Nuevo capítulo y con un regalo para todos *W*/, espero les guste.

Disclaimer: HP es de J.K. no mio

Capítulo 48

Para ti.

La chica continuaba besando apasionadamente al joven pelinegro, y este le respondía haciendo que los besos subieran de intensidad con cada minuto que pasaban el uno cerca del otro.

Ginny se desabrochaba por completo su blusa dejando expuestos sus senos que eran cubiertos solamente por su bra negro de encaje que tanto le gustaba a Harry, se quitaba su la blusa dejándola deslizar por sus brazos hasta que caía el suelo dejando su espala desnuda y la parte superior del cuerpo de la pelirroja quedaba a merced de Harry.

-Eres hermosa Ginny—decía Harry viendo el cuerpo de Ginny sonrojándose mientras movía su mano para arriba y tocaba el hombro de la chica ligeramente con la yema de sus dedos, sintiendo la suavidad de su piel.

La chica abrazaba a Harry de la cintura y lo hacía verla a sus ojos.

-Perdón Harry, no debía sonrojarme por lo que dijo ese tipo—en su tono se notaba un sentimiento de culpa muy marcado, ella sabía que a pesar de amar a Harry, sintió muy bien saber que otras personas la admiraban por lo atractiva que era, pero la culpabilidad la estaba carcomiendo, ya que a pesar de que se sintió molesta por como la había estado viendo el joven, a la vez se sintió bien, una mujer no podía negarse si alguien la consideraba sexy o atractiva, no es como si fuera a dejar a Harry por el chico.

Harry bajaba sus manos y el simple recuerdo de todos los acontecimientos que habían pasado ese día lo comenzaban a irritar nuevamente.

-¿No podías dejar de recordarme lo que paso hoy?—decía muy molesto el joven de cabellera negra.

-No veo por qué te tienes que enojar, digo ni que me hubiera ido con ellos—decía Ginny.

-Son cosas que me gustaría olvidar, ¿O acaso te fascino como te desnudaba con la mirada el tipo ese?—decía tajantemente Harry viendo a su novia.

-¿Cómo puedes decir eso?—cuestionaba la chica –Yo no te he dado motivos para que dudes o pienses eso de mí—decía muy enojada Ginny.

Harry no podía alegar eso, ella nunca le había dado un motivo para dudar de ella, pero aun así se sentía molesto por que no sabía cómo debía haber actuado al confrontar al nuevo miembro del ejército, se sentía molesto, lleno de enojo frustración y ganas de llorar.

El joven derramaba una lágrima y esto captaba la atención de la chica tomando con ello el rostro de su amado en sus manos.

-¿Qué pasa amor?—decía preocupada la chica viéndolo a los ojos.

-Tengo mucho miedo de perderte, soy muy celoso contigo por eso, odio que te miren de esa forma, me incomoda, ósea, saben que ya estás conmigo y más ahora que ya saben que nos casaremos muy pronto, pero no dejan de molestarte, o verte de esa forma que se me hace tan vulgar y despectiva hacia ti, si por mi fuera los maldecía a todos por verte de esa forma—decía Harry a su amada.

-Eso es algo que no puedes evitar al cien por ciento amor, ellos me seguirán viendo, bueno al menos a los que les gusto de esa forma, pero recuerda ellos solo anhelan lo que tú ya tienes, yo soy solo para ti, los demás no me importan ¿Comprendes?—decía la pelirroja –Todo esto que ves—y se quitaba su sostén dejan expuestos sus senos, los cuales Harry no podía quitar la mirada de ellos –es tuyo solamente-.

Y sin previo aviso se comenzaban a besar de nuevo en un gran desenfreno, el chico masajeaba los senos de la muchacha, lo cual la hacía gemir entre los roces de sus labios, a la par de que la chica bajaba lentamente su mano hacia el bulto en el pantalón el joven, desabrochándolo primero, bajándoselo y liberando con ello el miembro del joven el cual lo sostenía en su mano, la cual movía de arriba para bajo dándole un placer de gran inmensidad a su amado, haciéndolo suspirar entre los besos que se daban el uno al otro.

El chico bajaba por el cuello de la chica, dando suaves mordidas y pequeños roces con sus labios por el trayecto de su cuello a los senos de ella y que al llegar a ellos, los metía a su boca succionándolos y lamiéndolos ligeramente, lo cual hacia escapar de los labios de la pelirroja pequeños gemidos de excitación y placer, haciendo con ello que Harry moviera con mayor velocidad su lengua y ella regresándole el favor con los movimientos de su mano de arriba abajo sintiendo como se engrosaba aún más el miembro de su amado haciéndola sonrojarse de gran manera.

El joven tomaba a la chica en sus manos y la cargaba poniéndola en el escritorio, tocando sus piernas y quedando su falda un poco alzada dejando contemplar su ropa íntima que cubría el sexo de ella. Harry bajaba su mano y desabrochaba su falda mientras ella se sostenía del cuello de su amado sin dejarse de besar, el joven comenzaba a bajar las bragas de la muchacha, dejando al descubierto el pubis de la chica, a la par de que su dedo se dirigía a la entrada de ella y lo introducía haciéndola gemir ligeramente mientras el movía lentamente su dedo, causando que ella se humedecía aún más de lo que ya estaba.

-Te quiero en mi Harry—susurraba la chica en el oído del joven, haciendo que este se excitara aún más por la sensualidad que ponía en su voz Ginny.

El joven movía su miembro a la entrada de la chica y rosaba el clítoris de la misma con la cabeza de su falo, haciendo que esta dejara salir un gemido más sonoro.

-Vamos…mételo…por favor—suplicaba Ginny en el oído de Harry.

Harry sin previo aviso metía su miembro en ella de golpe, haciendo que la chica gritara de placer al sentirlo dentro de ella nuevamente.

El joven comenzaba a envestirla haciendo que emitiera más suplicas de sentirlo adentro, mientras que ella se aferraba a él rasguñando su espalda mientras que ambos se besaban durante el acto.

Harry continuaba moviéndose dentro de ella sintiendo lo apretada que sentía el interior de su amada, mientras que la Weasley, sentía más grande y ancho, que las otras veces, el miembro de su amado.

-Harry…-suspiraba la joven –te sientes…mucho más grande…que las otras…veces…- gemía entre cada embestida, haciendo que el joven se sonrojara con lo dicho –Me fascinas…- decía Ginny en el oído de Harry, lo cual ocasionaba que el chico se moviera con mayor velocidad y fuerza haciéndola gritar aún más.

-¿Soy el único verdad?—decía imperativamente el joven sin dejar de moverse.

-Si…eres…y siempre séras…el único…- suspiraba hundida en excitación la joven –Sabes…que eres al único que amo—decía Ginny besándolo disfrutando aún más aquella entrega que estaban teniendo ambos.

Harry continuaba con sus movimientos dentro de ella, mientras besaba cada centímetro de su cara y cuello, llevándola a una mayor excitación a la chica, mientras que ella con sus manos acariciaba la nuca del joven, entrelazando sus dedos con el cabello de Harry.

El joven sentía su climax ya cerca y aceleraba cada vez más sus movimientos en sincronía con su novia siendo que ella igual se encontraba cerca de su orgasmo y con ello continuaban los movimientos en completa sincronía hasta que ambos sentían como Harry llegaba dentro de Ginny, llenándola con su semilla, mientras que la pelirroja dejaba salir un gemido suave y sensual en los labios de Harry, de manera indicativa de que había alcanzado la satisfacción pero esta vez como nunca antes.

Ginny se recargaba en el pecho de su amado, respirando agitadamente y cerraba los ojos, aun con el miembro de su prometido dentro de ella.

-Recuerda…solo soy tuya, solamente seré tuya , no podría estar con nadie más ni en este ni ningún otro aspecto, mi corazón, cuerpo y alma solo te pertenecen a ti y a nadie más—susurraba la joven mientras que su amado acariciaba su cabeza tiernamente.

-Lo se amor, eso lo tengo completamente contemplado, eres la mujer más maravillosa de todas y sé que es estúpido tener celos, sabiendo que solo eres mía, pero es difícil no sentirlos cuando elogian a la chica más perfecta del mundo, aunque a veces me siento orgulloso o mejor dicho siempre me siento orgulloso al saber que la perfección encarnada es el amor de mi vida.—decía el pelinegro mientras le daba un pequeño beso a la joven en su cabeza lo cual la hacía suspirar.

-Te amo Harry, nadie me separara de ti-

-Y yo a ti Ginny y tienes razón nadie ni nada nos podrá separar el uno del otro, esto será para toda la vida y sin importar los percances que se avecinen, nadie podrá mermar nuestro futuro—

Y con ello se quedaban abrazados por un largo tiempo, sintiendo solo el cuerpo el uno del otro, sabiendo que esto sería para siempre.