Capitulo 48
POV Anastasia
Voy despertando… Estoy tirada en lo que creo es el piso de una camioneta Band, me encuentro atada y mis ojos están vendados, mi cabeza está a punto de estallar, y mi vientre me duele cada vez más, me encuentro muy asustada, pero sé que tengo que serenarme para poder saber qué es lo que voy a hacer… Ray me enseñó muy bien, no puedo dejar que sus enseñanzas se pierdan, debo utilizarlas para salir de este atolladero en el que estoy metida.
— ¡Ana! —Escucho la voz de Mía que me llama. ¡Ella también está aquí!
— ¡Mia!, ¿En dónde estás? — le pregunto asustada. — ¡No puedo ver nada!
—Creo que estoy a tu lado, yo también estoy atada y con una venda en los ojos. —Me dice.
— ¡A CALLAR, JODIDAS PUTAS!, si no quieren que también las amordace. —Nos grita Jack, amenazándonos. — Deben prepararse muy bien para los que les viene. — Jack empieza a reírse, su sonido es tan diabólico, que recorre un frio por mi columna.
— ¿Dónde está Kate? —pregunto.
—A esa otra puta no la necesito, aunque puedo decir que también se veía ardiente… tal vez luego pueda buscarla y divertirme con ella. —Me dice.
ANASTASIA ¡CALMATE!... ANASTASIA ¡CALMATE!... Me repito una y mil veces como un mantra para apaciguar mis nervios, no puedo decaer, no ahora. Mi padre me ha dicho que el que se desespera pierde, y yo no lo pienso hacer. Respiro hondo, estoy segura que algo se me ocurrirá pronto… ¡OH Dios por favor!.. ¡Ayúdame que salgamos de esto! ¡Por Favor! … suplico una y otra vez.
De repente siento que la camioneta se detiene y se abren las puertas de la band.
— ¡SAL YA! ¡CALIENTA BRAGUETAS! —Me dice, tomándome por uno de mis brazos y llevándome a lo que parece ser una habitación, luego me quita el vendaje.
Estamos en un cuarto de un edificio que parece estar abandonado, el me empuja y luego me tira a un sofá que se encuentra en una esquina de la habitación desatando mis manos.
Luego se lanza rápida pero suavemente sobre mí, acariciándome el rostro con sus manos y bajándola hacia mis pechos, empieza a chupar mi cuello y empieza a lamerme con especial deleite… Su colonia empalagosa y dulzona invade mis fosas nasales… es repugnante. Y, si no me equivoco, el aliento le apesta a alcohol. Yo no puedo dejar de pensar en el asco que estoy sintiendo de que este hombre me esté tocando, pero aun no veo la oportunidad que necesito para escapar…. ¡Por favor Dios! ¡Ayúdame! … Christian, donde quiera que estés ¡Ayúdanos!
Trato de zafarme de sus manos pero cuando lo intento, me levanta del sofá y me lanza una bofetada tirándome al suelo. Siento como todo mi cuerpo se estremece y mis caderas empiezan a doler con mucha más fuerza, es un dolor casi insoportable… es una ¿Contracción? … Abro los ojos de solo pensarlo. Todavía falta para que mi bebe nazca. Grito por la bofetada y por todo el dolor que siento en estos momentos, intento pararme pero es casi imposible moverme, de pronto vuelvo a sentir ese intenso dolor y siento un líquido caliente que corre entre mis piernas…
— ¡NO POR FAVOR! ¡NO! —Grito, al ver que he roto fuente. Jack solo mi mira y ríe a carcajadas.
—Solo mírate Anastasia, aquí tirada bajo mi merced… —Me dice. —admito que me hubiese encantado lamer las mieles de tu sexo y que me sintieras dentro de ti, pero así como estas… solo me inspiras asco y repulsión. —continua diciéndome. — ¡Mírate!... Estas Gorda y hecha un asco, ya no eres más la suavona reprimida, una calientabraguetas —me dice con ojos de furia. —Si tan solo hubiese podido llegar a ti unos meses antes… estoy seguro que me hubiese deleitado con tu piel… pero ahora… ¡No! ¡Ahora no despiertas ni un mal pensamiento!— Se acerca y me da una patada en mi estómago.
— ¡MI HIJO! —grito. El dolor que siento no se compara con el que sentiría si perdiera a mi bebé, lloro incontroladamente sin poder tan siquiera moverme del dolor. Jack continúa riendo.
— ¡El hijo de un maldito bastardo! ¡Un mal Nacido! — Me dice con rabia. — ¡De las cosas que se sobre tu difunto noviecito de mierda! —Me dice irónicamente. — ¡Sabias que fue un niño de mierda!, ¡maltratado por su familia! ¡Su madre prefirió matarse antes de seguir cuidando de esa escoria!
Dice eso con total repulsión e ira, como si, la vida de Christian hubiera trastocado la suya.
— ¡Los Grey iban a adoptar a un niño! —Me dice. —Pasaron meses yendo a esa maldita casa de acogida de niños, compartiendo con todos, pretendían adoptar a un pequeño niño. ¡Pretendían adoptarme! —Me dice vehementemente. — ¡Pero entonces ese pajarito! Se apoderó del cariño de la que iba a ser mi madre y en vez de adoptarme, ¡darme la vida de rey que merecía! ¡Prefirieron adoptar a la pequeña e insignificante mierda!
El dolor en mi estómago se acrecienta cada vez más, pero aun así escucho y no puedo creer lo que Jack me está diciendo. ¡Siempre odio a Christian por la suerte que tuvo al ser adoptado!
—En esa oportunidad, ¡Debí haberlo lanzado junto con su estúpida manta a la chimenea!... y estuve a punto de hacerlo, si no fuese por esa vieja entrometida que vino por él, ¡para llevarlo a la que iba a ser a mi casa! —Me dice apretando los puños. — ¡Ese maldito robó mi vida y Carrick Grey lo ayudó complaciendo a su estúpida esposa!
— ¡NUNCA FUISTE TÚ JACK! —Le grito, en un momento en el que mi dolor se encuentra calmado. — ¡SIEMPRE FUE ÉL! GRACE LO AMO DESDE EL PRIMER MOMENTO QUE LO VIÓ, ¡INCLUSO ANTES DE QUE LLEGARA A ESA CASA DE ACOGIDA, ANTES DE CONOCERTE A TI!
— ¡MIENTES!—me grita e intenta patear mi estómago nuevamente pero lo cubro con todo mi cuerpo dando en mis brazos y parte de mi cabeza. —No sé por qué cuidas a ese engendro que ni padre tendrá y es muy probable que el tampoco venga a este mundo — Me dice furiosamente. —Lo del helicóptero fué una acción temeraria y precipitada, pero una de las cosas más excitantes que he hecho en toda su vida… ¡Y tuve Éxito!, ¡el maldito pajarito Murió al fin!
— ¡TÚ! —le grito ya no por el dolor de mi cuerpo si no por el de mi Alma. — ¡¿Tu mataste a Christian?! —Le pregunto aun incrédula
— ¡¿Tu mataste a Christian?!— repite mis palabras con una voz chillona, burlándose de mí. — ¡Desde luego que sí! —Me dice en tono irónico, como si fuera obvio que había sido él. —Reconozco que fue precipitado, como te dije pero sentí una sensación de alivio cuando supe que había muerto el hijo de puta. —Me dice riéndose y burlándose mientras piensa en la situación. —Pensé hacerlo contigo también… ¡Me quitaste mi trabajo!, uno por el que luché toda mi vida, nadie me dio las cosas en bandeja de plata como a tu noviecito. —El rencor en sus palabras lo llena cada vez más de ira. — Me ha pasado lo mismo durante toda la vida… La gente me ha infravalorado constantemente… "No es más que un hombre que lee libros, dicen..."—Suspira como si estuviese recordando. — Pero no está mal para ser un chico de los bajos fondos de Detroit. No estaba mal para ser un chico que obtuvo una beca para Princeton. ¡No estaba mal para ser un chico que se deslomó trabajando durante la universidad y al final consiguió entrar en el mundo editorial. ¡Y ahora todo eso se ha jodido, todo por culpa del aquel hijo de puta, y de ti maldita puta! —Me dice. —Pero ya me he vengado de él, y quise hacerlo contigo cuando le pedí a Elizabeth que hiciera estallar una bomba en la oficina, de esa manera mataría a dos pájaros más, a ti y al Maldito Carrick Grey.
¡Que!, ¿puso una bomba en SIP?, ¡fue por eso que cerró la editorial!... y no por lo que los Grey me habían dicho… una simple auditoria. Por eso Ray me obligó a irme con él a Montesano… para que no me enterara…
— ¡¿Qué, no lo sabias Anastasia?! —Me dice con aires de suficiencia al ver mi cara, poniendo la sonrisa más macabra que he visto en mi vida. —Creo que tal vez deba seguir con mi venganza. —Me dice con su sonrisa macabra.
Jack, camina de un lado a otro por la habitación y de repente veo un arma detrás de sus pantalones, una que hasta ahora yo no había visto y sale inmediatamente. Minutos después trae a Mia y la tira en el sofá donde antes yo estaba. Y busca algo en uno de los cajones de una cómoda… es una jeringa con una solución blanca. Prepara la jeringa rápidamente y se acerca a Mia.
— ¡DEJALA EN PAZ!, ¡ELLA NO TE HA HECHO NADA! —Le grito.
— ¡Oh sí!, desde luego que me ha hecho… ella también me ha robado lo que por derecho me pertenecía a mí —le quita el vendaje a Mia y cuando esta lo ve a la cara le lanza un escupitajo que le cae en los ojos. Él se limpia y le da un gran bofetón en la cara dejándola en el sofá casi sin sentido. Luego deja la pistola en una mesita frente de él y la toma del brazo para inyectarla, Mia se resiste y grita.
— ¡Tranquila! Esto te va a relajar… ya que Anastasia no es capaz de complacerme, de seguro que tu si lo harás, ¿no es cierto perrita?...
— ¡NO! —Le Grito llorando.
—Vamos, Anastasia. ¡Vas a tener que ver de todo lo que te perdiste conmigo!… ¡Esta zorrita me ayudará a llevar a cabo mi venganza! —Me dice con toda tranquilidad y perversión. —Me voy a tirar a esta zorra, ¡y de seguro, Carrick Grey sabrá que su princesita ya no es más una niñita! ¡Será la venganza perfecta! —ríe.
Mia esta drogada. Jack empieza a acariciarla muy lentamente.
—Noo… por favor. —Dice Mia desfallecida por la droga, ella se encuentra a merced de Jack y yo no puedo hacer nada, el dolor me tiene paralizada en el piso, y el miedo de perder a mi bebé.
—¡Shiitt..! —Le dice Jack mientras empieza a desabotonar su camisa y a quitarle los pantalones, dejándola solo en bragas y sostén.
— ¡NOOO! POR FAVOR — Le grito desesperadamente.
— ¡Cállate zorra!, ¡Me desconcentras! —Y continua lamiendo a Mia. Comienza a quitarse sus pantalones, puedo ver lo excitado que está, su erección está en aumento. De pronto, siento vibrar mi teléfono celular que está en mi saco, Jack no se ha dado cuenta y a decir verdad yo tampoco, creo que botó nuestros bolsos pensando que también estaba tirando nuestros celulares.
¡Esta es mi oportunidad! Por favor piensa Anastasia… piensa, y veo el arma sobre la mesita.
Me armo de valor y fuerzas, es la única manera de que podamos salir de aquí, la única forma de que pueda ayudar a Mia y a mi hijo…
Respiro hondo para calmar mi dolor —Por favor bebé, aguanta… deja que mami haga esto, por ti, por mí y por tía Mia. —Pienso.
Empiezo a sentir una descarga de adrenalina por mi cuerpo, que me impulsa a realizar mi cometido, me muevo sigilosamente hacia la mesita para tomar el arma.
— ¡Déjala en paz, Maldito pervertido! —le digo a Jack, él se voltea y ve que le estoy apuntando con el arma, pero él sonríe y quitándose de encima de Mia.
—Vamos Ana, deja eso, ¡Tú no sabes disparar! —Me dice burlonamente. — ¿Crees que te tengo miedo? ¿A ti? ¡La pequeña e insignificante niña a la que todos protegen! ¡No matarías ni a una mosca si la tuvieras en frente!—Se acerca a mí para quitarme el arma pero yo no voy a dejar que lo haga, Le quito el seguro y apunto. Él se queda mirándome por unos momentos pero vuelve a sonreír con expresión sardónica pensando que no le dispararé. Lo que no sabe es que espero que se acerque más para darle a mi objetivo, y cuando lo hace disparo. ¡Justo debajo de su Erección!
Jack Grita por el dolor y la sorpresa, hay una gran cantidad de sangre entre sus piernas. Yo sigo apuntándole con una mano y con la otra mano, tomo el celular que aun vibra y contesto a Taylor.
— ¡Taylor, ayúdanos, no sé dónde estamos pero por favor ven por nosotras! —Le digo precipitadamente.
— No se preocupe, ¡estamos rastreando tu señal Ana, enseguida vamos por ustedes! —Me contesta Taylor — ¿Están bien?
—Mia esta drogada y yo… y yo… ¡rompí fuente! Taylor. ¡APRESURATE! — Le digo nerviosa.
—No te preocupes Ana ya estamos llegando. —Me dice, he inmediatamente se escuchan sirenas. Jack que aún no para de gritar y gemir, se levanta como la rata que es y sale de la habitación para intentar escapar, pero ha perdido mucha sangre y cae desplomado en la entrada Gritando por el dolor.
Un par de minutos después puede ver a Taylor junto con Sawyer que tiene un gran corte en su cabeza. Pasa por encima de Jack que grita pidiendo ayuda y examina a Mia y a mí.
—Hay que llevarlas urgentemente al hospital. —Declara Taylor.
— ¿Y Hyde?—dice Sawyer.
— ¿Lo mataste Ana? —Me pregunta Taylor, yo niego con la cabeza. Y de pronto veo que la habitación se nubla ante mí, mi dolor se hace cada vez más intenso pero lo siento como algo lejano… como si yo no estuviera ahí, siento una sensación de calidez y me dejo llevar por ella.
