Capítulo 50: Cambio de planes

*CAPITULO PARTICULAR*

Nuka estaba furioso; Recordando las humillaciones por las que Kovu le había hecho pasar horas antes. Se sentía humillado, indignado, y más debido a la diferencia de edades, que supuestamente, debían hacer de él un león capaz de manejar la situación con cierta madurez. Le frustraba que su madre siempre le repitiera que 'debía ser paciente con Kovu por ser menor que él´, y todo esto debía soportarlo, sólo para escuchar a su madre decir; 'Hijo, estoy orgullosa de ti.'

Además le llenaba de rabia pensar que Kovu escuchaba estas palabras casi a diario, y todo por tan poco, como por ejemplo, cuando por fin había logrado atrapar una lagartija, o la vez que consiguió ganarle a Vitani en una carrerita; ¡Sólo de pensarlo sentía cómo le hervía la sangre!

"Le probaré a mi madre que yo soy mucho mejor que esa Termita Cara de Pulga", pensaba entre sí. "Ella sabrá quién es el más fuerte, valiente y leal".

Inmerso estaba en esos pensamientos, cuando vio pasar unos pequeños ratoncitos.

"Perfecto", pensó, "mi madre no ha comido bien en días y tal vez no consiga nada hoy. Le llevaré estos ratones como desayuno. Ella estará orgullosa de mí".

Una vez que los atrapó, los enterró debajo de un árbol seco para que nadie más los encontrara, después siguió su camino. En ese momento, vio a Rakchasa escarbando en la tierra.

"Oye, Rak, ¿Has visto al cara de pulga?"

El cachorro lo miró un poco molesto, ante la manera en como Nuka se expresaba de su amigo.

"¿Te refieres a Kovu?... No, no lo he visto."

Nuka le miró con cierta sospecha.

"Mmmm, no estarás ocultándolo, ¿verdad?"

Rakchasa lo miró retadoramente.

"No, te repito que no lo he visto. Pero no tendría ningún inconveniente en ocultarlo de ti, si fuera necesario".

Nuka lo miró lleno de furia.

"Escucha, Rak, si descubro que estás ocultando a la termita, yo mismo me encargaré de enterrarte esto en el cuello", decía el flacucho león, mientras le mostraba una de sus filosas y negras uñas.

"Jó, jó, jó", se burló Rakchasa, "antes de que lo intentes mi madrastra te mata. Aunque ella es más grande de edad que tú, también es más fuerte."

Nuka fulminó con la mirada al cachorro, ante tal insolente respuesta. Y sin saber que decir, se alejó con paso firme.

Recorría el termitero blasfemando su suerte y contra su hermano.

"Kovu, Kovu, Kovu…" Murmuraba él con gran resentimiento. "Scar ni siquiera era su padre. Lo adoptaron".

Después encontró a Vitani mordiendo una vieja rama de árbol. El hambre era tan dura que muchos leones habían comenzado a optar por alimentarse de raíces y corteza.

"Hola, Vitani, ¿Dónde está la pulga Kovu?", expresaba el león con gran hostilidad y sarcasmo en la voz. 'El elegido' Se burló.

Con una de sus uñas, el león rompió la ramita que Vitani había intentado arrancar con tanta insistencia, ayudándola. Como consecuencia, rama y cachorrita salieron volando. Vitani rodó sobre su espalda, soltando la rama, y liberando una nube de polvo. Después, rápidamente se levantó, y vociferó con cierto enojo:

"Nuka, ¿Dónde está Kovu?, ¿Volviste a dejarlo solo como siempre?"

"¡Oye!", exclamó Nuka con fastidio, "aquí cada león debe cuidarse a sí mismo, y él debe aprender a cuidarse por sí solo".

"¡Mamá se enfurecerá!" Exclamó Vitani, "te dijo que lo cuidaras".

Un ataque de comezón comenzó a invadir al león quien se rascaba por todas partes.

"¡Y, qué importa!, Yo debí haber sido el elegido. Soy el mayor, el más fuerte, el más inteligente… ¡Ay, estas pulgas!"

De la desesperación Nuka comenzó a morderse el cuerpo, debido al intenso picor. Después a frotarse el cuerpo contar la pared, contra el suelo… ¡Contra lo que podía!

Y mientras hacía desagradables carretillas, decía arrastrando las palabras:

"Yo… podría… ser el líder… si ella… me diera una oportunidad".

Vitani sonrió con cierto sarcasmo, diciéndole:

"Sí claro, y… ¿Por qué no se lo dices a ella?"

"Claro. Se lo diré hoy", le contestó Nuka fingiendo convicción.

Vitani soltó una risita llena de socarronería, incredulidad y arrogancia, al percatarse de que alguien más estaba con ellos.

"¡Díselo ya!", expresó con firmeza, dibujando en su rostro una sonrisa burlesca y cerrando los ojos.

Zira iba pasando con Kovu en sus fauces. La vieja leona se veía particularmente molesta.

"¿Qué?", dijo Nuka, dejando a un lado su actitud adulta, para cambiarla por completo a la de un cachorro indefenso en busca de aceptación, "¡Ah! ¡Hola, mamá!", su risa era nerviosa, como esperando a que ella le dijera algo amable. Le hacía muchas fiestas cual perro faldero al ver a su amo llegar a casa. Podríamos decir que era una actitud un tanto arrastrada, "te atrapé unos ratones para la cena. Los dejé al lado de…1"

Nuka agachó las orejas, decepcionado, al ver que nada de lo que decía era importante para su madre. Sin embargo después volvió a acercarse corriendo con una amplia sonrisa hacia ella, para probar suerte una vez más.

Zira soltó con brusquedad al cachorro, justo en frente de Vitani. Al verlo, Vitani sonrió maliciosamente.

"¡Oye, Kovu!", exclamó roncamente y con un aire rebelde, "¿Quieres pelear?"

Kovu le devolvió la sonrisa. Ambos cachorros comenzaron a gruñirse entre ellos, mientras se colocaban en posición de combate, dispuestos a iniciar un juego de luchitas.

Justo cuando Nuka creía que Zira lo felicitaría por haber pensado en ella y haber cazado los ratones, se llevó un gran desengaño cuando ella lo reprendió con severidad:

"¡Se supone que deberías CUIDARLO!"

Quizá Kovu disfrutaba hacer bromas pesadas a Nuka, solía sentir mucha lástima y gran remordimiento por él cuando veía que su madre lo regañaba injustamente. Si horas atrás, él no hubiera estado burlándose de él, y no hubiera corrido al río, su hermano no estaría pasando por eso.

"No fue su culpa, yo me salí solo", dijo entrando en la disputa, con voz temblorosa, en un intento de defender al flacucho león.

Zira se acercó a él. Sus ojos parecían carbones encendidos. Estaba furiosa.

"¿Qué hacías?", preguntaba violentamente.

"Nada", Respondió el cachorro, lleno de terror. Estaba casi pálido, al ver a su madre en ese estado furioso. Él había quedado de espaldas, arrastrándose hacia atrás con dificultad, mientras su madre se acercaba a él, invadiendo su espacio personal, intimidándolo con su mirada.

"¿¡Quién nos convirtió en forasteros!?", volvió a preguntar la enfurecida leona.

"Simba", contestaba el atemorizado cachorro.

"¿Quién asesinó a Scar?"

"Simba"

"Y, ¿Qué es lo que te he dicho siempre sobre ellos?"

El cachorrito no pudo seguir arrastrándose y se rindió, tirándose al suelo con las patas encogidas del horror.

"Lo siento madre" Dijo con un dejo de inocencia. "Ella no se veía tan mala… Y creí que podíamos ser…"

"¡¿AMIGOS?!", gritó Zira al borde de un ataque de histeria, "¡Creíste que si te acercabas a su hija, Simba te recibiría con los brazos abiertos!", la leona soltó un gruñido, "¡AMIGOS!, ¡JÁ!, que gran idea", se burló, pero segundos más tarde se le prendió el foco y reflexionó: "Que- gran-IDEA!"

Kovu la miraba sin comprender. Inesperadamente, Zira lo jaló por la cola, sonriendo ampliamente.

"¡Eres brillante, hijo!", después, ella lo incorporó lentamente con su zarpa, y lo abrazó, rascando con cierta tosquedad la espalda del cachorro con sus enormes y oscuras garras. Kovu sentía un escalofrío recorrer su cuerpecito, al sentir aquel áspero gesto de 'cariño', "Estoy muy orgullosa. Tienes la misma mente conspiradora que le dio a Scar tanto poder."

"¡Esa pulga!... ¡¿Igual que el gran Scar?!", se burlaba para sus adentros Nuka, quien automáticamente soltó de su boca una expresión de asco.

De manera espontánea, Zira le soltó un poderoso rugido. El flacucho león no pudo, más que reír con cierto nerviosismo.

Ella cargó de nuevo al cachorro, con aquella rudeza característica, y lentamente lo introdujo a la enorme cueva, donde toda la manada se refugiaba.

La leona había creado una cuna especial a base de un tronco de árbol, para Kovu. Se acercó a ella y con brusquedad soltó al cachorro, quien cayó bocarriba soltando un ligero quejido debido al impacto.

Zira abrió los ojos como platos. Se sintió de pronto llena de júbilo, y comenzó a vociferar de manera que toda la manada escuchara. Sus palabras tomaban fuerza conforme iba diciéndolas:

"¡Está cerca el camino, a nuestro glorioso, regreso honroso al poder!"

Kovu miró preocupado, a su madre.

"Pero yo no quiero…"

Antes de que pudiera decir nada, la leona lo interrumpió.

"¡Calla!", gritó Zira, pero después el tono de su voz comenzó a descender, convirtiéndose en un susurro moderadamente dulce, "Shhhh, calla, mi querido hijo… Debes estar exhausto".

Pronto la leona, comenzó a cantarle una canción de cuna que ella había inventado exclusivamente para él:

"Duerme lindo Kovu, sueña y duerme ya, cuando seas un gran león, tú el rey serás"

Esta canción adquiría cada vez más fuerza en el inconsciente del cachorro, quien día a día se convencía, con más firmeza, de que así sería, y que debía luchar cada vez más duro para ello.

La leona se la cantaba todos los días con una inusual dulzura. Como si se transformara de pronto en una tierna y adorable madre.

Cuando el cachorro se quedó dormido por completo, Zira habló en un fuerte susurro, de manera que todos los presentes la escucharan: "Vengan conmigo. Habrá junta de consejo"

Justo en ese momento, una enorme y desprevenida rata pasaba por ahí. Zira la capturó hábilmente con su hocico. La tomó con suavidad, para no matarla.

La cueva era muy grande, así que la manada se alejó lo suficiente para no despertar al cachorro. Nuka, Vitani y Rakchasa también se acercaron. Entonces, Zira se subió a lo alto de un peñasco. El resto de la manada la miraba desde abajo expectante. Soltó a la rata, y la presionó entre sus patas ligeramente. El roedor temblaba de miedo. Después la leona comenzó a vociferar:

"Los he reunido a todos aquí, para decirles que se me acaba de ocurrir una gran idea, y en base a eso, les diré que habrá grandes cambios en los planes."

"¿Cuáles serán estos?" Preguntó Dotty a lo lejos.

"¡Escuchen todos con atención!" Clamaba Zira. "A partir de ahora, todos los aquí presentes debemos comprometernos a cuidar de Kovu con mayor ahínco, pues él será la llave que nos abra las puertas del éxito."

Murmullos llenos de júbilo se escucharon.

Cuando Zira volvió a tomar la palabra, la manada guardó silencio de nueva cuenta.

"Ustedes y yo haremos de él, un poderoso guerrero. Lo entrenaremos más arduamente que nunca, y lo prepararemos para el día en el que él pueda dar a las tierras de Simba un golpe de estado."

"¿Y cómo?" Gritó Lazy-Eye.

"Primero, haremos que Kovu se gane la total confianza de Simba a través de su hija. Así él se infiltrará en las tierras del reino, y posteriormente, llegado el momento propicio…"

Zira miró hacia abajo. El roedor que tenía bajo sus patas estaba enroscado de terror. Entonces, ella lo apretujó con sus garras sin piedad, dándole una dolorosa muerte. La sangre brotó del cuerpecito del animal.

"Lo planteaste muy claramente", expresó Dotty sonriendo con malicia.

"Tal vez mi amado Scar ya no esté más entre nosotros", decía Zira, "pero yo sigo aquí, y los guiaré por el sendero que nos conducirá a la gloria. Todos nosotros somos su legado. A través de Kovu, a quien mi marido amó profundamente hasta el punto de ponerle casi su mismo nombre, Scar obtendrá su venganza. Si nosotros nos comprometemos a entrenar al cachorro, estaremos contribuyendo a la noble causa."

"A la memoria de Scar", gritó de repente alguien a lo lejos.

"¡A SU MEMORIA!", gritó toda la manada al unísono.

"Y, ¿Qué pasará con nosotros?", gritó una leona llamada Spotty.

"Seguirán entrenando como siempre", vociferó Zira, "Hay que seguirnos preparando. No podemos bajar la guardia. No sabemos que pueda ocurrir en el futuro. No sabemos, por ejemplo, si vamos a tener que luchar contra el ejército de Simba. No sabemos lo que, en un momento dado, pueda pasar… Por eso hay que seguir, sin embargo, la prioridad principal, será Kovu, ¿entendido?"

"De acuerdo" gritó la manada al unísono.

A Nuka, escuchar todo esto le caía como bomba. Se sentía más celoso de Kovu que nunca.

"La cruel venganza…", gritó Nuka a pesar de sus celos.

"¡Al fin vendrá!", gritó Vitani completando la frase de Nuka, recordando a su adorado padre Scar; ella pensaba que la justicia por todo lo que él había sufrido se acercaba.

"Nuestra venganza llegará", decía Zira, "será sangrienta y cruel, pero valdrá la pena. El tiempo ha llegado.

¡ESA ES MI CANCIÓN!"

Con potentes rugidos, todos los presentes la ovacionaron. Gritos de júbilo se escucharon por toda la cueva.

Rakchasa se acercó a Vitani, diciendo:

"¡Obtendrás la venganza por la muerte de tu papi! ¿No te da emoción?"

"¡Mucha!", dijo Vits con gran éxtasis. Después ambos cachorros comenzaron a dar de brincos y jugar a las luchitas con gran rudeza.

Mientras la celebración continuaba, un Nuka muy enojado, se había ido a un lugar apartado y oscuro, se echó al suelo y comenzó a llorar en silencio. ¿Cuándo llegaría la oportunidad de probarle a su madre lo mucho que él valía?

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1 Cita y traducción de Nuka, tomada directamente de la versión en inglés.