N/A.: sigue el suspenso. =D Si leen esto es porque Morenita no me ha matado aun… aun jajaja.
Recuerdos
Dicen que cuando estas al borde de la muerte, ves tu vida pasar frente a tus ojos en un segundo. Mentira. No lo ves. Lo revives. Mientras esperaba sentir el filo de la navaja, sentí que revivia mi pasado. Mi primer recuerdo es cuando yo tenia dos años y medio.
Estaba en un estadio con mi hermana Beth que en ese momento ella tenia los doce muy próximo a sus trece y Leon unos veintitantos. Hoy es uno de los pocos días que el viene de visitas. Papa estaba enseñándole a mi hermano, Beth y yo solo veíamos y escuchábamos.
-Un emisario del rey de Atenas llega y dice, enemigos de Grecia vienen a atacarnos.-dijo el-Que pregunta el espartano?
-Cuantos son, padre.-respondio el seguro de su respuesta.
-No!-rugio decepcionado. Leon es genio cuando se tratan de estrategias militares pero cuando se trata de otra cosa que no sea eso, el es un bruto.-Veamos si tus hermanas saben. Bethany. Misma pregunta.
-Eh-ella se sobresalto por la mirada fría de papa.-quienes son el enemigo?-pregunto dudosa.
-No!-volvio a rugir.-Sarah, responde.-Leon comenzó a reir.-Que te causa gracia en este momento?-pregunto papa
-Sarah solo tiene dos años, papa. Que podría saber ella?-contesto tranquilo.
-No se, veamos que tiene que decir ella.-volvio su fría y dura mirada en mi.-Sarah. Un emisario del Rey de Atenas llega y dice, enemigos de Grecia vienen a atacarnos. Que pregunta un espartano?-lo mire fijamente tratando de pensar, en realidad, imaginando la escena.
-No et cuanto-dije torpemente-o quinet. .. entoncet… teria donde?-pregunte, pensando que si no es quien o cuantos, seria donde o cuando.
-Esa, es la respuesta-dijo complacido mirando a mis hermanos- Un espartano no pregunta cuantos son el enemigo, sino donde están.
Minutos después llego mama.
-Beth, Sarah, vengan a casa ahora a preparar la cena-dijo. Beth dio un salto para ir hasta mama pero yo no me había movido.
-Sarah, ven ahora!-llamo mama.
-No quiedo-me cruce de brazos.
-Ven, Sarah-me llamo mi hermana.
-No-dije terca
-Sarah, vienes ahora a casa!-repitio mama un poco mas molesta-Que esperas?
-quiedo ved que enseña papa a leo-dije.
-Sarah-dijo papa-Ven con tu madre-lo mire seriamente-Ahora.-me ordeno
-Esta bien-me levante.
El próximo recuerdo que tuve es la de estar discutiendo con Beth cuando yo cumpli los tres años y papa ni siquiera lo recordó
-Te lo digo, beth. Papa me odia.-Llevaba un largo rato tratando de convencer a mi hermana pero ella me ignoraba por completo y desmentía mis palabras.
-No odia, Sari. Al contrario, te ama.
-Entontet poque olvido mi cumpleañot?
-Porque es un hombre ocupado.
-No eta muy ocupado, tolo no me quiede. –Ella se arrodillo a mi lado a acariciar mi cabello.
-Eres pequeña, aun no lo entiendes-dijo con suavidad.
-Ni tiqueda te quiede a ti.-comenzo a reir.
-Sarah…
-Es vetat y te contta.
-No, porque no es asi. El nos quiere por igual, nos quiere tanto como quiere a Leon.
-Mentita. El nos quiede tanto como a una miedda de vaca.-dije.
-SARAH! Donde aprendiste esa palabra?-me reprendio mi hermana
-Que impodta eso? Lo impodta papa no nos quiedde.
-Nos quiere-insistio dura
-Clado que no. Quiede a Leon mucho mas que a nosottas.
-Que te hace creer ello?-comenzaba a desafiarme
-Facil. El año que Leo nacio fue el año que papa gano la batalla cota los acadios, lucho como leon pod espadta. Pod eso nueto hemano se llama Leon.Y pod que es vadon y tdaeda honod a la familia. Pedo tu y yo somos mujedes, no somos nada. Somos menos que miedda de vaca.
-Te equivocas, Sarah y deja de decir tonterías que no vas a ganar nada excepto un castigo por hablar de estupideces.
-No digo estupideces. Digo la veddad y tu no lo acetas.
-Callate ya, Sarah
-No lo hade pod que…-senti un golpe duro en la mejilla y comenzó a arderme. Beth me había abofeteado.
-Como espartana y como mujer debes aprender a callarte cuando te lo ordenan.-dijo furiosa, se levanto y cuando se alejaba de mi sentí ira corriendo por mi cuerpo.
-NO!-grite.
-Que cosa?-se volteo a hablarme indignada y furiosa
-No!-dije pisando fuerte el piso, levantando la cabeza e ignorando el dolor.-Una espatana no calla! Dice la vedad. No miento!
-calla!-volvio a amenazarme con su mano preparada para arremeter un golpe.
-no me voy a callo pod que tu lo odenas. No edes mi jefa!-volvio a abofetearme-No impota cuanto me golpees, voy a hablad-volvio a abofetearme-Golpeame cuanto quiedas, yo seguide!-me golpeo-Soy espatana, no me asusta el dolod.
-Si no te callas ahora te juro que recibiras la mayor paliza de tu vida-me amenazo.
-no tengo miedo!-dije fría ignorando el ardor de mis mejillas.-Papa nos no quiede pod que no somos lo que el quiede.- De pronto Beth se arrojo sobre mi y comenzó a golpearme a puñetazos. No grite, trate de golpearla pero era débil y pequeña y ella grande y fuerte. Solo gritaba "digo la vedad y tu no lo aceptas. No me voy a callad. Soy espadtana".
Las personas que rondaron cerca lo vieron y se acercaron a ver y apostar cuanto duraría antes de desmayarme o morir. Aun cuando papa llego, solo miro. Mama fue quien saco a Beth de encima de mi. Quede inconciente. Lo próximo que supe al despertar era estar vendada y atada. Tenia huesos rotos, la cara hinchada. Solo podía ver, no podía mover mi cuerpo.
-Eres una tonta, Bethany!-gritaba mama-Pudiste matar a tu hermana!-la abofeteo. Mi hermana a duras penas reprimía los sollozos pero no las lagrimas
-Ella estaba mintiendo y no guardaba silencio! Me estaba faltando al respeto! Tenia que ponerla en su lugar!-se defendió.
-Esto es culpa de ambas! Ella por desobediente y tu por peleonera!-grito mama y trato de abofetear a mi hermana otra vez. No pudo, porque papa la detuvo en el acto.
-No.-dijo papa-No es culpa de nadie.
-Entonces?-pregunto mama- de quien es?
-De nadie. Sarah a demostrado ser Espartana-dijo. Un tono raro tiño su voz.-Solo miren su mirada. Fiera, segura, decidida, no se detendra.-se inclino hasta mi-Es implacable… Como el Mar.-dijo con…adoracion?
Esa fue la primera vez en mi vida que oi a papa hablándome como a su hija y es el día que me nombro Marina. Aprendi que el me amaba solo cuando era dura, no me doblaba y actuaba segura de mi misma. Entonces lo hice. Ese día marco mi vida.
Mi mente parece seleccionar el recuerdo a revivir. El siguiente es Yo, a los tres, casi cuatro años. Mi hermana Beth se convirtió en cazadora. Eso me dio envidia. Porque papa quedo tan orgulloso y enamorado de ella que yo deje de existir para el. Un día, el salio, se fue lejos no se a donde y no regreso hasta un mes después. Estaba en un salón de estudio con mi madre, ella me enseñaba a escribir.
-Volvi-mi padre anuncio serio.
-Mi rey.-dijo mi madre haciendo reverencia.-Que ha dicho el oráculo de Delfos sobre nuestra hija?-pregunto preocupada.
-El dijo-el tono de papa era inexpresivo-que nada que no deba pasar, pasara. Nuestra hija seguirá su camino.
-Oh!-dijo mama feliz y aplaudiendo.-Oiste eso hija mia?-yo aun seguía escribiendo sin molestarme en detenerme o voltear la cabeza- Nada malo va a pasarte! Vas a ser toda una mujer, hecha y derecha.-beso mi cabello.-Ire al mercado a buscar ingredientes que necesito para nuestra cena.-Beso apasionadamente a mi padre sin molestarse el que yo este ahí presente.
-Ya se ha ido-dijo mi padre después de minutos de silencio. Yo seguía sin detenerme.-Que estas haciendo por eso no me oyes?-me pregunto papa.
-esquibo poema-dije a penas.-mama me dijo que hicieda.
-Dejame ver-pidio. Tomo el pergamino con cuidado que la tinta estaba fresca.-Nada es mas cr…-frunció el ceño descifrando los garabatos y errores que poseía-
"Nada es mas cruel que la verdad. La soledad es una amistad. Nada es la realidad."
Me miro. Analizo mi expresion-Nada mal para una niña de tu edad.-felicito aunque ese tono de alabanza se perdió muy rápido, mucho antes de que pueda captarla.- Pero demuestras demasiados sentimientos en esto.-dijo serio
-Mama dijo…
-Eso dijo-me interrumpió-Tu eres espartana y seras cazadora alguna vez, no puedes demostrar estos sentimientos-arrugo el pergamino y lo arrojo a algun lugar.
-Fuiste pada eso junto al odacuo-no pregunte, solo lo afirme. No sabia adonde o para que se fue pero sus palabras me hicieron deducirlo
-Muy perceptiva-me felicito-Si, a eso fui.
-Que dijo?
-Que seras la mas grande cazadora de todos los tiempos. No habrá ninguna ni ningun otro que te supere. Tu nombre será leyenda y todos te respetaran. Honor y gloria tendras. Tu vida se extenderá como el mar.
-Tu dijiste ota cosa a mama.
-Tambien lo dijo el oráculo. Un espartano no miente. Solo cuenta la verdad que conviene decir.-Ahora, deja esto hija y ven conmigo que te enseñaré lo que necesitas saber.
-Me enseñadas como a Leo?-pregunte esperanzada
-Si, lo vas a necesitar-eso me emociono y acepte.
Yo hacia lo necesario para que papa me quisiera. Todo lo que el me enseñaba lo ponía en practica. En poco tiempo los demás ciudadanos lo notaron y se horrorizaron. Como una niña podría estar aprendiendo el arte de la guerra? Papa no les daba razón. Solo decía "Es mi hija, hago lo que quiera de ella." Mama estaba frustada porque según ella, papa me alenta a un comportamiento impropio de una mujer.
De apoco me miraba con rabia, odio y tristeza. Tampoco quise perder el amor de mi madre asi que procuraba hacer lo que ella quería aunque eso me aburria. Al final, termine sin saber lo que era.
-Que se supone que eres tu?-me pregunto un niño cuando yo tenia ocho.
-Espartana-dije nada mas encogiéndome de hombros.
-No habla de eso-dijo otra niña-Actuas como si fueras niño.
-Que paso con la igualdad de genero?-pregunte-Solo hago lo que otra niña de mi edad haría.
-Cierto-dijo ella-, pero nosotras no aprendemos el arte de la guerra.
-Mi papa me enseña lo que debo de saber.
-Esto no deberías de aprender-dijo el mismo niño.-Mi padre es parte del concejo de ancianos y esta dudando de la capacidad de tu padre. Una niña no debe aprender a ser soldado. –Me acerque a mirarlo con desagrado y superioridad, asi como papa me había enseñado a intimidar.
-A los hombres les molesta que nosotras las mujeres seamos mejor en deportes con ellos. Solo por eso los demás griegos no nos dejan participar en las olimpiadas. La única razón por la cual a ustedes no les gusta la idea de que yo aprenda el arte de la guerra es porque demostrare que las mujeres somo tan buenas como ustedes.
-Jamas!-nego el-Ni siquiera tienes la fuerza para pelear.-me empujo-eres pequeña.
-Entonces no te negaras a una pelea aquí y ahora!-lo desafie.
-Eres valiente-me reconocio-pero estúpida. Vas a morir-trato hacer tronar sus nudillos pero solo solto un simple sonido "plis" patético.
-Vencer o morir-dije. De inmediato el corrió hasta mi. Papa dice, pelea con inteligencia, luego con fuerza. En fuerza no lo ganare, pero si con inteligencia. Esa distancia que corrió para llegar hasta mi, yo lo retrocedí. Cada vez que me perseguia yo retrocedia, alejándome de el.
-no corras cobarde!-grito.
-Quien dice que corro?-pregunte divertida. Permitia que el estuviera a centímetros de tocarme pero no permitia que lo hiciera. Con movimientos agiles me escapaba de el.
-Esta bailando!-exclamo una de las niñas. Efectivamente. Imaginaba el dulce sonido de las liras mientras me movia, dando suaves giros doblándome hacia atrás sobre mi espalda cuando el mando un puño hacia donde estaba mi cara.
-Pequeña tonta, que estas haciendo? –grito desesperado. Su voz delataba frustración y cansancio.
-Ser pequeña es toda una ventaja!-me burle de el cuando escape por el pequeño espacio que se formo entre sus piernas.-Soy rápida…-salte hacia atrás cuando el salto hacia mi-… agil!-En el momento que busco tomarme del cabello, yo me doble hacia delante llevando las manos al piso. Me pare en ellas y con mis piernas lo golpee en la cara tomándolo de sorpresa-y no me agoto!-solte una risotada cuando lo oi jadear. Nos quedamos de pie uno frente a otro.
-que piensas hacer para detenerme? Bailar?
-No.-menee la cabeza-Pienso jugar con mi pelota preferida-dije. El inclino la cabeza aun lado sin comprender y aproveche esa distracción para elevar mi pie repentinamente y con ella darle un golpe a su entrepierna. El cayo al suelo gimiendo de dolor llevando las manos a la pierna para calmar el dolor.
Otros ninhos me desafiaron a pelear. Con palos de madera y escudos improvisados o a mano limpia. No importa cuantas veces me desafiaran, yo los vencia en inteligencia ya que la fuerza no la tenia. Eso a papa lleno de orgullo y me amaba aunque a mama no le gustaba mucho.
Era fácil ver lo mucho que nos diferenciábamos. Ella tan hogareña y yo tan… luchadora. Nunca estábamos de acuerdo y nunca lo estaríamos. De eso estaba segura en mis pocos años de vida. Aun asi, eso no resta el amor que siento por ella. Aun cuando demostraba ser mejor que los niños, yo tenia mis amistades con quien jugaba y me divertía como una niña de mi edad.
Luego, llego los recuerdos de mis años de entrenamiento. Aun en un lugar donde yo lo encontraría como mi verdadero ambiente. Un lugar donde puedo mostrar mi fuerza, agilidad e inteligencia sin el prejuicio de nadie. Yo era rebelde. Yo le prometi a mama el no cambiar. Bueno, seguire siendo yo. Con mis mejores ventajas y mis humores. Lo primero que hicieron a llegar fue insensibilizarnos.
Nos ataron a camas de hierro, boca abajo y la espalda descubierta solo para comenzar con varas de cobre al rojo vivo. A los diez golpes, casi todos estaban inconcientes y afónicos de tanto gritar. Yo soporte estar conciente aunque no pude evitar chillar. Para rebelarme a caer en locura yo me había vuelto una revoltosa payasa. Siempre bromeando en los momentos menos oportunos. Haciendo bromas a otros. Travesuras.
Mi fiel compañera de travesuras se llamaba Deianira. Una joven bella y rápida. Siempre estaba dispuesta ayudarme en mis planes y no como otros que me delataban en la primera oportunidad. Nunca antes me había preguntado porque ella era la única que me era tan fiel cuando yo solo causaba que la castigaran tanto como a mi. En caso de que me haya preguntado un día lo supe cuando tenia 15 años y de mala gana lo supe.
-Cual es el plan?-me pregunto Deianira
-Que te hace pensar eso?-le pregunte yo. Estábamos ocultas un pico del monte olimpo. Un lugar donde nadie conocía y veníamos a planear nuestras travesuras.
-No te hagas quien no sabe!-bromeo-Es obvio, solo por eso estas cociendo una bolsa con los estómagos de los cerdos.-ahora yo me rei.
-Deianira, si descubren mi plan, me darán la peor tortura que haya. No te conviene ayudarme.
-Oh! Porfavor, será divertido y contigo, no hace falta que hagas algo, simplemente te acusan y te castigan sin preguntar.
-Por eso.
-No me importa. Dime.
-Bueno, pretendo llenar esta bolsa con estiércol y colocarla sobre la cama de nuestros maestro cuando duerme y asi, el propio peso del estiércol abrirá la bolsa durante la noche y los ensuciara.
-Woa, genial. Pero, como ocultaras nuestros aromas y el del estiorcol?
-Ya lo probe. Si cierro bien la bolsa, lo cubro de barro y que tome aire, no olerán nada de nada. Nosotras ocultaremos nuestro aroma con el barro y de paso nos confundirá en la oscuridad. Tendremos que controlar nuestro pulso y aliento para no que nos descubran.
-Lo piensas en todo! Eres tan inteligente!-me alabo.
-No es por presumir pero… tengo mucho tiempo para pensar durante los azotes-comenzamos a reir.
Dos días después llevamos esa bolsa sucia hasta las habitaciones de los maestros.
Lista?-me pregunto
-Casi.
-Que haces?-me pregunto divertida al ver que comencé a quitarme la ropa
-La tela hace ruido. Suficiente será con las bolsas, nuestro pulso y aliento. Rapido, desnúdate tambie y cúbrete de barro.
-humm-dijo con un tono divertido y algo mas que no entendí pero no le di importancia. Luego fuimos rápido a entregar nuestro paquete.
-con cuidado-le susurre. Los maestros estaban dormidos, tal y como lo esperaba. Con cuidado y rapidez atamos bolsa por bolsa sobre cada uno y deshicimos una costura a cada bolsa para que comenzara a romperse y salimos corriendo. Regresamos al pico, donde dejamos nuestras ropas, imaginando el resultado de la broma.
-Falta mucho para el amanecer-dijo ella.
-Si, que bueno, tengo mucho sueño-comente despreocupada mientras retiraba el polvo de mi ropa antes de calzarmelo. Senti que ella se estaba acercando hacia a mi pero la ignore. Puso sus manos sobre mi hombros para luego recorrer mis brazos con sus palmas
-Quieres que te acompañe?-pregunto con voz seductora. Alli entendí por esa lealtad. Senti asco al darme cuenta. Tome la daga oculta entre mi ropa, me voltee tan rápido como pude para alejarme de sus sucias manos y poner la punda de mi daga frente a su cuello.
-Tu no…-rugi.
-Yo si-ronroneo tratando de dar un paso que yo retrocedi.-Vamos Sari…
-No me llames asi!-grite, nunca me gusto ese apodo y menos el como lo dijo ella.
-Vamos-insistio-sera divertido.
-No! Es asqueroso!
-Pero…
-No soy una homosexual. No lo fui, no lo soy, no lo sere. Alejate de mi a menos que quieras que habrá tu cuello.
-Crei que querias-susurro desilusionada
-Que te hiso creer esa barbaridad?
-Pues, no se, eres tan buena conmigo.-sonrio y yo hice una mueca
-Porque somos amigas! Nunca pensé de ese modo
-Y si…
-No!-la interrumpi
-Que hay de esto?-dijo meneando las caderas. Con mas razón mantuve la mirada fija a sus ojos. Senti tanto asco.
-Ya te dije. La ropa hace ruido, si no éramos sigilosa, ellos nos pillarían! Ahora vístete, no intentaras esta estupidez nunca mas o te abrire como si fueras pescado!
-Esta bien-se vistió de mala gana. Yo ahora me sentía asqueada.-Por cierto-me miro confundida-Donde sacaste la daga? Se supone que no debemos tocar un arma.
-No tocar el arma frente a ellos-explique.
-Pero de donde lo sacaste? Esta prohibido
-Pues, si estuviera prohibido, la bodega de armas tendría mejor seguridad. Ahora que terminaste de vestirte sal para que yo me vista.
La experiencia mas desagradable de mi vida. Al regresar a nuestros cuartos oímos los gritos de los profesores.
-La basura ha llegado a su destino-dije nada mas antes de dormir con una sonrisa por un par de minutos porque nos obligaron a salir de las camas a buscar un cumplable. Como ella lo dijo, me acusaron y solo me preguntaron quien me ayudo. Yo no delate a Deianira. Recibi mi castigo pero no por eso detuve mis bromas. Me aleje de Deianira aunque a ella le dolió, yo no quería tenerla cerca si iba a estar fantaseando de ese modo sobre mi. Desde entonces no había tenido amigos. No le caia bien a la gente por mi personalidad y a los pocos que si le caia bien yo desconfiaba de ellos.
El siguiente recuerdo a llegar fue una segunda discusión con Beth. Una que no sabia que ocurrio. Es un recuerdo que mi otro yo ha estado suprimiendo y no pudo evitar que escapara en el momento. Era yo, parada en un risco frente al mar Egeo. Mi edad, creo que era uno o dos siglos, no estoy segura.
-Si van a matarme, háganlo rápido-les avise.
-Porque dices eso?-pregunto Samantha, una amiga de Beth. Solte una risa sin emocion.
-No es esa la razón por la cual han cuidado escrupulosamente el sonido de sus pasos? Para que no las oiga y ustedes puedan asi apuñalarme?
-Cuando nos descubriste?-pregunto Beth-Cuando supiste que la bruja perdió efecto en nosotras?
-En el momento que lo perdió.-Yo no me molestaba en voltearme en verlas.
-Eso ha sido hace meses!-exclamo Samantha.
-Que planeas, Sarah?-pregunto Beth
-Nada que ustedes no sepan ya.
-Pero hay algo mas-dije Samantha-Estas mintiendo, traidora.-me acuso.
-Una espartana no miente-Repeti.
-Pero algo pretendes mas que tregua. Eso están ilógico.-dijo Beth
-Solo porque no lo entiendas no significa que lo sea.
-Explicate, Sarah!-puso la daga en mi espalda.
-Hazlo-le dije.-Clavame. Nunca antes tuviste problemas de golpearme hasta dejarme inconciente. Ahora no esta mama para detenerte. Clavame. Matame de una buena vez.
-No te comprendo. Quieres morir? Por eso hiciste esto?
-No.
-Decidete!
-Me da igual la muerte, ya sabes como Somos los espartanos, Beth.
-Y esto que haces?
-La guerra debe acabar algun día.
-Acabara cuando matemos a todos los vampiros, no con… esto!
-Matala ya Beth! Ahora!-Samantha apremio
-Espera!-rugio Beth.-Constesta Sarah.
-Solo un modo de descanzar. Que no quieres?
-Si, para eso estamos los cazadores.
-Hasta los vampiros están artos de la guerra. Ellos son la prueba.
-Ellos quieren poder y te están usando, en cuanto terminen de usarte te mataran.
-No podrán.
-eres tan terca.
-Soy tenaz-corregi.
-Sabes porque papa te llamo Marina?
-Porque soy decidida?
-No, porque eres imposible.
-humm… No voy a detenerme hasta lograr el objetivo… a menos que me mates. Sabes, Beth? No me extrañaría que tu seas quien me apuñale por la espalda. Siempre me has atacado por ser distinta a ti y esta vez no cambiara.
-Que esperabas lograr a sabiendas que no eramos manipuladas?
-Tener algo de compañía para no estar rodeada entre tantos vampiros.
-no es esa la razón.-dijo acercándose a mi lado. Se ubico frente a mi a mirarme a los ojos. No se que veía pero eso la hiso sonreir-Te daremos una oportunidad-dijo enfundando su daga.
-Que?-jadeo Samantha
-Ya me oiste. Le daremos tiempo a logre su objetivo.
-Que hay si no?
-Entonces… tendremos que acabar con esto-dicho esto, se fue.
Después de ese recuerdo, mi otro yo no me dejo ver nada. Si, soy muy terca, porque aun al borde de la muerte me niego a ceder.
Los recuerdos golpearon mi mente como una ola furiosa del mar. A una velocidad vertiginosa pero que seguía viendo. Eran momentos monótonos de mi vida. Momentos que marcaron mi vida. Los momentos maravillosos que pase con Embry. Mi nueva familia y amigos. Lo feliz que he sido en estos últimos meses aquí en La Push. Y luego… Momentos que pudieron ser. Mis hijos creciendo y yo envejeciendo junto a mi novio, Embry, mi amor y mi vida.
Solloce porque eso no se cumpliría.
El mar es extenso. Cambiante, impredecible. Solo una persona tenaz puede cruzarlo. El mar parece no tener limite. Pero como todas las cosas, alguna vez llega a su fin y choca con la tierra. Mi vida se extiende como el mar. Mi vida, ya esta llegando a su fin como la ola de mar que golpea la roca.
Espere a sentir el frio metal de la daga tocara mi cuello y en su fino recorrido sangriento, acabara con mi vida, la de mi novio e hijos. Espere. El frio no lo sentí, el aire escapando de mi no lo sentí, no sentí nada. Solo silencio.
Estoy muerta? Que hay en la otra vida? Sera como lo creen los griegos? Como los cristianos? Reencarnación quizás? Como se si mori? Que debo esperar? Tengo miedo… no sé qué hacer.
-Sarah!-senti que algo me sacudió-Sarah! Reacciona!
Senti a mis parpados cerrados fuertemente. Tengo miedo de abrirlos. Senti otra sacudida. Encontre mis brazos rodeando algo. Me rodea a mi… no… a mi vientre… protegiendo a mis hijos…
-Esta en Shock-dijo una voz. Luego llego una brisa de aire chocando por mi cara.
-Despielta-murmuro una mujer en voz imperativa.-Salah, despielta! Todo esta bien. Estas viva.-dijo esa mujer.
Viva? Pensé. No mori? Crei que moriría y mis hijos tambien. Estan bien ellos? Abrace mi vientre con mas fuerza. Aun los siento dentro de mi. Me arme del poco valor que me queda ahora y abri los ojos lentamente
-Al fin.-Era Zhuo que estaba frente a mi sacudiendo su abanico cerca de mi cara dándome esa brisa que sentía. De pronto sentía unas manos en mis parpados abriéndolos y una luz me golpeo.
-Estara bien.-dijo McCoy-Como te sientes, Sarah?
Como me siento?
-Estas bien?-repitio la pregunta
-Mis hijos-no oi mi voz, solo movi los labios-Estan bien?
-Si, aun están vivos. Sus corazones laten-me asegureo. Una semi sonrisa escapo de mis labios.
-Entonces estoy bien-murmure.
Aun están vivos. Aun estamos vivos. Pense con Jubilo.
N/A.: Iuff, no? Jajaja. Tan cruel no me crean para matarlos. Jajaja. Me duele tu desconfianza More, como pensas que voy a matar de este modo a la protagonista? Me siento tan indiganada… jajaja. Ahora si paso al siguiente capitulo que se llamara "la caída".
Los recuerdos que vieron alli, son los recuerdos mas importantes en la vida que han marcado la personalidad de Sarah.
Otro dato mas. En grecia la homosexualidad era común, tan común como la heterosexualidad y existía muy poca homofobia. Creo que la discusión entre Sarah y Deianira y el fin de su amistad dejo mas que claro que Sarah es homofóbica.
