Nota de Autora: Queriendo hacer de ésta historia un poco más basada en la ciencia, y menos en el cristianismo, me dí a la libertad de editar el capítulo número 20: Adán Cromosómico y Eva Mitocondrial, además de que lo hice para adaptar correctamente éste episodio y los siguientes que he de escribir.

No hubo cambios tan drásticos, excepto por la eliminación de Yahweh en favor de Deus Ex Lux (Dios de la Luz), así como me basé más en la Teoría de la Evolución, implementando los rangos temporales adecuados.

Por otro lado, sé que se vienen las elecciones, y tan sólo espero que realmente el Lic. Andrés Manuel López Obrador sea el ganador. En mi posición como inmigrante americana en México, no tengo derecho al voto, pero confío en que el pueblo de México no cometa el mismo error de mis compatriotas americanos, quienes me han decepcionado sumamente al simpatizar con el repugnante fascismo y supremacismo blanco que está rampante en E.E.U.U. Espero que realmente en México pueda ganar el populismo y la democracia, no la demagogia ni el chauvinismo que hizo que el hijo de puta de Trump ascendiera al poder y quien me hace sentirme avergonzada de ser americana.

Sin más que agregar, ¡Que disfruten la lectura, estimados lectores!

.


.

Capítulo LII: La Terrible Revelación.

Sasuke no podía creer lo que veían sus obsidianas. Frente a él se hallaba nada más, y nada menos, que una copia exacta de sí mismo. El peinado de Onikage era un poco diferente al suyo, dado que estaba un poco más estilizado, pero las facciones y ojos simplemente eran una copia de los suyos. De lo único que Onikage carecía era de aquellas cicatrices que adornaban el rostro de Sasuke, además de la complexión sumamente musculosa del príncipe de los Uchiha. Fuera de ello, el ojos de sangre era un clon de él. Su color de cabello y de ojos, la forma del rostro, su altura... Todo. Onikage era tal y como Sasuke.

Aún así, Sasuke se sintió aún más enfurecido.

— ¡¿Qué?! — gruñó el príncipe del Clan del Fuego — ¡¿Qué demonios quieres decir con ello?! ¡¿Cómo es que portas mi mismo nombre?! — bramó, totalmente fuera de sí.

Onikage sonrió.

— Porque yo soy tú. Y tú eres yo — afirmó el otro Uchiha.

Aquello solamente enfadó aún más a Sasuke, y sorprendió mucho más a todos, en especial a Sakura, quien no podía apartar su mirada aterrada de Onikage.

— ¡Basta de estupideces! ¡¿De qué demonios hablas, imbécil?! — vociferó hostil Sasuke.

— ¿Qué acaso no lo comprendes, Sasuke? — dijo Onikage, levantando su tono de voz — ¿Qué parte de "somos uno sólo" no puedes entender? Tú eres Sasuke Uchiha, tal y como yo. Porque los dos somos uno — explicó — Simplemente, yo soy tu otro yo. O mejor dicho, tu verdadero yo.

La hermosa princesa de las hadas sintió una opresión en su corazón, y el temor invadirla por todo su pequeño cuerpo. No podía mantenerse en la presencia de ése tipo que era exactamente igual a su amado Sasuke-kun, pero a la vez Sakura tampoco podía apartar su mirada de aquel demoniaco ser. Sus ojos no le obedecían de apartar su visión de aquella copia exacta de su dulce príncipe. Y cuando Onikage dirigió sus obsidianas a Sakura, la ninfa no pudo contener su pavor.

Onikage ignoró a Sakura, y volvió su mirada al frente. Sasuke aún seguía pasmado y furioso por la información que recibió de parte de Onikage.

— ¿Mi otro yo? — masculló el príncipe de los Uchiha, sintiéndose tan frustrado de no poder comprender qué diablos sucedía.

Onikage asintió, pero ahora hizo un gesto idéntico a Sasuke. Concretamente hablando, Onikage sonrió soberbiamente, tal y como el príncipe de los Uchiha solía hacerlo, con aquella sonrisa torcida. Con ello, la irritación de Sasuke se incrementaba constantemente.

— Yo soy tu lado oscuro, Sasuke — afirmó el otro Uchiha — Ambos somos simbiontes en éste Universo, y ambos representamos la contraparte del otro.

Onikage observó la luna a lo lejos, y se quedó con la mirada a lo alto. El demonio estiró su mano a lo alto, y encerró la enorme luna llena con su mano, casi como queriendo anunciar su dominio sobre la materia del Universo.

— Luz y Oscuridad. El Yin y el Yang. Justicia y maldad. Materia y Anti-Materia. Todos necesitan del otro para coexistir — dijo Onikage, volviendo su mirada al príncipe de los Uchiha — Tú eres Sasuke Uchiha, el príncipe del mismo Clan, y el descendiente milenario de Adán del Génesis, el cual a su vez desciende de Mikhael, también llamado el guerrero definitivo. Mikhael al mismo tiempo desciende de Deus Ex Lux, el Gran Arquitecto del Universo, y Deus Ex Lux desciende de la Creación. El Multiverso Entero es el padre de toda creación — detalló ampliamente.

Onikage formó dos llamas en ambas manos, aunque una era blanca, y la otra era color oscura, tal y como aquellas llamas que manipulaba con su caleidoscopio.

— Sin embargo, también existe una segunda línea sucesoria. Una línea sucesoria perdida en el Espacio/Tiempo — aclaró Onikage, dejando impresionados a todos — Aquella es la línea sucesoria de Caín. Así como existe el Cromosoma Adán, también existe un cromosoma opuesto al Adán Cromosómico — añadió — Aquel se le conoce vulgarmente como la Semilla del Mal. Su nombre real es el Gen del Caos, o Gen Chaos.

Sasuke recordó aquella conversación que él y su amada Sakura tuvieron en el ahora destruido Templo de Theia, con la matriarca de la especie Faerie. Eva mencionó que existía un ser que vivía como simbionte en el vasto Universo. Un ser que era la Antítesis de Deus Ex Lux, tal y como la materia tiene su contraparte opuesta, también Dios la tiene.

— Chaos — murmulló Sasuke para sí mismo, completamente inaudible al resto — Entonces me estás diciendo que, al ser tú mi contraparte, ¿Tú portas el Gen Chaos? — dedujo el musculoso moreno.

Onikage asintió.

— Tal y como una Partícula tiene su opuesto en una Anti-Partícula, alguien tan importante para la evolución humana, como el heredero generacional número mil de Adán, en éste caso tú, tendría eventualmente su contraparte — elucidó el demonio, y aun tanto más serio — Tal y como tú, yo también soy el descendiente generacional número mil, y por tanto, yo porto en mis venas el Anti-Cromosoma Adán, o Gen Chaos. Y del mismo modo que tú desciendes de Adán del Génesis, o más concretamente del de su hijo Seth, yo desciendo del linaje de Caín — remarcó calmadamente — Caín fue contaminado con la conocida Semilla del Mal, el día que asesinó a su hermano menor Abel, y su sangre fue mutada mediante el ADN de Luzbel, quien básicamente es la contraparte espiritual de Mikhael — aclaró — Luzbel desciende directamente de Magnus Chaos, quien a su vez es la manifestación física de la muerte, la destrucción y la no existencia, tal y como Deus Ex Lux es la manifestación física de la Creación, de la vida y de la existencia. Por deducción, Magnus Chaos desciende de la Entropía. Su padre es el estado de destrucción y muerte del Universo. Tú eres el Yin, o la luz. Yo soy el Yang, o la oscuridad. Simbiontes en éste Universo, viviendo como contrapartes del otro.

La narración de Onikage dejó perplejos a todos. Lucía bastante confusa, y hacía que a la mayoría le doliera la cabeza, pero a resumidas cuentas ambos Uchihas eran el mismo ser, y opuestos a la vez. Sasuke Uchiha, el conocido como el dragón escarlata, era el heredero directo del Yin: El descendiente de Adán, Mikhael, Dios y la Creación. El otro Sasuke Uchiha, conocido como la sombra demoniaca de los Ojos del Diablo, u Onikage, era el heredero directo del Yang: El descendiente de Caín, Luzbel, Chaos y la Entropía. Uno solo, y a la vez opuesto.

— En algún dado momento, ambos éramos un sólo ser, Sasuke. Ambos formamos una sola entidad — explicó Onikage — Tú eres el Sasuke original; el único que alguna vez existió como un único ente en el Multiverso, que es el conjunto de toda la Creación. Yo únicamente coexistí como una contraparte dentro de ti; como una semilla de maldad que representa tu oscuridad y maldad.

— ¿Cómo es que tú tienes una Línea Sucesoria distinta a la mía, entonces? — cuestionó el dragón escarlata — Si lo que dices es cierto, de que eres mi contraparte, ¿No acaso se supone deberías tener mis mismas cualidades.

— Del mismo modo que todos los Homo Sapiens portan ambos genes, Sasuke, desde que Eva y Adán "pecaron" y murieron espiritualmente — refirió el demonio — Cuando Adán y Eva desobedecieron a su creador, al alimentarse de los contaminados frutos del Árbol de la Vida en el Jardín del Origen, la Semilla del Mal los contaminó a ambos. Su sangre fue alterada, y por consecuencia su ADN también lo fue. Tanto Eva como su esposo ambos ya habían sido contaminados por lo que los religiosos conocen como el Pecado, y lo que nosotros conocemos como el Gen Chaos — esclareció el otro Uchiha — La verdadera separación entre ambos genes se dio en los primeros descendientes de los progenitores de todas las formas de vida. Seth y Azura fueron los portadores del Cromosoma Adán, mientras que Awán y Caín fueron los principales portadores del Gen Chaos. Pero...

Onikage miró a la oscura bóveda celestial, perdiéndose en un punto muy a lo lejos, en aquella estrella llamada Sirius, la cual era la estrella más brillante a simple vista.

— Dentro del mismo linaje de Seth y Azura, siempre existió una mínima parte del Gen Chaos. La consecuente genealogía familiar se encargó progresivamente de que ambos genes mutaran en un sólo simbionte. Por ello, incluso dentro del mismo Clan Uchiha existía una segunda línea sucesoria. Una segunda rama dentro del mismo Clan. Una versión separada de la principal línea evolucionada y definitiva del Clan Uchiha, también conocida como Cromosoma Adán.

Sasuke entrecerró su mirada, pero antes de que cuestionara, el demonio de ojos de diablo prosiguió.

— Tal y como el linaje de los Uchiha heredó al Cromosoma Adán, y desarrolló de él la característica fuerza bruta del Clan, así como el talento innato para el Wushu, la dinastía principal también portaba una segunda línea sucesoria, la cual descendió del Gen Chaos, en una versión perfeccionada y definitiva. Aquella misma línea sucesoria que, eventualmente, tu madre heredó, Sasuke.

Onikage volvió su rostro sonriente y malévolo a Sasuke, quien se sentía cada vez más frustrado e irritado al escuchar una historia que ni él mismo conocía.

— ¿Cuál es ésa Línea sucesoria? — preguntó oscuramente el príncipe de los Uchiha.

Onikage sonrió socarrón, y mostró sus dientes.

— El Ojo de Demonio.

Todo fue silencio durante algunos segundos. Onikage reactivó sus ojos caleidoscópicos, y mostró aquella Cabra de Mendes en sus pupilas ojo sangre. Las pupilas del demonio antiguo cambiaron momentáneamente a un caleidoscopio de la estrella de cinco picos, sin la cabra satánica, pero ésta vez en aquel círculo, que rodeaba el pentagrama, se mostraron algunas runas parpadeantes en blanco.

— Ésta es la segunda Línea Sucesoria de los Uchiha — declaró Onikage.

El demonio apuntó a Sasuke con un dedo.

— Tú heredaste de tu padre el Cromosoma Adán, Sasuke. El Cromosoma Adán representa la fuerza, la resistencia, la estamina sin límite, y la afinidad innata a las artes de combate o marciales, conocidas como Wushu para los Guerreros Dragón. Tú eres la evolución definitiva del Cromosoma Adán. Tu fuerza es inigualable, al igual que tu habilidad con las artes marciales externas, o conocidas como Waigong Wushu — refirió el ojos de sangre — Incluso superas en poder de pelea al mismísimo Arkángel Mikhael, de quien se dice que jamás tuvo rival en la historia. Si juntaran a todos los seres del Universo, Mikhael, Deus Lux y Chaos juntos, aún así no se equipararían en poder al que tú posees. En pocas palabras, tú eres el guerrero definitivo. El descendiente definitivo de Dios y Mikhael. El heredero perfecto del Yin, de la luz.

A continuación, Onikage apuntó con su dedo a la princesa de las hadas, quien respingó un poco cuando fue señalada por el demonio antiguo.

— La princesa Sakura heredó de su madre, Kaguya Senju, la Mitocondria Eva — aludió Chaos, apuntando a la otra peliblanca — La Mitocondria Eva representa la espiritualidad, la velocidad, la sabiduría, y las artes mágicas. Ella es la evolución definitiva de Eva del Génesis. Pese a que actualmente sus habilidades no están desarrolladas al cien por ciento, una vez que Sakura-hime obtenga el conocimiento de la Aniquilación Materia/Anti-Materia se convertirá en la Arcana Mágica definitiva. Aún sin su Magia Anti-Materia, justo ahora la princesa Sakura posee una capacidad mágica sin límite. Aún si todas las hadas en la historia del Cosmos fueran juntadas, ni aún así podrían equiparar el tremendo potencial mágico de Sakura-hime, el cual aún está dormido dentro de ella actualmente — alabó, con monotonía — Ésas son las dos Líneas Sucesorias principales de Terra.

A continuación, Onikage se colocó una mano en el pecho.

— ... Sin embargo, la tercer línea sucesoria, que es una segunda ramificación de Adán, también tuvo su evolución definitiva — refirió el demonio — Yo, en mi caso, heredé también del hijo mayor de Adán del Génesis, el Gen Chaos. El Gen Chaos representa la maldad, la ambición, la muerte, y la Entropía o destrucción. Por tanto, yo soy la evolución definitiva de Magnus Chaos, la contraparte de Deus Ex Lux — aludió — Éstos ojos que yo porto, son la prueba de ello. El Ojo de Demonio es el resultado de la mutación del Ácido Desoxirribonucleico del Cromosoma Adán con el Gen Chaos.

Los ojos caleidoscópicos del demonio giraron a miles de revoluciones por minuto, y en la mano del ojos de diablo apareció de nuevo aquellas llamas oscuras como la noche.

— Mis poderes van más allá de habilidades de Línea Sucesoria. Mis habilidades consisten en poder replicar a la perfección cualquier clase de técnica que yo desee. Mi poder reside en copiar y apropiarme de cualquier habilidad, sea arte marcial o arte mágica — anunció el ojos de diablo, con orgullo, además de desvanecer sus llamas — No importa cuan compleja sea el conjuro o la técnica, pues a mí me ha sido dada la potestad de replicar cualquier clase de materia o energía. Tan sólo me basta con obtener ADN de otros para poder copiar a la perfección el estilo de pelea, características, o hechizos propios.

Onikage desactivó sus ojos caleidoscópicos, y miró a todos los presentes con soberbia. Su sonrisa empezaba a ser sumamente irritante para el príncipe de los Uchiha, quien sentía cada vez más hervir su sangre. De pronto, algo le vino a la cabeza de Sasuke. Una duda con respecto a la mera existencia de Onikage.

— Un momento — musitó para sí mismo Sasuke — Si lo que dices es cierto, y mi madre heredó el Gen Chaos directamente, ¿Cómo es que yo pude haber heredado ambas Líneas Sucesorias? — cuestionó — De haber sido así, yo habría de tener ésos mismos ojos que portas, además de que yo debería ser perfectamente capaz de utilizar aquellas mismas habilidades que tú tienes.

Sasuke tensó sus puños, y mostró el rostro más frío y hostil que pudiera hacer. Su mirada brillaba de odio y desprecio absoluto, al igual de que de que le podría helar la sangre al mismísimo Luzbel en persona.

— ¿Acaso tú eres mi hermano gemelo? — inquirió con un gruñido el dragón escarlata.

El simplemente imaginar aquel escenario le heló la sangre a todo, y en definitiva la más afectada de todo ello era Sakura Haruno. No se podía imaginar que su amado Sasuke-kun tuviese un gemelo tan malévolo y demoniaco. La pura presencia de Chaos le provocaba a Sakura un miedo inimaginable. Se sentía como una pequeña niña de cinco años, totalmente desprotegida. Cuando veía aquellos ojos tan oscuros de Onikage, y sentía el aura de aquel demonio, Sakura sentía un terrible escalofrío en todo su cuerpo. Aquel helado aire que recorría su pequeña figura le hacía estremecerse de pavor, y su cuerpo comenzaba a temblar de pánico, al estar en la pura presencia de aquel ser conocido como el demonio ojos de diablo.

Onikage miró fugazmente a Sakura, y la ninfa suspiró de puro miedo. La princesa de Iridia no soportaba aquella mirada tan aterradora. No obstante, Onikage volvió su mirada a su contraparte.

— Se podría decir que sí... Y a la vez no — remarcó burlón el descendiente de Chaos.

Sasuke gruñó agresivo, y estampó su pie en el suelo, generando un pequeño y corto, pero poderoso, terremoto, con lo cual se dañó el terreno, aún más de lo que estaba.

— ¡Déjate de idioteces! — bramó el príncipe Uchiha, totalmente frustrado y furioso — ¡¿Cómo demonios es que tú existes?!

A Onikage ni le importó el arranque de ira de su contraparte, y simplemente sonrió malévolo y zorruno.

— Del mismo modo que la Materia Regular, o conocida como Bariónica, y la Anti-Materia existen en el Universo, Sasuke — expresó el demonio — La Materia Regular es todo lo que existe en éste Universo, que puede interactuar con el resto de los elementos y cuerpos. La Anti-Materia es su contraparte, en el sentido de que ésta posee Carga Electromagnética opuesta.

Onikage produjo dos pequeños orbes de energía en sus dos manos. El primero brillaba de un color azulado Gamma, mientras que el otro era totalmente blanco. La diferencia mayor, sin embargo, es que uno de ellos tenía un pequeño Campo Electromagnético rodeándole por completo.

— Supongamos que éstas dos esferas son hechas de Materia y de Anti-Materia, respectivamente — dijo el Uchiha maligno — Salvo menores diferencias, éstas dos esferas de energía son similares. Cada una posee la misma masa y cantidad de energía. Incluso su composición química es idéntica — esclareció Onikage — Su tamaño, su peso, su apariencia, su densidad, todo. Sin embargo, ambas son la contraparte de la otra.

Onikage amplió ligeramente el tamaño de ambas esferas, hasta que crecieron aproximadamente un metro cada una, por lo que el demonio de ojos de sangre separó sus extremidades un tanto más. Entretanto, todos se pusieron alerta de los movimientos de Onikage, exceptuando Sakura. La ninfa se hallaba en un estado de shock, y su cuerpo no respondía adecuadamente. Lo único que podía hacer la princesa de las hadas era espectar lo que sucedía frente a ella.

Lo raro de todo es que Onikage no mostraba indicios de hostilidades. Únicamente se quedaba de pie, con aquel par de orbes de energía en sus manos. Era como si estuviese dando alguna clase de física a los guerreros de Terra. Algo tan pacífico de parte de Onikage que lucía demasiado aterrador para la mayoría, excepto Sasuke.

— La Materia Regular tiene como contraparte la Anti-Materia — repitió redundante el descendiente de Chaos — La diferencia entre ambas es la Carga Electromagnética de sus Partículas Elementales. De un modo similar, aunque no directamente proporcional, tú y yo somos opuestos, Sasuke. Tal vez la carga de las Partículas Elementales que conforman las células de nuestro cuerpo no sean opuestas, además de que nuestra apariencia sea similar, pero nuestro ADN, a pesar de ser similar, muestra diferencias cromosomales y mitocondriales. Por ende, nuestras Líneas Sucesorias, a pesar de descender de un ancestro común, son totalmente distintas, Sasuke.

El demonio Uchiha desapareció por completo ambas esferas de energía, dejando un tanto extrañados al resto. Aún así, ninguno de ellos bajó la guardia aún un sólo momento, especialmente Sasuke.

— Tú heredaste el Cromosoma Adán puro. Yo heredé el Gen Chaos mutado. En pocas palabras, además de ser tu contraparte Cromosomal y Mitocondial, yo soy una versión re-evolucionada y definitiva de ti, Sasuke — expresó con soberbia el otro pelinegro — Yo soy tú, y a la vez, soy una versión superior a ti. Tal vez alguna vez fuimos simbiontes dentro de un mismo organismo y alma, pero ahora somos dos entidades diferentes. Yo soy un ser que está por encima de ti.

La risotada burlona de Onikage duró muy poco, pero fue lo suficiente como para impactar a los demás. No tanto por la risa en sí, sino por el hecho de que Onikage afirmaba ser una contraparte maligna del príncipe de los Uchiha.

— Hmp. No eres más que una maldita basura — espetó Sasuke, tronándose los nudillos — Aún con todos tus poderes, y el hecho de que seas capaz de manipular la Materia y Energía a tu voluntad, aún así no tienes oportunidad alguna de derrotarme.

Onikage enarcó una ceja, y sonrió torcidamente. Exactamente el mismo gesto soberbio que Sasuke Uchiha solía hacer.

— Tal vez no tenga aquellos poderes ostentosos de manipular la Materia ni la Energía, pero soy más que capaz de asesinarte con mis puños — enunció el príncipe de los Uchiha.

Sasuke chocó ambos puños frente a él, y produjo una Onda de Choque larga y algo potente, aunque no lo suficientemente fuerte como para destruir los alrededores, pese a que sí mandó a volar muchos escombros.

Mientras tanto, Onikage se reacomodó el cabello, y miró profundamente a su contraparte.

— Es verdad.

Onikage caminó unos pasos hacia lo lejos, y miró unos segundos al cielo. A continuación, volvió su mirada al demolido Palacio de Wintersun, y posteriormente a Sasuke.

— Debo suponer que no recuerdas cuando eventualmente nos separamos en dos entidades diferentes, ¿Cierto? — preguntó el demonio, con una sonrisa socarrona.

Sasuke abrió los ojos. No tenía idea de qué exactamente hablaba el otro Uchiha. De hecho, tratando de rememorar, Sasuke a duras penas tenía memorias de lo que había sucedido durante los primeros cinco años de vida. De por sí era difícil que pudiera recordar los eventos de sus primeros años de vida, pero en la memoria de Sasuke era como si estuviese reemplazada por varios espacios en blanco. Por algún motivo, Sasuke no podía recordar con claridad los eventos fuera de su núcleo familiar. Igualmente, las memorias posteriores, hasta que él tenía diez años, también eran vagos y oscurecidos.

Onikage, entretanto, soltó un monosílabo. El mismo monosílabo que usaba Sasuke, lo cual irritó a éste último.

— Por supuesto que no lo recuerdas — masculló la reencarnación de Chaos — Cómo podrías recordarlo, si no son tus memorias.

El demonio Uchiha soltó una risa perversa y de mofa, mientras que Sasuke abrió los ojos desmesuradamente. Aquello no tenía el más mínimo sentido. ¿Cómo diablos no iban a ser sus memorias, si él las había vivo en persona? Aún si Sasuke no recordaba a la perfección las memorias de su pasado, al menos tenía la certeza de que, en alguna región de sus recuerdos, debían estar presentes.

— Tsk. Solamente dices estupideces — masculló Sasuke — Tanta soberbia te hizo un completo imbécil.

Y aún así, Onikage no borraba su sonrisa. Por el contrario, Onikage no solamente sonrió burlón, sino que negó con su dedo índice derecho.

— ¿Realmente es así? — preguntó retórico el otro Uchiha — Dime, entonces. ¿Recuerdas qué sucedió exactamente el día de la masacre Uchiha?

Sasuke se quedó petrificado, y con la mirada perdida al frente. El moreno realmente trató de hacer memoria, pero a duras penas recordaba lo que verdaderamente había sucedido aquel día en que su Clan fue asesinado completamente. Los únicos "recuerdos" que Sasuke tenía de ello eran ésas constantes visiones y pesadillas que le atormentaba desde entonces. Sin embargo, no había memorias sólidas o íntegras en sus pensamientos de lo que verdaderamente había sucedido en aquel entonces. Sakura volvió consternada su mirada al hombre del que se había enamorado profundamente, y se llevó una mano a su pecho, sintiendo la misma frustración de Sasuke, así como su atormentada alma.

Sasuke se sostenía su cabeza con su mano derecha, debido a la terrible jaqueca que le atacó.

— Sasuke-kun... — musitó angustiada la princesa de Iridia.

Por otro lado, Onikage rió entre divertido y malévolo. Era una risa de burla total.

— Patético — se mofó el demonio — Te creía más sabio que ésto, Sasuke. Es obvio que no recuerdas nada, más allá de aquellas pesadillas y visiones que tienes.

Sasuke abrió de nuevo los ojos impresionado, y dirigió su mirada encolerizada a su contraparte.

— ¡¿Cómo es que tú...?!

— Aquellos son solamente fragmentos del pasado, Sasuke — le interrumpió Onikage — Aquellos son trazas de las memorias de ayer. Tan sólo son remanentes del tiempo que tú viviste, mas no el que tú experimentaste conscientemente.

Las palabras de Onikage solamente lograron confundir aún más a Sasuke, quien mostró su dentadura irritado.

— Simple y sencillamente hablando, aquellos no son tus recuerdos, sino mis recuerdos — anunció el demoniaco ser.

Lejos de convencer a Sasuke, aquello lo irritó aún más. Cada vez que Onikage explicaba algo, más dudas surgían en el príncipe del Clan del fuego.

— ¡Basta de juegos! ¡Habla de una vez! — demandó Sasuke, totalmente fuera de sí.

Onikage mostró una sonrisa oscura, y reactivó sus ojos caleidoscópicos. Los ojos del descendiente de Chaos mostraron aquel pentagrama satánico en su mirada, y la cabra de Mendes en su interior parpadeó unas cuántas veces. Sasuke se posicionó en su postura del Hung Ga Quan, listo para combatir a su enemigo. No obstante, las intenciones de Onikage no eran las de combatir, sino algo mucho peor.

— Más que una banal explicación, prefiero hacer que vivas tú mismo, y de primera mano, aquellos recuerdos que jamás experimentaste en primera persona — siseó malévolo Onikage, por primera vez mostrando un rostro no burlón.

De repente, Onikage parpadeó una fantasmal aura semitransparente, y sus ojos comenzaron a emanar una enorme cantidad de sangre, dándole una aterradora apariencia al demonio de ojos de diablo. El aura de Onikage se oscureció completamente, y una llama se expandió como una enorme cortina de oscuridad. El oscuro resplandor cegó por completo a todos los presentes en aquel sueño, incluido el enorme Dragón del Fuego, Ignis, quien permanecía callado todo el tiempo, pero aquel fuego oscuro jamás causó daños a los cuerpos de los guerreros de Terra.

Cuando todos se descubrieron la mirada, se encontraron con un panorama completamente vacío y oscuro. Apenas a lo lejos se podía apreciar un pequeño punto brillante, tal y como si se tratase de alguna antorcha en la más perpetua y vacía oscuridad. Tanta calma y tanto silencio se sentía tan aterrador, aunque Sasuke se sentía más irritado por el hecho de que no podía divisar a su enemigo. Incluso Ignis y las hadas, salvo Sakura, quien aún estaba en shock, trataron de iluminar el panorama con sus poderes, y una llamarada enorme en el caso de Ignis, pero era completamente inútil. No solamente sus poderes estaban suprimidos, sino que aún con la llameante cola del Señor de las Bestias apenas y podían tener muy poca luz.

Año Mil cuatrocientos cincuenta y cinco de la Era Común; a cinco años del comienzo de la Gran Guerra.

La voz de Onikage se escuchó casi como un estruendo. Era como si Dios mismo estuviese hablando desde el Firmamento. La diferencia era que aquel tono de voz lucía muy tétrico desde donde quiera que estuviera el demonio ojos de sangre.

— ¡¿Dónde demonios estás?! ¡Muéstrate, cobarde! — demandó Sasuke, buscando con su mirada al otro Uchiha, aún si era completamente inútil.

Ninguna respuesta. Todo era un silencio absoluto. Ni siquiera se podía captar algún infrasonido. Todos se hallaban en un Vacío Espacial.

Aquel fue el día en que tu vida cambiaría para siempre, Sasuke — contestó Onikage, desde algún lugar desconocido para los demás — Aquel día fue en que los Uchiha dejarían de ser el Clan dominante de Terra. Por supuesto, tú muy bien recuerdas que éste fue el día en que murió tu Clan entero, Uchiha. Sin embargo... ¿Acaso recuerdas cómo fue exactamente que sucedió? — cuestionó.

Sasuke se quedó estático un momento, pero pronto sacudió la cabeza.

— ¡Muéstrate de una vez, Onikage! — demandó el azabache.

Repentinamente, aquella luz a la distancia se expandió enormemente, y deslumbró de nuevo a todos. Cuando se disipó aquella luz, todos se hallaron en la ciudad de Wintersun. Sin embargo, para impresión de todos, el reino mayor de Terra no estaba destruido, como hace algunos momentos, sino que se hallaba en perfectas condiciones. De hecho, tal parecía que nada había sucedido en la ciudad más importante de todo el Continente Ember. Incluso era de día, cuando hasta hace unos minutos era de noche, y la ciudad estaba devastada.

— ¿Qué demonios...? — masculló Sasuke.

Sasuke — le llamó de nuevo Onikage, aún si aparecer — ¿Recuerdas éste lugar? Éste es Wintersun, hace casi quince años. Éste fue el día en que el destino no sólo de los Uchiha, sino el de todo Terra cambió.

El príncipe del Clan del Fuego observó los alrededores. Sasuke podía ver a los miembros de su Clan. Su primo Obito, la "novia" de su hermano Itachi, Izumi Uchiha, algunos de sus familiares cercanos, los Élders y ancianos del Clan, todos. Sasuke los reconoció de inmediato. El moreno caminó hacia uno de los miembros de su Clan, e intentó tocarlo. Sin embargo, su mano pasó a través del cuerpo de aquel Uchiha, por lo que Sasuke dedujo que verdaderamente se hallaba dentro de una ilusión.

Es imposible que interactúes con ellos, Sasuke. Ésto solamente son nuestros recuerdos — sentenció Onikage — Dime. ¿Puedes hallar alguna peculiaridad en éste lugar?

Sasuke observó el panorama de la ciudad que solían gobernar sus padres, aunque más que nada para hallar al ojos de diablo. Mas sin en cambio, cuando divisó una edificación en particular, Sasuke abrió los ojos como platos. En concreto, se trataba de una mujer peliblanca, de cabellera bastante larga hasta las cintura, quien estaba acompañada de una pequeña pelirrosa, aunque ésta última se hallaba dormida en los brazos de la primera. El príncipe de los Uchiha supo de inmediato de quién se trataba.

— Sakura... Kaguya... — murmulló anonadado el pelinegro — ¿Cómo es ésto posible...?

Sakura fue otra que se quedó anonadada de ver la figura de su yo pequeña. La ninfa ojiesmeralda dedujo que la pelirrosa en brazos de la albina, su yo de infante, aparentaba tener aproximadamente unos cuatro años de edad. La que sin duda lucía aún más joven era su madre, Kaguya. La albina aparentaba apenas rondar los veinticinco años. Kaguya, la de la actualidad, también se sorprendió un poco de verse a sí misma con su hija pequeña, aunque su impresión fue más por ver el recuerdo de su antepasado, más que en sí por el evento.

Exactamente, Sasuke — replicó Onikage — Aquella es nada menos que Kaguya Senju. Tal vez te resulte sorprendente del porqué ella esté aquí, junto con su hija, Sakura Senju, quien eventualmente pasaría a ser una Haruno, bajo la tutela de Mebuki Haruno. En tus memorias, jamás existió Kaguya, ni la princesa Sakura. Y no fue hasta que tenías diez años cumplidos que finalmente "conociste" a tu amada Sakura. ¿No es así, Sasuke?

Sasuke ni respondió. El moreno aún tenía su mirada clavada en la figura de la actual reina de Wintersun, Kaguya, y de su pequeña hija, Sakura. El príncipe de los Uchiha no se podía creer que realmente estaba presenciando a las Senju en Wintersun. Queriendo creer que sólo estaba delirando, Sasuke se aproximó corriendo a la figura de la albina y la pelirrosa, y quedó a muy corta distancia de ambas. Kaguya, la del pasado, estaba sentada en una cómoda silla, aparentemente esperando algo o a alguien. La peliblanca también cantaba una dulce canción, mientras su pequeña hija, Sakura, estaba profundamente dormida entre sus brazos.

Sasuke se acercó aún más a la peliblanca, y observó a la niña que estaba dormida contra el pecho de su madre. Sin duda, aquella pequeña era su Cerezo. De éso no cabía duda. Ambas tenían el mismo color de cabello, la misma piel, incluso el mismo aroma, algo que se le hacía impresionante a Sasuke el poder percibirlo, juzgando por el hecho de que todo aquello era un recuerdo. Inconscientemente, Sasuke quiso tocar a la pequeña Sakura de cuatro años, pero, predeciblemente, su mano pasó de largo por el cuerpo de la pequeña ninfa.

De pronto, la puerta del establecimiento, donde esperaba sentada Kaguya, por fin se abrió, revelando a otra persona que dejaría impactado a Sasuke. Se trataba de una pelinegra muy conocida para el príncipe del Clan del Fuego, ya que se trataba de Mikoto Uchiha, su madre.

— Madre... — murmulló Sasuke, pasmado de ver una vez más a la mujer que le trajo a la vida.

La albina y la pelinegra, entretanto, hicieron contacto visual, y se sonrieron la una a la otra.

Oh. Kaguya-chan — llamó la morena a la albina — Veo que ya estás aquí.

La Kaguya de aquel tiempo asintió.

En efecto. Preferí por despertarme lo más tempano posible. El transporte en la Ínsula de Ember debe estar notoriamente congestionado. Lo mejor es que sea precavida — explicó la Senju.

Mikoto asintió.

En fin. Mi esposo y yo ya hemos autorizado tu salvoconducto, Kaguya-chan. Aquí lo tienes — enunció la pelinegra, entregándole un rollo a la hada.

Kaguya se levantó de su asiento, aún con su hija en brazos, y lo tomó con su mano derecha. Kaguya guardó el salvoconducto en una bolsa de estambre que tenía colgando en su hombro, e hizo una leve reverencia a la reina de Wintersun, en aquel entonces.

Muchas gracias por tu ayuda, Mikoto-chan — agradeció amablemente la peliblanca.

La otra mujer negó levemente, y le sonrió.

No necesitas agradecérmelo, Kagu-chan.

La albina también le sonrió de vuelta, mientras reacomodaba suavemente a su hija en brazos.

En fin. Será mejor que me prepare para partir — refirió Kaguya.

Hablando de éso... ¿Realmente no prefieres que te llevemos nosotros? — preguntó preocupada la monarca de Nubrum — Tan sólo tengo que asignar una escuadra para tu protección.

Kaguya se negó con respeto.

No es necesario, Mikoto-chan. Tan sólo iré a ver a mi amiga Mebuki, y pronto volveré.

Sakura, quien por fin se hallaba de pie y muy cerca de Sasuke, sintió una opresión en el corazón, al escuchar el nombre de su madre adoptiva. Tal vez no era su relativa sanguínea, pero Mebuki era su madre. Sakura la amó como si la rubia fuera sangre de su sangre. El tan sólo recordar aquel nombre le estrujaba el corazón a la dulce ninfa de cerezos. Sakura de igual manera caminó, hasta colocarse al lado de Sasuke. Por puro instinto, Sakura volvió su mirada a las aún sorprendidas obsidianas de su amado. Aunque lo que más le sorprendió fue el ver aquellos oscuros ojos con un brillo de nostalgia.

La princesa de Iridia podía percibir la inestable aura de Sasuke. Podía sentir en carne propia cómo el moreno realmente echaba de menos a su familia. La ninfa tomó la mano zurda de Sasuke, y la entrelazó con sus dedos. Aquello llamó la atención del azabache, quien se sorprendió un poco de ver a su Cerezo a su lado. No obstante, y sin importarle la presencia de los demás, Sasuke igualmente estrechó la pequeña mano de su amada princesa hada.

Bellos recuerdos. ¿No es así, Sasuke? — pronunció Onikage, por fin hablando después de unos minutos — En tus recuerdos, jamás estuvieron presentes Sakura-hime ni la entonces princesa de Iridia, Kaguya, también conocida como "Selene", la princesa de la luna. La única persona que tiene recuerdos de éstos eventos, y que está entre nosotros, es la mismísima Kaguya de éste tiempo.

Todos, exceptuando Sasuke volvieron su mirada a la aún lesionada, pero ya en pie, reina actual de Wintersun. Kaguya tenía un rostro serio, aunque igualmente calmado. La albina suspiró pesadamente, y asintió. Kaguya también tenía bastante nostalgia de volver a ver a su amiga, Mikoto. Tal vez era tan sólo una proyección de los recuerdos de Sasuke y Onikage, pero aún así el sentimiento de volver a ver a la hermosa, elegante y compasiva reina de cabellos negros le trajo un sentimiento de añoranza a Kaguya.

— Un momento... — masculló Sasuke — ¿Cómo es que nosotros tenemos éstos recuerdos? — cuestionó — Se supone que nadie más que Kaguya recuerda ésto.

Kaguya y nosotros, Sasuke — corrigió Onikage — Mira a tu costado izquierdo, Sasuke.

El moreno, más por propia iniciativa que porque su enemigo se lo haya indicado, volvió su mirada obsidiana hacia su flanco zurdo, y pudo ver tras de un árbol a su pequeño yo, de aproximadamente cinco años. Sakura igualmente volvió sus esmeraldas a la dirección donde Onikage había indicado, y miró a su pequeño príncipe. De haber sido otras circunstancias, y si aquel pequeño Sasuke fuera el real, Sakura se hubiera abalanzado al pequeño Uchiha, y lo hubiese abrazado fuertemente, lo hubiese mimado constantemente, y lo habría llenado de besos por todo el rostro. Sasuke era muy lindo de pequeño, pero Sakura sabía que aquel no era más que un recuerdo de su amado Sasuke-kun, y de aquel demonio que ella tanto detestaba, Onikage.

"¿Kaguya-san y Sakura-chan se irán hoy?" se preguntó el pequeño pelinegro en sus pensamientos "¿Por qué no puede quedarse Sakura-chan?" se cuestionó, con frustración.

El Sasuke del presente y adulto escuchó la voz de su pequeño yo en su propia mente, como si él mismo estuviese hablando, aunque con la voz infantil de su pasado ser. Gracias al enlace emocional que Sakura tenía con su amado Sasuke-kun, la ninfa también pudo escuchar aquella voz del pequeño Sasuke en su cabeza, sorprendiéndose del simple hecho de que ella podía escuchar de primera mano los pensamientos de su amado del pasado.

Te prometo que volveré en unos días.

La voz de la Kaguya del pasado hizo que Sasuke y Sakura volvieran su mirada a la albina, quien le daba un rápido abrazo a su amiga, Mikoto. La morena simplemente suspiró.

De acuerdo — se resignó la reina Uchiha — De todos modos, supongo que tu amiga debe estar ansiosa por conocer a su hija.

Kaguya asintió, con una sonrisa divertida.

Debo prepararme, Mikoto-chan. Te veré en unos veinte minutos, antes de partir — finalizó la Senju.

Mikoto asintió de vuelta, y dejó partir a Kaguya. Entretanto, detrás de aquel árbol, el pequeño Sasuke apretó la corteza del árbol, llamando la atención del Sasuke mayor y Sakura, y arrancó una parte del mismo. Aparentemente, Mikoto no se dio cuenta de la presencia de su hijo, sino hasta que Sasuke salió de su escondite.

¿Sasu-chan? ¿Qué haces aquí? Tu padre te está esperando en el campo para entrenar — le dijo su madre, una vez que el pequeño Uchiha se encaminó a la reina.

Bah. Lo más probable es que ni se dé cuenta de que no estoy ahí presente — rebatió Sasuke, con notoria molestia — Solamente piensa en Aniki-baka.

Mikoto no sabía qué contestarle a su hijo, deduciendo por su mirada. Fugaku parecía tener cierta predilección para con su hijo mayor, en aquel entonces. Tal parecía que su esposo prefería a Itachi, por encima del pequeño Sasuke. Una buena razón es porque Itachi mostraba mayor talento en las artes ancestrales de los Uchiha, además de que Sasuke no daba señales de despertar sus poderes. Poco se imaginaría el patriarca Uchiha que Sasuke sería un gran guerrero algún día.

Mamá... ¿A dónde va tía Kaguya? — preguntó el moreno, haciéndose el desentendido.

Ella saldrá de viaje por un tiempo, Sasu-chan — contestó la pelinegra, acariciando los cabellos de su hijo.

El pequeño príncipe de los Uchiha se tensó, y cerró con fuerza los puños. La mirada del joven Sasuke lo decía todo. Estaba frustrado y enojado con la noticia.

¿También Sakura-chan irá con ella? — preguntó el pequeño.

Lógicamente, era una pregunta estúpida, pero Sasuke aún era muy pequeño para entender muchas cosas. Y así se lo tomó Mikoto.

— Obviamente, pequeño bobo — rió Mikoto, acariciando la mejilla de su hijo favorito.

¿Por qué? ¿Qué acaso no se puede quedar con nosotros? — cuestionó Sasuke, tratando desesperadamente de mantener a su amada Sakura a su lado.

Mikoto sonrió. Sabía cuan apegado era su hijo con la pequeña ninfa de cabello de salmón. Siempre decía que era su esposa y su reina.

No, Sasu-chan. No es que no pueda quedarse con nosotros, o que nosotros no podamos cuidarla. Sakura-chan tiene que estar con su madre.

Sasuke apretó los dientes, y mostró un rostro de desesperación.

¡Pero ella es mi prometida! — vociferó el pequeño, llamando la atención de todos, aún si a Sasuke ni le importaba — ¡Ella tiene que estar conmigo! ¡¿Que pasaría si otro me la arrebata?!

Por otro lado, el Sasuke mayor y la princesa hada abrieron los ojos como platos. La ninfa estaba abochornada como nunca, y Sasuke no se podía creer lo que escuchaba. ¿Realmente su pequeño yo afirmaba que ya en aquel entonces Sakura era su prometida? Bien podría resultar un simple juego de niños.

Mikoto se agachó un poco, y tomó por los hombros a su hijo. La reina le dio un beso en la frente a su pequeño príncipe, y negó.

Estoy segura de que éso no pasará, Sasuke-chan — le confortó Mikoto — Kaguya-chan y yo ya hicimos oficial tu compromiso con Sakura-chan. También estoy segura que Sakura-chan no se podría enamorar de otro hombre que no seas tú. Ella te quiere mucho.

Y oficialmente, el Sasuke mayor y la princesa ninfa se quedaron pasmados. Ambos chicos se voltearon a ver el uno al otro. Sakura tenía sus pómulos tan rojos que parecía como si la hubiesen manchado con pintura roja. Sasuke simplemente estaba tan impresionado que no sabía ni qué decir. No obstante, por algún motivo, Sakura estaba feliz dentro de sí misma por enterarse que ya desde muy pequeña ella había sido comprometida con su amado Sasuke-kun. Instintivamente, Sasuke apretó su mano sobre la pequeña de la princesa hada, aunque no lo suficiente como para lastimarla.

¿Cómo estás tan segura de ello? — preguntó molesto el pelinegro del pasado a su madre.

Con aquella pregunta del menor a la reina, el Sasuke mayor y Sakura volvieron su mirada.

Porque Sakura-chan te quiere mucho, Sasuke-chan — reafirmó adamante la morena — Si no te amara, no jugaría contigo todos los días a la princesa del castillo y el caballero que la rescata del brujo malvado, ni te daría aquellos besitos en la mejilla — le recordó, guiñándole un ojo.

El pequeño moreno se sonrojó. El mismo caso era para la Sakura adolescente del presente.

Sasu-chan. Sólo ten paciencia. Kaguya-chan y Sakura-chan volverán en un mes. Te lo prometo — le garantizó Mikoto.

El moreno soltó un leve suspiro, y asintió.

Bien. Pero prométeme que cuando vuelva Sakura-chan, nos casaremos ella y yo — pidió Sasuke.

Mikoto sonrió. La Sakura adolescente ya ni sabía dónde ocultarse del terrible bochorno.

De acuerdo — le siguió el juego la matriarca del Clan del Fuego — Ahora, vuelve con tu padre. Seguramente te está esperando.

Asintiendo algo más relajado, Sasuke salió corriendo hacia el campo donde su padre lo entrenaba. Mikoto, entretanto, volvió a sus deberes como monarca de Wintersun.

Aww. Qué tierno — se burló Onikage — Supongo que al menos el putrefacto cadáver de Mikoto puede estar feliz de que su hijo por fin está con la princesa de Iridia. Tú también lo debes estar. ¿No es así, Kaguya?

Tanto Sasuke como la albina se enfurecieron por escuchar el tono de mofa del demonio de ojos rojos. Sobretodo, Sasuke se sentía encolerizado de no poder divisar a aquel detestable ser que compartía su apariencia.

— Juro que cuando te vuelva a ver, voy a destrozarte la cabeza — masculló con absoluto odio el dragón escarlata.

Onikage solamente rió.

Paciencia, mi estimado Sasuke. Aún hay mucho que tengo por mostrarte.

A continuación, la imagen que tenían todos se distorsionó. El panorama se barrió completamente, como si a una pintura se hubiese deslavado con agua. Por algunos momentos, todo fue oscuridad absoluta. El silencio se apoderó del ambiente, y apenas la cola llameante del dragón legendario iluminaba ligeramente el panorama. Desde lo lejos, nuevamente apareció una extraña llama azul muy oscuro, aunque a la vez semitransparente. Y como la vez anterior, aquella llama se expandió con un destello, e iluminó el cuarto oscuro.

Cuando el brillo se disipó, ahora todos se hallaban en el campo de entrenamiento, donde Sasuke solía ser adiestrado en las artes de combate por su padre. En aquel lugar, se veía a dos figuras. El primero era un hombre adulto con cabello al mentón, mientras que el otro se trataba de un chico de aproximadamente once años. El adulto era el padre de ambos Uchiha, el rey Fugaku. El menor era Itachi Uchiha, hermano mayor de Sasuke Uchiha. Tanto padre como hijo tenían una práctica de Wushu. En realidad, se trataba de un arte ancestral no muy relacionado con las artes Shaolin o Wudang, sino el arte de escuela interna de la dinastía principal de los Uchiha. Aquel estilo no era enseñado a nadie más que a los miembros principales de la familia noble. Al ser el primogénito, Itachi llevaba mayor dedicación que el resto. Algo que siempre excluía a Sasuke, y que hacía enfadar a éste último.

Finalmente, el Sasuke pequeño llegó a donde estaban sus familiares. Fugaku e Itachi se separaron de su práctica de combate cuerpo a cuerpo, e hicieron una última reverencia, la que todos los artistas marciales solían hacer al iniciar o terminar un combate. Los ánimos de Sasuke estaban lejos de ser siquiera de escala regular, pues sabía que era raro que su padre considerara que él estuviera a la altura de poder participar en el duro entrenamiento que normalmente compartía con su hijo mayor, Itachi. En algunas ocasiones, de hecho, a Sasuke se le permitía formar parte del entrenamiento de su hermano, para únicamente quedarse corto en comparación contra Itachi. El hermano mayor de los Uchiha siempre lo abrumaba en combate, aunque aquello se debía más al hecho de que era seis años mayor, y que llevaba mucha más experiencia por ventaja.

El entrenamiento ha terminado. Ve a tomar una ducha — le ordenó el patriarca Uchiha a Itachi.

El hijo del monarca obedeció, haciendo una reverencia de respeto. Sasuke aún continuaba encaminándose al campo de entrenamiento, y eventualmente pasó al lado de su hermano. Itachi le sonrió, y le acarició los cabellos revueltos de su hermano menor. Sasuke hizo un mohín, y se reacomodó su cabello, aunque no es como si Sasuke tuviese un peinado estilizado.

Suerte con el entrenamiento, Otōto-baka — bromeó Itachi, dándole una palmada suave en la cabeza del pequeño Sasuke.

Hmp. Algún día seré más fuerte que tú, y te voy a patear el trasero, Aniki-baka — contestó soberbio el pequeño azabache.

Itachi soltó una risa corta, y le aplicó una llave a su hermano menor. Sasuke trataba de zafarse, pero al tener tan sólo cinco años era un poco más débil, aunque no demasiado, y aquello era algo verdaderamente sorprendente para un niño de la edad del príncipe más joven de Wintersun.

¡Ha! ¡Éso nunca va a suceder! — exclamó divertido Itachi — ¡Yo siempre seré más fuerte que tú!

¡Claro que no! ¡Algún día creceré, y te voy a dar una paliza! — se defendió el pequeño moreno, aún tratando de liberarse inútilmente de la llave que su hermano le aplicaba.

Los pasos que daba Fugaku a los hermanos Uchiha, eventualmente, los separó.

Padre — dijo Sasuke, haciendo una reverencia similar a la de Itachi.

Sasuke — contestó Fugaku — Ve a darte una ducha tú también. Tenemos una importante reunión en la tarde — ordenó.

Pero... ¿Qué pasará con mi entrenamiento? — insistió el pelinegro.

No hay tiempo para ello. Lo postergaremos para otro día — se excusó el patriarca.

El rostro del pequeño Sasuke lo decía todo. Estaba sumamente molesto con la decisión del líder del Clan Uchiha. Sin embargo, Sasuke anteriormente ya había protestado por ello, y lo único que había recibido era una fuerte reprimenda, y el ser castigado sin salir a ver a Sakura por al menos unos días. Sasuke sabía que discutir con su padre era un caso perdido. El moreno resopló por lo bajo, y asintió desganado, sin siquiera hacer la reverencia adecuada.

Sí, padre — masculló el Uchiha menor.

Fugaku ni le prestó atención al tono que usó el más joven de sus hijos, pero quien sí se molestó por cómo habían ignorado a su pequeño hermano, fue Itachi. El hermano mayor de los Uchiha se interpuso en el camino de su padre, y lo miró a los ojos desafiante.

Padre — le llamó firmemente Itachi, sin llegar a ser altanero o grosero — Lo mismo dijiste el día de ayer, al igual que el día anterior. De hecho, durante varios días has estado ignorando a Sasuke — desafió, aunque sin levantar la voz.

El patriarca endureció su semblante, y miró a las obsidianas de su hijo mayor.

Tengo muchas cosas que hacer, Itachi. No puedo estar canalizando toda mi atención a los dos — replicó Fugaku, aunque éste sí usó un tono más autoritario — Ahora, ve a hacer lo que te dije. Nuestras visitas llegarán al mediodía, y tenemos que estar listos.

Tenemos tiempo suficiente, padre — argumentó Itachi — Un par de horas serán más que suficientes para que puedas entrenar a mi hermano.

Éso no lo decides tú, Itachi. Ahora muévete — comandó el padre de ambos.

Itachi tensó sus puños, y endureció, tal y como su padre, su mirada.

¡¿Acaso piensas que Sasuke no está a la altura?! — espetó el hermano de Sasuke — ¡¿Por qué siempre ignoras a Sasuke?!

Éso no es asunto tuyo — replicó ya molesto Fugaku — Tú más que nadie debes saber que tu hermano aún no está listo para llevar el mismo entrenamiento que tú. Además, tú eres el primogénito del Clan, y requieres de mayor atención. Sasuke puede y tendrá que esperar.

Y aquello fue el último clavo en el ataúd. Itachi no pudo contener más su rabia. Sasuke únicamente estaba en silencio, impactado por el cómo su hermano lo defendía.

¡Éso no es cierto! — bramó Itachi — ¡Sasuke también es un Uchiha! ¡Yo sé que algún día él será un gran guerrero! ¡No entiendo cómo es que tú no puedes ver el potencial que tiene mi hermano!

Lógicamente, a Fugaku no le agradó el tono de voz usado por su hijo menor. La dura mirada del patriarca bien podría criogenizar al mismísimo Helio. Sasuke prefirió no meterse en la discusión. El Uchiha mayor tomó agresivamente a Itachi de las solapas de su remera, y lo acercó a su rostro, demostrando su autoridad como el padre que era.

Escúchame bien, mocoso. A mí no me vas a hablar así. ¡¿Te quedó claro?! — le reprendió Fugaku, con un tono oscuro de voz — ¡Ahora, lárgate a bañar, o tendrás severas consecuencias!

Itachi, sin embargo, no se amedrentó con aquella mirada, pero tampoco decidió responder. Sabía que su padre lo podía castigar severamente, incluso con algunos golpes. No era que temiera a los golpes de su padre, sino que no tenía ningún sentido recibirlos si Itachi no lograba ningún cambio de parecer en el testarudo patriarca del Clan Uchiha. Por tanto, Itachi se zafó hostilmente del agarre que su padre tenía en su remera, y soltó un suspiro de enojo absoluto. A continuación, el hermano mayor de los Uchiha asintió, sin quitar su mirada fulminante de los ojos de su padre.

Sí, padre — respondió Itachi, en el mismo tono que usó su hermano menor.

Fugaku soltó un monosílabo, y caminó a lo lejos. Tras calmarse un poco, Itachi volvió su mirada a su hermano menor. Itachi sonrió como sin nada, y volvió a revolver el cabello de su hermano pequeño. Sasuke ésta vez no se quejó, ya que aún estaba sorprendido del cómo su hermano mayor había desafiado la autoridad de su padre.

No te preocupes, Otōto — le confortó Itachi a Sasuke — Yo te voy a ayudar a entrenar.

Sasuke enarcó una ceja.

¿De verdad? ¿No temes que nuestro padre nos castigue a ambos? — le preguntó el pequeño moreno.

Itachi negó.

Lo haremos a escondidas de él — le dijo el mayor, guiñándole un ojo — Yo te enseñaré todo lo que aprenda con Otō-san. Es más. Cuando se vayan las visitas, yo te ayudaré a entrenar.

Sasuke sonrió levemente, y asintió.

¿Lo prometes?

Itachi asintió de vuelta.

Sí. Pero mantenlo en secreto. No queremos que Otō-san se entere.

Con un nuevo asentimiento, ambos hermanos volvieron a su hogar. A algunos metros de ahí, el Sasuke de la actualidad miraba aquella escena con sus obsidianas cargadas de nostalgia. Sakura también miraba con algo de emotividad aquella escena, incluso tenía su mirada cristalizada por las lágrimas que amenazaban desbordarse de sus hermosos ojos esmeralda. Al ver a aquellos oscuros ojos del hombre que amaba, la ninfa se pudo percatar de cuánto Sasuke amaba a su hermano mayor. La princesa hada incluso podía percibir cómo el aura de Sasuke había reaccionado al volver a ver a su hermano. Además, la princesa de Iridia sabía perfectamente, de acuerdo a lo que le relató Sasuke, lo importante que Itachi Uchiha era para Sasuke.

Uno de tantos bellos recuerdos al lado de tu hermano. ¿No es así, Sasuke? — preguntó burlón Onikage.

Y apenas habló el demonio, Sasuke se tensó de nuevo. Su enojo e irritación se disparó de inmediato, y su sangre hirvió al instante, casi al grado de sublimarse. La pelirrosa, sin embargo, tomó de la mano de su amado, y lo calmó con su simple tacto.

Por favor tranquilízate, mi amor — le suplicó Sakura a su amado, mediante su enlace telepático.

La princesa de Iridia no sabía si su conexión telepática funcionaría en aquel lugar, o si Sasuke lo podría captar, pero una mirada de parte de su querido príncipe le hizo saber que sí era así. Sasuke suspiró, y asintió.

— ¿Piensas seguir escondiéndote como un marica? Pensé que tendrías los suficientes huevos para confrontarme — escupió Sasuke, en una ácida burla contra su enemigo, aunque mostrando un rostro hostil y agresivo — Estás poniendo en mal el apellido Uchiha, ¿Sabes? ¿O es que acaso fuiste a ponerte tu lápiz labial?

Onikage soltó una risa.

Tan soberbio como siempre. ¿Huh, Sasuke? De cualquier manera, yo seré el último que ría — argumentó el demonio.

Por tercera ocasión, el panorama se oscureció de nuevo, para volver a resplandecer. Ahora, Sasuke y Sakura, así como el resto muy a lo lejos, pero aún con un buen rango de visión, aparecieron dentro del enorme Palacio de Wintersun. Ciertas cosas estaban fuera de lugar, a como Sasuke las recordaba, pero no le prestaron mayor atención. Apenas y se podían distinguir diferencias entre los recuerdos del moreno, y lo que Onikage presentaba como sus propias memorias.

Sasuke caminó junto con Sakura al interior de la enorme mansión. Aunque predecía lo inmutablemente obvio, Sasuke tocó la puerta del enorme palacio, donde vivió él junto con su familia, y la mano de Sasuke traspasó completamente el Palacio de Wintersun. Con ello, el moreno supo que bien podría atravesar la enorme mansión con su cuerpo. Por pura curiosidad, Sakura hizo lo mismo. Predeciblemente, la mano de Sakura también traspasó limpiamente la puerta. Y con aquella certeza de que sus cuerpos podían atravesar objetos sólidos, al menos en apariencia, ambos cruzaron la puerta. Curiosamente, el resto podía ver a través del palacio. Era como si aquella mansión estuviese hecha de cristal.

Una vez adentro, Sakura y Sasuke vieron cómo la versión infantil del moreno se encaminaba a su habitación. Sin embargo, unas voces se escucharon desde el interior, las cuales correspondían a los patriarcas del Clan.

No pienso cambiar de opinión.

La voz de Fugaku se escuchaba firme y adamante.

Querido. Puede que Sasuke-chan aún sea pequeño, pero ya es lo suficientemente grande como para poder acompañarlos en el entrenamiento.

Ésta vez, Mikoto fue quien habló. Sasuke y Sakura de la actualidad miraron a través de aquel muro. Aquel donde el pequeño Sasuke estaba recargado, escuchando la conversación de sus padres.

Itachi necesita más atención que Sasuke. Algún día él va a suceder mi trono. Él tiene que convertirse en un digno Uchiha, portador del honor del Clan — explicó Fugaku.

Éso siempre dices, pero a veces olvidas que tenemos dos hijos — espetó Mikoto, ya un tanto exasperada.

No vamos a discutir todo de nuevo, Mikoto — replicó el líder del Clan, con un aire autoritario.

¡¿Hasta cuando vas a seguir ignorando a Sasuke?! ¡Siempre hayas un pretexto para no entrenarlo debidamente! ¡Ni siquiera pasas tiempo con él! ¡Todo tu tiempo lo canalizas en Itachi!

La voz de la reina cambió abruptamente. No más Mikoto dulce y amable. Ahora, la reina de Wintersun realmente mostraba el carácter que caracterizaba a una reina de su altura. Incluso se puso de pie, y desafió la dura mirada de su esposo, quien tampoco se intimidaba ante la encolerizada mirada de su mujer.

¡Suficiente! — demandó Fugaku, levantando su voz — ¡Itachi es mi prioridad por ahora! ¡Sasuke pasará a segundo plano!

Afuera, el pequeño pelinegro tensó los puños, y mostró un rostro de tristeza, pero también de rencor absoluto. Sakura intentó acercarse al pequeño moreno, pero la ninfa recordó que se hallaba en una visión del pasado. Aún así, le rompía el corazón el ver al pequeño Sasuke sufrir de aquella manera. Justo antes de que Fugaku saliera de su habitación, donde discutía hace unos momentos con su esposa, el pequeño príncipe de los Uchiha salió corriendo de ahí, en dirección al exterior del palacio donde vivía. Por otro lado, Fugaku ni se percató de que alguien salía de su hogar. Su destino era la sala de visitas.

Onikage ahora los situó en el campo de entrenamiento, por segunda vez. Juzgando por el panorama, ya eran más allá de las seis de la tarde. El Sol estaba próximo a ocultarse. En aquel mismo campo de entrenamiento se hallaba al infante Sasuke, quien golpeaba constantemente una extraña especie de roca. Aquella roca ya estaba bastante agrietada, de tantos golpes que Sasuke le había propinado. Del mismo modo, los nudillos de Sasuke estaban sangrantes de tantas veces que habían impactado contra la roca. La sangre caía al suelo, manchando la tierra de aquel fluido escarlata de sus manos.

El rostro del pequeño pelinegro ahora mostraba un odio absoluto, y un instinto asesino. Cada vez que golpeaba aquella roca, Sasuke tensaba aún más su rostro. Su mirada estaba perdida en aquella enorme piedra, tanto así que ni se percataba del daño que se estaba provocando al colisionar sus manos contra la misma.

"Todo éste tiempo, hemos sido ignorados en favor de Itachi" escuchó el Sasuke mayor en su cabeza, tal y como lo hacía su yo del pasado.

Sakura igualmente escuchó aquel macabro susurro en su mente, al tener ella una conexión espiritual con su amado. El simplemente escuchar aquella tétrica voz le erizaba la piel a la princesa de Iridia. Era una voz cavernosa, oscura, y mezclada con distintos tonos de voz estridentes, así como susurros que parecían sacados del mismísimo inframundo, junto con guturales sumamente demoniacos y aterradores. Al Sasuke mayor, sin embargo, apenas le inmutaba aquella macabra voz, pese a que sí se sorprendía por escuchar lo que su yo del pasado escuchaba.

"Todo mundo adora al prodigio, Itachi Uchiha" continuó aquella voz, dentro de las cabezas de Sasuke, Sakura y el Sasuke pequeño "Todo mundo reconoce al primogénito del Clan. Al mismo tiempo que se olvidan de nosotros"

Aquellos son los pensamientos de tu yo menor — se le adelantó Onikage, señalando lo obvio, antes de que Sasuke se cuestionara del porqué podía escuchar tan macabras voces dentro de sí mismo.

No es como si Sasuke temiera de ello. Simplemente le daba curiosidad.

Recuerda que éstos son nuestros recuerdos, Sasuke — le rememoró el demonio.

Sasuke ignoró por completo a su contraparte. Su atención estaba centrada en el comportamiento de su yo del pasado, al igual que la de Sakura.

"¿Acaso siempre seremos el plato de segunda mesa?" cuestionó aquella voz dentro del Uchiha menor, y por consiguiente dentro de Sasuke y Sakura "¿Acaso siempre estaremos detrás del prodigio, Itachi? ¿Acaso siempre estaremos dispuestos a vivir a la sombra de Itachi Uchiha? ¿Hasta cuándo soportaremos el ser comparados con el primogénito del Clan? ¿Hasta cuándo será que recibiremos el tributo y respeto que nos merecemos? ¿Hasta cuándo toleraremos ser humillados por todos?"

De repente, el pequeño Sasuke detuvo sus golpes a la colosal roca. Igualmente, sus ojos se cerraron completamente, y el moreno pareció mantenerse en meditación. Lo extraño de todo es que la acción del pequeño azabache era tan pacífica que lucía demasiado aterradora.

"¿Debemos permitir siempre ser pisoteados?" cuestionó de nuevo la voz "¿Debemos siempre tolerar las burlas e imitaciones de los nuestros? ¿Debemos siempre vivir queriendo ser como Itachi Uchiha? ¿O por fin tomaremos nuestro camino?"

Por algún motivo, Sakura comenzó a sentirse angustiada. Algo realmente estaba sucediendo con el pequeño Sasuke. El Sasuke de la actualidad, por otro lado, comenzó a tener visiones de su pasado, ahora un tanto más claras. De hecho, podía sentir la misma adrenalina y sangre hirviente por sus venas, justo como suponía que el pequeño Sasuke estaría percibiendo. Incluso el Sasuke adulto podía sentir un extraño escozor en sus ojos.

"No. No debemos. Ni queremos" afirmó la demoniaca voz "Debemos destruir el Status Quo. Debemos demostrar porqué somos dignos de recibir tributo. Debemos demostrar porqué nosotros también somos Uchiha. Debemos demostrar porqué no estamos por debajo de nadie. Debemos mostrar que en realidad estamos por encima de todos"

Debemos destruir a todo aquel que tenga la osadía de humillarnos — expresó fríamente el pequeño Sasuke, dejando impactados a todos, pero especialmente a Sasuke y a Sakura — Debemos dar muerte a todos y cada uno de los que osan humillarnos y despreciarnos...

El pequeño Sasuke, aún con los ojos cerrados, golpeó una vez más la roca frente a él, haciéndola pedazos enteramente. A continuación, tras algunos segundos de silencio, Sasuke se giró un poco a su perfil, y mantuvo los ojos cerrados. A lo lejos, algunos chicos llegaron al mismo campo de entrenamiento. Éstos también eran del Clan Uchiha, de algunas dinastías menores, de acuerdo a lo que el Sasuke del presente recordaba. Aquellos chicos eran mayores de quince años, y llevaban en sus manos algunas botellas de licor, cigarrillos, y algunas otras drogas. Sin embargo, se detuvieron un momento, al ver al hermano menor de Itachi.

Hey, chicos. Miren a quién tenemos aquí — espetó uno de ellos.

Pero si es nada más, y nada menos, que el hermano menor del odioso de Itachi.

Los tres chicos se acercaron a Sasuke, y se quedaron a un metro del mismo, con posturas verdaderamente amenazantes.

Hey tú, principito — llamó el chico de en medio, quien parecía ser el líder de aquella pandilla — ¿Qué diablos haces aquí, a éstas horas? ¡Este es nuestro territorio! ¡Lárgate, si no quieres tener problemas! — amenazó, tronándose los nudillos.

Contrario a la predicción de todos, Sasuke únicamente sonrió, aún sin abrir sus ojos.

Ohhh. Qué buen momento — masculló oscuramente el pequeño Uchiha — Una buena oportunidad para imponer nuestro respeto...

¡Hey, idiota! ¡¿Acaso no me escuchaste?! — vociferó el chico, nuevamente — ¡Te dije que te largaras!

Justo antes de estampar su puño en el rostro de Sasuke, el moreno detuvo con su palma izquierda el ataque, y le mantuvo la mano al otro chico. De repente, y para asombro de todos, incluyendo los "viajeros" del futuro, de los cerrados párpados del pequeño pelinegro comenzó a salir sangre como una cascada, y la risa del joven príncipe Uchiha se escuchó. Sin embargo, la voz de Sasuke estaba distorsionada como la de un auténtico demonio, mezclado con tintes profundos, oscuros, y altos al mismo tiempo. Era como si el mismísimo diablo hubiese poseído al pequeño Sasuke.

El pequeño Uchiha por fin abrió los ojos, y mostró algo que simplemente era inédito: Los írises de Sasuke habían cambiado a un rojo sangre, y sus pupilas habían adquirido la forma del pentagrama satánico. Una oscura aura rodeó completamente a Sasuke, y se expandió a unos diez metros de él. El Sasuke del futuro estaba pasmado de verse a sí mismo, de aquel tiempo, el adquirir aquel extraño poder que ni él mismo podía utilizar.

— ¿Pero qué demo...? — masculló el Sasuke del presente.

Por otro lado, el chico que iba a golpear al Sasuke pequeño se quedó aterrado de ver la transformación del príncipe de los Uchiha. Y cuando intentó zafarse del agarre de Sasuke, éste apretó fuertemente la mano del chico, al punto de fracturársela.

Bienaventurado eres, porque has de tener el honor de ser el primero en perecer al filo de mis armas — enunció el pequeño Sasuke, con una sonrisa malévola.

El brazo derecho de Sasuke se rodeó de electricidad, hasta que se escuchó como el chillido agudo de millones de murciélagos. Y antes de que pudiera pedir ayuda el chico, que antes amenazaba a Sasuke, el príncipe de los Uchiha golpeó con su puño cargado de electricidad en el vientre del bravucón. Y cuando Sasuke le golpeó, el puño eléctrico del moreno atravesó limpiamente el cuerpo del chico, dejándole un enorme orificio en el torso, y matándole al instante. Entretanto, Sakura ahogó un grito de horror, y se llevó ambas manos a la boca. Sasuke estaba tan impresionado que ni siquiera pudo reaccionar a la acción de su yo del pasado.

El pequeño Sasuke arrojó como un trapo viejo el cuerpo sin vida del chico, y se observó su mano cargada de electricidad. El príncipe de Wintersun sonrió demente, y soltó una corta pero maniaca risa, cargada de la más pura iniquidad. A continuación, el pequeño Sasuke volteó su demoniaca mirada a los otros dos chicos, quienes hasta se orinaron del miedo, y comenzaron a huir corriendo, totalmente aterrados.

¿Dónde creen que van? — siseó el pequeño moreno — Aún no han tenido el honor de presenciar la muerte a manos mías.

Con una ventisca, Sasuke desapareció, y reapareció frente a los horrorizados chicos. Desapareciendo una vez más, Sasuke asesinó a los bravucones. Al primero le destrozó la cabeza con aquel rayo en su puño derecho, y al otro tan sólo le destruyó sus piernas con una patada cargada de electricidad. El chico cayó pesadamente al suelo y de sus cercenadas piernas salía sangre a borbotones. El bravucón se arrastró por el suelo, con todo el temor inundando su ser. Sasuke simplemente caminaba lentamente hacia el chico, siguiéndole poco a poco.

¡No! ¡Aléjate de mí, maldito monstruo! — gritó espantado el bravucón.

Sasuke sonrió tan tétrico, que horrorizó aún más al chico.

¡No te atrevas a hablarle así a un dios sobre los dioses! — masculló maniaco Sasuke.

De los ojos del moreno, unas oscuras llamas negras salieron disparadas al bravucón, golpeándole limpiamente a éste. El chico comenzó a soltar alaridos de atroz dolor, al ser su carne poco a poco consumida por las oscuras llamas.

¡Arde, hijo de tu puta madre! — se burló Sasuke, soltando otra risa demente.

El pequeño Sasuke observó fascinado el cómo aquellas llamas calcinaban progresivamente el cuerpo del bravucón. En cuestión de minutos, el chico dejó de agitarse adolorido, señal de que había muerto consumido por las llamas. Sin embargo, lo que haría el pequeño Sasuke a continuación dejaría un muy mal sabor de boca en todos. Especialmente en la princesa de Iridia.

El pequeño príncipe de los Uchiha se acercó al cadáver de aquel asesinado bravucón, y extinguió completamente las llamas negras con sus ojos, absorbiéndolos dentro de ellos. El pequeño moreno tomó el antebrazo zurdo casi carbonizado del asesinado bravucón, y lo arrancó completamente del cuerpo de éste. El Sasuke pequeño lo observó un momento, y chasqueó la lengua, irritado por algún motivo.

Tsk. Término medio — masculló el Sasuke del pasado — Maldita suerte la mía, pero da igual. Tengo peces más grandes que freír.

Repentinamente, y para horror de casi todos, el pequeño Sasuke se llevó a la boca la extremidad arrancada, y le dio una mordida a la carne. El Uchiha devoró rápidamente la carne quemada, y la tragó con la misma velocidad. Aquello fue demasiado para Sakura, quien cayó de rodillas y vomitó todos sus jugos gástricos. Sasuke estaba también impactado, aunque más por verse a sí mismo usando aquellas habilidades que él jamás tuvo memoria de poder manipular.

— ¡¿Qué demonios es ésto?! — alarió Sasuke del presente, totalmente fuera de sí — ¡Yo jamás recuerdo ésto! ¡Éstas no pueden ser mis memorias!

Por supuesto que no, Sasuke — contestó Onikage — Como te lo he dicho: Éstos no son tus recuerdos, sino mis recuerdos. Lo que estás presenciando, en éste momento, es mi nacimiento — afirmó.

La mente de Sasuke quedó en blanco. No podía creerse lo que Onikage afirmaba.

— ¿Qué? — murmulló Sasuke, sin poder creerse lo que su contraparte le explicaba — ¿Cómo es que...?

Aquella voz que escuchaste, en tu antepasado, se trataba de mí, Sasuke — aclaró el demonio — Yo siempre estuve dentro de tus pensamientos, y dentro de tu espíritu. Estuve esperando el momento adecuado para por fin despertar. Lo único que necesitaba era una emoción negativa fuerte. El desprecio por parte de tu padre, así como la mayor parte de la sociedad, fue el detonante de tu ira. De ése modo, yo tuve las energías suficientes para renacer dentro de ti.

Antes de que Sasuke cuestionara, por nueva ocasión, a Onikage, el panorama cambió inmediatamente al centro de Wintersun. Ahora, se podían escuchar miles de gritos de horror, así como alaridos de dolor. Sasuke del presente buscó por todas partes, y halló un encapuchado asesinando a todos los miembros de su Clan. El moreno, furioso, se encarreró hacia aquel individuo, y soltó un golpe al mismo. Sin embargo, el puñetazo de Sasuke traspasó limpiamente el cuerpo del encapuchado.

— ¡Necio Uchiha! — espetó Onikage — ¡¿Cuántas veces te tengo que decir que éste es tan sólo un recuerdo?!

— ¡Muéstrate de una vez, y enfréntame, maldito marica! — demandó Sasuke, buscando por doquier a Onikage.

El demonio se rió en mofa.

Aún no, Sasuke. No cuando la mejor parte está por comenzar...

De pronto, dos figuras aparecieron en el campo de batalla. Se trataban de Shisui y Obito Uchiha, dos de los más importantes miembros del Clan. El encapuchado, entretanto, divisó a lo lejos a ambos nobles del Clan Uchiha, y los encaró. El encapuchado tenía la misma máscara que el Onikage del tiempo presente, con la única diferencia de que era más pequeña. Sasuke de inmediato dedujo que aquel encapuchado se trataba de Onikage. O tal vez debería decir de él.

¡Quien quiera que seas, quedas bajo arresto! — vociferó Obito.

El enmascarado los miró, aún con su caleidoscopio activado, y sonrió bajo la máscara.

Oh. Así que las ratas por fin salieron de su madriguera. ¿Huh? — enunció el Sasuke del pasado — Descuiden. Les prometo que ésto no les dolerá.

Desapareciendo de la mirada de todos, Sasuke de desvaneció, y reapareció a las espaldas de Obito y Shisui. Con una limpia patada, Sasuke destrozó el cuerpo superior de Shisui, y con su puño derecho decapitó limpiamente a Obito. Los cuerpos sin vida cayeron al suelo, mientras Sasuke se relamía la sangre de sus familiares ya muertos.

De nueva cuenta, ahora el escenario cambiaba a la entrada principal del Palacio de Wintersun. Sasuke miró por doquier, y observó un panorama aterrador.

¡Mamá! — gritó horrorizado el pequeño Itachi, mientras veía cómo aquel enmascarado se acercaba amenazador a la malherida Mikoto en el suelo.

Por otro lado, Fugaku e Itachi se encarreraron para ayudar a la bella reina de Wintersun, pero fueron derribados de una poderosa patada por el enmascarado.

¡No estorben, basuras! — exclamó el encapuchado.

El Sasuke adulto vio cómo su contraparte se acercaba amenazador a su progenitora. El cerebro de Sasuke no pensó, y simplemente se abalanzó a su yo menor, traspasándolo limpiamente. Onikage, por otro lado, simplemente reía burlón del fútil intento de Sasuke por salvar a su difunta madre. Eventualmente, el pequeño azabache tomó fuertemente del cuello a la reina del Clan Uchiha, y la levantó un poco.

¡Fugaku! — llamó el encapuchado al patriarca — ¡Tú destruiste nuestra dignidad! ¡Ahora, yo destruiré a la persona que más amas! — bramó.

El pequeño Sasuke cargó su mano derecha con electricidad, y tensó su puño fuertemente. De nueva cuenta, el Sasuke adulto, Fugaku e Itachi se abalanzaron al pequeño Sasuke, aún si los últimos no tenían idea de quién se trataba. Sin embargo, el pequeño enmascarado arrojó sus llamas oscuras a los otros dos Uchiha, causándoles lesiones mayores a los monarcas. Entretanto, el Sasuke adulto limpiamente traspasó el cuerpo de su versión menor, golpeando absolutamente a la nada, como era de esperarse.

El Uchiha del presente volvió su mirada a su yo menor y su madre, y abrió los ojos desesperado.

— ¡No! ¡Madre! — bramó angustiado el Sasuke adulto, incluso llamando la atención de Sakura.

En un abrir y cerrar de ojos, el pequeño Sasuke atravesó con su mano el vientre de la bella reina de Wintersun, mientras ésta tosía una increíble cantidad de sangre. Los otros Uchiha también gritaron desesperados el nombre de la hermosa matriarca del Clan Uchiha, quien pasaba momentos de intensa agonía. Contrario a los cuerpos de los bravucones que asesinó, el pequeño Sasuke dejó caer suavemente el cuerpo de su madre. La reina Mikoto convulsionó un poco, y se sostuvo aquel enorme agujero en su pecho.

Mikoto Uchiha — susurró el enmascarado — Tan bella y tan elegante... Es una verdadera pena que tú seas el cordero de sacrificio. Sin embargo, tu desgraciado esposo tenía que sufrir tu muerte...

Entretanto, el Sasuke adulto calló de rodillas, justo al frente de su progenitora. Su mirada estaba perdida en la agonizante figura de su querida madre. No podía creer que él mismo haya sido el causante del fallecimiento de su madre. Su mirada mostraba un terrible dolor y horror. Ni siquiera las lágrimas podían salir del Sasuke adulto, pues el sufrimiento en el Sasuke adulto era demasiado extremo. El dolor para el Sasuke del presente era tan agobiante y agonizante, que únicamente pudo extender una mano al cuerpo de su madre.

— Mamá... — musitó el Sasuke del presente, con la voz quebrada, temblando violentamente al ver la atroz herida en el vientre de su amada madre.

La escena fue tan terrible para Sakura, que las lágrimas que no pudo derramar Sasuke fueron derramadas por ella. Igualmente, Karin, Shizune, Hinata y Kaguya soltaron miles de lágrimas. Era tan dolorosa aquella escena que presenciaban. Ni aún Naruto, quien mostraba indiferencia anteriormente, pudo soportar aquella imagen de la agonizante Mikoto, a pesar de que tampoco derramó lágrimas, más que nada porque le recordaba que igualmente su madre fue asesinada. Incluso Tenten, quien veía todo con pesar, y quien solía mantener la cabeza fría ante todo, no pudo evitar soltar algunas lágrimas, aunque se las limpiaba de inmediato.

Los gritos de dolor de Fugaku e Itachi igualmente se escucharon, pero ni así lograron que Sasuke desviara su mirada a ellos. El príncipe de los Uchiha aún tenía su mirada en el cuerpo agonizante de su madre.

Sa...Sasuke... Izumi-chan... — murmulló Itachi, antes de morir frente al enmascarado.

Itachi igualmente fue asesinado con una herida en su pecho. Al contrario de Mikoto, Itachi tenía un agujero más grande en su torso. El Sasuke pequeño mantuvo su mirada en su difunto hermano, mientras la electricidad aún recorría su brazo derecho. El encapuchado, de pronto, volvió su mirada a su padre. Fugaku estaba sumamente herido, pero aún en pie.

Tú... Maldito... — masculló el patriarca Uchiha, mientras se sostenía su destrozado brazo izquierdo, al ver a su familia muerta — ¡¿Cómo te atreves?! — bramó desamparado el rey Uchiha, abalanzándose al encapuchado.

Sin embargo, con un último golpe, el Sasuke pequeño destruyó el torso de su padre, dejándole moribundo en el suelo. El pequeño príncipe Uchiha se acercó al aún vivo cuerpo de su padre, mientras éste vomitaba sangre, dispuesto a acabar con la vida del patriarca de los Uchiha. Pero antes de que el pequeño Sasuke asesinara a su padre, otra sombra apareció, y pateó al príncipe de los Uchiha poseído.

¡Gah! — espetó el encapuchado, una vez que se levantó — ¡¿Quién se atreve a golpear al dios supremo del Cosmos?!

Fugaku vio, con su mirada borrosa, la figura de un hombre alto y de cabellera larga negra. El malherido rey reconoció a aquella persona de inmediato.

Ma-Madara... — enunció entre su agonía Fugaku.

Lamento haber llegado tan tarde, hermano — le contestó solemnemente el otro Uchiha mayor.

Madara observó al encapuchado, y afiló su mirada.

Quien quiera que seas, te haré pagar, por asesinar a nuestro Clan — vociferó valientemente el pelinegro de larga cabellera.

Sin embargo, cuando la capucha y máscara de su oponente se cayeron, Madara se quedó impactado de ver quién era.

Sa-Sasuke... — susurró impactado Madara.

Fugaku igualmente se quedó perplejo, al ver a su hijo. El pequeño moreno sonrió socarrón.

No precisamente, Uchiha Madara — aclaró Sasuke, con su voz demoniaca.

¡¿Quién demonios eres tú?! — cuestionó Madara — ¡Contesta!

El pequeño príncipe de los Uchiha sonrió aún más malévolo, y soltó su risa macabra.

¿Quien soy yo? — repitió el Sasuke poseído — Una mejor pregunta sería: ¿Qué soy yo?

Fugaku supo que, a pesar de que aquel era el cuerpo de su hijo, aquel no era su heredero.

¡Responde! — ordenó el tío de Sasuke — ¡¿Quién eres?! ¡¿Y qué haces con el cuerpo de mi sobrino?!

El Sasuke poseído por fin se acercó un poco más a Madara, y se reacomodó el cabello suelto.

Puedes llamarme... Akuma no Me Onikage... — replicó el pequeño pelinegro, activando de nuevo su caleidoscopio.

¿Sombra Demoniaca de los Ojos del Diablo? — tradujo Madara, con un murmullo.

Fugaku y Madara se sorprendieron de ver la mirada demoniaca del pequeño Sasuke. Sobretodo por lo que implicaba el que Sasuke tuviera aquel par de ojos sangrientos.

E-El... Ojo de... Demonio — enunció Fugaku, aún en agonía.

¿Acaso tú...?

Onikage interrumpió a Madara.

Así es. Yo soy el ser que estuvo dormido durante cientos de miles de millones de Aeones Cosmológicos, en espera de revivir dentro del descendiente generacional número mil, del linaje de Adán del Génesis. Sasuke es simplemente mi Médium por el cual yo podré retomar el Multiverso Entero que me fue arrebatado por Dios — explicó Onikage de aquel tiempo, en el cuerpo de Sasuke — Una vez que acabe con ustedes, no habrá nada ni nadie que me detenga.

Madara se enfrascó en un combate cuerpo a cuerpo contra el demonio de ojos de diablo, pero, para desgracia del hermano del rey Fugaku, pronto se vio abrumado por el tremendo poder del pequeño Sasuke. En un descuido de parte de Madara, Sasuke poseído le propinó una Patada Giratoria Aérea al vientre del pelinegro de larga cabellera, y lo arrojó contra el demolido suelo, donde Madara colisionó violentamente contra el mismo. El terreno se sacudió fuertemente, y generó un sismo en toda la ciudad. Madara vomitó un poco de sangre, una vez que estaba derribado en el suelo.

Onikage se acercó al derribado Madara, y preparó su puño con electricidad.

Patético — espetó fríamente la sombra demoniaca, aún en el cuerpo de Sasuke — Tu misma osadía fue la que cavó tu tumba, Madara.

El mencionado levantó un poco el cuerpo, y escupió sangre.

Tu arrogancia será la que cave la tuya... Chaos... — replicó el hermano de Fugaku.

Sin que Onikage pudiese predecirlo predecirlo, Madara también activó su caleidoscopio en su mirada, y atrapó en una ilusión a Onikage, sorprendiendo a éste último en el proceso.

¡Ugh...! ¡¿Tú también...?! — vociferó el demonio, visiblemente impresionado de que Madara tuviera la misma habilidad ocular que él.

Sin dejarle proseguir, Madara tomó el brazo de Onikage, con el suyo, y preparó un sello en su mano derecha. El brazo de Madara brillaba en un amarillo rojizo, y parpadeaba a una velocidad impresionante. Con ésa misma aura, Madara perforó en el cuerpo de su sobrino, aunque no le causó ningún daño, y tomó de la orilla de aquel círculo que se había instalado en el pecho de Sasuke. Y de un violento tirón, y con un rugido potente, Madara separó en dos seres exactos al pequeño moreno. Cada uno de los Sasukes salió arrojado al lado contrario. El verdadero Sasuke quedó completamente inconsciente contra el demolido Palacio de Wintersun, y Onikage rodó algunos cuantos metros, para terminar estampándose contra un duro muro.

Al cabo de unos segundos, Madara cayó al suelo agotado. Sasuke estaba desmayado contra la esquina de su casa, mientras que Onikage se incorporaba lentamente.

¡Ugh! ¡Maldito seas, Madara...! — escupió Onikage, una vez que se incorporó.

El demonio de ojos de sangre tenía una herida catastrófica en su pecho, y estaba derramando sangre de su boca, como si de una cascada se tratara. Al incorporarse, tal y como Madara lo hacía, Onikage vomitó una impresionante cantidad de sangre, y se tambaleó un poco. No obstante, alcanzó a mantener su postura.

Demonios... — masculló el demonio antiguo, quien ahora lucía exactamente igual que el inconsciente príncipe de los Uchiha, salvo por toda la sangre que le empapaba — Ésto no se quedará así... Volveré por ti, Madara Uchiha, y por tu sobrino, Sasuke — amenazó, mientras se mantenía su agujereado pecho — Algún día volveré, y los mataré a los dos. Ningún otro Uchiha, mas que yo, quedará vivo. ¡Marca mis palabras! — finalizó, antes de desaparecer en una ráfaga.

Con un último resplandor, finalmente todos los del presente volvieron a la ruinosa Wintersun. Sasuke seguía de rodillas, con la mirada perdida en el suelo y las palmas de sus manos apoyadas contra el demolido terreno de la Wintersun actual. Aún no podía creerse que él mismo había sido el causante de la extinción de su Clan. Todo lo que presenció hace unos minutos, de su pasado, jamás lo iba a olvidar. Era un recuerdo doloroso, amargo, y terrible, y estaba ahora grabado a fuego en su alma, su espíritu, y su mente.

Todo aquel tiempo él vivió bajo una falsa realidad. Todo aquel tiempo estuvo buscando una venganza contra la persona equivocada. Todo aquel tiempo siempre estuvo equivocado. Todo aquel tiempo el peor enemigo de Sasuke era él mismo. Todo aquel tiempo él fue el asesino del Clan Uchiha. Todo aquel tiempo Sasuke fue el demonio que masacró por completo al Clan más poderoso de todo el Universo.

— Ahora lo sabes, Sasuke — habló Onikage, quien apareció en una ráfaga frente a todos — Ahora sabes quién realmente fue el causante de la masacre del Clan Uchiha.

Sasuke tensó sus dedos en el demolido terreno de Wintersun, y arrancó un poco de tierra del mismo.

— No... — masculló el azabache — Tú me hiciste hacerlo... — corrigió, sin volver la mirada a su contraparte.

Onikage rió entre dientes, y se cruzó de brazos.

— Puede ser... Pero fueron tus manos quien arrancaron la vida de los tuyos — se burló el ojos de diablo.

— No... — negó de nuevo Sasuke, sin querer admitir la cruda realidad.

— Simplemente acéptalo, Uchiha — expresó Onikage — Yo fui el que te comandó a asesinarlos, pero tus manos están manchadas de la sangre de tus hermanos Uchiha.

— No... No...

— Las almas de los miembros del Clan Uchiha siempre te han de atormentar, Sasuke...

— ¡No! — bramó Sasuke, con toda la potencia de su voz, dejando caer su rostro al suelo, y sosteniendo su alborotada melena con sus manos.

Sakura no resistió el ver a su amado totalmente destrozado, y pronto se encarreró hacia su dulce príncipe. La princesa hada se arrodilló ante su novio, levantó a Sasuke levemente y lo abrazó con todas sus fuerzas, mientras gruesas lágrimas caían por sus cerrados ojos. La bella ninfa de cabellos rosados soltó fuertes sollozos y gimoteos, mientras acariciaba los cabellos negros del hombre que siempre ha amado y al que siempre iba a amar. Sasuke, por puro acto de reflejo, también enredó sus brazos alrededor de la pequeña cintura de su Cerezo, y depositó su cabeza en el hombro de la chica.

— Dios mío... Sakura... — susurró Sasuke, con la voz quebrantada, y aún abrazando a la única mujer que ama — Por Dios... Los maté... Maté a mis padres... Maté a mi hermano... Los maté a todos... — articuló, con su voz anegada de dolor.

Sakura besó con todo su corazón la mejilla de su querido Sasuke-kun, y le acarició con infinito amor la nuca a su dulce príncipe, quien estaba en aquel momento tan indefenso como un niño.

— No, Sasu-chan — musitó llorosa la hermosa hada de Cerezo, aún derramando una incalculable cantidad de lágrimas — Tú no lo hiciste. Tú no hiciste nada malo, bebé — negó, tratando de consolar a su amado — Tú no mataste a nadie. Fue ése maldito demonio... — susurró, sintiendo en carne propia el sufrimiento de su amado.

Sakura estrechó aún más al amor de su vida, mientras aún las lágrimas salían sin control de los bellos ojos de la chica, y le susurró las más dulces y tiernas palabras de amor que su corazón le dictaba. La princesa hada acurrucó y abrazó contra sus senos a su Sasu-chan, tal y como a un auténtico bebé, e incluso le cantó una dulce canción de cuna, con el fin de tranquilizar la atormentada alma de su amado pelinegro. Aquella dulce canción de Sakura tranquilizó un poco a Sasuke, a pesar de que el moreno aún sentía un profundo dolor en su espíritu.

Por otro lado, Onikage soltó una risotada, al ver el estado tan destrozado del temible dragón escarlata. En aquel momento, parecía un indefenso bebé, en brazos de su madre.

— Vaya, vaya... Que patético eres, Sasuke Uchiha — escupió con desprecio Onikage — El temible príncipe dragón se rompe como un bebé al que le quitan un dulce. Pfft...

La risa de Onikage se escuchó incluso bajo la torrencial lluvia que había azotado a Wintersun. Lo curioso es que nadie se había dado cuenta de que ahora estaban empapados hasta la ropa interior. Ni aún Ignis se había percatado de la no piadosa lluvia. Su impacto era tan grande, al enterarse de la realidad de la masacre del Clan del Fuego, que no se percató que la lluvia hacía contacto con su llameante cola, y que un denso vapor salía expedido a la atmósfera.

— No te sientas mal, Sasuke — le "pidió" Onikage al moreno — Si te sirve de consuelo, yo también participé en la masacre de tu Clan, por tanto yo también cargo con la sangre de los tuyos — se burló — Y me siento orgulloso por ello. ¡Hahahahaha!

Aquella risa fue la última gota que derramó el vaso. El primero en atacar al demonio de ojos de sangre fue Kakashi, al hacer un poderoso mandoble con su espada Durandal. Sin embargo, Onikage fácilmente evadió el letal ataque, el cual de otro modo habría partido en dos al antiguo demonio.

— ¡Maldito seas, demonio! — rugió el Paladín, totalmente furioso — ¡Pagarás por tus crímenes con tu vida!

Kakashi cargó agresivo contra Onikage, mientras el demonio tomó su Katana en mano. El Paladín se enfrascó en combate armado contra el Uchiha, y le mantuvo un ritmo relativamente alto, sorprendiendo incluso al ojos de diablo en el proceso. Sin embargo, pronto Onikage usó sus trucos sucios, y arrojó sus oscuras llamas al Paladín, las cuales apenas Kakashi evadió. No obstante, aquella distracción fue más que suficiente para que el Hatake fuese completamente desarmado de un mandoble, y para que Onikage golpeara con un puño de aquella figura humanoide que creaba con sus ojos caleidoscópicos, de modo que Kakashi fue golpeado gravemente por aquel ataque. Aún así, Kakashi pudo endurar decentemente el ataque, aunque fue puesto fuera de combate por el momento.

— ¡Kakashi! — gritó alarmada Shizune.

A continuación, al ver a aquel hombre del que se había enamorado herido, Shizune corrió en dirección del severamente lesionado Paladín, y lo apoyó en su regazo, mientras con una mano trataba la brutal herida que sufrió el Hatake. Incluso, con discreción, Shizune retiró la mascada de Kakashi, y trató la herida en su boca. Tan pronto Kakashi dejó de vomitar sangre, Shizune pronto volvió a cubrir su rostro, aunque lo hizo más para proteger su cara de empaparse con la lluvia, y para evitar que Kakashi se ahogarse con ella.

Con un rugido, aunque menos dramático de parte de su alumna, Guy y Tenten cargaron al ataque contra Onikage, con sus Miaodao en mano. Durante algunos segundos, ambos monjes atacaron agresivamente al demonio Uchiha, pero para desgracia de ambos los Shaolin fueron fácilmente abrumados por el enorme poder de Onikage. El demonio fácilmente desarmó a ambos monjes, y después disparó su aura a niveles extraordinarios. Onikage le dio una Patada Giratoria a Guy al rostro, con la cual el Uchiha le destrozó el cuello al maestro Shaolin y lo mandó volando contra una pila de escombros.

Tenten, en cambio, continuó combatiendo cuerpo a cuerpo contra Onikage, pero éste pronto desvió uno de los puñetazos de Tenten, y la golpeó con una patada de contraataque al vientre de la monja. La chica vomitó un poco de sangre, y fue atacada con una Patada Trasera a su torso, con la cual Tenten también salio volando por los aires. A comparación de su maestro, Tenten fue arrastrada unos metros por el suelo, y la tierra frenó su cuerpo eventualmente.

Naruto y Karin se posicionaron en sus respectivos estilos de combate. El rubio giró su Guandao, y la enarboló en dirección de Onikage. La primera en atacar fue Karin, quien desapareció en una ventisca con su impresionante velocidad, incluso sorprendiendo momentáneamente a Onikage. Karin lanzó algunos cuchillazos con sus dagas al cuerpo del demonio, mientras éste apenas y podía evadir los ataques de la Uzumaki, aunque en realidad se debía más a que había sido impresionado por los veloces movimientos de la pelirroja.

Aún así, Onikage pronto detuvo ambas cuchillas de Karin, y la desarmó con una patada al torso de ésta. La pelirroja, en cambio, se reincorporó de un elegante giro en el suelo, y se posicionó de nuevo en la postura del Hei Hu Quan. Y tan pronto lo hizo, Karin se desvaneció en una ráfaga, y atacó a Onikage con sus filosas uñas. Onikage trató de bloquear el brutal ataque de Karin, pero se asombró al ver que las uñas de la pelirroja partieron en pedazos su Katana. El resto de los agresivos arañazos de Karin los tuvo que evadir Onikage. Sin embargo, tal y como sucedió con el resto, Onikage pronto se adelantó a la chica, y la atrapó con el esquelético brazo de aquel extraño Gólem púrpura que creó. La chica soltó un corto grito, cuando la huesuda mano del monstruo la comprimió con suficiente fuerza para romper algunos de sus huesos.

Al ver aquella acción, Naruto se enfureció, y se lanzó contra Onikage. El rubio desapareció en una ráfaga, y atacó con su Guandao a aquel gigante que construyó el Uchiha con su aura. Con un poderoso corte de su alabarda, Naruto destruyó al monstruo, y liberó a Karin. Antes de que Karin sufriera una caída pesada, el rubio la atrapó entre sus brazos.

— ¡Karin-chan! ¡Te tengo! — exclamó algo agitado el rubio.

La pelirroja abrió los ojos, y se alarmó por otra acción.

— ¡Cuidado! — gritó la chica.

Sin embargo, cuando Naruto volteó su mirada, Onikage le enterró una nueva cuchilla, que había extraído de un Agujero Negro, en el pecho. Naruto soltó a Karin al suelo, quien miró horrorizada cómo el chico que amaba era empalado con la filosa Katana, cargada de electricidad, en el pecho, específicamente hablando a la altura del corazón. Naruto expulsó una amplia cantidad de sangre de su pecho, y sostuvo la Katana que Onikage empaló en su pecho. Incluso con el terrible choque de electricidad, Naruto trató de endurar el daño, y de retirar la filosa hoja que traspasaba su corazón.

— ¡No! ¡Naruto! — gritó horrorizada la pelirroja.

El rubio tosió unas cuantas veces, emanando en cada una de ellas sangre.

— Príncipe Uzumaki — escupió Onikage, con deprecio y burla — Un príncipe destronado por su propia arrogancia y altivez — añadió — Descuida. Pronto te enviaré al infierno con la puta de tu madre.

Naruto se enfureció de escuchar aquello. Si algo detestaba el rubio, era el que maldijeran el nombre de su amada madre, aún durante su agonía.

— Si te sirve de consuelo, no solamente maté a tu madre, sino al inútil de tu padre — masculló el Uchiha, sonriendo malévolo — Si no hubiese intentado traicionarme, no habría corrido el mismo destino que la zorra de Mito, ¿Sabes?

— Tú... Maldito... Tú fuiste el que...

— En efecto, Uzumaki — aceptó con orgullo Onikage — Sin embargo, aquello no hubiese sido posible sin la ayuda de alguien muy cercano a la nobleza del Remolino.

Aún entre su terrible dolor, Naruto tenía una idea de quién se podía tratar aquel sujeto. Onikage emanó aún más electricidad a la espada de Naruto, haciendo que éste gruñera por la terrible quemadura de la descarga.

— Digamos que no todos en el Remolino verdaderamente juraron lealtad al Clan — añadió el demonio, enterrando aún más la espada en Naruto.

Sin darle la oportunidad a hablar, Onikage levantó del cabello al rubio, aún con la espada empalada en el chico, y le dio una fuerte Patada Trasera inversa al príncipe de los Uzumaki. Al estar malherido, Naruto únicamente cayó pesadamente al suelo, mientras tosía una impresionante cantidad de sangre. Como pudo, Karin se arrastró pronto a su amado, y colocó sus pequeñas manos en la terrible herida del hombre que ama.

— Por favor, Naruto... Quédate conmigo... — suplicó la Uzumaki, mientras algunas lágrimas escapaban de sus ojos — Vas a estar bien...

Naruto trató de hablar, pero todo lo que salió de su boca fue sangre. Por otro lado, Onikage simplemente observó indiferente a los Uzumaki.

— Un tigre sin colmillos ni garras — espetó Onikage, mirando hostil al rubio — Estoy tan decepcionado de ti, Huracán Dorado del Remolino — siseó el demonio — Tal vez si no hubieses perdido tu tiempo enalteciéndote y regocijándote con los placeres carnales habrías tenido una oportunidad en mi contra — aseguró.

Onikage evadió una poderosa Estrella de Neutrones que le arrojó Hinata, quien ya tenía su postura del Yin Baguazhang, y se reposicionó a sí mismo en su propia postura de combate. La Hyūga cargó sus manos de aura, con la cabeza del León de Nemea en cada una, y se arrojó contra Onikage. Hinata atacó veloz y agresivamente al Uchiha, logrando ganar algo de terreno al golpear el hombro de éste. No obstante, y para impresión de Hinata, Onikage fácilmente lo enduró, y desvió el otro ataque de la Hyūga. El demonio golpeó repetidas veces el rostro y pecho de Hinata, y luego atrapó con su mano zurda el cuello de la ojiperla.

Hinata fue abrumada por la fuerza de Onikage, y trató de apartar inútilmente la mano del mismo. Al ver a su hermana en apuros, Neji también se abalanzó contra Onikage. El demonio golpeó fuertemente el vientre de Hinata, y le pulverizó por completo los órganos internos a la peliazulada, por lo cual la chica expulsó un torrente de sangre de su boca. Onikage arrojó a Hinata contra Neji, y éste la atrapó entre sus brazos.

— ¡Hinata! ¡Resiste! — le pidió Neji, apoyando a la chica contra su cuerpo.

Justo a tiempo, Neji evadió un letal corte que, de haberle dado, le habría decapitado limpiamente. El Hyūga dio un giro, y propinó un par de puntadas al cuerpo del Uchiha. Desgraciadamente, Onikage apenas reculo, y expulsó algunos hilillos de sangre de su boca, para después sonreír burlón. Con una ráfaga, Onikage desapareció y reapareció frente al Hyūga, con quien se enfrascó en combate cuerpo a cuerpo.

Nuevamente, haciendo uso de aquel monstruo de aura, Onikage atrapó con la mano esquelética a Neji, aunque ésta vez lo hizo desde el suelo. Neji colisionó fuertemente contra el demolido suelo; sin embargo, pronto se reincorporó de un salto. Desafortunadamente, para entonces, Onikage ya estaba frente a él, y el Uchiha golpeó con una Patada de Vuelta de Campana al rostro de Neji, elevándole a unos metros en el aire. Onikage saltó a lo alto, y conectó una Patada de Hacha sobre el cuerpo suspendido de Neji. Y al caer, el Hyūga destruyó una buena parte del demolido terreno de Wintersun. Pronto, el demonio ojos de sangre reapareció al lado de Neji, y le enterró la espada en el vientre al mayor de los Hyūga, quien, como el resto, vomitó sangre de inmediato.

— ¡Nī-san! — gritó Hinata, aún con sus heridas.

Onikage mantuvo su caleidoscopio en los perlas del Hyūga.

— Hyūga Neji. El Lobo Ojos de Luna — mencionó Onikage, aún enterrando su espada en el vientre de Neji — Otro más que muerde el polvo. Esperaba más de ti, guerrero Ojos de Luna — espetó, bastante molesto — Me decepcionas, tal y como Uzumaki.

Onikage retiró finalmente su espada, y la sacudió para retirar la sangre del Hyūga de ella. Pero apenas y lo hizo, un poderoso Jet de Radiación Gamma casi lo consume completamente, aunque el demonio logró evadir por centímetros aquel poderoso Brote de Rayos Gamma. El monstruoso Jet de Energía salió disparado al cielo, y un destello brilló en el Firmamento, tal y como una estrella. Aquello era indicio de que aquel rayo había destruido por completo un Sistema de Galaxias, también llamado un Cúmulo.

Onikage volvió su mirada a su atacante, y se percató de que Kaguya apenas estaba en pie, con las manos extendidas, su aura débil y su respiración entrecortada. No obstante, era simplemente admirable que Kaguya, a pesar de estar sumamente lesionada, aún pudiese mantenerse en pie. Kaguya, con un quejido de dolor, cargó de nuevo su aura, y preparó un nuevo ataque. Ésta vez, simplemente arrojó un pequeño Magnetar, aunque de alguna manera, la albina logró invertir las Polaridades Electromagnéticas de las Partículas Elementales de la Estrella Colapsada.

A pesar de que la Magnetoestrella era de Anti-Materia, Onikage se quedó en pie. Justo antes de que colisionara con él, el demonio activó un Agujero Negro con su caleidoscopio, y desapareció aquel poderoso Remanente Estelar, cuando la Estrella Negra absorbió toda la energía concentrada en el Magnetar. De inmediato, Onikage evaporó su propio Agujero Negro, y lo desapareció.

— Con que aún sigues con suficiente energía para usar tus hechizos. ¿Huh, Kaguya? — pronunció el demonio, con frialdad.

En un parpadeo, Onikage apareció frente a la albina, y le golpeó la cabeza con una Patada de Gancho. Al estar tan lesionada, Kaguya no la pudo evadir, y Onikage le lesionó gravemente el cuello a la reina de Wintersun, aunque Kaguya no falleció ante el brutal ataque, por suerte. Aún así, la hada cayó estrepitosamente contra el suelo, y quedó totalmente paralizada, además de que su columna vertebral fue destrozada con tan poderoso golpe.

— ¡Kaguya-sama! — vociferó Shizune, quien aún tenía entre sus brazos al malherido, pero consciente, Kakashi.

Kaguya tuvo algunos espasmos involuntarios, a causa del atroz dolor que recorrió su cuerpo. Sin embargo, Onikage pronto estampó su pesada bota sobre el rostro de la peliblanca, dejándola completamente tendida en el empapado y destruido suelo de Wintersun.

— Nunca fuiste lo suficientemente ambiciosa para ser la diosa de éste Universo — escupió Onikage — Tu debilidad por la princesa Sakura siempre existió, como la mancha oscura que ensombrecía tu sendero. Siempre existió bondad dentro de ti, Selene. Y ésa misma bondad fue la que te derribó.

Kaguya masculló de dolor, y escupió sangre en la pierna de Onikage.

— Prefiero morir intentando salvar a Terra, que vivir siendo un inmundo demonio como tú — replicó la albina, fulminando con la mirada a su enemigo.

El Uchiha soltó un monosílabo, y azotó su bota cobre el vientre de la Senju, quien soltó un ronco gemido de dolor.

— Bonitas palabras, perra — se burló Onikage — Pero descuida. Yo cumpliré tu sueño. Yo realmente me convertiré en el dios de todo el Multiverso. El mundo verdaderamente orará en mi nombre. Incluso tú suplicarás por mi misericordia, cuando estés siendo atormentada por los siglos de los siglos en el infierno.

Tan pronto terminó, Onikage dio un enorme salto, para evadir un poderoso puñetazo de parte de una gigantesca mano rugosa. Aquella extremidad provenía de Ignis, el Señor de las Bestias. El Uchiha apareció a varios metros de ahí, entre un pentagrama.

— Ignis. El dios dragón — pronunció Onikage — Ahora entiendo por qué el Jūbi fue sometido.

El mencionado soltó una fumarola, y se posicionó en el estilo del Nan Long Quan. Exactamente el mismo que usaba Sasuke al combatir.

¿Debería sentirme alagado por tus palabras, mortal? — espetó el enorme reptil — Porque si te soy sincero, lo único que deseo es partirte en dos.

Onikage se rió del crudo humor del Amo de las Bestias.

— No esperaba menos del legendario Ignis — alabó el Uchiha — Pero me temo que tendré que dejarte moribundo también, Lord Ignis.

El dragón resopló, y se rodeó de un manto ígneo alrededor de su enorme cuerpo. Tal y como si de un aura se tratase.

Inténtalo si puedes, basura — rebatió el Dragón del Fuego — Yo no soy como ésos inútiles — se refirió a todos los guerreros derribados — Voy a hacerte pedazos. De ti no quedará ni polvo.

Ignis rugió poderosamente, sacudiendo por completo a Terra, y voló veloz y agresivamente contra Onikage. Los puños del dragón se rodearon de unas enormes llamas azuladas, y su cuerpo fue abrasado por llamas rojo oscuro. Una vez llegó ante Onikage, el Señor de las Bestias atacó al Uchiha con un poderoso puñetazo, el cual apenas y evadió el último. El puñetazo de Ignis levantó un gigantesco Jet de Fuego, hasta que aquella energía traspasó la Exósfera de Terra. Onikage no pudo evitar recibir algo de daño de aquel ataque, en la forma de quemaduras de segundo grado.

De nuevo, Ignis se arrojó contra el demonio. Sin embargo, ésta vez se lanzó con una patada llameante que provocó el mismo efecto que su puñetazo anterior. Onikage aprovechó el momento de recuperación de Ignis para atacarlo con su sable eléctrico. El demonio estacó al enorme dragón en el vientre; no obstante, el dios dragón fácilmente enduró el ataque, y tomó a Onikage con una mano. Ignis lo estrujó fuertemente, y lo azotó contra el suelo. Y con la misma mano zurda, el dragón atrapó a Onikage contra el suelo.

¡Muere, escoria! — bramó el gigantesco dragón, levantando un puño con una llama blanca en él.

Onikage escupió sangre, pero pronto activó su caleidoscopio. Con aquellos ojos, el Uchiha creó un vórtice de vacío, e Ignis fue arrastrado lentamente por la monstruosa gravedad del Agujero de Gusano.

— Buen viaje, dios dragón — se burló el Uchiha, incluso haciendo un saludo militar.

¡Maldito seas, demonio! — bramó el gigantesco monstruo.

Con un último Tirón Gravitacional, Ignis fue arrastrado completamente a través del Agujero de Gusano, por lo que terminó en algún lugar lejano del Universo. Onikage se incorporó con algo de dolor, y se limpió la sangre que había escapado de su boca. El Uchiha acompasó su respiración, y observó a todos los guerreros de Terra derribados.

A lo lejos, Onikage observó a la princesa de Iridia y al príncipe del Clan Uchiha. El príncipe del Clan del Fuego aún estaba abrazado a la ninfa, mientras que la hermosa hada de cerezos aún lo arrullaba como a un bebé, y le cantaba una dulce canción de cuna. A pesar de todo el desastre a su alrededor, la tierna y amorosa voz infantil de Sakura calmó un poco al pelinegro, aunque aún tenía en su cabeza las imágenes de cómo él mismo había sido el autor de la muerte de cada uno de sus hermanos del Clan, y de sus familiares principales. Jamás podría olvidar todas las atrocidades que él hizo.

— Shhh... Tranquilo, Sasu-chan — musitó dulcemente Sakura, besando suave y tiernamente los labios de su amado, pese a que sabía que no era el momento para ponerse romántica — Tranquilo, bebé — murmulló con ternura, sacando su instinto maternal.

Onikage comenzó a reír, mientras se acercaba a la figura del quebrantado Uchiha, y de la aún llorosa Sakura. Con una mano, el demonio extrajo de su espalda la Katana que siempre portaba, y la extendió hacia el suelo.

— Vaya, vaya. El temible dragón escarlata lloriqueando como un auténtico maricón — se mofó Onikage, a pesar de que Sasuke realmente no soltaba lágrimas, pese a estar emocionalmente perturbado — Tu maestra Wu Mei estaría decepcionado, príncipe Uchiha.

Los pasos cercanos de Onikage alertaron a la princesa de Iridia, quien se transformó en un abrir y cerrar de ojos, y activó de inmediato su modo Primordial Alpha. La ninfa apenas volvió su mirada a Onikage, aún abrazando a su querido Sasuke-kun con su brazo derecho, contra sus pechos, del mismo modo que una madre lo haría para con su pequeño hijo, y la princesa de Iridia disparó un Brote de Rayos Gamma contra el otro Uchiha. El rayo causó un efecto aún más devastador que el de su madre, dado que el cielo destelló en blanco absoluto, en señal de que su ataque había pulverizado enteramente un Filamento Galáctico entero.

Onikage, sin embargo, pronto reapareció entre un pentagrama.

— Vaya. La princesita tiene sus cartas bajo la manga — alabó el demonio, con una sonrisa socarrona — Veo que incluso eres más poderosa que tu propia madre. Algo sorprendente, teniendo en cuenta de que aún no manipulas la Anti-Materia.

— ¡No te atrevas a acercarte, maldito monstruo! — rugió Sakura, mirando ferozmente a Onikage, y perdiendo todo temor en un instante.

El demonio Uchiha mostró un rostro de indiferencia, y negó levemente.

— No tengo ningún interés en ti, princesa Sakura — explicó el oscuro Sasuke; el demonio Uchiha — Ahora apártate, y entrégame a Uchiha. De lo contrario, voy a asesinarte del mismo modo que lo hice con el imbécil de tu padre y tus padres adoptivos.

Sakura sintió un aguijonazo en el pecho, al igual que Kaguya, quien aún seguía agonizante. Sin embargo, Sakura endureció su mirada lagrimeante, y disparó ahora un Púlsar. Onikage lo desvió con una mano, aunque sufrió un daño mayor en su brazo.

— ¡No me importa! ¡Jamás dejaré que lastimes a Sasuke-kun! — bramó Sakura, con todo su valor — ¡Lo protegeré del mismo modo que él siempre me ha protegido! ¡Y estoy dispuesta a sacrificar mi vida para protegerlo de ti, maldito demonio!

Onikage soltó una risotada, y cargó su espada con electricidad. A pesar de que Sakura mostraba un rostro furioso, la realidad es que estaba atemorizada, especialmente porque Onikage había acabado fácilmente con su madre y el resto de los guerreros más poderosos de Terra. Si ni su poderosa madre tuvo oportunidad contra aquel monstruo, a pesar de que estaba usando su modo Primordial Sigma, ¿Cuánto menos ella podría tener una oportunidad de vencerle? Sin mencionar que su amado Sasuke-kun estaba tan indefenso como un niño pequeño.

— Mucha plática, poca acción, princesa Sakura — espetó el demonio.

Desapareciendo ante la mirada de la ninfa, Onikage pronto reapareció frente a ella. Al estar aún en shock, Sakura no pudo evadir una patada a su rostro. La princesa de Iridia apenas soltó un corto grito, y pronto fue arrojada contra un pilar aún en pie, donde se estampó fuertemente, y cayó al suelo inconsciente. El verdadero Sasuke vio cómo su amada salió volando, y se estampó contra aquel pilar gigante. Por suerte, el impacto no fue lo suficiente para derribar la colosal estructura, ni siquiera para resquebrajarla aún un poco; sin embargo, Sakura quedó completamente inconsciente, y un hilillo salió de la boca de la ninfa.

Sasuke mostró un rostro de ira absoluto, y tensó todos sus músculos. A continuación, cerró fuertemente su puño derecho, y miró ferozmente a Onikage, quien tenía aún puesta su mirada en la inconsciente pelirrosa.

— ¡Maldito hijo de perra! — rugió oscuro y furioso Sasuke — ¡Te mataré!

Al estar distraído, Onikage no logró evadir un increíblemente poderoso puñetazo de parte de Sasuke, a su vientre, y el Uchiha malvado vomitó una absurda cantidad de sangre. Una monstruosa Onda de Choque se generó con el impacto, y devastó casi todo Terra con una violenta sacudida, en un terremoto a alcance planetario y de una magnitud monstruosa que incluso hizo que el suelo se cuarteara y que una ola de marea de tierra viajara al menos la mitad del planeta Terra. Curiosamente, el pilar bajo el que estaba Sakura apenas se enterró, sin caer encima del cuerpo de la princesa de Iridia, aún desmayada, y gracias a ello Sakura fue protegida de todo daño.

Onikage salió volando contra una pila gigantesca de escombros, y la mandó a volar en una poderosa explosión, cuando el demonio colisionó de frente con la misma. Sasuke se incorporó completamente, y caminó hostil a la posición a donde Onikage había sido sepultado. Entretanto, Onikage apenas y pudo retirar una gigantesca roca de su cuerpo, y el Uchiha vomitó sangre de inmediato. Aquel golpe realmente lo había lastimado gravemente, y sabía que lo único que le esperaba era la muerte.

Una vez que llegó ante el gravemente herido Onikage, Sasuke lo levantó con una mano, y lo tomó del cuello. El maligno Uchiha tosió sangre varias veces, manchando las ropas de Sasuke, mientras éste comprimía con todas sus fuerzas la garganta de su contraparte, reventándole la tráquea en el acto.

— Pagarás por lastimar a mi amada — masculló Sasuke, con absoluto odio — Pagarás por todo el daño que me has hecho.

Onikage tomó el sumamente musculoso antebrazo zurdo de Sasuke, el que sostenía su garganta, y lo apretó con todas sus fuerzas, a pesar de que el dragón escarlata ni se inmutó.

— Este es tu fin, hijo de puta — amenazó el príncipe de los Uchiha, levantando su puño opuesto a lo alto.

— P-Púdrete, Uchiha — articuló como pudo Onikage.

Activando de nuevo sus ojos caleidoscópicos, el demonio Uchiha arrojó unas llamas regulares al pilar que estaba sobre Sakura. Al darse cuenta el Sasuke real de ello, de inmediato volvió su mirada a sus espaldas, y soltó bruscamente a Onikage contra el suelo, donde el cuerpo del demonio creó otra enorme zanja, para después correr en dirección de su amada, con el fin de protegerla a como dé lugar. Cuando Sasuke estuvo a unos metros de la chica, y vio cómo aquella enorme estructura estuvo a punto de prensar a su Cerezo, Sasuke se arrojó sobre el cuerpo de la ninfa, así que quedó sepultado con ella bajo toneladas de roca.

No obstante, Sasuke pudo contener todo aquel peso con su espalda y se apoyó sobre sus increíblemente musculosos y poderosos brazos, de modo que Sakura no recibió ningún daño mayor, salvo algunos moretones menores de algunas pequeñas piedras que golpearon su suave y delicada piel albina. El moreno mandó a volar todos los escombros, y tomó a su amada entre sus enormes brazos. Tan pronto lo hizo, Sasuke dio un salto al exterior, y escapó, junto con su Sakura, de toda aquella pila de ruinas.

Desgraciadamente para Sasuke, al momento de que lo hizo, él sintió cómo unos Tirones Gravitacionales lo estaban succionando, y pronto se dio cuenta de que un Agujero de Gusano lo estaba arrastrando a él y a Sakura, aún inconsciente en sus brazos, hacia aquel vórtice. Onikage estaba de rodillas, con su caleidoscopio activado, pero una semi sonrisa de dolor y burla.

— ¡Espero disfrutes el viaje al sitio más recóndito del Universo, imbécil! — espetó Onikage.

Sin embargo, antes de que Onikage incrementara el tamaño del vórtice, y subsecuentemente la Fuerza de Gravedad, el Uchiha maligno recibió de lleno unas llamas negras en todo su cuerpo, por lo que fue forzado a detener su ataque.

— ¡¿Pero qué...?! ¡Argghh! — gruñó Onikage, sufriendo terribles quemaduras de tercer grado.

Justo antes de que el Kamui de Onikage se cerrara, un colosal objeto salió del mismo. Se trataba del enorme dragón Ignis, quien se estampó contra otra montaña de escombros. Sasuke pensó al principio que Ignis había atacado a Onikage, pero de inmediato reconoció aquellas oscuras llamas. Aquello debía ser obra de alguien más.

— ¿Pero qué demonios...? — murmulló Sasuke, buscando por doquier al atacante.

Con ayuda de un Kamui pequeño, a su lado, Onikage despareció aquellas llamas de su cuerpo. El daño en su organismo fue devastador, así que no se podía dar el lujo de desperdiciar más energías.

— ... Éstas llamas... — masculló el demonio.

Onikage alzó su vista a lo alto de un monte, y mostró un rostro de ira total.

— ... ¡Madara! — rugió oscuro el Uchiha malvado.

— ¡¿Qué?! ¡¿Madara?! — repitió Sasuke.

El azabache dirigió sus obsidianas al punto donde su contraparte maligna observaba, y vio en aquel monte, a lo alto, una sombra encapuchada. Pero apenas y entró en su rango de visión aquella figura, de inmediato desapareció dentro de un vórtice. No obstante, Sasuke se quedó impresionado de ver aquella figura alta, apenas contorneada por la luz de la luna. Por alguna razón, Sasuke tuvo un aire de familiaridad con aquel ser que recién había desaparecido.

La aparición de otros entes alrededor de Onikage llamó la atención de Sasuke. Se trataba de siete encapuchados, aunque no tenían cubierta la cabeza. Un peliplata se acercó a Onikage, y se arrodilló ante el mismo, para después pasar su hombro por debajo del hombro del severamente herido demonio ojos de sangre.

Por otro lado, Naruto, Karin, Kaguya y Shizune reconocieron a cinco de ellos.

— Nagato — masculló el rubio, quien apenas y se mantenía con vida.

El ojisangre mencionado miró al príncipe Uzumaki, y sonrió.

— Ha. Vaya paliza que te dieron, Naruto — se burló Nagato — Es una pena que no haya podido presenciarla. Me habría gustado matarte yo mismo, ¿Sabes?

— Maldito... Traidor... — masculló el rubio, aún entre su dolor — Tú fuiste el que... ayudó a ése maldito... para matar a mi madre... Y a mi Clan entero...

El pelirrojo sonrió aún más socarrón, y soltó una leve risa.

— Y me declaro culpable, Uzumaki Naruto — admitió Nagato, incrementando la ira del moribundo príncipe — Mencionando una de tus típicas frases: Prefiero estar del lado pesado de la balanza.

Karin también fulminó a Nagato. La chica tenía ganas de abalanzarse contra el traidor de su Clan, y de asesinarlo con sus propias manos, pero la vida de su amado Naruto era más importante.

— Juro que voy a matarte... Nagato... — amenazó Naruto, volviendo a toser sangre.

— Sí. Como sea — ignoró el pelirrojo — Éso si sales vivo de ésta.

Por otro lado, Kaguya se incorporó un poco, tras haber usado el resto de su magia para restaurar su columna vertebral, y clavó su mirada fría en aquellos tres despreciables seres que la atormentaron durante el tiempo que vivió en Iridia. Jamás esperó Kaguya el volver a ver aquellos desagradables rostros.

— Danzō... Homura... Koharu... — siseó la albina — Con que ustedes ahora trabajan para éste maldito. O tal vez, siempre lo hicieron — corrigió, con odio.

Los tres mencionados volvieron su mirada a la ninfa. Ellos no eran como tal hadas, sino otra especie de seres conocidos como elfos, aunque aún tenían jerarquía dentro de Iridia. La anciana y horrible mujer caminó unos pasos a la antigua princesa de Iridia, y se le quedó viendo a los ámbares de la Senju.

— Nada de ésto habría pasado si es que nos hubiera obedecido, princesa Kaguya — contestó la urraca — Incluso Tsunade seguiría con vida — le recordó.

Koharu ignoró por completo la mirada dolida de la reina de Wintersun, y volvió a su lugar con sus compañeros. Mientras tanto, Kabuto y Kin ayudaron a incorporar a Onikage, y poco a poco comenzaron a caminar a lo lejos.

— Onikage — le llamó Sasuke, con notorio odio en el tono de voz.

El mencionado apenas volvió su mirada al príncipe Uchiha. Sasuke estaba por fin de pie, y tenía a la lesionada, aunque aún viva e inconsciente, Sakura entre sus brazos. Las obsidianas del azabache habían vuelto a adquirir aquella frialdad y adamancia que hace unos minutos había perdido. Onikage apenas y tenía una visión borrosa de su contraparte.

— No pienses que ésto se quedará así — amenazó el dragón escarlata — Te buscaré de nuevo. Y te mataré — masculló, casi como un demonio — Marca mis palabras.

Onikage sostuvo la hostil mirada, pese a que apenas y podía ver la figura de Sasuke.

— Hasta aquel día, entonces — replicó la sombra demoniaca.

Y con ello, los ocho encapuchados desaparecieron del lugar.

.


.

Sakura despertó de su inconsciencia. La ninfa se hallaba en una cama relativamente pequeña, pero lo suficientemente cómoda como para que ella haya descansado. La princesa de Iridia sintió un punzante dolor en la cabeza, al ver la luz de la lámpara de aceite que alumbraba aquella pequeña casa, donde actualmente descansaba. La pelirrosa gimió un poco por el dolor, se incorporó un poco, y se sostuvo con ambas manos su cabeza que estaba siendo asaltada por una terrible jaqueca.

— Tranquila, Sakura — le dijo una voz, que la ninfa reconoció de inmediato — Aún no estás al cien por ciento.

La princesa de las hadas se masajeó un poco los ojos, y por fin los abrió de nuevo, viendo una hermosa chica bien conocida para Sakura.

— Ino... ¿Qué haces aquí? — preguntó la pelirrosa.

— Shizune-sensei me mandó a llamar para apoyarla en medicina de emergencia — explicó la hermosa rubia — Pero no sabía que había tantos heridos, así que tuve que venir lo más pronto posible, con un equipo médico.

Sakura se incorporó sentada en su catre, y observó a todos sus amigos siendo atendidos por unas bellas ninfas. Naruto estaba totalmente inconsciente, pero respiraba acompasadamente. Tenía una herida profunda en el pecho, la cual estaba siendo suturada por una joven hada de cabello negro. Por otro lado, Kakashi estaba también recostado, pero éste no estaba inconsciente. De hecho, estaba en el umbral entre la consciencia y la inconsciencia, aunque más parecía que se debía a que se estaba quedando dormido. En el caso del Paladín, Shizune en persona era quien lo atendía. La mirada de la ninfa morena se veía preocupada por el hombre que amaba.

En un rincón de la habitación, en otra camilla, Neji estaba siendo tratado por dos personas. Se trataban de una ninfa pelirroja, y su hermana menor, Hinata Hyūga. Al igual que Naruto, Neji estaba completamente inconsciente, y con una herida profunda en su vientre. Sin embargo, Neji también respiraba lentamente, en señal de que aún continuaba con vida. Tenten y Karin estaban perfectamente conscientes, al mismo tiempo que eran atendidos por otras tres hadas médicas. Sus heridas no aparentaban ser tan considerables, por lo que estaban sentados cada uno en un catre. El maestro de Tenten, por desgracia, estaba convulsionando y algunas hadas hacían lo imposible para estabilizarlo.

De repente, Sakura reaccionó, al no ver a su amado en ninguna parte.

— ¡Sasuke-kun! — enunció con ansiedad la ninfa pelirrosada — ¡¿Dónde está Sasuke-kun?! — cuestionó algo histérica.

La hermosa princesa hada se temía lo peor. Su corazón se oprimió fuertemente, al grado de que Sakura necesitó sostenerse el pecho con una mano. Las lágrimas amenazaban con salir de sus ojos, y la chica estaba a punto de estallar en llanto.

— Sasuke está bien, Sakura — le contestó otra hada.

Sakura miró a su madre, quien ya estaba en óptimas condiciones, aunque aún algo adolorida, además de que tenía un collarín en el cuello, producto de su reciente fractura.

— Mamá... — murmulló Sakura.

Kaguya acarició los cabellos de su hija.

— Él está bien — volvió a afirmar — ... Al menos físicamente hablando.

Aquello alertó a la joven ninfa monarca, pero al menos le agradecía a Dios que Sasuke aún estuviese con bien.

— ¿Dónde está, mamá? — inquirió Sakura.

— No lo sé, hija. Sasuke se salió sin avisarnos nada. No sé dónde exactamente se halle — dijo la albina.

Sakura se levantó de la cama, y se encaminó a la salida de aquella tienda de campaña que había sido establecida como parte del campamento médico. La pelirrosa estaba dispuesta a viajar por el mundo entero, si es que así podría hallar a su querido Sasuke-kun. Ni siquiera se le pasó por la mente el utilizar su geomancia, para poder localizar al pelinegro. Sakura simplemente hizo lo que le dictaba su corazón.

Como por arte del destino, Sakura fue guiada a través del denso y oscuro bosque, hasta lo alto de las montañas. Y fue justo en la cúspide, ahí se encontraba Sasuke, sentado en una roca, y encarando la luna llena. Sakura percibió la intranquilidad de Sasuke en su aura, por lo que supo que el moreno solamente quería estar a solas. Sin embargo, aún con todo ello, la princesa ninfa se arriesgó al rechazo por parte de su amado. En el peor de los casos, que Sasuke quisiera estar solo, Sakura simplemente se retiraría pacíficamente del lugar.

Al acercarse cada vez más al azabache, Sakura se dio cuenta de que el moreno tenía un objeto en su mano. Al examinarlo aún más de cerca, Sakura supo que Sasuke estaba fumando un puro. En su otra mano, Sasuke tenía una botella de alcohol, así como muchas otras vacías a sus pies. Se notaba que Sasuke había bebido cantidades exageradas de alcohol, y seguramente el moreno también había fumado sabrá Dios cuantos cigarros.

Preocupada de ver a Sasuke en ése estado, Sakura se acercó al moreno, a pesar de que Sasuke olía a puro y alcohol.

— Sasuke-kun — le llamó Sakura al moreno, con dulzura y precaución.

Sasuke no contestó. Simplemente le dio una calada a su cigarro, y bebió un pesado trago de alcohol.

Aún más preocupada, Sakura se posicionó frente a Sasuke, y le retiró cautelosamente tanto el puro como la botella de alcohol. La última de tantas que Sakura permitiría que intoxicaran el torrente sanguíneo del azabache. Sakura arrojó ambos al suelo.

— Por favor... No te hagas más daño, Sasuke-kun — suplicó la ninfa, tomando el rostro de su amado.

Sakura estaba a punto de besar al hombre de su vida, pero éste se apartó al levantarse, y se aproximó a la orilla de aquella montaña. Sakura se temió lo peor, aunque el moreno simplemente se quedó de pie, con sus manos en sus bolsillos. Durante unos segundos, todo fue silencio incómodo. Apenas algunos búhos y roedores nocturnos se escuchaban.

— Sakura — le llamó el moreno, con voz tan solemne que sorprendió a la chica.

La aludida volvió su mirada a su amado, y se quedó callada, ansiosa de saber qué le mortificaba a su amado, aunque era demasiado obvio.

— ¿Podrías amar a un demonio? — preguntó repentinamente Sasuke.

Sakura se quedó un poco sorprendida de la pregunta de aquel pelinegro. No sabía cómo responder aquello.

— ¿De qué hablas, Sasuke-kun? — inquirió dubitativa la Haruno.

— ¿Amarías a un demonio como yo? — completó el moreno.

Por fin, Sakura captó el mensaje de Sasuke. La ninfa negó.

— No lo haría. Yo no amaría a un demonio. Quién podría hacerlo — susurró Sakura, haciendo que Sasuke mostrara un rostro estoico, aunque con muestras de dolor — Sin embargo, tú no eres ningún demonio. Eres mi Sasuke-kun.

Sasuke sonrió torcidamente, pero lejos de querer mostrar su típico ademán orgulloso, aquella sonrisa lucía desganada y frustrada.

— ¿De verdad? — enunció Sasuke, con absoluto desprecio.

Aunque lejos de tener desprecio por los sentimientos de su amada flor de Cerezo, Sasuke sentía desprecio por sí mismo. Desprecio y odio eran los únicos sentimientos de Sasuke, en aquel momento.

— ¿Acaso no recuerdas lo que el bastardo de Onikage nos mostró? — preguntó el pelinegro, levantando un poco la voz — ¿Cómo es que consideras éso? ¿Beneficencia pública? — bromeó, aunque con rostro de enojo — ¿Quizás como una limpieza étnica?

— No — respondió Sakura, igualando el tono de voz de Sasuke — Aquello fue un acto horrible. Pero no fue un acto del que tú hayas participado conscientemente.

— ¡Oh! ¡Por amor de Dios, Sakura! — vociferó Sasuke, ya fastidiado, además de pisotear la botella de alcohol que antes bebía — ¡¿Qué acaso eres ciega?! ¡¿O simplemente te haces la indiferente?! — cuestionó, ya bastante enojado, aunque consigo mismo y no con su amada — ¡Yo fui quien maté a todos los miembros de mi Clan! ¡Yo fui el que le quité la vida a mis padres y a mi hermano! ¡Yo soy el causante de que millones de personas hayan perdido la vida en ésta guerra! ¡Yo soy el demonio que obró para que el mundo se fuera al diablo! ¡¿Por qué no puedes darte cuenta de ello?! — preguntó, ya a gritos.

Los ojos de Sakura se cristalizaron, y su enojo también incrementó, aunque era más un enojo con la frustración de Sasuke y la suya, más que un enojo con su amado.

— ¡Porque no es así! — replicó también a gritos la ninfa — ¡No puedes estarte culpando por algo que tú no hiciste! ¡No estabas en tu juicio, ni tus cinco sentidos! ¡Aquello fue obra de Onikage! — bramó — ¡¿Por qué eres tan idiota y no aceptas que no fue tu responsabilidad?!

— ¡Demonios, Sakura! ¡Cómo podrías entenderlo! — rebatió ahora Sasuke — ¡No tienes idea de cómo me siento! ¡Tú siempre lo has tenido todo, y yo nada! ¡Simplemente eres una mocosa caprichosa! ¡Seguramente sólo dices que me amas, pero solamente juegas con mis sentimientos!

Una fuerte bofetada se escuchó en aquel lugar. Sasuke abrió los ojos como platos, y se llevó una mano al rostro, en su costado derecho donde tenía bastante rojo, de la fuerte bofetada que recibió de parte de Sakura. No era propiamente porque Sakura le hubiese abofeteado que el Uchiha se sorprendió, pues Sakura solía hacerlo constantemente, sino que la carga emocional que llevaba la bofetada fue lo que impresionó al moreno.

— Sakura... — murmulló aún anonadado el pelinegro.

— Jamás vuelvas a dudar de mis sentimientos por ti, imbécil. ¡¿Me escuchaste?! — masculló furiosa la ninfa, además de mostrar sus ojos llenos de lágrimas — ¡No te atrevas de dudar de lo que siento por ti!

Sasuke se quedó con los ojos abiertos desmesuradamente, mientras veía a Sakura quebrarse.

— ¡Tú sabes bien que soy capaz de renunciarlo a todo por ti! ¡No te atrevas a decir que no te amo, idiota! — vociferó Sakura, explotando en llanto — ¡Te amo, grandísimo estúpido!

Sasuke no lo soportó más. El moreno abrazó con todo su corazón a la quebrantada princesa de las hadas, estrechándola contra su musculoso cuerpo. Sakura también reciprocó el abrazo de su amado.

— ¡Dios...! ¡Por pavor perdóname, Cerezo! — suplicó Sasuke, igualmente con la voz quebrada, y enterrando su rostro en el largo cabello rosa pálido de la ninfa — ¡Por favor! ¡Te lo suplico! ¡Perdóname, mi pequeña flor de Cerezo! — susurró con dolor el azabache — ¡Perdóname por ser un completo imbécil!

Sakura se abrazó aún más a su amado, y le acarició sus revueltos cabellos azabache. Sasuke levantó el rostro de su pequeña, y le plantó un beso dulce, amoroso, pasional y desesperado. Sasuke devoró los labios de su niña, mientras se abrazaba a ella. No se quería separar un sólo segundo de su Cerezo. Entre lágrimas, Sakura correspondió el beso del hombre que tanto ama, y al que creyó que jamás vería en un estado tan deprimente, tan frustrado, y tan dolido. Ambos chicos se besaron y besaron, sin importarles quién estuviera presente, pese a que solamente estaban ellos dos, ni lo que sucedía a sus alrededores. Ambos chicos se besaron pasionalmente, hasta que los dos quedaron con los labios hinchados.

Al final, la demanda de oxígeno les hizo separar sus labios, pero sus cuerpos seguían unidos en un efusivo e intenso abrazo.

— Te amo tanto, Cerezo — murmulló cálido y aún quebrantado Sasuke, volviendo a abrazar a Sakura con toda la fuerza de su corazón — Te amo demasiado, mi pequeña flor de Cerezo...

Las lágrimas de Sakura jamás dejaron de salir. La hermosa hada besó de nuevo los labios de su amado.

— Yo también te amo, mi dulce príncipe — contestó llorosa la ninfa, sin dejar de abrazar y mimar a su amado.

— Por favor... No me dejes nunca... — suplicó Sasuke, tal y como un niño anhelaba a su madre — Prométeme que jamás vas a dejarme... Te necesito para vivir... No puedo vivir sin ti, mi niña hermosa...

— Aquí estoy, bebé... — enunció amorosamente Sakura — Jamás te dejaré solo... Juro ante Dios Todopoderoso que jamás te dejaré, mi querido Sasu-chan... — prometió.

Sakura besó, de nueva cuenta, los labios de su amado Sasuke-kun. La ninfa le tomó con su mano derecha la mejilla izquierda del moreno, y con la otra acariciaba constantemente los cabellos del azabache.

— Sasuke-kun... No importa lo que haya pasado — murmulló dulcemente Sakura, aunque aún se podía escuchar su voz anegada en llanto, y aún escurrían infinitas lágrimas de sus hermosos ojos esmeralda — Tú siempre serás aquel pequeño pelinegro del cual me enamoré. Para mí, tú siempre serás mi dulce príncipe... Mi bebé... Mi Sasu-chan...

Con un último beso, Sakura selló el pacto de amor con su amado. Sasuke se abrazó a su hermosa princesa hada, y cerró los ojos, únicamente disfrutando del suave aroma a flores de Sakura, al igual que del calor del pequeño cuerpo de Sakura, el cual le abrazaba como una manta, en tiempos de invierno. Sakura por fin dejó de llorar tan vehementemente, pese a que ocasionalmente salían algunas fugaces lágrimas.

— Te amo demasiado, mi pequeña flor de Cerezo — volvió a decir Sasuke, sin separarse del abrazo con la mujer que ama.

Sakura besó dulcemente la mejilla de su amado, y lo estrechó contra ella.

— Yo también te amo, mi dulce príncipe — contestó la preciosa hada, en un tierno murmullo.

.

.

...

Wow. Éste es quizá el capítulo más oscuro que he escrito. Y también la última escena es quizá la más romántica y emotiva que he escrito.

Como siempre suelo hacer, quiero agradecer a las personas que, aún a éstas alturas, continúan leyendo ésta historia. Un agradecimiento especial a quien comentó en el capítulo anterior.

En respuesta al comentario, en realidad el Universo Shinobi de Naruto y éste Universo son separados. Onikage es una representación similar al Sasuke del manga, pero en realidad se tratan de dos entidades distintas, como lo detallé en el episodio, y el Sasuke que yo plasmo es el que será el personaje canónico en mi fic.

Originalmente, tenía planteado que Sakura también tuviese una contraparte maligna a quien tuviese que también confrontar, pero a mediados del capítulo 10 descarté la idea, porque no me convenció mucho el cómo la idealicé. Al final, decidí mantener únicamente a Onikage y convertirlo en la parte oscura de Sasuke Uchiha, aunque, como lo expuse en la historia, en realidad son dos entes diferentes provenientes de un ancestro común.

Éste capítulo apenas es la punta del Iceberg, y forma la transición más importante para la historia, la cual será casi al cien por ciento enfocada en Sasuke. Aún hay mucho que contar en la historia, y muchos otros eventos críticos que deben suceder. Y les prometo que van a quedar fascinados con ellos. Ésta historia es mi mayor orgullo, y estoy poniendo todo mi empeño y corazón para escribirla con todo mi amor por el SasuSaku (aunque tristemente las visitas son escasas ;_; lol).

Cada que escribo un nuevo capítulo, trato de exponerlo no como una escritora, sino como una fan más del fandom. Siempre trato de cuidar la mayor cantidad de detalles que mi cerebro me permite procesar, y siempre me llevo al menos una semana en tratar de plasmar todas las ideas en mi cabeza. Tal vez no pueda yo equipararme a los grandes nombres de , pero siempre doy mi mejor esfuerzo al escribir mi historia. Y tan sólo puedo rogar que ustedes vivan del mismo modo éste fic.

Sin más que añadir por el momento, me despido de ustedes, linduras.