DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer
AMOR DE VERANO
CAPITULO LII
Edward comió con sus padres, para recoger a Bella y Nessie de casa de los Swan.
- ¿Cómo te fue? – preguntó Bella nada más abrir la puerta.
La sonrisa satisfecha que le dedicó valía más que mil palabras y calmó hábilmente la extraña preocupación que la chica había estado sintiendo desde que Edward marchara de su casa.
- Bien – reconoció besando suavemente sus labios
Bella suspiró agradecida haciéndose a un lado para que él entrara.
En la mesa del comedor, Charlie, Renée y Nessie se abocaban sobre las piezas de un enorme puzzle.
- Buenas tardes – saludó
- Hola, papi – respondió su hija sin dedicarle más que una leve mirada
- Buenas tardes, Edward – respondieron los abuelos de Nessie
- ¿Qué hacéis?
- Un puzzle – explicó su hija
- Vaya, me encantan los puzzles.
- Y a mí – dijo la niña cuando su padre se paró detrás de ella
- Sí, sólo que a Nessie le encantan hasta que llega la parte difícil. Ven – dijo tirando de él para llevarlo a la cocina donde sirvió cafés antes de sentarse junto a él.
- Ven aquí – Edward tiró de ella obligándola a sentarse en su regazo – Estar contigo así, y saber que será así para siempre, no tiene precio – murmuró hundiendo el rostro en el hueco formado entre el hombro y el cuello de la mujer.
- Todavía no me atrevo a creérmelo – reconoció ella temerosa
- Créelo. No volveré a separarme de ti.
Suspiró apretándose contra él.
- Cuéntame cómo fue tu conversación con tu padre.
- Digamos que fue reveladora.
- ¿Reveladora?
- Sí. Tantos años de dudas y miedos...
- ¿Quieres contarme?
Le explicó con detalle todo lo que su padre le había dicho. Sus temores y preocupaciones por tal vez haberle obligado a vivir una vida con la que no era feliz.
Su reticencia a pedirle que volviera para que él no sintiera que no respetaba sus decisiones.
La intención de su padre de no permitirle abandonar la empresa.
- Entonces vas a continuar encargándote de los trabajos de Europa.
- Sí. Tendré que viajar de vez en cuando – explicó
- No te apenes por eso, Edward.
- No quisiera tener que alejarme de vosotras ni un día.
- Hey, la vida es así, pero ¿qué importan una o dos semanas cada cierto tiempo si viviremos juntos?
- Intentaré organizarlo de forma de que no tengan que ser viajes muy a menudo, y no por mucho tiempo.
- Es tu trabajo, Edward, y sé que te hace feliz hacerlo. Será maravilloso saber que tal vez te vayas por unos días pero volverás.
- Sí. Me imagino que eso me hará acabar el trabajo con mucha más celeridad.
- ¿Y qué hay con la audiencia en Roma? – preguntó y le vio hacer un mohín
Inhaló y exhaló profundamente antes de hablar.
- De eso quería hablar contigo.
- ¿Qué sucede? – indagó algo recelosa
- Creo que quedarme es lo que debía hacer, pero tal vez ha sido un poco precipitado la forma en que lo hice.
- Explícate.
- Sí o sí, tendré que volver a Barcelona. Tengo que hacer el traslado. Sólo tengo una maleta, no podré vivir así para siempre.
- Desde luego – reconoció ella
- Por eso he estado pensando... – comentó intrigante
- Me das miedo.
- No tienes porqué – sonrió – He pensado que, ya que sería bueno que yo mismo me ocupase de la audiencia de Roma, debería ir allí y luego viajar a Barcelona para organizar el traslado. Si bien le he enviado un mensaje a Carmen diciéndole que me quedaría en Seattle, tendré que organizar todo, el trabajo, la oficina, mi casa, ya sabes.
- Entiendo – aceptó – ¿Cuándo te irías?
- Tengo que estar en Roma el día quince, si pudiera viajar el doce, llegaría allí el día trece. Después de la audiencia, acabaría de ocuparme de la mudanza. Supongo que en diez días todo lo dejaría resuelto.
- Entiendo. Me parece bien, Edward. Igual si tuvieras que tomarte un poco más de tiempo.
- No quisiera tomarme más tiempo. Quince días a lo sumo.
- De acuerdo.
- Pero...
- Pero ¿qué?
- Estaba pensando...
- ¿Qué cosa?
- Quisiera que vinieras conmigo.
- ¿Yo? – indagó sorprendida
- Sí. También Nessie, aunque supongo que ella, con el colegio lo tendría más difícil. ¿Qué dices? – sonrió expectante – ¿Te gustaría tener unos días conmigo a solas en Roma y Barcelona?
- Nunca he estado en Roma – confesó cuando el entusiasmo comenzaba a echar raíces en su interior.
- Creo que te gustará, y creo que unos días para nosotros solos estarían bien. ¿Qué dices?
- No sé, Edward, tendré que pedir unos días en el hospital. Además de que deberíamos organizar para que Ness se quedara con mis padres.
- Lo sé. Mis padres también estarán encantados de quedarse con ella. Me gustaría que pudiéramos llevarla con nosotros.
- Y a mí, pero supongo que no puede dejar el colegio así como así.
- Supongo que no. Bueno, ¿qué dices?
Sonrió feliz antes de abrazarle.
- Es tan increíble estar aquí contigo haciendo estos planes – confesó – Creo que ni en mis mejores sueños lo habría imaginado.
- Te amo, Bella – aseguró abrazándola por la cintura – Quiero darte todo lo que en todos estos años no te he dado. Sé que nunca podré compensar que hayas criado a nuestra hija tú sola, pero sé que has tenido que resignar muchas cosas para ello y no quiero que tengas que resignar nada más.
- Te amo, Edward, y puedes estar seguro que el solo hecho de que no subieras a ese avión ha compensado lo que sea que creas que debes compensar.
- Bueno, ¿qué me dices? ¿dispuesta a viajar a Europa conmigo por quince días?
- Hablémoslo con Nessie antes de decidir nada. Sabes que nunca me he separado de ella por tanto tiempo.
- De acuerdo – aceptó
La niña no sólo se mostró de acuerdo sino que estuvo encantada de dormir en casa de sus abuelos durante dos semanas.
Así que para cuando seis días después, sus padres se despidieron de ella, les devolvió el saludo entusiasmada pensando en todo lo que sus abuelos habían prometido que harían esos días.
- ¿Nerviosa? – preguntó Edward entrelazando sus dedos con los de ella, cuando el avión carreteó próximo al despegue.
- No – sonrió volviendo su vista hacia él – Nunca hemos estado alejadas por tantos días – confesó en voz baja y sus ojos se llenaron de lágrimas.
- Hey, cielo – respondió él llevándose la delicada mano femenina a los labios – Lo siento, cariño. ¿Preferirías haberte quedado? Aún puedes regresar cuando hagamos escala en Nueva York.
- No, no, en absoluto, es sólo que es raro…
- Lo sé. Pero, Bella, a veces siento que tú y yo nos hemos perdido demasiadas cosas en estos seis años que estuvimos separados.
- Sí, supongo que sí. – aceptó recordando algunas de las cosas que Edward había hecho en ese tiempo – ¿Puedo hacerte una pregunta?
- Las que quieras.
- ¿Has visto a tu ex en estos meses?
- Ni una sola vez.
- ¿De verdad? No creí que fuera de las que se dan por vencidas tan fácilmente.
- En realidad no lo es. Me ha estado llamando y ha ido a buscarme al despacho alguna que otra vez, pero no he contestado sus llamadas ni la he recibido. He dicho ya todo lo que tenía que decirle y he escuchado todo lo que quería escuchar de su parte.
- ¿La amabas?
- En algún momento creí que sí.
- ¿Ahora crees que no era amor en realidad?
- Ahora, que sé lo que siento por ti, y me doy cuenta la enorme diferencia que hay con lo que sentía por María, creo que tal vez aquello no fuera amor. Debió ser atracción, física, sexual, no sé, pero no creo que fuera amor. O al menos no del tipo de amor que te hace cambiar todos tus planes.
- Temo que alguna vez pudieras arrepentirte de cambiar todos tus planes.
- Yo no – confesó – Pase lo que pase entre nosotros, Bella, ahora mismo estoy donde quiero estar y con quienes quiero estar.
- Gracias, Edward.
- Gracias a ti por darme una nueva oportunidad aunque no la mereciera.
- Si sigues diciendo que no te lo mereces acabaré por re pensármelo – sonrió
- Te apabullaré con besos, caricias y mucho sexo, para evitar que puedas pensar – prometió acercándose a sus labios risueños para darle una demostración.
Bueno, aquí nuevo capi, muy cortito, lo sé, pero el próximo será más largo, y esta semana ha estado llena de emociones.
Y bueno, la próxima semana se nos acaba este fic, así que a disfrutar los últimos capis.
Gracias a todos por los reviews, alertas, favoritos, recomendaciones y por leer.
- No te daré la opción de que no me elijas.
- ¿Y a quién elegiría si no?
- No lo sé, pero los italianos tienen fama de conquistadores.
- Lo sé. No es que conozca muchos, pero hace seis años, en Ibiza...
- No hace falta que me lo recuerdes – gruñó – Tuve que rescatarte de entre la jauría de italianos que había en aquel yate.
- No recuerdo haberme sentido justamente en peligro.
- No, tú no. Yo estaba en peligro. Peligro de perderte.
Les invito al grupo de Facebook: Las Sex Tensas de Kiki, para compartir comentarios, encuestas, adelantos, imágenes, etc.
Y les recomiendo a quienes aún no lo visitaran, a pasarse por los OUTTAKES de este fic y el TRAILER cuyos links encuentran en mi perfil.
Besitos y a leer!
