Los personajes de Candy Candy son propiedad de Kyoko Mizuki, Yumiko Igarashi y TOEI Animation Co., 1976. Usados en este fic sin fines de lucro.
*Capitulo 52: Las promesas del mañana, Parte 2
Finalmente el día del compromiso llegó. En esa velada, la mansión de los Ardey se vistió con grandes galas para celebrar a lo grande tal acontecimiento. Todo el lugar se veía adornado por los innumerables claveles blancos ya que esa era la flor preferida por Stear...Candy no tuvo ningún problema en complacerlo con ese detalle, sintió que la rosa simbolizaba a otra querida persona de su pasado y optó por no mostrarla en este día. La sorpresa del inventor fue mucha al ver el salón inundado por la singular flor ante la mirada de satisfacción de la Tía Abuela.
Para esta ocasión tan especial y única, la rubia eligió bajo la guía de la Tía Elroy un vestido largo de tela drapeada de color amarillo canario, con mangas largas transparentes y acompañado todo él por motivos dorados finalmente bordados. Su cabello fue arreglado en un peinado alto, coronado con una dorada diadema que llevaba incrustados diamantes y topacios amarillos que resplandecían ante el menor movimiento. Al terminar su arreglo toda la servidumbre, Dorothy y la matriarca la miraban asombradas...para beneplácito de Emilia, la joven esta noche dibujaba en su rostro una gran sonrisa que la hacía lucir deslumbrante.
Y para sorpresa de Candy, entonces la anciana se acercó a ella con un presente de su prometido que daría el toque final a su arreglo. Cuando la chica con mano temblorosa abrió el estuche de terciopelo, se encontró con una delicada cadena de oro con un dije finamente tallado: se trataba del escudo de los Ardley! Asombrada, Candy no supo que decir...y se conmovió aún más cuando fue la misma Tia Abuela quien se lo colocó diciendo,
-Candice, eres un miembro de los Ardley y por lo tanto mereces llevar con orgullo nuestro emblema.- esas simples palabras la hicieron llorar y no pudo evitar el abrazar a la estoica Tia, pero la felicidad de la chica era tanta y tan contagiosa, que la matriarca misma lloraba con ella lágrimas de dicha.
Después de recuperarse un poco se escuchó un llamado a la puerta, en ese momento la anciana le recordó a Candy que un impaciente joven la esperaba en el salón junto con toda la crema y nata de Chicago. Candy se secó las lágrimas y esperó paciente a que su padre adoptivo entrara para que ambos bajaran...en cuanto ingresó en la habitación, Albert quedó asombrado ante lo que veía y con una sonrisa de satisfacción se acercó a la chica para tomarla de la mano, besársela cariñosamente y salir con ella del lugar para guiarla hacia las escaleras.
En su camino, el patriarca pudo sentir el nerviosismo de la chica y con suaves palabras de aliento, le daba confianza para que se tranquilizara. Pero en cuanto su vista se fijó en el dije que llevaba, no pudo evitar recordar aquél día en que la conoció por primera vez...ese encuentro fue lo que precisamente había desencadenado toda una sucesión de eventos que los llevaron a este momento. El joven William nunca se imaginó que el haber perdido su broche aquella tarde le traería la felicidad a todos a su alrededor...la familia estaba más unida que nunca, uno de sus sobrinos había encontrado la felicidad y su querida Candy hacia realidad su sueños. Albert sonreía feliz y se sintió orgulloso de ser parte importante de todo eso.
Al bajar, la música de fondo que se escuchaba se detuvo para anunciar la llegada del patriarca y presidente de los Ardley junto con la prometida...en cuanto Stear se volvió a verla, no podía creer lo que sus ojos contemplaban: Candy era la visión más hermosa, aún más que la que tuvo en sueños. Sin siquiera pensarlo, se dejó llevar hacia donde estaba ella y como mágicamente atraído, se colocó frente a ella para besar su mano. Por su parte, Candy no dejaba de admirar al galante y apuesto trigueño frente a ella...Stear estaba engalanado con un frac negro y con agrado descubrió que él también portaba el emblema de la familia en la solapa, su ahora Príncipe también llevaba aquel broche.
Sus ojos se encontraron sin decir palabra alguna, diciendo todo lo que sentían en ese momento por ellos. Su amor había sido una construcción lenta y sin prisas que los llevó a un nivel donde con una simple mirada se decían todo.
Sin embargo, su íntimo encuentro fue interrumpido por la llegada de los padres de Stear, quienes emocionados abrazaron a su hijo y luego de las respectiva presentaciones, abrazaron a su ahora nueva hija. Los señores Cornwell habían viajado sin parar desde la península arábica, cruzando por Egipto y Marruecos para evitar los campos de combate en Europa, por lo que su viaje se demoró al punto en que sólo pudieron llegar a Chicago el día anterior. El ver a sus progenitores en la fiesta llenó de gran júbilo al tímido inventor, ya que desde hacía mucho quería que ellos conocieran a la pequeña de quien tanto habían oído hablar últimamente por carta.
El emotivo momento fue interrumpido su vez por la voz de William, quien formalmente anunciaba ante todos el compromiso de su protegida, Candice White Ardley con Alistair Cornwell Ardley, y su discurso fue secundado por el Sr. Cornwell. Por todo el salón se escucharon aplausos y gritos de alegría mientras Stear, nervioso, sacaba de su bolsillo un precioso anillo de compromiso para Candy. Se trataba de un anillo en oro con una bella esmeralda adornada con incrustaciones de pequeños diamantes a su alrededor. Al colocárselo, Candy estaba atónita ante las palabras de su ahora prometido,
-Elegí la esmeralda porque esa piedra me recuerda el brillo de tus ojos Candy- le confió como en un susurro.
La joven extendió su mano para admirarla y mientras lo hacía, fue tomada por sorpresa por el joven, quien la jaló hacia sus brazos para depositar un casto beso en su mejilla. Todos los presentes seguían aplaudiendo emocionados al ser testigos de tan emotivo gesto.
A continuación, Stear le pidió con una venia a su prometida el que le concediera el honor del primer baile, y mientras todos se colocaban alrededor para admirar a la pareja bailar, la música comenzó a tocar un vals para el deleite de los enamorados. Para Candy todo esto parecía un ensueño, no podía creer que todo lo que tanto había anhelado fuera ahora una dichosa realidad. Sus ojos se cristalizaron de alegría al contemplar el rostro del joven a su lado. Por su parte, Stear se sentía igual que ella y mientras ambos se movían al compás de la música, no se dejaron de mirarse ni por un instante, sumergiéndose ambos en una burbuja en donde todo a su alrededor desapreció, desvaneciéndose para que sólo ellos fueran parte de este hermoso sueño.
Mientras todos admiraban a la pareja, Archie se acercó a Albert y mientras los contemplaba bailar comentó,
-Se ve que serán muy felices- suspiró.
-Así es...nunca me imaginé verla tan feliz- respondió el patriarca mientras bebía su champaña.
-Y eso es lo que espero de ustedes dos también...- una voz interrumpió las cavilaciones de ambos y los dos jóvenes con asombro se volvieron a ver a la Tía Abuela, quien los miraba fijamente con ojos inquisidores -...espero que no se demoren mucho y me den la satisfacción de verlos casados también...- ante lo dicho, el patriarca empezó a toser nerviosamente mientras que Archibald reía a carcajadas.
Emilia sonrió ante la idea de ver al soltero más codiciado de la nación comprometerse y formar una familia; de Archie no se preocupaba, sabía que su querido hijo pronto encontraría a la chica que lo haría tan feliz como lo era su hermano...y dirigió su mirada hacia la pareja, suspirando satisfecha. Archie eventualmente también encontraría la felicidad y para su sorpresa no tendría que esperar mucho; pero como bien se dice por ahí, esa es parte de otra historia.
Luego de que concluyó el vals, varias personas se acercaron a la pareja...Albert, Archie y Paty fueron los primeros en felicitar a los recién comprometidos. Para Candy fue una grata sorpresa el ver a su querida amiga, y entonces por fin la tímida jovencita pudo conocer al enamorado de su rubia amiga. En cuanto se conocieron, Stear habló con mucho interés con quien había sido la única amiga de su prima, y mientras Candy bailaba con el patriarca, ambos se dirigieron hacia un rincón para platicar. Archie se acercó porque también quería conocer a la amiga inglesa de su prima...los tres charlaron amenamente.
En un momento en que Paty se disculpó con los jóvenes para ir en busca de la abuela Martha, Archie se animó a preguntarle a su hermano algo que lo había estado intrigando por días, así que sin previo aviso y mientras que Stear saboreaba la champaña en sus manos al tiempo que miraba absorto a su prometida, le preguntó,
-¿Cómo lo hiciste Stear?-
-¿Hacer qué, Archie?- se volvió a mirarlo confundido.
-¿Cómo conseguiste lo que varios intentamos sin éxito?...me refiero el conquistar el corazón de Candy- y se volvió a verla también.
-...- el inventor entonces la miró absorto y después de pensarlo unos momentos dijo -no lo sé... realmente no lo sé...- y los dos se vieron unos instantes para luego dirigir su mirada a la radiante jovencita, que era el centro de la atención mientras bailaba con el flamante Albert.
No obstante, mientras ocurría esto entre los hermanos, Candy disfrutaba de su primer baile con Albert... era extraño, pero ninguno de los dos recordaba el haberlo hecho antes. Aún así, ambos se sintieron con mucha confianza para hacerlo y mientras disfrutaban de la música, el rubio le habló sobre lo orgulloso que estaba de ella y de que no tenía duda alguna de que sería muy feliz. Ella por su lado le agradecía por todo lo que había hecho por ella y le repetía que sin él esto jamás hubiera ocurrido...ante sus palabras el joven sólo sonreía...
-Veo que ahora tienes un broche propio- le dijo mientras señalaba con su mirada el dije.
-Sí- dijo ella con una sonrisa -...Albert...si estás de acuerdo...me gustaría devolverte el tuyo- sus mejillas se encendieron con sonrojo.
-Pero ese es tuyo, lo ha sido desde ese día que nos conocimos, no hay necesidad de que me lo devuelvas- respondió confundido por lo que ella trataba de decirle con eso.
-No...- meneó la cabeza negativamente -es tuyo y creo que debe ser devuelto a quien le pertenece- y es que en su mente la joven quería cerrar definitivamente el capitulo del Príncipe de la Colina.
-Entiendo- fue su respuesta y continuaron bailando, pero lo hicieron en silencio. El pasado entre ellos fue definitivamente cerrado en ese preciso momento y ambos así lo entendieron.
Una vez terminado el protocolo del vals con el patriarca, Candy bailó una pieza más con el padre de Stear y una última con Archie. Y fue en el momento que el menor de los hermanos se deleitaba bailando con la chica, que Albert se acercó al primogénito,
-Me sorprende ver lo bien que Archibald ha tomado todo esto- indicó el patriarca.
-Sí...a mi también me ha sorprendido mucho su actitud...conozco a mi hermano y se que no ha sido fácil para él- el rubio se giró para ver a su sobrino.
-Es muy joven y confió en que pronto lo superará del todo- agregó.
-Siempre creí que la única persona que mi hermano aceptaba al lado de Candy era Anthony...- se volvió a mirar a su tío -me alegra mucho el haberme equivocado- y Stear desvió su mirada hacia la pareja...y es aún no podía creer que todo su mundo y las personas que lo integraban, estuvieran en perfecta armonía para ser parte esencial de su felicidad.
Una vez concluidas los valses dedicados a la familia de los prometidos, todos fueron invitados a bailar y entonces la chica se acercó nuevamente a Stear, ya no deseaba alejarse de él y su intención era permanecer toda la noche a su lado, bailando con el inventor cuánto vals se tocara en la que era su celebración.
No obstante, cuando la pareja junto con Archie y Paty charlaban amenamente, una figura se acercó en silencio a ellos...se trataba de Vincent. En cuanto lo vio, Stear lo invitó a que se uniera a la conversación y después de las debidas presentaciones, el marino extendió sus felicitaciones a la pareja. A continuación les entregó un sobre que era su regalo de compromiso y al abrirlo, Stear con asombro descubrió que se trataba de un pasaje de barco para dos. Confundido, se volvió a ver al Sr. Brown quien le explicó que una vez que se casaran podían viajar de Luna de Miel a Sudamérica...les explicó que le hubiera gustado mucho que fueran a Europa, pero con la guerra en pleno desarrollo era mejor evitar esos lares,
-Muchas gracias, señor- fue la respuesta de Stear quien lo abrazó sin pensarlo, tomando desprevenido a Vincent.
Cuando fue el turno de la chica, Candy de la emoción también se lanzó hacia él y lo abrazó cariñosamente, tomando por sorpresa al capitán, conmoviéndose ante tal gesto. Para el Sr. Brown esos dos chiquillos eran ahora como sus hijos, y desde ese momento intuyó que jamás se volvería a sentir solo.
Una vez que la pareja dio por finalizado todo el protocolo y concluyeron con la cena que fue servida en su honor, Stear aprovechó la ocasión cuando todos estaban distraídos con el baile, para tomar de la mano a su prometida y escabullirse hacia uno de los balcones...se dirigieron al más alejado del salón, que se encontraba vacío. Una vez ahí la acercó lentamente hacía a él y colocando una de sus manos sobre la estrecha cintura y con la otra acariciando su rostro, con voz grave le dijo,
-Quiero tenerte para siempre a mi lado Candy, no puedo esperar a que seas mi esposa- su mirada era muy intensa.
-Stear...yo...-
-No digas nada- le dijo poniendo su dedo sobre los labios -hablaré con Albert y mis padres para que sea lo antes posible...mi sueño de estar a tu lado y de viajar por el mundo contigo no pueden esperar más...- y sin aviso tomó suavemente aquellos labios que no tuvieron la oportunidad de responderle.
Ese beso marcó el comienzo de un amor que ahora sellaba el compromiso entre ellos ante la sociedad, pero que sin embargo, faltaba formalizarlo ante DIOS y por lo que ambos intuían, eso no tardaría mucho en darse y por supuesto que no se equivocaron.
Tan sólo seis meses después y con un mundo de preparativos, se llevó a cabo la tan esperada ceremonia nupcial en la Catedral de Chicago. Con toda pompa y formalidad una de las bodas más esperadas del año se dio a principios de Mayo. Fue un acontecimiento único y exclusivo en donde toda la familia Ardley, la Srta. Pony, Hermana Maria, George, Vincent, los señores Cornwell y hasta los Leegan asistieron. Para completar su felicidad también estuvieron presentes Paty y la abuela Martha, Tom, Dorothy y el buen Harold...
Por un giro del destino, alguien más llegó a tiempo para la ceremonia...se trataba de Daniel Legard, quien había retornado a América cuando sufrió una herida en el brazo que le impidió continuar ejerciendo como piloto voluntario; afortunadamente no era de gravedad y el joven pudo reintegrase de inmediato a sus estudios en la universidad de Boston. Cuando Stear se percató de su presencia después de la ceremonia, se alegró mucho y conmovido abrazó a su querido amigo a quien creyó perdido. Ahí fue que el inventor sintió en carne propia el gran pesar que puede generar la partida de un ser querido a la guerra...se alegró de que nunca lograra ese fatídico objetivo, ya que se hubiera perdido de la gran felicidad que ahora disfrutaba.
La fiesta de bodas fue todo lo que Candy llegó a soñar alguna vez y mucho más, nunca pensó que el cuento de hadas que tantas veces se imaginó siendo pequeña, llegara a ser una rotunda realidad. Ese día, vestida con su bellísimo atavío de novia, confirmó que si tenemos fe y confiamos en que nuestros sueños son alcanzables, éstos llegarán a cumplirse y a veces se dan de la manera en que no lo esperamos. No sólo se trataba de una felicidad propia sino aquella que era genuinamente compartida por todos aquellos que le eran especiales...y lo que ella desconocía es que cuando se es dichoso ese sentimiento se contagia al punto que los demás lo son también...ella era feliz, Stear también lo era y al unirse, simplemente los sentimientos crecieron para envolverlos en su propio mundo de felicidad aparte.
Después de ese memorable día, los ahora señores Cornwell comenzaron su nueva vida juntos; al concluir un viaje de Luna de Miel que duró un mes por Sudamérica, los dos se reincorporaron a sus estudios y empezaron a adaptarse a la nueva vida de recién casados. La pareja entendió entonces que no había sido fácil para ninguno de los dos llegar a este punto, pero cualquier dificultad o situación adversa en el futuro sería nada comparada con todo el difícil tramo que tuvieron que atravesar cada uno por su cuenta, para llegar a esa nueva vida que ahora gratamente compartían.
Candy decidió continuar con sus estudios después de concluir el colegio, optó por estudiar una carrera corta en enfermería...eso la ayudó mucho en sus servicios comunitarios de beneficencia con los heridos de guerra que por esos días se volvieron incontables. Con ayuda de la Tía Abuela, Paty y la Abuela Martha, quienes la apoyaron en un proyecto que tenía, abrieron una pequeña clínica para ayudar a todos los hombres que volvían heridos del frente. Todos se dedicaron con ahínco a ayudar a esas vidas que fueron transformadas de una terrible forma por la guerra...no fue fácil pero entre todas, asistieron a decenas de hombres para poder reincorporarse a una vida normal.
Por su parte, Stear continuó con sus estudios de ingeniería obteniendo el título en tres años más tarde, pero hubo algo más; por insistencia de su esposa, el joven inventor no sólo se dedicó a patentar sus inventos y diseñar para las grandes e innovadoras empresas como las de un tal Thomas Alba Edison, sino que además publicó un libro con aquellos poemas que fueron inspirados por quien era ahora su esposa. Todos y cada uno de los sueños de Stear se fueron realizando y materializando poco a poco hasta el día que se cumplió uno en especial, el de ser padre.
Sin embargo, la vida que ellos compartieron no terminó aquí, sino que continuó por muchos años más, y es que los finales felices no existen por el simple hecho de que las buenos relatos nunca terminan... y eso fue exactamente fue lo que sucedió entre Candy y Stear. Su historia juntos apenas comenzaba!
F I N
Notas Finales:
Muchísimas gracias a todos por haberme acompañado en esta gran aventura y por fin haber concluido un gran sueño en mi vida: el escribir y compartir una gran historia de Candy que nació hace poco más de un año y que gracias a ustedes, ha sido una gran satisfacción.
Espero que el final les haya gustado y que todos y cada uno de los cabos sueltos, fueron por fin aclarados. No creo que haya un epílogo porque traté de cerrar todas y cada una de las pequeñas historias que acompañaron a nuestra querida pareja.
Esta ha sido una historia diferente y por lo tanto es mi deseo el que les haya gustado y les pido no sean tan severos conmigo ya que traté de complacer sus peticiones que me hicieron llegar con sus valiosos comentarios.
Quiero agradecer de forma especial a Anna María Pruneda Lladó quien tan amablemente me ayudó con la edición de los capítulos...mil gracias por hacerme ver mis errores y prometo mejorar en las próximas historias. Sé que no fue fácil para ti ayudarme y te lo agradezco muchísimo. Este final te lo dedico con mucho cariño!
Como lo prometí, ya he empezado con el Fic de Archie y los invito a que le den una oportunidad a esa historia. Se llama TAN SÓLO UNA OPORTUNIDAD. Ya está disponible y espero sea también de su agrado.
Así que nada más me queda agradecer a todos y cada una de las personas quienes tan amablemente me hicieron llegar sus comentarios:
Black dyan, Blanca Andrew, TamarCK, Cami love, Moonlightgirl186, Dajannae8, Paolau2, Minuchi, Luna White29, DulceCielo Brown, Anttealb, Luna, Ariss, Artemisa, Ara, XKarlata, Alezza, Rosa Amanda, Valy, Naa, Verito, Belencinha, Susanblue7, Regina Austen, Maria1972, Sherezada70, glenda, Stear's Girl, Victoria40, Carito, Comolasaguilas40, Jimena Andrew, Annie, Maxima, Mayra Exitosa, Lady Supernova, Lucero, Rosy, Arlix, Zafiro Azul Cielo1313, LoveCandy, Eva Mora Hernndez, Yo, Serena Candy Andrew Graham, Carmen tiza, Karysthel, SweetCandyAndley, Lu de Andrew, Grau Grey y Annamaria Pruneda...
Hay un par de personas que aparecen como GUEST, a ellos y a quienes leen en silencio, también les agradezco mucho su apoyo así como también a los futuros lectores.
No me queda más que despedirme y desearles todo lo mejor..."No hay mejor regalo que aquel que dedica su tiempo a otros"...y por eso les estaré eternamente agradecida!
Abrazos a todos!
Adriana
