Nada de lo que aparece aquí me pertenece (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.
Todos merecemos segundas oportunidades
La siguiente clase aún no había comenzado, Sidney se encontraba en el aula esperando aún al resto de sus compañeros que comenzaban a llegar poco a poco. Pocos habían sido testigos de lo que había pasado tras la clase de pociones, pero ella estaba segura de que los habían visto el número suficiente de personas como para que ahora muchos estuvieran al tanto, y no se equivocaba. Sus compañeros la miraban al entrar con cierta sorpresa, los chicos se miraban entre ellos y las chicas cuchicheaban entre sí. Ella respondía ante sus miradas con arrogancia hasta que miraban a otro lado.
-¡Se puede saber qué diantres te pase!-trato de susurrar aunque en tono de evidente enfado su amiga agarrándola del brazo.
Sidney se giro hacia ella, ni siquiera se había dado cuenta de que había entrado así que sus palabras la dejaron sorprendida pero reacciono lo más tranquilamente que pudo.
-Romina, tranquila quieres, tan solo estoy esperando al profesor.
-¿Esperando al profesor? ¿Y lo esperabas con Barty también? ¿O el estaba simplemente de adorno?-le dijo su amiga con sarcasmo.
-No sé a lo que te refieres.
-Claro, claro que no lo sabes, déjame decirte que puedes pensar en ello hasta la hora de la cena, porque en el dormitorio me lo vas a contar todo con pelos y señales.
Si hay algo que quería evitar era las miradas de sus amigas, así que con tal de evitar una sesión de interrogatorio y sin ni siquiera Veritaserum, Sidney prefería ir contándole lo esencial sobre lo ocurrido mediante notas por clase. De este modo la curiosidad de sus amigas se vería satisfecha y no tendría que aguantar un interrogatorio y podría dedicar ese tiempo a cosas mejores, como visitarle.
De este modo cuando comenzó la clase empezaron a conversar mediante pergamino. Romina al principio estaba más reacia pero a medida que le fue contando cosas entro en la conversación de lleno y empezó a preguntarla cosas. Sidney la conto lo que había pasado, donde habían estado, que hicieron, la conversación que mantuvieron, cómo paso todo, que dijo él, que dijo ella. Sin embargo no podía contestar a una simple pregunta, por qué. Cuando su amiga escribió simplemente como contestación a todo lo anterior estas dos palabras Sidney sintió como si se le paralizara la sangre. No tenía respuesta ante ello, ninguna que no fuera decir que era por orden de Dumbledore. Hasta ahora había dejado que sus amigas y el resto del colegio pensaran lo que quisieran, pero ahora no podía permitir eso. ¿O sí? Lo cierto es que tenía la necesidad de dar una explicación, lo cual se volvía más difícil ante alguien como ella, que la conocía tan bien. No tenía muy claro lo que podía o no decir, pero estaba claro que cuanto menos revelara mejor, así que trato de esquivar esa simple pregunta con un "Todos merecemos segundas oportunidades". Estaba segura que no había resultado convencible, pero ya se encargaría ella de hacerlo cuando tuviera oportunidad.
Algo más relajada por quitarse un problema de encima, Sidney salió junto con sus amigas en cuanto termino la clase y fueron directas al gran comedor para cenar. Las miradas seguían y estas se alternaban entre mirarla a ella y mirarle a él. En la mesa de profesores dos pares de ojos seguían la cena con atención, unos ojos azules y otros negros. El sentimiento que tenían esas dos personas era tan distinto pero sin embargo la atención era constante, no querían perderse ningún detalle.
La cena transcurrió de modo tranquilo, el bullicio por las conversaciones inundaba todo el comedor. Tras terminar de comer el postre fue cuando vino el verdadero espectáculo. Sin que ella se hubiera percatado pero el resto de personas si, Barty se había levantado de su mesa y había caminado con elegancia y tranquilidad hasta la mesa Gryffindor. A medida que avanzaba las cabezas de los alumnos iban girándose, todos sabían hacia donde se dirigía y ahora que habían escuchado los rumores querían ser participes. El silencio comenzaba a reinar entre los codazos para que la gente estuviera atenta. Tras ella se quedo parado y poso una de sus manos en el hombro.
-Sidney-dijo con voz suave Barty.
Ella se giro al escucharlo y en tan solo unos microsegundos su sonrisa ya estaba presente.
-Hola-contesto amable.
-Veo que has terminado de cenar, espero no haber interrumpido una conversación entre amigas-dijo observándola a ella y a las chicas que la rodeaban.
-No tranquilo-se apresuro a decir Romina.
Contesto a sus palabras con una sonrisa.
-Tengo que hacer ronda esta noche, había pensado en que podrías acompañarme un rato, así hablábamos mientras paseamos por el castillo.
-Oh, lo cierto es que tenía pensado irme directa a la cama...pero-su visita a Severus peligraba de nuevo, sin embargo podía tener excusa si recorría las mazmorras junto a Barty-Supongo que no pasa nada por un rato de paseo.
-Perfecto-contesto Barty sonriente.
Le ofreció la mano para que saliera del banco y caminaron por el pasillo entre las mesas hasta la puerta para comenzar el paseo. Todo el colegio había sido testigo de la escena. Todos habían visto lo mismo, aunque dependiendo de la distancia a la que estuvieran sentados unos decían que habían escuchado una cosa y otros decían que otra. Tan solo los que estaban cerca sabían a la perfección la conversación. El resto de alumnos solo podía confiar en los rumores y en lo que había visto. Pero si hubo un detalle que para pocos quedo desapercibido fue él como Barty al ayudarla a salir le dio su mano, como ella la agarro y sobre todo, como caminaron cogidos de la mano. Nadie pensaba que era porque Barty no quería soltarla, se estaba regodeando y era momento para demostrar lo que quería. Las demostraciones en público era solo otro paso para conseguirlo.
Con toda la calma que fue capaz de reunir trato de terminar el postre, debía mantenerse tranquilo, en realidad no entendía porque estaba así. Acababa de ver como Sidney se iba de la mano de Barty, jamás había apretado con tanta fuerza un tenedor, salvo las veces que había visto escenas parecidas. Solo que la protagonista de ellas era Lily.
Tranquilidad, pensaba Severus. Si está haciendo todo esto es por lo que sabes, no hay ninguna razón más, ella misma te lo ha dicho. Te quiere, te lo ha demostrado. ¿Pero de verdad podía fiarse de los sentimientos de una adolescente? Su cabeza era un hervidero por el que parecía que en cualquier momento saldría humo como de alguno de sus calderos. Prefería ir a su cuarto y desahogarse con un buen vaso de Whisky de fuego a permanecer sentado un segundo más en esa silla.
Salió por la puerta de profesores y comenzó a caminar hacia las mazmorras, aquellos a los que se encontrara en su camino iban a pagar la rabia de ese momento. Lo que no sabía es que se encontraría con los causantes de su propia rabia. Tras descender por las escaleras y caminar algunos pasillos los ecos de unas risas comenzaron a hacerse más notables. La voz al principio le llegaba un poco distorsionada, sin embargo en cuanto la escucho a ella supo de quienes se trataba. Con sigilo comenzó a seguirles sin que se dieran cuenta. Esto le recordaba a su adolescencia, cuando se encontraba por los pasillos con Lily y con Potter. Acurrucados en las esquinas, riéndose, aprovechando para ocultarse entre la oscuridad y las estatuas para darse algún beso. Por aquel entonces era un crio que no podía hacer nada contra ello, pero ahora de adulto estaba claro que no iba a consentirlo.
Al girar la esquina les vio a ambos riéndose, si su cara habitual reflejaba enfado en ese momento su expresión era aún peor. Su instinto era ir directo a separarles y mandarles lo más lejos posible el uno del otro, pero tenía que recordar que no podía hacerlo. Tenía que dejar que se hicieran amigos. Sin embargo esa complicidad en sus caras y ver la sonrisa en su rostro le hacían querer detener todo ello de inmediato. Solamente les seguiría, solo eso. Se aseguraría de que no ocurriera nada más. Se aplico un hechizo desilusionador y mantuvo una distancia. Ambos caminaban sin prisa y sin rumbo al parecer. Crouch no dejaba de observarla, ella sin embargo le miraba pero no en exceso, lo suficiente como para ganarse su confianza.
-Te lo juro, no podían dejar de preguntarme.
-Te creo, me ha pasado lo mismo-respondía ella entre risas.
-Se han sorprendido, pero no lo han tomado a mal. Saben que significas para mí, así que nadie ha comentado nada.
-Me alegro, espero que el espectáculo no dure demasiado. He tenido partidos de quidditch más largos e interesantes la verdad.
Comenzaron a reírse y continuaron caminando. Se encontraron con unos alumnos de cursos inferiores a los que mandaron a sus salas comunes. Severus les seguía mientras avanzaban por los pasillos de las mazmorras. Se detuvieron frente a una pequeña ventana con vistas al lago. La oscuridad reinaba por esos pasillos, tan solo la luz que venía de las antorchas iluminaba el sitio. Cada uno al lado de la ventana miraba el exterior.
-Hecho de menos nuestros paseos-dijo el repentinamente con nostalgia, ella no le miro pero el comenzó a mirarla-Los buenos ratos al aire libre.
La mano de el aunque algo indecisa al principio tomo rumbo hacia el pelo de ella, con suavidad acariciaba mechones de él.
-Sentía tanta nostalgia de no poder volver a hacerlo-ella le miro y el respondió a su mirada-Poder hablar contigo, acariciar tu pelo o reír.
-Eso es algo que también puedes hacer con tus amigos, aunque reconozco que la parte de acariciarles el pelo quizá seria un poco rara.
Crouch comenzó a reírse y aparto su mano, recostando su espalda contra la pared.
-Con mis amigos hay muchas cosas que no puedo hacer.
-Bueno, imagino que tienes mucha confianza con ellos, pocas serán las cosas que no sepan. ¿O acaso estas tratando de jugar al chico desvalido conmigo para hacerme sentir especial?-pregunto ella con cierta ironía.
-No juego a nada-contesto él con sinceridad-En realidad te lo he dicho otras veces, amigos leales tengo muy pocos, se pueden contar con la palma de la mano. El resto digamos que solo está por conveniencia.
-Te entiendo, es bastante obvio y muy sencillo de saberlo la verdad. Tan solo están en el momento en que triunfas y todo a tu alrededor es magnífico. Sin embargo cuando no lo es tanto...te das cuenta que todo ese respaldo no está.
-Exacto.
-Sin embargo, tu grupo da la sensación de ser bastante fuerte. No sé, no parecen interesados en algo en concreto.
-Mírame, soy Barty Crouch, hijo de Bartemius Crouch, miembro del ministerio de magia y en plena ascensión hacia los puestos más destacados. El nombre de mi padre sale en El Profeta día si y día también. Créeme cuando te digo que hay mucha gente que solo se acerca a mí por ello.
-Lo siento, no pretendía ofenderte.
-No lo haces-dijo él en tono más tranquilo-Imagino que a ti te pasa lo mismo. Heredera de la familia Potter, con reconocimiento en el mundo mágico. Provenientes de una larga tradición de sangre limpia. Éxito esta implícito en pertenecer a la familia ¿me equivoco?
-Más que éxito podría calificarlo como apariencia. Tú me conoces, no quiero que se me reconozca por lo que ha hecho mi familia, sino por lo que hago yo. Si tengo que ser reconocida será por mí y por mis meritos.
-Orgullo y pasión-respondió Barty mientras Severus observaba como le brillaban los ojos al mirarla-Dos rasgos que compartimos Gryffindors y Slytherins. Quizá por eso nos llevamos tan bien. Por eso o porque ambos sabemos que es vivir de las apariencias y el peso de la familia sobre nosotros.
-Probablemente. Pero ¿sabes qué? Que a pesar de compartir cosas, no creo que ninguna de nuestras casas vea con buenos ojos nuestra amistad.
-Me da absolutamente igual. Si me tengo que enfrentar a Gryffindor lo haré, al igual que con mi casa. Mis amigos son lo primero para mí.
-Pero en una balanza ¿a quien escogerías? ¿A tu amiga Gryffindor o tú ejercito Slytherin?
Estaba tan absorto en la conversación que cuando el dolor punzante en el brazo comenzó a aparecer casi no se dio cuenta. Solo cuando el quemazón de la marca tenebrosa empezó a doler con insistencia tuvo que hacer auténticos esfuerzos para marcharse de allí y salir todo lo deprisa que fuera capaz para acudir al encuentro con el señor tenebroso. Se marchaba de allí sin la respuesta, algo más tranquilo por no haber presenciado nada que diera pie a mas, algo más nervioso por saber que la fina línea entre amistad y algo más tendría que ser bordeada muchas veces por Sidney si de verdad quería saber algo más. Los planes no eran tan sencillos como Dumbledore los contaba, o al menos no tenían en cuenta los sentimientos de las personas.
-Hasta que te dignas a aparecer, mi escurridizo amigo-siseo una voz detrás de el.
Inclino la cabeza y repentinamente sintió como sus rodillas cedían y como chocaban violentamente contra el suelo.
-Mi señor...
-Silencio Severus-una figura surgía de su lado y se colocaba ante él, no le hacía falta levantar la mirada para saber que su pose seria de arrogancia-No pretenderás llegar tarde a mi llamado y encima que soporte que hables cuando no se te ha pedido.
El impacto del primer crucio tardaba en llegar y cuando lo hizo fue muy doloroso. Sus costillas se resintieron y su cuerpo de rodillas en el suelo comenzó a temblar. Las risas de otros mortífagos en las sombras se escuchaban aunque en medio de la tortura no tenía tiempo de pararse a observar quienes eran los acompañantes de esa noche.
Tras unos minutos de lenta tortura el dolor no era tan agudo, Severus suponía que el señor tenebroso había dejado de lanzarle crucios. Sus energías las ponía en tratar de permanecer fuerte y eso agotaba.
-Ahora sí, levántate, compórtate como un mago Severus.
Reprimiendo el dolor apoyo una mano en su pierna y se fue levantando poco a poco, aún sin levantar la cabeza, miraba hacia el suelo pero tratando de mantener su postura rígida.
-Os he llamado esta noche porque tengo varias misiones para vosotros, pero sin duda, la principal es una de lo más sencilla.
Trato de mirar a su alrededor y en medio de las sombras de esa casa en ruinas en la que se encontraban tan solo podía ver a unos diez mortífagos entre los que el se incluía. Una reunión demasiado pequeña. Que Voldemort dijera que era algo fácil parecía una broma. Tenía que tratar de ver quiénes eran algunos de sus compañeros, de ese modo se aseguraría si estaba en lo cierto o si por el contrario se trataba de una misión cualquiera.
-Necesito que os encarguéis de enviar un mensaje bien claro al ministerio.
-¿Qué mensaje mi señor?-esa sin duda era la voz de la loca Bellatrix.
-Que no osen enfrentarse a Lord Voldemort. Necesito más aliados en el interior, y necesito deshacerme de toda la escoria del departamento de los sangre sucia. No hacen más que alertarles y tratar de protegerlos.
Las risas de los mortífagos se escucharon ante ese comentario.
-Como si pudieran huir a su destino, la escoria solo se elimina, no se mantiene.
-Mi señor-dijo Severus.
La figura encapuchada en el centro del círculo se giro hasta estar frente a él, con una falsa sonrisa en su cara y con los ojos totalmente inundados de rabia se quedo mirándole.
-Parece que vuestro compañero Severus esta noche está más inquieto que nunca, dime... ¿qué te sucede? ¿Tanto juntarte con Dumbledore te está volviendo tan estúpido como a el?
-Mi señor, yo solo quería decirle que siempre estoy de acuerdo con sus planes. Pero quizá atacar al departamento de los sangre sucia no sea lo más conveniente en este momento.
Una de las manos de Voldemort se dirigió hasta su barbilla apretándola con fuerza. Notaba como los huesos de su mano hacían tanta presión en su mentón que en cualquier momento se partirían.
-¿Con qué derecho te atreves siquiera a dudar de uno de mis planes?-espeto irritado.
-Mi señor, solo lo digo por la alarma.
La presión en su mentón se redujo pero aún le sostuvo, con gesto amenazante le hizo una seña para que continuara.
-Hay un grupo en el ministerio que sospecha de varios trabajadores, estoy de acuerdo en eliminar a esa escoria, pero si se hace ahora todos sabrían que ha sido obra vuestra y el puesto de los infiltrados estaría en juego.
Su mano dejo de apretarle y furioso volvió al centro, las palabras que le había dicho eran ciertas, a pesar de los avances que había logrado aún nadie había conseguido tener pruebas que confirmaran que el había sido el responsable. En los periódicos se especulaba con los mortífagos o con su marca, pero hasta ahora nada era seguro, a pesar de que era un secreto a voces.
-¿Qué opinas tu...Lucius?-dijo el señor tenebroso deteniéndose ante él.
-Mi señor, sabéis que siempre estoy de acuerdo con todo lo que dice. Tenéis la razón, sin embargo lo que Severus ha dicho es cierto, en el ministerio hay varios empleados que sospechan y están tratando de encontrar a todos los que estén relacionados con nosotros. Parece solo cuestión de tiempo que el actual director del departamento de Seguridad Mágica sea cesado y que ocupe su lugar un nuevo mago. Ese que le he mencionado.
-Lord Voldemort no teme a nada ni a nadie, mucho menos a un mago mediocre que lo único que sabe hacer es derrochar decenas de aurores en una cruzada que ya han perdido. Además, me he encargado personalmente de tener a buen recaudo algo muy preciado, estoy seguro que nuestros planes saldrán a la perfección. Por el momento quiero a más gente dentro, no me importa cómo lo hagáis siempre que lo consigáis. Marchaos.
Cuando Severus estaba a punto de desaparecerse noto un tirón de desaparición, pero no la suya, sino la de otra persona. Sujeto a su brazo se encontraba Voldemort. Tras unos segundos ambos aparecieron en otra estancia, no era la misma casa, de eso estaba seguro. Aunque esta se encontraba también descuidada no estaba en ruinas.
-Severus, de ti necesito algo más específico.
-Mi señor.
-Tráeme el libro de registro de Hogwarts.
-Pero...mi señor, ese libro solo lo tiene Dumbledore. Es imposible traerlo ante usted sin que el note su falta.
-¿Sabes? A pesar de que Dumbledore pase las horas muertas en su despacho inmerso en sus cacharritos muggle, imagino que alguien con tu inteligencia será capaz de conseguir el libro y traerlo ante mí sin que el director note nada. Tráelo, cuanto antes.
En una densa neblina negra desapareció y dejo a Severus solo en esa estancia. Tratando de ordenar sus ideas antes de aparecerse en los terrenos cercanos a Hogwarts.
Sin apenas tiempo de pasar antes por su despacho, Severus camino con prisa hacia la gárgola de piedra para llegar hasta el despacho de Dumbledore y contarle todo lo ocurrido. Tras haberlo hecho Dumbledore cavilaba apoyado en la mesa.
-¿Qué opinas Albus?
-Opino que el ambiente no es del todo bueno. Parece que las cosas van a empeorar.
-Que optimista eres-respondió.
-Voldemort está inquieto, eso no es bueno, que quiera arriesgarse tanto sin importarle demuestra que hay algo que si le preocupa.
-¿Relacionado con...?
-El libro de registro, eso está claro. Que quiera atacar el departamento de seguridad mágica y a la vez este tan seguro de que saldrá bien me resulta sospechoso.
-Es probable que tenga infiltrados-respondió Severus.
-No lo pongo en duda, pero deben ser muy influyentes como para que no surja la alarma. De momento solo se me ocurre una cosa.
-¿Qué?
-Tratar de retrasar la entrega del libro todo lo posible y poner sobre aviso a los implicados.
-¿Implicados?
-¿Recuerdas la profecía?-Severus asintió lentamente-Hay que avisar a aquellos que están en peligro.
-Los Potter.
Buenas! Perdón por la ausencia, probablemente ahora en febrero estaré más presente por aqui y actualizaré más seguido ^_^
Capítulo dedicado sobre todo a Severus, el pobrecito mio lo va a pasar mal =(
¿Que opináis sobre Barty? ¿Sidney? ¿Albus? ¿Severus? ¿Qué pensais que va a pasar? Como siempre digo se aceptan sugerencias: desde muertes, desapariciones, romances, etc.
Gracias por la lectura como siempre y por vuestros Reviews =D Me animan a seguir y a sacar siempre que puedo un rato para continuar con la historia.
Sevsnap, era de sospechar cierto? me alegro que te hayas dado cuenta y espero que sigas alerta. Un beso!
Alexza, eso digo yo ¿quien entiende a los hombres? pues ni ellos mismos xD jajaja me alegra tu comentario. Trato de enfocar que aunque Severus la apoye eso no quita que sienta celos, espero que se este notando. =) Un besito!
Comentarista de Brasil, muchas gracias por tu comentario! espero que te siga gustando y cuidado porque empieza el peligro y la acción. Un beso!
Por último solo recomendaros que leais las mágnificas historias de mi amiga y con la que comparto cuenta "KukaVendetta", una de ellas, la de 3ª generación cuenta con la presencia de Severus en su faceta como padre =P pienso que os puede gustar. Animaos!
Un saludo!
