LA OBRA DE TEATRO

Entraron a clases y para el festiva de primavera harían una obra de teatro.

A la clase de Hikari le había tocado hacer una obra de teatro, sortearon los papeles y a ella le tocó ser la princesa.

—¿No podemos cambiar? —Rogaba Hikari.

—Se decidió por sorteo para que fuera justo para todos, lo siento.

Pasaron los días y Hikari ensayaba para la obra. Ella estaba manteniendo el secreto de su papel en la obra pero no fue por mucho tiempo. Rin escuchó a unos compañeros hablar y así fue como se enteró.

—¿Pero por qué no me contaste?

—Porque es algo vergonzoso.

—Pero es genial tener el papel principal de la obra.

—¿De qué hablan, nii-san?

—Hikari será princesa en la obra de teatro de su clase.

—¿Eh? ¿No estás bromeando?

—Ya sé que es extraño, pero me tocó el papel de la princesa. No te burles, Okumura.

—No pretendo burlarme pero me sorprendió.

Y así llegó el día del festival. El grupo de Rin haría una cafetería.

El grupo de Hikari estaba muy nervioso, les tocaría presentarse en la tarde.

Hikari llevaba un vestido rosa pálido y le habían puesto una peluca. Rin fue a verla actuar, le tomaría fotos y la animaría.

Durante el segundo acto de la obra de teatro un demonio logra entrar a academia y ataca a todos.

Yukio recibió el llamado y fue al auditorio. Rin había sido nockeado y varios dragoon atacaban simultáneamente.

Hikari al ver al demonio lo reconoció, entró presa del pánico y atacó al azar, resultando herida. Mientras tanto, Yukio no se percató de que había otro demonio entre las sombras y lo atacó en el abdomen, haciéndole escupir sangre. Tomó su arma pero en ese mismo momento un caballero aniquila al demonio cortándole la cabeza.

Al girar vio que Hikari corría e impulsiva mente la siguió, el vestido que usaba estaba machado de sangre y esto no pasó desapercibido por él.

Hikari lloraba amargamente, había corrido al baño de mujeres. Yukio estaba muy preocupado y no pensó en nada, solo entró al baño. La encontró en un rincón abrazándose a sí misma.

—Hikari, ¿qué te pasó? ¿Estás bien?

Pero ella no contestaba. En un arrebato, se hincó y la abrazo.

—Ya no sé qué hacer con mi vida, desde siempre quienes quiero resultan dañados.

—¿Por qué dices eso?

—Porque siempre ha pasado y estoy cansada de ello. Esa cosa desde el inicio ha venido por mí, y es su forma de debilitarme. Tengo la certeza de que un día de estos terminará matándome, porque eso me quiere matar.

—Quieres decir que el de… ¿Te quiere matar? —Yukio dejó de decir lo que pensaba, se había dado cuenta que esos demonios habían ido tras de ella.

—Sí, yo lo siento. No sé por qué pero todo indica que ya no le sirvió viva.

—No te preocupes, nii-san y yo te protegeremos.

—No creo que sea suficiente, tengo miedo de sucumbir ante él y que termine matando me.

—Nadie te matará, vayamos a la enfermería, estás herida.

—No es nada, ¿te hirieron? —Mirando al mancha de sangre en la gabardina.

—No es mi sangre, vamos.

Ambos se levantan y en ese momento la pared es atravesada por Rin, que había sido arrojado por el demonio.

—¡Ven aquí, maldito! —Grita Rin al momento que toma su espada y enciende sus llamas para después contraatacar.

—¡Rin! Grita Hikari, intenta ir a ayudarlo pero Yukio la jala.

—Primero vamos a tratarte las heridas, el equipo se encargará del destruirlo.

Hikari lo sigue en silencio, él la tomó de la mano. Ambos caminaban pausadamente, hasta que Hikari dirigió la mirada a Yukio y vio que tenía una mueca de dolor.

Yukio, por más que se esforzó, no pudo seguir manteniéndose de pie y cayó de rodillas.

—¡Dijiste que no era tu sangre, mentiroso!

Yukio solo sonrió e intentó levantarse pero veía todo borroso, empezó perder el conocimiento.

A lo lejos, escuchaba la voz de Hikari angustiada, gritando 'Yukio, Yukio' antes de desvanecerse completamente.

—¡Yukio, Yukio, resiste!

Pero él estaba desmayado por la pérdida de sangre.

Se levantó y fue donde se llevaba a cabo la batalla, formó una espada de fuego y con un solo ataque terminó de derrotar al demonio.

En sus ojos se reflejaba una furia indescriptible, ella estaba cansada de todo, siempre terminaba perdiendo a los amigos que hacía, está vez no permitiría que eso pasase.

Al liquidar al demonio, desapareció la espada de fuego y corrió velozmente a donde estaba Yukio. Lo puso al hombro y lo arrastró a la unidad médica.

Antes de llegar con los médicos, un exorcista llegó donde estaba ella y cargó a Yukio.

Hikari estaba callada y no se quiso despegar de él hasta que le hubieran revisado. Incluso le trataron la herida al lado de la cama de Yukio. Rin había sido convocado para dar el informe, ya que él se encontraba en el lugar al momento del ataque.

Cuando Rin llegó a donde estaba su hermano, Hikari sólo susurro, "Rin", para caer agotada sobre Yukio, que se encontraba dormido.

—¡Hikari! —Rin se alarmó y corrió hacia ella pero parecía solo dormida.

La tomó en brazos y la acostó en la otra cama para después llamar a una enfermera. Esta lo tranquilizó, pues sólo se durmió por el cansancio acumulado.

—En verdad me sorprendió la señorita, no se apartó de Okumura-san ni un minuto y ella lo cargó casi todo el camino.

—¿En serio ella hizo eso?

—Sí, no Parece fuerte pero para resistir esa herida y cargar a un hombre que le dobla el peso es alguien admirable. Si despiertan por favor avíseme para revisarlos.

—Sí, está bien gracias.

Al día siguiente Hikari despertó pero Yukio seguía inconsciente. Estaba muy cansada y se volvió a dormir. Rin fue a visitarlos pero seguían dormidos. Se sentía culpable, si no hubiera sido tan descuidado no hubieran resultado heridos.

A Rin lo llamaron para una misión y a regañadientes fue, lo bueno era que era en lugar poblado cercano y regresarían en dos días.

Yukio estuvo dormido otro día. Hikari estaba desesperada, nunca imagino ver así de mal a Yukio. Solo pensaba en que les daba problemas.

Ella se despertó a media noche y se sentó al lado de su cama, estuvo una hora así y aunque hizo lo que pudo, se estaba durmiendo.

—Eres un estúpido, balbuceó antes de ser vencida por el sueño.

Era de noche, pues todo estaba oscuro, intento abrir los ojos pero no pudo. Sentía que alguien estaba a su lado pero no sabía quién era. Supuso que era su hermano.

Pensó en dormir, de todos modos aunque estuviera consiente sentía que no podía abrir los ojos. Cuando empezaba a dormitar escucho una un hilo de voz: 'Eres un estúpido'.

Sintió que un cuerpo caía a un lado de él, sobre la cama.

—Esa solo puede ser Hikari. —Pensó Yukio.

Quiso abrir los ojos pero solo pudo mover su mano, dejando la sobre la muñeca de Hikari.

—Estoy mareado debo de haber perdido mucha sangre. Pensó.

Se dio por vencido y mejor se durmió. Se sentía muy débil.

Shura fue a visitar a Yukio y se sorprendió al ver a Hikari durmiendo a su lado y Yukio tomando suavemente su mano.

—Jijiji, sabía que detrás de esa actitud había algo. —Se río Shura y tomó una foto con su celular.

El flash de la cámara despertó a Yukio y con pesadez abrió los ojos

—¿Sh-Shura?

—Al fin despiertas, mira quien te estuvo cuidando. —Sentándose en el lado opuesto a Hikari.

Yukio giro y vio a Hikari dormida, al darse cuenta donde tenía su mano la quitó rápidamente y tomó lo s lentes de su mesita.

—Mira esos lentes, están destrozados.

—Borra esa fotografía. Dijo secamente.

—¿Cuál?

—La que tomaste cuando me desperté.

—Sólo si me invitas una cerveza.

—Olvídalo, acuesta a Hikari, se puede lastimar.

—¿La recuesto a tu lado? —Con una sonrisa burlona.

—Solo acuéstala en su cama, ¿quieres?

Shura la acomoda en la cama y vuelve donde Yukio.

—Hubiera sido mejor acostar la contigo, estaban tan acaramelados.

—No sé de qué hablas.

Shura soltó un sonoro suspiro.

—Cuatro ojos, escuché que ella te cargó casi todo el camino y no se despegó de tu lado hasta que llegó Rin.

Yukio abrió los ojos como platos.

—¿Hizo qué?

—Si, en verdad está niña me asombra, y eso que le caes mal. No quiero ni imaginar lo que haría si le agradaras.

—¿Y Rin? —Desviando la conversación.

—Me parece que está de misión. Me llevaré esto, están inservibles. —Le saca los lentes y se levanta. — Por cierto, te dieron descanso hasta que te recuperes completamente, perdiste mucha sangre.

—Ya veo, gracias.

—¿Tú, agradeciéndome? Ja, esa niña sí que te ha cambiado.

—Retiro lo dicho, ya vete.

—Sí, si, como quieras. Cuídate.

Shura sale de la habitación y se queda todo en silencio.

—Ahh, Shura es un dolor de cabeza...

Se recostó de nuevo y empezó a recordar los momentos antes de perder la consciencia.

—Ella... ¿Me llamó por mi nombre? No puede ser, estaba alucinado. —Sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos.

—Creo que me dijo que soy un estúpido. Eso sí estoy seguro de haberlo escuchado.

Se quedó dormido con una extraña sensación.