Título: Cómo ser auror

Personajes: Harry y Draco

Resumen: Harry regresa a Londres después de un viaje de un año, dispuesto a seguir con su destino: ser Auror. Sin embargo, ¿qué pasará cuando descubra que Draco Malfoy es su compañero de habitación?

Clasificación: No menores de 16 años

Advertencias: Slash/Lime/EWE

Género: Romance/Humor

Disclaimer: Harry Potter, personajes, mundo, hechizo y cualquier cosa que reconozcan pertenece a J.K. Rowling, y esos multimillonarios que se hicieron más multimillonarios después de adquirir sus derechos. ¿Entonces por qué escribo? Porque soy una pobre loca que disfruta de esto y le gusta el desmadre. Así que… sí, sigo siendo pobre y estoy demente.

Más advertencias: Si no le entendiste a las abreviaturas, aquí lo dejo más claro; esta historia contiene relaciones homosexuales que podrían causarte o un trauma o un nuevo gusto. También ignoro de manera monumental el epílogo del último libro. Así que, sobre aviso no hay engaño.

En esta historia: Es una serie de viñetas sobre los tres años que Harry y Draco pasan en la academia de aurores. Es liviana y simplemente otra historia que surgió con el fin de hacer sonreír.


Cómo ser Auror

(Admite que tú también estabas esperando este día)

Por:

PukitChan

XLIX

Segundo Año:

Sorpresas

Era jueves.

Pensándolo con detenimiento, esa oración no tendría que sonar como la sentencia previa a la muerte más violenta. En realidad, no tendría que sonar de ninguna manera. Pero lo hacía. Quizá sucedía porque el jueves era el día de las lecciones tituladas: "cómo enseñar a Draco a realizar un patronus sin intentar matarlo en el intento". En serio. ¿Por qué había elegido el jueves? ¿Por qué no un martes o un fin de semana? ¿Por qué un día que por sí mismo no parecía tener gracia alguna? Al menos lo sábados eran divertidos. ¡Bueno, el sábado pasado sí lo había sido! Ron, Jimmy y él había asistido a uno de los partidos de quidditch de la temporada. Y aunque los Chudley Cannons fueron brutalmente aplastados por el Pluddlemere United (no le importaba en realidad ya que no apoyaba a los Cannons), Harry lo había disfrutado. ¡Vamos, que hasta las dos eternas horas, en las que Ron se había quejado del partido, lo hicieron reír! Además, era cómodo salir con Jimmy sin tener la preocupación de ser descubierto rompiendo alguna regla de la academia.

No es que a Harry le gustara romper las reglas, claro que no. En absoluto. Él no hacía eso. Él era bueno. ¡Y precisamente porque era tan buena persona, es que estaba ahí! Es decir, ¿cuántas personas en el mundo estarían dispuestas a darle clases a Draco Malfoy? Definitivamente no estaban haciendo fila para eso. Para babearlo quizá sí, pero para otra cosa… había que admitir que Draco era… bueno, Draco. Y ese nombre parecía ser suficiente para entender la clase de maldades que podía crear el universo.

—Potter, ¿sabías que existen sillas? Oh, espera, pedir modales es demasiado para alguien como tú.

Harry giró su rostro y miró a Draco, quien en este instante acababa de entrar al aula que previamente habían escogido para tomar sus clases. El rubio, pese a lo insultante que pudo resultar su frase, tenía razón en algo: Harry no debería estar recostado en el escritorio mirando el techo. No obstante, Malfoy optó por dejar pasar aquel detalle y se concentró en cerrar la puerta mientras el moreno se sentaba en el escritorio.

Al parecer, y cómo Harry pudo comprobar en la expresión cansada de Draco, no tenía ganas de pelear. El gryffindor lo atribuyó al entrenamiento físico de ese día, donde el Instructor parecía quererlos matar de fatiga al hacerlos correr por una de las montañas de rodeaban la zona. Durante dos horas no habían hecho otra cosa más que destrozarse los brazos y los pies.

En realidad, y aunque no lo pudiera admitir, Harry estaba sorprendido de que Draco estuviera ahí. Se lo había imaginado maldiciendo a todo ser que se le atravesara en su camino antes de dirigirse a su habitación para dormir hasta el día siguiente. Había convivido el tiempo suficiente con él para saber que no solía alterar su descanso, ese al que tanto se aferraba, cual crío que se negaba a dejar la cama.

Sin embargo, estaba ahí. Irritable, cansado y probablemente dispuesto a lanzarle un hechizo en cuanto hiciera una estupidez que alterara sus nervios, pero estaba cumpliendo su parte del trato. Sin poder evitarlo, Harry esbozó una sonrisa sincera. Draco debió notarlo porque detuvo su mirada en él hasta que resopló lentamente.

—¿Iniciamos?

Harry realizó un pequeño salto para bajarse del escritorio y se estiró una vez que sus pies tocaron el suelo. En algún momento, en medio de sus inquietos movimientos, encontró su varita y jugó con ella un momento antes de asentir.

—¿Sabes cuál es el conjuro para realizar el encantamiento? —preguntó Harry, casi en un susurró que alcanzó a ser escuchado por Draco. El rubio entornó los ojos al pronunciar desganadamente:

Expecto patronum.

—Lo importante es pensar en un recuerdo feliz, el más feliz que tengas, dejar que te invada… esa energía será la que te proteja del ataque de un dementor. Así que, en realidad no suena tan complicado; es difícil lograrlo, pero básicamente éstas son las normas que hay que seguir para eso.

Draco, quien al parecer no le estaba prestando atención porque parecía más interesado en quitar pelusas imaginarias de su túnica que en sí de escucharlo, alzó la vista y le dirigió una fría sonrisa a Harry.

—¿Estás diciendo que no me crees capaz de conseguirlo?

—Te creo capaz de muchas cosas, Malfoy —dijo Harry, encogiéndose de hombros. Y no mentía. A pesar de todo, Harry lo había visto en los entrenamientos; sin importar cuántas veces se riñeran el uno al otro, lo cierto que es en ese lugar si querías conservar tu lugar tenías que esforzarte al máximo—. ¿Puedes pensar en un recuerdo feliz ahora, para empezar a intentarlo?

Draco no dijo nada, pero lo obedeció y cerró los ojos buscando concentrarse. Harry no pudo hacer otra cosa sino mirar la manera en la que la tensión alrededor de la figura de Draco desaparecía sutilmente mientras que en sus labios se dibujaba el intento de una sonrisa. No era necesario ser un gran observador para darse cuenta de que, sea lo que estuviera recordando Draco, lo estaba disfrutando mucho: tal vez y hasta estaba pensando en sus planes para tirarlo a él y a Jimmy de la torre de Astronomía. Porque, tal y como había dicho en voz alta, Harry sabía de lo que Draco era capaz.

El gryffindor estaba a punto de abrir la boca para decir algo cuando Draco abrió los ojos; tenía ese brillo divertido que Harry se había acostumbrado a ver en él, aunque luego de tantos días, era extraño ser preso de esa mirada una vez más. Sin embargo, lo que más le extrañó a Harry fue la manera en la que el rubio, en lugar de esperar por las siguientes indicaciones, se acercó un paso más para preguntar:

—¿Y a Timothy le gustó mi pergamino?

—¿Qué…? ¡Malfoy, concéntrate! ¡Tienes que llenarte de ese recuerdo feliz!

—No te exaltes, Potter. Eso es justamente lo que estoy haciendo —admitió, riendo por lo bajo—. Entonces, ¿le gustó, Potter?

—¿Cómo puede gustarle algo así?

Draco rió maliciosamente.

—Pregúntale a él.


¡Muchas gracias axonyaa11, FanFiker-FanFinal, jessyriddle, Kuroneko1490, Acantha-27, Nozomi Black, alexis, Gabriela Cruz, AnataYume, lucas1177, Annilina, Izlandi, lirilara1993, Amaly Malfoy, Isu, Shirokyandi, mixhii, Wang, Cesumiss, Windday, usuilover, Daniie Phantomhive, Browneyegirl, uyuky, gemma, Tannia, Kuro, Macross, lunaroja98, Miross, ikariuchiha y a Soriae por cada uno de sus reviews!

A los reviews que no puedo contestar por privado:

Alexis; ¡No me enojé! Yo también sólo daba mi punto de vista, en realidad es muy difícil que algo me haga enojar a mí. :) Gracias, saludos.

Isu; jajajajaja, ¿pues qué clase de impresión ha dado Ernie? En realidad es buena gente... ¡y heterosexual! xDDDD ¡Gracias por los reviews, saludos!

¡MUCHAS GRACIAS POR LEER Y SUS REVIEWS PARA LA HISTORIA!