Título: Quiero morir en ti

Fandom: Harry Potter
Ship: H/H, La pareja del Fénix
Palabras: 1260
Resumen: Songfic basado en la canción "Quiero morir en ti" de Mägo de oz.


Muchas personas tienen dudas sobre su persona, sobre su razón de ser, de existir. Aún en el mundo mágico hay magos y brujas que ocasionalmente –o muy frecuentemente– se preguntan las clásicas dudas existenciales: ¿quién soy?, ¿a dónde voy?, ¿qué hago aquí? A veces, estas cuestiones llevan a las personas a una reflexión profunda que ayuda a mejorar su vida. Pero también sucede que estas interrogantes dificulten la supervivencia; y justo eso le pasaba a Harry James Potter Evans.

No es que se hubiera pasado la vida preguntándose sobre sí mismo, pues no había tenido tiempo para que esto sucediera mientras estaba en Hogwarts gracias a Voldemort. Tampoco se había empezado a mortificar tratando de averiguar qué haría cuando se deshizo de Riddle. En realidad, jamás se había puesto a pensar en el propósito de su vida, hasta aquel fatal día.

o0o Cuando ella se fue le anidaron las despedidas,
o0o su alma se murió y ahora solo queda la herida.
o0o "Nunca te podre olvidar", susurró al despedirse de él.
o0o No te olvidare… y una lágrima se ahorcó, harta de tanto llorar.

¿Qué había pasado? Algo muy simple, muy común, y por lo tanto, irónico. Habían pasado algunos años desde que toda aquella pesadilla de los horcruxes había finalizado y la relación de Ron y Hermione también había desaparecido. Los tres chicos tenían trabajo en el ministerio, en áreas distintas, pero se seguían viendo. Ron había descubierto que todo lo que sentía por Hermione era un verdadero capricho y empezó a alentar a Harry para que le confesara a la castaña lo que sentía por ella.

Al principio Harry lo negó todo, pero con el tiempo no le quedó más que aceptarlo. Se estaba preparando para decirle a Hermione cuando la catástrofe pasó. No tuvo nada que ver con magia negra, ni pócimas de ninguna clase. Fue un choque. Un vil accidente vial muggle.

El mundo entero de Harry se congeló en ese instante. Sintió un dolor agudo en el pecho que de a poco se trasladó hasta su estómago, donde se hizo un verdadero nudo de desesperación. Los verdaderos lazos mágicos –y de amor– que unían a ambos le hicieron dirigirse de inmediato a la casa de los Granger, donde se suponía que ella estaría. Al no encontrarlos ahí, usó todos los hechizos que se le vinieron a la mente para dar con ella, hasta que lo consiguió.

o0o "Quiero morirme en ti, sobre tu pecho, abrázame",
o0o ella gritó: "quiero vivir en ti, no me olvides, cuídate".
o0o Y ella murió, ahora es estrella fugaz.

Al encontrarla, se sintió desfallecer. Todos sus conocimientos sobre sanación mágica se instalaron en el olvido de su memoria. En su lugar, lo único que pudo hacer fue tomar a Hermione en brazos y trasladarse a San Mungo, sin importarle en lo más mínimo que decenas de muggles lo vieran. Al llegar al sitio, los sanadores la arrancaron de sus brazos. De alguna manera, los Weasley se enteraron y pronto el desfile completo de pelirrojos se encontró en el sitio, tratando de consolar a Harry. Ginny había tenido el tacto de buscar a los padres de Hermione y trasladarlos hasta el hospital.

Cuando los sanadores se presentaron ante todos los que esperaban noticias de la chica, Harry supo de inmediato que algo no andaba bien. Un malestar inexplicable lo había acompañado todas las horas que había estado clavado en aquella incómoda silla blanca. Se había hecho todo lo posible por salvarla, pero no había sido posible. Le quedaban unos instantes de vida y era vital que la familia estuviera ahí para despedirla antes de que se marchara. La señora Granger se abrazó de su esposo, en medio de un mar de lágrimas. Harry palideció. Y los Weasleys perdieron su tono rojo festivo, para dar paso a un rojo metálico, agrio.

Los padres de Hermione entraron a la habitación, junto con Ron y Harry. Los demás esperaron afuera. Su madre no pudo decir ni una palabra, en su lugar se abrazó fuertemente a su única hija; su padre le tomó el hombro y le dijo que todo estaría bien; Ron bromeó con ella, haciéndola sonreír por última vez. Pero Harry no tuvo las fuerzas necesarias para acercarse a su lecho de muerte hasta que escucho su nombre, pronunciado con voz febril.

–Harry… –el chico se acercó con pasos rápidos. La tomó de las manos, sin saber que decirle–. No me olvides, cuídate –esas fueron sus últimas palabras, pronunciadas mientras se veían a los ojos. Murió antes de que él tuviera tiempo de responder.

o0o Desde que se fue la luna se ha deshecho en un charco
o0o lágrimas que ayer eran mares, agua de ti,
o0o nada ya será igual, se despeñan mis días sin ti,
o0o ya no puedo más…
o0o Cuando muere una flor, se marchita de pena un jardín.

Lo que siguió es una enorme página en blanco para Harry. O tal vez fue un libro entero, completamente vacío. Cuando comenzó a tener conciencia de sí mismo de nuevo fue que empezó a preguntarse qué diablos hacía en el mundo, especialmente ahora que ella ya no estaba con él. Los días se desparramaron uno detrás de otro y se hicieron un montón incontable. Si no hubiera sido por Dobby, habría muerto de hambre, pena y tristeza. Ron lo visitaba regularmente, pero no servía de nada.

Después de algún tiempo intentó salir de aquel profundo hoyo negro en el que había entrado, pero nada le ayudaba: ni el trabajo, ni los amigos, ni los viajes a remotos lugares. La vida se transformó en una especie de vaivén en el que sólo se daba cuenta de que era de día por la luz del sol que lastimaba sus pupilas rancias por una desvelada más. Al caer la noche, se sentía relativamente más relajado y tenía tiempo para disfrutar su depresión en algún rincón oscuro físico que le hiciera juego a su alma marchita.

o0o Quiero ser la brisa que despeine penas de ti,
o0o quiero ser la lluvia que borre lágrimas de tu corazón.

Y antes de que se diera cuenta, se cumplió el primer aniversario de la muerte de su eterno amor imposible. Sabía que su familia haría una ceremonia en honor suyo, esto gracias a la invitación que le habían enviado por correo muggle. Tomó la vieja capa de invisibilidad de su padre y viajo hasta el cementerio donde estaba. Nunca había ido ni siquiera en su cumpleaños, pero ya no podía seguir evitando el reencuentro.

Miró a toda la familia Granger congregada y a varios magos y brujas. Se posiciono junto a Ron, sin decir una palabra ni hizo nada para hacerle ver que ahí estaba. Por eso se sorprendió cuando escuchó la conversación de los pelirrojos:

–¿Es que acaso Harry no vendrá? Debería estar aquí, por muy dolido que este… –susurró la señora Weasley.

–Él está aquí, mamá –contestó su hijo menor, sin parpadear.

o0o Cuando ella se durmió el cielo se puso a llorar,
o0o y hoy llueve en mí, quiero despertar y tenerte junto a mí,
o0o despiértate… siempre estaré junto a ti.

Tras varias horas, todos se fueron paulatinamente. Sólo entonces se quitó la capa. Con pasos lentos, desgajados por la melancolía, se acercó hasta la tumba de Hermione. Gracias a una floritura de su varita, hizo aparecer un ramillete de petunias, sus favoritas. Las lágrimas hicieron acto de presencia al tiempo que él miraba las letras doradas que indicaban la fecha de nacimiento y muerte de la castaña.

–No Hermione, nunca te olvidaré… porque siempre estaré junto a ti –contestó Harry a la frase hecha un año atrás.


Sí..., siglos sin pasarme por aquí. La verdad es que entre discos duros muertos y formateo de máquinas, más mi poca continuidad, he perdido lo que tenía escrito para los próximos retos... Así que después de pensarlo detenidamente he decidido que me dejaré de promesas inútiles y actualizaré la próxima vez que pueda. Si encuentro los retos que están pendientes, escribiré de nuevo. Sino... ya veré que haré. Este songfic lo escribí en base a la canción "Quiero morirme en ti", del nuevo disco de Mägo de oz. Espero les guste. Hasta pronto -espero-.

o0oSherlino0o