30 de agosto, 11:33h- En el hospital (Punto de vista de Venoma)
No queda mucho para que me den el alta. Los médicos están convencidos de que el veneno está completamente fuera de mí, pero mis ojos no se van a recuperar. De momento, no me he quitado la máscara. Aunque no he tomado una decisión.
Estos días, mañanas y tardes, Diego y Mia no se han separado de mí. Han estado jugando conmigo y me han enseñado montones de cosas nuevas. También me han hablado sobre sus vidas.
Diego siguió el ejemplo de Mia y también me regaló un peluche: es un perrito pequeño, de pelaje café con los ojos oscuros. Me sonríe, a pesar de que tiene una venda en una de las patas traseras. Nunca había visto un peluche con una.
-Se parece a mí. Sonríe por muy mal que le vayan las cosas. Esa es una de las reglas de todo buen abogado.-me indica Diego, con una sonrisa.
Un peluche que te enseña a ser abogado… Eso puede tener éxito… Al menos, a mí me ha gustado el detalle. Lo guardaré bien, junto con mi otra gatita de peluche.
Después de comer, tengo una visita. Recuerdo haber hablado con ellos, pero no sabía cómo eran: Son Miles Edgeworth y Kay Faraday.
-¡Me alegro de que te den el alta pronto, Venoma! Seguro que todo irá muy bien, ya verás.-me anima Kay.
-¿Qué tal te encuentras, Venoma, todo te va bien?-me pregunta el fiscal Edgeworth.
-Sí, gracias. El señor Armando y la señorita Mia cuidan muy bien de mí, estoy muy a gusto con ellos.-afirmo.
-También queríamos decirte que hemos hecho que esos malhechores reciban su merecido. ¡Hablo de tu caso, claro!- me cuenta Kay, orgullosa.
-Sí, verás… ¿Sabes Ichami, esa chica de Borginia?
-Me hablaron de ella. ¿Está bien?-pregunto.
-Volverá a Borginia dentro de poco, con sus hermanos. ¿No es genial?-se alegra Kay.
-Y el fiscal que quería acusarte… También recibirá su castigo, por su actitud corrupta. Y también está el verdadero culpable del crimen, tu… El señor Vyctyme, digo.- Edgeworth ha evitado la palabra "padre"
-Sé a quién se refiere, no tema, fiscal Edgeworth. Ese hombre tan malo. Mató, y no hizo lo que debía. Y debe pagar por ello, como debe ser. No estoy triste por el hecho de que sea mi padre biológico.-musito.
Edgeworth y Kay se han sorprendido ante esto último, pero creo que me han entendido.
-Sí, claro… Bueno, antes de irnos, te hemos traído un regalo. ¡Esperamos que te gusten!-me desea Kay, con una sonrisa de 36 dientes.
Kay me da una caja de tamaño mediano en la que hay todo tipo de accesorios para el pelo: varillas para sujetarlo, gomas, diademas, cintas, lazos… Todos muy bonitos.
-¡Gracias! Son fantásticos.
-Y yo también tengo algo para ti. No sé si te gustará, espero que sí.
El fiscal Edgeworth me da una carátula gruesa para discos compactos. En la portada sale el eslógan de "El Samurái de Acero", e indica que es un recopilatorio de todas las temporadas.
-¡Es genial, muchas gracias! Me encanta la serie, la veíamos a veces en el orfanato…
-Oh. Pues me alegro de que te guste.-me dice Edgeworth, con una mirada algo confusa.
Kay no deja de mirarle con sorna. Edgeworth sabe lo que quiere decir esa mirada.
-¡S-solo pensé que le haría ilusión! ¡Tiene 8 años, es lo que les gusta a los niños de su edad, Kay!
-¡Sí, ya, llevas coleccionando cosas de esa serie desde los 20! ¡Ja, ja, ja, ja!
No puedo evitar reírme, aunque no con mala fe al fiscal Edgeworth. Es que me sorprende un poco que a un hombre maduro como él le interese "El Samurái de Acero"
-¿Cómo está la pequeña?
Una voz ajena interrumpe la conversación, y una mujer de bata blanca entra en la habitación.
-¡Ja…! Muy buenas, inspectora Skye.-la saluda Diego.
-Buenas, venía a ver qué tal estaba Venoma, científicamente hablando, claro.
-Estoy mucho mejor, inspectora Skye.-le aseguro, sonriendo.
Ella se coloca las gafas rosadas sobre la frente.
-¡Me alegro! Oh, vaya, veo que hay alguien que se me ha adelantado en venir de visita…-afirma Ema, mirando a Kay y Edgeworth.
-¡Hemos llegado antes, ja, ja!-se ríe Kay.
-Venía a traerte un regalito para alegrarte un poco la espera al alta. ¡Toma!
Ema Skye me da una bolsita de plástico atada por arriba con un lacito verde y blanco.
-Son bocaditos, como los míos. También hay algunas golosinas. ¡Pero solo cómetelos cuando estés del todo recuperada!-me advierte Ema.
-Lo haré, muchas gracias, inspectora Skye.-le agradezco.
-Llámame Ema. ¡Ja, ja, qué monada! Verte sonreír así me hace sonreír también.
La puerta vuelve a abrirse.
-Achtung, Herrs and Fräuleins, Klavier Gavin está aquí, ja!
-En cambio, la arrogancia de cierto cretino pomposo me quita la sonrisa.-bufa Ema, molesta.
Un hombre de cabellos rubio platino vestido de rockero entra en mi habitación. Lo conozco.
-¡Si usted es…!-grito, impresionada.
-¿Venoma?-se preocupa Mia, con una cara divertida.
-¡Klavier Gavin, el cantante de The Gavinners! ¡Es usted de verdad!-me emociono.
-Ja, soy yo, Fräulein Venoma. Me alegra ver que ya te sientes mejor.
-¡Me encanta su música, canta muy bien, y su grupo es fantástico! ¡Son los mejores!-le adulo.
Soy una gran fan de The Gavinners, supongo que porque soy una chica, jaja.
-Danke, pequeña Fräulein. Les transmitiré tu mensaje a los demás miembros del grupo, ja?
-¡Estupendo!
-Por cierto… Yo también tengo un regalo para ti.
Klavier Gavin me da una caja delgada, más o menos cuadrada. Es un recopilatorio de los grandes éxitos de The Gavinners, en edición platino. En la portada salen todos los miembros en una foto muy chula, y en la contraportada puedo leer algunos de sus éxitos: "Amor culpable", "Nos declaramos culpables", "Condenados a 13 años por amor", "Antroquinina, mi amor"… Y muchas más.
(N.A.: ¿No es curioso que casi todas las canciones de The Gavinners contengan en el título "amor" o "culpable"? XD. Siempre me ha hecho gracia el toque.)
-¡Es un regalo genial, muchas gracias, fiscal Gavin!-le digo, sonriendo.
-Le ha gustado el regalo, veo…-murmura Edgeworth, con una sonrisa inocentona.
-Seguro que es porque fiscal Gavin es una gran estrella del rock…-argumenta Kay, con una gran sonrisa.
-¡¿Una gran estrella?! ¡Lo que es es un cretino pomposo con voz de lata! ¡Se cree superguay porque las chicas se derriten por él!-bufa Ema, molesta.
-Mira por dentro, Fräulein Venoma. Hay algo especial que los demás ejemplares no tienen, ja.
-¿…?
Abro la carátula para ver una edición de dos discos. En ellos… ¡Hay firmas y dedicatorias! ¡Los autógrafos de The Gavinners! En el primer CD están las firmas de los dos líderes, y en el segundo, las de los demás miembros.
(N.A.: Si Venoma supiera quién es el hermano del segundo líder de The Gavinners… Se llevaría una sorpresa no muy agradable. Por eso se vive bien en la ignorancia)
-¡Guau, qué exclusivo! ¡Muchas gracias! ¡Muchas gracias a todos ustedes! ¡Son maravillosos!
-¿Eh? Oh, gracias. No ha sido nada.-manifiesta Edgeworth.
-¡Siempre es un placer!-asegura Kay.
-Por un detalle no se muere uno, científicamente hablando.-informa Ema.
-Está todo bien, pequeña Fräulein. ¡No olvides dar caña en la vida con esa sonrisa de 1000 vatios, ja!-me dedica Klavier, con una sonrisa de millón de dólares.
La victoria es dulce, definitivamente. Algunos de mis nuevos amigos me han traído un detallito, ¡Y encima he conocido a una estrella del rock! Me siento feliz por ello.
Después de charlar un rato, dos fiscales honrados de este país, la ayudante de uno de ellos y una inspectora científica se marchan tras despedirse cariñosamente.
-¿Estás contenta, Venoma? ¡Tienes tantos regalos que parece Navidad!-me pregunta Mia, alegre.
-¡Estoy contentísima! Les tengo a ustedes, tengo a otros nuevos amigos… Y los criminales que me hicieron daño pagarán por sus crímenes.
-¡Ja…! Es cierto. Sinceramente, es para alegrarse, ¿No?
Solo hay algo que no me hace feliz: Mañana me darán el alta. Eso es buena noticia en sí, pero… Mañana volveré al orfanato. Otra vez. Y me tendré que alejar de mis amigos.
Todo volverá a ser como antes. Solo que además volveré con la espina de saber que soy un disfraz.
