Hola niñas (y niños)
Un abrazo grande a todas y como siempre, antes de todo, MIL GRACIAS por sus comentarios, lecturas fantasmas, alertas y todo aquello que me hace sentir infinitamente halagada.
Les cuento, este es el PENÚLTIMO capítulo. Sí nenas...se va el capi... les cuento que el Lunes se va la historia con el ultimo capitulo mas un epilogo y el prólogo de mi nueva locura...¿me acompañarán en esa?¿sí? pues espero verlas a todas por ahí cuando la estrenemos.
Como siempre, el adelanto e la actualización esa gracias a mi beta Paly a quien adoro...
Y bueno...hoy tenemos información importante de la que espero vuestra reacción.
Nos leemos el lunes y gracias de antemano por darse el tiempo e pasar por aquí y leer.
Abrazos gigantes a todas!
Cata!
-A las diez es la cita con un obstetra. Lo recomendaron en la consulta de mi ginecóloga- comentó Bella a Edward, mientras le ayudaba con su abrigo y su bufanda.
-Ok, a las diez estaremos allí…-
-Edward, tienes que hacerte cargo de miles de cosas. Esto puedo hacerlo yo sola...-
-Ni lo pienses Bella. Estaré en la oficina una hora, lo justo para hablar con Antonella. Luego vendré por ti, ¿Si?-
-Como digas…- le dijo, levantándose sobre la punta de sus pies para alcanzar los labios de Edward y darle un beso de despedida antes que se fuera, al que él respondió cariñosamente.
OOO
-Paz, buenos días. ¿Antonella ya está aquí?-
-Sí Edward-
-Dile que la espero enseguida en la oficina. A las nueve tengo que marcharme y no regreso hasta las tres- dijo, entrando a su oficina, mientras su asistente lo seguía –Iré a la misa del chofer… y enseguida iré a reunirme con la administración de los hoteles de los que Sam estuvo a cargo-
-Entiendo. Voy por Antonella-
-Gracias Paz-
Se acomodó en su escritorio, recostó su cabeza hacia atrás y suspiró. Enseguida se reacomodó y vio el alto de sobres con condolencias que no tenía ganas de leer. Las agradecía, pero no tenía tiempo de ir una por una, así que pidió a Paz que mandara tarjetas de agradecimiento.
-¿Me necesitas? Pensé que te tomarías el resto de la semana…-
-No Antonella, no puedo hacer eso. Tenemos pendientes que son urgentes de resolver, pero lo más importante es ver… quien ocupará el puesto de Sam…- dijo algo incómodo, mientras se desanudaba un poco su corbata.
-¿Harás algún concurso interno? ¿Ascenderás a alguien? Quizás debas darle tiempo a Kate para que…-
-Ella no tiene las competencias profesionales para el cargo. Es excelente en el puesto que Sam eligió para ella, pero necesita más experticia. Tengo que pensar en ello con la mente fría, y la verdad, tengo mi candidato a sucesor-
-¿Puedo saber quién? ¿Jasper quizás?-
-No. Tú-
-¡¿Yo? Oh, bueno, yo…-
-Mi padre y yo elegimos a Sam para ese puesto por su competencia, su experiencia y porque era alguien de toda nuestra confianza. Creo que tienes las mismas cualidades de Sam. Eres la candidata perfecta para el puesto-
-Me honras Edward… ¿Sabes? Sam era un tipo testarudo y muy confiado de si mismo. Espero que no creyera que lo odiaba o algo así… ya sabes, mi carácter…-
-¿Entonces?-
-Acepto el puesto para honrar la memoria de uno de los mejores elementos humanos que ha tenido esta firma hotelera. Sé que es raro que lo diga precisamente yo, pero quiero que lo sepas, es lo que siempre pensé. Ni es un cliché típico de estas situaciones…-
-Entiendo… esta tarde iremos y tendremos una reunión con los administrativos y les daré a conocer la decisión. Necesito que me acompañes a la misa del chofer…-
-Clarence, lo sé. Ahora, tengo una duda, ¿Mi puesto lo cubrirás?-
-Sí, tengo a la persona indicada para ese puesto. Espero que la apruebes-
-Sorpréndeme Edward- le incitó Antonella.
Eward levantó el auricular y tecleó el número un número:
-¡Paz, a mi oficina, ahora!- llamó Edward a su asistente por el teléfono con premura.
-¡Enseguida señor!-
Cuando Paz llego a los dos minutos, se acomodó frente a Edward. Se espantó, pues Antonella estaba de pie junto a ella, mirándola muy seriamente, para variar, con los brazos cruzados sobre el pecho.
-Paz, necesito que consigas a alguien para cubrir un puesto. Debe ser mujer, de confianza…-
-¿Qué características debe tener la postulante?-
-Es para el puesto de mi asistente, Paz-
-¿Edw… Señor?-
-Paz, el puesto de mi asistente está vacante. Necesito que tomes tus cosas de ese escritorio, las metas en una caja y las saques de ahí…- Edward hablaba seriamente sin quitarle los ojos de encima a la pobre Paz.
-Pe..pero… yo…- Paz ya estaba llorando.
-Paz. Necesito que lleves tus cosas de tu escritorio a la oficina de Antonella. Esa es ahora tu oficina-
-¿Mmh?- ella ladeó la cabeza, confundida. "¡¿Yo? ¡¿A caso se volvió loco?"
-Te estoy ascendiendo Paz-
Paz miraba a Edward con la sensación de que a su jefe se la había soltado un tornillo… o a ella. Abría y cerraba la boca como si fuera un pecesito. No entendía nada.
-¿Por... por qué…?-
-Porque eres completamente apta para el puesto Paz. Porque has hecho carrera en esta empresa, eres profesional y tienes toda mi confianza de que serás capaz de cumplir con los propósitos del puesto. Ahora, tu último trabajo como mi asistente es encargarte de tu sucesora, que la dejo en tus manos para que elijas a alguien. Desde mañana comenzaremos a trabajar como colegas Paz, espero que estés preparada-
-Si… sí señor… Edward… digo, sí Edward- levantándose como resorte, mirando a Edward y luego a la bruja… O ex bruja. Se sorprendió, pues incluso vio una leve sonrisita en el rostro de Antonella.
Edward le dio una media sonrisa a su colega y dejó que saliera.
-Has hecho una buena elección Edward- dijo Antonella, reafirmando y apoyando la decisión de Edward, mientras asentía con la cabeza.
-Lo sé-
OOOO
Los exámenes de sangre dieron como resultado que Bella tenía casi cinco semanas de embarazo. El doctor le dijo que podía seguir haciendo su vida normal, con una dieta balanceada y unas vitaminas, además de infusiones naturales para controlar las náuseas, las que eran completamente normales.
Desde la muerte de Sam había pasado una semana, y las investigaciones seguían tomando un ritmo para Edward, demasiado lento.
-¿Señor Cullen? Afuera hay un hombre que quiere verlo… pero no tiene cita…-
-¿De quién se trata?-
- Jason Jenks-
-Hazlo pasar Michelle, y que no nos interrumpan, por favor-
-Como diga- acató la nueva asistente, haciendo pasara al serio y extraño hombre a la oficina de su jefe.
Edward había olvidado completamente el asunto con Jenks
-Señor Cullen-
-Jenks, por favor, tome asiento-
-Lamento mucho la pérdida del señor Ulley. Mi más sentido pésame, señor-
-Muchas gracias Jason. Ahora dígame, ¿Tiene novedades?-
-Espero que con esta noticia pueda descansar al menos con este tema. Verá, mi equipo estaba algo aburrido de seguirle los pasos a este niñito, así que se movieron para hacerlo caer en una trampa. Un par lo contactó para que le vendiera drogas que consiguió con una rapidez impresionante, y otros de mis muchachos se hicieron pasar por agentes antinarcos… ya sabe. Lo amenazaron con que saliera del país por las buenas, o lo deportarían. El marte de la semana pasada estaba tomando su vuelo rumbo a la tierra de Margaret Thatcher. Difícilmente vuelva a pisar tierras españolas. Mis informantes en el aeropuerto me avisaran si al niño en cuestión decidiera regresar, cuestión que dudo- explicó orgulloso el investigador.
-Vaya Jenks, estoy sorprendido y muy tranquilo por los demás. Ha hecho un muy buen trabajo…-
-Me alegro y estoy a su disposición para lo que se pueda volver a presentar-
-Se lo agradezco…- dijo Edward, mientras sacaba su chequera para darle al hombre su último muy merecido y suculento pago. Mientras lo hacía, una idea cruzó su cabeza –Quizás haya otra cosa que podría hacer por mí- dijo Edward, mientras extendía el documento y Jenks miraba la cifra, alzando levemente las cejas.
-Usted dirá…-
-Supongo que está al tanto de lo sucedido con Sam. Las pericias no han dado con los responsables…-
-Las pericias "oficiales" no han dado con los responsables, señor-
-¿A qué se refiere?-
-Lo primero que se pensó y lo que se sostiene, es sobre un atentado terrorista, cuestión que lamentablemente, no es ajeno a lo real. Fuentes extraoficiales hablan de un nuevo grupo anarquista que quería hacer saber a la corona real su… descontento. Son un grupo de jóvenes que nada tiene que ver con la ETA por ejemplo, pero que los siguen como ejemplo. El artefacto explosivo fue puesto en el hangar equivocado y lugar equivocado-
-Dios del cielo…- Edward se negaba a aceptar que Sam hubiese muerto a manos de unos malditos pendejos anarcos.
Bufaba y se pasaba las manos por su cabello, una y otra vez, sin dar crédito a lo que oía.
-No sólo murió gente en el aeropuerto señor, sino también en otros puntos de la ciudad-
-¿Qué tan cerca están de dar con ellos?-
-Bastante cerca. Pero las investigaciones son privadas, no alzan la voz para evitar que estos tipos se pongan en alerta y escapen, o pidan ayuda, no sé si me explico-
-¿Qué tan graves son los cargos para ellos?-
-Si usted es asesorado por un buen equipo de abogados, a la no despreciable suma de años que ese grupo estará en la cárcel, puede evitar beneficios y encerrarlos unos cuantos años más. No es muy correcto que lo diga, pero mi esposa tiene experiencia en este tipo de casos. Todos ganados por lo demás-
-Dígale que venga mañana a hablar conmigo. Cuando agarren a esos tipos, quiero que los metan a la cárcel y los refundan ahí-
-Entiendo. Hay organismos de derechos humanos que están tomando parte de esto, además del gobierno. De cualquier modo le diré a mi mujer que se comunique con usted. Ahora, me retiro. Tengo pendientes- dijo el hombre, levantándose y extendiéndole la mano a Edward.
-Le estoy muy agradecido-
-Es mi trabajo, señor-
Ok, al menos Edward podía estar tranquilo de que ese hijo de puta estaba de regreso en Londres y que no habría peligro para su novia. Por otro lado, estaría al pendiente del desarrollo de la investigación para dar con los asesinos de Sam. Movería cielo y tierra para verlos encerrados en la maldita cárcel.
OOO
-Te ves cansado…- le dijo Bella a Edward, recibiéndolo en la entrada de la casa.
-Fue un día agotador…-
-Hola- ella se acercó a su boca y le dio un tierno beso
-Hola hermosa- le respondió él sobre sus labios -¿Cómo se han portado ustedes dos?- agregó, llevando una de sus manos hasta el vientre de ella.
-Muy bien. Al menos me dejó poner atención en clases y comer sin devolver el alimento- le contó, llevándolo hasta el sofá de la sala.
-¿Ves? Mi niña se comporta bien con mami…- mientras el futuro padre acariciaba la plana barriga de Bella.
-¿Insistes con lo de "la niña"?-
-Por supuesto que sí-
-Edward, hay algo que quiero hablar contigo- dijo ella, acomodándose con sus rodillas sobre este.
-Dime cielo-
-Es sobre…la boda…-
-Qué sucede con eso…-
-Con todo lo que ha pasado… entendería si quisieras cambiar la fecha… -
-¿De qué hablas Bella? Ni siquiera se me pasó esa idea por la mente. ¿A caso no quieres casarte conmigo?-
La confusión abrumó a Edward.
-No, no Edward… pero es por lo que ha pasado con Sam…- dijo ella para tranquilizarlo.
-Oye, Sam me patearía el trasero si se me ocurriera aplazar la boda. No cariño, no quiero hacerlo. Yo me casaría mañana contigo… o lo hubiese hecho ya hace mucho, y lo sabes- dijo, acercando su rostro y acariciando su nariz con la punta de la suya.
-Alice me dijo que seguiría adelante con todo. Incluso dijo que habían llegado ya algunos regalos-
-Que todo siga su curso… además, seguimos siendo sólo tú y yo los que sabemos de tu embarazo, ¿no?-
-Sí-
-¿Serás capaz de guardar el secreto hasta el día de la boda?-
-¿Por qué lo preguntas?-
-Mmmm… porque idearé la forma de decírselo a la familia. Confía en mí-
-¡Pero Alice y las demás se darán cuenta de que he engordado! ¿Qué les voy a decir?-
-¿Engordar? ¡Claro que no! Y si es así, pues seguro se te ocurre algo…-
-Voy a engordar como una vaca…-
-Claro que no…- dijo Edward, besando su cuello. Hace dos semanas que lo único que Bella y él hacían sobre la cama, era dormir.
Se extrañaban. Cuando estaban juntos, eran capaces de olvidarse del resto del mundo que los rodeaba y centrarse sólo en las sensaciones de sus cuerpos y en el amor que los empujaba. Y en ese momento, después de todo lo que había pasado, necesitaban olvidarse de todo.
Sin decir más, Edward tomó sobre sus brazos a Bella y la llevó a la pieza, mientras ella se aferraba a su cuello y con su nariz lo acariciaba.
Allí, comenzaron a quitarse la ropa muy lentamente, disfrutando del reencuentro., reclamándose mutuamente. Porque no hay mejor remedio para la pena, el dolor y el cansancio que el amor. Y esas eran sensaciones agrias por las que ambos habían tenido que pasar en la última semana.
-Hazme olvidar todo lo que nos ha pasado, Bella- decía él, pasando su boca por su cuello, acariciando sutilmente la espalda desnuda de ella.
Ella gemía efusivamente ante el suave toque de Edward, comenzando a dejarse llevar. Se sentía arder de deseo por él. La necesidad por sentir a Edward dentro suyo era burbujeante en su interior. No quería preámbulos, no quería juegos, quería que le hiciera el amor hasta perder el juicio.
Edward que sabía leer las reacciones en el cuerpo de su Bella, la depositó sobre la cama, mientras la besaba íntimamente entre sus piernas, sintiendo la liquidez de su cuerpo manar para él. "Sí, dulce maná…", mientras ella se arqueaba, a punto de sentir su primer orgasmo elevándose dentro de ella, mientras Edward jugueteaba con su dulce botón.
Subió por su cuerpo, sin dejar de besarla, hasta que llegó a estar totalmente sobre ella, frente a frente, observando sus oscuros y dilatados ojos marrones.
-¿Sabes?...- ronroneaba él sobre sus labios –Tu mirada… la de estos momento… a la expectativa de hacer el amor… es la misma… de la primera vez… que te hice mía…- jadeaba él, rozando su cuerpo con el de ella, que lo buscaba, sujetándolo y atrayéndolo a su cuerpo por la espalda.
-Dios… Edward… - ella levantó su cabeza y atacó los labios de Edward con furia, jalando sus cabellos, hundiendo sus dedos en su espalda mientras él entraba en ella, sintiéndose al fin llena por él. "Dios, lo extrañaba tanto…".
Movimientos lentos, adentro y afuera, dos cuerpos hecho uno, purgando penas y llantos de dolor.
-¡Cristo, Bella…!- jadeaba él, besándola con desenfreno
Ella gritaba de puro placer, perdiendo la cabeza, su capacidad de razonar y de hablar, sintiendo como su interior comenzaba a tensarse alrededor de él, y mientras él elevaba la velocidad de sus asaltos íntimos.
-Edw… Edw…. ¡Dios!-
-Ven… vente… para mí…- decía él entre gemidos y movimientos urgentes, haciendo que ella no soportara más y se dejara ir y estallar en miles de partículas, cada una con el nombre de su hombre, para momento después el aventarse en el mismo abismo, repitiendo en gritos el nombre de Bella.
Se dejó caer sobre el cuerpo de Bella, quien seguía intentando recuperar el aliento, pisar tierra. Él no se dio cuenta que quizás le molestaba el peso de su cuerpo sobre ella, así que hizo amago de salirse de su cuerpo y quitar su peso, pero ella lo retuvo.
-Me gusta sentir… el peso de tu cuerpo caliente sobre mi… es delicioso-
-Pero te aplasto…-
-No… no estás tan gordo-
Él mordió el lóbulo de su oreja, haciendo que ella soltara un "auch", absorbiendo su aroma delicioso.
-Te extrañaba…- le dijo ella, acariciando su cabellera, mientras él se acomodaba junto a ella, abrazándola por la cintura y metiendo su cara en el hueco de su cuello.
-Y yo a ti… -
-¿Estás cansado?- preguntó ella mordiéndose el labio. Él alzó su cabeza y la miró
-No. Yo descanso dentro de ti, Bella…-
-Bueno… te ofrezco más descanso entonces… no quiero dormir Edward…- susurró ella.
Edward volvió a besarla con lujuria para comenzar otra vez el ritual. Porque si ella no quería dormir, iba a hacer que se mantuviera despierta por mucho rato más.
OOO
Edward y Bella, aquel sábado, fueron hasta el apartamento que Sam había rentado cuando llegó. Debían decidir qué hacer con sus cosas y devolver el apartamento.
Para ambos fue muy doloroso entrar allí y sentir el aroma de la colonia de Sam inundando el lugar. Estaba desordenado y en su contestadora había un par de mensajes, además de comida en la cocina.
-Creo que la ropa podíamos donarla… comenzaré a meterla en una maleta…-
-Vamos- dijo Edward, acompañando a Bella hasta el cuarto de Sam.
Y parece que fue peor. Ambos se quedaron estáticos por unos segundos y luego se pusieron a trabajar. Edward sacó una maleta que había en lo alto del closet y la dejó sobre la cama desecha para que Bella comenzase a llenarla, mientras él "intruseaba" en sus cosas. En la gaveta de su mesita de noche, encontró algo de dinero en efectivo, además de su visa de trabajo y otros documentos personales. Y una cajita con una tarjeta. Sacó la pequeña caja cuadrada y el sobre, el que abrió leyendo a continuación. Enseguida abrió la caja y vio el anillo. Una piedra azul, quizás un zafiro, se destacaba sobre la base de plata. Una muy buena elección, pensó Edward, intentado recordar si Sam le comentó sobre la pedida de matrimonio… alguna vez se lo dijo, después de navidad, pero nada serio o concreto. Pero recién estaban comenzando la relación. Quizás Sam compró el anillo para dárselo luego…
-¿Y eso?- preguntó Bella detrás de él
-Es para Kate. Sam iba a pedirle que se casara con él…-
-Oh… es hermoso. ¿Se lo darás a Kate?-
-No sé Bella, ¿Crees que debo dárselo?-
Bella tomó el anillo entre sus manos y lo contempló. Sin duda era un anillo que Sam hubiese elegido. La piedra azul seguro le recordaba a los ojos de Kate.
-Si yo fuera Kate, esperaría recibir algo de Sam, sobre todo que me hiciera saber que él estaba pensando en el futuro de ambos… ya sabes-
-Sí, creo que sí-
-Se lo puedes dar hoy-
-Lo llevaré. Creo que sentiré si es o no el momento de hacerlo- dijo él, pensando en todas esas sensaciones extrañas que últimamente estaba sintiendo, como si alguien, o más bien Sam, le hubiese estado hablando o algo. Llevaría el anillo y sentiría si era el momento adecuado.
Guardaron la ropa y las cosas de más valor que quedaban allí y se las llevaron. Edward contactó a la corredora de propiedades para que se encargara de vender los muebles o decirle al dueño del apartamento que hiciera una oferta por ellos.
Enseguida se fueron hasta el apartamento de Kate, con quien quedaron de almorzar aquel día y pasar la tarde. Además, Steve ya tenía su nuevo amiguito en casa, Sammy, el perro Beagle que había comprado para ella, que era tan desordenado como Steve.
OOO
Se sentó frente al tocador y se contempló en el espejo. Lo que acababa de descubrir no lo esperaba. No lo entendía. Ella se cuidaba y no había olvidado tomar sus píldoras.
Se miraba en el espejo, mientras pasaban por su cabeza mil cuestionamientos, y mientras acariciaba el aparatito casero con el cual supo lo de su embarazo. ¿Qué tan certeros son? No lo sabía. Cuando quedó embarazada de Steve, ella lo supo a través de un examen de sangre, que son completamente seguros.
"Dios, voy a tener un hijo de Sam" se decía, pensando en cual hubiese sido la reacción de Sam… "¿Y si no le hubiese gustado la idea?" Era demasiado pronto. Jamás hablaron de eso. Nunca. La idea de que a él no le hubiese agradado saber que iba a ser padre, dejó en Kate un rastro de duda amarga que la hizo llorar.
-¿Mami?-
Rápidamente se secó las lágrimas y dejó el aparato sobre el toulet, antes que su hijo lo descubriera y comenzara a preguntar. "¡Dios! Cómo se lo explicaré a Steve"
-Sí cariño…- dijo ella, tomando al niño en los brazos y sentándolo sobre sus piernas
-Mami, estás llorando de nuevo…- le dijo el niño, muy perspicaz, apuntando a los ojos rojos de su madre.
-Oh, claro que no amor. Sólo un poco de jabón dejó mis ojos adoloridos. Dime, que sucede…-
-¿Podemos Sammy y yo salir a jugar? Antes que llegue papá…-
-Ok, pero trata de no ensuciarte-
-Pedrito el hijo del portero nos está esperando para jugar con un balón de futbol-
-¡Sin salir del jardín!-
-Su papá estará con nosotros-
-Bien. Ve con cuidado-
-¡Sip!- le dijo el niño, dejándole un mojado beso sobre la mejilla.
El niño ya se había hecho un par de amiguitos en el edificio. Con pedro, unos tres años mayor que él, solía jugar a la pelota y su padre, Don Esteban, el portero, siempre los cuidaba. Los patios internos del edificio eran seguros, así que no había problema que jugaran ahí.
Después que terminó de arreglarse, y cerca del mediodía, la puerta sonó y al abrir, quien primero entró fue el pequeño Sammy, seguido de bella y Edward, quien traía en brazos a su hijo, que le venía contando las maravillas de su nuevo amigo.
-Así que riñes con Sammy…- le dijo Bella, mientras iban a la cocina a calentar la comida de Steve.
-Ya no puedo tener plantas, el las escarba todas y las alfombras…- reclamó ella, negando con la cabeza, pero con un tono de diversión.
-Es un perrito hermoso… aunque le dije a Edward que eran muy traviesos-
-Extraño a Lina, era una gata tranquila después de todo- se rió, luego su tono fue serio–también extraño a Sam-
-Todos lo hacemos. Hoy sacamos sus cosas del apartamento. Su ropa la donaremos y sus cosas de más valor las pondremos en una caja fuerte o algo así-
-Me parece estupendo-
Después que le dieron de comer a Steve, se fue a su cuarto a ver Bob Esponja mientras los grandes se acomodaban para ahora almorzar ellos.
-¿Ha estado todo bien con Antonella?- preguntó Edward.
-Sí. Ella es muy profesional y parece que todos le temieran… es… gracioso. Pero nos llevamos bien, dice que hacemos un buen equipo. Que las mujeres trabajan mejor que los hombres y todo ese discurso feminista- contó Kate.
-Eso es una novedad. Ella conoce el mercado muy bien-
-Seguro que sí. Ahora… hay algo que debo… hablar con ustedes. Creo que viajaré a Canadá, una semana antes de su boda. Necesito estar con mi familia, sobre todo ahora…-
-Claro que los necesitas, ve sin problemas. ¿Irás con Steve?- quiso saber Bella.
-Por supuesto. Espero que no tengas problema con eso- dijo Kate, mirando a Edward
-Lo extrañaré por supuesto, pero claro que no hay problema- admitió y aceptó él.
-Bien. Hay algo más- dijo ella, acomodándose en su asiento y dejando su tenedor junto al plato de spagettis.
-Qué sucede…-
-Bien, no sé cómo pasó esto… bueno, sí se… pero…-
-Kate por Dios, qué pasa…-
-Pasa que… estoy embarazada…- soltó así, sin más.
Y silencio. Si ella no lo esperaba, mucho menos Bella y Edward.
Bella incrédula, trataba de procesar la idea y verle el lado romántico. El bebé claramente es de Sam, lo que significa que tendría descendencia, y eso le parecía maravilloso.
Edward, en tanto, otra vez oyó las carcajadas detrás de él.
-Díganme algo por favor…-
-Pues Kate, esto es… es… una sorpresa- dijo Bella
-Cuando lo supe, pensé en cual hubiese sido la reacción de Sam y es probable que a él no le hubiese parecido… una buena idea…-
-¿Por qué dices eso?- preguntó ahora Edward
-Estábamos recién comenzando a conocernos, comenzando una relación… ni siquiera hicimos planes… - admitió ella un poco apenada. Le escocía el alma saber que pudo haber pasado larga vida junto al hombre a quien había aprendido a amar tan fulminante y rápidamente.
"¡Qué esperas Cullen!..." Edward recibió esa "orden" del más allá. Ok, desde ahora él creería a pies firme en la vida después de la muerte, lo paranormal, metafísico y todo eso. Pues él era testigo de eso. Oía la voz clara de su amigo. No eran corazonadas ni su imaginación. Las oía. La oyó en ese momento.
-Kate, creo que un hijo tuyo y de Sam los hubiese unido de forma irremediable-
-Pero por obligación…-
-No lo creo- dijo él firmemente, mientras de su bolsillo sacaba la cajita y la tarjeta, dejándolas sobre la mesa - Sam te veía junto a él para el resto de su vida. Lo hiciste tan feliz Kate- agregó, acercando la caja y el sobre hacia ella, deslizándola sobre la mesa.
Ella, que no se había percatado del movimiento de Edward al sacar la caja, no entendió de que se trataba eso.
-¿Qué es eso?-
-Es tuyo Kate. Es la respuesta que buscas. Sam te quería junto a él, incluso antes de saber que estabas embarazada- agregó Edward, mientras Bella, muy emocionada, tomaba una de las manos de su novio.
Kate tomó el sobre y lo abrió:
"Este es para estar un paso más cerca de nuestra felicidad. Cásate conmigo, Kate…".
Estaba llorando. Porque la muerte le había arrebatado su futuro, su felicidad, al padre de su segundo hijo. Dejó a un lado la tarjeta y abrió la caja, echándose a llorar aún más fuerte.
Edward y Bella no quisieron interrumpir ese momento, pero sabían que no sería buena idea dejarla sola. Asi que esperaron hasta que se tranquilizó.
-Que creen que deba hacer con esto-
-Puedes usarlo, es muy lindo para que lo guardes- recomendó Bella
-Es hermoso…-
-La piedra tiene el color de tus ojos. El mío no tiene ese detalle- dijo Bella, frunciendo el ceño y observando su anillo de compromiso. Edward bufó…lo que le faltaba. Al menos, el ambiente se había relajado un poco y las mujeres hablaban de cosas de mujeres, cuestión que a él le incomodó un poco.
-Creo que iré a ver Bob Esponja también. Después jugaremos futbol-
-Y nosotras prepararemos un pastel-
-¡Fantástico!- dijo Edward, levantándose, dándole un beso en la frente a su novia y retirándose a la pieza de su hijo en donde se acomodó junto a él en su cama y vio una entretenida mataron de Bob Esponja.
Ese fin de semana fue tranquilo y animado después de todo. Lo pasaron junto a Kate, Steve y Sammy por supuesto. el domingo, aprovechando que hacía buen día, se fueron a pasear. Hace semanas que no tenían dos días así de relajados y Rayos, lo necesitaban.
-¿Ves lo gracioso de todo esto?- preguntó Bella, la noche de domingo, mientras se preparaba para dormir sobre el pecho de Edward.
-Mmm…creo que no. Ilumíneme señorita Swan-
-Carlisle se va a llenar de niños. Steve tendrá dos hermanitos casi al mismo tiempo. Será mayor que su tío, o sea el hijo que mamá y Carlisle esperan, tú hermano y mi hermano; además, de su primo Emmett…-
-Emmett primero…-
-Como sea… ¡Será una locura!-
-Lo será… mi pobre viejo quería nietos… ¡Pues nietos va a tener!-
Ambos se carcajearon a la idea.
-Mañana tengo que preparar maletas-
-Dios, ¿Es estrictamente necesario?-
-Lo es Edward. Necesito ver a mamá. Además, los planes originales estaban así, ¿Recuerdas?-
-Te vas tú, se va Kate con mi hijo…-
-Pero Jasper viene y no estarás solo. En tres semanas nos casaremos e iremos a alguna parte de la que tú no has querido decirme-
-No, no te lo diré…- se mantuvo firme en no revelar la sorpresa. Brasil era un buen lugar para que su Bella tomara sol al menos dos semanas. Cuando fuese verano la llevaría a recorrer Europa, claro, si el doctor se los permitía.
-¿Entregaste las invitaciones a Paz y Antonella?-
-Sí señora-
-Bien. Paulina y sus padres confirmaron que irían-
-Esplendido- asintió Edward, besando a Bella y agradeciendo a Dios y a sus amigos fantasmas, entre ellos Sam, que las cosas comenzaran a normalizarse. Aunque la pena de su perdida, siguiera latente.
OOO
-Así que me abandonas, eh?- le dijo Edward a su pequeño hijo, mientras le arreglaba la chaqueta azul.
-Mami dijo que nos veremos pronto en casa de tata Car…-
-En diez días. Pórtate bien y llámame, ¿sí?-
-¡Sí papi!- dijo el niño, abrazándose fuerte a su padre y dejándole un gran beso en la mejilla.
-Gracias Edward, por dejar que viajara ahora…-
-En el trabajo está todo bajo control. Tú descansa, comparte con tus hermanos y cuídate-
-Sí Edward, gracias- dijo ella, dándole un abrazo a su amigo. Sí, porque eran padres y amigos. Y eso era bueno.
Cruelmente para el pobre Edward, ese mismo día por la tarde, Bella se iba rumbo a Estados Unidos.
-Esto es cruel…- decía Edward, abrazado a Bella.
-Lo siento cariño… pero Jasper llega mañana…-
-Y tendré mi despedida de soltero con vedets y todo- dijo él, desafiándola para que se quedara y lo apartara de esas malas mujeres. Pero ella no lo hizo, sólo sonrió.
-Y yo la mía- dijo ella, sonriéndole y alzándole las cejas sugestivamente.
-No, no la tendrás- dijo Edward, haciendo desaparecer su sonrisita pícara.
-Bueno, es hora de embarcar o perderé el vuelo. Te veo en unos días, amor-
-Ok. Cuídate y recuerda guardar nuestro secreto-
-Lo intentaré… espero que Alice no me encuentre más gorda-
-Tontita. Ahora vete, antes que te lleve de regreso conmigo-
-Te amo Edward Cullen-
-Y yo a usted, futura señora Cullen- dijo, antes de aferrar sus manos a su nuca y a su cintura y besarla de modo tal que el recuerdo de su boca quedara en él durante esos infames diez próximos días de soledad.
"¡Últimos diez días de soltería Cullen. Deberías estar feliz. Después de eso te encadenaras a los martirios de un matrimonio, así que aprovecha amigo. Alcohol, mujeres…!" esas eran las palabras que Edward oyó en la voz de Sam, ante las cuales bufó y negó con la cabeza, mientras veía a su futura esposa entrar en la sala de embarque del aeropuerto.
Señoritas: comenzamos lo que mi beta Paly y yo hemos llamado: "La campaña del pañal" =P
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