Lynn intento no gemir a te los últimos espasmo del maravilloso orgasmo que estaba sintiendo en esos momentos, si debía ser sincera con sigo misma debía admitir una cosa.

Luna sabia usar la lengua como una diosa, o al menos casi tan bien como ese par de dedos juguetones que la arrastraban por un camino inimaginable de satisfacción sexual.

- - ¿Estas lista hermana? – pregunto la roquera con un dildo entre en sus manos – por que esta noche tengo ganas de un dueto – dijo sonriendo la roquera y como puedes ver tu eres mi acompañamiento – beso a la sonrojada chica mientras guiñaba hacia la cama oculta, deseando que Lincoln disfrutara el espectáculo, o al menos que lo viera si es que Lori y Leni lo dejaban descansar durante sus días de fertilidad.