levantando mi cabeza del pupitre - ya que en todo el rato seguia estado donde mismo- me digne a fijar mi vista hacia la puerta ya que me parecia que desde afuera me llamaran.
O algo así ya que como me sentía tan sola, no sentía en mi motivación alguna para moverme de allí.
Pero al fijarme en dos personas, todo pero absolutamente todo eso desapareció.
A las afueras, y a unos cuantos pasos más, estaba de la nada y muy encaramelados nanase con mitzu-kun.
Y lo más raro de todo es que él no parecía para nada incomodo o peor aun cabreado con ella.
Al contrario, mas parecía.
Que le gustase.
Lo último que se podría imaginar como pesadilla, estaba frente a mi sin que nada ni nadie me despertase.
Mi mente quedo en blanco por varios segundos, casi sin pestañear.
Pero como todo lo bueno que comienza en algun instante se tiene que acabar, al entrar nanase lanzando corazoncitos discretos por todos lados por fin pude ver la otra cara de mi ex-mejor amigo que mas que por demostrar lo que realmente pasaba consigo mismo se fue oculto entre los demás alumnos de su clase sin mas.
Hotaru para variar no tardo en regresar o mejor dicho volver con unas cuantas cosas para nanase -que claramente ni ella misma se dignaba a traer porque era demasiado pedir para alguien de la realeza- y se sento en su lugar junto a ella para que comiera.
Me puse a mirarla de reojo un tanto mas, para tal vez poder escuchar algo pero lamentablemente no funciono mucho al ver que hotaru había notado mi presencia.
No era que me gustaba meterme en problemas, luego de su amorosa "advertencia" del día anterior, pero es que luego de lo recien visto no me podía quitar de la cabeza sobre que cosas habran pasado en ese rato que esos dos estuvieron a solas.
Y claro por el hecho del bullicio exterior solamente les vi como hacian muecas y nada más.
Porque despúes de todos estos años era imposible que recien ahora mitzu-kun le diera por fijarse en nanase sin más o no?
Además recien había pasado uno que dos días desde que me había dicho que no me acercarse y hasta ahora había cumplido.
Porque mas claro que el agua, él sin más, tampoco quería verme la cara.
En conclusión, aunque ella me lo dijese dando igual que quisiera o no, igual le estaba obedeciendo.
Al verme hotaru que había dejado de verles, siguio en lo suyo de tambien ponerse al día con su compinche.
Lentamente el resto de los minutos dieron a su fin, y volvió a brincar entre los salones del instituto el sonido semi-ensordecedor del timbre que daba como señal el comienzo del primer receso.
Y a su vez, lentamente tambien el pasillo se volvió a repletar de gente.
Mirando mi reloj, y sin moverme mucho note que tan solo había pasado una hora desde que había llegado y aun faltaban otras siete más.
Sin pereza alguna me volví a levantar -pero esta vez de mi pupitre- y me diriji hacia la salida sin intensión de volverme a quedar de nuevo, tal vez como recuerdo de que lo ultimo vivido con nanase y hotaru se repitiera.
Con algo de sinsabor me puse a buscar a alguien conocido de entre el tumulto de gente a medida que me dirigia al comedor pero no fue así.
Con torpeza me hice a un lado de la mesa y con el bolso pegado en la falda saque la poca merienda que recorde traer.
No tenía mucha hambre que dijera, pero al ver que estaba sin compañía, desisti de hacerlo.
Mire una vez mas hacía la dirección de las bandejas del almuerzo y note como mitzu-kun era rapidamente percibido por sus compañeros de salón en una mesa contigua y sin hablar de hayase-kun que sin que lo llamaran ya se había hecho un lugar tambien.
Y es que en veces anteriores ya no le veia mas seguido ya que en la ultima reorganizacion de cursos, había pasado a un curso diferente para ponerse al dia con las asignaturas.
Sin animos de mas, regrese a mi salón.
En el pasar de las horas, el tic tac del reloj crujia en mi sien a la vez que me dejaba a su paso un constante dolor de cabeza, no en el caso de mis demas congeneres que al parecer nada le afectaba.
Estaba mas que claro, que tal vez, era la unica que le afectaba no estar con shizuka.
Porque cuando pasaba el tiempo a su lado me sabian las cosas mas dulces y no insipidas como hasta ahora.
Y sin darme cuenta, poco a poco las brillantes luces del alba se desprendian del cielo y daban una vez mas dar paso al atardecer.
En el trayecto hasta la salida al exterior, por mas que vieran en escasos segundos a mi ex-amigo solo nos dignabamos a levantar la cabeza e ignorandonos, y mas aun con la presencia de nanase las cosas se hacian mas densas.
Y como de un suspiro se tratase, dieron como finalizadas las clases.
Todos y cada uno de mis compañeros de aula se retiraron mecanicamente hasta la salida, sin apuro, sin habla pero con un deje de alma en lo mas profundo.
Una lástima.
Parte de mi interior me lo decía sin siquiera preguntarme.
Y de que servía el hablar si había o no prestado algo de atención en clases, pues por mas que me lo pensara al cruzar la salida definitiva hacia la calle y dirigirme a casa diria que no.
Comence a caminar y cerrando los ojos para echar la cabeza hacia atras, pude de alguna manera olvidar lo que había visto.
Lentamente mis pasos me llevaron a un lugar conocido, a la entrada de los condominios donde residia shizuka.
No afecta del todo la historia, pero hace mucho que no escribia por falta de ideas.. pero esto quedo escrito como borrador y bueno, no queria borrarlo por lo que lo dejo aca.
en el siguiente que me pondre a escribirlo enseguida ESTARA LA VERDADERA HISTORIA
de los protagonistas principales.
Matta aou nee!
