Capítulo 52

Estación Central de Tokio. Línea Yokosuka.

-¿Subiremos al tren?

Darien desvía la vista del andén para contemplar a su hijo. Sus Mejillas coloreadas y los ojos brillantes indican su nivel de excitación.

-Así es hijo. -Expresa sonriente.

-¿Vamos ya? -Extasiado se restriega las manos.

-En un momento. Esperamos a unas personas. -Está ansioso como Mamoru, la diferencia estriba en el motivo de su deseo.

Tres minutos más tarde, Serena y Mina avanzan ansiosas hacia el andén, seguidas de Yaten con los tres bolsos y dos maletas de viaje. Molesto llega hasta donde se encuentra el moreno, ofreciéndole un bolso y una pequeña maleta.

-Esto es tuyo. -Indica sin saludarlo.

Mina se detiene, sujetando fuertemente el brazo de Serena.

-¿Viste a quien ha traído? -Señala disimuladamente a Mamoru.

-Le pedí que trajera a su hijo. Quiero compartir con él.

-¿Acaso perdiste la razón? -Eleva la voz.

Yaten y Darien voltean a verlas.

Serena se aleja unos pasos de ellos, jalando a Mina.

-Mamoru es y siempre será parte de la vida de Darien. Por más que lo desee no dejará de serlo.

Mina observa por encima del hombro a Serena. Recuerda que por Mamoru casi se va de las manos con la madre de Yaten. El niño es un inocente en la tragicomedia que es la vida de Darien.

-Pero que él se haga cargo del pequeño. Si te veo de niñera, golpearé al aprovechado. -Decidida, se dirige hacia los tres varones.

Mamoru se esconde detrás de Darien, sujetándose de la pierna adulta. Ladea la cabeza observando a Mina.

-Hola señorita -Sonríe tímido – Yo la conozco.

-¿Ah, si? -La rubia se inclina hasta la altura del pequeño -¿De dónde?

Mamoru sale de su escondite.

- Comimos helado con mi tía Michiru -Le dice antes de esconderse nuevamente detrás de Darien. -Y también me asusté por la bruja que iba a pegarle en el parque.

Mina se gira hacia su novio.

-¿Te das cuenta? Hasta un pequeño reconoce que tu madre es bruja y solo la vio una vez.

Yaten se enoja, pero solo por fracción de segundos, la risa de Serena contagia a Darien y Mamoru.

-No conozco a Cruella de Vil, pero ruego porque nunca me cruce en su camino. No sé cómo Amy logró salvarse de su locura.

-Taiki fue inteligente, no la llevó a su casa, prefiriendo irse a vivir con su novia. -Mina le informa, ignorando a Yaten. Extiende la mano hacia Mamoru. -Ven, debemos platicar y crear pociones mágicas contra brujas feas.

Mamoru eleva el rostro pidiendo la aprobación de Darien. Su padre asiente.

-Acompáñala -Se reserva el pensamiento, que Mina es la bruja mayor.

Silenciosa, Serena contempla cómo su amiga se dirige con el niño hacia una de las gruesas columnas, sentándsose ambos en el suelo. Al parecer, otra será la niñera.

Mientras Serena se distrae, Darien la estudia.

No le gusta descubrir que ha adelgazado mucho.

¿Habrá enfermado por tanto trabajo? Andrew lo mantiene al tanto sobre la fábrica, alabando la evolución de Serena en tan poco tiempo.

Aprieta los puños, manteniendo sus manos alejadas de ella, cuando lo que desea hacer es abrazarla.

¿Qué hacer? Teme cometer un nuevo error que la aleje de él.

Como si conociera sus reservados temores, Serena dirige su atención a él.

-Hola. -Sonríe insegura, ruborizándose cuando Darien la mira con adoración.

-Mi amor – Da un paso hacia ella deteniéndose.

Suena por el altavoz el llamado para abordar el tren con destino a Kamakura.

-Por fin -Yaten toma sus cosas y las de Mina.

-Yo me hago cargo de esto -Darien expresa cuando Serena hace el intento por tomar su equipaje. Los dos advierten que Mina lleva de la mano a Mamoru -¿Debo preocuparme por eso?

Serena sonríe.

-Paga sus gastos y no te metas en su nueva relación, deja ese trabajo a Yaten.

El mencionado no parece feliz con la atención que su novia le presta a Mamoru.

Abordan el tren, Serena y Darien se sientan juntos. Mamoru, en las piernas de su padre, observa a su alrededor exclamando fascinado ante los nuevos descubrimientos que hace.

Mina y Yaten están separados de ellos por el pasillo central.

Darien contempla a Serena. Ella se halla muy seria y silenciosa.

-¿Te sientes mal?

-No -Niega con la cabeza, señala hacia el niño -Tu hijo me hizo recordar lo simple que era la vida antes de que creciéramos. Si me concedieran un deseo, sería el de ser niña para siempre.

-Sin más preocupación que esconder toda la comida que contiene zanahoria -Mina expresa divertida.

-Y setas -Serena contra ataca.

Se anuncia la salida del tren con una sonora sirena, asustando a Mamoru. El niño se lanza sobre su padre, que lo abraza.

-No es nada, hijo. -Lo tranquiliza.

-¿De veras? ¿No es un monstruo?

-Es el operador que nos avisa que ya vamos a partir. -Besa su cabello caoba. Levanta el rostro encontrándose con los ojos de admiración de Serena.

Las chicas son testigos del amor que Darien le tiene a su hijo.

-¿Por qué me ocultaste su existencia? -Pregunta Serena de pronto.

Mina y Yaten cruzan miradas, antes de interesarse en la explicación.

Darien acaricia la cabeza de su hijo.

-Me avergonzaba de lo que había hecho, aunque sigo sin recordar nada más allá de... -Su hijo se mueve inquieto al ver que avanzan por lugares desconocida para él -Te acusé tantas veces de ser inmadura, pero esconder la existencia de mi hijo dejó claro que el inmaduro era yo.

-¿Sentiste...? ¿Su madre fue importante para ti? -Serena necesita conocer la respuesta.

-Las únicas mujeres importantes en mi vida son mi madre y tú -Confiesa mirándola a los ojos -Lo ocurrido con Sarah fue la peor cosa que pude concebir en mi soberbia. Mamoru debió nacer de ti.

-Me parece que el idiota aún tiene remedio -Mina murmura, recostando su cabeza en el hombro de Yaten.

Darien la ignora.

-¿Por qué no me habías dicho que entiendes el español? -ahora es su turno de preguntar.

-Porque eres un idiota -Mina responde por Serena.

-Cierra la boca -Le sugiere Yaten.

-Lo hablamos desde pequeñas. Veíamos un programa latinoamericano de personas adultas que simulaban ser niños. El doblaje era tan malo, que preferimos verla en su idioma original.

-¿Veíamos?

-Ella y yo hablamos español perfectamente -Mina interviene nuevamente hablando en español.

-Los padres de Mina, pagaron al profesor de español para que ella no los molestara y yo me uní en el combo. -Serena se encoge de hombros.

-¿Y el baile?

-Siempre cantábamos con el cepillo en la mano frente al televisor. Imitábamos las coreografías y canciones de los cantantes de moda. -Serena sonríe mientra platica – Me apredí la coreografía completa de La Vida Loca, Fiesta en América, Ese ritmo se baila así...

-Serena era una inventora. Quería hacer de todo, pero los profesores de música y teatro de la escuela siempre le negaban la entrada, fue después que ella audicionó para hacer el papel de Julieta.

-Me había tomado varios vasos de jugo de sandía -Se justifica ella.

-¿Qué pasó? -Yaten está intrigado.

-Estaba trepada a la escalera de seis peldaños que simulaba ser la torre, el niño que iba a audicionar para el papel de Romeo no llegaba. Fue cuando me dieron terribles ganas de ir al baño.

-El presumido llegó saludando a todo el mundo, ya se creía una estrella.

-No aguanté más y me baje de la escalera. Fin de la historia.

-Cuenta las cosas completas. -Le advierte Mina. Observa a su novio, luego a Darien. -Serena si se fue corriendo al tocador, pero antes gritó desde lo alto de la escalera "Romeo, Romeo, ¿Dónde estás que ya me meo?

Ambos hombres estallan en carcajadas.

-Prometiste que nunca lo dirías -Refunfuña Serena, ruborizada hasta el cuello. Guarda silencio, manteniéndose al margen de las anécdotas que Mina narra.

-Le dieron otra oportunidad para cantar, pero ella lo arruinó nuevamente vomitando en medio del escenario. Desde ese día, teatro, danza, y canto fueron eliminados de sus alternativas extra curriculares.

-¿Qué escogiste? -Yaten interroga a la indiciada.

-No era buena para nada. -Se excusa ella.

-Conocí a Serena en el restaurante de su padre -Darien interviene -Creo que sobornaba al profesor del periódico escolar con comida gratis.

Yo lo alimentaba gratis, él me daba buena calificación -Se justifica.

Mamoru salta de las piernas de Darien, al asiento de Yaten para observar por la ventana.

-¿Qué decían tus padres de eso? -Le pregunta el peliplateado, alzando al niño a su regazo.

-Mamá no tiene idea alguna, papá me apoyaba. -Se encoge de hombros.

-¡Vaya! Si hubiera hecho eso, mamá me habría desollado vivo con los cuchillos de papá.

Darien toma la mano de Serena entrelazando los dedos.

Ella eleva su mirada hacia él, le sonríe por fracciones de segundos, luego voltea el rostro hacia la ventana. Darien agradece que Serena no retire la mano. Es un pequeño paso.

Permanecen silenciosos la hora que dura el viaje desde Tokio a Kamakura.

-¿Ya llegamos? -Mamoru pregunta cuando el tren se detiene.

Serena asiente.

-Vamos a buscar un taxi, dejemos que tu padre se haga cargo del equipaje. -Le ofrece la mano.

El pequeño la toma. Juntos desbordan.

-¡Wow! -El niño se admira al salir a la calle. -¿Por qué se visten así?

Las personas usan los más vistosos y variados kimonos, jingasas (sombreros) usados por soldados ataviados de samuráis,

-Para asegurar la prosperidad de la tierra, las personas, y la cosecha. Verás, a pesar de que hay libertad de culto, el Yabusame, que es lo que veremos, fue diseñado como una forma de complacer y entretener a los dioses que cuidan de Japón, nuestro país. Tu papá me contó que tienes un kimono muy bonito.

El niño asiente.

-Pero yo quiero uno como ese -Señala a un samurái.

Serena se inclina a su altura.

-Primero harás feliz a tu papá usando el que te trajo. Si te portas bien, comeremos todo lo que quieras.

A Mamoru le parece buena idea.

-¿Podemos comer lo que sea?

-Hamburguesa, palitos de queso, muchos malvaviscos, -Mina se les une -Tú nos dices lo que tu papá no te permite comer, y nosotras te lo daremos.

Debido a la gran cantidad de personas, a Serena y Mina, que ha dejado a Yaten atrás, se les dificulta hallar un taxi disponible, hasta que alguien las reconoce.

-¡Eres ella! -Jadea la mujer sacando de su bolsito una revista de farándula.

Las chicas gimen. Esperaban tener un fin de semana relajado...