Advertencias
Los personajes, salvo algunas excepciones, no me pertenecen.
No todo sale de mi imaginación. Esta historia está inspirada en el hilo argumental de las dos primeras películas, con lo es posible que escenas, diálogos, etc, estén tomados o inspirados de ellas u otros lugares. Igualmente, muchas cosas han sido cambiadas a mi antojo, con lo que muchos detalles no coincidirán con el mundo de las películas de Crows Zero y Crows Zero II.
Esta historia contiene escenas explicitas de sexo, violencia y lenguaje soez.
NO soy escritora, esto es por diversión, estoy abierta a cualquier duda o crítica fundamentada y respetuosa.
Los capítulos son escritos en primera persona, pero al haber tres protagonistas que los narran, al iniciar el capitulo encontraréis las iniciales P.V.S ; P.V.G Y P.V.A. Esto se traduce en: punto de vista de S= Serizawa, G= Genji y A= Airi (Oc de la historia)
Capítulo 50
* * * P.V.A * * *
En el momento en el cual el tren se detiene y puedo salir al exterior, doy infinitas gracias interiormente, apresurando mis pasos mientras camino hacia la casa de Narumi.
Voy tan rápido que creo que no tardaré mucho en echar a correr de seguir así, pero necesito canalizar de algún modo lo que llevo dentro y ocupa mi mente desde anoche.
Lo cierto es que aún me tiemblan las piernas cuando recuerdo que fui capaz de ponerme frente a Genji, y sin vacilar y parecer débil, decirle que aquello era absurdo y debía acabarse.
De verdad creo sinceramente en lo que dije anoche, a pesar de que aún esa profunda parte dentro de mí intenta salir a flote, recordándome la impotencia, la rabia, y que él me encanta... Pero todo eso debe acabarse; Debo madurar emocionalmente, y pienso hacerlo de verdad.
Es el momento de darle puerta a Genji en ese sentido, y sé que seré capaz porque tengo muchísimas ganas de ello, de olvidarme de todo lo sucedido y poder ser feliz de una maldita vez.
Mientras continúo mi camino de paso acelerado con aquella decisión firme en mente de que Genji será historia de una buena vez, una voz masculina nombrándome hace que me detenga en seco, algo extrañada mientras me dedico a buscar a aquel que me llama.
Sonrío cuando me encuentro parado en mitad de la multitud a Narumi, quien se quita el cigarro de la boca tras una fugaz calada y me devuelve la sonrisa.
Aquella característica sonrisa torcida y fugaz suya, hace que en mi mente de pronto se ilumine el sendero que debo seguir hacia la felicidad, y que me sacará de aquella nube oscura y eterna de frustración e incoherencia que es mi vida. Narumi es un tío divertido, al que no le importa lo que digan los demás, seguro de sí mismo y atento incluso, cosa que para su edad es algo a destacar.
Camino hacia él deprisa esquivando viandantes en la céntrica calle, mientras me alegra el pensamiento de que él esté en mi vida, y de que de veras siento que gracias a él podré recodar esto con el tiempo y reírme. Sinceramente creo que puedo llegar a enamorarme de él de una forma total.
Con aquel último pensamiento en mente siento un halo de euforia dominarme un segundo, sintiendo que llego a tiempo a subirme al tren que deja atrás el pasado, y llego frente a Narumi.
-Creía que habíamos quedado en tu casa. –Digo aún sonriendo, mientras él continúa en la misma posición sin dejar de mirarme.
-Pensé que debías estar a punto de llegar, así que vine a buscarte. Me apetecía.
Casi no le dejo acabar de hablar cuando me alzo de puntillas velozmente y aprieto mis labios contra los suyos con ímpetu, regalándole un beso sincero que corresponde deprisa.
-Te noto más alegre que de costumbre –Dice cuando nos separamos, escudriñando mi rostro con una ceja levemente alzada, pero sin perder su sonrisa-. ¿Qué te pasa?
-No me pasa nada. Estoy contenta de que estés aquí, sólo eso.
Él se ríe levemente mientras me envuelve con su brazo libre y empezamos a caminar en dirección hacia su casa, entonces, antes de que tome la palabra le quito el cigarro y fumo, escuchándole.
-Pues yo si estoy contento por algo más. Las cosas están yéndome bastante bien últimamente. Estamos dándole una paliza a Suzuran, ¿sabes?
-Pero... ¿No se supone que estabais en tregua por lo que pasó hace dos años? -Pregunto tras un instante, perdiendo la sonrisa.
-El asesino ha salido de la cárcel hace poco, pero tu hermano y sus amigos lo protegieron, algo que nos venía un poco mal por eso de la tregua... Pero resulta que el líder de Suzuran actual la ha roto, así que nos han dejado vía libre para ir a saco a por ellos.
Genji liándola, por que no me extraña... No obstante, aquella noticia me deja una sensación de preocupación interior por multitud de cosas, aunque Narumi continúa totalmente calmado y alegre. Sin poder contener mi curiosidad, le preguntó sobre lo ocurrido.
-¿Cómo ha roto la tregua?
-Se lió a puñetazos con uno de los míos. La cagó pero bien, porque ahora va a quedarse sin ejercito por venirse arriba. Aunque he de reconocer que tiene valor. Estoy deseando conocerlo y enfrentarme a él.
Trago saliva mientras pienso en aquello, y no estoy muy segura de dónde proviene aquella amarga sensación, si de pensar en que peleé con Genji, o por el simple hecho de que vuelva a mi memoria. Sea como fuere, eso ya no me incumbe.
-Espero que esta vez nada se os vaya de las manos a ninguno. –Murmullo mientras él vuelve a recuperar el cigarro, hablando tras una calada.
-Por nuestra parte todo está controlado. No tengas miedo por tu hermano, sabe defenderse muy bien... Por eso me extraña tanto que ya no sea líder de Suzuran.
-Es difícil creer que pueda haber alguien más bestia e idiota que él, pero sí...
Antes de darme cuenta de que he murmurado demasiado alto, escuchó a Narumi hablar con algo de escepticismo, que encuentro igualmente reflejado en su cara al mirarle.
-Hablas como si conocieras a ese tipo.
-Sí, un poco. –Miento tras vacilar unos segundos, buscando una excusa rápidamente.
El alivio es instantáneo cuando Narumi acepta mi oferta de tomar una cervezas en un bar cercano y deja el tema de Genji de lado. Aún no estoy preparada para contarle toda la historia, y quien sabe cuándo llegará el día en que reúna tanta valentía.
* * P.V.S * *
Miro el reloj del móvil mientras camino junto a Tokio, alejándonos de su casa con velocidad para tratar de retrasarnos lo menos posible en llegar al bar de siempre, donde los chicos nos esperan.
-Joder, Tokio. Siempre se te olvida algo y llegamos tarde. No sé porque sigo quedando contigo antes.
Él sonríe tras disculparse de nuevo, tomando la palabra con despreocupación.
-Porque siempre tienes la esperanza de poder coger mi moto, pero hasta que no te saques el carnet, no pienso dejártela para que la empotres contra algo.
-Claro, es mucho mejor que la destroce su propietario. –Me burlo recordándole que ahora mismo está en el taller por su culpa, lo cual hace que sonría levemente y vuelva a intentar vacilarme.
No pasa mucho tiempo cuando Tokio deja de prestar atención a mis bromas y ralentiza el paso, tomando un tono serio al volver a hablar, señalándome un bar que hay en la calle de en frente.
-Mira, el capullo de Taiga. Sus hombres masacrando a los cuervos de una forma cobarde y asquerosa y él tan tranquilo, pasando de ello. No sé que cojones pretende.
Estoy de acuerdo con Tokio, y he de decir que me sorprende que Taiga esté actuando de esa forma, no involucrándose en las peleas de eso tíos, pero todo pensamiento se disuelve cuando Tokio murmura con sorpresa si aquella chica que sale y habla con él no es mi hermana.
-Sí, es Airi... ¿Qué coño hace aquí?
Ninguno decimos nada mientras observamos expectantes la escena, no creyendo que de veras este pasando aquello ante nuestros ojos. Airi acaba de darse el lote con Taiga como si nada, y después se ponen en marcha alejándose del bar entre una animada conversación.
-¿Qué cojones...? –Murmuró sin dar crédito, aún contemplarlos alejarse.
-Para mí que tu hermana lleva tiempo con nuestro querido amigo, a juzgar por el trato tan cercano que tienen. ¿No te ha dicho nada?
-¡Qué va, qué va a contarme! –respondo con enfado, aún asimilándolo.- ¡Pero qué coño tiene en la puta cabeza! ¡Acaso pretende liarse con todo los gilipollas de la ciudad o qué!
-Bueno, Tamao... Quizás no sepa a qué se dedica Taiga, y cuán capullo es. –Agrega Tokio en tono relajado, pero desde luego no me calma ni un ápice.
-¡Pues eso es mucho peor, porque quiere decir que se va liando con la peña sin saber siquiera quiénes son! ¡Y si lo sabe también es malo; ¿Acaso no ha aprendido la lección con Genji?!
Tokio opta por callarse, seguramente porque piensa como yo, y no encuentra argumentos para rebatirme. Con todo ello en mente pero aún en silencio, ambos nos ponemos en marcha de nuevo y nadie vuelve a hablar hasta que llegamos al bar con el resto.
Airi y yo vamos a tener una conversación en cuanto la vea.
