Patrick POV
-Por más que intente, nada me sale bien. He cometido tantos errores que ahora están volviendo hacia mí –escuché mientras estaba despertándome. Tardé en escuchar que era la voz de Melly, pero supe que no me estaba hablando a mí, le estaba hablando a alguien más. Abrí los ojos y la vi afuera del refugio, conversando con Chester… ¿Abrazados…? Qué raro… Para escuchar más de la conversación seguí fingiendo estar dormido, pero cada vez que tuve la oportunidad rapté por el suelo para acercarme más y entender qué estaba pasando.
Quién sabía hacía cuánto tiempo estaban así. ¡¿De qué me había perdido ahora?!
-Tranquila, Melly. No importa, todo se arreglará. Puedes contar conmigo para lo que sea.
-Gracias… Pensé que vendrías solamente a fastidiarme. Intentando conseguirme como si fuera una cosa o un premio…
-Qué dices, jamás te vería así. Aunque sí eres un premio, porque el hombre que te tenga siempre será un ganador. No sabes cuánto envidio a Patrick en este momento…
Melly y yo ya no éramos nada, yo mismo quise que las cosas fueran así. Pero aún así, cuando Melly contó la verdad de nuestra relación, me sentí herido. A pesar de que así era mejor, yo seguía queriendo a Melly. Esto me estaba molestando demasiado…
-Sí… A propósito… Esto no significa que haya dejado de quererte, Melly. Solo significa que he entendido que también necesitas apoyo, un amigo que esté contigo. Y eso seré para ti. Puedo ser lo que tú me pidas, tu amigo, tu novio, quién tú quieras –dijo mientras le daba un beso en la mejilla. Esto ya era demasiado.
Melly estaba callada, no decía nada. No sabía si ésa era una buena o mala señal… Un signo de rechazo o aceptación. Necesitaba mermar mi rabia, necesitaba hacerlo…
-¿Qué…? No… –Dijo ella con incertidumbre, apartándose de Chester– Patrick es el hombre que quiero. No, no lo quiero, lo amo. Y tal vez él no sienta lo mismo, pero no significa que deje de quererlo. Además él podría despertarse y vernos… Aléjate…
-¿Qué? No, no, no, no, no –dije sarcástico con un vacío en el corazón mientras me levantaba y los miraba a los dos desafiantemente–. ¿Para qué? Si se ven tan lindos juntos… Se ven muy bien. Se nota que son el uno para el otro. ¿Por qué se detuvieron? Sigan, ¡sigan! Y Melly, no finjas que fue un accidente, si te veías tan linda abrazadita con éste…
No tenía cabeza para explicaciones. Melly me había decepcionado una vez más, pero no debía afectarme, nosotros ya no éramos nada. Lo único de lo que tenía que preocuparme era no guardar rencor por ella. No quería tener malos recuerdos de ella ni odiarla, pero tenía que alejarme de ella en cuanto antes.
-Patrick, este es un mal entendido… Chester sólo vino a molestar, ya lo estaba echando… Es más… ¡Sophie! Sí, Sophie podría estar buscándote Chester, mejor vete antes de que empiece a buscarte. Sí eso sería lo mejor. Y Patrick yo no hice nada, tienes que creerme… –Dijo Melly manteniendo la calma, pero yo no podía hacer lo mismo.
-¿Chester, querías que Sophie no te descubriera jugando a dos bandas, eh? –Pregunté empezando a divertirme con la escena que se estaba formando– ¿Es idea mía o Sophie tiene un auto rojo?
-Sí, perdedor, por qué lo preguntas.
-No, por nada. Sólo digo que ese auto que está detrás de ti se parece mucho al de Sophie… Debe ser sólo una curiosidad. ¡Y mira! Se bajó una chica igual a Sophie. En fin, suerte con eso. Yo me largo –dije entrando el refugio empezando a cerrar la puerta. Quería estar solo. Necesitaba estar solo, mi mente se estaba nublando… Sabía que Sophie y Chester discutirían como nunca, pero mientras no siguiera viéndome involucrado, no me importaba. Cerré la puerta e intenté ignorar todo lo que se oía afuera. Me tapé los oídos, no quería escuchar gente peleando ni oír más problemas. Mientras la discusión continuaba afuera, me di cuenta que Melly había logrado entrar al refugio antes de que Sophie llegara.
-No hice nada malo, te juro que estaba intentando a echar a Chester. Si no me crees, bueno, no importa –susurró ella rendida–. Haré lo que prometí. No reconsideraste lo nuestro así que en cuanto terminen de pelear afuera me iré. Y no volveré.
-Es lo mejor.
Sophie POV
-¡Uy, es que no puedo creerlo! ¡Tú…! Chester, confié en ti. ¡¿No lo entiendes?! ¡Confié en ti, confié en ti! –Grité empujándolo y pateándolo. ¡Cómo se había atrevido a hacerme esto!– ¡Menos mal que se me ocurrió rastrearte! Y qué sorpresa encontrarte acá… Justo te había buscado… ¡Sabía que estarías aquí! ¡Uy, maldito…!
-Sophie, tranquila, calma… Todo tiene una explicación. Este… Yo… Vine a hablar con Patrick… Quería molestarlo… Y no sé porqué apareció Melly y…
-¡¿Y qué, estúpido?!
-¡Estaba triste! Quería saber qué le pasaba, nada más. ¿Para qué me viniste? ¿Me estabas espiando? Bueno, no importa, lo que importa es que se que no te pasarás películas con esto y que volveremos a estar como antes, todo bien, todo normal.
Sabía que tuve que haber venido. Mi sexto sentido empezó a alarmarme cuando Chester había prometido volver pronto y aún no regresaba. Y yo me mostré vulnerable ante él los últimos días… ¡Uy, soy una tonta! ¡Por qué perdone a Chester, por qué!
Cómo era que Chester podía ser tan mentiroso… Tan cruel y embustero con todos, especialmente conmigo. Pero ya me había visto la cara más de una vez. Y nunca más lo volvería a hacer. ¡Uy! Jamás lo iba a perdonar. Nunca más, o no me llamo Sophie Astori.
-¿Qué todo esté normal? ¡No, Chester! Quiero que te alejes de mí. Déjame sola. Ve a perderte a un pozo –dije sin poder resistir las ganas de darle un pisotón. Mi comportamiento no era el de una señorita exactamente, pero no me importaba. Chester se lo merecía.
-Por favor, Sophie, sabes que nosotros debemos estar juntos, pase lo que pase. Sé que aún tienes mucho amor por entregarme.
-Sí… Chester… Tienes razón. Tengo mucho amor que entregar. Comenzando con esto –y acto seguido le di la cachetada más fuerte que pude darle– ¡Aléjate de mí, perdedor! ¡Y olvídate del proyecto!
La rabia me dominó. Me subí al auto ignorando las súplicas de Chester. Puse el pedal en el acelerador y me fui lo más rápido posible de ese asqueroso lugar. Chester me había humillado, pero ésa había sido la última vez. Jamás volvería a hacerme eso otra vez, lo juro.
Manejé lo más rápido que pude de vuelta a mi casa, el único lugar donde me sentía segura. Si era necesario quemar todas las pertenencias de Chester ahí, lo haría. Si era necesario, iba a hacerlo. Y mi papá me ayudaría a salir delante de esto. Sí, mi papá me ayudará, él me va a acompañar…
Marqué el teléfono y esperé a que papá contestara, y por fortuna me contestó. Lo único que me dijo fue que estaba muy ocupado en una conferencia en el extranjero, me llamaría más tarde. ¡Pero yo lo necesitaba ahora!
No me importó que papá estuviera ocupado. Seguí manejando hacia mi hogar y seguí marcando su número, pero ahora él lo había apagado. No me quedaba otra opción que dejarle un enfadado mensaje de voz.
-Papi, necesito tu ayuda, y no me sirve más tarde. Tengo problemas, muchos. Te necesito… ¡Uy, por qué nunca estás conmigo…! ¡Si tan sólo me visitaras de vez en cuando…!
Y por estar tan ocupada descargando mi ira en el teléfono no me fijé en la luz roja del semáforo, y menos aún logré a ver a tiempo al vehículo que se estrechó contra el mío. De pronto, todo se tornó oscuro.
Gretel POV
Ya había estado preparándome hacía tiempo atrás para esto. ¿No me dejaban salir porque era muy peligroso? No importaba. Yo iba a salir sí o sí. Pero todo debería ser cautelosamente. Todas mis hermanitas ya estaban enteradas e iban a cubrirme. No sabía cuándo iba a volver, ojalá pronto. Pero no quería volver si es que no encontraba a mi hermana –Y recuerden, si me cubren y nadie descubre lo que está pasando, les regalaré todos mis juguetes. ¿Está bien?
-¡Sí, pero apresúrate! –Dijo Carrieta mientras me empujaba hacia la ventana, donde iba a escapar–. Lo tendremos todo bajo control, mucha suerte y ojalá que encuentres a Melissa.
-Esa es la idea del plan, hermanita –dije y empecé a bajar por la ventana, gracias a un montón de ropa atada para poder bajar. Tenía todo lo necesario para poder mantenerme por mi misma afuera del castillo, agua, comida e incluso mi teléfono. Era todo lo necesario. Ahora había comenzado la búsqueda.
No sabía a dónde ir, pero en lo primero que me concentré fue escapar del castillo completamente y alejarme de ahí para que no me encontraran fácilmente. No fue difícil, pero sí me tardé cerca de una hora esperando a cada rato que los guardias estuvieran distraídos por algún momento. Escapar me dio alegría… Pero también me dio inseguridad. Tal como yo había logrado salir sin que nadie lo notara, cualquier persona podría entrar. Si volvían a encerrarme en ese lugar, como si fuera una presa en una cárcel, les echaría en cara a todos la mediocre seguridad con la que estábamos protegidas.
Caminé y caminé y no fue tan difícil perderme. No conocía ninguna calle, pero no sería tan difícil volver a casa. Sabía que no había logrado llegar tan lejos, a pesar del tiempo que había estado andando. La caminata fue en vano. Pero sí hubo algo en ella que me desconcertó; nadie me conocía. Nadie me reconoció, ni se inmutó ni siquiera en mirarme. ¿Es que nadie me reconocía? Al fin y al cabo, era mejor así, de ese modo podría buscar a mi hermana en paz.
Busqué por todos lados, pensé en preguntarle a la gente si había visto mi hermana, pero iba ser muy extraño preguntar; ¿disculpe, ha visto a mi hermana? Es una princesa y lleva desaparecida un año o más. Tal vez la haya visto. Nadie podría ayudarme. Y si nadie me reconoció a mí, tal vez nadie había reconocido a ella.
¿Pero para qué habían secuestrado a Melissa? Ella no le había hecho nada a nadie. Ni tampoco mi madre había hecho algo para que mereciera la captura de su hija mayor. ¡Maldito secuestrador! Cuando lo encontraran, yo misma me iba a encargar que lo mataran. Lo que había hecho merecía la pena de muerte. Pero antes de eso, quería encontrar a mi hermana. Yo sabía que algún día la encontraríamos. La pregunta era si la encontraríamos… viva…
Ése era mi mayor temor. Encontrar a mi hermana sin vida. Haber tenido esperanzas todos estos meses sin razón alguna, ya que nada de lo que hicimos pudo ser útil para encontrarla a tiempo y rescatarla. Pero yo tenía que encontrarla. No tenía motivo creer si yo no hacía nada. La fe no servía sin acciones. Yo iba a encontrarla.
Pero tenía que volver a casa antes del anochecer, o antes de que se dieran cuenta de que había escapado. Tenía que volver. Si era necesario escapar de casa todos los días para poder seguir buscando a mi hermana sin que me descubrieran, lo iba a hacer. En todo caso, yo sabía que mis hermanitas estaban de mi lado.
Supe que al menos ese día no tendría suerte. Volví a casa sin que nadie se diera cuenta. Todas mis hermanitas me ayudaron a volver. Obviamente, se desilusionaron al ver que había fracasado ese día. Pero yo no había vuelto porque me había rendido. No, volví para pensar mejor mi plan. No podía salir a la calle así como si nada, sin pensarlo. Yo tendría que usar la cabeza, para algo la tenía.
