Capítulo 49: Improvisando

Sirius entró a la sala donde haría el último examen del año, Pociones. Remus se sentó en un extremo, Peter atrás, él y James en el frente. Ya quería terminar con la prueba y poder encontrarse con Theo que de seguro lo estaría esperando fuera de la amplia sala.

- Ya pueden comenzar – anunció el profesor Slughorn apretando un botón de su reloj de mano y con un movimiento de varita hizo aparecer las pruebas – Tienen una hora.

Pociones era un ramo que había tomado para estar con sus amigos, no le gustaba para nada, siempre le explotaba algo, confundía los ingredientes o envenenaba las ranas que usaba, pero había estudiado, Theo lo había convencido de por lo menos leer una vez los apuntes de Remus y al parecer daba resultado, le quedaban veinte minutos y encontraba que todo lo había respondido bien, solo le faltaba responder las tres última pregunta. Leyó la pregunta con calma, la releyó y luego miró a su alrededor, al parecer James había llegado a la misma pregunta porque tenía los ojos como plató. Unos asientos a su derecha estaba la pelirroja escribiendo sin parar.

"En una poción metamórfica ¿Cuál es el límite en porcentaje de Descurania Pophia y que efectos podría traer agregar un miligramo más?", definitivamente quería matar a Lily Evan, ¿Por qué debía ser toda una sabelotodo?. Tomo la pluma, la metió en el tintero y casi enfurecido respondió: "De seguro Lily Evans lo sabe, pero diré que es un ocho por ciento por que me agrada ese número"

- ¿Seguro que está listo?, señor Black – preguntó Slughorn tomando el pergamino con las respuestas del chico.

- Si, profesor – respondió el chico – es más, le puse realmente empeño a la última respuesta.

Sin más Sirius se dio media vuelta y salió del salón, era el primero en terminar, vio a Peter algo nervioso respondiendo la última pregunta, James que al parecer había terminado pero miraba con cara de idiota a la pelirroja que escribía sin parar, Quejicus tenía su ganchuda nariz pegada al pergamino y Remus revisaba sus respuestas. Todos los alumnos del castillo estaban dando exámenes, excepto los de quinto que ya habían terminado los TIMO's y los de séptimos que preparaban su ceremonia de despedida de Hogwarts.

- ¿Terminaste tan rápido? – le preguntó Theodora Pettigrew cuando se encontró con el guapo chico.

- Tú sabea que no aguanto estar sin ti – sonrió el chico agarrándola de la cintura y plantándole un suave beso mientras la inclinaba – ¿alguna novedad?

- No, nada, como todos están en sus últimos exámenes no ha pasado nadad interesante – respondió la chica tomando la mano de Sirius y llevándolo a caminar a fuera – unos cuantos Slytherin que insinuaron que todos íbamos a morir, pero eso es cosa de todos los días, ¿no?.

- Agradezco todos los días que no haya sido seleccionado en Slytherin – gruñó Sirius más pensando en toda su familia que en los hechos recientes – ya quiero que sean las vacaciones para enfrentar a mi familia.

- Hablando de vacaciones – tambaleó la chica mirando a su prometido con cara de niña buena – quería preguntarte algo.

- Dime.

- ¿Quelevamos aexplicaramispadres queque estamsocomprometidos y que porfavornote asesinen? – dijo inentendiblemente la chica.

Sirius comenzó a sentir que tenía n tic en el ojo, cada vez que le hablaban de sus suegros, no era que tenía miedo al compromiso, para nada. Nunca se había sentido tan seguro de algo como se sentía respecto a de verdad casarse con una persona, hace un año veía la posibilidad de nunca tener hijos y vivir de malcriar los hijos de sus amigos, es más muchos afirmaban que la monogamia simplemente no era algo compatible con Sirius Black, pero ahora todo había cambiado, como en esos libros cursis que leía su prima Bellatrix cuando era pequeña, donde el mago gobernante de la nada se enamoraba. Ahora en cambio hasta se veía en el patio de los Potter con una túnica formal esperando que el encargado del ministerio de magia los casase. Pero no importaba que tan seguro estaba de lo que había decidido, le tenía terror a enfrentarse a los Pettigrew, no era que ellos den miedo, nada en comparación a los Black con los que había vivido toda su vida. Pero sabía a lo que se iba a enfrentar, la familia que lo había adoptado al igual que los Potter se vería realmente ofendida y no querrían hablarle, o quizá el señor Pettigrew saldría atacándolo por el gran campo de girasoles que tenía la casa. La señora Pettigrew, una dama de contextura gruesa y siempre sonriente, que siempre le daba doble porción de postre a Sirius, lloraría de emoción, miedo, etc. ¿Podrían ellos verlo como yerno?. Si él mismo fuera el padre de Theo, se odiaría a si mismo.

- Este, yo – tartamudeó el chico aun con el tic en el ojo izquierdo - ¿Qué saben exactamente?

- Que estamos saliendo, pero Peter me dijo que lo mejor era que le dijéramos a la cara que estábamos comprometidos – anunció la chica – lo cual me parece razonable.

Sirius tragó saliva, si de verdad quería a esta chica para vivir toda la vida, tenía que jugárselas de verdad y luchar por ella.

- Apenas salgamos de Hogwarts, iré a la casa de los Potter a dejar mis cosas, pasare por Grimmauld Place, para que mi madre sepa de nuestro compromiso y pasaré directo a tu casa para pedirle la mano a tu padre – Sirius lo dijo decidido y demostrando valentía, aunque por primera vez en su vida sentía un miedo aterrador, esto ni siquiera era comparable con la lucha con los Mortífagos hace unas semanas atrás – Y pase lo que pase, mi rubia preferida, estaré contigo, ¿ya?

Theo lo abrazo y lo beso con pasión, hace tiempo que no lo hacía así, porque cada vez que lo hacía recordaba el tiempo en que besaba a escondidas a Sirius, pero ahora sentía tanta pasión con las palabras del chico que se dejó llevar.

- Te amo – se dijeron el uno al otro besándose nuevamente.

- ¡Tórtolos! Esto es un lugar público – les gritó James acercándose junto a Peter.

- Que eres pesado, James – le crítico Theo – ya te quiero ver cuando comiences un noviazgo con Evans.

- Ahí ningún espacio te parecerá público – bromeo Peter, haciendo reír a todos.

- Idiotas – farfulló el chico – Pero hablando de eso, acaba de terminar los exámenes, así que por fin tendré mi cita con Lily.

- Solo tardaste un año y medio en lograrlo – volvió a burlarse Sirius – asegúrate de no echar a perder esta cita.

- Te apuesto dos galleons a que lo echa a perder – dijo Peter dándole la mano a Sirius.

- Se que lo echará a perder, sería perder dos galleons por nada – reclamó Sirius quitando su mano – mejor apostemos el por qué lo echara a perder.

- Tendrá que ver con otra chica - apostó Peter riendo

- Un hechizo saldrá mal y algo explotara – siguió Sirius – y presiento que será su cabello.

- Por Merlín, ¿y se supone que ustedes son mis amigos? – saltó James indignado.

- Bueno, James, dinos cual es el plan – le dijo Theo calmando los aires.

- ¿El plan de qué? – preguntó James.

- ¿Qué harás para la cita con Evans? – le explicó la chica – Siempre tienes un plan para todo lo que haces, incluso tienes uno en caso de un inminente ataque de duendes.

- No hay ningún plan – reveló James – Improvisaré.

- Bien chicos, les apuesto cinco Galleons a que esto saldrá mal – dijo la chica – e incluirá un castigo con McGonagall.

- Acepto – dijeron Peter y Sirius.

- Insisto, se supone que ustedes son mis amigos – les recordó James un tanto sentido - ¿tan poca fe me tienen?

- Tal vez terminen saliendo – dijo Sirius – pero eso no quita que algo malo saldrá de esta cita.

- Admítelo, Cornamenta, es como un historial que tienes de echar a perder todo lo relacionado con Evans.

- Pues hoy cambiara todo, les apuesto seis galleons a que todo saldrá bien.

Todos se dieron la mano, era tan típico de los merodeadores apostar que incluso tenían un pergamino con todas las apuestas que habían hecho desde primero, era un total de mil trecientos ochenta y un apuestas contando estas, he iban desde apuestas sobre en que casa quedarán los de primero, hasta cuanto se demoraba Quejicus en darse cuenta que le había escrito en la capa "Soy un Slytherin maloliente".

- ¿Y Lunático? – preguntó Theo de la nada - ¿Esta con Matilda?

- Si, lo fue a buscar después del examen – informó Peter.

- Hablando de examen, voy a matar a tu futura novia – gruó Sirius – Les apuesto que fue la única que sabía la respuesta a la última pregunta.

- Y Quejicus – le recordó James – bueno, yo me largo, debo ir a buscar a mi cita.

- ¿Tendrás tu cita ahora? – preguntó Theo – ¿Vestido en uniforme, a minutos de haber dado un examen?

- Y será la mejor cita de mi vida – dijo James volteándose y devolviéndose al castillo.

Había pasado toda la semana en dos cosas, estudio y pensar que cosa grandiosa hacer para Lily Evans. El estudio había salido bien, es más creía que había obtenido Supera las Expectativas en absolutamente todos los exámenes, principalmente gracias a la ayuda de la pelirroja, que le ayudo en pociones y encantamientos, además que le presto los apuntes de todos los ramos. Pero pensar en la cita perfecta le complicó, había llegado a tal punto de desesperación que quería contratar una banda para tocarle una serenata desde la ventana e incluso pensó en llenarle toda su habitación de Flores, pero no, nada le parecía perfecto, así que decidió que simplemente la llevaría a caminar y a tener una no impresionante cita con James Potter. Si en verdad ella gustaba de él, cosa que ya nadie en Hogwarts dudaba, iba a salir con él con parafernalia o sin ella.

- Oplicus – pronunció James frente a la dama gorda, no había casi nadie en la sala común, la mayoría estaba afuera, celebrando el fin de las clases.

Le quedaba solo un año en Hogwarts, eso le daba algo de miedo, pero lo emocionaba al mismos tiempo. Se quedó contemplando los sillones vacíos, los juegos de ajedrez mágicos apilados en una esquina y aquella marca en la pared que él mismo junto a sus amigos habían dejado en tercero. Desde la ventana pudo ver a la lejanía el campo de quidditch, aquel año había sido el peor años en los juegos y nunca pudo reivindicarse porque habían cancelado el torneo de quidditch por las muertes ocurridas en el año, Gryffindor necesitaría nuevos jugadores e incluso había pensado en dejar el cargo pues no se consideraba apto para este.

- ¿Estás bien, James? – preguntó una dulce voz, era Lily – Te ves triste.

- Estaba pensando – susurró este mirándola fijamente – En que solo nos queda un año aquí.

- Primera vez en el años que no me dices que pensaban en mi hermosura – río la chica.

- Es que eso lo doy por hecho – le sonrió el chico - ¿Estás lista para la cita?

- ¿Ahora? – preguntó asombrada la pelirroja, acababa de llegar del examen de pociones e incluso aun tenía las manos manchadas en tinta.

- No quiero esperar ni un minuto más, Lily – volvió a sonreírle el chico – es más justo vine aquí a buscarte, así que vamos.

James tomó la mano entintada de la pelirroja y la llevó fuera de la sala común, la pelirroja lo siguió preguntando a dónde iban, pero solo se encontró con un chistoso "no sé" de parte del merodeador.

- ¿A dónde quieres ir? – le preguntó James cuando se encontraban fuera de la sala común y unos niños de segundo los miraban raro – Lo qué tu quiera, lo lograré para ti.

- ¿Lo que yo quiera? – volvió a preguntar la chica.

- Si, lo que desees, lo que se te ocurra.

- ¿Incluso ir a estudiar Historia de la Magia? – preguntó la muchacha.

- Si, incluso estudiar Historia de la Magia, aunque no creo que justo sea eso lo que quieres hacer.

Lily sin darse cuenta que aun estaba tomada de la mano de James se imagino que podía pedir .

- Quiero ir al lugar donde por primera vez vi que no eras tan idiota como creía – decidió la chica.

James la miró extrañado, ¿Qué lugar era ese?, ¿Era en Hogsmeade?, tal vez estaba hablando de la sala común, pero no, no se le ocurría que lugar era ese.

- Necesito que seas más específica, pelirroja – le regaño James.

- La primera vez que me demostraste que tenías algo de madurez y que no eras tan idiota, fue la torre de astronomía, cuando me contaste el secreto de Remus.

- Desde ese día que creo que me empezaste a tomar un poco más en cuenta.

- Solo un poco.

- ¿Y qué quieres hacer allá?

- Yo decidí el lugar, te toca a ti elegir que hacer.

- Te voy a sorprender, Lily – dijo James más para si mismo que para ella – pero tengo que pedir unos favores.

- ¿favores?

- Si, tienes razón, ve a cambiarte y nos vemos en dos horas aquí.

Lily algo atareada asintió y se dirigió nuevamente a la sala común, James Potter si que estaba loco. Cuando ya iba a mitad del camino sintió como le agarraban del hombro y le daban la vuelta y le plantaron un beso. Era James, sentía su respiración, su corazón que latía a mil por hora y ese aroma increíble que era afrodisíaco para ella.

- Lo siento, necesitaba hacerlo – dijo el chico separándose de la chica – estoy improvisando.

Y sin más James se dio media vuelta y salió corriendo, dejando a Lily entre apunto del desmayo y la risa. Definitivamente él la había enamorado.

oOo

Algo corto y apurado, pero espero les guste

quise subirlo pronto porque últimamente los hago esperar mucho con los capítulos

gracias por seguirme y comentar

Estoy atrasada con la U por esto, pero da igual

Simona