— ¡Ve por la medimaga…!—grité sabiendo que nadie podía escucharnos fuera de esta habitación.

— Tonki— soltó antes del elfo aparecer—. Trae la medimaga— le ordenó antes de este asentir y desaparecer—. Tranquila…—me dijo sosteniendo mi mano, antes de sentir que estaba acostada en algo suave, seguro volvió la habitación a como era antes.

— Busca… entre… mis cosas…—solté entre gritos de dolor—. Hay una poción…es para este infernal dolor…—le indiqué antes de él soltarme y hacerme caso, para luego de lo que parecieron años, volvió a mi lado.

En medio de mis gritos desesperación tomó mi mano, para poco después sentir algo en mi boca, lo cual bebí de inmediato. Minutos después el dolor disminuyó haciéndome respirar tranquila. Tenía que haber leído sobre partos, porque si lo hubiera hecho jamás pensaría en tener un hijo…

— ¿Mejor? —me preguntó Tom haciéndome abrir los ojos, viéndolo más preocupado de lo que jamás lo había visto.

— Cuando todo termine lo estaré— respondí sin dejar de sentir dolor por completo, para luego notar que Tonki había vuelto con la medimaga.

— ¿Rompió aguas? —preguntó al verme en la cama antes de Tom asentir, y la medimaga acercarse a la cama—. ¿Hace cuanto comenzó el dolor?

— Diez minutos— respondió él serenamente, aunque a mí me parecieron horas…—. Tomó algo para calmarlo…

— ¿Lo que le ayudé a preparar? —me preguntó directamente antes de yo asentir, y ella con un solo movimiento de su varita, cambiar mi ropa, a una bata—. Abre las piernas, el bebé debe nacer…—me indicó antes de ponerme en la posición que ya me había indicado en varias ocasiones.

Al contrario de los partos Muggles, ella no llevaba ni guantes, ni alguna otra cosa, solo la varita, la cual comenzó apuntar a mi vientre, haciéndome sentir un tirón.

— Puja, voy a ayudarte pero debes poner de tu parte— me indicó antes de yo hacerle caso sin dudarlo…

El dolor de las contracciones no era nada como el que sentí como se desprendía de mi interior, y como bajaba por zona íntima, haciéndome pujar con más fuerza, hasta que la presión ahí se esfumó, por lo que respiré con confianza. Todo había acabado.

— ¿Está bien? —pregunté preocupada al no escucharlo llorar, pero mi respuesta fue respondida no con sí, sino con la expresión que tenía Tom a mi lado cuando abrí los ojos.

— Sí, y está saludable— soltó ella mientras notaba que hacía algo con su varita—. Solo que no llora, lo cual es extraño…—comentó preocupándome.

— No te preocupes— me dijo acariciando mi cabeza—. Yo nunca lloré de bebé, debe ser como yo…—me explicó haciéndome sonreír involuntariamente. Para luego la medimaga acercarse y darle el bebé en brazos, sin al parecer tener una idea de cómo cargarlo.

— Dámelo, lo dejarás caer— solté mirándolo algo molesta, antes de él negar sonriendo y colocarlo a mi lado—. Hola Reg…—le dije al bebé quien me miraba con sus hermosos ojos azules—. Es igualito a ti…—no pude evitar comentar mientras lloraba de felicidad, para luego Tom con un solo movimiento de su varita colocarme ropa normal.

— Obliviate— soltó antes de ver como se lo lanzaba a la medimaga. Porque por supuesto ya había cumplido su misión y no la necesitaba—. Tonki— llamó antes del elfo aparecer—. Regrésala a San Mungo…

— Pudiste haber esperado para hacer eso…— le regañé pero solo negó.

— Nadie, pero nadie debe saber que nuestro hijo existe— dijo con suma preocupación—. Si alguien…

— Nada le pasará— le dije sonriéndole antes de ver como Reg me miraba fijamente sin hacer ruido, por lo que imaginé que tendría hambre, ya que no lloraría para pedir comida. Por lo que lo puse en el seno como si nada, antes de notar que Tom lo miraba extraño—. Ni se te ocurra tener celos de tu propio hijo Tom— le regañé antes de él negar y reírse, para luego acostarse a mi lado.

— No te preocupes, tú siempre será mía— dijo en forma posesiva haciéndome reír—. Y él es una parte de ti, así que no importa si te roba un poco de tu cariño…. Pero aun así no dormirá con nosotros…—soltó antes de darle un golpe con mi mano libre—. Es broma, me gustas cuando te enfadas…—comentó antes de besarme en los labios, para luego notar que el pequeño Reg estaba ya dormido…

— ¿Sabes que el niño aparecerá en el libro de inscripción de Hogwarts? —pregunté algo que estaba pensando hace mucho.

— Lo sé, por eso borraré su nombre de allí, no pueden haber registro de que él existe…—respondió antes de acariciar su pequeñito rostro sonriendo. Cosas así me hacía olvidar quienes éramos, y que estábamos en medio de una jodida guerra…

Poco a poco fui cerrando los ojos hasta quedarme dormida, con el bebe aun en brazos, esperando no hacerle algún daño…. Ya estaba bastante profundamente dormida cuando sentí gracias a mis reflejos de mortífaga un vacio en la cama, haciéndome abrir los ojos.

— Tengo que irme— soltó Tom seriamente—. Potter estaba en casa de sus padres, Nagini casi lo atrapa…

— ¿Dejaste a Nagini en Godric's Hollow? —pregunté aun soñolienta—. Además que harás allá si Potter ya escapó.

— Eso no es lo importante, gracias a la conexión que tengo con Nagini, pude ver a través de sus ojos, y vi quien fue el ladrón de la varita de Sauco— explicó haciéndome despertar de inmediato—. Grindelwall, debo ir a buscarlo…

— ¿Puedo…? —intenté decir mientras sacaba a Reg de mis brazos y lo colocaba en la cama.

— No, te quedarás aquí, cuida de Reg— me dijo mirando al bebé antes de volver a su típica apariencia—. Volveré pronto…—soltó antes de desaparecer, dejándome un poco triste con su partida, a pesar de que sabía que mientras no matara a Harry siempre sería así…

Sin embargo no me permití enojarme con él, yo quería un hijo, y esta era una de las consecuencias, por lo que sin pensar más en ello, me volví a dormir…

Días tras días, me quedaba en la habitación cuidando de Reg, fascinándome por cada expresión que hacía, cada cosa que descubría, pero sobre todo su sonrisa, la cual me recordaba tanto a Tom. Podía estar quien sabe en donde, pero me había dejado una parte de él conmigo, y no refería a los horrocruxes.

Pero aun así mientras las semanas pasaban más lo extrañaba, y me preocupaba por él…. Y sobre todo, me molestaba que se perdiera los primeros meses de su hijo, aunque el pequeño nunca recordaría sus primeros tres años, hubiera sido valioso para Tom.

El pequeño Reg ya tenía casi cuatro meses, y nunca había llorado por atención, apenas hacía una mueca cuando tenía hambre, o estaba sucio. Y cada vez más me enamoraba más de mi pequeño, lo amaba, y sabía que cuando Tom volviera lo amaría como yo….

Todo este tiempo la casa había estado tranquila, ni siquiera me volvieron a molestar, seguro por órdenes de Tom, hasta que de repente escuché un fuerte ruido en la planta baja haciéndome levantarme del suelo en donde estaba jugando con mi hijo.

— Tonki— solté antes del elfo aparecer, quien era quien me ayudaba a cuidar a Reg—. Cuida de Reg— le ordené antes de él asentir y sentarse al lado del bebé.

Sin perder tiempo tomé mi varita, o mejor dicho de Lucius, y salir de habitación directo a las escaleras, para luego ir hacía donde venía el ruido encontrándome con una escena algo sorprendente.

Todos estaban saliendo de una araña de cristal que antes estaba colgando en el techo. Pareciendo que acababan de terminar una batalla.

— ¿Qué ocurrió aquí? —pregunté mientras miraba a mi alrededor.

— Atrapamos a Potter, pero se escapó— respondió Bella con furia antes de que en medio de un humo negro llegara Voldemort, esta vez no la contaban.

— ¡¿Cómo que escapó?! —preguntó furioso antes de lanzarle un crucio a los Malfoy y Bella.

— Mi señor el elfo…—intentó decir Bellatrix antes de él lanzarle otro crucio, realmente estaba más furioso que nunca…

— ¿Por qué no me llamaron? —les reclamé un poco molesta también, ya que las cosas hubieran sido distintas si hubiera sabido que habían capturado a Potter.

— Teníamos ordenes…—intentó decir Narcissa titubeando, antes de Tom verme, al parecer apenas notaba que estaba aquí.

"Sube", escuché que decía en mi cabeza, a través de la legremancia, por lo que sin protestar asentí antes de dar la vuelta para irme. Sin poder hacer nada por ellos, fue su error no avisarme, si lo hubieran hecho no habría escapado.

Comencé a caminar despacio para ver si podía escuchar algo, mientras caminaba hacía las escaleras. "Que subas", escuché en mi cabeza haciéndome apresurar el paso, era de imaginarse que él sabía que aun no me iba. Al llegar entré para luego ir hacía Reg quien le estaba halando las orejas a Tonki, mientras el pobre elfo se dejaba, por lo que no pude evitar olvidar todo y reírme de la conmovedora escena.

— Déjalo Reg— le dije al bebé para luego quitarle el elfo de encima—. Lo siento, ya puedes irte…—le indiqué al elfo antes de él asentir.

— Tonki lo siente mucho, el amo Regulus le gustan las orejas de Tonki— se disculpó pero negué de inmediato.

— Es un bebé, no sabe lo que hace, así que no le dejes tus orejas de nuevo— le dije riendo mientras Reg movía sus manitas para volver a tomarle las orejas al elfo, haciendo que este le viera asustado para luego desaparecer—. No puedo dejarte ni un segundo solo…—solté a mi pequeño antes de él reír.

— No deberías hacerlo— soltó una voz conocida a mis espaldas haciéndome girar encontrándome con Tom muy furioso aun.

— Escuché un fuerte ruido abajo, no pude evitar bajar…— me justifiqué de inmediato, mientras Reg miraba a Tom sin expresión alguna—. Si hubiera bajado antes Potter no hubiera escapado…

— Aun no tengo la varita, no importa mucho que escape por ahora— dijo un poco calmado.

— Aun así los torturaste…

— No puedo mostrarme débil, y lo sabes. Lo que hicieron fue un grave error— se explicó teniendo algo de razón, si cada mortífago que cometiera un error fuera perdonado nadie le temería—. Como el tuyo al salir de aquí…

— Solo fue un segundo— intenté decir antes de él caminar hacia nosotros—. Está bien, no sucedió nada, aunque no puedo decir lo mismo de Tonki…—comenté haciéndolo al fin reír, para luego ver a Reg.

— Ha crecido mucho…—comentó al llegar hasta donde nosotros y acerca su mano blanquecina hacía su hijo, y este extrañamente no temer ni llorar.

— Han pasado cuatro meses…— le recordé algo molesta—. ¿Encontraste la varita?

— No, Grindelwall no la tenía, Dumbledore se la ganó en una batalla…— respondió vagamente mientras tocaba el rostro de Reg con Anhelo—. Debe seguir en su tumba…—agregó mientras Reg tomaba su mano y se la metía en la boca.

Ciento de magos le temen a Voldemort sin quiera conocerlo, y Regulus ni se inmuta ante él…

— Puedes cargarlo, ya no es tan frágil como cuando nació— le dije sonriendo al notar como respondía a cada gesto y movimiento de nuestro hijo—. Además no te tiene miedo…

— Es más valiente que la mayoría de mis mortífagos— comentó antes de tomarlo en brazos, y Reg poner sus manitos en su rostro de serpiente haciéndome reír.

— Claro, ninguno se atrevería a tocarte el rostro, y si lo hicieran ya estarían muertos…— dije sin dejar de reír, mientras él negaba—. Supongo que te irás de nuevo…—comenté antes de caminar hacía él y tomar al bebé, recordando que aun tenía la varita en sus manos.

— Será algo rápido, volveré…—me dijo sonriendo—. Y solo me volveré a ir cuando atrape a Potter, entonces tendremos el mundo mágico completo…—agregó sonriéndome—. Todos conocerán quien está a mi lado, y a mi heredero…

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