Hola~83

Nuevamente aparezco un martes porque me demoré escribiendo el extra XD

Lamento decir que esta semana solo será un capítulo por cuestiones de planeación del siguiente arco en donde terminaré la historia de Shizuoland para acabar este larguísimo flashback y seguir con la trama sin contenerme.

Aun así, este capítulo es bastante largo~.


VÍNCULOS TEMPORALES

CAPÍTULO 49: EL SORTILEGIO DEL HADA AZUL

PARTE III


CAPITAL

FÁBRICA

Haruka no sabía qué decir exactamente. No esperaba llegar a la capital y encontrar que esta estaba invadida por monstruos que en nada se parecían a los animales que había visto en el desierto, ni siquiera similares a los dragones. Shizuka le impidió a ella seguir analizando la situación al lanzarse en su dirección con una sola cosa en su mente.

Rebanar su cuerpo.

Haruka desvió el brazo en donde estaban las garras que deseaban cortar su cuerpo en trozos hacia su izquierda, para luego tomar esta extremidad y darle vueltas en el aire para soltar a su atacante contra un muro causando un gran estruendo al chocar. Aprovechando el tiempo en que Shizuka se quedó quieto lidiando con el dolor del impacto, Haruka volteó hacia Tom con mirada de molestia.

¿Qué es lo que le sucede? – Preguntó Haruka a Tom, ya que había podido escuchar lo que dijo antes, cuando habían visto por primera vez a Shizuka.

Digamos que es tarde para él. Se transformará en uno de esos monstruos que viste antes. No puedo decir más que eso. – Dijo Tom con una sonrisa nerviosa.

Haruka enarcó una ceja y acto seguido tomó una piedra del suelo para hacerla polvo con su mano.

Creo que dice que te hará lo mismo si no le cuentas lo que pasa. – Tradujo Ivanov.

Eso entendí… - Dijo Tom suspirando.

Era amenazado de muerte por segunda vez ese día.

00000TOM00000

Mientras tanto Haruna tenía un serio problema lidiando con un dios falso que estaba resuelto a inmovilizarla.

"Sus patrones de movimiento son extraños…" – Haruna esquivó un coletazo, pero al estar pendiente del gran cuerpo, no vio cuando una espada rasgó la piel de su brazo derecho.

Su mente cayó en la inconsciente oscuridad.

00000HARUNA00000

Así que eso era una droga… - Haruka ya entendía la necesidad de Shizuka de regresar a la Capital cada cierto tiempo. La droga evitaba que se volviera loco y que intentara matarlos a todos, además de que suprimía su pésimo sentido de orientación y algo de su mala suerte. Realmente estos dos últimos puntos habían estado en las anteriores semanas más activos que nunca desde que lo conocía, pero ya comenzaba a comprender la causa de aquello.

Alguien había corrompido a la Luna Roja con otra droga llamada el Hada Azul.

Por eso te digo que no hay nada que podamos hacer por él. Ni siquiera sé de qué está hecha esa droga que utilizaron. Necesitaría una muestra. Pero no hay nada como eso aquí, porque obviamente no estaba en los propósitos de esos terroristas el echarse para atrás con el plan. – Dijo Tom sabiendo de antemano que los principales sospechosos eran aquellos dos que lo habían obligado a llevarlos a los Archivos de Einserh.

Yo puedo dárselas. ¿Necesitan el Hada Azul, verdad? – Preguntó Kanra en el cuerpo de Haruna, apareciendo desde la gran compuerta de la fábrica con sus ojos violetas puestos en aquellos tres. Haruka inmediatamente se dio cuenta de que había algo poseyendo el cuerpo de aquella mujer.

¿Quién eres? – Preguntó Haruka de inmediato.

Eso no importa~. Solo vengo a traer estas dos cosas. Tómalas. – Kanra caminó hasta Haruka para entregarle en sus manos la espada y el frasco del Hada Azul que había tomado en secreto de Abbey Mir en el distrito rojo. Al Haruka sostener aquella espada, el cuerpo de Haruna se desplomó en el suelo.

¿Qué le pasó…? – Tom se acercó, pero al ver que solo estaba inconsciente pensó que se trataba de cansancio por estar peleando con los dioses falsos, además ella tenía varias heridas en el brazo así que quizás podía ser que fuera a causa de la pérdida de sangre. Cualquiera que fuera la razón, ella había traído una muestra del Hada Azul a sus manos.

Repasando la información que había obtenido por mensajes en el dispositivo que le habían asignado a él, podía darse cuenta de que la función principal del Hada Azul era acelerar los procesos de transformación que solo podían darse en presencia de la capsula del laberinto. Adicionalmente también negaba los controles de la Luna Roja. Se preguntaba qué habían usado para lograr esto, pero estaba seguro que la sustancia base debía ser muy fuerte si podía asemejar el poder de un dios. Solo le quedaba suponer que estuviera involucrada la sangre de un dios o una sustancia parecida en escala menor.

Esto estaba despertando su hambre científica.

Bien, se me ocurre algo. – Dijo Tom escuchando como el breve descanso de Shizuka había terminado mientras notaba que ahora tenía hasta una cola blanca.

¿Qué debemos hacer? – Preguntó Haruka viendo que Tom parecía el haber pensado algo importante.

No tengo pruebas, pero creo que si le volvemos a dar Hada Azul a él, podría anular el primer suministro de esta. El problema es que no estoy seguro que esto funcione. – Dijo él.

Es mejor que nada. – Dijo Ivanov viendo cómo se acercaba furioso la criatura llamada Heiwajima Shizuo.

Debes inmovilizarlo y cuando lo consigas, yo le daré el Hada Azul. Pero como van las cosas, te será difícil. Ya hasta tiene cola. – Tom no podía darle el Hada Azul a Haruka porque corría el riesgo que en medio de la pelea, ella pudiera destruirla por un movimiento brusco para defenderse de Shizuka. Ella no podía estar pendiente de las dos cosas, por eso es que Tom la asistiría de esa forma, siempre y cuando ella lograra mantenerlo quieto varios minutos.

Está bien. Puedo intentarlo. – Dijo ella tronando sus dedos.

Oye… ¿Y el dragón? – Preguntó Ivanov al notar que el reptil ya no estaba con ellos.

00000HARUKA00000

Ah… No puedo mantener más la transformación. – Un niño de cabello pardo comía el pan que estaba en las estanterías mientras intentaba acumular energía para la siguiente transformación. A sus ocho años le costaba mucho mantener la apariencia de dragón, pero gracias a la situación en el desierto en donde los fuertes abusaban de los más débiles, Harima Mila había aprendido al menos a llevarla por completo por un día. Aunque estando cerca de Haruka en ese tiempo, se había cansado lo bastante, sin contar que hasta había hecho un vuelo hasta la capital.

Menos mal había robado un collar anti-antena, porque si no hubiera tenido que volver a su forma humana para explicarle qué era él en realidad. Era mejor que ella siguiera pensando que era una especie de mascota abandonada en el desierto antes de que se diera cuenta de que era un demonio algo sospechoso. Bien era sabido que había demonios que vendían a los más raros de su especie a los cazadores.

Así que por su propia seguridad seguiría fingiendo ser un dragón débil un rato más.

Estaba seguro que tendrían que salir rápido de la ciudad una vez que Haruka lograra rescatar a ese sujeto que ya se había transformado en algo extraño. Él mismo dudaba que ella pudiera lograrlo, pero no estaba en sus manos juzgar eso, lo único que tenía que preocuparle era que a la hora en que Haruka quisiera irse de la capital, él pudiera estar disponible para dicha tarea.

¡Corran! ¡Debe haber uno más! ¡Está cerca! – Mila escuchó las voces de unos cuantos soldados que no habían sido víctimas del Hada Azul.

"¿Uno más…? No me digas que se refieren a ese…" – Pensó Mila con horror, si veían a Haruka querrían capturarla e intervendrían con sus planes.

Mila comió todos los postres que estaban a su mano y con determinación corrió hacia la calle para nuevamente mostrar su forma de dragón. Los soldados al ver a la imponente criatura se asustaron bastante, porque no estaban preparados para lidiar con un dragón y su arrasador fuego. Todos corrieron para ocultarse de las llamaradas que salieron de la boca de Mila.

Por ahora alejaría los estorbos de aquella fábrica.

00000MILA00000

Ya Liam no sentía la presencia de amenazas a su alrededor, así que decidió salir de su escondite y buscar algo para irse de la ciudad antes de que alguien lo reconociera.

Al llegar al exterior todo le pareció un caos.

Cuerpos y sangre por todas partes.

Aunque él esperaba ver más de estos.

Esto quería decir que el gobierno había podido actuar muy rápido a pesar de no estar advertidos del atentado con anterioridad.

Hay un demonio cerca… - Liam apretó los dientes molesto.

Podría ser el Vigilante quien todavía estaba en la ciudad.

No podía irse sin que él le diera su merecido.

Tenía que buscar algo con que asesinarlo cuando lo encontrara.

00000MILA00000

¡Cuidado con su cola! – Gritó Tom al ver que Haruka no se había percatado de aquella parte que buscaba golpearla para alejarla. La pelinegra saltó unos metros para apartarse del punto en donde podría recibir un golpe mortal de Shizuka quien aumentaba su velocidad para contrarrestarla. Él podía no tener mucha potencia en sus golpes, pero podía hacerle frente a su debilidad con su rapidez.

"Tch… Su defensa ha mejorado." – Pensó Haruka en su mente, no podría acercarse mucho sin lastimarlo, si él no dejaba de solo repelerla. Era como si supiera que ella tenía un plan para contenerlo.

¿Es que acaso Shizuka no quería ser salvado?

Por un momento ella pensó eso.

Pero el pensar que Shizuka en ese estado estaba inconsciente, le recordaba que su deducción podía estar errada.

Aun así tenía dudas.

Era probable que incluso el mismo Shizuka tuviera dudas sobre el querer vivir o no.

00000HARUKA00000

¿Vivir? No entiendo. ¿Otro requisito? – Preguntó Swan.

Sí. Demorarán transformándose debido a la condición de su mente. Los que más rápido se convirtieron en monstruos fueron los que deseaban morir. El Hada Azul toma este pensamiento como el de un humano que ya no desea serlo. En otras palabras, al desear morir es como si ya no desearas ser un humano. Por eso, ella te quita tu humanidad para dejar el paso al dios falso que la Luna Roja intenta contener. Por supuesto esto está ligado a los arrepentimientos de la persona. Esto no funcionará en aquellos que no se arrepienten de sus acciones, ya sea porque creen que debían hacerlo. O tal vez hay razones por las que deben permanecer como humanos. – Explicó Chase poniéndole un collar anti-antena a Vorona, ya que se acercaban a un área verde.

Creo que lo entiendo un poco. En resumen, si esas personas creen que sus acciones tienen una razón de ser que está totalmente ligada a lo que los mantienen atados a la vida, entonces no se transformarán tan rápido como aquellos que se rindieron. Vaya, el Hada Azul evalúa muchas cosas. – Dijo Swan impresionado.

Eso da a pensar que puede que el Hada Azul tenga una potestad enorme sobre el individuo químicamente, pero el detenerla también podría estar en la mente de la víctima. No lo sé. Nunca hice suficientes pruebas para estar seguro de eso. Probablemente nunca lo sepa jajajaja. – Dijo Chase sonriendo.

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Esto no va a ningún lado… - Haruka comenzaba a impacientarse.

¡Oye! ¡Dame el Hada Azul! Tengo una idea… - Gritó Haruka a Tom a lo lejos.

¿Idea? ¿Estás segura? – Tom parecía dudoso de complacerla, pero suponía que por ser ella la que estaba luchando en el frente, debía tomar las decisiones más importantes. De cualquier forma eso no lo afectaba. No faltaba mucho para que las fuerzas restantes de defensa llegaran a ese punto. Cuando eso pasara, exterminarían a Shizuka sin ningún reparo y probablemente a Haruka, porque desde su perspectiva se trataba de un demonio infiltrado en la capital.

Sí. Lo estoy. – Respondió ella.

Tom arrojó el pequeño frasco hacia las manos de Haruka y ella lo atrapó sin problemas.

No perdía nada con observar la situación y ver como un demonio intentaba salvar inútilmente a un humano que estaba condenado.

Espero que pueda lograr ayudarlo… - Ivanov pensaba en voz alta con algo de ansiedad al ver el siguiente movimiento de Haruka.

Ella se acercó a paso veloz hacia el frente de Shizuka para darle una fuerte patada que lo hizo perder el equilibrio, cosa que aprovechó Haruka para dar una segunda patada que lo estrelló contra una pared atravesándola en el proceso, cayendo dentro de un grupo de edificios que estaban a un lado de la fábrica. La Orihara saltó hasta el gran hoyo para perseguir a Shizuka que yacía inmovilizado mientras se recuperaba del ataque anterior.

Ella terminaría con esto en este movimiento.

No tenía tiempo para quedarse ahí.

Podía oler a los humanos acercándose.

Ahora quédate quieto… - Haruka se sentó sobre él con el frasco en su mano ya abierto. Pero una cola vino desde su izquierda con afán de detenerla, ella encendió su mano lista para hacer arder aquella extensión, no obstante, se detuvo en el aire con los recuerdos de su pelea con Eithne en su mente. Haruka vaciló por el creciente miedo en su interior y al hacerlo, aquella cola atravesó su costado hiriéndola y atrapando su brazo izquierdo en el trayecto.

¡Gah…! ¡…! – Se quejó ella sintiendo como una mano presionaba su cuello hasta el punto de sentir como le faltaba el aire con aquel agarre. Su mano libre con el Hada Azul fue sujetada por la otra mano de Shizuka dejándola sin movilidad. La bestia gruñó molesta al tener su contrincante encima de él tratando de lastimarlo. Al no tener nada más que el pensamiento de matar en su mente, él no podía diferenciar entre enemigos y amigos.

En este punto, Haruka tenía toda la ventaja en esta pelea. Su estilo de batalla era el de cuerpo a cuerpo y su habilidad compaginaba con su forma de desenvolverse en el campo.

El fuego.

Ella podía usar las llamaradas que generaba su cuerpo para ganar esta pelea con facilidad.

Pero no…

Orihara Izaya tenía miedo.

No de su contrincante.

No.

Ella tenía miedo de su propio poder.

No quería incinerar una segunda persona ese día con ese fuego.

No deseaba volver a usar esa habilidad.

Por primera vez en su vida, su mente temblaba ante tal pensamiento. Cuando ella era la única que debía estar acostumbrada a ejecutar a sus enemigos que buscaban lastimarla en el pasado con el fuego. Sin embargo, ella había atacado a alguien que en el fondo no quería agredir. A pesar de que ella no lo entendiera, Eithne había estado en los peores momentos con ella y aun así las cosas habían terminado de esa forma.

Y ahora esto… Sabía que la solución era simplemente quemarlo hasta la muerte y liberarlo de su sufrimiento, pero también sabía que el peso de sus acciones crecería para volverse una carga pesada de dudas.

Pensaría cosas como…

¿Era realmente lo correcto?

¿Era todo lo que se podía hacer?

¿Shizuka estaba feliz con ese final en ese momento?

¿Qué debería haber hecho en verdad?

Su cercanía con la muerte crecía tanto como sus dudas mientras Shizuka seguía estrangulándola.

Ya me cansé de pensar en esto… No debe haber problemas con que te rompa algunos huesos sin quemarte. ¿Verdad? Eres un masoquista al fin al cabo. – Dijo Haruka con una sonrisa.

Y por ello, usó su cabeza para dar vuelta a la situación.

Literalmente.

Con un cabezazo directo a la frente de Shizuka, la pelinegra sacó de onda a su atacante para liberar su mano derecha y beber el contenido del frasco antes de que no pudiera hacerlo. Jaló los cabellos rubios de él para atraerlo hasta ella para unir su boca con la suya y verter todo el Hada Azul en su sistema. Su brazo izquierdo al estar atrapado junto la herida en su costado no la dejaba hacer más que eso.

Shizuka la empujó lejos de él para sujetarse el cuello tratando de vomitar la sustancia que Haruka le había dado de beber. Su cuerpo se retorcía por el dolor del cambio químico que se estaba dando a una velocidad peligrosa en él. La cola comenzó a deshacerse al igual que las partes blancas de piel monstruosas que ya sobresalían en su rostro. El problema eran las garras que desgarraban la piel de su garganta, Haruka tuvo que agarrar sus muñecas hasta que las filosas zarpas se cayeran al suelo.

¡Sostenlo un poco más! – Dijo Tom llegando con una pistola. Ivanov de paso traía una camisa de fuerza como pedido de Tom. Haruka se puso en alerta, pero lo que dijo a continuación Ivanov la hizo solo dejar a Tom hacer su trabajo.

No son balas de verdad, son sedantes. Aún puede que siga violento durante unas horas más. Esto es para que se puedan ir. – Explicó Ivanov acercándose con cuidado.

Entiendo. – Ella contestó solo sosteniendo a Shizuka lo suficiente para que no hiriera a Tom que ya estaba junto a él.

Te daré varias indicaciones antes de que te vayas. Debes seguirlas al pie de la letra o si no este hombre morirá. – Tom sedó a Shizuka y luego procedió a tomar una muestra de sangre para quedársela y estudiarla después en el laboratorio. También tomó el frasco en donde quedaban algunas gotas de Hada Azul.

Está bien. – Contestó ella.

Ivanov le puso la camisa de fuerza a Shizuka lo bastante ajustada para que no pudiera atacar a Haruka en el camino. El dragón en eso, regresó tirando un dios falso a un lado quien trataba de llegar a ellos mientras trataban al mercenario. Ya era hora de irse, Mila había logrado mantener a los escuadrones ocupados un rato, pero al llamar a sus camaradas funcionales, el número había rebasado el poder ofensivo que tenía él.

Fue entonces que Tom notó que la herida de Haruka comenzaba a cerrarse por sí sola.

"¿Ella también es uno de ellos…?" – Tom se preguntó algo asustado.

¿Tendría algo que ver con los que lo habían obligado a llevarlos a los Archivos?

No, no parecía eso.

Ella venía específicamente por el mercenario.

Tal vez era mejor darle asistencia a este sujeto para mantener el contacto con aquella mujer que parecía ser otra de las creaciones de Lacrimosa.

¿Puedo ir contigo? No tengo forma de contactarte después de que te vayas de aquí. – Ivanov no tendría como explicarle la situación a Santa, además debía interrogar a Shizuka lo más rápido posible.

Ah, cierto, dijiste que eras su amigo… - Haruka lo pensó por un momento, pero no le pareció que fuera mala idea llevarlo con ella. Habían cosas en que ella no podría ayudar a Shizuka, así que si tenía ayuda extra las cosas podrían ser mejores.

Puedes venir, pero no hagas nada sospechoso. – Advirtió ella mientras acomodaba a Kanra en su cintura, no podía olvidar la espada de Shizuka porque después se quejaría.

En ese caso, toma este papel. Podré comunicarme con ustedes en caso de que haya una complicación. – Tom le lanzó un papel en donde tenía apuntado un canal para que le contactaran. También quería darle seguimiento a Shizuka para futuros estudios.

Ahora váyanse, creo que el escuadrón ya está aquí. – Tom los despidió alejándose del dragón que desplegaba sus alas para irse de ahí rumbo a Shizuoland.

00000SHIZUKA00000

Imposible… ¿Qué hace esa persona aquí también? – Liam veía aterrado a la persona que estaba en aquel grupo junto con el dragón.

¿Es que acaso esto era posible?

Tenía que huir, esa persona comenzaba a estar en todas partes.

Su creciente locura volvía a apoderarse de él.

00000SHINRA00000

¡¿Dónde están los intrusos?! ¡Hay reportes de que había un dragón, un dios falso y un demonio aquí! – Dijo un soldado que no identifico a Tom en primera instancia.

Si, había un dragón pero se fue. Atacó a ese dios falso que está tirado en la fábrica. Casi me come en el trayecto. Por cierto, soy el encargado. Tom Tanaka. – Tom sacó su carnet de identificación para evitar levantar sospechas de que algo raro hubiera pasado.

Lo normal es que estuviera en la fábrica. ¿No?

Disculpe mi rudeza. Lo escoltaremos al área segura por ahora. – Dijo el soldado dándole la orden a algunos del escuadrón para que pusieran bajo seguridad máxima a Tom.

Gracias. No pasa nada. – Dijo él siguiendo a los soldados.

Guardaría este secreto hasta del mismo gobierno.

00000TOM00000

VARIAS SEMANAS DESPUÉS

EN EL ÁREA N°45

Luego del incidente de los dioses falsos en la capital, el ambiente estaba bastante tenso en todas las áreas en donde alcanzaba el poder de Einserh. Entre preguntas sin respuestas y rumores que iban desde los más falsos hasta lo más acertados, había demasiada incertidumbre en lo que depararía el futuro. Y además, el miedo que se repitieran los hechos en otras partes dominaba a la población.

¿Qué había sucedido exactamente en la capital?

El gobierno había tapado lo referente a las bestias que habían devorado a los ciudadanos, pero la cifra de muertos fue difícil de ocultar, ya que la información se filtró dando a conocer que había sido un total de 887 muertos.

514 mercenarios, 225 soldados y 148 civiles.

Se dejó todo en que Anoxia había usado una arma química mortal cuyos efectos incluían el provocar alucinaciones en las personas.

Qué buena idea fue ayudarlos a fabricar el Hada Azul. Hemos destruido en un 45% la fuerza militar de Einserh en un solo día sin perder un solo hombre en el proceso. – Felicitó Kraken viendo alguna de sus metas realizadas con ese último ataque. Solo habían tenido que cooperar con otros grupos de demonios para poder tomar el control de los trenes e infiltrar a los humanos de su organización para hacer llegar la droga hasta la Luna Roja en las diferentes distribuidoras sin que los descubrieran.

Esto es solo el comienzo. Lo próximo tiene que ser más grande y destructivo. – Dijo Chase imaginando algo que brillara intensamente en su mente, aún no sabía que sería pero de estaba seguro que tenía que tener esas características.

Tienes razón. Buscaré algún punto débil en sus filas para ver si podemos dar un segundo ataque pronto. Por ahora tendremos que movernos con cuidado. Dudo que se queden tranquilos con lo que hicimos. – Kraken ya tenía algunos posibles objetivos.

Es verdad. Aunque les costará darnos caza. – Sonrió Chase con felicidad.

Tenía que pensar en su próximo objetivo mientras estudiaba lo que había robado en los Archivos.

00000CHASE00000

¿Para qué quieres a estas cosas…? – Preguntó Rokujo haciendo unas jaulas de hielo para unos dioses falsos que estaban inconscientes por falta de aire.

Podrían servirnos para algo. ¿No crees? – Respondió Sasaki.

No lo sé… No se ven como si fueran fáciles de controlar. – Kadota las movió con su telequinesis adentro de la jaula para que Rokujo las terminara de encerrar.

Eran un total de quince dioses falsos los que acababan de caer en el poder de la guerrilla Aqua.

Los tiempos cambian Kadota-kun y Rokujo-kun. Así mismo las armas en la guerra. ¿De qué nos sirve estar siempre asaltando trenes por comida? Les pusieron una bomba a Anoxia el año pasado y esa misma bomba terminó destruyendo nuestra base. Ir por los trenes ya no es seguro y ahora menos después de lo que Anoxia hizo con Einserh, dudo que siquiera podamos acercarnos a varios metros de un tren. ¿Qué haremos ahora? ¿Alguno de ustedes tiene idea? Si la tienen, compártanla. – Explicó la situación Sasaki dejando a los dos en silencio.

Eso pensé. Ir contra Anoxia ya no tiene mucho sentido. Es como si nos peleáramos la comida con un depredador más grande ahora. Nosotros cada vez somos menos. Por eso he pensado que deberíamos prestarle ayuda a Anoxia. – Dijo Sasaki.

¡¿Estás loco?! ¡No podemos hacer eso! ¡Esa gente ha vuelto un infierno todo el desierto! ¡Controlan hasta los cazadores! ¡Venderían hasta su madre si pagaran por ella! ¡¿Cómo puedes pensar así?! – Gritó incrédulo Rokujo al escuchar la propuesta de Sasaki.

Dadas las circunstancias no tenemos muchas opciones, Rokujo. Pronto no podremos conseguir nada para comer ni vivir en el desierto. Las mejores áreas ya han sido tomadas por ellos. Hay que hacer algo, incluso si es algo horrible, hay que sobrevivir. – Kadota dijo de repente dándole la razón a Sasaki.

Me niego. No quiero estar con personas que son capaces de vender a los de su especie. – Dijo Rokujo amenazantemente hacia los otros dos.

Oye, no tiene-… - Sasaki iba a responderle a Rokujo, pero Kadota se adelantó.

Si eso es lo que piensas, entonces Aqua no participará. No te preocupes. Solo evaluábamos ideas. – Kadota sonrió tranquilamente.

Bueno… Si lo dices así. Puedo creerte. Prométanme que no nos meteremos con esa gente. – Rokujo rogó encarecidamente a los dos.

Lo prometemos. No haremos nada. – Sonrió Kadota.

Bien, entonces iré a ver cómo están en la base. Me toca cocinar. Escondan a esas cosas lejos de la base, temo que Avain y Menvil los vean. Ya me costó bastante quitarles el relato del hombre del saco de sus cabezas por culpa de Silver, así que no agreguen más trabajo. – Rokujo comenzó a caminar.

Cuando estuvieron solos Sasaki y Kadota, este último volvió a hablar.

Ayudaré en lo que pueda, pero no voy a meter a Rokujo en esto. No quiero que sepa que tuvimos que ver en esto, ni tampoco el origen de estos monstruos. – Dijo Kadota con seriedad.

Y me imagino que eso incluye el secreto de que ahora estamos en Anoxia. Espero que no me dejes solo en esto, no después de haber ayudado a corromper la droga de la Luna Roja hace un mes. Jajajaja. ¿Verdad, Kadota-kun? – Dijo Sasaki.

Sí, no te voy a dejar solo en esto. Sacaré todo lo que pueda de aquí para vivir un buen tiempo sin estar persiguiendo trenes y demás. – Contestó Kadota esbozando una sonrisa de conformismo.

Era todo lo que tenía.

Tenía que ser tan asqueroso como este mundo para que los suyos sobrevivieran.

Por ello pondría a Aqua sobre el mundo si era posible.

Incluso si tenía que derramar sangre por ellos…

Kadota Kyohei lo haría sin dudar.

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ÁREA N°45

AFUERAS DEL DISTRITO ROJO

¿Y esto qué es…? – Preguntó una Saki Mikajima de 27 años vestida con una bata de médico.

Pues una niña. ¿Qué más…? – Contestó Swan con Vorona frente a él.

Si, lo sé, genio. Lo que quiero saber es… ¿Qué hace esta mocosa aquí? – Preguntó Saki enarcando una ceja con una sonrisa que mostraba su irritación al ver a Swan en su casa.

Chase… Háblale tú, a mi ella me odia. – Dijo Swan en un susurro en busca de ayuda.

Ah, está bien. Saki, querida… Ella es la hija de 1365. – Dijo en un suspiro Chase.

¿1365? ¡Espera! ¡¿La chica que estrelló la cabeza de 0786 contra una pared?! – Dijo Saki emocionada.

¡Mi nombre es Swan, mala mujer! ¡Ya no me llamo 0786! ¡¿Y por qué todo el mundo se acuerda de ella solo por eso?! – Preguntó Swan un poco fastidiado.

Tú también lo recordaste de esa forma… - Agregó Chase.

Así que es una segunda generación. Lo hubieras dicho desde el principio. ¿Cómo te llamas, niña? – Saki tomó la mano de Vorona para llevarla adentro.

Vorona se resistió un poco temerosa de la mujer, pero esta se volteó con una sonrisa.

No te preocupes, en mi dieta no está el comer niños bañados en picante como Orihara Izaya. – Dijo Saki cargándola con ternura.

¿Izaya? – Vorona repitió en pregunta.

Ese nombre le llamaba la atención porque era extraño.

Tan raro como el nombre que había visto en esa carpeta en la capital.

00000SAKI00000

SHIZUOLAND

FOSA DEL DRAMA

¡Izaya! ¡Izaya! No te vayas… ¿Ya me dejas solo tan pronto? – Preguntó Shizuka desde el fondo de aquel hoyo con paredes resbalosas que impedían que él escapara de ese sitio.

Tengo sueño. Y no tengo ganas de hablar. – Dijo ella directamente.

¿Y eso? Tú siempre eres tan habladora. – Contestó Shizuka con sarcasmo.

Haruka solo lo miró molesta.

Tu carácter está peor que otros días. Baja. Hablemos. Dime qué es lo que te molesta~. – Invitó Shizuka a su fosa del drama como le habían apodado al lugar de encierro del dramático número uno del desierto.

Si yo bajo, debes estar seguro de que te romperé varios huesos. – Advirtió ella.

No importa~. – Dijo Shizuka levantando la mano para hacerle amague para que ella bajara.

UN POCO LEJOS DE AHÍ…

Ah… El ciclo de los huesos rotos. Me preguntó que le romperá esta vez. – Dijo Kanra sentada en lo alto de un grupo de rocas observando la situación. Ya podía expandir su presencia a una distancia decente, lejos de la espada que contenía su alma, por eso tenía la habilidad de observar varios lugares sin necesidad de usar un huésped como al principio.

Ahora regresando al punto que la tenía como vigía en esos momentos.

Había razones para que Shizuka estuviera encerrado en esa fosa.

Buenas razones para evitar que la humanidad de él huyera de su interior.

SEMANAS ATRÁS

Había pasado más o menos dos días desde que habían regresado de la Capital con un moribundo Shizuka. El mercenario a partir de ese tiempo pasó cinco días al borde de la muerte con fiebre alta que amenazaba con quemar su cerebro si no se le trataba. Ya al séptimo día, Haruka comenzaba a sentir el leve temor de que Shizuka no sobreviviría un día más.

Fue cuando tuvo un sueño.

Escuchó una voz que sentía que no había escuchado antes, pero no recordaba tampoco el momento en que esa voz le había llegado.

Solo sabía que la había escuchado.

Y esta voz le dijo en sueños…

"Tú sangre es la respuesta."

"También el quien eres ahora. No lo olvides."

Ella en el primer momento no lo entendió.

¿Por qué su sangre era la respuesta?

¿Qué tenía de especial?

Ella era un simple demonio como los demás.

¿O quizás no…?

No fue hasta la mañana del octavo día en que Haruka se aventuró a intentar su última maniobra de rescate. Cortó la palma de su mano con la espada llamada Kanra y dejó caer una gota de su sangre en la boca del mercenario. Era algo loco y sin lógica, pero ella sentía que había algo que quizás podría descubrir con esta acción.

No perdía nada con intentarlo.

Claro está que no hubo un efecto inmediato.

Haruka había jugado su última carta.

Shizuka moriría al final.

O eso pensó ella…

La mañana del noveno día, las cosas dieron un giro repentino.

¡Cuidado! – Haruka logró apartar a Ivanov del ataque de un cuchillo de cocina.

Gracias, Izaya. Mejoró de la noche a la mañana… No esperaba que despertara tan de repente. – Dijo Ivanov retrocediendo para buscar el arma con los sedantes.

Yo tampoco… - Haruka agradeció a su sangre, aun cuando en estos momentos comenzaba a temerle tanto como a su poder.

¿Por qué podía hacer esto?

Solo una gota había vuelto a Shizuka a la vida.

Luna Roja… - Shizuka dijo en un susurro.

Su mirada estaba perdida como su ser interno.

Es la abstinencia de la que habló ese científico. – Ivanov enseguida contactó a Tom.

Bien… - Haruka estaba lista para noquearlo si se daba la orden.

Contenerlo no sería un problema en comparación a cuando estaba en un estado más peligroso.

Ya veo, así que por fin pudo despertar. Deben encerrarlo y no darle lo que quiere. No debe tomar Luna Roja por nada del mundo. Toda droga debe dejar su cuerpo. Esto será muy difícil, además de que se pondrá violento. – Ordenó Tom.

Desde ese momento Shizuka fue encerrado en aquella fosa.

DE VUELTA AL PRESENTE

Oh, gracias por venir hasta mis aposentos. Ahora…– Shizuka corrió hacia ella dispuesto a tomarla como rehén para que lo sacarán de esa fosa y así poder conseguir Luna Roja para no ver todo de ese mismo color. No soportaba ver fantasmas que lo vinieran atormentar durante la noche, ya estaba harto y al borde de la locura máxima. Por eso, conseguiría Luna Roja o moriría en el intento.

Es inútil que intentes tomarme de rehén otra vez… ¿Acaso la abstinencia te ha vuelto imbécil? Eras menos suicida antes. – Haruka plantó su pie en la cara de él y lo empujó hacia atrás para hacerlo tambalear. Entonces tomó su brazo para darle vuelta sobre su propio eje, haciendo que al final él cayera de cara al suelo. La pelinegra sostuvo su brazo mientras se sentaba sobre su espalda con una expresión apática.

¡No tienes piedad…! ¡Mujer sin corazón! – Gritó Shizuka adolorido sacando la cabeza de la tierra. Con ese último golpe, su razón había vuelto y ahora recordaba que aunque atacara a Haruka no podría ganar y además se vería más idiota de lo que él mismo ya le parecía.

Era humillante, pero algo gratificante para él.

Al menos no podría matarla.

No quería otro muerto por sus impulsos asesinos a causa de la abstinencia de la Luna Roja.

¿Acaso es necesario que la tenga contigo? Si no soportas la abstinencia eres libre de aplastar tu cabeza con alguna roca de por ahí. – Sugirió ella apretando su brazo con fuerza para que tiritara por el dolor. Para Shizuka esa era una clara advertencia de ella, para que él siquiera pensara en hacerlo.

¿Sabes? A veces eres demasiado contradictoria. – Dijo Shizuka sintiendo como dejaban su brazo libre mientras el peso que estaba sobre él se iba lejos.

¿Ah, sí? ¿Y eso por qué? – Haruka se sentó sobre una roca enorme para descansar. No podría salir de la fosa por ella misma al ser algo profunda y resbaladiza, solo esperaba que Ivanov se percatara de su ausencia y viniera con Mila.

Dices cosas como que me muera, pero al final también te enojas si lo intento hacer. Eres difícil de comprender. – Dijo Shizuka sentándose en el lugar donde antes Haruka lo había estrellado de cara contra el suelo.

Sigue soñando. Creo que te golpeé muy fuerte. – Bromeó ella aunque la expresión de su rostro no daba entender eso, al contrario, dejaba claramente que ella hablaba en serio.

Tu crueldad me mata con ternura. – Dijo él con sarcasmo de nuevo.

Por cierto. ¿Por qué estás de peor humor hoy? Desde que desperté andas así. – Preguntó él notando a Haruka más evasiva que de costumbre.

Quién sabe. – Contestó ella.

Vamos, estoy aquí a punto de volverme loco… ¿Y te niegas a decirme algo que podría hacerme pensar en otra cosa que no sea Luna Roja? ¡¿Qué clase de enfermera eres?! ¡¿Y por qué siquiera llevas un traje de enfermera?! – Shizuka sintió como una piedra muy pequeña se estrelló contra su frente.

¡Duele! – Shizuka se retorcía en el suelo con dolor mientras se tocaba con ambas manos su frente.

Es que si te cuento… Puede que no me creas. – Dijo ella ignorando el sufrimiento de él.

¿Apostamos? – Preguntó él.

CINCO MINUTOS DESPUÉS…

¡¿Hay hadas que predicen la muerte…?! ¡Da miedo! – Le aterrorizaba pensar que aquella Hada que no era nadie más que Eithne, había predicho que habría una muerte y lo más probable era que esa sería la de Haruka si iba a la Capital.

Pero esta muerte no se había dado…

"Lo creyó…" – Pensó ella.

¿Y entonces dices que esa pelea se dio el mismo día que el suceso de la capital…? ¿Cómo terminó esa pelea? – Preguntó él.

Pues… - Técnicamente eso era lo que tenía de pésimo humor a Haruka.

La conclusión de esa batalla a muerte.

Y también lo que sucedió después de que terminara el asunto de Shizuka.

SEMANAS ATRÁS

EL DÍA DEL INCIDENTE CON EITHNE

Haruka esquivó una gran mano hecha de sombras que amenazaba con golpearla si no lo hacía. Luego de más de 30 minutos de pelea, ella comenzaba a cansarse, si ella tenía resistencia en batalla, Eithne la superaba tres veces en ese aspecto. Lo peor es que las armas que poseía no podían hacerle ningún daño a la dullahan. En términos pesimistas, no había cómo ganarle a Certy Sturluson en una pelea de larga duración.

Tenía que encontrar una forma para ganar contra la dullahan.

Y mientras ella pensaba eso, unas sombras se habían trasladado por el suelo hasta su retaguardia. La trampa de sombras envolvió a Haruka en unos cuantos segundos quitándole toda su movilidad y presionando sus huesos hasta el punto en que ella podía escucharlos crujir.

Eithne la había atrapado por fin.

Por fin… Pensé que jamás lograría atraparte. – Eithne sonrió percibiendo como su rostro se sentía incómodo con la expresión. Había pasado un buen tiempo desde que había sonreído con alivio.

No puedo ir contigo esta vez… - Haruka luchaba por soltarse.

"No quiero que mueras." – Dijo Eithne en su mente.

Las palabras simplemente no podían salir de ella.

I-Izaya… Yo… No puedo dejarte escapar. – Eithne comenzó a encerrar a Haruka en una esfera oscura, pero esta se detuvo a medio cubrir. Una columna de fuego impedía que la esfera se cerrara y Eithne no entendía qué pasaba. ¿Qué clase de fuego podía estorbarle en esos momentos? Ella siempre había podido ganar contra el fuego de Haruka.

¿Qué estaba pasando?

Ya te dije que no puedo. – Haruka desde la esfera puso toda la voluntad que pudo en su ataque, debía destruir su prisión que no eran más que esas sombras. Tenía que hacer un fuego lo suficientemente capaz de ir en contra del poder de un ser sobrenatural. Si no lo hacía, Shizuka iba a morir como un idiota en la capital.

¿Qué…? – El fuego envolvió a Eithne antes de que pudiera alejarse quemando su cuerpo con voracidad.

Este no era un fuego normal.

"Espera… No. No la lastimes. ¡Espera!" – Haruka se dio cuenta que no podía controlar su propio poder. El fuego seguía expandiéndose sin ella conseguir detenerlo. La pelinegra se lanzó hacia el centro del fuego en donde ya Eithne estaba envuelta y tomó lo que quedaba de este para saltar lejos de la peligrosa llamarada.

Su horror vino al comprobar que solo quedaba la cabeza de la dullahan.

Culpa.

Miedo.

Tristeza.

Odio hacia ella misma.

Todo eso invadió el corazón de Orihara Izaya.

¿Qué había hecho?

No. No podía haberle hecho esto a Eithne.

No.

No.

No.

¡No!

Ella rogaba que fuera una mentira.

C-Celty… - Haruka habló entrecortadamente.

Ah, está bien así… Termina conmigo. – Pidió Eithne perdiendo la consciencia poco a poco.

No, si paraba aquí, Celty sobreviviría.

No. – Haruka respondió y con paso decisivo fue de regreso a Shizuoland.

Dejaría la cabeza en el edificio más seguro antes de irse.

Ella volvería y luego se encargaría de Eithne por el resto de su vida. No podía dejarla en ese estado a su suerte, pero sabía que no podía llevarla hasta la capital. Eithne siempre le decía que allá en ese lugar había gente que la estaba buscando. Con solo acercarse, podían sentir la presencia de ella y mandar a sus guardias para capturarla.

Por eso ni siquiera pensó en la posibilidad de llevarla a la Capital.

DE VUELTA AL PRESENTE

Pero la cabeza de ella no estaba aquí cuando regresaste… -Dijo Shizuka.

La cabeza desapareció… – Respondió ella.

Por más que busque en los alrededores, no encuentro a Celty. – Suspiró ella con molestia.

Shizuka comenzaba a entender el mal humor de la pelinegra.

¿Qué había pasado con la cabeza de Celty?

En medio de sus cavilaciones, a Shizuka le dio por mirar hacia arriba encontrándose con los ojos de un gran reptil.

¡Ahhh! Ah, el dragón… En serio, Izaya. ¿De verdad crees que sea buena idea conservar a ese? Se ve que quiere aplastarme. Lo veo en sus ojos. – Shizuka todavía no se acostumbraba a tener a esa bestia cerca todo el rato, se había salvado muchas veces de ser devorado por un dragón, para que ahora Haruka trajera a uno como si nada. Mila lo miró con mala expresión e hizo descender una de sus patas delanteras para aplastar un poco a Shizuka sin matarlo.

¿Lo ves? Esa cosa naranja me odia. – Shizuka se quejó sintiendo como el peso sobre él aumentaba, si Mila hacia eso un poco más, estaba seguro que moriría aplastado.

¿Ah, sí? Debe ser idea tuya. – Haruka sonrió.

Ese dragón es tan cruel como tú eh… ¡Suéltame! – Shizuka pataleaba al sentirse sin aire.

Y fue entonces que la transformación de Mila se deshizo dejando a un niño de 8 años caer sobre la espalda del rubio.

Maldición… La transformación… - Mila miró nerviosamente a Shizuka y este le devolvió una sonrisa malvada.

Ah… Así que era un niño. – Eso era algo que ni siquiera ella esperaba, había vivido semanas pensando que eran un dragón de verdad.

¡Déjame en paz, maldito mercenario! – Mila trataba de huir.

Maldecía su suerte por haber revelado accidentalmente su identidad, ahora no sabía que le harían esas personas.

No~. Ya sabía que era raro que un simple animal me tuviera tan mala voluntad. – Shizuka jalaba sus mejillas con algo de fuerza para torturarlo.

¡Nee-san! ¡Ayuda! ¡Este idiota me lástima! – Pidió ayuda el menor.

¿A quién llamas idiota? Quisiera conocer tus razones para hacerte pasar por un dragón. ¿Acaso eres un espía? ¿Eres de Anoxia? ¿Eres de Aqua? ¿Quién eres? – Shizuka lo torturaba ahora con cosquillas.

¡Jajajajajajajajajajaja! ¡Déjame! ¡Jajajajajajajajaja! ¡Y-Yo no soy… jajajajaja un espía! ¡Solo me escondía! ¡Jajajajajaja! – Mila lloraba de la risa.

¿De qué te escondías? - Shizuka lo soltó.

Ah… Te odio, maldito peliteñido. Nadie se acerca a los dragones. Así nadie me molesta e intenta atraparme. Además… - Mila se detuvo a media oración.

¿Además? – Preguntó Haruka.

Tenía miedo que Orihara Izaya me comiera bañado en salsa picante. Escuché que come niños y que anda por estas áreas. – Dijo Mila asustado.

Puff… ¡Jajajajaja…! No puedo creer que ese rumor siga vigente. – Shizuka se rió recordando a esa horrible persona que él llamaba Vigilante.

Me gusta el picante, pero no como niños. – Dijo Haruka desde su lugar.

¿Eh…? ¿Qué dices, Nee-san? – El niño no entendía.

Ella es Orihara Izaya. – Shizuka señaló hacia donde estaba Haruka.

Ya veo… Espera. ¿Qué? ¡¿Orihara Izaya no era una bola gigante destruye ciudades?! – Mila miró incrédulo a la pelinegra.

Es increíble que la gente aun crea eso… - Shizuka reía por lo bajo.

Había tantas cosas que no sabían de Orihara Izaya que él si conocía.

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EN LA NOCHE

EN ALGÚN LADO DEL DESIERTO

Ah, Celty. Y al final terminaste desesperándote. Aunque no atacaste a ese humano, sino que fuiste directamente por ella. Debo decir que eso no lo esperaba. – Dijo Lacrimosa en forma de chica caminando por el desierto con una adormilada dullahan cuya cabeza brillaba intensamente en la noche.

¿Eres tú, no…? – Dijo Eithne sin abrir los ojos.

Podía reconocer esa forma de hablar.

Era la entidad que había atacado un año atrás a Haruka.

Suponiendo que te refieres a quien atacó a tu "amada" hace un año. Si, ese soy yo. – Respondió Lacrimosa.

¿A dónde me llevas? – Preguntó Eithne.

Te llevo a un lugar en donde podrás recuperar tus fuerzas. – Dijo Lacrimosa deteniéndose en un pedestal dentro de un edificio abandonado.

¿Por qué? ¿No me odiabas…? – A la cabeza le costaba mantenerse despierta.

Te odio. Eso no ha cambiado. Aunque dudo que recuerdes algo más de nosotros en el pasado. Pero eso no importa. No estoy haciendo esto porque quiera. Solo lo hago porque alguien se enojaría si solo te dejo desaparecer, así que procura no volver a meterte en mi camino. La próxima vez no te dejaré salir airosa. – Dijo Lacrimosa levantando la cabeza a centímetros de su rostro para mirarla a los ojos que se habían abierto con aquella declaración.

¿A quién te refieres? Dímelo… - Pidió ella sintiendo como unos dedos se posaban en sus labios.

Shh… Celty, debes dormir un tiempo. Olvida el pasado. Olvídalo mientras puedas. – Lacrimosa se alejó con una sonrisa, dejándola ahí para sellar el lugar con un talismán hecho especialmente para esta tarea.

No… Dímelo… ¿Es Namie, verdad? Namie… - Eithne sucumbió ante el sueño después de mencionar ese nombre.

Al fin se durmió… Qué molesta. No recordará nada de esto. Espero… – Dijo Lacrimosa caminando de vuelta al desierto.

La dullahan entonces se sumergió en el mundo de los sueños.

Sueños del pasado.

Revivió el primer momento en que se encontró con el ser llamado Orihara Izaya.

SEIS AÑOS ATRÁS

Niña… ¿Sabes que este es mi territorio? No permito seres como tú en este lugar. No me gustas.- Eithne habló con semblante frío y molesto a razón de que alguien había ingresado en su bosque en medio del desierto.

No le gustaban los seres humanos.

Eran débiles.

Erráticos.

Destructivos.

Eran naturalezas que eran más letales que beneficiosas para el mundo.

El estado en que estaban las cosas en el mundo era la mejor prueba de ello.

Criaturas sobrenaturales como ella, habían tenido que esconderse en lugares pésimos por culpa de los humanos, temiendo que tomaran los mismos procedimientos contra ellos como habían hecho con su propia especie.

Sí.

Porque humanos y "demonios" eran la misma cosa.

Solo eran diferentes etiquetas para la misma entidad.

Humanos o demonios, seguían destruyendo todo mientras se dañaban entre ellos.

Por eso no quería ninguna criatura como esa cerca de ella.

Y si se atrevían… Ella tomaría sus almas y las devoraría como muestra de su desprecio.

No… Yo tengo que buscar algo. Podría estar aquí. – Dijo Haruka mirando a todas partes con cansancio.

Haruka estaba por desfallecer.

Tú lo pediste. – Eithne sin siquiera hacer otra advertencia con frialdad agarró el cuerpo de Haruka por el cuello e introdujo su mano dentro de su pecho para extraer su alma. Al hacerlo, una esfera roja iluminó la oscuridad de lo que parecía ser el atardecer, recordándole a la dullahan lo vivos colores de este al ver el alma de Haruka. Ella enseguida soltó el cuerpo de la adolescente y se dedicó a observar un poco más aquel trozo de la existencia de Orihara Izaya.

Es un alma bastante bonita. Es tan brillante. Podría hacerme un buen sirviente a partir de ella. – Dijo Eithne observando entre sus manos la luz que se volvía más intensa a medida que pasaban los minutos.

¿Qué podría ser…? ¿Un zorro? ¿Un lobo? – Eithne no podía decidirse. Mientras aún estaba sumida en sus pensamientos sobre en lo que debería convertir a Haruka a partir de su alma, no se dio cuenta de la corriente de fuego que comenzaba a envolver los alrededores tomando la forma de una gran serpiente.

¿Eh…? ¿Qué es esto? – Eithne al percatarse intentó alejar a la serpiente con sus sombras, pero la serpiente las destruyó envolviéndola de paso.

¡¿Qué eres?! – Gritó Eithne al verse sin escapatoria, notando también que la esfera había caído en el suelo rodando hasta la inerte Haruka.

No soy alguien en especial. Solo he aparecido para evitar que le hagas algo a mi flor silvestre~. Le tengo muuuuucho aprecio como para dejar que le hagas daño. Además siento que debía haber sido un dragón y no un zorro o un lobo. Su pésimo humor me hace pensarlo. Ahora si habláramos del otro Izaya, siento que debería ser una gran araña. Aunque esto no viene al caso… - Dijo la serpiente.

Un dragón… No lo había pensado. ¿A qué te refieres con el otro "Izaya"?– Preguntó Eithne mientras pensaba en un plan para soltarse. El fuego que la envolvía no parecía del común porque le hacía daño.

mmm, nada. Ya lo entenderás en su momento. Ahora lo que me interesa es que no le hagas daño a ella o si no te comeré~. Me hace falta energía, así que me vendrías bien para recuperarme de mi estado. ¿Sabes? – Al escuchar esto de la serpiente, Eithne entró en pánico, nunca pensó que otra entidad sobrenatural pudiera devorarla.

¡Noooo! ¡Suéltame!– Eithne usaba sus sombras para cortar a la serpiente, pero como esta estaba hecha de fuego no daba ningún resultado.

Era una broma, Celty~. Ya no tengo razones para querer verte muerta de cualquier forma. – La serpiente soltó a Eithne para empujar con su cabeza el alma de Haruka hacia su cuerpo para que entrara de nuevo y reviviera de su breve coma. Por supuesto, la pelinegra no despertaría enseguida, debido a que Eithne había sacado su alma muy abruptamente. Demoraría en recobrar la consciencia al menos unas horas más.

¿Cómo sabes mi nombre…? – Eithne veía como la serpiente tomaba con su cola el cuerpo de Haruka.

Digamos que ya nos hemos visto hace muuucho tiempo atrás, aunque supongo que es difícil que me recuerdes. Por cierto, creo que la próxima vez que Izaya te vea será muuuy hostil contigo, así que vete preparando. Solo intervine a razón de que la pobre acaba de llegar y no sabe nada de este lugar. Otra cosa… ¿Podrías guardar este secreto? No quiero que sepa lo que sucedió aquí y menos de mi existencia. – Dijo la víbora teniendo en mente de que esa persona había dejado a Haruka en ese lugar para que fuera asesinada a propósito, aprovechando que la adolescente aún estaba perdida.

Además su desesperación por regresar a Ikebukuro estaba nublando su mente.

E-Está bien. – Dijo Eithne.

Entonces adiós~. – La serpiente se elevó en el cielo desapareciendo de su vista después de un rato junto con Haruka.

¿Qué había sido eso?

La misma Eithne no lo entendía.

¿Qué clase de criatura era esa?

Era capaz de competir contra ella.

¿Tal vez la serpiente era su madre y Haruka podría volverse así de poderosa después de varios años?

¿Haruka sería fuerte también?

Eithne deseaba averiguarlo a pesar de la amenaza de la serpiente, aun cuando sus suposiciones eran algo alocadas y carecían de sentido.

El punto era que Haruka podía ser una existencia interesante.

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AFUERA DEL DISTRITO ROJO

Todo indica que tiene muy buena salud. Podría ser por los poderes de su madre. No se parece en nada a los otros "segunda generación" que me trajiste antes. - Dijo Saki dándole un caramelo a Vorona para que se fuera a jugar con Swan.

Eso noté. Los otros se veían enfermos. – Dijo Chase.

Normalmente los hijos de nuestra generación tienen problemas para nacer si uno de sus progenitores es un humano. Siempre mueren con su madre. O eso he visto en estos años. Por eso es impresionante ver a Vorona. Puede que tenga el olor de un humano mezclado con el suyo, pero eso cambiará. Mimetizarse con los demonios no le será un problema. – Dijo ella.

Ya veo. Entonces quédate con ella un tiempo. – Pidió Chase.

¿Qué? Yo no quiero. ¿Por qué tú no puedes? Pensé que había una razón para que te la llevaras de la capital. – Saki dijo sorprendida.

No, solo no quería que fuera estudiada como un conejillo por Einserh. No puede estar conmigo. Si la ve Anoxia van a querer llevarla a trabajar al Distrito Rojo cuando crezca. No tengo mis manos metido en eso, así que dudo que puedo ayudarla si queda involucrada en eso. Solo enséñale lo necesario para vivir y después puedes dejar que se vaya. Ella aprende rápido. – Chase mencionó el detalle del Distrito Rojo a propósito para suavizar la respuesta de Saki. Sabía que ella no le agradaba la idea de ver una niña sumergida en esas cosas. Además no era mentira que él no pudiera cuidarla. También él no era una persona tan amable como para encargarse de un niño.

Vorona le agradecería no estar cerca de él si supiera cómo era él en realidad.

Además Vorona podría estorbarle.

Está bien. Solo será un tiempo. – Dijo Saki con un suspiro.

Era mejor para Vorona estar lejos de Anoxia.

También creo que deberías mudarte. Las cosas se pondrán bastante movidas por esta área en los próximos años. – Chase dejó dos collares anti-antena.

El Vigilante no estaría por esos rumbos por un buen tiempo.


EXTRA N°23 - ¿FLAN?

RAIRA

7 AÑOS ATRÁS

Muchachos, en la clase de hoy prepararemos flan. He decidido tomar esto como una nota importante para la clase, así que esfuércense y recuerden que la cocina es amor~. – Dijo la profesora de economía familiar.

El nombre de esta profesora era Sugimura Kanako.

Ella había entrado una semana atrás, cuando las pruebas finales estaban a la vuelta de la esquina. Por esto, a Kanako se le había encargado el evaluar a los estudiantes de esa asignatura para que fuera acostumbrándose al ambiente de trabajo. Como era una practicante, a ella no le pareció que fuera un problema. Claro estaba que ella desconocía por completo la fama de esta institución, y aún peor, la existencia de ciertos estudiantes problemáticos en aquella clase en específico.

Profesora. ¿Serán los mismos grupos de siempre? – Preguntó un estudiante.

No, esta vez hice el sorteo, ya que estamos hablando de una prueba. Quiero ver cuánto compañerismo hay entre ustedes. – Dijo ella pensando que hasta de ese punto tomaría nota para sacar la calificación final.

¿Eh? ¿Por qué? – Se escucharon las voces decepcionadas de algunos estudiantes, pero la profesora no le importó mucho. Quería ver qué tal eran aquellos alumnos con el trabajo en equipo.

DIEZ MINUTOS DESPUÉS…

"Ella dijo compañerismo… ¿Verdad?" – Todos los estudiantes en aquel salón tenían ese pensamiento en sus cabezas al ver cuáles eran los integrantes del primer grupo.

Si había una palabra que describía lo que había en esos dos que encabezaban la lista de aquel equipo esa sería…

Odio.

El más puro odio por el cual eran tan conocidos en el plantel.

Sugimura Kanako no sabía a qué seres había unido para condenar la clase a una fiesta de cosas voladoras y filosas.

Este es el grupo 1. Lo repetiré si no escucharon. Orihara, Heiwajima, Tamayo y Saotome. – Repitió Kanako volviendo a dejar a la clase en un profundo silencio.

Un profundo silencio que solo era destrozado por los comentarios burlescos de cierto chico de lentes.

Jajajajaja. Han mencionado la palabra compañerismo y luego el nombre de ustedes dos. ¿No les parece gracioso? – Dijo Shinra a los dos que estaban algo cerca de él.

Cállate, Shinra. No hay forma que haga grupo con esa maldita pulga. – Dijo Shizuo negándose por completo a cooperar.

No creo que las bestias puedan cocinar algo decente. Temo que Shizu-chan se coma lo que estoy preparando como si fuera un perro. ¿Profesora, me deja ponerle un bozal a Shizu-chan mientras cocinamos? – Dijo Izaya con una sonrisa que irritó más a Shizuo en su lugar.

¡¿Qué dijiste?! ¡Te pondré ese bozal a ti! – Shizuo sujetó a Izaya de repente por la camiseta sin importarle que Kanako estuviera presente.

¡¿Eh?! ¿Qué sucede? – Kanako exclamó asustada.

Profesora… Exijo un grupo de dos. No hay forma que podamos sobrevivir a esos dos. – Dijo Tamayo sin perder tiempo.

Ellos se llevan como el agua y el aceite a fuego máximo. No podemos estar con ellos. Moriremos antes de que el flan esté listo. Háganos caso. Los otros profesores nunca los ponen juntos en el mismo grupo, o si lo hacen, siempre dejan a Kadota y a Kishitani. ¡Sí! ¡Por favor, pido un intercambio! – Dijo Saotome casi como un ruego.

¿Eh…? No. Deben aprender a llevarse bien. Orihara. Heiwajima. ¡Llévense bien…! – Dijo tímidamente Kanako.

¿Qué? – Shizuo e Izaya la miraron con sus auras asesinas al nivel de poder freír un pollo con la intensidad de su odio.

"¡Dan miedo!" – Kanako se quedó sin voz por el temor que transmitían ellos dos.

Shizuo. Déjalo. No causes problemas. – Kadota apareció y puso una mano en el hombro de Shizuo.

"¡Kadota! ¡Eres nuestro héroe!" – Gritaron todos los demás en sus mentes, viendo que era la única alma dispuesta a parar este enfrentamiento que podía tornarse en uno muy sangriento si no se hacía nada.

Bien dicho, Dotachin~. – Dijo Izaya quitando la mano de Shizuo de su camiseta.

La mirada de Izaya al hacerlo estaba cargada de burla.

Shizuo solo quería golpearlo hasta que no fuera capaz de hacer esa expresión.

Deberías dejar de provocarlo en clase, Izaya. Podrías crear una estampida humana tratando de huir del peligro. – Dijo Shinra con una sonrisa viendo que todos estaban listos para correr en cualquier momento.

No se puede evitar~. Si Shizu-chan no fuera tan bestia podría evitarse esto. – Dijo Izaya caminando hacia su grupo.

Shizuo. Solo intenta tolerarlo un rato. Recuerda que estamos a un mes y medio de graduarnos. Si te expulsan no podrás disfrutar de tu diploma. No quieres que tu familia entristezca. ¿Verdad? – Kadota intentaba calmar a Shizuo con todos los argumentos que tenía a mano.

Está bien. Solo hoy. – Dijo Shizuo fastidiado caminando hacia su nuevo grupo.

No podía dejar que por culpa de las provocaciones de Izaya, él fuera expulsado en la recta final. Estaba seguro que no vería a Izaya después de la graduación. Esperaba tanto el no que tener cruzar sus caminos nunca más. Por eso se calmaría y dejaría pasar cualquier cosa que dijera él durante ese día.

Shizu-chan~. Esforcémonos por el flan~. – Izaya dijo esto al verlo llegar hasta la mesa de ellos.

No metas tus patas sucias de insecto en el postre, Izaya-kun~. – Advirtió Shizuo.

Al mirarse ambos con molestia, un leve recuerdo pasó por sus mentes fugazmente.

Pudín.

El incidente del pudín del año anterior hizo una inesperada aparición al estar relacionado a un postre como el flan.

Inmediatamente Shizuo e Izaya se pusieron lo más lejos del otro en la mesa dejando extrañados a Tamayo y Saotome quienes no entendían ese repentino comportamiento. Aunque para ellos era conveniente porque así podrían terminar el flan si ninguna baja en el salón y con sus vidas intactas.

La siguiente media hora, ni Shizuo ni Izaya dijeron ni una sola palabra mientras el postre se terminaba sin más complicaciones.

Ya todos se pueden ir. He evaluado sus postres aunque los del grupo 1… No me parece que hayan cooperado los cuatro. Solo Tamayo y Saotome trabajaron. No se vale solo ver. – Kanako volvía a su modo de profesora normal, borrando de su cabeza lo que había pasado media hora atrás.

Profesora Sugimura. De verdad no nos importa que ellos no hayan cooperado. Nos dieron… ¿apoyo moral? – Tamayo intentaba que Kanako dejara pasar el asunto.

No. Ellos dos tendrán que hacer un flan. Solo tomaré en cuenta el trabajo de ustedes dos. Recuerden, debe haber compañerismo. – Kanako sentenció poniendo la calificación solo a los dos que trabajaron.

No hay forma que haya cooperación con esos dos… Ríndase y viva para contar esta historia a sus nietos. – Dijo Saotome dramáticamente.

No, olvídala. Debemos salvarnos ahora. ¡Corre y no mires atrás, Saotome! – Tamayo jaló del brazo a Saotome para escapar con los demás estudiantes que sabían que en cualquier momento podría arder Troya de nuevo.

Qué exagerados. Lo más que puede pasar es que vuelen muchas sillas por la ventana. – Dijo Shinra en el pasillo.

No creo que eso sea bueno… - Dijo Kadota algo nervioso.

No podían hacer nada por ellos, la profesora había dejado clara su decisión con respecto a la nota final de economía familiar.

Bien, me iré durante una hora. Cuando regrese debe estar listo el flan. Solo diviértanse preparándolo y hagan las paces. Está muy mal llevarse así cuando son compañeros. Ah, y la cocina es amor~~. – La profesora rara salió del salón dejando a los otros dos con un lema que solo les fastidiaba interiormente, si no fuera una asignatura ellos se hubieran largado de una vez a sus casas.

Aunque no es como si fuera una asignatura importante de cualquier forma.

La cocina es amor, pero nos deja una hora para matarnos aquí. Jajajaja… Solo me provoca reír. – Dijo Izaya notando que Shinra había aprovechado para huir cuando no estaba viendo.

Izaya suponía que iba a ver a su amada Celty…

Kadota tampoco estaba por ningún lado, eso quería decir que ni él quería estar involucrado en esto.

Estaban solos…

Si no fuera un flan, ya me hubiera largado. – Dijo Shizuo tomando la receta que estaba en la mesa.

Es verdad. Amas las cosas dulces. – Dijo Izaya.

Lamentablemente este momento solo les traía la sensación deja vu de su conversación en Okinawa.

Siempre los momentos en que se quedaban solos eran instantes raros e incomodos.

¿De qué se supone que hablarían ahora para evitar pelear?

Izaya no quería establecer ninguna cercanía con el ser que consideraba una bestia que atentaba contra el ambiente de sus humanos.

Etto… ¿Shizu-chan…? – Dijo Izaya percatándose de lo que Shizuo estaba haciendo.

¿Qué quieres? No molestes. – Dijo Shizuo aun preparando algo en la estufa.

¿Qué se supone que estás haciendo…? ¿Eso es caramelo…? – Izaya preguntó aun dudoso.

¿Eh? Si… ¿Por qué? – Preguntó Shizuo sin entender la expresión del otro.

Tu caramelo ya se arruinó. ¿Nunca has hecho flan horneado antes, verdad? – Dijo Izaya apartándolo con el brazo de la estufa para apagar el ya negro caramelo.

No… Nunca. ¿Y tú? – Shizuo volteó avergonzando, no tenía la mínima idea de cómo hacerlo.

No exactamente, solo he visto como lo preparan. Estoy seguro que no es así. No tienes que dejar tanto tiempo el azúcar en el sartén. Inténtalo de nuevo, yo seré tu sabio guía. – Izaya sonrió triunfantemente.

No gracias. No quiero que tú me guíes. – Dijo Shizuo orgulloso.

Ah~, es que Shizu-chan no quiere terminar por qué quiere quedarse a solas conmigo. Kyaa~, no pensé que fueras así. Adelante, yo te haré compañía si tan desesperado estas mientras te veo dejar otro caramelo como tu bestial interior. – Contestó él de vuelta.

¡Como si fuera verdad! Vamos, haz el caramelo tú ahora. – Ordenó Shizuo.

No gracias. No tengo buena mano para la cocina de postres, Shizu-chan~. Solo he dicho que he visto como los hacen, pero no quiero intentarlo. – Izaya suspiró.

Ah, claro, Izaya-kun teme que su caramelo sea peor que el mío. – Shizuo se burló dándole la espalda a Izaya para intentar hacer el caramelo perfecto en este segundo intento.

¿Qué temo que sea peor que el tuyo? Shizu-chan, quítate. – Dijo Izaya empujando a Shizuo para ponerse frente a la estufa.

LUEGO DE CINCO MINUTOS…

Alguien también tiene un bestial interior por lo que veo. – El rubio agregó toda la burla que podía reunir su voz al ver el caramelo oscuro y quemado en el sartén.

Calla, Shizu-chan~. – La voz melosa de Izaya sonaba totalmente irritada.

Habían pasado ya treinta minutos y no habían logrado más que aquella competencia de caramelos "perfectos".

"Kanra hacía ver esto demasiado fácil…" – Izaya se acordó que una vez había visto a su compañera hacer flan de lo más sencillo en menos de una hora.

Pero él era un asco en esto al igual que Shizuo.

Entonces Izaya volvió a mirar a los ojos a Shizuo.

¿Qué…? – Preguntó Shizuo al notar que Izaya solo lo miraba sin decir nada.

Si te quieres ir rápido... Haz el flan y yo intentaré preparar el caramelo. – Pidió Izaya tomando una tarea en el trabajo sin quejarse.

Superaría a Shizuo haciendo caramelo.

Era una meta idiota que le podía dar mucha satisfacción.

De repente estás motivado. Haré un flan tan genial que no necesitaré tu horrible caramelo. – Dijo Shizuo yendo por su lado a preparar lo demás.

30 MINUTOS DESPUÉS

Qué bueno. Pudieron terminar el flan a tiempo. ¿No se sienten bien de haber cooperado? Ahora podrán hacer las paces. – Kanako dijo inocentemente mientras miraba el extraño flan que tenía una apariencia… ¿verdosa?

¿Acaso habían usado una especie de colorante para que se viera vistoso?

Se preguntó inocentemente la pobre mujer.

Claro, Shizu-chan y yo nos llevamos perfectamente gracias a usted. Nuestra amistad se ve reflejada en el sabor de este flan. – Dijo Izaya con una sonrisa maligna en su rostro.

Si, perfectamente. También va nuestro amor por usted por dejarnos hacer las paces en este salón por una hora completa. – Dijo Shizuo apáticamente dejando su molestia en su interior.

Ya veo… Bien, lo probaré. – Ella sintió que el ambiente se había puesto tenso por alguna razón. Y más aún cuando se puso a observarlos bien, notando que Shizuo e Izaya tenían moretones y cortadas leves en sus brazos y rostros.

Kanako intentó dejar sus alertas de peligro un poco para proseguir a probar el flan, ya que sus alumnos lucían ansiosos ahora.

Lo primero que su paladar captó fue el sabor de un caramelo amargo con toques de sal por toda la superficie.

Luego el demoledor impacto de condimentos y picante mezclados con el flan.

Sin contar que el flan estaba algo quemado en la base.

¿Qué demonios habían estado haciendo durante esa hora?

Difícilmente se podía llamar a esto flan.

Su lengua hubiera salido corriendo al lavado si no fuera porque estaba aún pegada a su cuerpo.

¡AGUAAAAAAAAAAAAA! – Kanako salió corriendo a la fuente más cercana con varias reflexiones en su mente.

Si la cocina era amor…

Entonces el amor de ellos era algo peligrosamente tóxico.

VEINTE MINUTOS ANTES

Izaya y Shizuo habían quedado que trabajarían individualmente, pero un comentario de cierto pelinegro hizo explotar de nuevo la guerra en el salón.

Shizu-chan… No revuelvas eso como bestia. Vas a lograr que el flan se evapore antes de entrar al horno con la velocidad que lo haces. – Dijo Izaya observando desde la estufa.

¡Cierra la boca! Ah, ese caramelo superará la basura que hiciste antes, estoy seguro. – Shizuo respondió desde su puesto mirando el sartén.

¿Ah, sí? Pues al menos el que hago se ve de mejor color que el tuyo de antes. – Dijo Izaya a punto de apagar el fuego, pero en eso, Izaya por accidente movió el sartén cerca del mueble junto a la estufa tirando el contenido del frasco de sal en el caramelo.

¡Jajajajajajajajajajaja! ¡Qué torpe! – Shizuo se rió al ver que el caramelo de Izaya había quedado arruinado haciéndolo aún más "perfecto" que las versiones anteriores.

Shizuo… - Izaya tomó el frasco de picante y se lo echó de lleno a la vasija del flan de un Shizuo que aún seguía riéndose a carcajadas.

¡¿Qué haces?! – Shizuo tomó a Izaya por la muñeca y lo pegó contra la pared completamente molesto dejando el envase de flan en la mesa antes.

Le agrego sabor a tu aburrido flan~. – Izaya tanteó con su mano libre el estante junto a él y con un movimiento rápido tiró los condimentos en polvo en la cara de Shizuo para escapar, pero su contrincante no lo dejó irse, estrellándolo ahora contra un mueble más fuerte que antes. A causa de esto, un frasco de azúcar que estaba en la cima tiró todo su contenido sobre el pelinegro causándole nuevamente otra carcajada a Shizuo.

Izaya lo único que optó por hacer en respuesta fue lanzarse sobre Shizuo para continuar la pelea por diez minutos más en el suelo, hasta que ambos recordaron que debían entregar algo a la profesora.

Pero ya no les quedaba tiempo suficiente para preparar otro flan, así que usaron lo que tenían a mano para hacer su flan actual más "innovador".

TIEMPO PRESENTE

Deberíamos llevarle un poco a Shinra. ¿No crees, Shizu-chan? – Preguntó Izaya tomando un poco para llevar.

También quiero un poco para Kadota. Debo "agradecerle" el haberme dejado solo contigo. – Dijo Shizuo tomando su parte.

De cualquier forma tenemos que ir a que nos curen las heridas. Creo que estoy sangrando mucho… - Dijo Izaya caminando hacia la puerta seguido de Shizuo.

Es tu culpa, maldito insecto. – Shizuo cerró la puerta tras de sí, sellando su pésima experiencia cocinando flanes para siempre en su memoria.

Y así aquellos estudiantes dejaron sus diferencias por unas horas para vengarse de alguien que había tratado de hacerlos dejar sus diferencias en contra de su voluntad…

Luego de este incidente, Sugimura Kanako estuvo en el hospital por intoxicación una semana entera.

Pero ella no volvió hasta que Izaya y Shizuo se graduaron…


Debo decir que este extra fue originado de mi experiencia loca haciendo flan el fin de semana y de la idea de Hikari Bakemono de torturar a este duo con la asignatura de economía familiar, así que está dedicado a ella aunque salió de una forma extraña XDD. Los personajes nunca hacen lo que quiero ;A;

Sin más que decir, espero pasar por aquí la otra semana para actualizar~.

Nos vemos.

DEATH GOD RAVEN