Advertencias en este capítulo

Pareja: Roma y Germania

Resumen: A Roma le gustan los baños y a Germania la cerveza, porqué no unirlos en un solo pasatiempor feliz, delicioso y común?


Baño de Cerveza

Nadie es mejor que Germanía para acompañar en el odio. Gracias, Germania, porque Roma está a punto de venir a pasarse una mano por el pelo así todo con los brillitos activados.

Se escuchan varios carraspeos mientras alguien se tiene que recordar a si mismo que son cinco minutos de ODIO. Cámara lenta... se desprende un suave olor a albaricoques de uno del millón de champús de Galia.

"Odio, odio, odio"... Se repite más fuerte aunque hace snif snif por la nariz... Y se sonroja un poco pensando que eso es TRAAAAMPA.

—Pareces nena.

—¿Eso lo dices porque solo te gustan las mujeres... y yo?

—Pues... Lo decía porque... ¿quién usa un jabón así con ese olor fuera de algunas mujeres? Pero es un buen punto, quizás por eso me... Me…—el germano parpadea porque no se lo había pensado así.

—Pero huele muy bieeeeen —se acerca—. Mira, huele —le pone la cabeza y Germania aspiiiiira aunque no quiera, pensando que sí que huele bien y además puede sentir lo perfecta que es la textura aun con la nariz.

Roma lo mueve un poco para hacerle cosquillitas y se ríe. El sajón arruga la nariz y levanta un brazo para separarle... Pero el brazo no responde adecuadamente y decide, por su cuenta, él no tiene culpa de nada, abrazarle un poco. Termina hundiéndole un poco más la nariz en el pelo... Cielos, que se le va a hacer a este maldito cuerpo que no responde bien.

—¿Qué champú dices que usaste? —pregunta para evitar a toda costa utilizarlo alguna vez, no que vaya a ir mañana que Galia no está a robarle un poco. Roma le abraza riéndose y saltando un poco y le contagia un poco la sonrisa sin que pueda evitarlo, desfrunciendo del todo el ceño.

—¿Entonces te gusta más este que el que uso habitualmente?

Se lo piensa un poco y da un pasito al frente para empujarle un poco contra la pared.

—Mmm... Me gusta el de menta también, pero este huele más a ti.

—Pues tengo uno mejor aún para ti, este me gusta a mí.

—Tu eres como un albaricoque recién cortado —decide el norteño asintiendo y recargándolo contra la pared de la sala—. ¿Cuál tienes para mí?

El romano se ríe y le acaricia la mejilla.

—Uno de cerveza

—Champú de cerveza... ¿Ves? Eso no es de nena —cierra un poco los ojos siguiendo la caricia.

—Es para nenas que quieren gustar a sus nenes.

El sajón abre solo un ojo y le mira.

—Tú no necesitas champú de cerveza —asegura. Roma se muere de la risa y vuelve a abrazarle. El de ojos azules sonríe un poco más, sonrojándose, y le olisquea otra vez un poquito el pelo.

—¿Aunque sabes qué me has hecho pensar?

Quid?

—Imagina el Jacuzzi... Lleno de cerveza helada. Y tú y yo...—al sureño le brillan los ojos y le toma de la mano.

—Vamos a comprar unos cuantos barriles —tira de él y es que solo de pensar en la espumita en el pelo perfecto de Roma... Le brillan los ojos a él también.

Ya peleareis luego por ver que tan... helada, acaba la cerveza, pero es igual... Pfff... A Germania creo que hoy le da igual. Echaba de menos a Rooooomaaaaa *burlita*

Así que vuelven cada uno con un par de barriles de treinta litros... Germanía de perfecto buen humor, además, con un barril en cada brazo. Creo que de verdad ha estado yendo al gimnasio después de que alguien le llamo gordo. Roma arrastra... tres, con una carretilla.

—¿Cómo es que nunca se nos había ocurrido esta idea maravillosa? —pregunta el germano mientras ve como el Jacuzzi empieza a llenarse de delicioso liquido espumeante.

—¡Quién sabe! ¿Y has visto que es mucho más barata la cerveza comprada así? Voy a hablar a alguien a ver si podemos comprar un surtidor como el de los bares para la cocina.

—Oh... Eso…¡Oh! —bueno, joder, es que no le digas eso que se le olvidan todos sus problemas—. Vale. Me parece una muy buena idea.

Sic? ¡Bien! —se ríe.

—Imagina solo llegar con mi tarro de cerveza —que nunca jamás en la vida lavaría...—, y llenarlo, ¡como si fuera agua!

—Se te va a poner una barrigaaa y Egipto va a odiarte aún más...

—¡Qué se me va a poner una barriga! Si he estado haciendo ejercicio, mira —se levanta la camiseta y pone duro el abdomen—. ¿Y Egipto porque va a odiarme MÁS además? ¿Por barrigón?

—Nah —ahí va la mano, porque para ciertas cosas Roma ve con los dedos—. Ella es la que te roba cervezas a veces.

—¿Egipto? —da un pasito hasta él para que le toque bien—. Me roba… ¿Cervezas? ¿Por?

—No quiere comprárselas porque engordan, pero le gustan —risita idiota mientras le acaricia. El germano hace cara de cierta sorpresa.

—Así que un barril en casa implicaría más tentación... Hm... Creo que voy a pagar dos barriles, uno claro y oscuro... —sonrisita medio maléfica. Le pone una mano sobre su mano en el abdomen.

—¿Quieres dos surtidores? Britaniae va a estar encantada —se ríe otra vez.

—¿Ves? Matamos dos pájaros de un tiro. No olvides que yo soy team Britania —asegura rodeándole la cintura con el otro brazo.

—¿Team Britaniae? —frunce un poco el ceño con eso mirando el jacuzzi de reojo a ver cómo va.

—Ja. En un Britania contra Egipto... Yo soy del team Britania. Junto con Galia.

—Ah! —se ríe—. Yo... creo que soy neutral.

Germania hace los ojos en blanco

—Claro que eres neutral, si eres el chico favorito de la loca de Egipto... No vas a hacer la insensatez de ponerte en su contra —asegura quitándose la camiseta.

—Tal vez debería hacer la sensatez de no serlo y ponerme en su bando...

El sajón arruga un poco la nariz y pone los brazos en jarras.

—Tú tienes ganas de marcha con Gritania, por lo visto.

—Yo siempre —se ríe—. Y contigo. Creo que es lo más divertido que podría hacer.

—Nein, no sería divertido en lo absoluto. Egipto no necesita más apoyo ya —le lanza la camiseta en la cabeza.

—Para mí sí —vueeeelve a reírse. Germania suelta un bufidito y le tieeeenta la idea de protestar que claro, siempre se pone en el bando contrario al suyo... Drama drama.

—Pues si tú te pones en el bando de Egipto... Yo... Voy a robarte a Helena.

—Nah, Helena está en nuestro bando también.

—Yo puedo hacer que se cambie.

—Más bien ella puede hacer que tú te cambies.

—No voy a dejar a Britania sola en su bando —asegura y se sonroja un poquito pensando que sí, vale, era muy probable que Helena pudiera hacer que él se cambiara de... Todo en general, casi hasta de sexo como se empeñara.

—Pero no es así como los repartimos, a Helena le toca Galia —acaba de vaciar el último contenedor y se empieza a desnudar. El germano parpadea sin entender.

Was? Como que a Helena le toca Galia?

Sic. Helena y Galia. Egipto y Britania y...

—¿Tú y yo? Pero no es más lógico Egipto y Helena y Galia y Britania...

Non, porque es competencia... es a pelear.

—Oh... Entonces claramente somos tú y yo —se sonroja un poco mirándole desnudarse.

—¿Lo ves? Al final siempre tengo yo razón —le guiña el ojo.

—Qué vas a tener tú la razón —asegura girando un poquito la cara, sonrojado—. Aunque sí deberíamos organizar un concurso de esos, de peleas en el lodo.

—Tu convences a las chicas y yo me ocupo de conseguirlo todo —responde y se acerca a meter la mano—. ¡Está muy fría!

—Evidentemente seria más simple que YO consiguiera todo y tú las convencieras a ellas —se baja los pantalones sonrojadito y se le acerca.

—Nah... —risas—. Tú eres un machote —palmadita al culo—. Puedes convencerlas

El de ojos azules pega un saltito... Y se sonroja aún más.

—No, no puedo convencerlas. Pero puede que si pueda convencerte a ti —se agacha, le medio abraza como puede y de golpe ahí van ambos de cabeza al Jacuzzi.

Non! —chilla el latino sin poder hacer nada y Germanía se riiiiie haciendo slpuuuush.

Roma se mueve para salir lo antes posible TIRITANDO de frio. Germanía le deja, sonriendo y tomando un buche de cerveza, con el pelo algo revuelto, bastante complacido con la temperatura a pesar de que le ha dado frío también por el cambio tan rápido.

—¡Dios mío!

—No seas dramático —se limpia la cara y siente burbujitas por todas partes.

—¡Está helada! —se le repega buscando calor corporal.

—Claro que está helada. Es la idea —el mismo tiene la piel de gallina. Le abraza—. Pero es cerveza... Estamos bañados en cerveza.

—El gas... —se organiza ahí abajo—. Si no fuera porque estoy insensibilizándome con el frío lo sentiría como cosquillas en el pelo y la piel.

Germanía se ríe un poco.

—Insensibilizándote con el frío... Si serás dramático.

—Tú no lo notas tanto porque no tienes tanto pelo —mueve la mano para buscar la zona... más peluda de Germania.

–Ehhh... —le detiene de la muñeca sonrojándose un poco porque no crean que no tiene frío y no está todo muy pegadito y pequeñito ahí abajo.

—¿Se te ha encogido? —mirada burloncita.

—No más que a ti, aunque como soy más grande... —busca el ponerle una mano ahí. El romano se deja, echándosele encima del todo para tener el máximo contacto posible.

—Sigue viviendo de tus sueños...

—No vivo de mis sueños. Un día podríamos medirnos —puntualiza sonriendo un poco más, apretándole contra si—. Esto ha sido una idea excelente.

—¿Voy a por una cinta métrica?

—¿Vas a desaprovechar el Jacuzzi lleno de cerveza, conmigo aquí... Solo para probar una cosa que sabes que no es verdad?

—Era solo una excusa para salir, ¡hace mucho frio! —se mueve para abrazarle de otro modo.

—Pues hay que hacer algo para calentarnos, Rom.

—Te escucho... —sonríe pícaramente.

—Ehh... —se sonroja un poco mientras levanta las manos y le acaricia un poco el pelo. Roma se riiiiíe de nuevo.

—¿Aja? —vuelve a moverse, le abraza con ambas manos del cuello, sacándolas de la cerveza.

—Ven... Recuéstate un poco sobre mí —le pide acercándole a él y cerrando los ojos, el sureño lo hace sin separarse ni un poco, temblando.

—Te echaba mucho de menos —confiesa apretándole contra si—. Mucho, mucho.

El romano sonríe... y le besa. Germania sonríe un poco y le deja hacer.

Pero es que siiiigue tembloroso...Germania para este momento ya ha conseguido habituarse a la cerveza fría. Roma no, se separa y le mira

Was? —pregunta mirándole temblar.

—Yo te quiero muchísimo.

—Ah ¿sí? ¿Cuánto es muchísimo?

—¿Cuánto es lo más que puedes imaginar?

—Mmmm...

—Pues más.

—Bah, eso dices solo para que te deje hacer lo que quieras —aun así sonríe un poquito.

—Naaah, no es solo por eso.

—Ah no?

—Es verdad también.

—Pongamos que te creo...

—¿Aja?

—Pero... Necesito una demostración.

—¿Cómo qué?

—Como... Unos besos.

Roma se ríe.

—No te burleees.

—Vale, vale, unos besos —se acerca y le besa.

El sajón se quita un poco.

—Eh! —protesta el de ojos ámbar

—Si no quieres darme unos besos... No.

—¡Sí que quiero!

—Pues... No me hagas el favor —protesta un poquito.

—¡Pero no es un favor!

—Pues haces "vaaaale vale" —le da él un beso en la mejilla—. Quizás mejor yo decida que no hay besos ya.

—Pensaba que ibas a pedir algo más difícil —se encoge de hombros. El germano levanta una ceja y le brillan un poquito los ojos.

—¿Así que puedo pedir cosas más difíciles?

—Bueno... depende.

—Mmmm... ¿Qué estarías dispuesto a hacer para demostrarlo? vamos a ver...

—Pide por esa boquita, vamos.

Germania se humedece los labios y Roma le mira a los ojos.

—Estoy tratando, con todas mis ganas, de pensar en OTRA cosa —confiesa apretando los ojos.

—Oh...

—¿Qué cosa puede funcionar como prueba de amor? Tú que eres experto...

—¡No vale preguntarme a mí!

—¿Por qué no? ¡Nadie mejor que tú para saberlo!

—Es para ti, no para mí.

El sajón levanta la mano y le quita un mechón de pelo de la frente

—Quizás no tengas que hacer nada más.

El sureño sonríe.

—Quizás solo es momento de creerte ciegamente y ya. Si dices que me quieres muchísimo, lo haces.

—Lo hago. Tengo el culo congelado en cerveza por ti.

El germano se ríe un poquito.

—La última prueba de amor.

—Pues a ti te da igual, pero...

—¿Es que qué quieres hacer? ¿Salirte? Mejor abre esa gran boca que tienes y bebe.

—No quiero saliiiir, quiero hacer el amor contigo y dejarlo todo guarro y que tengas un montón de problemas para decidir si desperdiciar toda esta cerveza por el desagüe o bebértela junto con mi esperma.

—¡Eres un GUARRO! —de hecho ya directamente se lo dice Germania. El romano se muere de la risa y el sajón aprieta los ojos.

—¿Y qué esperas? —le pregunta en un susurro en su oído.

—Pues estaba en ello, pero me has apartado mientras te besaba —igual vuelve a ello.

El germano cierra los ojos y le devuelve el beso con completo y absoluto vigor y aunque le llaméis guarro, tendrás esa disyuntiva en un rato.

Roma opina que esto es como tirárselo en la nieve. Sí que va a tener ese ENORME problema en un rato. Y no seas chillón, Roma, que la nieve no esta tan mal. Además hoy está súper suavecito.

Lo está y creo que seguirá estándolo. Mira que bien lo pasamos con el cuándo esta así *pat pat*

Germania despeina a Roma y lo intenté ahogar en cerveza más o menos como una hora más tarde, riéndose, porque es que también lo pasa bieeeeen. Ahora que ya está más caliente ya le molesta menos, peleando con él y van a dejar el baño hecho una MIERDA.

Completamente.


Que no se entere tu mamá de lo que has leído, pero no olvides decirnos que te ha parecido. ¡Ni olvides agradecer a Andy la edición!