Capítulo 43, parte II: La verdad duele.

Entró a la vieja casa a la que jamás en su vida volvería a ir si no era para quemarla, buscando desesperadamente la presencia de John. Estaba furiosa, lastimada, con ganas de destruir, destripar, asesinar. Lo odiaba tanto como odiaba a Hackett. Él era el responsable de que su vida fuera un desastre, él había manipulado todo hasta ese punto y le debía demasiadas lágrimas y sangre.

― ¡Por qué me mentiste! ―gritó apenas lo divisó entrela gente, corriendo a golpearlo― ¡Cómo pudiste venderme así!

― ¿De qué estás hablando? ―le preguntó petrificado, ¿No debería estar agonizando allá arriba? La botella que le había dado era lo suficientemente fuerte para dormir a un elefante.

― Ya lo sé todo Johnatan. Katrina me contó lo que pasó de verdad: tú le vendiste esas estúpidas pastillas a Hackett, ¡Fuiste tú el que le propusiste todo!, ¿Cómo pudiste ser tan...?

― ¿Qué querías que hiciera? ―le gritó cortando sus quejas, sin prestar atención a sus furiosas lágrimas― ¡Tenía deudas!, ¡Cosas que pagar!, y digamos que mi vida me importa mucho más de lo que pueda o no pasar contigo.

― ¡Aún te excusas con eso! ―gritó golpeándolo más fuerte en el pecho, en los brazos, en donde pudiera darle― ¡Me mentiste!,¡Me vendiste! Creí en ti, pensé que éramos amigos…te perdoné después de lo que me hiciste.

No podía creer cuán estúpida había sido con perdonarlo. Él se había aprovechado de ella, hecho creer que la amaba solamenta para que le regalara su primera vez, y que al día siguiente se olvidara de todo su amor y devoción para irse con otras, dejándola atrás. En ese momento debió haber reaccionado y abandonado todo, pero no...todo había sido peor hasta llegar a esto.

―No es mi culpa si eres una ilusa…―dijo atracándola contra la pared, afirmándola de las muñecas― y yo no te hice nada que tu no quisieras. Ahora vienes y armas un drama como si te quedara algo de dignidad, pero todos sabemos que eres Freebie preciosa, nadie te va a tomar en serio, ¿Crees que alguien va a creerte después de saber cómo eres? No juegues, sabes que nadie confia en ti.

― Hijo de puta ―gritó escupiéndole en la cara, pero ni una mínima fracción de su odio se había expresado en ello― ¡Por tu culpa Katrina está como está!, ¡Por tu culpa!, ¡Por tu culpa pasó todo esto!, ¡Tú destruiste nuestras vidas!, las nuestras y de las de quien sabe más…¿No te da vergüenza?

― Yo no las obligué a nada. Eran ustedes las que pestañeaban coqueteando y buscando más "aventuras y acción", como nos dijeron…―sonrió burlándose― nadie las obligó a nada, no es mi culpa que le hayas creído todas sus mentiras a Jimmy, o siquiera pensando que alguien podría alguna vez enamorarse de ti, ¿De verdad me creíste todo eso?, Si eres una estúpida no es culpa mía.

― ¡Teníamos trece años John!

Cerró los ojos, porque sabía que él tenía razón, pero eso no quitaba que tanto él como todos los demás involucrados en eso se hubiesen aprovechado de la inocencia de ambas.

― ¡No es mi problema si querían jugar a ser niñas grandes!

Sintió que John la tomaba firmemente de las manos y luego que sus pies estaban siendo sujetos por alguien, encontrándose directamente con Jimmy. Entre ambos la cargaron a la calle, y con un gran impulso la lanzaron unos metros más allá. Rodó un poco, y sin pensar qué era más importante, decidió proteger su vientre con sus manos, echando la cara para atrás para intentar no lastimársela.

― Esto no va a quedarse así ―dijo escupiendo algo de tierra, tratando de mover su rodilla izquierda― Lo juro por lo más sagrado que tengo...

Se puso de pie con dificultad, apenas resistiendo su peso y una imagen llegó a su cabeza de golpe: Hackett. Él iba a juntarse con Prue, aún podía detenerlo si alcanzaba a llegar a casa para decirle la verdad.

Ahí, Prue ya estaba lista para ir a su cita de rompimiento, mientras que Piper no podía creer que en serio fuera a irse.

― ¿De verdad vas a salir?

― Piper, papá dijo que estaba con Phoebe y ella no está haciendo más que una pataleta y viéndonos las caras de estúpidas para no variar ―dijo refiriéndose al hecho de que hacia poco habían recibido un mensaje de texto con esa información― Ahora, si me disculpas, tengo algo importante que hacer.

Prue abrió la puerta, y Piper se asomó al escuchar un grito que le parecía familiar: y la vio, ahí estaba Phoebe. Estaba vestida de la manera más...frustrante, además de tener la ropa con tierra y las manos, cara y piernas un poco raspadas, como si se hubiese caído. Tenía los ojos rojos, el maquillaje manchándole la cara y apenas lograba mantenerse en pie.

― ¡Espera! ―gritó ella, tambaléandose de un lado a otro, intentando afirmarse del buzón de correo.

Todo le daba vueltas, pero tenía que detenerla. Era el momento, ya todo daba lo mismo, todo menos Prue.

― Ahí tienes a tu perdida Piper, disfruta la noche ―le dijo siguiendo su camino hasta su auto.

― ¡No te vayas! ―gritó, pero las ganas de vomitar interrumpieron su discurso.

Odiaba ese sabor desagradable y el dolor que le daba en la garganta después de hacerlo, aunque estaba un poco acostumbrada a esas alturas. Piper abrió los ojos y se tapó la boca, tentada de hacer lo mismo, pero resistiéndose. Prue rodó los ojos y avanzó hasta Phoebe enfurecidamente, cuidando de no ensuciar sus zapatos.

Víctor estacionó el auto y se bajó rápido, aliviado de haber encontrado a Phoebe ahí luego de que hubiese desaparecido de la clínica, y también de no tener que explicar que la había perdido ahora que estaba ahí peleando con Prue, y ya lo habían notado.

― ¡No puedo creer que vengas ebria! ―le gritó tomándola de un brazo para arrastrala a la casa― ¡Eres una irresponsable!, ¿Qué no has aprendido nada?, ¿Cómo vas a alimentar a tus hijos ahora, ah?

― ¡Déjame en paz!, ¡No soy una vaca lechera ni cambia pañales!―gritó Phoebe empujándola, yéndose al suelo de paso― ¡Deja de tratarme como una niña!, ¡Tengo sentimientos y una vida además de eso!

― ¡Lo siento pero ya es tarde para pensar en eso!, ¡Mírate!, ¿Qué futuro les pretendes dar? ―gritó afirmándose de Víctor para no caerse por el empujón, pero dejándolo en el camino antes de volver a acercarse a su hermana menor.

― ¡Tú no sabes lo que es ser madre y todo lo que doy por ellos!

― ¡Sé muy bien qué es ser madre desde que nació Piper!, luego vinieron tú, y luego tú y Paige, ¿Y quién crees que estuvo aquí para ayudar a mamá y a la abuela?, ¿Sam?, ¿Víctor?

Lo que Prue acababa de gritar dio de lleno en el pecho de su padre. Ella tenía razón sobre eso, y él debería estar, ahora, tomando el control de todo y deteniendo esa discusión, pero se veía incapaz de meterse al medio y hacer su parte. Ambas estaban muy enojadas, aunque Prue parecía más decepcionada que todo y Phoebe...ella estaba ebria. Piper se sostenía de la puerta, apretando los párpados y abriendo los ojos de inmediato, como esperando algo más.

― Tú ayudabas, como Piper ayudó conmigo, como todas ayudamos con Paige, pero jamás tuviste que criar tu sola a un par de bebés a mi edad ―replicó con amargura, antes de intentar pararse de nuevo; le dolía todo el cuerpo.

― ¿Sola? ―interrumpió con una risa sarcástica― ¿Vas a decir que nosotras no te hemos ayudado?, La que sí ha tenido que hacerse cargo sola de tres adolescentes dejando mi vida congelada por ellas he sido yo, ¡Y si tú fuiste madre es porque quisiste!, ¡A mi me obligaron!

― ¡A mi también me obligaron! ―gritó enfurecida, y sintió su garganta rasparse ante ello.

Piper ya estaba llorando y Víctor estaba junto a ella, cuidando de que no fuera a cometer otra locura o colpasara de nuevo. Las otras dos podían seguir gritándose, pero la que necesitaba ayuda urgente era Piper, no podía arriesgarse a que cayera al hospital otra vez.

Prue sonrió con sarcasmo. No podía entender cómo era tan caradura para decir algo así. Phoebe se había buscado eso, no había dudas de ello y ahora se hacía la víctima, llorando y escapándose de la casa. Entendía que la responsabilidad fuera mucha, que estuviera cansada y tuviera miedo, pero no podía defender su actitud ni manera de actuar. Seguía siendo una niña, sí, pero no podía seguir actuando como una, por mucho que quisiera.

― ¡Claro!, ¡Pobre Phoebe la mártir!, Quizás tu poca moral te obligó a dejarlos nacer, pero si te quedaste embarazada fue por estúpida. Porque no tienes ni un ápice de respeto por ti misma, ¡Mírate como estás vestida por favor!, Si a eso le puedes llamar ropa, ¡Podrías ir desnuda y llamarías menos la atención!

Phoebe apretó los labios e intentó no llorar: se merecía eso y más. No tenía derecho ni cara para negar que lo que su hermana le decía era cierto, pero no quitaba que doliese como estaba doliendo escucharlo.

― ¡Prue cállate! ―le pidió Piper con autoridad, tan fuerte que su tono se desvió y terminó en un gemido agudo.

Si seguía diciendo cosas así, iba a ser mucho más difícil que se perdonara después de saber la verdad, y sabía, al mirar los ojos de Phoebe, que esta vez era el momento. Prue no se sorprendió por verla intentar detener la discusión, pero no iba a escucharla: la menor necesitaba oír la verdad, y por mucho que le doliera lastimarla, prefería eso que dejarla terminar de hundirse en esa rebeldía otra vez.

― No Piper, no voy a hacerlo, ¡Mírale el pecho por favor!, ¿En qué crees que andaba, ah? ―gritó apuntando a la menor, pero mirando a la del medio― ¿Vas a decirme que le dio alergia acaso? Yo me voy, ustedes sigan animándole la fiesta si quieren, después no se quejen del resultado.

― ¡Eso es!, ¡Vete Prue! gritó Phoebe, arrastrando las palabras y luchando por no dormirse¡Vete y evade la realidad con el estupido de tu novio!, ¡Ve y olvídate de casa!, ¡Ve y escapa!, pero cuando vuelvas todo va a seguir así de mal, así tal como está, ¡Siempre has sido una cobarde no importa lo que digas!, ¡Hablas, gritas y das instrucciones pero no eres capaz de lidiar con la realidad sin fingir que no pasa nada!

Piper se tapó la boca otra vez y Víctor no tenía idea como manejar la situación, estaba sobrepasado y completamente en blanco. Phoebe estaba agitada, furiosa y herida, mientras que Prue no aguantó escucharla hablarle así y se acercó a ella con el grito listo para salir.

¡No te metas en mi vida!, ¡La que tiene que ser educada aquí eres tú!, No te atrevas a cuestionarme porque yo sé perfectamente lo que debo o no debo hacer, y si me equivoco lidio con mis errores sin meter a nadie más entre medio. No voy a aguantar que me hables en ese tono Phoebe Halliwell, soy tu hermana mayor y me debes respeto, ¡Ni se te ocurra hablarme así de nuevo!

― ¡Yo te hablo como se me da la maldita gana!, ¡Vas a escucharme esta vez, porque aunque no lo creas la que no sabe nada eres tú esta vez!

Necesitaba decirle la verdad a Prue, había perdido tanto, no tenía nada más que arriesgar. Apretó los puños, quería decirlo de una manera suave, quería evitar lastimarla, pero era imposible. No pudo recurrir a nada más que al sarcasmo, pero al fin, lo dijo:

― Hackett. Prue, tu amado, querido, santo, bendito Hackett, es el padre de los hijos de Freebie, ¿Ya?, ¿Contenta?

Su voz tembló y las palabras salieron como si no las hubiese dicho, como si hubieran rebotado en el aire y vuelto a su cabeza otra vez. Su cuerpo entero temblaba, sus lágrimas ya no se sentían pero seguían ahí y estaba mareada, asustada, su corazón no latía, o quizás lo hacía tan rápido que no se daba cuenta. Se había imaginado esa escena mil, dos mil, tres mil millones de veces y en todas era mucho más dramática y menos simple que en esa, pero en ninguna de ellas había sido tan dolorosa y destructiva. Tan desquisiante y desesperante.

Piper abrió los ojos y dejó escapar un gritito antes de que sus tobillos dejaran de soportarla y cayera al suelo, en un gesto que solamente su padre notó. Intentó recogerla, aún choqueado por lo que estaba oyendo, esperando algo más, necesitaba entender qué era lo que pasaba por la cabeza de su hija menor, por primera vez, sentía que era un caso perdido y sentía otro golpe al corazón al notar el grave daño que les había hecho al dejarlas solas.

Prue sonrió, desarmó su sonrisa, y la armó de nuevo. Estaba bromeando, era obvio. Lo decía para provocarla, no tenía otra razón de ser, estaba segura de ello, porque no había forma en el universo de que lo que decía fuese cierto. No iba a creer una barbaridad así, no podía y no estaba dispuesta a creer en una estupidez de ese calibre, ¿Que acaso no pensaba lo morboso, asqueroso y abominable que era lo que estaba diciendo? Claro que no, Phoebe nunca pensaba en nada.

― Déjate de decir tonterías ―respondió al fin, volteándose para irse de ahí.

Ni Piper ni Phoebe pudieron creer lo que escuchaban, pero tampoco pensaban que fuera tan fácil que comprendiera algo así. La más pequeña dio un paso al frente y gritó para llamar su atención.

― ¡No son tonterías!, ¡Míralo y míralos a ellos!, ¿Crees que te mentiría con algo así, Prue?

Ambas miradas se juntaron y mientras una estaba asustada, brillando y a punto de apagarse, la otra se encontraba incrédula, enojada y asustada en el fondo. Ella tenía razón, ni siquiera Phoebe podría ser tan vil como para inventar una locura como esa, pero no podía creerle...no quería creerle eso...porque significaba que ambos habían estado jugando y mintiéndole todo ese tiempo, y era algo que podía entender y esperar de Hackett, de un desconocido, de alguien que no tenía por qué sentir nada por ella. Pero no de su hermana. No de ella. No de Phoebe.

― Suficiente, me voy de aquí.

Phoebe se dejó caer al suelo, destrozada. Le había tomado mucho tiempo, horas, meses incluso, darse valor artificialmente para ser capaz de abrir la boca y no le había creído: simplemente se había dado la vuelta para irse a encontrar con Hackett.
Piper se soltó de los brazos de Víctor y trató de correr hasta su hermana más grande, deteniéndola en su caminata. La tomó de las manos y la miró a la cara, con los ojos recorriendo su cara y los labios apretados.

― Te está diciendo la verdad Prue ―susurró con el corazón roto.

Prue enfocó su vista, y supo que era cierto. Piper jamás se prestaría para algo así, y Phoebe jamás inventaría algo de ese calibre, menos a Piper. Se llevó la mano a la boca y comenzó a negar repetidamente, mientras veía a su otra hermana asentir sin parar.

― No puede ser cierto, no, ¡No es cierto! ―gritó tapándose la cara con las manos, pensando en que al abrir los ojos iba a despertar en su cama, con sus padres diciéndole que era el primer día de kínder.

Necesitaba volver atrás, no podía soportar la realidad, no podía aguantar el presente, no era lo suficientemente fuerte como para compreder que dos de sus hermanas, dos de sus mejores amigas, sangre de su sangre, familia, las personas por las que había dado todo y sacrificado mucho durante años, le hubiesen mentido así. No podía codificar que Piper, su Piper, se hubiese prestado para ayudar a Phoebe y a Hackett a engañarla, a reírse de ella, ¿Cuánto tiempo llevaban divirtiéndose a su costa?

― ¡Desde hace cuánto lo sabes! ―le gritó furiosa, mirándola con decepción y fuego en la mirada.

Piper tembló y empezó a agitarse, no tenía idea qué responderle porque sabía que nada iba a mejorar la situación, sino a hacerla peor, mucho peor. Se soltó y trató de retroceder, como un animal asustado y se tropezó con una piedrita que no logró notar antes de irse abajo. Su padre con tantas náuseas como las demás, atinó a recogerla y alejarla de la mirada hirviente de Prudence quien ya no escuchaba nada, solamente pensaba, tan rápido que llegaba a arderle.

― No le grites ―le exigió Phoebe a Prue, intentando hacer algo, sin saber si surtiría o no efecto, pero no podía seguir metiendo a Piper al medio: ya no.

Era su trabajo, era su responsabilidad, era su error. Era algo entre ella y Prudence, nadie más tenía derecho ni obligación de meterse en el asunto y tenía que enfrentarlo, como fuera, tenía que hacerlo. Por mucho que estuviera en la mitad de un ataque de pánico, de que pensara que no habría un mañana, de que sintiera que su vida estaba sepultada y que nunca jamás, su hermana volvería a hablarle. Que la odiaría, para siempre, que ya la odiaba. Que su padre lo hacía, que estaba decepcionado y lo sabía. Que sus hijos harían pronto cuando supieran por qué no tenían derecho a llamar a nadie papá...

― ¿Cómo mierda haces para meterte en problemas siempre? ―gritó llorando, decepcionada como nunca― ¿Por qué lo hiciste Phoebe?, ¿Por qué no me dijiste antes?, ¿Cuánto tiempo llevas riéndote de mí?, ¿Cuánto tiempo, Piper? ―preguntó hablándole también a ella.

La última apretó los párpados y desvió la mirada, incapaz de responder nada: era demasiado doloroso verla así, tan destruída...y eso que todavía le quedaba escuchar más. Phoebe intentó decir algo, pero las palabras se agolpaban en su boca sin permitirse hilar nada, nada coherente. Trataba de hablar pero su voz no salía, y se estaba empezando a desesperar otra vez.

― Yo...yo...yo...yo...

Phoebe tragaba, hacía grandes esfuerzos pero nada funcionaba, ¿Cómo tenía que reaccionar ahora?, ¿Cómo discutía ante eso? Era cierto, le había mentido, las dos lo habían hecho...pero no era culpa de Piper, ella se lo había pedido.

― ¿Sabes qué?, Mejor te quedas callada ―dijo Prue apretando los puños, tan fuerte que se enterraba sus propias uñas― ¡Ya estoy cansada de tus excusas!, ¡Harta de tus idioteces que yo tengo solucionar porque eres una irresponsable!, ¡No tienes sentido común ni una pisca de amor por nadie que no seas tu misma, ¿Te das cuenta de lo que hiciste?, ¿Entiendes el peso de tus mentiras?

― ¡Prue déjala hablar! ―pidió Piper.

Solamente el llanto de Piper hizo que Prue le diese una oportunidad para hablar a la tercera de ellas, porque no soportaba verla así de mal y llorando a mares, porque conociéndolas a las dos de la manera en que las conocía, sabía que ella había estado persiguiendo a Phoebe para hablar sin que ésta lo hubiese hecho. Por esa razón peleaban tanto, ¡Era lógico!, pero no quitaba que le hiriese su silencio.

Phoebe observó la dinámica familiar, notando la manera en que Prue había detenido sus pasos ante las palabras de Piper y la forma en que su papá abrazaba a la misma, y se sintió sola: infinita y etenamente sola. Estaba sobrando en ese cuadro, no quería sobrar en esa escena.

Sus lágrimas cambiaron de impotencia y dolor a tristeza y desolación, y toda su fuerza se apagó al instante, lo único que deseaba era que Prue la abrazara y le dijera que todo iba a estar bien, pero eso no pasaría nunca. Ni un millón de años.

― Por favor, no le des tanta importancia. Solamente quiero vivir en paz, con ustedes y los niños y ya, ingóralo, olvídalo, has de cuenta que no te dije nada y ...

No continuó hablando, porque sabía que no tenía sentido hacerlo, y sobretodo, lo que estaba diciendo, ¿Cómo podía pedirle que lo olvidara?, ¿Cómo creía que era posible vivir en paz viviendo así?, ¿En serio pensaba que por pedirlo, que por decirlo, Prue iría y haría de cuenta que no había pasado nada? O estaba más loca de lo que creía, o había bebido más de lo que había pensado.

― Oh, claro. No te preocupes, lo único que tengo que hacer es olvidarme de que te emborrachaste, tuviste sexo con un tipo diez años mayor que tú, quedaste embarazada de él y no solamente eso ―dijo haciendo una pausa para tomar aire, ya que se había quedado sin él entre tantas cosas― eres madre de mellizos y ¡Ah! ¿Sabes qué más? El amado papi ¡Es mi novio! ¡Claro que puedo olvidarlo!, ¡Si ese tipo de cosas pasan todos los días, ¡No me pidas que me olvide de lo que hiciste Phoebe, eso no pasa ni siquiera en la televisión!

Su hermana asintió, dándole la razón a sus palabras, aún sin saber qué decirle o cómo reaccionar. Sólo atinó a abrazarse a sí misma, tratar de ser fuerte, porque se lo debía a todos, y no sabía cuánto tiempo duraría despierta antes de dormirse o desmayarse. Tenía que zanjar el asunto ahora, o no lo haría nunca.

― Estás siendo muy hiriente y cruel Prue ―interfirió Piper igual o más asustada que su hermana pequeña.

Víctor se sorprendió al escucharla, sus labios casi no se habían movido y apenas podía sentir su suave respiración, pero su voz había sonado fuerte y clara, decidida, aún preocupada.

― Estoy diciendo la verdad, y ni siquiera es la mitad de lo que pienso.

Su respiración era errática, sus ojos no tenían lágrimas que derramar y sus puños seguían fuertemente enroscados. Su espalda estaba tensa y sus manos con ganas de ahorcarla, pero aún así, el dolor en los ojos de Phoebe le impedía ir más lejos, pero no se sentía dispuesta a seguir en su presencia. No quería mirarla más.

― Prue, hermana, yo ―intentó decir Phoebe, logrando ponerse de pie después de varios intentos.

― No digas nada Phoebe ―le pidió con voz seca, aguda― No puedo creer que te atrevas a llamarme hermana. No puedo creer que me hayan hecho algo así.

― No quise mentirte Prue, te lo juro ―sollozó tratando de acercarse, pero la vio retroceder y cruzarse debrazos.

Piper hizo un amago de abrazarla, de ir y darle un poco de apoyo a su hermana mayor, pero ésta también rechazó su cercanía. Las miró a ambas, sin saber quien la había herido más, y negó despacio.

― Sólo aléjense de mí.

Las chicas y Víctor la vieron caminar despacio. No corría, porque sabía que nadie se le iba a acercar, y se sentó en el auto. Puso la llave, la giró y ahí fue cuando su paciencia y calma, por decirlo de alguna forma, desaparecieron. Pisó el acelerador con fuerza y en lugar de desestacionarse para salir, se subió a la vereda y viró hacia un lado para irse de ahí a toda velocidad.

― Va a matarse ―dijo Piper volteando a ver a su papá, entrando en pánico al verla irse de esa forma.

Víctor quien seguía en shock y nervioso, siguió su impulso y pasó a sus otras dos hijas de largo para ir tras la más grande. Se subió al auto, se dio el tiempo de desestacionar y en pocos segundos, ya no estaba a la vista.

Piper corrió hasta donde estaba Phoebe y trató de guiarla a casa. Una apoyada sobre la otra lograron entrar, cada una más preocupada y las dos, en definitiva, con el corazón destrozado.


Ya. Lo dijo, ¿Y qué?

Creo que yo tenía más expectativas con este cap, y sinceramente no me gustó...pero creo que era como la única forma que tenía de hacerlo, y le puse harto esfuerzo xD pero no significa que no quiera sus opiniones e ideas! Me gustaría saber cómo se imaginaban esto...o cómo lo habrían hecho para que quedase mejor. Eso. Gracias :B

Respuesta(s) de review(s):

Daniie Armstrong: Jajaja! Linda!, pero hey, ¿Mala yo?, nahhhh!

DyegoHalliwell: Jojojojo, pobrecito, siempre te traumo.