Capítulo 43: Una buena relación

Me senté en la silla de aquel lugar. Estaba casi vacío, y es que era una hora temprana. Miré a mis alrededores, y sonreí al ver a la mujer de mi mejor amigo acercarse hacia mí. Me levanté, y tras saludarnos con dos besos en la mejilla, nos sentamos para estar juntas. La verdad es que Astoria, con el tiempo, se había convertido en una de las personas más especiales para mí

-Siento la tardanza, pero es que terminé de prepararle la ropa a Draco…

Asentí. Draco había ascendido a auror mientras que Harry era el director de estos. Ambos seguían manteniendo una fuerte amistad y esta se afianzó al trabajar juntos. Me parecía admirable Draco, con el que me seguía viendo la mayoría de los días, aunque menos por nuestras condiciones en el trabajo

Hermione y yo, pese a ser mujeres casadas de dos hombres de importantes cargos, continuábamos trabajando en la tienda, junto con mis hermanos, que pese al tiempo pasado, seguían solteros. Al igual que proseguía Lavender, pero ya casi no nos importaba sus comentarios mordaces. Solamente éramos nosotras, las mejores amigas y sobre todo, cuñadas. Al menos tenía al lado a la que era mi mejor amiga, y eso nunca se olvidaba

-Te entiendo…A mí con Harry a veces me sucede lo mismo

-Por cierto… ¿Y Hermione?

-Me ha mandado un sms, me indicaba que llegaba un poco más tarde…

-Últimamente anda ocupada con Ron…

-La verdad es que sí…Pero en parte es entendible… No todos los días tu marido es el jugador de un equipo de Quidditch

-Bueno…Su marido, pero de igual manera, tú eres su hermana…-Ese punto que había indicado me hizo estremecerme. La sonreí

-Tienes razón, pero yo no le tengo en casa todos los días

Ambas nos bebimos la taza de café, con miradas cómplices. La verdad es que Astoria era una muchacha agradable, y Draco había hecho bien casándose con ella. La miré a esos ojos suyos y ladeé la cabeza para mirar por la ventana de la cafetería. Me llevé una grata sorpresa al ver a mi amiga caminar hacia el lugar. Me costaba a veces reconocerla sin sus rizos ondeando en el viento. Pero como mencioné con anterioridad, no le quedaba nada mal ese corte de pelo

Se adentró en el local, quitándose en la entrada ese abrigo de color negro y la bufanda que llevaba alrededor de su cuello. Se la veía desanimada y ante todo triste. Se sentó seria, mirándonos a ambas. Astoria y yo intercalamos las miradas con cierta preocupación. La castaña removió el café que pidió al camarero, con la mirada fija en él. Ni una mirada, ni una sonrisa…Nada

Me estremecí. ¿Algo le había ocurrido a mi dulce castaña? Ladeé la cabeza mientras ella levantaba la vista al fin, con un cierto deje de desesperación y nos dirigió una mirada algo calmada. Sonrió, pero más bien surgió una mueca ante el hecho de que no se encontraba bien. La otra mujer decidió hablar

-¿Te encuentras bien, Hermione?

Esta dejó escapar otro suspiro. Me quedé algo incómoda para que después me mirase con esos ojos suyos. Le devolví esa mirada con fuerza, sin inmutarme de su pasividad y una sonrisa, al fin sincera, apareció en ese rostro suyo tan hermoso. ¡Dios mío! ¡Qué locura esta que sentía! ¡Qué amor tan profundo este que me podía en el corazón! Y es que pese a mis errores, y pese a mi certeza de haber realizado lo correcto, mi corazón no podía negar aquello que era tan evidente. Moría por ella, por esa castaña que ahora mismo apartaba su mirada de mí y la dirigía una vez más al café, que daba vueltas en la taza

-He discutido con Ronald…Está centrado en el equipo…

-Bueno, es normal, ¿no?-Indiqué yo. Astoria asintió, en señal de apoyo

-Lo es, pero al igual que yo, que he tenido que hacer unas cosas en los almacenes, me ha insinuado que paso poco tiempo con él…Hemos empezado a discutir y solamente he cogido las llaves y algo de dinero para venir con vosotras…

-Herms…Es cierto que mi hermano no es muy acertado…Pero que te quiere con toda su alma, y lo sabes

Ciertamente, y siendo como soy, no debería estar indicándola que no tomase en cuenta los desvaríos de mi hermano. Pero al igual que ese detalle, también era lógico que fuese su amiga e intentase calmarla de alguna manera, Ella me apreciaba y yo la quería con todas mis fuerzas

-Lo sé, Gin, pero no deja de dolerme el mero hecho de que se comporte así…A mí no me gusta tener poco tiempo con él, pero son cosas que surgen, y yo tampoco voy a dejar de trabajar para estar en casa o seguirle…Necesito realizarme, y no…En fin, supongo que sueños de una mujer que no puede esperar mucho más…

Se la notaba desanimada. No pude evitarlo, ni dudé tan siquiera. Mi mano se colocó sobre la suya, acariciando su dorso con tranquilidad. Astoria miró la escena, y se levantó, excusándose y se dirigió al baño para retocarse y demás cosas. La dediqué una mirada de agradecimiento mientras se alejaba. Cuando volví mi mirada a la figura de mi amiga, esta me miraba con ternura y cariño. Nuestras manos entonces se unieron de manera intensa y sonreí

Me conformaba con que estuviera a mi lado pasara lo que pasase. Sin embargo, a veces la necesidad me podía, me pedía besarla en cualquier momento. Suerte que mi lógica podía más que mis impulsos, y me quedaba así, mirándole directamente a esos ojos que tanto me enamoraban. Me encanta Hermione en sí, y pese a todo, debía estar a su lado pasara lo que pasase. La mujer me dedicó una pequeña sonrisa

-Gracias por estar conmigo Ginny…

-Eres mi amiga ante todo Hermione…

Su mirada se apagó, igual que últimamente, donde las sonrisas parecían más bien muecas y en verdad todo era una burda mentira. Levantó la vista una vez más para apartar su mano de la mía, un hecho que me provocó daño a su manera

-Lo sé…Créeme…-Su tono de voz se apagó

Por la puerta se adentró Ron con cierta velocidad, aunque se detuvo en cuanto vio a su esposa a mi lado. Ambas levantamos la vista, con cierta curiosidad, aunque más Hermione, que parecía un poco dolida por el comportamiento de él

Mi hermano se acercó, vacilante, a la que era su esposa. Iba elegante, como estos últimos días y con cierta razón. Era uno de los mejores jugadores del mundo, apuesto y galante, y debía ofrecer muy buena imagen. Se aclaró la garganta y sus ojos brillaban de una manera especial, como si temiese que en cualquier momento pudiese meter la pata y perderla a ella. Me levanté, pero él hizo un gesto, como si en verdad no le molestase mi presencia allí. Sin embargo, no me quedé por ese hecho, sino por la mirada penetrante y de súplica de mi amiga. Intercalé mi mirada entre ellos para final colocarme en mi asiento, para ser testigo de lo que pudiese ocurrir a continuación

-Hermione…Yo…Perdóname…-Bajó la mirada antes de volver a levantarla y aclararse la garganta. Sus ojos brillaban de emoción-Sé que no me he comportado bien en este asunto…Entiendo que tienes que hacer tu cosas, igual que yo…Comprendo que debes realizarte como mujer…Simplemente, me dejé llevar por la rabia de pensar que voy a estar alejado de ti…Eso es todo…Yo…Perdóname

Ella le miró de soslayo para levantarse de allí, mirarle a los ojos de esa manera que sabía ella. Él la correspondía, y se abrazaron con fuerza. Miré hacia al fondo, intentando evitar la escena y me encontré con la sonrisa de Astoria, que se veía encantada por la reconciliación de ellos. Le correspondí, aunque creo que lo que surgió en verdad fue una mueca más que otra cosa. Me levanté del lugar para escaquearme y acercarme a nuestra amiga

Ellos se separaron y se besaron como si su vida dependiera de ello. Él se aferraba a su novia como si de un clavo ardiendo se tratase. Me coloqué al lado de la mujer, que observaba fascinada a la pareja

-La verdad es que hacen muy buena pareja…

-Lo sé-Exclamé yo

Me dirigió una mirada furtiva, y con una sonrisa misteriosa, me indicó que pagásemos al dueño del local y nos marchásemos para dejarles con un poco de intimidad. En toda la tarde se libró de ese gesto tan furtivo, de esa sonrisa que dejaba entre ver que había visto algo de lo que yo no me había percatado… ¿Qué sería?

Adelanto del próximo capítulo:

(...)

-¿Quieres escuchar algo de música?-Su tono denotaba sus ganas, y es que, había salido de su ensimismamiento para realizar esa cuestión

-Me duele un poco, la verdad…Así que preferiría que…

-Espera, déjame que te ayude

Su tono de voz era dulce y suave, como siempre. Se levantó del butacón en el que se encontraba y con cierta ligereza, se sentó a mi lado con una sonrisa furtiva atravesando su rostro. Esta desapareció, pero yo sabía que había hecho ese gesto, y en parte me encandiló, como siempre hacía conmigo

Se acercó un poco más a mí, de una manera un tanto desconcertante. Colocó sus manos sobre mi cabello para colocarlo, y después, sus dedos en mi cabeza, en la zona cercana de la frente para comenzar así con un masaje bastante relajante. Comenzó solamente con dos dedos para pasar así a los cinco, masajeando la sien con movimientos circulares, lentos y silenciosos

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