Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.
Los personajes de Fairy Tail, pertenecen a Hiro Mashima.
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53: La Historia del Castillo
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Cuando Hashirama había deseado, que todos los clanes vivieran en paz, decidió crear una prisión de máxima seguridad a la cual serían enviados aquellos que perturbaran la paz. Fue llamada El Castillo y se suponía que era imposible de ser penetrada, pues cada aldea, ya fuera de las aldeas menores o de las aldeas mayores enlistaba a un puñado de sus mejores Shinobis (generalmente ANBU's), para que fungieran como guardianes del Castillo.
Sin embargo, el reciente ataque de Obito a la prisión no pasó desapercibido, pues la prisión estaba llena de Kinsetsu Fūin (sellos de proximidad) que alertaban si la persona en el perímetro era un aliado o un enemigo. Sería mejor definirlo como Kan Fūin (Sello de Sentimiento), Hakugai Fūin (Sello de Persecución) y Ninshiki Fūin (Sello de Reconocimiento). Zetsu no sabía esto y mucho menos conocía la cantidad exorbitante de sellos que habían repartidos por toda la prisión, que además, fueron otorgados por Uzumaki Ashina, un gran amigo de Hashirama y fueron colocados por Ashina y su hija Mito.
Tras la alerta de escape, todas las aldeas habían realizado una reunión de emergencia. En Konoha, Kushina daba las especificaciones de los Fūin empleados en la prisión.
―El Kinsetsu Fuin, detecto que habían muchas presencias y los guardias debieron de haber notado que no eran suficientes ―dijo Kushina ―Tuvieron que haber pedido refuerzos, pero fueron asesinados sorpresivamente o creyeron ser suficientes. Los Kan Fuin, permitieron saber que la persona que entró, estaba desesperada, los Hakugai Fuin muestran que se encuentra en Haru no Kuni. Pero los Ninshiki Fuin, no pudieron dar la identidad de la persona ―A más de uno le extraño― ¿Si, Mikoto-Chan?
―Kushina-Chan, ¿no decías que el Fūin mostró la imagen de la persona que los saco de prisión? ―preguntó la Uchiha.
―Sé lo que dije, pero no sé quién es esta persona ―dijo Kushina.
―Ese hombre, es la razón por la cual existen las aldeas ―dijo Hiruzen de forma sombría ―Hashirama-Sensei, me comentó sobre él y me dijo su descripción física, pero no me dijo su nombre ―el Sandaime suspiró ―Ese hombre, logró lo que Orochimaru no logró: la Juventud Eterna. La inmortalidad según las palabras de Tobirama-Sensei.
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Iwa; Sala de Reuniones
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―No se encuentra en la base de datos de ninguna aldea, Tsuchikage-Sama ―dijo Akatsuchi preocupado, luego de que los miembros de los clanes de Iwa, observaran las imágenes de quienes fueron liberados de la prisión.
―Esto es malo ―dijo Onoki― ¿Algún superviviente? ―preguntó esperanzado, pero Akatsuchi negó.
―No Onoki ―murmuró Æ ―Esto… esto es más que malo, mira la séptima fotografía ―Onoki volvió sus ojos y reconoció al hombre de cabello gris, ojos dorados, gi gris y pantalón negro.
―Imposible… Hiroshi… ―Onoki estaba perplejo.
Hiroshi era un Shinobi que había vivido desde la época de guerras entre clanes, era un Shinobi prácticamente salido de la nada, poseía una Zanbatō de gran filo, con la cual diezmo clanes enteros durante dicha guerra. Ese sujeto fue la piedra angular para las alianzas entre clanes, para la creación de El Castillo y según decían los registros: Madara y Hashirama unieron fuerzas, para crear una fusa de magma, bajo los pies de la plataforma, en la cual se encontraría Hiroshi atrapado para toda la eternidad. Con el paso del tiempo, se crearon compartimientos, de forma redonda y escalonada por encima de la prisión de Hiroshi, quien no envejecía para sorpresa de todos.
Ese sujeto de cabello negro y ojos dorados, había sido el creador del Fushi Tensei (Reencarnación de Inmortalidad) y antes de ser encarcelado por Hashirama (momento, para el cual ya era un anciano), consiguió crear una versión mejorada llamada Fushi Eien no Waka-sa (Inmortalidad de Eterna Juventud).
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Suna; Sala de Reuniones
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A Gaara aún le quedaban muchas cosas que aprender sobre Suna y el mundo Shinobi.
Cuando vio el Fūin aparecer, mando a llamar a sus hermanos, quienes negaron saber algo sobre ese Fuin; así que mando a llamar a Ebizō, el último anciano del consejo de Suna, pues Chiyo había muerto salvándole a él la vida.
― ¿Sabes que significa ese Fuin, Ebizō-Sama? ―preguntó un extrañado Gaara, quien tenía que admitir, que solo ver ese extraño Fūin le provocaba escalofríos.
―Grandes problemas ―gruñó Ebizō ―No creí que viviría para ver este día, Kazekage-Sama. Es más: Me pregunto, quien traicionó al continente entero, para liberar a ese sujeto.
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Kiri; Sala de Reuniones
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El anciano del consejo finalizó la historia sobre Hiroshi y el consejo entero estaba temblando.
― ¿Mei-Sama? ―pregunto Ao, quien se veía calmado, pero por dentro estaba aterrorizado por lo que ese sujeto simbolizaba. Mei estaba en silencio, con sus manos cruzadas ante su rostro. Todos esperaban a que dijera algo.
―Envíen un aviso a Damiyō-Sama ―dijo finalmente ―Evacuen la isla, envíen a los civiles a Mizu no Kuni. Los Shinobis nos quedaremos aquí, para defender Kirigakure, si acaso ese sujeto y sus compañeros desean atacarnos. No quiero ninguna baja, si somos atacados por un demente inmortal, ¿soy clara?
― ¡Hai, Mizukage-Sama! ―gritaron los líderes de los clanes Kaguya, Yuki y Hōzuki, para iniciar de manera inmediata la evacuación.
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Tetsu no Kuni
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― (…) Y esa es la historia de Hiroshi ―dijo un anciano Samurái a Mifune.
―Gracias por compartirlo con nosotros, Mukabe-Sama ―dijo Mifune ―Deseo que todos los civiles sean enviados a los refugios de manera inmediata y los Samuráis que no deseen morir, entreguen sus armas ahora mismo, porque enfrentaremos a este tal Hiroshi si es que desea atacar nuestro hogar. Somos Samuráis, somos defensores de la justicia y de la paz. No permitiré que nadie se atreva a destruir MI HOGAR. Alzaré mi brazo victorioso o lo perderé en el campo de batalla.
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Zetsu realizó un Kuchiyose y Larcade apareció en el suelo, respiraba débilmente, había gastado casi toda su magia intentando escapar del Kamui, pero era imposible.
―Espero y sepas cuál es tu lugar, Larcade ―murmuró Zetsu ―Porque la batalla final se acerca y no quiero tener que matarte, antes de eso.
―Zetsu ―le llamó Yumiko con una sonrisa ―Mira a quien conseguí invocar ―Detrás de Yumiko, venían un ejército de Kage Bushin suyos, quienes tenían cadenas, con las cuales aprisionaban a un dragón de escamas negras ―Te presento a: El Dragón del Apocalipsis.
