A la mañana siguiente Elizabeth despierta recordando enseguida la noche anterior. Cuando intenta incorporarse el brazo de Damon que aun estaba dormido, se lo impidió. Ella vuelve a recostase, intentando no despertarlo pero ya era muy tarde. Damon lentamente abrió los ojos, aun adormilado.

"Buenos días." sonríe levemente al ver la expresión incomoda de Elizabeth. "No sabia que cumpliría mis fantasías contigo y mucho menos dormir en la misma cama que tu."

Elizabeth bufa antes de soltarse del brazo de Damon. "Eso solo fue por una noche, no te acostumbres Salvatore."

"Recuerda que soy persistente." Damon responde siguiendo la broma. "Volveremos a estar en la misma cama. Créeme."

"En tus sueños." Elizabeth dice incorporándose pero se detiene cuando Damon recuesta su cabeza sobre sus piernas. Ella se tensa pero el pareció no notarlo.

"Mis sueños se hacen realidad la mayoría de las veces." Damon dice acomodándose mas cómodamente. Sabia que Elizabeth estaba tensa, pero el quería que ella se abriera mas a el.

"Eres un idiota." Elizabeth dice cruzándose de brazos.

Damon sonríe antes de enseriarse. "Lo que paso con Klaus. Te puedo decir algo ni el, ni sus hermanos, ni absolutamente nadie volverá a ponerte una mano encima. Jamas."

"Lo se. Aunque yo no aseguraría algo así si fuera tú." Elizabeth dice haciendo una mueca, pensando que Damon aun bromeaba.

"¿Por qué siempre tienes que arruinar mis frases más épicas?" Damon pregunta, para que después, sus labios mostraran una sonrisa radiante.

"¡Oh, lo siento!" A veces soy tan cruel." Elizabeth dice cubriendo su rostro con las manos dramáticamente. Cuando destapo los ojos, se encontró con los de Damon, que la miraban fijamente.

"Es enserio lo que te estoy diciendo." Damon dice seriamente. "No dejare que nadie te haga daño. Ya no estas sola."

"Lo se." Elizabeth responde también enserio. Por impulso comienza a acariciar el cabello de Damon. "Creo que no te he agradecido por estar conmigo anoche. Gracias."

"De nada." Damon dice mientras disfrutaba las caricias en su cabello. No recordaba la ultima vez que alguien le había tocado el cabello de esa manera. Al menos no que el recordara.

Duran así largo rato hasta que Elizabeth es la primera en romper el silencio. "Creo que debería tomar una ducha."

"Tal vez quieras compañía." Damon dice alzando las cejas.

"Como dije en tus sueños." Elizabeth dice palmeando suavemente la cara de Damon, antes de levantarse de golpe, haciendo que la cabeza de Damon cayera en la cama.

"Oye, que mal agradecida." Damon dice fingiendo molestia mientras se levantaba de la cama. "Pase toda la noche contigo y así es como me pagas?"

"Créeme me siento muy mal." Elizabeth dice con sarcasmo mientras empujaba a Damon fuera de la habitación.

"Estoy teniendo un deja vu." Damon responde deteniéndose afuera de la habitación. "Recuerdo cuando me botaste de tu habitación el mismo día que Bonnie murió."

"Si recuerdo." Elizabeth acepta sin entender a donde se dirigía.

"Ese dia te dije algo antes de que cerraras la puerta en mi cara. Recuerdas que era?" Damon pregunta sonriendo con picardía. Cuando Elizabeth no le responde el sigue. "Recuerdo que te dije que no perdía nada con intentar convencerte de ducharnos juntos. Lo mismo digo ahora. No pierdo nada."

"Adiós Damon." Elizabeth responde riendo mientras negaba con la cabeza, cerrando la puerta dejando a Damon afuera que sonreía.


Durante el día Damon había intentando convencer a Elizabeth de que saliera con el para encontrarse con Alaric y los demás. Pero ella negó enseguida en que no estaba lista para salir aun. Necesitaba hacerse a la idea de que Klaus estaría afuera tal vez esperándola y quería sentirse preparada. Y así hizo después de que Damon se fuera. Empezó a practicar con su magia largo rato. Se impaciento un poco cuando la magia no la controlaba la mayoria de las veces. Tal vez se debía a que su mente estaba fuera de control, por el miedo y el odio que sentía hacia Klaus que no la dejaba pensar en nada ni en concentrarse. Y ahora que Klaus sabia que era bruja menos podía quedarse tranquila. Estaba cansada de sentirse agobiada por el Original, quería desquitarse con el y hacerle sentir el fuego de su ira. Todo lo que le estaba pasando era su culpa. Klaus Mikaelson era el culpable de que todo en su vida estuviera descontrolado. Lo odiaba con cada fibra de su ser.

De pronto, siente un calor abrasador en la habitación. Y un olor a algo quemado inunda sus fosas nasales. Elizabeth abre los ojos soltando un grito agudo. El sillón donde estaba sentada, ardía en llamas. Si no se quemaba, era porque milagrosamente las llamas no se acercaban hacia donde estaba ella. Se levanto rápidamente de ahí, pero cuando volvió a mirar, las llamas habían desaparecido. Las únicas evidencias que tenía para saber que no fue producto de su imaginación, eran las marcas que el fuego había dejado en el sillón. Tendría que explicarle a Damon cuando regresara, aunque eso era lo de menos. La pregunta que ahora circulaba por su cabeza era: ¿Qué rayos acababa de ocurrir?


Cansada de estar encerrada, Elizabeth tomo el valor de salir de la casa de huéspedes. Cuando iba a medio camino casi llegando al Grill, para su horror Klaus apareció frente a ella, mirándola con asombro. Instintivamente ella da un paso atrás, cuando de la nada las imágenes del día anterior llegaban a ella sin piedad recordandole lo que el monstruo frente a ella le había hecho.

"Es imposible." Klaus murmura aun mirando a Elizabeth fijamente. "No quería creer lo que tus amigos decían de que seguías con vida. Era imposible, pero es verdad, sigues viva, pero como?"

"No tengo tiempo para esto." Elizabeth dice tartamudeando un poco mientras se daba la vuelta para salir corriendo pero enseguida Klaus la agarra del brazo con fuerza volteándola para que ambos se miraran a los ojos.

"Quiero que me respondas, como sobreviviste." Klaus dice entre dientes. "Deberías estar muerta. Acaso es porque eres una híbrida?"

"No lo se." Elizabeth murmura en voz baja temblando de miedo, pero sin dejar de mirar a Klaus. "Suéltame, no te basta con lo que me hiciste ayer?"

"Si me hubieras dicho donde estaba mi familia, no habría intentando nada en tu contra." Klaus responde entre dientes.

"Y piensas que te creo?" Elizabeth pregunta sonriendo con sarcasmo. "Deje de creer en ti desde que intentaste obligarme a matar a ese humano. Y cuando no dejaste de torturarme, sin importarte todo lo que hice por ti."

Ambos son interrumpidos por la voz de Bonnie y Caroline que salían del Grill. "Suelta a Elizabeth, Klaus."

Cuando Klaus suelta a Elizabeth para enfrentarse con las dos mujeres, Elizabeth aprovecha para irse corriendo de allí. Lo ultimo que escucha era a Caroline llamándola, pero por nada se detuvo. Hasta que llego a un lado del pueblo.

Estaba llorando furiosa con Klaus por haber lastimado a Jeremy, y por haber arruinado su vida. Tuvo unas ganas increíbles de arrancarle la garganta.

Su cuerpo temblaba sin poder controlarlo. No sentía frío, sino ira. Pero su preocupación aumentó, cuando unas ventiscas fuertes aparecieron y azotaron el exterior. Escuchaba cómo las hojas de los árboles eran arrancadas, y cómo varias ramas se quebraban por la fuerza del viento.

Ella era la culpable de todo eso, y lo peor era que no podía detenerse. La mayor parte de su cuerpo estaba encendido por la ira; era incontrolable. Sólo una pequeña parte de ella, estaba consciente de que debía detenerse, pero no podía. Era como si la rabia se hubiera apoderado de su cuerpo y la estuviera controlando.

Las luces de los faroles comenzaron a fallar, y el miedo en Elizabeth comenzó a crecer. Si no paraba ahora, algo malo ocurriría en el pueblo.

"Elizabeth, tienes que parar." la figura de Stefan aparece frente a Elizabeth. Sus manos estaban en sus hombros, y su mirada verdosa se notaba a pesar de la escasa luz.

Estában cerca, y Elizabeth al ver sus ojos, noto preocupación. El antiguo Stefan estaba ahí adentro, lo estaba viendo. "No se como..." dice con voz temblorosa. Tenía miedo de no saber cómo parar.

"Piensa en otra cosa. Desenfoca tu mente." Stefan trata de relajarla con su tono calmado y optimista. Pero a Elizabeth le costaba no pensar en el enojo que sentía. Era como si su cuerpo se sintiera atraído por emociones negativas. Es más, al darse cuenta de aquello, todo lo que estaba pasando se intensificó. La fuerza del viento se hizo más fuerte.

"Ayúdame..." Elizabeth le ruega a Stefan con los ojos vidriosos. Estaba asustada de si misma.

Pero todo paró cuando Stefan la besó. Sus labios presionaron los de ella con gentileza, pero a la vez, con posesividad. Elizabeth sintió aparecer una luz en medio de toda la oscuridad que sentía, y como resultado, el fenómeno natural comenzó a disminuir rápidamente. Ella cerró los ojos, por alguna razón permitiéndose disfrutar más del beso. Stefan la atrajo más a él, sujetándola con una mano de la cintura, y con la otra, del rostro. Ella se aferro a él como si fuera lo único que evitara que cayera al abismo, y estaba agradecida por eso. Cuando se separaron sus miradas quedaron conectadas.

"¿Cómo supiste que funcionaría?" Elizabeth pregunta impresionada tras unos cuantos segundos de silencio.

"No lo sé. Simplemente sentí que debía hacerlo." Stefan responde con voz baja, tan impresionado como Elizabeth por lo que acababa de hacer.

"Y ya que el huracán Whitmore acabó, creo que Elizabeth debería volver a casa y darnos algunas explicaciones." Damon dice apareciendo en la escena, mirando entre su hermano y Elizabeth. "¿No es así, hermanito?"


Cuando crees que el destino ya te da mucho por un día, te equivocas. Siempre hay algo más. Y en el caso de Elizabeth, cuando penso que ya había tenido suficiente, sucede eso. Ahora se encontraba sentada en el sillón mullido, bajo la tenue luz que brindaba la chimenea del salón de los Salvatore. Levanta la vista, pero esa vez hacia los hermanos que la estaban observando detenidamente. Ella se sentía algo intimidada; pero obviamente, no haría notar eso. Era incómodo saber que había un silencio en todo el salón, y el motivo del tal, era que ambos esperaban que hablara. Pero ya que no lo hacía, los únicos sonidos presentes, eran los de los animales nocturnos y la madera quemándose en la chimenea.

"Y bien..." Elizabeth comenzó a decir vagamente. Sabía que no eran las mejores palabras para empezar, pero era algo por lo menos. "¿Qué quieren saber?"

"No lo sé. Dinos tú." responde Damon con su típico sarcasmo. "¿Qué tal si empiezas por la parte en donde casi Mystic Falls es atacado por un huracán?"

"En realidad, para que sea un huracán tendríamos que estar en una zona tropical." contradice Stefan mientras daba un sorbo a su vaso.

Elizabeth se da cuenta de la cara de enojo que pone Damon, asi que no puede evitar dar una pequeña risa. Cosa que al mayor de los Salvatore no le dió gracia.

"Bien Einstein. Huracán, ciclón, tornado, como quieras llamarle. ¿Puedes explicarnos qué está ocurriendo, Elizabeth?" reclama Damon con algo de irritación. "Estabas bien esta mañana cuando te deje."

"¿Quieren la verdad?" Elizabeth mira hacia ambos hermanos, quienes habían puesto de nuevo su atención en ella. "Lo único que sé, es que estaba demasiado enfadada y voilá, empezó todo. Creo que estoy perdiendo el control con mis poderes."

"¿Y porque esta pasando eso?" Stefan pregunta.

"Que tal por ser atacada por Klaus. Todo por cuidarte a ti y tu estupida mania de esconder la familia de Klaus." Damon responde por Elizabeth.

"Damo..." Elizabeth comienza pero Damon le da una mirada molesta.

"No Elizabeth. Ya basta que defiendas a mi hermanito aqui presente." Damon dice antes de mirar a Stefan de nuevo. "Elizabeth casi muere por culpa tuya."

"Eso no..." Stefan replica molesto.

"No importa de quien es la culpa." Elizabeth interviene interrumpiendo a Stefan y a Damon que claramente iban a comenzar a pelear. "Lo que paso, ya paso."

"Lamento lo que Klaus te hizo Elizabeth. Nunca me habria perdonado si hubieras muerto." Stefan se disculpa enseguida.

"Lo se Stefan." Elizabeth responde sonriendo. "No tienes que disculparte."

"Bien ya que nos disculpamos y todo eso." Damon interrumpe con fastidio. "Quieres decirnos como recuperaras el control?"

"No lo se." Elizabeth dice. "Esto ya me paso hace tiempo pero no recuerdo haber controlado mi magia, solo deje de practicarla. Y apague mi humanidad en ese tiempo."

"Esa no es una opción." Responde Damon enseguida.

"Estoy de acuerdo." Stefan responde secundando a Damon. "Porque no hablas con Bonnie?"

"Lo pense, pero, tengo miedo de que me diga algo que no quiera oir." Elizabeth responde.

"Es mejor que sepas lo que te sucede. A que no sepas nada y dejes que el temor te consuma." Damon dice encogiendose de hombros.

"Tal vez tengan razón." Elizabeth dice, su mirada se desvia hacia Damon que iba a decir algo. Ella ya sabia lo que diria. "Si Damon, ya se que siempre tienes la razón."

"Es bueno que lo aceptes." Damon dice sonriendo, haciendo que Elizabeth tambien sonriera.

Stefan que habia estado en silencio, los observaba a ambos con algo extraño en sus ojos. Pero sabia que no era momento de aclarar sus dudas.