Cuarta Temporada-Capítulo 2-Cita fallida
-No creo que a Candy le agrade mucho la idea, y para serte honesta a mí tampoco.
-Creí que me apoyarías, o al menos me entenderías, dado que tú hiciste lo mismo.
-Precisamente por eso Terry, se trata de que aprendas de mis errores, no que los repitas.
Eleonor intentaba hacer razonar a Terry, pero éste ya había tomado una decisión, probablemente, no la mejor.
Con la reciente muerte de Susana todos los medios de información del país específicamente los especializados en espectáculos habían centrado su atención en Terry. Él no había dado ninguna declaración todavía, con lo cual los periodistas daban rienda suelta a su imaginación argumentando que seguramente el joven viudo se encontraría devastado por la pérdida de su bien amada esposa.
Con la única persona con la que Terry había hablado fue con Nicolas Strauss, el director de la compañía de la compañía de teatro Standford.
-¡Esto es un gran acontecimiento!- dijo el enfático director haciendo uso de sus habituales ademanes extremadamente exagerados-Quiero decir, es una pena que Susana haya muerto y todo eso; pero la verdad es que esto representa una publicidad fabulosa para ahora que estas próximo a estrenar nueva obra. De entrada el papel lo tienes, Jeremy me lo ha dicho. Mandó al diablo las audiciones como una consideración a tu duelo. Todos se pelearan por conseguir boletos y verte de nuevo en escena, transmitiendo el dolor de tu pérdida, el cual yo sé que no sientes pero dejemos que el público así lo crea. El número de tus admiradoras se multiplicará todas esperanzadas en ser las próximas en remendar tu corazón herido y tal vez convertirse en tu nueva esposa. Esto será increíble para todos.
-Yo no busco una esposa.
-Lo sé, pero deja que ellas lo crean. Además Terry algún día tendrás que hacerlo, eres muy joven.
-No me has entendido. No buscaré esposa porque yo ya tengo una esposa, y un hijo.
-¿De qué estás hablando?
-Vaya…tu historia sí que suena…- Nicolas Strauss se había quedado sin palabras, después de que Terry terminara de relatarle su historia de amor con Candy. Ver a "Sir Nicolas" sin saber que decir era un hecho totalmente inimaginable- …increíble. ¿Entonces tú nunca supiste que tenían un hijo?
-Nunca, hasta hace unas semanas. Y ahora que lo sé obviamente quiero tenerlos a mi lado.
-Te entiendo, pero, debes mantenerlos en secreto.
-¿A mi hijo? ¿En secreto?
-A tú hijo y a su madre.
-¡Eso nunca!
-Escúchame bien Terry. Esto puede significar el fin de tu carrera. Tu historia, es difícil de creer.
-Pero es la verdad.
-Terry sabes que en esta carrera no importa quién seas, sino lo que aparentas ser. ¿Sabes cómo va a sonar cuando se anuncie que tienes una esposa y un hijo? Todos creerán que mientras Susana sacrificaba su vida y su carrera salvándote de aquel accidente, tú tenías un amorío y que el descubrirlo recientemente la llevó a su suicidarse.
-¡Yo no tuve un amorío, Candy es MI esposa!
-¿Y tienen pruebas de eso? Tú mismo me acabas de decir que además de un puñado de colegiales nadie más asistió a tu boda. Además a tú hijo ni siquiera lo registraste. Terry, si algo de esto se sabe la prensa te hará PE-DA-ZOS .
-¡Pues me tiene sin cuidado lo que puedan pensar o decir de mi!
-¿Y lo que digan de ella? Los reporteros son como buitres y se la comerán viva. Van a perseguirla, van a acosarla estigmatizándola como tu amante. ¿En verdad quieres exponerla a eso? ¿O a tú hijo? Además, si tu carrera se acaba ¿qué futuro les ofrecerás?
Tenía razón. Por duro que pareciera, Nicolas Strauss tenía razón. Desde el hecho de que expondría a Candy al escrutinio de la prensa hasta el decir que podía ser el fin de su carrera ¿y luego qué? Regresar humillado a su padre implorando su ayuda. ¡Eso jamás! "Sería solo por un tiempo" Lo animó Sir Nicolas. "Es más, puedes dejar que te vean salir con ella. Nadie te criticará si buscaras rehacer tu vida, tener la ilusión de un nuevo amor, o incluso que retomas un amor colegial. Eso está bien. Después, con el tiempo, cuando lo de Susana sea un asunto olvidado podrás decir que tienen un hijo y retomar su vida como debe ser"
Parecía un plan factible, accesible. ¿Pero Candy lo aceptaría? Eleonor tenía sus dudas y Terry, él trataba de convencerse de lo contrario.
-Será solo por un tiempo, mamá.
-Nunca es solo para un tiempo, una vez que echas andar una mentira necesitas mas y mas mentiras para ocultar la primera. Cuando quieras decir la verdad será demasiado tarde. ¿Cuánto tiempo perdimos tú y yo? ¿Cuántos años me odiaste por haberte negado? No permitas que eso te pase con tu hijo.
-No será así, Alex vivirá conmigo, jamás lo abandonaré como tú…mamá lo siento, no quise.
-Lo sé cariño, pero no te engañes a ti mismo, los acabas de encontrar y créeme, nada en la vida vale la pena para que los vuelvas a perder, piénsalo.
-Lo haré. Pero para eso necesito hablar a solas con Candy y que tu cuides de Alex, un par de horas solamente.
-Por supuesto, todo el tiempo que necesiten, regresen al otro día si quieren o hasta la siguiente semana. Yo feliz de cuidar a mi nieto.
-No creo tener tanta suerte, Candy está bastante renuente.
-Dale tiempo mi amor, no es fácil. Por eso salgan, dale gusto en lo que quiera, hazle recordar por qué se enamoró de ti, conquístale de nuevo. Y así tu también podrás recapacitar y darte cuenta que lo quieres hacer es un error. Te espero mañana en la tarde que me vengas a dejar a Alex.
-o-
-Candy te va a encantar este lugar, es el mejor restaurante de la ciudad, a veces demoras meses en conseguir una reservación, pero unos boletos en zona preferencial del teatro pueden hacer la diferencia.
-Parece muy elegante- voltea a verse su atuendo que de momento le parece poco sofisticado comparado con la majestuosidad del lugar, Terry la toma del rostro.
-No te preocupes, luces hermosa, la más hermosa.
-Sr. Grandchester muy buenas tardes, es un honor que nos visite. Me permite tomar el abrigo de la señorita que lo acompaña.
-No, no le permito. Prefiero atenderá yo mismo.
-Como ordene el señor, por aquí si son tan amables de acompañarme.-De igual manera es Terry el que coloca la silla para que Candy se siente. Algunas miradas se clavan en ellos.
-Aquí les dejo la carta, en unos minutos regresaré a tomar su orden, de momento ¿qué desean tomar?
-Confío en su recomendación.
-Me parece perfecto señor, con permiso.
El menú estaba completamente en francés, Candy jamás había sido muy buena en idiomas, y además de eso, no tenía idea de qué estaban hechos ninguno de los platillos que se listaban. Terry notó su turbación y como siempre salió al rescate.
-¿Quieres que ordene por ti Candy?
-Creo que eso sería una mejor idea, no he comido ningún platillo gourmet desde que asistía al San Pablo.
-Tengo una idea mejor, te diré que es lo que contiene cada platillo y juntos elegiremos, ¿te parece?
-Está bien- y Terry acercó su silla para quedar más cerca de Candy, pero una voz interrumpió su lectura.
-¡Terrence Grandchester!-Una hermosa joven morena quien lucía el escote más pronunciado que Candy nunca hubiera visto se acercó colocando sus uñas perfectamente pintadas sobre el hombro de Terry , visiblemente turbado Terry se levanta de su asiento de un brinco.
-Marian
-¡Dichosos los ojos que te ven, mi adorado Romeo!
-Marian-aclarándose la garganta-es un placer verte, pero, me encuentro algo ocupado.
-¡Buu!, últimamente estás muy ocupado para tus amigas. Eres un ingrato no volví a saber de ti desde la fiesta en la casa de los Grayson, la pasamos tan a gusto esa noche.
-Este...si...excelente velada, Marian pero de verdad, estoy ocupado-la mujer se asoma maliciosamente a ver a Candy, quien fingía seguir absorta leyendo el menú, aunque Marian siguió su conversación en un tono perfectamente audible.
-¡Oh lo siento!, no noté que tenías compañía. Linda, aunque no como acostumbras, de todas formas sabes que yo no soy celosa, ¿nos vemos pronto? ¡Hasta luego señorita!
Sin levantar los ojos del menú, Candy contestó –Que le vaya bien.
Terry regresó a la mesa hecho un manojo de nervios y sudando frío, Marian no pudo ser más inoportuna e indiscreta. Candy seguí con la vista clavada en el menú y justo en ese momento el mesero acercaba el corcho de la botella de vino recién descorchada para que Terry la aprobara, pero este simplemente lo apuró a servirle una copa bien llena que bebió de un solo trago.
-¿Puedo tomarles su orden?
-Danos un momento mas-el mesero se retira-Candy…yo-Candy por fin levanta la mirada
-¿Quién era ella, Terry?
-Nadie, solo, solo una admiradora.
-Parecía tenerte mucha confianza. ¿Cuántas admiradoras mas como ella hay?
-No hay Candy. Hubo, pero eso ya lo hablamos mi amor-intenta alcanzar la mano de Candy pero ella la retira antes de que él pueda tomarla- Candy, no puedo cambiar lo que hice pero, fui sincero contigo, estoy arrepentido y te pedí perdón. Por favor no permitas que el pasado arruine este momento, solo me importas tu.
-No es solo eso. Creo que no encajo aquí, todos te conocen y te miran como creyendo que aun estas arriba de un escenario, y yo me siento como un actriz que no sabe cuál es su guion en esta obra, pensé que querías hablar, yo habría preferido un lugar más sencillo, pero menos concurrido tal vez.- Terry seguía con el brazo extendido atravesando la mesa, y cerró la mano en un puño como señal de desesperación.
-Lo sé y lo siento, debí de prever que algo así podría ocurrir, perdón, solo quería que todo fuera maravilloso.
-JAJAJAJA.
La furtiva e inesperada carcajada de Candy desconcertó por completo a Terry, pero al verla, ahí estaba, era la misma que antes, con su uniforme del colegio, sentada sobre los jardines del San Pablo, intentando, al cubrirse la boca con ambas manos, inútilmente contener esa risa escandalosa, tan melodiosa, con aquella expresión en el rostro mitad travesura, mitad pura dulzura. -¿Puedo saber qué es lo que te parece tan gracioso?
-Lo siento-aun intentando contener la risa-es solo que me sorprende mucho ver, Sr. Grandchester, como los años al fin lo han podido convertir en un caballero educado, ya casi no queda nada de aquel mocoso engreído quien solía decirme que a mí todo me parecía maravilloso simplemente porque estabas a mi lado.
-JAJAJAJAJA. MOCOSO -Terry reía francamente, con el alma, sin pretensiones, sin sarcasmo, como antes. Y Candy también creyó verlo, con su uniforme desaliñado y en su rostro algún golpe a medio sanar producto de sus constantes peleas, como en su época de Colegial, era su mismo Terry.
Algunos de los comensales, quienes desde que ellos arribaron al restaurant habían comenzado a lazarles miradas furtivas, perdieron todo disimulo y los miraban directamente. Hasta Marian, la chica que se acercara a saludar a Terry, los observaba varias mesas más lejos con expresión de enfado. Percatarse de todos esos curiosos turbó un poco la alegría de Terry, pero ahora fue Candy quien alargó la mano sobre la mesa, hasta entrelazarla con la de él.
-¿Te confieso algo? Sigue siendo igual, todo luce maravilloso cuando estoy contigo, no importa donde estemos.
-Candy…tienes razón este lugar es…¿qué te parece si, te invito no sé, una salchicha y damos una vuelta por el parque?
-Me parece maravilloso, contigo todo me parece maravilloso.
Facebook: KamyImaryOficial
