N/A: Muchas gracias a todos por leer. Este capítulo me hace mucha ilusión, llevo mucho tiempo esperando a escribirlo... ¡Por fin ha llegado!


CAPÍTULO 52: GRANDES NOTICIAS

Sam se despertó y se dio cuenta de que estaba solo en la cama. Aun era de noche, por lo que su marido debería estar a su lado. Se sentó en la cama y estiró el cuello para ver la cuna de su hijo y comprobó que estaba vacía. Miró el reloj que estaba sobre la mesilla y se dio cuenta que era la hora del biberón.

El rubio no se molestó ni en ponerse algo de ropa, salió en calzoncillos al pasillo. Pensaba que los dos estarían en la cocina pero la melodiosa voz de Blaine le indicó que estaban en la habitación que sería de Devon. Se quedó en la puerta observando como el moreno cantaba una nana al pequeño que estaba entre sus brazos. Lo movía siguiendo el ritmo de la canción, sin ser consciente de que su esposo estaba viéndolo. El ojimiel se volvió y sonrió al ver a su pareja en la puerta.

– Siento haberte despertado pero pidió el biberón antes de su hora y cuando se lo tomó empezó a reclamar mi atención. Sé que no es lo mejor pero no quería que al dejarlo en su cuna llorara y ninguno de los dos pudiera dormir en toda la noche. – El más bajo miró a su marido avergonzado.

– Tienes que descansar. Mañana es tu audición por la mañana y debes causar buena impresión... No creo que las ojeras sean adecuadas. – El ojiverde besó a su esposo con dulzura.

– No he podido preparar nada y seguro que los otros actores han estado todos estos días preparando todo. No creo que lo consiga, aunque haber llegado tan lejos me anima para los siguientes castings. – El actor explicó.

– ¿No vas a ir? – El más alto lo miró sorprendido.

– Sí, voy a ir y cantaré una canción y haré lo que me pidan pero... No te ilusiones, ¿vale? – Anderson besó la mejilla de su esposo y éste le quitó al niño y le hizo un gesto con la cabeza para que fuera a la cama a descansar. Cuando Blaine estaba en la puerta, se volvió para mirar a Evans intentando dormir a Devon. – Me alegra que estés de vuelta.

La sonrisa y mirada de amor de Sam mostró era la prueba de que todo había pasado, de que el rubio era el marido y el padre que su familia necesitaba y por fin podrían empezar a ser una familia feliz.


Blaine estaba en una sala de ensayo con otros diez hombres. Todos optaban para el mismo papel y eso era demasiada competencia. Les pidieron cantar una canción del personaje que interpretarían si eran los elegidos, Tony de West Side Story. El moreno se relajó bastante, habían pasado siete años desde que interpretara esa obra en el McKinley pero, sin haber ensayado, era lo mejor que podían haberle pedido. Además, todos estarían en las mismas condiciones porque hasta ese momento no les habían dicho cuál era la obra por lo que nadie podría haber preparado ninguna canción.

Como actuarían por orden alfabético, él fue el primero. Eligió Something's Coming y se dejó llevar por la canción, como años antes lo hizo para obtener el papel. Estaba muy satisfecho con su actuación y cuando vio a los demás quedó tranquilo, seguía teniendo oportunidades, ninguno destacaba por encima de los demás y él no se quedaba atrás. Después de eso, les pidieron que leyeran una parte del guión por parejas. A él le tocó leer una parte de Maria pero no le importó. Por último, una prueba de baile. El coreógrafo les indicaba algunos pasos y ellos lo imitaban.

Después de eso, se despidieron de ellos y les dijeron que les llamarían cuando tomaran una decisión. Anderson salió satisfecho por todo, aunque no se lo contaría a su esposo. No era que le quisiera mentir o engañar, simplemente temía que dejara volar su imaginación y luego se desilusionara cuando lo rechazaran.


Por la tarde, Sam y Blaine estaban preparando todo porque sus amigos irían a conocer a Devon. Habían preparado cosas para la cena y estaban vistiéndose para recibirlos cuando el teléfono del moreno sonó. El rubio sonrió porque podría disfrutar de la vista del pecho desnudo de su esposo durante un rato.

– ¿Diga?... Sí, soy yo... – Una sonrisa inmensa se dibujó en sus labios. – Sí, claro... Por supuesto... Allí estaré... Muchas gracias.

El ojiverde se acercó a él deseando saber qué había puesto tan contento al otro. Sólo había una posibilidad pero quería asegurarse.

– Tengo el papel. Mañana iré a hacer una prueba con la chica que interpretará a Maria y, salvo que no haya complicidad en absoluto entre nosotros, seré Tony. ¡Voy a ser Tony en West Side Story!

Los dos se abrazaron completamente felices. Por fin conseguía su sueño y su marido estaba muy orgulloso de él. Se besaron con mucho amor y pasión, con sus cuerpos totalmente pegados. Los dos estaban totalmente listos para un merecido sexo de celebración cuando Devon comenzó a llorar. Los dos gruñeron desesperados, no habían tenido momentos íntimos desde que su hijo nació y ese momento parecía tan perfecto para volver a su rutina.

– Termina de vestirte, yo me encargo. – Evans se acercó a la cuna y cogió al bebé. – Lo celebraremos esta noche... ¿Crees que las chicas querrán "ensayar" la maternidad? O tal vez Artie, Kitty, Kurt, Tom o Rachel quieran hacer de niñeros por una noche.

– No hará falta. Sólo debemos aprovechar algún momento que él esté durmiendo. – Anderson se abrochaba los botones mientras se acercaba a su esposo y le dio un beso.


Todos los amigos excepto Rachel habían llegado y estaban mirando al pequeño Devon con mucho cariño. El bebé siempre estaba en brazos de alguno de los adultos mientras charlaban de las cosas que habían pasado. Santana además estaba demasiado emocional por el embarazo y sus hormonas consiguieron que se enamorara del niño inmediatamente.

– Es exactamente igual a Sam. – Kurt comentó, consciente de todo el parecido que tenía el pequeño con su padre. El menor estaba en los brazos de la latina, que no lo soltaba.

– Me alegro. – Lopez sorprendió a todos. – July era guapa pero este pequeño será todo un rompecorazones si es como su papá.

El timbre sonó y Blaine fue a abrir la puerta. Rachel entró, lo saludó y le besó la mejilla mientras se quitaba la chaqueta y la dejaba en el armario de la entrada. Cuando los dos volvieron al salón, la castaña comenzó a hablar.

– Siento mucho el retraso llevo todo el día preparándome porque mañana tengo un "test de compatibilidad". – La joven hizo un gesto con sus manos para ilustrar las comillas mientras su amigo volvía a sentarse con los demás. Sin embargo, ella siguió de pie. – Voy a ser Maria en West Side Story y a los directores les ha encantado un novato como Tony. – Berry negó con la cabeza. – No sé qué ha hecho que corran el riesgo pero mañana será el gran día, si somos capaces de parecer una pareja, empezaremos con los ensayos y si no, cambiarán de protagonista. El problema es que él apenas a trabajado en Broadway y siempre como parte del coro... – Rachel detuvo su discurso al ver la sonrisa de complicidad de Anderson y Evans. – ¿Qué?

– Adivina quién será tu Tony... – Sam comentó con todo el orgullo del mundo. Todas las miradas se dirigieron a la sonrisa inmensa del moreno.

– ¿Blaine? – La castaña susurró y el ojimiel asintió con la cabeza. – ¡Ah! ¡Eso es genial! – Berry se lanzó a los brazos de su amigo mientras éste reía.

– Sólo falta que Santana interprete a Anita, Kurt al Oficial Krupke y que Artie lo dirija... Y tendremos la versión profesional del West Side Story del McKinley. – El ojiverde miró a sus amigos.

– Vale, ésto es genial... Cuando los productores se enteren van a estar encantados... Tú y yo tenemos mucha química en el escenario y nuestras voces suenan perfectas juntas... No me extraña que se hayan enamorado de ti... ¡Es la primera vez que coincido con uno de los dos sobre el escenario!

La alegría de Rachel era contagiosa. Todos felicitaron a los dos, pero especialmente a Blaine por el éxito. Era la oportunidad que estaba esperando y demostraría todo lo que vale. Además, con Berry a su lado, sabía que nada podía ir mal. Ella lo ayudaría a integrarse y juntos harían de el reestreno de West Side Story algo exitoso.


N/A: ¿Alguien más está orgulloso de Blaine? Tenía tantas ganas de que llegara a Broadway... ¡Se lo merece!