¿NOS CONOCIMOS ANTES?
NO SE PIERDAN VULNERANT OMNES, ULTIMA NECAT.
Danny: Careo que acabas de dar en el clavo en la palabra correcta para describir a Will, muy conveniente, aunque hay que comprenderlo también. Gracias por tus comentarios y por seguir aquí.
Silvia: Hay muchísimas gracias por tus palabras y por que a pesar que últimamente no he podido contestar a los reviews sigues dejándolos. Mil gracias.
Cande: Una vez mas aquí y también muchas gracias por tus palabras y por seguir dejando comentarios, sobre Will, solo estoy de acuerdo.
Mónica: Tus reviews siguen gustándome mucho, mas porque creo que lees mi pensamiento, y sí conozco el dicho gay y también lo llegue a pensar. Me gustan mucho tus comentarios te lo vuelvo a repetir porque me haces ver muchas cosas que antes no noté del fic, por eso gracias y por seguir aquí, mil gracias.
Elizabeth: En ingles tiene casi 3000 reviews, o sea muchos, muchos mas de los que yo tengo en español, pero realmente es un gran logro tener los que tengo, pues hay pocos seguidores de esta pareja latinos de hecho creo que tome un riesgo muy grande al traducirlos pues casi temía no recibir ni siquiera uno solo, pero ver que ha funcionado tanto es un gran logro y una enorme satisfacción. Muchas gracias por tus palabras, no sabes lo que me animas con tus palabras. Un beso.
Cecilia: Hola Cecilia, te doy razón en muchas cosas recuerdo cuando fui estudiante y es horrible, pero como mamá también lo es, ahora estoy estudiando mas de lo que nunca lo hice, imagínate tengo tres hijos, así que estoy recordando todo lo de primaria. Muchas gracias por tus comentarios y felicidades por tu fic, me tiene muy picada.
Megumisakura: Hola ¡BIENVENIDA! Me alegro mucho de que te gustara tanto el fic, espero que sigas leyendo y cuando puedas deja uno que otro review. Gracias.
MUCHAS GRACIAS A QUIENES LEEN PERO NO PUEDEN DEJAR REVIEW, PERO OJALA Y SE ANIMEN. BESOS.
CAPITULO 52
Jack sonrió para si mismo al ver los baúles de Elizabeth en su camarote. Haciendo una nota mental de decirle a Gibbs que después de todo no lleve de regreso las pertenencias de Elizabeth al otro camarote.
Se puso el sombrero y se retiró de la cabina del capitán, para tomar el turno nocturno.
En camino al timón, se detuvo frente a una de las puertas en el pasillo y la miró con disgusto. Suspiró, entrecerró los ojos, hizo una mueca y por fin entro.
"Has escuchado sobre llamar a la puerta…" Comenzó Barbosa airadamente, pero entonces solo sonrió al ver a Jack.
Jack cerró la puerta de un golpe. "Sí, lo he hecho. He escuchado de personas que llaman a las puertas de quienes se portan mal." Dijo Jack deslizándose en una silla y poniendo los pies sobre la mesa de Barbosa.
"Así, que ya corrió a quejarse." Dijo burlonamente Barbosa. "Que conmovedor." Dijo con una sonrisa dulce. "Solo estaba probando mi punto de vista, ya que dudo que funcione con la hermandad. Sabes que es indispensable que todo el consejo opine."
"No te preocupes, tal vez ni siquiera puedas vivir lo suficiente para ver el día, de la próxima reunión." Dijo Jack con una sonrisa, mirando a Barbosa, pero por el rabillo del ojo escaneaba la mesa.
"Bueno, no te preocupes por eso." Replicó Barbosa. "Y si hay alguien culpable de tan desagradable situación ese eres tu." Jack levanto las cejas, claramente sorprendido. "Si tu hubieras averiguado donde esta el cofre, no me hubiera visto obligado a sacar el tema con tu adorada jefe. Pero no me dejaste otra opción Jack." Dijo Barbosa sentándose en su silla, y desplegando los brazos con fingida impotencia.
Jack entrecerró los ojos. "Quiero señalar los puntos débiles de tu grandioso plan." Dijo Jack levantando un trozo de papel de la mesa con los dedos. "Pero realmente no tengo mucho tiempo ahora." Estudio el documento, y luego lo tiro el papel.
"Quizás sea mas fácil enumerar tus puntos débiles." Respondió Barbosa, con una sonrisa de desprecio. Jack lo miró de una manera constante. "Y no pienses que no se porque estas aquí." Agregó en voz baja. "Y que no tiene nada que ver con la despreciable llave."
Jack frunció el ceño, inclinando su cabeza hacia atrás y descansándola en sus manos entrelazadas detrás de él.
"¿No sabias que yo sabia que solo tres personas pueden salvarse?" Preguntó con una sonrisa Barbosa.
"Y por supuesto que quieres ser incluido, ¿no es así?" Jack sonrió.
"En realidad… no." Respondió Barbosa, después de un momento de simulado consideración.
"Discute contigo mismo." Dijo Jack alegremente. "No me atrevo a tratar de cambiar tu lamentable e increíble decisión."
"No he cambiado de opinión Jack."
"Lo se." Dijo Jack con una mueca. "Seria demasiado bueno para ser verdad."
"Es aun mejor." Dijo con una sonrisa Barbosa, acercándose al plato de manzanas.
Jack siguió los pasos de Barbosa con una expresión facial aparentando aburrimiento.
Barbosa tomó una de las manzanas del plato y la puso sobre la mesa, "Tu." Dijo señalando a una de las manzanas.
Jack levantó una ceja y cruzó los brazos sobre su pecho, dando a Barbosa una mirada indulgente.
"Futuro ex pirata rey." Barbosa tomó otra manzana y la coloco sobre la mesa. ""Y el futuro, ex capitán del Holandés Errante." Sumando una tercera manzana a las otras dos.
Jack entrecerró los ojos, mirando cuidadosamente las manzanas. Entonces rápidamente se inclinó hacia delante y señalo una de las manzanas. "¿Puedo tomas una? Esta se ve mejor."
Barbosa entrecerró los ojos. "Realmente no sabes lo que es mejor para ti. ¿Verdad?" Preguntó irritado.
Jack se sentó en su silla de nuevo. "En realidad pienso que si." Declaro con sonriente complacencia.
Barbosa llevó su mano a su bolsillo y puso la llave sobre la mesa junto con las manzanas. "Yo."
"Ah." Jack sonrió, Barbosa jadeo, inclinándose hacia delante y abriendo la boca para hablar. "Algún día te cansaras de todas esas manzanas."
Barbosa entrecerró los ojos con exasperación. Maldito idiota, solo tenia que estar serio, por un momento.
"¿No crees que pudiera ser sospechoso que yo no beba de la Fuente?" Preguntó de repente en un tono serio de voz, acercándose para tomar una manzana y girándola en su mano.
Barbosa lo miró a los ojos y sonrió. "Se puede arreglar."
Jack rió un poco, con los ojos fijos en la manzana. "Oh, estoy seguro. "Dijo con una sonrisa dejando la manzana sobre la mesa de nuevo.
"¿Tenemos un acuerdo?" Preguntó Barbosa con una media sonrisa, inclinando la cabeza hacia a un lado.
"¿Y sobre lo de la Hermandad." Jack aprovecho par dejar sus dedos sobre la mesa, mirando intensamente a su interlocutor.
Barbosa sonrió. "Sin prejuzgar las negociaciones." Dijo entrecerrando los ojos con una sonrisa.
Jack movió sus pies lentamente y se puso de pie. "Y quieres mi palabra de que te daré la ubicación del…"
"No mas bien, aprovechándome un poco de tu hospitalidad, vayamos a cerciorarnos de la ubicación. No es un delito. Solo mera prudencia." Sonrió cínicamente Barbosa.
Jack sonrió, inclinándose sobre la mesa, su mano recargándola sobre una manzana. "Por mera cautela, quieres decir." Dijo sin aliento y moviendo la mano sobre la manzana desinteresadamente, y tomando la llave antes de que Barbosa tuviera tiempo de protestar.
"¿Qué…?" Comenzó Barbosa enojado, poniéndose de pie.
"Voy a dártela de nuevo cuando lleguemos a la Fuente." Explico Jack tranquilamente, caminando lentamente hacia atrás, hacia la puerta. "Y cuando tu no bebas de ella." dijo con una sonrisa, apuntando con su dedo a Barbosa.
"Eso no fue parte del acuerdo." Dijo Barbosa irritado, su mano casi inconcientemente viajo a su pistola.
Jack parpadeo sinceramente sorprendido. "Aun no ha habido acuerdo. Y aparte de eso ¿Qué razón tienes para pensar que no voy a ser razonable." Preguntó, entrecerrando los ojos de manera significativa. "Porque cualquiera que sea el acuerdo, va a ser razonable ¿no es así?"
"Bueno tu no has probado ser lo suficientemente razonable a menudo, así que no estoy seguro si yo debo cumplir tus términos." Dijo Barbosa en un tono de voz bajo.
"Ten fe en algunos de mis sentidos Héctor." Sonrió Jack, poniendo su mano sobre la perilla de la puerta detrás de él.
"Tengo fe en el sentido común." Dijo Barbosa apuntándolo con su pistola.
Jack miró con una mueca la pistola y suspiró. "Sin la ubicación del cofre, no tiene sentido que tengas la llave, sin la ubicación es simplemente inservible en este momento. Mi propósito, por lo tanto es, encontrar el propósito de la llave, sin tener localizada la ubicación, que, solo será útil cuando hallemos el cofre, añadiéndole esto un propósito a la llave. Y tú podrás tener la llave junto con la ubicación. ¿Qué dices a eso?" Preguntó Jack felizmente.
Barbosa miró a Jack con una mueca, su pistola a unos cuantos centímetros del pecho de Jack. Después de un momento de silencio, Barbosa se giró y disparó a una de las manzanas, que estallo en mil pedazos. Luego Barbosa disparo a la segunda manzana y después preparo la pistola una vez mas, apuntándola a la tercera manzana, pero no disparo. En vez de eso, tomó la manzana la miró un momento y después la lanzo al otro lado de la habitación.
"Espero que estemos de acuerdo Jack." Dijo Barbosa con una sonrisa agria, alejando la pistola.
"Medio acordado." Respondió Jack con una sonrisa que no llego a sus ojos del todo.
Barbosa gruño y siseó. "Aye."
Elizabeth se acostó a la orilla de la cama, fingiendo dormir. Había estado hablando con Will la mayor parte de la noche y al final le dijo que estaba terriblemente cansada y que quería irse a dormir. Y había tratado de no verse demasiado incomoda cuando él la había llevado a "nuestro camarote". Will le había dicho que regresaría en seguida, que daría algunas indicaciones a su tripulación, por lo que Elizabeth aprovecho la oportunidad para calmarse y rápidamente se acostó en la cama, cerró los ojos y trató de parecer estar muy dormida.
Tenia miedo de que sus parpados la traicionaran… recordó a su madre quien le dijo una vez que cuando fingía estar dormida los parpados temblaban ligeramente, mientras que cuando se estaba realmente dormido los parpados se mantenían inmóviles. Y desde entonces había estado practicando un truco. Una tarde cuando su madre llego, como siempre a cobijarla, cerró los ojos y le preguntó a su madre su sus parpados se movían y para su alegre satisfacción su madre le confirmo que efectivamente sus parpados no se movían.
Elizabeth contuvo el aliento cuando escucho la puerta abrirse con un crack y pudo escuchar a Will entrando a la cabina.
Mantuvo los ojos cerrados, los enfoco bajo sus parpados, e imagino que miraba su nariz. Ese era el secreto. Ese era el truco. Solo esperaba que funcionara…
Sintió y escucho a Will sentarse al otro lado de la cama.
"¿Elizabeth?" Preguntó tranquilamente inclinándose hacia ella.
Estoy durmiendo. Estoy durmiendo. Repetía Elizabeth en su cabeza, como si eso pudiera ayudarla. Pero al parecer Will no sospechaba. Al menos por el momento… por lo que llevo de regreso a sus pensamientos, el tema de su discusión…
La Fuente de la Juventud había dejado de ser un destino feliz. Casi deseo dar la vuelta y dejar todo atrás, abandonar la búsqueda. ¿Y que diría Jack? ¿Qué diría cuando le dijera que la persona que entrega el agua de vida va a morir?... si es que no sabe sobre esto ya, pensó con ligera molestia. Siempre era una posibilidad… que él supiera todo… bueno, si él sabe esto, entonces voy a… entonces esta vez pensaras antes de no decirme algo…
Una mano acaricio su cabello, sacudiendo a Elizabeth de sus pensamientos. Casi se había olvidado que pretendía estar dormida… sus parpados seguramente estaban tiritando, pensó y el pánico se apodero de ella, pero luego sintió como Will besaba su cabello y le susurraba. "Buenas noches Elizabeth." Y al parecer se quedo dormido.
Elizabeth suspiró con alivio por dentro y volvió a sus pensamientos.
¿Cómo era posible que Will pensara que ella iba a… (No podía pronunciar la palabra en ese contexto…) matar a Jack una vez mas? ¿Cómo podía pensar eso de ella? de hecho, él debió de estar muy desesperado. Muy desesperado para encontrar alguna excusa para ella, cualquier excusa para anular la posibilidad de que ella tuviera sentimientos por Jack… y se sentía mal por Will, se sentía realmente mal con él. Will no merecía pasar por todo esto… pero ¿Qué podía hacer ella?
Y ahora, como si ese problema no fuera suficiente, se metía en mas problemas… le había hecho creer a Will (o por lo menos no había dicho nada que indicara que estaba equivocado) de que ella realmente iba a hacerlo y dejar que Jack le diera el agua a Will…
Sonrió involuntariamente para si misma, al pensar en la expresión facial de Jack al saber todo esto. Aun tenia que pensar en la mejor manera de decirle. Podía ser muy divertido.
Elizabeth frunció el ceño y se regaño así misma en sus pensamientos. No había nada de divertido con la situación. ¿Era divertido que básicamente Will no hubiera puesto ninguna objeción en matar a Jack? Bueno, dijo que tenían que buscar otra manera, pero… ¿de que otra manera podía ser?
Otra cuestión que le molestaba más era que Will sabía todo sobre el extraño misterio de la Fuente y que no se lo hubiera dicho. Ella le había preguntado y él le había contestado que todo estaba en un libro, pero no le creía. Había visto algo en sus ojos… y ella solo sabia que él no le estaba diciendo la verdad (lo que significa que Will era un mentiroso… y eso era… culpa mía.) sobre todo, porque Bill Turner no había mencionado tal cosa la noche que habían estado discutiendo la búsqueda. Él se lo hubiera dicho a Jack ¿no? Si es que lo sabía… había sido él quien había leído el libro a fondo…
Elizabeth abrió los ojos y miró la oscuridad. Ahora estaba recordando que Bill Turner incluso había dicho que en realidad Will no había leído el libro completo. Él solo había leído algunos fragmentos que su padre le había dicho que leyera. Por lo tanto…
¿Cómo podía Will saber lo de la Fuente si no lo había leído?...
Se alegró de que Will, inadvertidamente, no le preguntara como es que ella sabía sobre eso. No tenía la respuesta para eso.
Elizabeth cerró los ojos. Realmente estaba cansada. Por supuesto que estoy cansada. Estuve bebiendo ron la noche anterior y luego solo dormí poco tiempo… Sonrió al recordar la conmoción de la mañana. Y luego los besos…
Levanto las cejas. Will los vio… como… y luego recordó que había escuchado algo en el pasillo. Así que después de todo no solo habían sido mis labios sobre los tuyos Jack. Pensó ella medio irritada y medio divertida. Había sido Will.
Elizabeth acurrucó su cabeza en la almohada. ¿Por qué tenia que ser tan difícil? ¿Por qué no solo podía decirle la verdad a Will? A pesar de todo, probablemente él preferiría la verdad… a pesar de que él estuviera haciendo todo lo posible para no escucharla para no reconocer la verdad. Will prefería pensar en ella como una asesina que como una adultera. Y de alguna manera eso la lastimaba.
Solo deseaba poder estar en el Perla Negra en este momento.
Jack pasó toda noche en el timón. No creía que pudiera dormir de todos modos. Seguía pensando en lo que pudiera estar ocurriendo en el Holandés Errante… era bastante molesto, porque había tomado la decisión de no pensar en absolutamente nada. Sin embargo, sus pensamientos estaban constantemente traicionando a sus deseos. A pesar de que probablemente tenia cosas mas inquietantes en que pensar, ahora mismo.
Como por ejemplo…
Jack tomó la llave de su bolsillo y la miró con una sonrisa apenas perceptible, aunque su sonrisa desapareció rápidamente. Puso la llave de vuelta en su bolsillo. ¿Por qué Barbosa había estado de acuerdo con sus condiciones? ¿Por qué no había insistido en que le regresara la llave inmediatamente? Por supuesto, podría haber creído que Jack iba a seguir su plan… pero, por alguna razón, él no creía que ese fuera realmente el caso. Había otra cosa…
Barbosa había dejado ir la llave con demasiada tranquilidad…
Barbosa se quedo en su cabina de muy mal humor. No estaba muy seguro del cambio en los acontecimientos. Seguía su juego, pero las piezas se estaban cayendo en pedazos. Se suponía que yo mantendría en mi poder la llave, pensó con enojo, pero luego de repente sonrió para si mismo.
No necesitaba la llave.
Pero estaba enojado porque Jack se había llevado la llave, simplemente por que no había esperado que sucediera.
Cuando llegaran a la Fuente… le daría la bebida a Turner, él la bebería, a pesar del acuerdo, le quitaría la llave. Barbosa se mofó. No te necesito, eres un tonto. Cuando Jack le de a Turner (tengo que hablar con ese mozalbete) el agua, y el señor Turner tenga de regreso a su corazón, el agua curaría la maldición. Completamente. Algo, que solamente él sabia, gracias a su querida grafica. Ya no habría más cofre, ni llave que importe. Solo el corazón. El cofre quedaría atrás literalmente. Era aquí donde seria apuñalado, pensando con una sonrisa.
Así que se quedaría con los mortales señor y señora Turner, Jack ya estaría muerto para después de beber el agua.
Entonces él apuñalaría el corazón y se iría lejos con sus dos recién adquiridos barcos. Y con la Rey Pirata. Sonrió. Entonces iría a la Cueva del Naufragio para elegir un Rey mas adecuado, mientras pensaba que hacer con la que pronto seria la ex Rey.
Y con dos barcos en dos mundos, ya que, ni siquiera le molestaba demasiado el no poder pisar tierra una sola vez cada diez años.
Barbosa se puso de pie y se quito el abrigo, y se fue a la cama. Necesitaba descansar antes de llegar al Mar Fantasma, que podría resultar la parte más difícil del viaje.
Se durmió pensando en el inmortal Rey Pirata, capitán Héctor Barbosa, dueño del Holandés Errante y del Perla Negra, seguramente tendría sueños muy agradables.
"Vamos a ver si puedes dirigir la nave a través de la tormenta, es una noche estrellada, amor."
Elizabeth se despertó de un golpe y se sentó en la cama. Mirando en la oscuridad, con la respiración irregular. Había tenido un sueño…
No. No había sido un sueño…
¿Lo había sonado?
Sus ojos se adaptaron a la oscuridad y luego, de repente, entendió. Sus ojos se ampliaron y puso su mano sobre su boca para evitar un gemido.
Los sueños eran reales.
Por un momento, no estaba segura de donde estaba. Miró alrededor confundida y entonces notó a Will. Estaba dormido, su rostro presionado en la almohada, una mano bajo su cabeza y la otra colgaba en la orilla de la cama.
Elizabeth alejo su cabello de su rostro y miró la ventana. Aun estaba muy oscuro.
Silenciosamente, se deslizó fuera de la cama y se acercó sigilosamente a la puerta. Puso su mano sobre la perilla y la presiono suavemente. La puerta se abrió haciendo un ligero rechinido. Miró sobre su hombro a Will, pero él ni siquiera se movió y pudo escuchar su respiración constante en el silencio de la habitación.
Cautelosamente, salio de la cabina y cerró la puerta detrás de ella. Dando un paso a la vez, poco a poco se encamino hacia el corredor y luego hacia las escaleras de la cubierta principal.
Necesitaba aire. Necesitaba aire fresco y el sonido de las olas zumbando en la semi-oscuridad de una mañana temprana.
En la cubierta había tranquilidad. No había visto a nadie, se dirigió hacia la popa del Holandés Errante, viendo a lo lejos a Bill Turner en el timón.
En la popa, descanso sus codos sobre la barandilla, se inclino sobre ella y miró a lo lejos al Perla Negra, casi invisible contra el turbio mar y el cielo oscuro.
Pero el cielo era mas alegre. Clandestinamente, lentamente, cada momento que pasaba la luz iba conquistando a la oscuridad cada vez más, cambiando el patrón de colores oscuros, que se iban perdiendo gradualmente sus tonos sombríos.
El océano estaba tranquilo y pacifico y el aire tibio la hacia sentir calmada y a salvo.
¿O quizás esa sensación se debía a que podía ver el Perla Negra?
"… Siempre que queremos irnos, nos vamos. Eso es lo que un buque es, tú sabes. No solo es una quilla y un casco y una cubierta y unas velas, eso es lo que necesita un barco, pero lo que realmente es un buque… lo que el Perla Negra es… lo que realmente es… es la libertad."
Elizabeth sonrió de si misma, las lágrimas rodaban por sus mejillas y caían en el océano, silenciosamente, perdiéndose en el eterno sonido de las olas, del mar chocando sin cesar contra el barco.
"Anhelas la libertad. Anhelas hacer lo quieres, solo porque quieres hacerlo."
Apoyó su cabeza sobre sus manos, mirando el buque a lo lejos, ese buque que le traía tantos recuerdos, donde había pasado los momentos más maravillosos de su vida… y los mas dolorosos también.
"Es por ti."
No podía siquiera recordar lo que estaba pensando… ¿Podía incluso argumentar? La había perdonado… sonrió, limpiándose las lágrimas con el dorso de su mano.
"Elizabeth… no estamos de regreso."
Pero había recuerdos que el perdón jamás podría curar…
Con los ojos fijos en las velas negras, intentó recrear algunas escenas del pasado. Su madre… su padre… nunca había tenido oportunidad de decirles adiós a ninguno de ellos. Ellos se habían ido antes de que incluso hubiera podido asimilarlo. Había querido nunca haberse separado de ninguno de ellos. Eran sus padres. Ellos iban a vivir eternamente.
Y lo harían. Mientras ella los recordara.
Recordar…
Recordaba su casa, cerca de Port Royal, recordaba sus pensamientos, el corazón, la penetrante soledad… y su decisión por abandonarlo por un día.
Solo un día. Elizabeth sonrió así misa, pero su sonrisa se rompió en un sollozo y lloró cuando las palabras flotaron hacia ella como la luz de la mañana, rompiendo el cielo oscuro.
"Quería tener un día contigo sin nada, y nadie mas. "Un día. Solo para verte, escuchar tu voz, hablar contigo, mirarte, de estar contigo sin el mundo, sin pasado, ni presente, ni futuro, sin contexto. Solo tu y yo."
Yo también. ¿Qué no? Había ido a Tortuga por un día y eso dio por resulto todo al revés.
"Arriba es abajo." Sonrió a pesar de las lágrimas, que estaban fluyendo de sus ojos hacia su rostro.
Pero no había pensado en eso. Estaba muy lejos de limpiar sus dudas y temores, ellos llegaban con la luz, el amanecer se estaba acercando poco a poco, hasta que la luz atrapo a Elizabeth fuera de guardia y ella casi se sorprendió que ya era de día.
Le sonrió al sol y cerró los ojos, le dio la bienvenida al nuevo día, saludando a la milagrosa mañana a la que había despertado… recordando.
Recordando…
Recordando todo.
Elizabeth abrió los ojos y se rió, limpiando las lágrimas de su rostro. "Por fin." Susurró para si misma con voz vacilante, mirando el Perla Negra con una exhausta y brillante sonrisa.
CONTINUARA…
