Fiesta: Amor

Bueno, tenía permiso expreso.

No era algo que fuese a desperdiciar, ni por asomo.

- Mh... Ah...

Quería ver su rostro, pero, de aquella forma, el pelinegro encarando la puerta, Viktor tenía una vista preciosa de los hombros, la espalda, la cintura, las caderas, y ese trasero que se encontraba profanando con todo gusto.

Sus dedos resbalaban de la cintura a las caderas, y acariciaban los glúteos de paso, encantado.

- Hmm... Ahh... Hah...

El peliplata sonrió, cada sonido exhalado por los labios del menor eran notas, notas que creaban la música que más amaba escuchar, una sinfonía armoniosa a su propia manera.

- Yuri - llamó, agitado.

El nombrado tardó en mirarlo de reojo, las mejillas encendidas, los labios entreabiertos, - te amo.

Las paredes internas ajenas se estrecharon aún más al rededor de su miembro.

Viktor jadeó.

- Yo te amo a ti. - La respuesta llegó, suave, a acariciar sus oídos.

- Yuri.

- Viktor... Quiero... verte...

No había forma en que fuera a negarle eso.