Otro anexo :)

29 de Octubre


Por los Años: la herencia Black

La pulsera del Hada.

Hiro rodó los ojos. Llevaba veinte minutos esperando en la recepción y nadie le había atendido. Se levantó del sofá con enojo y miró unos segundos a su alrededor. Nadie le estaba mirando. Sonrió con travesura de nuevo y subió las escaleras de dos en dos asegurándose de que el guardia de seguridad no le veía. Se puso las manos en los bolsillos y subió más tranquilamente en cuanto nadie de recepción le podía ver. Subió 4 pisos y miró a su alrededor. Era una empresa muy formal. Todos vestían con trajes, iban en una postura muy recta y con documentos o maletines encima. Buscó por encima hasta que encontró una pequeña mesa con alguien conocido detrás.

— ¿Kyogoku? —preguntó al ver a Chieko detrás de una mesa. El corazón de Hiro se aceleró de golpe, mientras la chica se sobresaltaba y lo miraba asustada. Chieko llevaba una cinta roja en su cabeza y un vestido de flores, que la hacía ver más adulta, aunque desencajara en ese lugar.

— Ah, eres tú, Hiro-senpai… —susurró la chica al verlo.

— ¿Qué haces aquí? —preguntó el chico con el ceño fruncido.

— Vine a ver a una amiga, pero tenía que irse por unos minutos, así que me quedé en su lugar —informó ella— ¿y tú?

— Vine a ver a alguien. Necesito su ayuda para… un caso —sonrió él.

— Ah, el FBI de nuevo —suspiró Chieko—. Lo mismo que está haciendo que Mamoru-kun nos abandone a mi hermano y a mí.

— Así es —se rió él—. ¿Puedes ayudarme?

— No tengo ni idea de este sitio así que no me pidas nada —se rió ella.

— Estoy convencido de que tu amiga es a quién busco —sonrió Hiro con satisfacción sacando una foto de su bolsillo y mostrándosela—. ¿Es ella?

Chieko frunció el ceño mientras afirmaba con la cabeza. En la foto aparecía una chica de ojos verdes y mirada perdida. Estaba en un edificio con cristales, hablando con Asami disimuladamente. Asami llevaba una gorra recogiendo todo su pelo debajo y con ropa de chico. Delante de todo, había un chico haciéndose una foto para mostrar el edificio que había visitado.

— ¿De dónde sacaste esta foto? —preguntó Chieko asustada.

— Esta foto fue tomada hace un par de días. Esta chica ha estado con Asami y necesitamos saber dónde está —suspiró Hiro guardándose la fotografía.

— Pero, ¿quién hizo esa foto? —preguntó la chica.

— No voy a ponerte en peligro contándote esto —se rió él.

— Chieko-chan, gracias, me has salvado de una buena —suspiró la chica de la foto, vestida con un traje de color gris oscuro y su pelo recogido en una cola de caballo—. Kuroba… —susurró la chica al verlo.

Hizo unos pasos hacia atrás hasta toparse con la pared.

— Buenas tardes Sky, cuánto tiempo sin verte —Hiro se acercó a ella lentamente—. ¿Sabes a lo que vengo, no es cierto?

— No puedo decir nada —susurró ella—. Me pidieron que fuera a confirmar su muerte y así lo hice. Nadie sabe que ella sigue viva. Ese fue el trato con Odami.

— La cuestión es que esta foto corre por la Red —Hiro se la mostró—. Y mucho me temo que ellos la han visto.

— Es absurdo, nos aseguramos de que nadie… —la chica miró detrás de Hiro.

— ¿Dónde está, Sky? Tenemos que protegerla, por favor —Hiro bajó la mirada—. Tienes que decirnos dónde está.

— Vete de aquí, Kuroba —la chica bajó la mirada—. Esta pelea no va con vosotros y ya… es demasiado tarde.

— ¿Pelea? —Hiro se acercó a Chieko lentamente y la cogió del brazo—. ¿Dónde está?

— Demasiado tarde —respondió Sky. La puerta de delante de la chica se abrió de golpe y un hombre vestido como un ninja con ropas completamente negras empezó a disparar hacia ellos. Hiro se agachó tumbando a Chieko y la llevó hacia detrás del mostrador—. Lo siento…

— Sht… no hagas ruido —dijo Hiro mientras los disparos y gritos seguían.

Hiro miró por un lado del mostrador. La chica cayó al suelo y el chico se apartó empujando a Chieko al otro lado. La hija Kyogoku miraba horrorizada la gente que antes había llenado el lugar. Todos estaban al suelo sin moverse. Hiro la miró parecía a punto de gritar. Se puso encima de sus piernas y la cogió por las mejillas, obligándola a mirarlo solo a él. El chico negó con la cabeza intentando que se tranquilizara, pero un sollozo sonó en el silencio. Hiro, antes de que pudiera hacer algún otro ruido, tapó la boca de la chica con su mano y ella intentó tranquilizarse.

— Asegúrate de que están todos muertos y vete a recuperar los videos de vigilancia —susurró la voz grave de un hombre joven. Hiro frunció el ceño, quedaban más de uno libres aún—. Vamos, deprisa.

— Sí, Dark —otro joven pero este con voz temblorosa. Hiro lo vio irse hacia un lado para comprobar que estuvieran todos muertos. Bajo todo el vestido negro, traje y un pañuelo alrededor de su cuello que intentaba cubrir su cabeza, llevaba una larga melena verde. En sus manos un rifle. Chieko lo vio moverse por todos lados mientras Hiro intentaba ver dónde estaba la segunda persona, por encima del mostrador. Sin darse cuenta el otro chico se giró y se quedó mirando a Hiro. Chieko tiró del jersey del hermano Kuroba y señaló hacia el chico que se les quedó mirando. El chico se acercó a ellos mientras Hiro se arrodillaba delante de Chieko. Iba a protegerla—. No queda nadie vivo.

— Voy a poner los explosivos para que las plantas superiores no puedan bajar —susurró él—. Y así también destruiremos las cintas de vigilancia.

— Claro —el chico con los ojos miel miró detrás del mostrador hacia su compañero y sonrió—. Yo tengo que volver pronto, o esa bruja me pedirá que destruya la investigación del APTX —se quejó.

— De acuerdo, recoge todo —Hiro notó en la voz de ese tal Dark un destello de diversión—. Y asegúrate de que está muerta.

— Sí, Dark —el chico se apoyó al mostrador mientras Hiro le apuntaba con el arma. Escucharon pasos apresurados hacia fuera—. ¿Dónde está Secret, agente? —miró hacia Hiro con odio—. ¿Dónde habéis dejado a mi amigo? —le cogió por el cuello del jersey y lo zarandeó—. ¿Dónde está?

— Oye, más quisiera saber dónde están tus secretos —se quejó Hiro—. ¿Qué pasa contigo?

— Vas a morir igualmente así que vas a decirme dónde está… —el chico se quitó el pañuelo de la cabeza.

— Me gustaría saber cómo sabes que soy agente —se quejó Hiro.

— Todos oléis igual —susurró él—. Tienes suerte de que Dark no se haya dado cuenta de tu presencia, porque tortura incluso los cadáveres de los agentes.

— Ahá… —el gemelo Kuroba sonrió—. ¿Sabes? Algún día deberás de decirme a qué huelo. Y dejando de lado esta parte… Dark se enojará contigo si nos dejas libres, ¿no es cierto?

— ¿Por qué estabais aquí? —preguntó el chico.

— ¡Hey, Fly, date prisa! —gritó la voz de una chica.

— ¡En seguida voy Saku! —gritó él sin sacar la cabeza—. ¿Por qué estabais aquí? —preguntó en un susurro.

— Vinimos a preguntar a vuestra agente sobre una foto que fue tomada hace ni siquiera dos días. Hay una amiga nuestra en peligro con la que vuestra agente estaba —Hiro habló sin ni siquiera querer bajar la voz.

— Ven aquí, perrito… —dijo la voz de Dark. La chica se quejó.

— ¡Fly ayúdame de una vez!

— Déjala Dark —el chico se puso el pañuelo encima del pelo y se levantó para mirar hacia la puerta.

— ¿Qué hacías ahí? —preguntó Dark con un tono de enfado.

— He pensado en que podríamos poner un explosivo aquí, así aseguramos que Sky ha muerto —susurró él dejando algo encima del mostrador.

— Vaya, aún con tu mala alimentación sabes pensar, Fly —el chico habló con odio y Hiro observó al chico una última vez—. Debería de aplaudirte, pero no lo haré, no sea que se te suba a la cabeza.

— Lo que tú digas —susurró él—. Creo que el FBI también está buscando a esa chica, Dark, nos será complicado encontrarla sin nada con qué rastrearla. Y acabas de matar a la única que lo sabía —el chico se fue hacia la salida.

Hiro esperó a escuchar que las voces se alejaban y se levantó un poco para ver si era seguro salir del lugar. No había nadie. Vio encima de la mesa. Una bomba con un reloj puesto a un minuto y medio y ya estaba corriendo. Hiro salió de detrás del mostrador y se fue hacia la chica. Le tomó el pulso, pero ya no respiraba. Chieko se levantó con los ojos llorosos.

— Ven… —Hiro cogió a la chica del brazo y tiró de ella hacia la ventana—. ¿Puede ser que tu hermano esté a fuera?

— Sí —respondió ella con la voz apagada—. Me estaba esperando…

— ¿A la derecha del edificio? —preguntó el chico. La chica afirmó con la cabeza con todas esas preguntas, le estaba haciendo olvidar lo que había sucedido. Hiro golpeó el cristal del edificio con la pistola y este se rompió. Pulsó un pequeño botón de la pistola y disparó hacia la pared del otro edificio, que estaba lejano a ellos. Una cuerda salió clavándose al otro edificio—. Agárrate a mí —susurró mientras la rodeaba con un brazo por la cintura.

— Siempre imaginé que me dirías esto en circunstancias muy diferentes —Hiro la miró con sorpresa. La chica se estaba ruborizando mientras él disparaba la pistola a una columna del edificio, que soltó la cuerda clavándola allí—. En una situación más platónica —Hiro arqueó una ceja—. Mejor me callo —la chica se cogió a su cuello y él la abrazó con más fuerza con el brazo. Con su otra mano sacó una pequeña cuerda que puso para deslizarse por la otra cuerda y saltó. En cuanto tocaron el suelo, el edificio estalló. Chieko se soltó de él y lo miró a los ojos.

— Ya estamos a salvo… —Hiro sonrió sin soltarla.

— Bueno… gracias… —Chieko se apartó un mechón de pelo de la cara sin apartar sus ojos de los de él.

— Eres preciosa, ¿lo sabías?

— Esto… —Hiro la abrazó con las dos manos.

— Disculpa… —los dos miraron hacia Akira, quién estaba a su lado, con cara de enfado y los brazos cruzados. Se separaron en seguida.

— Esto… —Hiro desvió la mirada medio ruborizado.

— Como metas a mi hermana con más problemas, sabrás quién es el hermano mayor y más cabreado de Chieko, ¿me oíste? —dijo él señalando hacia el gemelo Kuroba.

— Akira-oniichan déjalo —Chieko lo giró de espaldas al chico y lo empujó—. No ha sido culpa suya lo de los disparos, así que déjalo.

— Pareces un gato —la voz de Fly les hizo girar a mirarlo asustados.

— No me importan tus insultos —respondió Hiro volviendo a su cara de póquer—. La verdad es que me gustaría saber qué tenéis en contra de Asami.

— Nada —Fly se encogió de hombros y miró hacia atrás—. Tengo que irme… —volvió a mirar a Hiro—. De seguro tu eres algún familiar o discípulo del mago del siglo —alargó su mano hacia él—. Un placer haber colaborado contigo.

— ¿Colaborado? —Hiro se cruzó de brazos—. Yo no colaboro con asesinos. ¿Qué queréis de Asami?

— Yo nada, a mi me están usando para hacerle daño a esa chica —Fly se encogió de hombros—. Pero ya se verá cuando todo venga. De momento ni aliados ni enemigos saben dónde está la chica.

— ¿Usando cómo? —Hiro habló con odio en su voz.

— Lo siento, no me está permitido hablar de eso fuera del laboratorio —Fly sonrió—. En cuanto encontréis a Secret y me digáis que está a salvo y que no le haréis daño alguno, entonces hablaremos de lo que estoy haciendo en el laboratorio —Hiro arrugó su nariz con enfado—. Encuéntralo y no dejes que los nuestros le pongan una mano encima.

— ¿Cómo se supone que debo encontrarlo? —preguntó Hiro.

— No puede salir del país sin ser reconocido por ellos, así que… —Fly se encogió de hombros y se giró para irse—. Ya tienes la búsqueda un poco reducida.

— ¡¿Cómo es?! —gritó Hiro mientras lo veía alejarse.

— Aquí tienes la búsqueda y captura de la gente que más nos está molestando ahora mismo —Fly tiró un papel al suelo y levantó la otra mano a modo de despido—. Hasta nunca, Brave.

Hiro se apresuró a recoger el papel del suelo. Era una lista de 10 personas. A la izquierda la foto, seguido de el nombre en clave y una descripción para descubrirlos. A muchos de ellos les faltaba la fotografía. El primero en la lista era Tetsuya, seguido de Asami y luego Mamoru. Ninguno de los tres llevaba fotografía, pero los nombres que había en la lista estaban especificados y sus descripciones eran horriblemente acertadas. Luego había la foto de un chico al que no se le veían bien el color de ojos, pero su pelo era de color azul con las puntas de color verdosas. Llevaba el pelo largo igual que Tetsuya, y una trenza al lado de su oído. Su nombre en clave era Secret. Los nombres de debajo eran el de su hermano Takeshi y el de él mismo. Los siguientes en la lista eran Yuki, Chizuko, Sara y Shouta. Las fotos de los cuatro últimos también estaban.

— ¿Qué es esto? —preguntó Chieko observando por encima de su hombro—. ¿Por qué tenía ese chico una foto de todos?

— Eso no es nada bueno —Hiro lo dobló débilmente y se lo puso en el bolsillo—. Mañana lo hablaremos con Tetsuya, mejor.

— Está bien… —Akira cogió la mano de su hermana y tiró de ella—. Nos vamos.

— Ah, suéltame —se quejó Chieko zafándose de él. Se giró hacia Hiro y se quitó la pulsera que llevaba en su muñeca. La alargó hacia el chico—. Gracias por salvarme. No sabía que ella era uno de los que le quieren daño a Asami.

— En realidad no lo era —Hiro se encogió de hombros—. Nosotros sabíamos de ella y la habíamos ayudado a salir de allí sin ser descubierta, pero… ya ves lo que puede hacer una simple fotografía —cogió el objeto y lo observó. Era una pulsera de cuero marrón oscuro, con el colgante de un hada en ella. Hiro sonrió—. ¿Una hada?

— ¿Por qué no? —Chieko sonrió—. Seguro sabrás la respuesta —se giró hacia su hermano y lo empujó con fuerza—. Gracias, Kuroba-kun.

— Hiro… —dijo él—. Me llamo Hiro. Y que sepas que sé la respuesta a eso, al fin y al cabo sé quién eres —observó cómo se iban los dos hermanos con prisas mientras la policía y los bomberos llegaban allí. Se apresuró a ponerse la pulsera en su muñeca y luego se fue al lado del policía que parecía llevar las órdenes y les mostró su placa—. Brave, para servirles, puedo contarles lo que ha pasado.

— De acuerdo —el hombre sonrió. La explosión finalmente sucedió, haciendo que los dos se agacharan. Ya no había vuelta atrás.

Por la noche, cuando Hiro llegó a su casa, Takeshi le estaba esperando con una mano en la cabeza y la otra en su cintura. Hiro frunció el ceño mientras Kaito detrás de su hermano se reía.

— ¿A qué viene esto? —preguntó el gemelo señalando hacia Takeshi que le seguía hasta el comedor con esa postura mientras Kaito no dejaba de reírse.

— Porque al final llegarázzzzzz a zzzzzzer modelo —Takeshi movió su cadera hacia un lado y el otro sin bajar sus manos.

— No le hagas caso, Hiro —dijo Aoko—. Informaste muy bien a los medios de comunicación, no dejes que este par se te coman el día de orgullo.

— Ah, tienen envidia —Hiro los señaló riendo y Takeshi le cogió el brazo.

— ¿Y esto?

— Es para protegerme de los días malos —sonrió él.

Kaito cogió la taza de café que había encima de la mesa y empezó a beber mientras los dos padres los observaban.

— No. Los chalecos antibalas son para protegerte, esto es para protegerte de posibles ligues —sonrió Takeshi burlándose.

— Disculpa, al menos así me podré proteger de tu novia, Takeshi —Hiro sonrió haciendo que Aoko y Kaito los miraran sorprendidos—. Ya sabes, las hadas y las brujas no concuerdan.

— ¿Tienes novia? —preguntaron los padres mirándolo.

— Es mejor que la suya —dijeron los dos a la vez señalando al otro.

— ¿Cómo? —Aoko miró a Kaito—. ¿Tú sabías algo de eso?

— Ni idea… —Kaito miró a los gemelos—. ¿Cómo es eso que los dos tengáis novia y yo no me haya enterado?

— Bueno, no hay necesidad de que lo sepáis —se quejaron los dos a la vez—. A nadie de esta familia le importa.

— Bueno, ahora que estamos en la conversación —Aoko sonrió—. ¿Con quién estáis saliendo? —los miró a los dos y se quedó mirando a Takeshi y luego a Hiro, para volver a mirar al otro gemelo—. ¿Takeshi?

— Con un enemigo de papá —sonrió él.

— Yo con el otro…

Kaito escupió la bebida.

— ¿Disculpad? —los miró a los dos.

— ¿Quiénes son tus enemigos? —preguntó Aoko sonriendo.

— Ah… —Kaito frunció el ceño mientras pensaba—. Tal vez, los Hakuba y esa loca de Suzu… ¡¿Hakuba Sara y Kyogoku Chieko?!

— ¿Por qué grita ahora? —Takeshi y Hiro se miraron mientras señalaban a su padre.

— Una bruja y otra bruja más bien en figurado. Eso es bonito, chicos —Aoko sonrió—. Me alegro que sea con ellas, así al menos le llevaréis un poco la contraria a vuestro padre.

— ¿Cómo? —Kaito la miró.

— Disculpa, es cierto. Así nos podremos reír un rato de ti —sonrió Aoko.

— Chicos, tengo que ir a trabajar, pero… —se acercó a los dos y les puso una mano a cada uno en su hombro—. Solo os voy a decir una cosa. Si esas chicas tienen el carácter de sus madres… más os vale que tengáis cuidado. Un beso y todo eso, hasta pronto…

Kaito les soltó y se fue. Dejando a los dos pensando en si reír o llorar por sus palabras.


Dedicado a Wendy: aquí tienes la primera aparición de tu Mikuo (?) XDDDDDDDDDDDDD bueno, las descripciones de personajes nuevos en la próxima temporada (?)

Kyogoku Chieko y Kuroba Hiro ;)

^^Shihoran^^