ella corrió hacia el despacho del director de Hogwarts mientras sentía como los efectos del felix felicis de desvanecían lentamente. Se dio más prisa, era muy tarde, pero debía llegar urgentemente a él. Cuando llegó Harry le esperaba debajo de la gárgola que estaba ya abierta. Ambos pasaron y subieron corriendo las escaleras, antes de entrar precipitadamente en el despacho.

Dumbledore levantó la vista y miró a los mellizos sorprendido hasta que vio como Bella movió enérgicamente un botellita de cristal llena de una sustancia color azul plateado que no era ni líquida ni gaseosa. El profesor le dedicó a Bella una gran sonrisa con ojos brillantes cuando su alumna se paró frente a él con la respiración agitada y con manchas rojizas de fiebre en los pómulos.

-Sabía que no me fallarías, Isabella -dijo en voz baja solo para la joven bruja. Tendió la mano y cogió la botellita de cristal antes de levantarse y acercarse al pensadero.

Dumbledore hechó el recuerdo, que era más espeso de lo normal, en la vasija de piedra y este empezó a dar vueltas dentro del enorme pensadero.

Bella y Harry se acercaron para introducir el rostro en las aguas claras de la vasija. Ambos aterrizaron sobre unas piedras negras antes de que el profesor Dumbledore se les uniera silenciosamente.

La misma clase del otro día se formó ante ellos, pero ahora solo se encontraban en ella Tom Ryddle y el profesor Slughorn.

-Estaba en la biblioteca la otra noche -empezó Tom- en la sección prohibida y... leí algo muy extraño acerca de una magia especial. Se llama... por lo que entendí... horrocrux -Bella miró a Harry alarmada, y su hermano tragó saliva audiblemente.

El rostro del Horace Slughorn joven se descompuso ligeramente.

-¿Disculpa?

-Horrocrux -repitió Ryddle entrecerrando los ojos. -Encontré ese término mientras leía y... no lo entendí del todo.

-No tengo muy claro lo que estás leyendo, Tom, pero se trata de magia muy pero que muy oscura -replicó Slughorn con el ceño ligeramente fruncido

-De ahí que haya acudido a usted -explicó Ryddle alzando algo su mentón.

-Un horrocrux es un objeto en el cual una persona guarda parte de su alma -dijo Slughorn nervioso. Ryddle avanzó hacia él oliéndose una victoria fácil.

-Pero no entiendo el proceso, señor -contestó Tom con voz suave parándose a apenas dos pasos del profesor.

-Se divide el alma y se oculta parte de ella en un objeto, de este modo estás protegido aunque seas atacado y tu cuerpo destruido -confesó el profesor Slughorn bajando la mirada.

-Protegido -repitió Ryddle. Slughorn se estremeció ante el tono de su voz.

-Esa parte oculta sigue vivendo -completó el profesor de Slytherin. Tom Ryddle se dio la vuelta para ocultar el destello brillante de color rojo sangre que se produjo en sus, en quel entonces, hermosos ojos negros, y caminó hacia la chimenea de piedra donde las llamas crepitaban sobre unos troncos secos.

-¿Y cómo se puede dividir el alma, señor? -preguntó Ryddle aún de espaldas observando como las lenguas de fuego lamían la madera de cedro.

-Creo que tú ya conoces la respuesta a esa pregunta, Tom -murmuró Slughotn mirándole preocupado.

-Matando -asintió Ryddle.

-Sí -asintió el profesor secamente. Ña voz de Slughorn sonó de repente áspera -La muerte divide el alma en pedazos, es una violación de la naturaleza.

-¿Sólo se puede dividir el alma una vez? -preguntó Ryddle dando vueltas al arnillo de Sorvolo Gaunt en su dedo. Bella se estremeció al comprender que ya había matado y realizado un horrocrux y tan solo quería saber cuantos más podría conseguir. -¿Por ejemplo, y si son siete?

-¡Siete! -exclamó Slughorn. -¡Por las barbas blancas de Merlín, Tom! ¿No te parece suficiente matar a una persona? ¡FRAGMENTAR EL ALMA EN SIETE PARTES! -repitió el profesor escandalizado, aunque no lo mostrara, pues estaba empezando a temer del joven alumno que tenía a su cargo. -Todo esto es hipotético ¿Verdad, Tom? Académico.

Tom se dio la vuelta un momento y miró a Slughorn.

-Por supuesto, señor -confirmó con un asentimiento. -Será nuestro... pequeño secreto.

Los ragos de Slughorn se deformaron ligeramente y entonces Dumblerdo tomó por los codos a los mellizos Potter, y Harry y Bella subieron por el pensadero hasta la superficie antes de sacar la cabeza de la vasija de piedra.

Dumbledore andó hasta las pequeñas escaleras que conducían a su mesa llena de cachivaches, varios nuevos porque Bella y Harry se encargaron de destruirlos por la furia que les poseyó tras las muertes de Cedric y Sirus respectivamente, sostenida entre un par de pilares de piedra y mármol blanco, parecidos a los de los partenones griegos, y se sentó suspirando cansadamente.

-Esto es más grave de lo que imaginaba -murmuró Dumbledore con el ceño fruncido, acentuando las arrugas de su anciano rostro.

-¿S-s-se refiere a que lo consiguió señor? -tartamudeó Bella ligeramente asustada. Por mucho que se pareciera a su padre, las vistas de tener que dar caza a los cinco horrocruxes que aún quedaban le aterraban.

-¿Hizo un horrocrux? -preguntó Harry frunciendo el ceño.

-Oh, sí, correcto -asintió el director. -Y lo hizo con éxito sin duda. Y no solo una vez -contestó esta vez a la pregunta de Bella dirigendo una mirada elocuente con sus claros ojos azules a la joven bruja.

-¿Y dónde están ahora? -inquirió Bella confusa.

El profesor se levantó y subió la escalinata hasta la mesa de su despacho.

-Podrían ser cualquier cosa -dijo mientras se dirigía hacia ella. -Los objetos más comunes.

Abrió un cajón de la mesa y sacó unos objetos con cuidado. Echó sobre la mesa un viejo anillo de oro vejo descolorido con una pequeña piedra negro brillante patida por la mitad.

-Un anillo, por ejemplo -comentó mirando a Harry.

Luego elevó un viejo libro manchado de tinta rojo negruzca reseca, parecida a la sangre, con un enorme agujero deforme en el medio atravesándolo de lado a lado.

-O un libro -añadió mirando a Bella que observaba como hipnotizada el antiguo Diario de Ryddle que ella misma había destruido.

-El diario de Tom Ryddle -susurró alargando la mano hacia él, atraída por ese viejo recuerdo.

-Era un horrocrux, y... -Dumbledore clavó sus ojos en los de Bella, que los apartó del viejo libro en el acto y bajó la mano derecha, que todavía mantenía con los dedos extendidos como si pretendiese cogerlo. -Hace cuatro años cuando le salvaste la vida a Ginny en la Cámara Secreta, me trajiste esto -explicó pacientemente el profesor volteando el diario a ambos lados, mostrando los desperfectos. Harry se acercó a Bella y le pasó un brazo por los hombros con delicadeza antes de susurrar un tranquila en su oído, puesto que su respiración se estaba alterando ante el recuerdo de los labios del recuerdo de Tom Ryddle recorriendo su piel. -Supe entonces que era una magia muy distinta, muy oscura y muy poderosa. Pero a pesar de sospecharlo, hasta esta noche no tenía idea de cuanto.

-¿Y el anillo? -preguntó Harry esta vez.

-Pertenecía a la madre de lord Voldemort, difícil de encontrar, y aún más difícil de destruir -replicó Dumbledore. Bella contemplaba el anillo y el diario como ida, hasta que de repente, como un resprte, levantó la cabeza y contempló al anciano director.

-Pero, si se encuentran todos, si se destruye cada horrocrux... -empezó ella y luego se le unió Dumbledore, completando los dos a la vez la frase -: se destruiría a Voldemort.

-¿Cómo se pueden encontrar? -inquirió Harry mirando a su hermana y a Dumbledore, pasando de uno a otro como si de un partido de tenis se tratase. -Podrían estar en cualquier parte -señaló confuso.

-Cierto -confirmó Dumbledore. -Pero la magia, en especial la magia oscura... -Dumbledore se vio interrumpido cuando vio que Bella finalmente tocaba con los dedos el anillo y el diario al mismo tiempo. Aunque fue un simple roce, el diario se sacudió y el anillo se irguió para empezar a dar vueltas sobre sí mismo. Bella se estremeció ante las imágenes que le llegaron repentinamente. Nagini abriendo las fauces para tragarse a su presa, un alumno de Slytherin retorciéndose de dolor en el suelo mientras Tom Ryddle le apuntaba con la varita, una fila de piedras colocada sobre una marea de color negro brillante, un pequeño Tom Ryddle de once años con mirada de psicópata encerrado en su habitación del orfanato en el que vivía en el mundo muggle, una foto de unos acantilados escarpados recortados contra las aguas negras que se batían contra ellos en forma de olas, lord Voldemort riendo mientras lanzaba la maldición letal contra James Potter. Bella retiró la mano y finalmente, el diario dejó de moverse y el anillo dejó de girar y cayó con un golpe sordo sobre la mesa de Dumbledore, que la miró con unos ojos que parecían saber exactamente lo que había visto mientras se refugiaba en brazos de su hermano, sollozando ligeramente contra su pecho mientras el profesor completaba con voz trémula -: deja huella.

Hola chics! Estoy triste TTwTT en el cap anterior solo 2 reviews! D: ¿Queréis que cambie algo? ¿Os está dejando de gusta la historia? Acepto cualquier sugerencia, pero por favor, dejadme opiniones que es lo que me anima a seguir subiendo :(