-Hiroto, ¿Qué te pasa? –preguntó la voz de Hideki, que lo sacó totalmente de su mundo.

-¿Qué?-preguntó desconcertado al ver a su hermano a su lado.

-Justo de lo que hablo-dijo con reprensión -¿Qué pasa? ¿Miras algo en especial?–inspeccionó hacia abajo para mirar el recibidor del gimnasio, apoyando su mano en el barandal de vidrio de aquel pasillo que conducía a la escalera -¿Qué te ocurre?-preguntó al no encontrar nada interesante -Estás más pensativo de lo normal y eso ya es decir –mencionó eso ultimo con disgusto, su hermano no era nada parecido al de casi seis años atrás.

-Nada Hideki –sonrió tratando de convencerlo y que dejara el tema.

-No es cierto-le contrarió -Mira la cara que traes-dijo observándolo fijamente -Cuéntamelo, a mí con una sonrisa no haces que se me olviden las cosas, no soy Noriko-

-Hideki, más vale qu-

-¡Anda! –se vio interrumpido por su hermano menor.

Bien-dijo de mala gana -Pero te lo advierto, cuando te lo diga quiero que lo tomes con seriedad-

-Como sea –respondió tratando de restarle importancia.

-Si te dijera que vi a Ranma Saotome, ¿Qué me dirías? –preguntó serio.

-¡Buena esa! –respondió antes de reír.

El otro joven simplemente resopló antes de ponerse ambas manos en el rostro, en señal de pena.

-A ver ya en serio que pasa –insistió.

-¡Eso!-dijo desesperado -Vi a Ranma Saotome-

-Hiroto creo que necesitas unas vacaciones-

-¡Te lo dije! –dijo exasperado, hablar con Hideki, era lo mismo que hablar con una pared -No voy a seguir contando nada –amenazó antes de dar unos pasos hacia la escalera.

-Hiroto eso es imposible –mencionó respecto a lo que le había dicho y este detuvo su paso,

-¿Imposible? –dijo al dar media vuelta para verlo de frente.

-Si estás tan seguro de lo que viste, ¿por qué no has investigado algo? –sugirió.

-No lo sé-exhaló con cansancio -Yo…-

-¿Tienes miedo? –preguntó y él no dijo palabra alguna.


-Señora Saotome debo decirle que usted es muy hermosa, pero con este nuevo corte se ve arrebatadoramente bella –dijo la amable estilista.

-Exageras –dijo con una sonrisa.

-Claro que no –le contrarió la chica que siempre la atendía.

-Gracias por todo –respondió con dulzura.

-Gracias a usted-dijo la amable chica -Que tenga un buen día -se despidió.

-Igualmente –sonrió con cortesía y salió del salón de belleza. Caminó hacia el amplio y solitario estacionamiento donde se encontraba estacionado u auto y cuando estaba enfrente de él se quedó viendo su reflejo en el vidrio del mismo. Miró su cabello. Se había deshecho de las pesadas y largas hebras que estaba comenzando a dañarse, mismas que ya no podía controlar, sentía que se había quitado un gran peso de encima, pensaba la joven que todavía seguía en el mismo lugar. El corte era recto y caía un poco más debajo de los hombros, por lo que no había sido tan radical como cuando años atrás cuando su cabellera había sido cortada accidentalmente por Ryoga. Volvió a inspeccionar su propia imagen, le recordaba a esos tiempos en los que había ingresado a la universidad y todo lo que pasó después de ello… Simplemente sonrío, ¿le gustaría a Ranma? –se preguntó con algo de ilusión. Abrió el vehículo y se introdujo en él. Pensó de nuevo en su esposo, después sacó su teléfono y marcó un número. No espero mucho antes de que le contestara.

-Hola Akane –respondió con alegría al recibir su llamada.

-Hola Ranma ¿Cómo estás? –preguntó con calidez.

-Bien, ¿Cómo están tú y Maya?-

-Estamos bien –contestó simple.

-Me alegro… ah…-

-Te llamé para…- interrumpió -Bueno…-dijo indecisa debido a las mariposas que se habían instalado en su estómago.

-¿Mmm?-articuló al no saber que más decir, su esposa seguía poniéndolo igual de nervioso que el primer día.

-Quería invitarte a que vinieras a casa –le comunicó. Después apretó fuertemente el volante con su mano libre, al mismo tiempo que se sonreía así misma, para así liberar un poco su nerviosismo.

-¿A casa? –repitió las últimas dos palabras que había dicho ella, por lo que se golpeó ligeramente la frente reprendiéndose a sí mismo por su torpeza.

-A cenar… nosotros tres… am… –mencionó sin saber qué otra cosa decirle.

-Claro, por supuesto –dijo inmediatamente feliz, ya que finalmente había conectado su cerebro con su boca. Sonriendo ampliamente, con una sonrisa similar a la de la joven que estaba del otro lado de la línea cuando escuchó su respuesta.

-De acuerdo –mencionó ella sin dejar de sonreír ni un solo momento -¿Entonces vienes como a las 6? –sugirió.

-Ah…-vaciló.

-¿Qué pasa? –preguntó inquieta -¿No puedes? –interrogó con algo de decepción.

-No, no es eso-respondió inmediatamente -Estaba pensando en que sería mejor si vinieran para acá. En el departamento-sugirió -Tengo una pantalla amplia y tal vez podríamos ver una película -propuso el muchacho antes de tomar asiento en el sillón que estaba frente al aparato que acababa de describir - No sé… casi no han estado aquí-

-¿Ranma Saotome viendo dibujos animados?-dijo con diversión -Eso es nuevo –mencionó antes de soltar una risita.

-Me gustan los dibujos animados-dijo convencido -¿No recuerdas todas esas veces que asistimos al cine para verlas?-

-Querrás decir que me acompañabas-dijo con cierta reprensión, recordando aquellos años –Creo que no te emocionaba ir a un sitio donde habría un montón de niñitos –hizo énfasis en eso último.

-Oye, es muy molesto escuchar a niños llorando y gritando en un espacio tan cerrado –se defendió -Aunque tenía una niña en casa, así que daba lo mismo-

-¿Sabes que existen muchos adultos que son aficionados a las cintas animadas? –se defendió de forma inmediata.

-Aja-dijo no muy convencido -Siempre has sido tan niña –dijo a su esposa, la cual se ofendió y estaba a punto de replicarle, pero antes de hacerlo se vio interrumpida -Y me gusta que seas así…-mencionó dulce.

Hubo un breve instante en los que ella ni él dijeron nada. Sentían el corazón acelerado y de repente sintieron el rostro con algo de calor, además que las mariposas se habían hecho presentes una vez más. Nerviosamente ella empezó a reír, acción que lo contagió a él y decidieron retomar la charla.

-Entonces, ¿vienen?-

-Si lo hiciéramos así, eso significaría que tal vez tendríamos que regresar temprano a casa –

-No es necesario, pueden quedarse conmigo –propuso seguro.

-Ah –sólo pudo articular, la había tomado por sorpresa -Yo…-

-Puedes quedarte con Maya en su cuarto-respondió, asumiendo que se había sorprendiendo, debió haber sido más claro -Su cama es muy amplia, no estarás incomoda –esclareció -El departamento también es tuyo –dijo emotivo -Sólo di que sí Akane…-insistió, pronunciando su nombre de tal forma que ella se quedó sin habla.

-Está bien –respondió dulcemente y él sonrió al escuchar el tono de su voz –De acuerdo, te veré a las 5 –expresó con intención de despedirse.

-Oye –dijo de forma accidentada antes de que colgara.

-¿Sí?-

-¿Qué vas a cocinar? ¿Tengo que comprar algo de antiácido? –dijo burlón.

-Tonto –le insultó, pero luego río ante el comentario.

-Te espero a las 5 –le anunció.

-Te veré al rato-mencionó antes de despedirse -Adiós-

-Adiós –se despidió encantador.


-¿No habré olvidado algo? –se preguntaba Ranma en el momento que caminaba del estacionamiento de su edificio con dos grandes bolsas en ambas manos. Hizo recuento de lo que había comprado mientras se encaminaba al elevador. Quería que esta noche fuera especial, tendría a su esposa e hija en la que ahora era su casa, aunque esperaba que pronto ese dejara de ser su hogar para regresar al que consideraba como el suyo. Sin salir de sus cavilaciones localizó la entrada hacia este y cuando estaba por pasar una de las bolsas a su otra mano para presionar el botón, otra persona se lo impidió.

-Gracias –comentó distraído sin ver en realidad a la joven que amablemente lo había ayudado.

-Por nada –respondió cálida.

Enseguida reconoció la voz y descubrió que la joven era -¿Akane? –preguntó con sorpresa antes de dejar caer al piso las bolsas que llevaba en las manos sin cuidado alguno.

-Hola-respondió con una sonrisa.

-Akane.. Te…-apenas pudo articular algo -Te ves…-su boca quedó abierta unos segundos -Wow… yo…-pronunció sin aliento, observándola. Su cabello… se veía hermosa, es decir siempre se veía bella, pero ahora… Ese corte suavizaba más sus facciones y la hacía ver terriblemente encantadora.

-¿Qué pasa? –preguntó al sentirse algo extraña por la forma en que la miraba con tal atención.

-Nada… ah… es sólo…-su lengua todavía tenía problemas para articular algo coherente -Es que te ves diferente –dijo finalmente.

-Ah… ¿no me veo bien? –interrogó con algo de decepción al momento en que instintivamente se tocaba el cabello.

-¡No! –exclamó de forma accidentada -¡Eso no fue lo que quise decir! –aclaró rápidamente.

-¿No? –preguntó algo confundida.

-No, es sólo que me sorprendiste –dijo antes de sonreír encantado por ella -Te ves muy bonita Akane –expresó fascinado.

-¿En serio? –dijo con timidez.

-Sí –respondió sonriendo ampliamente.

-Gracias –dijo con las mejillas algo sonrojadas.

-Disculpa es que… –dijo antes de agacharse -Es sólo que me tomaste por sorpresa –comentó con una media sonrisa mientras empacaba algunas cosas que se habían salido de las bolsa y enseguida ella se agachó y le ayudó -Ya lo note –dijo ella recordando sus reacciones. Una vez que introdujo los productos, volvió a enfocar su vista hasta el final del pasillo y se levenató del piso -¿Maya? –alzó un poco la voz para que la niña fuera a su dirección y esta enseguida corrió hacia donde estaban sus padres.

-¿Dónde estabas?-preguntó dejando caer al suelo sin ningún cuidado otra vez las cosas que hace un momento había recogido y cargaba a su hija.

-Es que tenía sed –señaló el dispensador de agua que estaba al final del pasillo y después acomodó mejor el tirante de la pequeña mochila que estaba en su espalda.

-Enseguida que fue a para allá, vi que venías tú- explicó -Ranma, estás muy distraído últimamente, quien lo dijera de ti –comentó con diversión.

-Mi mente estaba en otro lado –explicó.

-Debió haber sido importante –dedujo.

-Así lo fue-respondió simple -Llegaste antes-

-Creo que sí- -Pero eso no es problema –mencionó sacando de su abrigo la llave que le había entregado en aquella ocasión. Quedaron mirándose de manera cómplice unos cuantos segundos antes de que el sonido del elevador se hiciera presente y los interrumpiera –Te ayudo –mencionó él, tomando de las manos de ella el maletín que llevaba colgando en su hombro, asimismo la cesta en la que seguramente había traído los ingredientes con los que prepararía la cena –Gracias –correspondió a su amable gesto. Después ella recogió las bolsas de papel que poco le habían importado cuando vio a Maya. Una vez que lo hizo se introdujeron en el ascensor y este cerró su puerta.


-Está delicioso –comentó a Akane, que estaba sentada al lado de él en el sillón.

-Sí, claro –pronunció poco convencida. Tal vez la cena había estado bien, pero no era para tanto.

-Es cierto –contrarió.

-¿No me mientes? –preguntó algo sensible.

-¿Por qué te mentiría? –pronunció seguro -Es mi tercer plato-comentó mientras miraba el que estaba en sus manos -Si de verdad supiera mal creo que lo sabrías –trató de convencerla.

-Sí… creo que sí –sonrió con aún cierta reserva.

-Además tú también estás comiendo-

-Ya entendí –dijo enérgica –Gracias –mencionó con suavidad.

Además de tus hábitos al cocinar, ¿Qué otras cosas habrán cambiado? –dijo en cierto tono que ella entendió a lo que se refería.

-Quieres hablar de las veces en las que te he tomado desprevenido-

-Dejaré que tú sola me lleves hasta ello - -Si tú lo deseas, claro –esclareció para no presionarla, podrían hablar de eso después.

-Bien, algunas cosas han ocurrido no estado tú aquí-

-Ryoga y Ukyo son un ejemplo –sacó el tema -Aun no entiendo como ella se atrevió a hacer tal cosa –comentó, haciendo un gesto de desaprobación.

-Eres increíble–expresó.

-¿Qué? –dijo con extrañeza -En fin están casados, aunque me parezca algo extraño –volvió a hacer el gesto -¿Cómo pasó eso? –preguntó con curiosidad.

-Bueno, una vez Ryoga de vuelta, algunos sentimientos que Ukyo creía tener olvidados, volvieron a aparecer-dijo ella al recordarlo -Además se enamoró de Takeo en el momento en que lo vio-

-Takeo –pronunció su nombre con cierta reserva.

-Todavía te pone celoso, ¿verdad? –dijo con diversión.

-Mmmm –articuló con cara de pocos amigos.

Ella sólo río y miró a Maya dormida en el otro sillón de la sala. Ya sabía que se quedaría dormida inclusive antes de su hora de dormir. Era uno de esos días en los que había estado acelerada desde muy temprano, lo más lógico es que cayera así de pronto.

–En fin, no pasó mucho tiempo después de eso y decidieron casarse –comentó haciendo memoria

-Supongo que son felices –llegó a esa conclusión.

-Eso creo –opinó respecto al matrimonio de sus amigos -Otra cosa que pasó –dijo, aunque después vaciló algo.

-¿Qué? –preguntó curioso.

Suspiró antes de hablar -Fue después de cuando…-se calló -Ya sabes…-

-Sí –asintió ya sabiendo a lo que se refería.

-Kasumi regresó a vivir a casa-mencionó -Junto con Tofu, claro-

-¿En serio?-pronunció con algo de sorpresa -Dejaron su casa… wow…-

-Sí, la verdad no quería que hicieran eso –pronunció con pena -Y no porque no deseara su compañía, eso no -explicó -Tenerla de vuelta fue grandioso –mencionó -Lo que lamento es que ella tenía tan poco tiempo de haberse casado y yo interrumpí ese tiempo-

-Estoy seguro que Kasumi y Tofu no lamentan haberte ayudado –dijo con seguridad -Son demasiado nobles como para albergar tales sentimientos –dijo con emotividad al recordarlos -Además si hay alguien al que se debe de culpar es a mí…-dijo en tono triste antes de bajar la mirada.

-Ranma…-

-Sí lo fue…-mencionó entristecido.

-Ya pasó –trató de persuadirlo -Además, creo que no fue tan malo –llamó su atención para que cambiara un poco su humor -En esos meses Tofu tuvo que salir muy seguido a distintas ciudades para asistir a cursos cortos, entre otras cosas –comentó acerca de los viajes que había efectuado su cuñado -Así que no estuvimos solas-hizo una pausa antes de hablar -Se quedaron en casa hasta que Maya cumplió los seis meses, aunque Kasumi siguió cuidándola en las mañanas y parte de la tarde ya que todavía me encontraba estudiando y seguía siendo la asistente de Tofu en la clínica –explicó -No pude rehusarme a que mi hermana cuidara a Maya… no ganaba lo suficiente como para llevarla a una guardería, así o tuve alternativa –comentó antes de suspirar -Es por eso que no me gusta molestarlos si de verdad no es necesario-hizo otra pausa -Sé que siempre estarán dispuestos a ayudarme… pero eso no significa que cada vez que tenga una dificultad ellos tengan que venir a mi rescate-finalizó emotiva, por lo que ambos se quedaron en silencio unos instantes, después Ranma rompió el mismo.

-Tofu te enseñó a ocultarte, ¿verdad? –dedujo.

-Aja –respondió simple.

-Es bueno –comentó en referencia al amable doctor, mismo que consideraba su amigo –Sí que lo es. De verdad me has sorprendido en diferentes ocasiones –reconoció su habilidad.

-Cuídate de mí –volvió a hacer énfasis en la frase que ya le había dicho en otros momentos.

-Eso hago –respondió -Aunque creo que careces de concentración –dijo al momento en que despreocupadamente se acomodaba mejor en el sillón.

-¡Oye! –reclamó y el joven se enderezó y la miró de cerca -El otro día que te encontré ni siquiera sentiste que estaba ahí-

-Es que estaba…-vaciló.

-Distraída –completó sonriendo satisfecho.

-Bien –se dio por vencida -A mí también me pasa-

-Debió haber sido importante –dijo totalmente complacido y ella se sonrojó ligeramente y contuvo una pequeña risa.

-Kasumi y Tofu te cuidaron muy bien en mi ausencia –retomó otra vez lo que ella le había contado.

-Son unas personas excepcionales –pronunció sonriendo levemente. Se quedó callada unos segundos y después volvió a hablar -Nabiki también lo hizo -comentó

-¿Sí? –dijo algo extrañado. Nabiki no era la persona más afectuosa del mundo, eso era más que obvio debido a las situaciones que le había hecho pasar.

-Me ayudo con el dinero -respondió -Cuando de verdad me hacía falta-recordó -De hecho ya le pagué, aunque no lo aceptó –confesó.

-¿No lo aceptó?-interrogó con algo de sorpresa -¿Nabiki rechazando dinero? Es…-

-¿Irreal?-completó -Por supuesto-reconoció -Pero bueno mi hermana me conoce y sabría que no podía convencerme y enseguida se le ocurrió que ese dinero sería para su sobrina –mencionó -Claro que tal donación sería a nombre de Nabiki Tendo-

-Siempre tiene que sacar un beneficio –dijo él.

-Según ella se lo otorgará cuando sea mayor, ya que su madre no podrá oponerse a la decisión que tome-

-Veremos si su padre no puede –pensó para sí.

-¿Qué pasa? –preguntó al ver su expresión -¿Por qué te quedas tan pensativo? –interrogó con curiosidad.

-Nada –respondió, pero ella no se veía convencida –De verdad –mencionó con suavidad antes de suspirar -¿Hay otra cosa que no sepa? –preguntó.

-No-contestó -No creo… bueno excepto…-dudó

-¿Qué? –dijo curioso.

-No es nada importante-

-¿Qué es? –la miró atentamente.

-Aprendí a nadar –dijo algo tímida.

-¿Cómo? –pronunció con algo de sorpresa -¿De verdad?-

-Sí –respondió aún con un poco de reserva.

-¿Por qué no lo habías dicho? –interrogó.

-No lo sé -respondió -Tal vez pensé que… bueno tal vez te burlarías de mí –confesó.

-Yo jamás haría eso –dijo algo ofendido.

-Ranma –lo miró de tal forma en que prácticamente le decía "no te creo".

-Tal vez te habría molestado algo con algunos cuantos comentarios –reconoció riendo nerviosamente -Pero no para lastimarte –aclaró a la joven -A veces soy muy torpe, ¿no?-admitió que "a veces", bueno la mayoría de las veces no medía sus palabras.

-Sí-aceptó que eso era cierto -Pero eres mi torpe –mencionó con dulzura.

-Me gusta cómo suena eso –pronunció atrayente al momento en que se acercaba a su rostro.

-No tan rápido galán –dijo divertida al alejarse un poco de él y se levantaba del sillón para recoger los platos que estaban sobre la mesita de la sala.

-Está bien –dijo al verse atrapado en el movimiento, ¿Qué? ¿Podría culparlo por intentar?

-Me alegra que estés de acuerdo –dijo contenta antes de tomar dirección a la cocina, y al dar media vuelta sonrió totalmente satisfecha.


Notas: Capitulo emotivo, recuerdos, la nueva imagen de Akane ;) Espero que les haya gustado, dejen sus opiniones por favor :)

Ahora sí comienza la cuenta regresiva. Es oficial cuatro capítulos y finaliza. Aunque no sé si haré un epilogo, de eso aún no estoy segura, pero de lo que sí estoy segura es que estamos a cuatro capítulos del final :)

Gracias a mechitas123, Miss Starfire, mire2006, Lobo de Sombras, lima-chan y ALITA1922 por sus reviews.

mechitas123: Gracias por tus palabras y por leer, espero que te guste este nuevo capítulo.

Miss Starfire: ¡Hola! Sí ya sé, me había tardado en actualizar, pero la verdad no había podido hacerlo. Gracias por leer y siempre dejarme un comentario. Ya mero termina y veremos como acaba nuestra pareja :)

mire2006: Me alegra leerte y que te guste el fanfic, ya casi acaba ;) espero seguirte leyendo. Gracias :D

Lobo de Sombras: Aquí está la actualización, gracias por comentar :D, nos leemos pronto.

lima-chan: Gracias, que bueno que te guste el fanfic, ¿Qué te pareció este cap? :)

ALITA1922: Gracias por tu review, me alegra que pienses que la historia es buena, espero leer más sobre ti en los capítulos restantes. Gracias de nuevo :)

¡Hasta la próxima! :D