- El dice que no, pero apestaba desde las calles hasta la catedrál.-

- ¿Y cruzando el río?-

- Era lo peor, arrojaba todo al agua. Y con todo quiero decir 'todo'.-

Francia, que pasaba por allí, se irritó por los cuchicheos ingleses de los que Alemania tomaba apuntes.

- ¿Qué hacen?-

- Algo que de seguro te encantara, rana.- Respondió Inglaterra ladino.- Un compendio de tus perfumes preferidos.-

Alemania levantó la mirada, repentinamente iluminado.

- Rana es un buen nombre.-

- Me gusta.- Sentenció Inglaterra, de muy buen humor por colaborar en una sátira tan especial.