Valentía.

En el mismo universo de "Brujas".

Saori sin duda sabía como arremeter contra un grupo de Mortifagos, a pesar de ser apenas una adolescente recién graduada de diecisiete años, supo plantarles cara a esos desgraciados mejor que muchos adultos, no solo era belleza e inteligencia sino también valentía pura, sus movimientos al conjurar llenos de gracia y elegania, lo bueno es que además de talento tenia un buen respaldo, Seiya luchaba con tanta destreza que su profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras quedaría impactado considerando sus notas promedio en la escuela pero en esos últimos y caóticos meses había puesto todo su empeño en perfeccionarse en el combate para defender a la mujer que amaba, Lord Voldermont ganaba poder y territorio con cada día así que aquellos que se le oponían tenían que valer por cien hombres.

Saori estaba cansada quitó el sudor de su frente usando la manga de su camisa, el collar azul y amarillo con un águila enmarcado bailo sobre su pecho mientras sus enemigos permanecían tendidos en el suelo, Seiya estaba sentado en el suelo con la cabeza apoyada sobre las manos, parecía tan acabado como ella misma.

- ¡Bien hecho, chicos! - Gritó un hombre joven de cabellos negros rebeldes - Son lo mejor.

- Gracias, Sirius. - Dijo Seiya suspirando, se levanto de un salto para quedar junto a la chica que recibió contenta el casto beso que le dio. - Eres la mejor, Saori.

- Tú también has hecho un buen trabajo. - La sonrisa de su rostro fue desvaneciéndose al ver los cuerpos tendidos que los rodeaban - Sabes... Aún tengo miedo de que en algún momento sea uno de ellos.

Seiya comprendía su preocupación, él era hijo de muggles difícilmente tendría que enfrentarse a su familia en un combate mágico pero ella, ella pertenecía a una familia de sangre pura con tradiciones antiguas y un código de honor un poco retorcido, hasta el año pasado Saori formaba parte de su familia como un miembro respetable aunque extraño, la gran parte de los Kido estaba orgullosos de pertenecer a la casa esmeralda y plateada, que representaba a los sangre pura, en cambio la bruja había sido seleccionada para el conocimiento.

Habían conversado muchas veces de ese tema, así como Saori estaba en vidrio delgado con sus familiares por su relación amorosa con Seiya, ellos evitaban afirmar o dejar en evidencia su probable relación con el Señor Oscuro, los hermanos mayores de la muchacha, mellizos, Slytherin, orgullosos de su sangre pura aunque no extremistas habían declarado su disgusto por el chico, los menores tres chiquillos traviesos lo miraban de lejos, uno le odiaba a muerte.

- Necesito un baño antes de volver a casa, dudo que mi padre siga creyendo que estoy de fiesta todas las noches. - Murmuró estirando sus músculos.

- Ven a vivir conmigo. - Declaró en un impulso de adrenalina, temerario, valiente, enamorado, ella se sonrojó intensamente, su crianza conservadora hablaba de que sus padres elegirían el marido apropiado para ella, se esperaba que lo respetara, que tuviera herederos apropiados y fuera una señora de la casa, su encuentro con Seiya la llevó a desviarse de su camino, su padre y su madrastra miraban con malos ojos su noviazgo pero esperaban que fuera una etapa y que en el momento adecuado aceptaría sus decisiones.

- ¿Qué?

- Sé que mi humilde casa de muggle no puede ser lo que te mereces, rayos mis padres seguramente se sorprenderán demasiado por esto, ni siquiera les he dicho que tengo novia, no por que me avergüence de ti sino que no estaba seguro de que pudieran saber. Le prohibi a Shun decir algo, Ikki me prometió no decir nada a cambio de hacer sus labores en las fiestas. - Saori parpadeó todavía procesando la información - Seika te amaría sin duda, mi hermana es fotógrafa y eres hermosa.

- Estás balbuceando. - Apuntó con una sonrisa dulce a lo que él se sonrojó apenado - ¿Es así como los muggles hacen sus relaciones formales? - Cuestionó con curiosidad.

- ¡No! Bueno, sí. Es decir lo apropiado sería que le pidiera tu mano en matrimonio a tu padre pero creo que me mataría, te propondría con un anillo familiar, tal vez el de mi madre, de rodillas, sudando y rezando para que alguien como tú me acepté. Rara vez los padres escogen los esposos de sus hijos...

- ¿Qué quiere decir alguien como yo? - Preguntó acariciando su mejilla con delicadeza, sus grandes ojos azules llenos de un brillo especial.

- Eres lo más parecido a la nobleza en el mundo mágico. - Explicó besando la palma de su mano - Y yo solo tengo suerte de estar aquí.

- Tu genética y tu talento te tienen aquí, Seiya. No me gusta que te menosprecies. ¿Viviriamos con tus padres en el mundo muggle?

- Sí, tendrías tu propia habitación, te lo aseguró, mi familia es estable económicamente, no te pondría a limpiar ni nada de eso, yo puedo hacer los deberes de los dos. Sería un tiempo mientras busco un trabajo real, no esto de cazar mortifagos, para que tengamos nuestra propia casa. Entonces te propondré matrimonio como debe ser.

- ¿No se permite la magia en tu familia? - No es que estuviera evadiendo darle una respuesta sino que deseaba tener todo el panorama, abandonar su casa familiar terminaría por separarla de su familia paterna, su madre aunque pendiente de su bienestar no intervenía en su vida y no conocía a los familiares de Seiya. Por tonto que parezca nunca había buscado o sentido la curiosidad intensa de verlos en persona, disfrutaba de su noviazgo sin prisas, el que la guerra estallará a su graduación había dado la vuelta del mundo de todos bruscamente.

- No esta prohibida como que mis padres me dicen que no haga magia pero como era menor de edad no podía, desde nuestra graduación nos unimos a la Orden y solo hemos saltado de una misión a otra y no he podido ir a casa. Así que nunca hemos hablado eso, pero seguro mi madre amaría los hechizos de limpieza.

- ¿Puedo pensarlo? - Seiya afirmó efusivamente, no pensaba presionarla - Te amo, Seiya. Eres lo más importante para mí, eres la razón por la que luchó para que tengas derecho a vivir en libertad. - Aquellas palabras lo dejaron sin aliento, gracias a la casa en la que fue seleccionado no se sentía una persona de segunda clase, por mucho que los Slytherin lo intentaron - Pero dejar mi casa implica muchas cosas, no sé si mi padre o mi madrastra me borren del árbol familiar, si Leah o Bradley me vuelvan hablar en su vida, y Tessa aún no termina la escuela y es tan dulce y manipulable, la dejaría a merced de ellos. Y los niños, Sterling y Milton... Ni sé que dirían ellos.

- Saori. Gryffindor es la casa del valor pero todos necesitamos una persona, un motivo o un sueño para ser valientes, tú eres mi razón. Te amaré siempre, lucharé hasta el final para que puedas vivir libre de los prejuicios de tu sangre así como tu quieres que sea libre de las cadenas de la mía. Seamos valientes juntos, en mi casa, en la tuya o en la nuestra. Eres mi vida, la bruja que me encantó desde que puse un pie en este mundo mágico y maravilloso.

- Seiya... - Susurró emocionada, su yo analítica, Ravenclaw, pensadora se apagó por unos momentos dejando que la parte emocional e impulsiva tomara el control - Tienes razón, aceptó vivir contigo. Quiero estar donde tu estés. - Afirmo.

Seiya sonrió ampliamente abrazándola con fuerza, olvidando del escenario donde su conversación corazón a corazón se dio lugar, dos corazones latiendo al unísono.

- Awwww. Miren a la parejita, son tan empalagosos como ustedes, Cornamenta. Como si necesitará más de esto. - Se burló el hombre de cabellos negros palmeando la espalda de uno de cabello castaño, que sonriendo juguetón besó a su pareja pelirroja. Los tres rieron al verlos sonrojarse, poco acostumbrados a demostrar públicamente su afecto.

Dedicado especialmente a Saori-Luna.