CAPITULO: 49
Pov Bella
Esperaba con muchas ganas poder salir del hospital, había estado más tiempo de lo habitual y necesitaba salir de estas paredes blancas, y este sitio triste. Ver a mis niños y sentir a Edward eran en este momento mis prioridades. Carlisle me había dicho que con todo el tiempo que había estado ingresada, por fin había desaparecido la infección que tenía en el corazón, por eso yo ahora me sentía mejor. Hoy mismo me darían el alta, y Edward me había dicho que me quería llevar a un sitio sorpresa, que quería que fuéramos los dos solos, que ya lo habló con la familia y ellos podrían cuidar de nuestros hijos.
-Bella, estas en otra – dijo Alice sonriendo. Edward había ido a casa a cambiarse y a traer ropa para mí, y me había dejado aquí con Alice, Rosalie y Jasper. Emmett no había podido venir, porque la noche anterior la había pasado con dolores y todos le obligaron a quedarse en casa.
-Pensaba en que tiene Edward preparado para mí – dije confusa. No me había querido contar nada y no podía soportar la intriga.
-Pues vas a tener que esperar, porque ninguno sabemos nada – dijo Rosalie encogiéndose de hombros.
-Hola – saludó Carlisle entrando. Todos saludamos con una sonrisa.
-¿Cuándo me puedo ir? – pregunté ansiosa. Todavía estaba sentada en cama, me habían quitado el suero y el oxigeno, pero no me dejaba levantarme todavía, no me habían dejado levantarme ningún día.
-En cuanto llegue Edward con las cosas. Pero Bella recuerda, nada de esfuerzos innecesarios. Piensa un poco, y tómate tu enfermedad como una persona adulta, no es un juego y lo sabes – me dijo seriamente.
-Está bien Carlisle – dije con una sonrisa.
-Ya estoy de vuelva – escuché la voz de Edward y di un brinco de alegría, aunque por mi cabeza retumbaba la frase que me había dicho Carlisle. Me incorporé un poco en la cama, para ponerme en pie e ir al baño a cambiarme. Pero al poner mis pies en el suelo, estos flaquearon. Y si no llega a ser por Carlisle y Jasper que están a mi lado hubiera acabado en el suelo.
-¿Estás bien? – preguntó Carlisle con el semblante entre una mezcla de preocupación y seriedad.
-Sí, solo hace mucho que no me pongo en pie, y no tengo mucha fuerza- confesé avergonzada.
-Que Alice y Rosalie te ayuden, nosotros esperamos fuera – dijo mi médico serio y miro a sus hijas que asintieron. Me ayudaron a sentarme de nuevo en la cama y desaparecieron los tres. Alice sacó de la bolsa la ropa que habían traído.
-Un chándal, que poco gusto tiene mi hermano – dijo sonriendo.
-Cuando salgo del hospital es lo único que me apetece ponerme – dije encogiéndome de hombros.
Pov Esme
Mis nietos saltaban por la casa de la emoción de volver a ver a su madre, mi hijo tenía una sonrisa que demostraba que también se alegraba, pero en vez de saltar estaba sentado en el sofá con Lily en sus brazos dándole el biberón. Todos esperábamos la llegada de mi hija después de una semana en el hospital, los pequeños se pensaban como siempre que su mamá había ido de viaje, pues mi hija se negaba rotundamente a decirles que estaba enferma, pensaba que eran demasiado pequeños como para entenderlo. Me levanté del sillón cuando escuche los coches llegar, abrí la puerta principal para recibir a mi hija, pero los niños salieron corriendo antes de que mi hija saliera del coche. Emmett apareció a mi lado y me sonrió mientras meneaba a mi nieta para que se durmiera.
-Está bien – dijo sonriendo
-Eso es lo importante – rectifiqué. Él me abrazó con un brazo y apoyó su cabeza a la mía. Escuche una puerta abrirse detrás nuestros y entraron por la puerta del garaje Alice, Jasper y Carlisle, Rose subió las escaleras y toda la familia miramos hacia abajo donde estaban mi hija con Edward y los niños y se me saltaron las lagrimas al ver la bonita familia que se veían todos juntos. Ver una sonrisa de felicidad en la cara de mi hija en estos momentos no tenía precio alguno.
-Abu… ¿nos vas a cuidar tú? – preguntó Liz subiendo las escaleras en los brazos de Edward y Tony de la mano de Bella.
-Claro que si pequeña, yo y todos. Así dejamos que papi y mami se vayan unos días y después vuelven para estar con vosotros siempre – dije sonriendo.
-¿Iremos a la playa?, ¿Y a la piscina?, ¿Y el parque de atracciones?, ¿Y el cine? – dijo Tony sonriendo.
-No nos va a dar tiempo a hacer todo, pero haremos lo que querías – dije feliz.
-¡Bien! – gritaron los dos y todos reímos. Parecía que todo llegaba a la tranquilidad, y esperaba que se mantuviera durante un tiempo, pues habíamos pasado mucho últimamente.
-¿Cuándo os vais? – preguntó Alice entrando en el salón mientras todos acabamos de entrar a la casa.
-Hoy, ahora – dijo Edward. Bella se sorprendió.
-Yo no tengo nada preparado – dijo mi hija sorprendida
-Tranquila cuñada, que de eso nos hemos encargado nosotras. Edward no ha querido decirnos donde vais pero nos ha dicho más o menos el tiempo que haría así que hemos puesto ropa con el clima que nos dijo – Explico Rose. Abrió el pequeño armario que había debajo de la escalera y saco una pequeña maleta – Disfrutar de vuestro tiempo a solas… - dijo con una sonrisa.
-No lo dudes… - dijo Edward con una sonrisa pícara.
-Eh, no olvides que hablas de mi hermana… - dijo Emmett serio y Jasper asintió.
-Venga dejarlo ya, que quiero saber dónde me lleva Edward – dijo Bella cogiendo la maleta. Se agacho y quedó frente a Liz y Tony – Portaros bien, hacer caso a los abuelos y a vuestros tíos, y no seáis traviesos - les pidió mi hija y después depositó un beso en la frente de los dos.
-Ya habéis escuchado a mamá, a portarse bien – dijo Edward y los abrazó.
-Adiós familia – dijeron los dos y los vimos salir abrazados
Pov Bella
Edward conducía a toda velocidad como a él le gustaba y por primera vez no le dije nada, porque deseaba llegar al lugar que me quisiera llevar.
-Edward, dime donde vamos - le dije acariciando su brazo.
-Vamos a una pequeña casa, no muy lejos de la mansión así que si pasa algo podemos volver rápido – dijo girando por un momento – Cierra los ojos – me pidió. Le complací y los cerré. No sé cuánto tiempo había pasado pero sentí alguien zarandeándome.
-Bells, te has quedado dormida amor – escuché a Edward. Abrí los ojos bostezando.
-Lo siento – dije con una sonrisa.
-No te preocupes princesa. Mira ven – me pidió. Me extendió la mano para ayudarme a salir del coche, y abrazándome caminemos a una pequeña cabaña – Espero que te guste mi sorpresa – dijo. Abrió la casa y entramos. La casa era preciosa, sus paredes de color eran color pastel haciéndola más acogedora y hogareña. Entré por una puerta que vi que era el salón y detuve a mirar los estantes y vi que en ellos habían fotos de mis hijos, mis hermanos, Alice, Rosalie, mi madre, Carlisle y también de Lily.
-¿Por qué están estas fotos aquí? – pregunte.
-Bella… - dijo acercándose a mí. Me cogió la mano y se arrorrilló - ¿Quieres casarte conmigo? - abrí los ojos de golpe de la impresión.
-Edward… - dije mirando el aniño que me estaba enseñando (Foto en el perfil) – no sé qué decir.
-Con un sí, me vale – dijo sonriendo. Me agaché a su altura y me tiré en sus brazos, y los dos caímos al suelo.
-Claro que sí, no lo dudes nunca – dije abrazándole.
-El anillo es un recuerdo de mi madre, mi padre me lo dio y me dijo que mi madre quería se lo diera a la persona con la que yo quería compartir toda mi vida. Yo se que esa persona eres tú y no me importa que seas una cabezota, terca y algo inmadura en algunas ocasiones no voy a encontrar a nadie mejor que tú, y te amo tal y como eres – dijo besándome el cuello.
-Esta casa, será la nuestra para cuando nos casemos. Si tú quieres independizarte claro – me dijo, los dos estábamos tirados en el suelo yo encima de él.
-Me encantara vivir en esta casa contigo y nuestros hijos – dije feliz – Ahora que te parece si en vez de cenar, nos vamos a por el postre… - le dije con una sonrisa picara.
-Que te parece en la ducha – dijo él mientras nos levantábamos sin dejar de besarnos.
Narrador externo
Había sido un fin de semana movidito, tanto en la mansión como para Edward y Bella, que habían decidido casarse antes de que acabara el verano, lo que quiere decir que sucedería en menos de un mes. Mientras en la mansión ajenos a todo lo que había pasado con Edward y Bella, cumplían todos los deseos de los niños, fueron a la playa y al parque de atracciones y como hoy volvían sus padres se habían quedado en casa, para poder recibirlos.
Emmett estaba de mal humor desde que había empezado la rehabilitación ese mismo viernes. Estaba todo el día gruñendo porque el fisioterapeuta le hacía hacer cosas que le dolían y no podía hacer. Rosalie le apoyaba, e intentaba que se calmara pero él se sentía demasiado frustrado como para calmarse.
Mientras, Jasper y Alice vivían en su pequeña burbuja en la que el mundo exterior dejaba de existir y solo estaban ellos dos.
Ahora Edward y Bella están de regreso a casa, cogidos de la mano y con el anillo reluciente en mano de Bella. En casa Esme, Alice y Rosalie cocinaban, mientras los hombros estaban con Liz, Tony y Lily.
Pov Edward
El camino de la pequeña cabaña que le había regalado a Bella a la mansión no era muy largo, pero para que ella no lo notase para ir para allí di más vuelta y cuando se quedó dormida cogí el camino correcto, ahora podía ir derecho a casa y tenía ansias de decirle a todos que me casaría con Bella en un mes. Cuando vi la mansión le di al botón para abrir las puertas del parking y metí el coche. Salí rápido para abrirle la puerta a ella y cuando salió la envolví en mis brazos.
-Te amo – le dije besando su cuello. Le cogí de la mano y subimos las escaleras del garaje para entrar en la casa. Fuimos al salón que es donde escuchamos más alboroto y allí están mis cuñados con mi padre y los niños.
-Ya estamos en casa – dijo Bella alto para que escucharan todos. Nuestros hijos se giraron para venir corriendo – Mis niños, cuanto os he echado de menos – dijo abrazándolos, yo me abracé a mi padre y sonreí y mis cuñados, cuando Esme y mis hermanas llegaron abajo, las saludé a las tres con dos besos a cada una y seguido de mi lo hizo Bella.
-¿Dónde habéis ido?, ¿Cómo lo habéis pasado?, ¿Por qué sonreís como tontos?, ¡Dios mío! ¿Y ese anillo? – dijo rápidamente Alice y se acercó a coger la mano de mi prometida.
-Bella… - dijo Esme con una sonrisa.
-Edward y yo nos vamos a casar antes de que acabe el verano – dijo con una sonrisa.
-¿Por qué tanta prisa? – preguntó Emmett frunciendo el ceño.
-Mande reformar una casa que había en el bosque cerca de ésta. Y cuando nos casemos queremos vivir allí con los niños – les expliqué.
-Cariño, no sabes cuánto me alegro por vosotros – dijo abrazando primero a Bella y después a mí.
-Sí, felicidades – me dijo mi hermana abrazándonos. Rosalie lo hizo después, mi padre se quedo parado, su mirada estaba fija en la mano de Bella donde estaba el anillo de mi madre.
-Espero que hagas feliz a mi hermana – me dijo Emmett y después me abrazó.
-No lo dudes en ningún momento – le aseguré y él se separo de mi para abrazar a su hermana.
-Me alegro por los dos, ya era momento de que tú también se lo pidieras – dijo Jasper e hizo lo mismo que Emmett. Después de eso todos nos quedamos mirando a mi padre, que continuaba con la mirada en el anillo.
-Papá… - susurré temeroso de que no estuviera de acuerdo. El levantó la vista y miró mis ojos.
-Sólo deseo que seas feliz, tanto como yo lo fui y con tu madre y como lo soy con Esme – dijo mirándome a los ojos.
-Bella y mis hijos son mi felicidad – le contesté.
-En ese caso, me alegro mucho por vosotros. Conozco a Bella y es la mejor persona que puedes tener junto a ti – me dijo.
-Gracias Carlisle – dijo mi Bella acercándose para abrazarme mientras ambos abrazábamos también a los niños.
…
Pov Bella
Quedaban tan solo unas horas para ser la señora de Cullen, por fin me casaría con Edward. Este mes había sido muy ajetreado, buscando, vestido, para los niños y el mío, enviando las invitaciones a la familia y amigos más cercanos, preparativos… Alice y Rosalie habían sido un gran apoyo y por supuesto mis amigas Tanya, Kate y Irina que no habían parado quietas decidiendo. Edward y yo habíamos decidido que Alice y Jasper fueran nuestros testigos, y mi padre había accedido gustoso el puesto de acompañarme al altar a Carlisle, así mi madre estaría junto a Edward.
La felicidad que sentía en estos momentos no la cambiaba por nada. Por fin, tendrá lo que siempre había querido, un marido, hijos y una casa propia. Si mi salud me lo permitía acabaría la carrera y trabajar para mantener Edward y yo la familia y no depender de Carlisle toda nuestra vida.
-Bella, ponte el vestido (Foto en el perfil) y arreglamos los últimos detalles – me dijo mamá con una sonrisa. Rosalie se había encargado de peinarme como una princesa, mientras Alice me maquilló discreta pero bonita, tan solo quedaba ponerme el vestido y que mi madre me diera los últimos detalles. Acabé de ponerme el vestido en el cuarto de baño y salí.
-Estés preciosa hija, pareces una princesa – dijo mi madre con las lagrimas a punto de desbordarse.
-No llores mamá, que se te correrá el maquillaje y Alice te mata – dije sonriendo.
-Ni se te ocurra ponerte a llorar, Esme – escuché a Alice entrando en la habitación junto a Rose.
-¿Y mis hijos? – les pregunté.
-Tanya y las chicas están con Liz y Edward y los chicos con Anthony – me explicó Rosalie. Asentí con una sonrisa – Estás preciosa – me dijo.
-Gracias, vosotras también – les dije a las tres, a mis cuñadas y mi madre, mirando los vestidos de cada una (Fotos en el perfil)
-Me alegro mucho de que te cases con mi hermano, de verdad Bella. Me arrepiento mucho de no haber confiado en vuestra relación al principio, y que tu confiaras en la mía, aun cuando era mentira…
-No Rosalie, sí confiaste, porque fuiste la única que apoyó mi embarazo desde el principio recuerdas… y eso no lo olvidaré jamás – le contesté antes de abrazarla.
-Liz ya está lista – escuché a mi amiga. Me separé de Rosalie y me giré para ver a mi niña convertida en una verdadera princesa.
-Ala mami, estás muy guapa – me dijo sorprendida.
-Tú sí que estas preciosa mi vida – le dije agachándome para abrazarla.
Pov Edward
Nunca en mi vida había estado tan nervioso por algo feliz. Tan solo quedaban treinta minutos para que Bella fuera mi mujer, para estar casados, treinta minutos para llegar a la felicidad absoluta.
-¿Ya estás hijo? – escuché la voz de mi padre.
-Sí, solo me queda el nudo de la corbata, que no puedo hacerlo de los nervios que tengo – dije
-Deja que te ayudo – dijo comenzando a hacerlo.
-Venga, Edward… no te pongas tan nervioso… que mi hermana no te va a dejar plantado – dijo Emmett. Jasper y todos mis amigos comenzaron a reírse.
-Oye, dejad las risas, que estoy muy nervioso – protesté.
-Tranquilo hijo, todo va a salir bien. Y vais a ser muy felices los cuatro, estoy cien por cien seguro de eso – me dijo. Sonreí me giré para mirar una foto de mi madre que tenía en mi mesa y me acerqué a ella. Me senté sobre la cama y acaricié el cuadro.
-Estaría muy orgullosa de ti, hijo – dijo apoyando su mano en mi hombro.
-Lo sé. Desde el momento en que comencé mi relación con Bella, sentí que mamá, me apoyaba y alegraba de que abriera mi corazón a alguien, y de que esa persona fuera ella – le expliqué.
-Yo también estoy muy contento, de que sea Bella con la que vas a compartir el resto de tu vida. No te haces una idea de lo feliz que me siento por ti. Y estoy orgulloso de haberte criado como el hombre que eres – miré sus ojos y estaban brillantes.
-No llores papá, no llores – le dije comenzando a reír, pues yo también los tenía húmedos.
-Venga… no os pongáis moñas… que hoy es un día de felicidad – intervino Emmett. Alguien picó a la puerta y todos miramos hacía allí.
-Bella ya esta lista Carlisle – dijo Esme asomándose – vamos bajando todos, y ahora bajáis vosotros – dijo esto último mirando a mi padre.
-Claro, me voy con Bella, ahora nos vemos – me dijo mi padre.
-Vamos –dijo Jake con una sonrisa. Bajamos todas las escaleras yo con mi hijo en los brazos que me abrazaba fuerte. En el jardín de casa que era donde la íbamos a celebrar ya que el cura había venido hasta aquí, se encontraban, amigos de la universidad de ambos, viejos amigos de Nueva York, por supuesto, Jake, Paul y Seth y Tanya, Irina y Kate. También Charlie con su novia, algunos compañeros de trabajo de mi padre que tenían mucha estima a Bella ya que la conocían de pequeña por el hospital y nuestra familia.
Me coloqué junto a Esme, frente al pequeño altar que habíamos montado, mis hermanas están junto a Emmett y Jasper en la primera fila y al otro lado Charlie con su pareja. La melodía nupcial comenzó a sonar y mis pequeños entraron tirando pétalos por el camino donde pasaban. Detrás de ellos llegó la mujer más hermosa que había existido, con una sonrisa perfecta y radiante entró a paso lento sonriendo a todos los invitados, mi padre la agarraba como evitando que se cayera. Pararon ante mí y extendí los brazos para recibirla. Ella me sonrió así como yo a ella y nos colocamos frente al señor cura, yo junto a su madre y ella junto a mi padre.
-Hoy hermanos, estamos aquí para unir en santo matrimonio a Isabella Swan y Edward Cullen. Pero antes Rosalie Cullen me ha pedido leer unas palabras – dijo el sacerdote y todos miramos a mi hermana extrañados. Ella se levantó y cogió el pequeño micro que tenía el padre.
-Bueno, como todos sabéis y quien no lo sepa se entera ahora mi madre murió cuando mis hermanos y yo éramos muy pequeños. Siempre nos ha hecho falta ese referente materno, siempre, hasta que Esme llegó a la vida de mi padre y con ella sus hijos se metieron en la nuestra enamorándonos unos de otros. Cuando era pequeña, mi padre me dio un libro que era de mi madre, en él venia una carta en la que me marcaba un poema y entre otras muchas cosas que no vienen al caso me pedía que el día que mi hermano contrajera matrimonio leyera ese poema, porque se sentirían identificados. He leído mil veces ese poema durante muchos años hasta llegar ahora, y por eso quiero leerle a mi hermano las palabras que un día nuestra madre guardo para él y su mujer – dijo mi hermana mirándonos solamente a nosotros. Desenvolvió una papel que tenía en las manos y comenzó a leer - El amor es sufrido y considerado, nunca es celoso. El amor nunca es presumido o engreído, nunca es grosero o egoísta, nunca se ofende ni es resentido. El amor no haya placer en los pecados de los demás y se deleita en la verdad. Siempre está dispuesto a excusar, confiar, esperar y soportar todo lo que venga – leyó y levantó la vista para mirarnos – nunca entendía las palabras de mamá, hasta que descubrí todo lo que luchasteis para poder estar ahora aquí, juntos. Y me alegro mucho por eso – tanto Bella como yo sonreímos – Ya está padre, puede continuar – dijo mi hermana y volvió a sentarse con Emmett pero antes Esme le dio un abrazo.
-Después de haber escuchado a Rosalie, continuemos – asentimos – En pie por favor – nos levantamos cogidos de la mano – Los anillos – Liz se acercó a darme el anillo que yo le tenía que poder a Bella y Tony le dio a Bella el mío – Adelante.
-Yo Edward Anthony Cullen, juro amar a Isabella Swan como mi legítima esposa para honrarla y venerarla toda la vida – dije mis palabras mientras le ponía el anillo.
-Yo Isabella Swan juro amar a Edward Anthony Cullen como mi legítimo esposo para honrarle y venerarlo toda la vida – dijo ella, al coger mi mano me di cuenta de que su mano temblaba.
-Edward Cullen, acepta a Isabella Swan, en las alegrías y las penas en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y la pobreza toda tu vida – preguntó el cura.
-Acepto – dije sonriendo
-Isabella Swan, acepta a Edward Cullen, en las alegrías y las penas, en la salud y la enfermedad, en la riqueza y la pobreza todos los días de tu vida – dijo
-Sí, quiero – dijo ella.
-Yo os declaro marido y mujer – dijo alzando las manos – Puedes besar a la novia – mire a Bella con una sonrisa y ella extendió los brazos alrededor de mi cuello, la agarré fuerte de la cintura y apreté su cuerpo al mío. Después de un rato nos separamos y comenzamos a recibir felicitaciones de todos, fuimos a una parte del jardín que mi hermana había preparado con un pequeño arco con flores para hacernos las fotos y todos los invitados fueron pasando para hacerse fotos con nosotros y los niños. Y nos fuimos a las mesas colocadas para el banquete.
-¿Eres feliz? – le pregunté a Bella cuando estábamos sentados comiendo.
-No he sido más feliz en mi vida – dijo y me besó.
BUENAS!
BUENO, PRIMERO QUE NADA TENGO QUE DECIR QUE HE TENIDO LA MALA SUERTE DE QUE A MI TECLADO NO LE FUNCIONAN LA MITAD DE LAS LETRAS, POR ESE MOTIVO NO HE PODIDO MANDAR EL ADELANTO. LO SIENTO MUCHO. APARTE DE ESO SE ME HAN JUNTADO TRES TRABAJOS Y UN EXAMEN, QUE MI PRIMA PEQUEÑA HA ESTADO ESTE FINDE EN MI CASA Y ESTABA MALA Y EL LUNES QUE TUVE UNA ENTRAVISTA DE TRABAJO. DE VERDAD LO SIENTO MUCHO POR TODAS.
AHORA, QUIERO AGRADECER A TODAS LAS QUE OS HABÉIS PASADO POR MI NUEVO FIC, Y ME ALEGRO QUE ALLÁ GUSTADO. HA ESTE, TAN SOLO LE QUEDAN CUATRO CAPITULOS, CINCO COMO MUCHO.
A UN DATO QUE SE ME OLVIDABA ES EL POEMA QUE LEE ROSALIE EN LA BODA ES UN POEMA QUE SAQUE DE MI PELICULA FAVORITA "UN PASEO PARA RECORDAR"
TENGO ADELANTO, ESPERO PODER MANDARLO ASÍ QUE ESPERO SUS COMENTARIOS PARA ENVIARLO.
AGRADECER COMO SIEMPRE A kykio88 POR TODA SU AYUDA.
Y FINALMENTE ESPERO QUE OS GUSTE EL CAPITULO.
UNBESOOOOO(kk'
