PARTE 49
Los últimos días habían sido una locura. El mismo martes que Demelza había aceptado la propuesta de Ross ambos habían ido a hablar con el abogado Pascoe, quien al principio se mostró muy sorprendido de ver a Ross y mucho más después de escuchar lo que tenía planeado. Pero el viejo abogado se mostró amable con Demelza y dispuesto a ayudarlos y al terminar la reunión les deseó sinceras felicidades, como quien las desearía a cualquier pareja que se estar por casar. Ross recibió las felicitaciones con una gran sonrisa, su mano apoyada en la cintura de Demelza. Ella recibió las felicitaciones también.
Esa misma tarde tuvieron novedades. Pascoe se había contactado con otro colega especializado en tema familiares quien les aconsejaba solicitar la adopción juntos, como marido y mujer, lo antes posible. Y así Ross había llamado al registro Civil de Sawle y hablado con un conocido y había conseguido turno para casarse esa misma semana. Todo pasó muy rápido. Y aunque su boda sólo consistiera en ir a una oficina y firmar unos papeles aún así tenían un montón de cosas que hacer. Ross sacó todos los muebles de su vieja habitación, no habría tiempo de pintar ahora, mientras Demelza guardaba todas sus cosas en cajas para mudarse a Nampara. El miércoles por la mañana habían ido a comprar algunos muebles para la nueva habitación de Julia, menos la cuna. Demelza había dicho que al menos debería dormir en la misma cama, para que no sean tantos los cambios. Ross estuvo de acuerdo.
Ese mismo día Demelza por fin pudo hablar con Caroline. Su amiga la fue a visitar cuando finalizó su turno en la clínica y la encontró muy atareada, guardando ropas en una maleta mientras Julia miraba dibujos animados en la televisión. Caroline había visto un par de artículos en tabloides sobre la boda para ese entonces y estaba preocupada por su amiga.
"Si, a decir verdad fue horrible. El bebió demasiado y se comportó como un idiota y yo estaba furiosa, creo que aún estoy algo enojada con él. Pero me ha pedido disculpas, y creo que son sinceras y yo… tengo que pensar en Julia. Ella lo adora, y él a ella. Y está dispuesto a ayudarnos…"
"¿Y tú?" Demelza la miró mientras doblaba unos pantalones - "¿Tú lo adoras también?"
"Yo… ya sabes. Lo aprecio mucho y le estoy muy agradecida…"
"Demelza, tienes permitido decir que amas al hombre que será tu esposo en tan sólo unos días."
"Pues no ese el motivo por el que nos casamos. El sólo quiere ayudarme, Caroline."
Si. Su amiga estaba totalmente enamorada de Ross Poldark, pensó Caroline. Sólo esperaba que Ross Poldark no rompiera su corazón.
"¿Serás mi testigo, Caroline?"
"Claro que sí, ¡No me lo perdería por nada del mundo!"
Otro que estaba muy atareado era Jud, quien debía ir y venir con la camioneta, cargando muebles y cajas del apartamento de Demelza hasta Nampara y además debía ayudar a Ross a desarmar su vieja pieza y armar los muebles para lo que sería la guardería. Pero a pesar de que el viejo lo hacía todo rezongando y con mala cara, en realidad estaba bastante complacido con que la joven fuera a vivir allí, Demelza era una buen buena cocinera a diferencia de Prudie. Además así su patrón podría olvidarse de la joven Chynoweth, a Prudie y a él nunca les había caído bien, los trataba como esclavos.
Ross y Demelza no habían podido pasar mucho tiempo juntos, aunque se estaban todo el tiempo hablando mensajes y Ross fue a cenar al departamento todos los días, no se había quedado a pasar ninguna noche. No recordaba de quien había sido la idea, pero ambos habían estado de acuerdo en que no haría mal a nadie esperar, después de todo sólo eran tres días, aunque a los dos secretamente les parecía una tortura. Principalmente cuando Julia se dormía y se quedaban solos después de cenar. Ross parecía tener una debilidad por su cuello y había tomado como costumbre envolver su cintura con sus manos y besarla debajo de su nuca por detrás mientras ella lavaba los platos. ¿De quién había sido la maldita idea?... Pero ya habría tiempo para eso, pensó Ross. Y ahora que pronto serían marido y mujer, él quería que fuera algo especial, y no un simple rapidito en la cocina, entre cajas a medio llenar y tratando de no hacer ruido porque la niña dormía.
Ross suponía que debía de avisarle a su familia de que iba a casarse, así que fue a visitarlos a Trenwith una tarde. Francis y Elizabeth estaban se luna de miel, así que supuso que sería más fácil sólo con Charles, Verity y su tía Agatha.
"¡Ross! ¿Qué haces aquí? Papá aún sigue enojado contigo…" le dijo su prima al recibirlo y lo arrastró al cuarto que estaba al lado de la entrada.
"Bueno, eso le pasa por insistir en que viniera… Lo siento Verity. Lo que hice, estuvo mal."
"Pues no es conmigo con quien debes disculparte. Francis y Elizabeth estaban furiosos de que te robaras la atención de las revistas…"
Ross soltó una risita con ironía. Su prima era su persona favorita de la familia.
"Lo digo en serio. Deberías haber visto sus caras. Papá sí que está molesto porque pusiste en vergüenza a la familia. Piensa que has vuelto a tus viejas andadas. No es así, ¿verdad Ross?"
"No, a decir verdad nada podría estar más lejos de la realidad. A eso he venido, de hecho. Mira Verity, lamentó lo que pasó el otro día. No tengo excusa, bebí demasiado y no pude controlar mis emociones y dije e hice cosas estúpidas y lastimé a la persona que ha estado conmigo en este último tiempo…"
"Ah sí, Demelza. A ella quería llegar. Espero que te hayas disculpado…"
"Si, Verity. De hecho…"
"Porque ella no se merecía pasar semejante papelón. Tan bonita que estaba… espero que no hayas arruinado su vestido…"
"Voy a casarme con ella."
Verity abrió muchos los ojos, su pequeña boca formando una o como un pescado.
"¿Qué? ¿Cómo?" dijo al cabo de un momento, cuando se pudo recuperar de la sorpresa. Ross levantó los hombros.
"Pues mañana iremos al registro Civil de Sawle y nos casaremos."
¿¡Mañana?!"
"Si. No veo el motivo para esperar, y de hecho tenemos motivos por los cuales debemos casarnos cuanto antes…"
"¡Oh!" – exclamó Verity, malinterpretando sus palabras – "¿ella está…?" su prima hizo una seña con sus manos sobre su vientre.
"¿Qué? No, oh. No, no." Una efímera imagen de Demelza pasó por su mente, con el vientre redondo, cargando un hijo. Ross sacudió la cabeza. "Aunque no estás del todo equivocada. Voy a adoptar a la niña, a Julia. ¿La has visto alguna vez? Te encantará, es la niña más bonita que he visto. Y es muy lista también, para ser tan pequeña…"
"Ross, ¿Estás seguro de lo que haces? Hace sólo unos días estabas llorando y emborrachándote por Elizabeth, y ahora vienes y me dices que te vas a casar y tener una hija…"
"Verity, es una locura, lo sé. Pero si estoy seguro de lo que hago." De verdad lo estaba. Seguro de querer ayudar a Demelza, seguro de que la quería en su vida. Quizás estaba siendo egoísta, pero él no sería el único que se beneficiaría con este matrimonio, Demelza podría quedarse con Julia definitivamente. No más dudas ni temores de que las pudieran separar. Y además… bueno, ella parecía tan entusiasmada como él por esta nueva etapa en su relación. Cada vez que se veían sus labios lo esperaban anhelantes, era un tormento dejarla por las noches, pero ya sólo faltaba un día. Un día y ellas volverían a Nampara y Demelza sería su esposa.
Verity observaba con atención a su primo. "Demelza me cae muy bien. Mi querido Ross, si esto es lo que en verdad quieres pues yo estoy muy contenta por ti y les deseo toda la felicidad del mundo."
"Te lo agradezco Verity. Vendrás mañana, ¿verdad?"
"¿A tu boda? Eso es algo que no me perdería jamás. Ven, vamos a decírselo a papá y a Tía Agatha. Así les darás un infarto a los dos juntos."
