Bleach y sus personajes no me pertenecen, son creación del gran Tite kubo, yo solo tome a los personajes para hacer esta historia.

Hola! Gracias a todas (os) los que entran a leer el fic, a los que dejan review, y a los que lo ponen en fav o follow.

Estoy segura que me van a odiar por esto, pero ni yo misma me di cuenta, bueno aquí va. Este es el último capítulo (no me maltraten) .. Sé que debí avisar con tiempo o algo, pero creí que quedaba más, pero no fue así, y ya llegamos al final, aunque tengo preparado un ESPÍLOGO, así que técnicamente aún no termina, sin darme más vueltas los dejo con el capítulo, y el siguiente si será el final final. Saludos

Capitulo 48

El hombre que había gritado caminó con paso firme por el largo pasillo, no volteo a ver a nadie, hasta llegar el altar. Ella estaba confundida, no entendía que estaba pasando. Una vez el hombre llegó a su lado, se interpuso entre ella y Kaien. En todo momento mantuvo la vista hacia el frente. Al mirarlo notó que en su cara no hay ninguna señal de duda, era el claro reflejo de la decisión.

-¿Nii-sama?-le dio una leve mirada, suavizando sus ojos grises antes de volverlos a su posición inicial.

-este matrimonio se cancela-dijo con voz severa.

-¿Qué mierda estás diciendo?-soltó Kaien

-¿Qué está ocurriendo Byakuya?-su abuelo, que estaba sentado en la primera fila, llegó a su lado.

- Ginrei-sama, tengo unos papeles que debe revisar –hasta ese momento no había reparado en la carpeta que traía en las manos.

-un momento ¿Qué es todo este teatro?-Kaien tomo el hombro del moreno.

-suéltame - solo basto su amenazadora mirada para que retirara la mano.

-esperen, vamos a tranquilizarnos un poco-se acercó Kukaku-terminemos la ceremonia y luego hablemos calmadamente.

-no habrá ceremonia-su tono fue rotundo-léanlo-abrió la carpeta y les paso unas hojas a cada uno.

Los cuatro recibieron las copias y comenzaron a leerlas, sus expresiones cambiaba a media que pasaban las hojas. Su abuelo estaba aturdido, pero leía atentamente, mientras que la cara de los Shiba se enrojecía, aunque no estaba segura si era de ira o vergüenza.

-¿de dónde sacaste esto? ¡Es todo mentira!-la mujer sostenía fuertemente los papeles, arrugándolos.

-no lo puedes negar-suspiró-son pruebas contundentes

Por lo que leyó, eran documentos que demostraban que el clan Shiba estaba en la quiebra. A lo largo del tiempo habían acumulado muchas deudas debido en gran parte a la vida liberal y descontrolada que llevaban Kaien y su hermano Ganju, quienes gastaban todo el dinero en licor y mujeres. Esa era la razón por la cual insistían tanto en el compromiso entre los clanes, porque de esa forma tendría acceso al capital de los Kuchiki, ya que al no casarse con separación de bienes*, el ojiverde podría usar el patrimonio familiar para saldar sus deudas. Pero por las altas sumas de dinero que aparecían en las cuentas, era posible que también los arrastrara a ellos a la banca rota.*

-¿es esta información fidedigna?-Ginrei parecía haber envejecido de golpe.

-todas las fuentes son absolutamente confiables.

-de ser ese el caso, detengamos todo esto-dijo serio.

-usted está loco, viejo-soltó Kaien desesperado- no puede hacer algo así, no con todos los invitados aquí ¿Qué le decimos a toda esta gente?

-¡dije que detengan todo!-gritó. El anciano se acercó al altar, poniéndose frente al micrófono que anteriormente había usado el sacerdote-Buenas tardes a todos, lamento las molestias que esto pueda ocasionar, pero tengo que informarles que la boda se cancela, aunque de igual manera se realizará el coctel en el centro de eventos del Hotel Kenseikan, disculpen y gracias por haber asistido- toda la gente empezó a murmurar, entre todo el bullicio bajó del estrado y se acercó a ella-esto es un completo desastre, pero no te preocupes niña, voy a buscarte un mejor prometido y me aseguraré que la próxima vez sea el adecuado.

-no-intervino el ojigris-su promesa fue contraer matrimonio con el heredero del clan Shiba, no la usaras como un medio para asegurar tus negocios.

-pero Byakuya…

-yo soy el cabecilla de la familia ahora-se veía imponente-su promesa ya no tiene efecto-pasó su mano por su espalda, de forma protectora- si me disculpa, nos retiramos-la guió hacia una puerta al final de la iglesia.

-Nii-sama…tú… ¿Cómo?-tenía muchas preguntas amontonándose en su cabeza.

- hoy en la mañana me llamó alguien, diciendo que contaba con información importante que haría cambiar mi opinión acerca del prometido de mi hermana- a medida que hablaba se internaban por los pasillos del lugar-aunque tenía mis dudas con respecto a si me decía la verdad, decidí reunirme con él-de pronto se detuvo frente a una puerta de madera-en esa reunión me entregó todos los documentos que mostré antes y me exigió, que al tener conocimiento sobre esto, detuviera la ceremonia.

-¿Quién hiso eso?-su corazón se aceleraba a cada palabra.

-creo que sabes muy bien la respuesta a esa pregunta-cerro los ojos-pero puedes confirmarlo por ti misma-giro el picaporte*, entreabriendo la puerta-entra y encontrarás lo que buscas-pasó a su lado, desapareciendo en la oscuridad el pasillo.

Sentía su cuerpo frágil, pero la duda la carcomía por dentro, así que levanto su temblorosa mano, y con un suave movimiento abrió por completo la puerta. Al cruzar el umbral se encontró con un hombre de espalda a ella, vestía un traje color gris, estaba parado al lado de un escritorio con la mirada perdida hacia un gran ventanal. No necesitaba que se volteara para saber quién era, esa cabellera era inconfundible. Al dar un paso dentro, el piso de madera crujió bajo sus pies.

-¿Cómo te fue Byakuya?-se giro y sus miradas se encontraron.

-I…chi…go-era impensable para ella que él estuviera allí.

-Rukia-estaba confundido y asombrado-¿Qué haces aquí?

-yo…-esa era una pregunta tonta, era obvio porque ella estaba allí-Nii-sama me trajo hasta aquí, pero ¿y tú? ¿Por qué estás tú aquí?

-maldito, le dije que no te trajera-revolvió su cabello-pero si estás aquí, significa que todo resulto bien.

-¿Qué resulto? ¿Podrías dejar de balbucear y explicarte claramente?-quería respuestas, las necesitaba.

-salvarte- dijo metiendo las manos en los bolsillos del pantalón-Rukia, no podía dejar que te casaras con él.

-¿salvarme?-él asintió-¿tu trajiste esos papeles?-aunque era algo obvio quería que escucharlo de su boca.

-si -la miro fijamente

-¿Cómo los obtuviste?-estaba confundida.

-mi padre me ayudo-ella no dijo nada, animándolo a que continuara-a decir verdad, tuvimos una charla muy extensa, donde me reveló que su verdadero apellido era Shiba.

-¿Qué?-eso la dejo en blanco.

-extraño ¿verdad?-sonrió irónico- la noche que hablamos me contó que él pertenecía al ese clan, aunque no era muy apegado a las tradiciones, más bien era la oveja negra de la familia, pero no se decidió a desligarse completamente de ellos hasta que conoció a mi madre-sonrió nostálgico- él se enamoró perdidamente de ella, y cuando no aceptaron su relación, cortó todos los lazos y cambió su apellido, tomando el de ella-cambió su semblante a uno más serio- pero nunca perdió del todo el contacto, siempre se mantuvo pendiente de lo que pasaba con sus familiares, por lo que sabía de todos sus negocios fallidos y la vida que llevaban sus hermanos, desde allí solo tuve que reunirme con algunas personas para juntar la información y pruebas necesarias que demostraran que el compromiso entre ustedes solo le traería problemas al clan Kuchiki.

-¿Por qué?-él la miro confundido-¿Por qué hiciste todo eso?

-escuché tu historia-suspiro-estaba detrás de la puerta cuando hablaste con Inoue-eso la aterró, pero no necesito decirlo en palabras, él podía leer su expresión-claro que no lo hice apropósito, fue una coincidencia que fuera el día en que volvería al departamento, yo iba a pasar de largo hasta mi cuarto, pero al escuchar la palabra casamiento me detuve-se revolvió el cabello-era algo de locos, quise entrar y hacerte cambiar de idea, pero al conocer tus razones sabía que no podía detenerte, no sabía que hacer, estaba deseperado, así que tomé un tren rumbo a Karakura, y fue allí cuando mi padre me contó todo sobre su apellido-miró hacia el suelo, negando con su cabeza- Rukia, no podía dejar que te sacrificaras así, no si yo podía hacer algo para impedirlo.

-yo no te lo pedí-se sentía engañada, él lo había sabido todo este tiempo-yo ya había aceptado mi destino ¡era mi decisión!-lo miró fijamente-yo no necesito que me protejan.

-lo sé, tu valentía es una de las cosas que más…-callo, corrigiéndose-admiro de ti-seguía sin mirarla-pero no podía quedarme sin hacer nada mientras veía como el brillo de tus ojos se desvanecía, como cada día ibas suprimiedo partes de tu ser, hasta que ya no quedaría nada de la mujer que…-se detuvo-de mi Nakama.

-pero tú…-él se acercó a ella, con una mano acarició su mejilla, mientras la miraba directo a los ojos, una sensación cálida comenzó a extenderse por su cuerpo, haciendola sentir viva.

-si has de casarte aguna vez, tiene que ser con alguien que te merezca, que te ame y lo más importante, que tú lo ames profundamente-se estaba perdiendo en la miel de sus ojos-ahora eres libre Rukia-retiro su mano y la devolvió al bolsillo, dejándola con una sensación de vacío-cuídate-paso a su lado y salió.

Al escuchar el sonido de la puerta cerrarse, el aire pareció hacerse escaso, su respiración se volvió agitada, y sus ojos se inundaron de lágrimas. Todas las emociones reprimidas parecieron abrumarla de pronto, y sus piernas cedieron, haciendola caer de rodillas al suelo. Aún tenía muchas dudas ¿Cuánto tiempo le había tomado reunir todo la información? ¿Por qué no le dijo nada? ¿había tenido noticias de ella durante todo este tiempo? ¿Su padre también sabía sobre susituación? pero por sobre todo quería que le explicara el significado de las canciones que le envió, que le dijera con sus propias palabras lo que sentía, pero no se podía mover, aunque quería correr a su lado, sintió que ya no tenía ese derecho. Él le había dado tanto, la cuidó desde las sombras, luchando por ella en silencio para poder devolverle su libertada, en cambio ella se había ido sin darle ninguna explicación, prefieriendo dejarlo a intentar confiar en él, ella solo le había traído tristeza a su vida. Tenía que alejarse de él, aunque le doliera en el alma, era su turno de hacer algo por el, y esta era la unica forma en que podía salvarlo del sufrimiento.

-Rukia-la voz de su hermano la trajo a la realidad-levántate.

-Nii-sama-no lo había sentido entrar.

-¿Qué ocurrió?-un rayo de ira cruzó su mirada.

-nada, solo…

-solo…¿qué?-le tendió la mano para levantarla, pero no la acepto, aún no tenía fuerzas-¿Qué te hiso ese niñato?

-nada-se limpio las mejillas-él no hiso nada, o mejor dicho hiso más de lo que debería-suspiró-yo solo…-su vista se volvía borrosa por las lágrimas.

-¿por qué aún estas aquí?

-¿eh?-eso la confundió

-este no es el lugar en el que quieres estar, no perteneces aquí-afirmación-¿Por qué no estás con él?

-yo…-sus palabras la sorprendieron ¿acaso él estaba al tanto de su situación?-es que…-su cabeza era un lío, así que decidió sincerarse con él-yo no puedo ir a su lado.

-eres libre Rukia

-si, pero le he hecho mucho daño-más lágrimas-no lo merezco

-Rukia -dijo firme, logrando detener su llanto-no vuelvas a decir que no mereces algo.

-pero ni-sama…

-como Kuchiki no nos dejamos abatir por pequeñeces-su figura irradiaba serenidad-si algo se vuelve difícil, nos hacemos más fuertes y lo superamos.

-pero yo no tengo sangre Kuchiki.

-¡Nunca vuelvas a decir eso! no quiero que esas palabras salgan de tu boca-la tomo de los brazos y la puso de pie-la sangre no lo es todo, y tu eres más Kuchiki que muchas de esas viejas brujas-esas palabras la hicieron reír.

-gracias Ni-sama-se sintió renovada.

-ya tienes claro lo que quieres hacer-se hiso a un lado-ve

-si-le dio un abrazo-muchas gracias hermano-y salió corriendo por la puerta, en ningún momento volteo, de haberlo hecho habría visto la sonrisa que se dibujo en los labios del ojigris.

Corrió por los pasillos de la gran iglesia, solo ahora se daba cuenta de lo enorme que era. Luego de lo que le pareció une eternidad, logró salir por una puerta lateral. Rodeo el edificio hasta volver a la entrada, donde se encontró con Hanataro.

-señorita Kuchiki-hablaba formal, eso significaba que sus tías debían estar cerca.

-Hanataro ¿viste salir a un joven?-este pareció confundido-es alto, con traje gris, de cabello naranja.

-¡ah! Si, se fue en un taxi hace 15 minutos.

-gracias-corrió hacia la calle, solo entonces recodó que no tenía dinero consigo.

-¡RUKIA!-escucho, dándose vuelta en esa dirección.

-¿Rangiku?-este día era cada vez más extraño-¿Qué haces aquí?

-no podía perderme tu boda-estaba dentro de un auto rojo descapotable-fue un gran show el que dieron allí dentro, tu hermano entrando de pronto fue espectacular, se lo tenía muy calladito Byakuya.

-en realidad todo fue plan de Ichigo

-¿fresita-kun? ¿Él estuvo aquí?-asintió-¿y dónde está ahora?

-se fue-corrió hacia el ella y se subió en el asiento del copiloto-por eso necesito que me lleves a un lugar.

-una persecución de amor-podría jurar que de sus ojos salían corazones-¿A dónde vamos?

-a mi departamento.

-está bien-se acomodó-ponte el cinturón-pero antes de que pudiera hacerlo su amiga había apretado el acelerador a fondo.

Un trayecto de 30 minutos, la rubia lo hiso en 5. Pero el miedo a morir en un accidente automovilístico no pudo reemplazar el nerviosismo por no saber cómo reaccionaría el pelo pincho cuando hablara con él.

-listo-dijo su amiga luego de dar un gran frenazo-ahora ve por él.

Bajó del auto y entró corriendo al edificio. Solo cuando comenzó a subir las escaleras recordó que aún tenía puesto el vestido de novia, pero no había tiempo de cambiarse. Llegó hasta su puerta y entró usando la llave de repuesto que guardaban bajo el tapete*.

Al entrar se encontró con que todo seguía igual, no habían movido ninguno de los adornos que ella había puesto, al ver esto una oleada de nostalgia la invadió, pero ahora había algo más importante que hacer. Subió las escaleras hasta la pieza de muchacho, la puerta estaba entre abierta así que entró sin tocar. Grande fue su sorpresa al ver que todos los muebles estaban vacios, se había llevado los libros y la ropa. Al mirar alrededor noto que hasta la insignia que colgaba de la puerta había desaparecido. Se había ido, lo perdería otra vez, y esta vez para siempre. Empezó a hiperventilar ¿Qué haría ahora? La adrenalina que antes fluía en grandes cantidades por sus venas, estaba disminuyendo ¿seguiría buscando? Pero ¿Dónde? O más importante ¿para qué? No estaba segura de que hacer a continuación. Su hermano le había dado determinación, pero ahora la estaba perdiendo. Ella siempre traía sufrimiento a las personas a su alrededor, solo eso había dentro de ella ¿podría hacerlo feliz así? ¿Podría ella ser feliz así? Muchos recuerdos la invadieron, todo lo que había pasado estos meses que vivieron juntos cruzo por su mente. Esa fue como una fuerza renovadora que la impulso a salir corriendo. Aún no estaba segura de poder responder a esas preguntas, su cabeza estaba llena de inseguridades, pero quería transmitir sus sentimientos, se había decidido a sincerarse con Ichigo, y una vez que un Kuchiki toma una decisión, no se echa para atrás.

Por suerte al salir del edificio su amiga aun estaba en su auto.

-¿Qué pasó?-preguntó sorprendida

-no estaba-se subió

-maldito fresita-gruño-¿y ahora?

-vamos a la estación de trenes, rápido-aunque la rubia la miró confundida, puso el auto en marcha.

No importaba que tan fuerte golpeara el viento su cara, o cuantas señales de tránsito pasaba por alto la rubia, infringiendo todas las normas del buen conductor, a ella le seguía pareciendo que iba muy lento.

Una vez llegaron a la estación, se bajo apresuradamente, tropezándose en el camino. Sus pies estaba muy adoloridos, ella no solía usar tacones, mucho menos en persecuciones por toda la ciudad, así que sin pensarlo dos veces se los sacó y, llevandolos en la mano, corrió entre la multitud. Buscaba al pelo pincho desesperadamente, pero no lo veía por ningún lado.

-señorita ¿está bien?-se le acercó una mujer.

-si, estoy bien, pero por casualidad ¿usted no ha visto a un hombre alto de pelo naranja?

-¿pelo naranja?-la miró asustada

-olvídelo-siguió su camino

No servía de nada seguir dando vueltas en círculo, así que fue hasta la ventanilla y pregunto cuál era el andén donde salí el tren con rumbo a Karakura. La vendedora le dijo que era el quince, miró a su alrededor, se encontraba en el cuatro. Genial, pensó con ironía. Como no tenía otra alternativa siguió corriendo, pasando los números, hasta que por fin llegó a su destino. Miró hacia todos lados, estaba repleto ¿Qué tenía de especial Karakura que todos viajaban hacia allí? Estaba por rendirse cuando una cabellera llamó su atención.

-¡ICHIGO!-corrió hacia él.

Este pareció no escucharla, pues se agacho a tomar su maleta y se dirigió hacia el tren.

No podía dejar que se fuera, no después de todo lo que le había costado llegar hasta aquí, entonces hiso lo primero que se le ocurrió, le lanzo uno de los zapatos que tenía en sus manos, aunque no calculó bien la dirección, y el proyectil le impactó de lleno en la cabeza, haciendo que se tambaleara. Cuando se volvió a estabilizar, se veía molesto, pero no le importaba, había logrado su objetivo de detenerlo.

-¡¿Qué mierda?!-miró en todas direcciones y fue en ese momento que sus miradas se encontraron-¿Rukia?

Mientras se acercaba su pulso se iba acelerando. El mundo pareció detenerse, toda la gente a su alrededor se volvieron manchas borrosas, hasta desaparecer completamente de su campo de visión, dejándolo solo a él en primer plano.

-Ichigo- estaba a escasos centímetros de él.

-¿Qué haces...? ¿Cómo?-ahora el estaba confundido

-¿el zapato te atrofio el cerebro?-intentó bromear, pero él se puso serio.

-Rukia ¿Qué haces aquí?

-yo…-ahora su mente se quedó en blanco-voy a viajar.

-¿vestida así?-la miró de pies a cabeza

-bueno, fue algo de último minuto-aun tenía el vestido de novia

Atención, los pasajeros con destino a Karakura pueden proceder a abordar, el tren prontamente se pondrá en marcha, repito…

-ese es mi llamado-tragó-me tengo que ir, adiós Rukia-pasó a su lado

-I…chi…-las palabras morían en su boca-no te vayas-susurró

-¿Qué?-se dio vuelta.

-detente-se serenó un poco-te estoy hablando.

-no creo que tengamos nada de qué hablar.

-puede que tú no, pero yo si-quería decir lo que llevaba meses callando-así que quédate quieto y guarda silencio-él asintió y se cruzo de brazos –bien-este era su momento, respiró profundamente y comenzó- yo siempre he llevado sufrimiento a la gente-lo vio tensar la mandíbula- Cuando nací las cosas en mi casa se volvieron difíciles, y con el tiempo mi hermana se fue llevándome consigo, no era su responsabilidad, pero lo hiso, aunque yo solo sería una carga para ella-lo vio fruncir el ceño-luego Nii-sama nos acogió, desde entonces fui muy feliz, sentí que mi pequeña familia de dos había crecido, lo que me llenó de dicha, pero al poco tiempo vi que la felicidad de mi hermana era amenazada, así que decidí que esta vez sería mi turno de protegerla, asegurandome de que nada se interpusiera en el amor que había entre ella y Byakuya. Para lograrlo no me importó ofrecerme en matrimonio, ya que de esa forma la felicidad de las personas más importantes para mí estaría a salvo. Desde ese momento nunca me interese en las relaciones y viví disfrutando plenamente de mi libertad mientras la tuviera. Así pasó el tiempo hasta que llegó mi último año libre, y entonces te conocí-se empezó a poner nerviosa-al principio te odie, lo juro, yo solo te acepté en el departamento porque vi que Orihime estaba interesada en ti, y quería que mi amiga tuviera a alguien a su lado cuando me fuera-recordar eso la hiso sonreír-pero poco a poco te fui conociendo, descubriendo todas tus faces, tanto las buenas como las malas, y hubo un cambio-su corazón latía más rápido-nunca había experimentado algo así, y no le quise dar un nombre, o mejor dicho no podía darle un nombre, porque de hacerlo el cumplimiento de mi promesa se vería en peligro, así que guarde todo en un rincón de mi mente, ocultándolo de la luz, aunque hubieron ocasiones en que algunos rayos se filtraban en las tinieblas, revelando un poco esos sentimientos -suspiró- pero cuando fue tiempo de irme, decidí eliminar todo, y fue tanto mi empeño en ocultarlo, en no dejar que el dolor me consumiera, que llegué a un punto en donde ya no podía sentir nada, todo lo que pasaba a mi alrededor me daba igual- apretó sus puños-hasta que te vi en la iglesia-respiro hondo-por fin el sello de la caja en mi mente cedió, liberando todo su contenido, inundándome con oleadas de sentimientos nunca expresados, pero a la vez sentí que no podía decírtelo, yo te he hecho tanto daño, y creo que mereces a alguien mejor para que este a tú lado, alguien que te haga siempre feliz.

-Rukia, tu eres…

-dije silencio-lo miro seria-déjame terminar.

-está bien-dejo caer sus brazos.

-yo iba a seguir manteniendo todo dentro-reprimió las lágrimas-pero soy egoísta, y tengo que decírtelo, aunque no cambie nada, aunque no sea yo la persona que te puede hacer feliz-lo miró directo a los ojos-Ichigo yo…-de pronto las palabras no salían de su boca-yo…-el nerviosismo se apoderaba de ella.

Ichigo dio dos pasos hacia ella, dejando sus cuerpos a escasos centímetros de distancia, tomo su cara entre sus cálidas manos, solo su toque podía tranquilizarla y a la vez ponerla nerviosa.

-dilo-su mirada era una súplica silenciosa.

-Ichigo, se mío-el junto sus frentes-se mi novio

-enana tramposa – él rio–esa fue mi línea-dijo antes de posar suavemente sus labios sobre los de ella.

El contacto fue solo un roce, pero fue suficiente para llenar por completo el vacio corazón de Rukia.

-¿eso es un si?-sonrió contra sus labios.

-me vas a volver loco ¿lo sabías?-su mirada siempre lograba atraparla.

-esa es la idea-poso sus manos en su nuca y ahora ella acorto la distancia.

Esta vez el contacto fue más largo, a través de este le transmitió toda la agonía que había sentido hasta ahora. Él pasó sus manos por su espalda, intentando juntar más sus cuerpos, sintió el cálido contacto de su mano en su espalda desnuda, solo entonces recordó como estaba vestida y lo extraña se que vería la escena, así que con pesar, empujo su pecho despacio, rompiendo el contacto. Él la miró confundido.

-tengo que cambiarme de ropa-se excusó.

-está bien-se separó de ella y le tomó la mano-vamos-la llevaba hacia el tren

-¿Qué haces Ichigo? Tengo que ir a mi casa.

-pues ven conmigo-siguió caminando tirando de ella.

-vas a Karakura ¿verdad?-el asintió-no quiero meterme en tu hogar así como si nada.

-primero-ya estaban dentro, caminaron por un pasillos hasta un cubículo reservado*, donde la sentó junto a la ventana-no irás así como si nada, toda mi familia muere de ganas por verte, sobre todo mi padre-de su bolso saco un polerón y un short, que lanzo a sus piernas- y segundo-se sentó a su lado, apoyándose en el respaldo mientras la miraba a los ojos-mi hogar esta aquí, junto a ti.

-idiota-miro por la ventana, completamente avergonzada.

En vez de ver el paisaje se dedico a ver su propio reflejo, tenía las mejillas coloradas y sonreía como una idiota, se quiso golpear mentalmente por eso. Siguió su recorrido visual y noto que también se reflejaba el rostro de Ichigo, quien tenía su mirada puesta en ella. Sus miradas se encontraron a través del cristal, vió como él este se acerco y apoyo su cabeza en su hombro desnudo.

-te vez linda cuando te sonrojas-susurro sobre su piel.

-¡tramposo!-ella se dio vuelta y le golpeo el pecho-me estabas espiando.

-tranquila enana, deja de ser tan agresiva-reclamó

-y tu un idiota

-y tu tan infantil

-y tu un cabeza de zanahoria

-deja mi pelo tranquilo

-y tu mi estatura

-¡agh! Eres imposible-se revolvió el pelo-no sé cómo me enamoré de de ti

En ese momento los dos callaron, aunque eran consientes de los sentimientos que tenían mutuamente, esta era la primera vez que él lo decía tan claramente.

-¿estás enamorado de mi?-hasta él se sorprendió de lo que dijo.

-yo no dije eso-miro hacia otro lado-olvídalo-se levanto evitando su mirada-cámbiate de ropa, vuelvo en unos minutos-salió.

Antes de que la puerta se cerrara, pudo ver el sonrojo en las mejillas del pelinaranjo, eso la hiso sonreír. Hacía mucho tiempo desde que no reía de verdad, esto hiso que su pecho se sintiera más ligero, como si se hubiera liberado de un gran peso, esta era una sensación que solo experimentaba con él.

Decidió hacerle caso, así que cerró las cortinas y se cambió de ropa. Todo le quedaba grande, aunque el short tenía un cordón para poder ajustarlo, así que por ese lado no había problema, en cambio no podía hacer nada con el polerón, le quedaba gigante, pero el punto bueno de este era que tenía impregnado el inconfundible olor de Ichigo, ese aroma tenía algo especial que siempre lograba relajarla. Los últimos días no había podido descansar adecuadamente, pero ahora, envuelta en su esencia se sentía segura, a salvo, se sentía amada y feliz, tan a gusto estaba que poco a poco se fue quedando dormida.

Ichigo volvió 10 minutos después, aprovecho el tiempo para comprar comida en el tren. Los días pasados casi no había tenido apetito, pero ahora moría de hambre. Al entrar al cubículo encontró a Rukia acurrucada en un asiento, el vestido de novia yacía en el suelo y tenía puesta su ropa. Se veía tan pequeña dentro de su polerón. Se sentó a su lado y le acaricio el pelo. Era extraño verla con un nuevo corte de cabello, pero aunque no lo creía posible, se veía más hermosa, ya que ahora sus enigmáticos ojos violetas eran lo que más resaltaba de su cara. Mientras pasaba los dedos por su negros cabellos pensaba en lo irreal que parecía que ella estuviera de nuevo a su lado, cuando dejo la iglesia pensó que sería el final, pero estaba agradecido de haberse equivocado. En ese momento sentía que había tantas cosas que quería decirle y a la vez solo quería tenerla entre sus brazos sin decir una palabra, disfrutando de su dulce aroma, mientras sentía los lentos latídos de su corazón. Rukia se removió, quedando apoyada en su hombro. Él se acomodó para poder abrazarla, intentó no despertarla, pero ella pareció sentirlo y abrió los ojos.

-¿Ichigo?-lo miró a los ojos, parecía ver su alma.

-Rukia-el profundo violeta lo atrapaba.

-creí que lo había soñado todo-eso oprimió su pecho.

-si quieres te beso para que veas que no estás soñando-sus mejillas se sonrojaron.

-idiota.

Acercaron sus rostros, pero antes concretar el contado, de sus labios salieron las palabras que habían reprimido por tanto tiempo, palabras que ambos deseaban decir y a la vez escuchar.

-Te quiero-dijeron al unísono.

Los dos sonrieron antes de juntar sus labios. Esta vez el beso fue diferente, a través de este confirmaban las palabras que habían dicho. Para ellos valían más las caricias y miradas, que las palabras. Cada roce estaba cargado del sentimiento expresado, de toda la necesidad que habían sentido el tiempo que estuvieron separados. Ahora sabían que no habría nada que los pudiera separar, porque aunque no lo vieran, sentían que sus almas estaban unidas por un invisible hilo rojo.


*separación de bienes:cada uno de los cónyuges conservará la propiedad de todos sus bienes, y podrá retener también la administración y disfrute de los mismos, o bien delegarlos en manos del otro cónyuge.

*bancarota: Cese de la actividad de una empresa, una industria o un comercio por no poder pagar sus deudas. / Falta de medios de un estado o administración para pagar sus deudas o realizar operaciones financieras.

*picaporte:Dispositivo para abrir o cerrar una puerta o ventana que consiste en una pieza larga de hierro sujeta a la puerta o ventana, con una palanca para accionarla, que encaja en otra pieza que hay en el marco. / pomo, pasador, aldaba

*tapete:Pieza gruesa y alargada de material áspero y resistente, con superficie a modo de cepillo, que se coloca en la entrada de un lugar para limpiarse la suela de los zapatos antes de pasar a su interior.

*cubículo reservado: Habitación o recinto pequeño. Es como los bagones del tren de Hogwarts de Harry Potter, así lo pensé.


Chappy Kuchiki: si, creo que el anterior fue corto, espero que este no lo sea. Suelo dejar con la intriga, me gusta eso. Ya subí el capitulo, y como dije es ultimo, aunque está lleno de sorpresas.

Margorie Dragneel-san: mmmmm. Ya vimos el desenlace, quien entro y como reacciono Rukia, espero te haya gustado.

SangoSarait: Me alegro saber que cada vez está mejor, pero como dijo, este es el ultimo capitulo. Pobres uñitas. Tengo sentimientos encontrados al saber que los que escribo llega al corazón, me gusta poder trasmitir bien los sentimientos que quiero plasmar, pero a la vez no quiero que lloren xD. Qué bueno que te haya gustado, yo también sentí que fue corto. Pero aquí ya subí la continuación, espero también te guste como los anteriores. Saludos

TLGGofficial: No! no te mates ni te deprimas, lee primero ;D. No te odio, yo siento un cariño por cada persona que deja un comentario =D. Aquí ya el capitulo, espero te guste, aunque es el ultimo.

Misel-kuchiki: me hace feliz saber que te gusto la canción, me tome mi tiempo en decidir cómo le respondería Rukia a Ichigo, y intenté encontrar la canción que se adecuara más a su situación, la verdad es que cada una de las canciones que puse fue detenidamente pensada. Ya sabemos que Rukia es impulsiva, y cuando se decide por algo, va con todo. Muchas gracias! Bye!

ginaNEKOchan: ajajaj me gusta terminas los capítulos así xD. Lo siento por eso. Yo también pensé que era una linda canción, y se adecuaba muy bien a la situación que estaba pasando Rukia. Aquí el capitulo, aunque es el ultimo. Intente no demorarme, así que espero que no hayas muerto! Gracias. chaito!

LunaticR: ajajjaa eso de saltar por la casa es tan de personaje de anime xD Muchas gracias, me hace feliz saber que las personas que siguieron desde el principio mi historia aun la leen *o*¨. Espero que lo que pase en este capítulo te que guste, es el más importante, es el último. Pienso dejar la reseña de la otra historia que estoy haciendo en el epilogo, así pueden decirme que tal. Saluditos!

KanadeKuchiki: say something es la canción perfecta, fue una coincidencia encontrarla, pero en el momento en que la escuche dije: esta es LA canción! Gracias! siempre intento poner todo lo que sale de mi cabeza, para que queden perfectos, aunque no siempre lo logre ^^. Llegó al clímax y al desenlace. ajajaja es la mejor parte para interrumpir una boda, aunque claro, en la vida real no pasa ¬¬. Rukia siempre ha sido valiente, es una de las cosas que más admiro de ella, concuerdo completamente contigo, ella es genial! Gracias, intento que siempre mantengan sus personalidades, aunque siempre van a haber situaciones que no sean del todo de acuerdo a sus características. Tu igual ten un buen día/tarde/noche xD. Tu igual cuídate ^^

Nelliel-sama: que feliz me hace saber que te gusto! pero no te emociones tanto para no volver a morderte el labio D=. No te preocupes por no poder comentar, se que habrán ocasiones así, si la hacen cuando pueden yo quedo feliz! No podía dejar que la boda fuera tan monótona, Tanía que pasar algo! Aquí el capitulo, y es el ultimo, espero que tus ansias se calmen. Saludos.

BleacHP97: Hola! lo buscaré y lo pondré en mi larga lista de libros para leer xD. Nada puede darse por sentado. Ya sabemos que Rukia es un poco enojona e impulsiva. El manga cada vez mejor y más enredado ajajaja Ese Tite es un loquillo, pero así y todo lo queremos xD. Aquí la continuación, y no sé si hubo tanta pelea. Ya supimos que estuvo haciendo Byakuya ;D. Kukaku está en la misma posición que Kaien, alguien tenía que ser el malo de la historia, y les toco a ellos. Bye!

Karen Nicole Williams: Hola! Gracias, y que les gusten las canciones es algo que me hace feliz. ajajja no te preocupes, con que dejen un comentario cuando pueden yo soy feliz =D *o*¨¿tu historia favorita? ¿en serio? eso me hace muy feliz! Muchas gracias por todos tus elogios, aunque siento que exageras, aun tengo muchas cosas que mejorar, pero me esfuerzo por que quede bien =D. ¿recomendaste mi historia? ¿en qué pagina? para ponerle me gusta xD. Muchas gracias, intento seguir adelante! Tu igual cuídate compañera Ichiruki!

mafe-kuchiki: Hola! Gracias, espero que este capítulo también te guste, aunque es el ultimo. Todos queremos que Rukia sea feliz, es nuestra heroína!

kyoko-san: Hola! es que me gusta dejar con la intriga xD, lo siento por eso. Hay dos opciones, pero ya sabemos de quien fue al final. Alguien tenía que ser el malo de la historia, y en esta ocasión le toco a Kaien y toda la familia Shiba. aquí el capitulo, espero te guste. Matta nee. :)

Akane-chan: ¿que cosa es raro? Aunque lo de darles sopapos lo entiendo xD. Pero así tenía planeado todo, espero te siga gustando, aunque sea el ultimo capitulo.

rin . daffy: ajaja suelo dejar con la intriga. Say something es una canción muy bonita, aunque no creo que te puede traer muy buenos recuerdos, y espero no haberte hecho recordar algo triste. Ya aquí el final, espero te guste