Nada de Katekyo Hitman Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparece más adelante en la historia.
Familia of the Past
Capítulo 51
"Tal vez todo esto no sea más que un producto de mi imaginación o de mi locura…", pensó casi con alarma el Décimo Vongola. La última vez que había tenido una conversación con el prefecto había sido hace tanto tiempo que era un tanto borroso, y fue porque cierto Guardián de la Nube envió al hospital y/o al cementerio al menos mil personas solo porque "estorbaban" en la misión. La verdadera razón era que habían irritado a Hibari con tanta conversadera y pues… lo demás era perfectamente deducible. Su bolsillo y el papeleo en aquella ocasión llegaron a niveles alarmantes, y quizás debido a eso fue que tuvo las "agallas" de citar a su guardián y conversar (quejarse mayormente) sobre las consecuencias de sus acciones. Siendo honesto consigo mismo, Hibari no le dio casi nada de atención hasta que lo castigo con quitarle su te favorito y allí fue en donde inicio formalmente la conversación entre ambos. La única razón por la que Hibari no trato de morderlo hasta la muerte por tal atrevimiento era porque las veces que lo hacía no funcionaban a su favor, y si su jefe estaba de malhumor o en un estado nervioso por todo el desastre y/o papeleo… realmente nadie quería ser "considerado" el responsable de la destrucción de media mansión y de un Decimo Vongola "perdido".
- ¡Lo lamento mucho Tsunayoshi-sama! – El casi grito fue lo que saco a Tsuna de su pequeño viaje de memorias.
Al girarse para ver al causante de tal disculpa y de tal nombre (solo Rukia usaba el sama con su nombre, y era Tsuna-sama), Tsuna solo pudo sudar frio y tomo todo su auto-control no palmearse la frente. Bueno, si antes fueron considerados "raritos" por Ryo y compañía, ahora sí que se llevaron el titulo gracias a Gokudera.
-… Gokudera-kun, por favor levántate. – Solo faltaba que besara el piso, y ni siquiera iba a bromear con eso porque capaz y de verdad lo hacía. - ¿y cómo que Tsunayoshi-sama?, solo Tsuna está bien, T-S-U-N-A. – "Tal vez debería de tener una charla con I-pin, porque a veces creo que hablo chino y nadie me entiende…"
Por culpa de Reborn sabía hablar chino, pero ese no era el punto en ese momento. En realidad, Tsuna ni siquiera quería mirar a su alrededor, temiendo que ahora estaba en medio de algo que se había vuelto público de una forma en la que nadie lo querría… Y por la vista que le estaba dando Hibari desde su sitio alejado y tomando te, sabía que lo mejor sería que no mirara a nadie. El prefecto parecía irritado, y en cierto modo debía de querer morder a alguien hasta la muerte por acabar la calma con algo tan ridículo…
- ¡Pero eso sería una falta de respeto Juu-digo, Tsunayoshi-sama! – Exclamo el Guardián de la Tormenta, completamente ignorando la situación en la que se encontraba… como casi siempre.
- Gokudera-kun, por-
- Vaya, tus pretendientes sí que son raro y se sobre-esfuerzan demás… - Esto lo dijo un recién llegado que había decidido pasar su brazo por los hombros de Tsuna. – Este es el más dedicado del grupo, ¿en dónde lo encontraste Tsuna-chan?, ah, y no lo apruebo, ese tal Hibari se ve mucho más decente y más amigable que este chico que tienes a los pies. – Agrego lo último como no quiere la cosa.
Esto, definitivamente esto, fue lo que causo que todo quedara tan callado como un cementerio. Internamente, Tsuna quería llorar y golpearse contra una pared… el problema es que no sabía si era por culpa de la risa que en cualquier momento no podría controlar, o de la vergüenza de todo el asunto.
-… Nii-chan, ellos son mis-
- Pretendientes. – Corto el hombre, sonriéndole como si nada malo pasara. – Vamos Tsuna-chan, ¿de verdad creíste que íbamos a caer con eso de "amigos"?, a estas alturas de tu vida lo que más vas a encontrar son posibles enamorados… - El hombre suspiro profundamente y le palmeo la espalda en consuelo, con tristeza. – Se lo mucho que siempre quisiste amigos Tsuna-chan, y es de verdad una lástima que no hayas logrado conseguirlos a pesar de todos tus esfuerzos… - Y a la ayuda que le habían brindado. Por alguna razón nadie quería ser amigo de Tsuna, para tristeza de todos ellos. – Eres una buena persona, eres lindo, adorable, miedoso, y una gran persona que cualquiera quisiera tener como pareja, ¡solo mira a este grupo de gente que quiere tu corazón!
"Por todo lo que es bueno, no te rías, no te rías… ¿Eso es sangre…?"
- ¿Gokudera-kun? – Llamo con cuidado, a punto de agacharse para revisar a su amigo.
- ¡Es un gran honor ser considerado un pretendiente de Tsunayoshi-sama señor! – Tsuna hizo una mueca que no pudo esconder de sorpresa. "Una sonrisa ridículamente feliz… y un sangrado nasal… ay Dios, esto es demasiado extraño…" – Y aunque de verdad me halaga, me temo que solo soy su amigo, su Guardián de la Tormenta y mano derecha señor. – Aun con esa cara tan alegre, e ignorando la sangre choreando por su nariz, Gokudera señalo a Hibari y a Yamamoto con sus manos. – El resto de nosotros estamos en una situación similar, y por todo lo que se nadie está detrás del corazón de Tsunayoshi-sama, a menos que contemos a Haru que no está aquí. – Y era una chica. - ¿Puedo preguntar quién es usted?
- Vamos chico, no tienes por qué mentir, estoy seguro de que Tsuna-chan no tendrá ningún problema con ninguno de ustedes, además, ¿no vas a decirme que no es adorable? – Tsuna solo miro a Syaoran con molestia al ser exhibido como animal de circo.
- Nii-chan. – Cielos, y más cielos. – Por favor, deja de molestar a Gokudera-kun, y Gokudera-kun, por favor, solo Tsuna está bien, solo Tsuna. – Hizo énfasis en la última parte.
- ¡Hai Tsuna-sama! – "No luzcas tan feliz mientras te sangra la nariz…", se quejó internamente.
-… Sin el sama. – "Misión imposible, pero al menos lo intente."
- ¡Por supuesto Tsuna-sama! – "Misión completamente imposible… aunque sigue siendo una gran mejoría."
-… Gokudera-kun, te presento a Syaoran, mi Nii-chan, cuido mucho de mí cuando pequeño. – Y ahora… - Nii-chan, te presento a Gokudera Hayato, y de verdad te pido que dejes de molestarlo con que es mi pretendiente. – Y esperaba que no molestar a nadie más con eso… - Ten, Gokudera-kun-
- Hayato.
-… ¿Eh? – "¿Me interrumpió?, ¿Gokudera-san me acaba de interrumpir?, ¿en esta época?", Señor, acaba de ocurrir un milagro.
- Llámeme Hayato, Tsuna-sama. – Y eso le recordaba otro asunto que tenían que tocar: - Hare un esfuerzo por no fumar más si deja de meterse con mis cigarros Tsuna-sama. – No era para nada un feliz descubrimiento saber que había mas que insultado a su jefe… ¡era deshonroso!
-… ¿De verdad es eso lo que te tiene mal? – Vaya… - Seguro, pero si te veo fumando tomare medidas drásticas. – Ya había pedido polvo pica pica por correo.
- No, eso por si solo no. – El bombardero negó con la cabeza.
- Déjame adivinar a mí, insultaste y amenazaste sin saber que era Tsuna-chan. – Ante la mirada de horror y sorpresa del joven, agrego: - Tranquilo que no estás solo, adivina quien solía desaparecer los postres de mi esposa y me culpaban a mí, adivina quién intentaba cocinar y rompía alguna cosa porque no alcanzaban y me culpaban a mi… - Y muchas otras cosas más, y casi siempre lo culpaban a él.
-… Tsuna-sama… - "Por favor no, ya con la cara feliz y la nariz chorreante es algo perturbador, ¡si le agregas la mirada de admiración es aún peor Gokudera-san!"
-… ¿Realmente estas seguro de que no es un pretendiente Tsuna-chan? – Murmuro alguien cerca de su oído, el culpable de esto.
-… Estoy seguro Nii-chan, y más te vale que arregles el problema. – Informo tendiéndole un paño.
- Pero Tsuna-chan~
- Tu ocasionaste esto, y no sé cómo aun sigues vivo. – Hibari lo tenía en la mira por el comentario de antes, y Yamamoto… Yamamoto solo los miraba sin entender, la nariz sangrante de Gokudera lo tenía confundido.
Era tanto bueno como problemático que Asuna estuviera entreteniendo a los ilusionistas, y que Ryo estuviera hablando con Tsuyoshi… Eso le dejaba a alguien que no debía de entender ni papa:
- Onii-chan. – Saludo una vez que se acercó, sin realmente ser sorprendido al verlo sentado pensando por una vez.
- Sawada. – Iba a decir algo más, pero no lo hizo. No obstante, Tsuna no tuvo tiempo de indagar: - ¿Quién es él?
- Soy Syaoran, un placer conocerte. – Ahora el hombre miro a Tsuna con una sonrisa un tanto sádica: - Con que Onii-chan, ¿eh?
- No fue mi culpa, el insistió tanto que no pude decirle que no Nii-chan. – No, a él no se lo iban a comer los lobos si podía evitarlo. – Por favor no lo mates, ha cuidado de mí y es un buen amigo, y de paso es el hermano mayor de la chica que me gusta. – En pocas palabras: no arruines mis posibilidades con la chica que me gusta.
Si hay algo que respetaba Syaoran era eso: estar enamorado de alguien. Probablemente porque Asuna no era una persona fácil de ganarse su afecto, y tal vez porque ayudo mucho, aun siendo un niño que no entendía casi nada excepto que si lograba que ambos se juntaran pasarían más tiempo con él y no haciendo idioteces. ¿Qué?, era un niño, más bien hizo mucho y no les arruino las cosas…
-… ¿Qué? – El boxeador era lento, pero incluso con eso él tenía que entender. Aun así, Tsuna no podía evitar pensar que no debía de ser tan sorprendente como para mandar a volar una silla por accidente. - ¿Cómo que te gusta mi hermana al extremo Sawada?
"Ah, allí está el extremo, me estaba comenzando a preocupar…"
-… Nunca dijiste nada, ¿eh? – Bromeo Syaoran, sonriendo de un modo que le recordaba a Yamamoto cuando las cosas iban a pasar de bien a mal en cualquier segundo. – Debes de quererlo mucho como para usar eso para asegurar que no busque matarlo Tsuna-chan…
- Nii-chan, deja los celos que no te cambiaría por nadie en el mundo. – "Eso y no quiero que le eches más leña al fuego… con lo que voy a tirarle yo es más que suficiente para que me quieran matar…" - ¿Realmente es sorpresa Onii-chan? – "No necesito ayuda en cometer suicidio, muchas gracias."
-… - Kyoko era una de las personas más importantes para el boxeador, así que sin importar lo que dijera, mínimo se ganaba un puñetazo en la cara.
- Es la chica más bonita, popular e inteligente de toda la escuela, pero más que eso ella es la primera persona en dicho lugar en tratarme como Tsuna y no Dame-Tsuna… - Eso valía demasiado para él, así no lo pareciera. – Siempre ha sido amable conmigo, nunca se ha burlado de mí, y aunque nunca fuimos en verdad amigos, es mucho más de lo que cualquiera ha hecho por mí, Onii-chan. – "¿Quién no se enamoraría de una chica tan dulce como ella?, yo no por lo menos." – En primer lugar, no es algo que quisiera confesar, quiero decir: el perdedor de la escuela enamorado de la chica más popular… - Se apagó, sin mirar a nadie. - ¿Qué más patético que eso?, muchas cosas, pero para mí aun suena mal, y sé que a ella no le gusto, y no forzare nada, estoy contento con cómo están las cosas, así que si lo que te preocupa es que vaya a obligar o a forzar a Kyoko-chan a algo que no quiere estas equivocado, respetare su decisión como lo he hecho en todo este tiempo. – "Ella me ha rechazado tres veces, es más que suficiente, ¿no es así?", pensó para sí, sin mirar a nadie. – La única razón por la cual estamos teniendo esta información es porque quiero evitar que ustedes dos intenten pelearse… y no es que desconfié de la habilidad de combate de cada uno, es que simplemente no los quiero ver pelear, ¿de acuerdo?
Syaoran sabia artes marciales, era bueno en eso, en términos de un civil. Si salía un puñetazo, el boxeador iba a contratacar pensando en un reto o en un combate amistoso, pero aun con eso la fuerza entre ambos sería demasiado diferente… El Guardián del Sol no tendría problemas en poner en su lugar a un civil, pero sí que tendría problemas en medir su fuerza, y eso es lo que en verdad quería evitar. Por otra parte, si no confesaba ahora Asuna lo obligaría en medio de todos, en especial cuando las chicas aparecieran… queriendo bromear con él y molestarlo, así era ella, y no quería que eso pasara, en especial delante de la chica que ya había dicho que no una o dos veces, no recordaba con exactitud. No quería ni necesitaba oír una cuarta vez… Decían que la tercera era la vencida, ¿no es así?, pues ya lo había hecho y no estaba dispuesto a continuar… y el futuro no era muy alentador como para algo así tampoco.
- Si me golpeas no me sentiré mal, ni peleare contigo Onii-chan. – Estaba casi seguro de que tenía que salir como mínimo un golpe, así que era mejor decirle que nada pasaría por eso. Era comprensible: era su hermana de quien estaban hablando después de todo.
-… Sawada… - Muy a diferencia de lo que cualquiera pensaría, lo que pasaba por la mente del boxeador no era un golpe. Rhyonei levanto una mano y la coloco sobre la cabeza de su hermanito "adoptado", despelucándolo más en el proceso. – Eres un buen chico Sawada.
- Wow, sí que has sabido buscarlos Tsuna-chan. – Con los brazos cruzados y viendo lo que pasaba con sumo interés, porque si había un golpe iba a defender a su hermanito así dicho hermanito no hiciera nada, comento con asombro.
- Gracias por cuidar de Kyoko al extremo, Sawada. – Esto era un completo 180 a lo que en verdad se había esperado. – Espero que cuando se enamore, sea de alguien como tú. – Y así se evitaría tener que hacer al chico un lio sangriento. – Para la próxima, dime las cosas a la cara. – Era mil veces mejor de ese modo que una bendita grabadora. – Y quizás deberías de mirar hacia atrás al extremo.
"¿Eh?, ¿qué mire hacia atrás?", eso no sonaba como algo bueno, pero aun asi no necesito voltear:
- ¡Inclínate hacia tu jefe Tsuna-nii!, ¡jajajajaja!
-… ¿Cuántos raritos has adoptado Tsuna-chan? – Tsuna cerró los ojos y se llevó una mano a la frente, sin querer mirar. – Aunque la chica sí que es linda, debo decir.
-… Espera, ¿chica? – Casi como si tuviera a la misma muerte atrás, Tsuna giro la cabeza.
Ante lo que vio, solo una cosa paso por su mente: "Mi suerte es una de las peores del mundo…"
-… Hola Lambo, hola Kyoko-chan. – "¿Cuáles son las probabilidades de que hables de alguien y ese alguien este justo detrás de ti y no sabes ni desde cuándo?, y por Dios, ¡por una vez tenías que haber hecho ruido Lambo!" – Que lindo día, ¿no?, jeje… - "¿En qué hoyo me meto y donde consigo una piedra lo suficientemente grande para taparlo?"
- Tsu-
- ¡Pero miren la hora!, tengo que irme chicos. – El chico no había terminado de hablar cuando ya estaba haciendo una retirada táctica a una velocidad envidiable.
Una vez que el chico había desaparecido, teniendo como 10 ojos encima, Syaoran silbo apreciativamente a la chica.
- Eres una preciosura, no me extraña que Tsuna-chan haya caído por ti. – Miro al boxeador, quien le estaba dando mal de ojo por el silbido de lobo. – Tranquilo hombre, yo ya estoy felizmente casado. – Y hablando de eso… - ¡Asuna!, ¡ven un momento!
Unos minutos más tarde, la chica no podía estar más incómoda porque simplemente no podía:
- La apruebo. – Sentencio Asuna. – Chrome-chan también es muy bonita, así que si no quieres a Tsuna-chan… - Asuna no termino la frase, totalmente apropósito. – Y los demás chicos son lindos y serviciales, aunque no negare que son raritos.
- Si, son raritos, pero son buena gente.
Pausa totalmente intencional.
- ¿Lista para jugar cupido amor? – Esto sería la dulce venganza.
- Sin duda alguna. – Y de combo lo verían feliz, y avergonzado, seria gratificante.
-… No creo que Tsuna-kun aprecie eso… - Por como había escapado, cuidado y si no la evitaba de ahora en adelante.
- Tu no te preocupes. – Desestimaron ambos. – La verdadera pregunta para ti es si lo quieres a el de novio, no es nada en contra tuya, pero ya tienes la ventaja sobre todos los demás porque el ya está enamorado de ti. – Y en verdad no era de extrañar por como actuaba la chica. – Todavía falta esta tal Haru-chan… - Y más gente por lo que oía. – Enamorar a un chico como Tsuna es sencillo, un tanto complicado daba su naturaleza, pero sencillo, así que no tienes que preocuparte por el si realmente no lo quieres de esa forma. – Lo que era verdaderamente preocupante: - Solo, por favor, no le rompas el corazón mientras este enamorado de ti, un simple no bastara, ¿de acuerdo?
En que lio se había metido Kyoko y solo había venido a estar con los amigos…
- Sawada es fuerte, Kyoko. – Aun así, el boxeador tenía otra preocupación en mente. – No tienes por qué darle una respuesta, en verdad él estaba hablando conmigo, tu eres la intrusa al extremo. – Sonrió divertido al final. - ¿Necesitas algo Kyoko?, ¿y vinieron los demás contigo?
- Los demás están cerca, viendo unas tortas para traer, me adelante para avisarles. – Y porque no quería ver más tortas. Aparentemente eso había sido un grave error. Ahora Tsuna la estaría evitando hasta decir basta…
- ¡Muere Reborn! - ¡Boooooommmmm!
En qué momento el niño se había escapado de Kyoko, se había ido a buscar al mejor asesino a sueldo del mundo, había sacado un misil, y había decido matar a alguien que simplemente lo consideraba una molestia total nadie lo sabía. Solo se sabía que el polvo, el humo, los pedazos de madera y astillas voladoras, así como media pared habían desaparecido, un bebé vestido de negro seguía hablando con un par de hombres que se le iban a salir los ojos de la impresión como si nada hubiese pasado… y un niño vestido de vaca comenzara a llorar a mares. Este escándalo solo provoco que cierto prefecto tuviera la excusa perfecta de comenzar a morder hasta la muerte, que cierto bombardero se pusiera en modo de alerta pensando que era otra cosa, y que en general se cumplieran las condiciones necesarias para crear un pandemónium.
Ni Tsuna, quien había llegado al techo, fue capaz de hacerse el que no oyó nada. En todo caso, el Guardián del Cielo quería ahorcar a Lambo por llegar y no poder ni aguantarse 5 minutos en querer matar a Reborn. Y también quería ahorcar a Reborn, por no tenerle ni la mínima pisca de paciencia al niño. Y también quería ahorcar a todo aquel que estuviera abajo y no haya podido detener al chico de intentar asesinar a Reborn por el tiempo suficiente para irse un día o dos a Hawaii. Necesitaba vacaciones urgentemente para pasar la súper metida de pata que acababa de hacer. De hecho, iba a hacer como si eso nunca hubiese pasado, no quería oír un cuarto rechazo ni nada del típico: "me halaga que pienses así de mí, pero…", no de nuevo. Era una verdadera lástima que Lambo decidiera arruinarle su viaje a Hawaii…
-… debo… man… tener… la… - En este punto, las lágrimas de cocodrilo habían aparecido y el mantra dejo de funcionar.
- Oe, Lambo… oh no… - ¿Qué más podía decir al ver la bazuca?, y lo peor es que aun parecía rota.
Viendo esto, Tsuna decidió terminar de bajar de techo y proceder con precaución. Luego de todo este desastre iba a tener unas palabras con cierto jefe de invenciones, con Sara, y con el tarado que se suponía que debía de vigilar que Lambo no se robara la bazuca aun dañada. Y tal vez se lo comería vivo, no estaba seguro. Por todo lo que sabía Dino aún estaba aquí, el del futuro al menos. Y no tenía idea de si se habían metido o no con la bazuca para arreglarla o no… bien podría salir peor, ¡no tenía la más mínima idea!
- Hey Lambo, no es-¡Puff!
"Okay, es oficial, me voy a comer vivo al idiota que se supone que debía de cuidar la bazuca y luego voy a descuartizar a los mecánicos, y a Reborn le voy a decir unas cuantas cosas. Siempre hacen estas burradas y quien tiene que pagar los platos rotos soy yo, ¡no me parece justo!, ¡son unos desgraciados!, ¡tienen suerte de que no tenga que hacer nada de papeleo por esto o alli si que nadie me calla!", si, era definitivo, necesitaba unas pequeñas vacaciones.
- Oya, oya…
"Al menos si funciona para lo que es… ahora veamos si no se queda atascado aquí también hasta nuevo aviso. Y lo peor es que no quiero ni tratar con él ni con Dino y ahora tengo a ambos…", se quejó internamente…
- Al menos dame el consuelo de que no hay pandemónium de dónde vienes, por favor. – Porque si lo habia, esta vez no estaba el para salvar al pobre chico de en medio de la tercera guerra mundial.
Mientras tanto, con cierta pareja:
-… ¿Qué demonios le paso al niño?, ¿y de donde salió ese tipo? – Para no decir: ¿qué demonios hizo esa arma?
- Es la bazuca de los diez años, estará bien y todo volverá a la normalidad pronto. – Trato de relajar el espadachín, pero:
- ¡No digas estupideces jovenzuelo! – Muy a diferencia de Tsuna, ellos dos no tenían piedad en este tipo de situaciones.
Con los más viejos:
-… ¿Mafia? – Pregunto Ryo lentamente a Reborn y a Tsuyoshi. - ¿Todos están metidos en la mafia?
- ¿Qué sabes de la mafia? – De inmediato disparo el Arcobaleno del Sol.
- Trabaje como sirviente para los Vongola, y Asuna entreno para combate, pero nos salimos por cuestiones de política...
- ¿Lo de Xanxus? – El señor asintió. – Ya veo… ¿Y el otro?
- Aun sigue en la mafia, pero no a fondo. – No podían salirse totalmente, pero… - Trabaja en recolección de información informática, para Vongola también. – Allí era en donde esos dos se habían conocido después de todo. – Sé que eres Reborn, pero… - ¿Qué asuntos podría tener el Arcobaleno del Sol en un lugar como este?
-… Nono estará más que complacido con ustedes tres. – Confeso el Arcobaleno, un tanto más calmado. - ¿De qué color es el Cielo?
- Del color de sus elementos. – Ryo quería casi palmearse la frente, ¿aun ahora usaban esa frase?
- Bien, no tengo que matarte. – Vaya, que directo. – Tenemos mucho de qué hablar, Ryo-san. – Pero por ahora. – Si quieres saber la razón de mi presencia, observa allá. – Señalo con un simple gesto de mano en dirección a donde había ocurrido el desastre. – Tsuyoshi, otro café por favor, bien cargado.
Si Reborn quería matarlo a él, a su hija y a Syaoran de un infarto pues casi lo logra. ¿Quién demonios no se iba a asustar ante lo que pasaba?, todos aquellos que sabían y se esperaban algo así, por supuesto:
- No, no hay pandemónium joven Vongola. – Lambo se levantó, tosiendo un poco gracias al humo. – Perdón por las inconveniencias que-
- No digas tonterías, eres solo un niño en esta época, es normal que pasen este tipo de cosas… - Tsuna suspiro profundamente. – Aunque créeme que me sentiría mejor si la bazuca no estuviera dañada en estos momentos, puede que quedes atascado aquí hasta nuevo aviso… - Fue en este punto en donde Tsuna se dio cuenta de un problema: - ¿Lambo?, ¿qué pasa?, ¿te duele-
- ¡Tsuna-nii! - ¡Smash!
"Vacaciones. Llueve, nieve o relampaguee me estoy yendo de vacaciones luego de esto, así sea solo la noche volando en círculos, me vale madres que Reborn quiera matarme por hacer eso…", no había pasado ni una hora y ya estaba más allá de irritado. "No recordaba que Lambo fuera tan pesado y… Lambo siempre será Lambo, supongo."
- Ya, ya, ya… - No solo pesaba, tenía un agarre de hierro. – No voy a ir a ninguna parte, ¿está bien?, así que suelta, afloja un poco al menos… - Y tenía que quejarse: - Y no soy una servilleta, ¿por qué estas llorando ahora?
"Tendrá 15 pero juro que eso como es solo de decoración la mitad del tiempo…", se quejó internamente el Guardián del Cielo, infeliz con su suerte…
- Ni se te ocurra Hibari-san. – "No, no quiero caos alguno, no me importa que tan justificado sea." – Y Gokudera-kun, más te vale apagar y guardar toda esa dinamita antes de que vaya para allá. – "Tienes tiempo, mucho tiempo de hacerlo, por lo cual no tienes excusa alguna para no hacerlo." – Y Mukuro, ni se te ocurra hacer nada para provocar caos y destrucción mientras este Lambo este aquí o solo Dios me ayudara en no arrancarles las caras a todos, ¿me oyen? – "O que los termine amarrando y colgando de un precipicio, lo que sirva para que no hagan una locura cuando no me puedo mover de aquí…"
-… Tsuna-nii… - Milagrosamente, el agarre se aflojo… pero desgraciadamente las lágrimas aumentaron a tal punto que Tsuna en verdad no pudo evitar quejarse a todo pulmón:
- ¿Y se supone que tienes 15 Lambo? – Estaba molesto, irritado… y no era una servilleta. – Vamos, ¿qué tienes?, no soy servilleta y olvídate que estando asi puedo hacer-
- El joven Vongola que recuerdo sería incapaz de amenazar a nadie… - Como podía hablar con tantas lagrimas era todo un misterio. – Pero Tsuna-nii… mi Tsuna-nii… - Y estallo en más llanto.
-… Oh… - "Oh rayos…"
- ¡Extraño a mi Tsuna-nii!, ¡lo extraño mucho! – Era tan extraño oír a un adolescente lloriquear como un niño pequeño…
-… Eh, no es que quiera contradecirte… - "Rayos y más rayos." – Hablas como si no me-
- ¡Llevo años sin verte! – Un golpe en el pecho. En realidad, varios. - ¡Y ahora casi todo el tiempo estas molesto, sufres de doble personalidad, crees que todo es un sueño y nos quieres sacar los ojos a todos y a todo!, ¡quiero a mi Tsuna-nii de vuelta!, ¡lo quiero!, ¡lo quiero!, ¡lo quiero!,…
Y en eso se convirtió todo lo entendible que salía de la boca de Lambo: "¡lo quiero!".
-… Sssshhhh, todo va a salir bien Lambo, sssshhhh… - No tenía mucho sentido lo que estaba oyendo, pero en ese momento Lambo no necesitaba preguntas.
Él nunca había sufrido de doble personalidad, y no recordaba haber estado tan molesto como para quererle sacar los ojos a todo el mundo por largos periodos de tiempo, y si lo estaba generalmente estaba solo y podía desahogarse sin perjudicar a nadie y sin decirle mil y un cosas feas a quien se le atravesara. ¿Y andar como si todo fuera un sueño?, siempre pasaba cuando lo anestesiaban o le daban muchos medicamentos, en especial cuando drogaban su comida con x excusa… O Lambo tuvo una pesadilla, o no conocía ese futuro, porque no tenía mucho sentido que digamos…
- ¿Mejor? – "Ignoremos que te quieren asesinar a ti y a mi Lambo, ignoremos ese pequeño detalle…"
- Hmm-hmm… - Vaya espectáculo daría el chico en cuanto regresara a su tiempo: ojos rojos, lagrimas por doquier, y mocos también. Tsuna tuvo que darle su pañuelo para evitar ser llenado de esa sustancia también. De hecho, ni siquiera iba a pedir que se lo devolviera. - ¿Prometerías nunca irte Tsuna-nii?
-… ¿Irme? - ¿Y ahora de donde venía eso? - ¿Irme a dónde?, al único lugar al que podría ir seria a Italia, y eso no será pronto Lambo-
- Irte a un lugar en donde no podamos seguirte o encontrarte. – Lambo parecía medio muerto diciendo esto. – No hay forma ni manera en la que nos creas que estás viviendo en la realidad y no en sueño, tampoco hay forma en la que creas la mitad de cualquier otra cosa que te digamos… - Por un momento, Tsuna temió que estallara en llanto otra vez. – No podemos seguirte, ¡es como si en verdad viviéramos en mundos completamente diferentes Tsuna-nii!
-… Lam-
- ¡Ni siquiera me llamas por mi nombre o me tocas!, ¡nada!, ¡crees que todo es un sueño!, ¡y caminas por el mundo como si no importaran las consecuencias o lo que vez! – Pucheros. – Te extraño…
-… Lambo… - La cara de Tsuna solo decía una cosa: "No puedo creer que estoy haciendo esto…" – Te voy a contar un secreto, ¿de acuerdo?
-… Hmmm… - Eso no alegraba el alma, o al menos así era para Lambo.
- ¿Sabes que me encanta comer?, ¿algo que nadie más sabe? – "Me van a matar por esto, realmente me van a matar por esto…", sentía horror, mucho horror, pero si al menos lograba que Lambo sonriera un poco valdría la pena.
- ¿Helado?, todos saben que te encanta el helado… - No solo el helado. – El chocolate también, y el tiramisú, y también el dulce de leche…
- Jaja, muy gracioso… - "Solo dales más armas a todos los que están presentes, ¿de acuerdo pequeño cerebro de chorlito?", Tsuna en verdad no estaba molesto, pero realmente no era necesario que supieran todo eso aun…
- ¿Hay otra cosa que te guste? – Estaba funcionando, no se veía tan triste. Curiosidad podía ser una salvación a veces…
- Dime algo Lambo, ¿te acuerdas de cuando eras niño? – Un asentimiento. - ¿Muy, muy, muy bien? – Varios asentimientos. Perfecto, ya lo había atrapado. - ¿Recuerdas algo que solía desparecer sin explicación alguna y sin aviso y solía pensarse que nunca se compró o alguien simplemente lo boto por viejo?
Hubo silencio por al menos 1 minuto, un minuto entero de un chico con una mano en el mentón y pensando con fuerza.
- ¡Aja! – "Lo vas a decir a todo pulmón, ¿verdad?", se lamentó Tsuna con una mueca interna. - ¡Siempre pensé que era Bianchi!, ¡no puedo creer que hayas sido tú! – "Bianchi no se comería eso así, me temo." – Eso significa que tú también te los robas de la cocina…
- ¡Dilo de una buena vez estúpida vaca! – "Muchísimas gracias Gokudera-kun…", pensó con sarcasmo, queriendo palmearse la frente… lo cual si termino haciendo.
- ¿Ohhh~? – Al menos el chico estaba feliz ahora, era el único consuelo. - ¿Realmente quieres saber Bakadera? – El chico se rio un poco. – Me sorprende que no te hayas dado cuenta ya, ¿qué es lo que siempre no hay cuando lo buscas?
-…
- ¿Ni idea? – Al menos el chico lo estaba disfrutando, pero realmente quería matarlo. - ¡Yogurt!, ¡eso es lo único que desparece sin explicación alguna y nadie nunca sabe quién fue el que se lo llevo!, bueno, hasta ahora. – El chico miro a su hermano mayor con satisfacción. – A Tsuna-nii le encanta el yogurt~
-… Ya, no lo restriegues. – "No hagas que te quiera matar más…"
- Tsuna-nii…
- ¿Hmmmm?
- ¿Crees que si le doy yogurt a tu futuro yo al menos oirá lo que tengo que decirle? – Eso sonó tan inseguro… ¿cómo decirle que no?
- Lambo. – "No puedo caerle a mentiras…" – No sé cómo es mi yo futuro, ni tengo idea de cómo son las cosas en tu época. – En realidad si sabía, y no era bonito para el al menos. No tenía ni idea de que era lo que hablaba el chico… - Te dije eso para alegrarte, estoy casi seguro que en el futuro tampoco me gustaría verte llorar. – Y, además: - Si en el futuro en verdad no se sabe ese secreto, lo cual ya debe ser nulo porque se lo dijiste a todo el mundo… - Eso fue un regaño, pero no funcionó muy bien que digamos. – Mi yo futuro debería de hacer una doble toma, y oírte. Si cree que todo es un sueño y cree que nadie sabe ese secreto, si te le acercas con un yogurt y le dices la verdad, debería de funcionar. – Levanto las manos en rendición. – Funcionaria conmigo, pero no conozco a mi yo futuro, pero tú sí. – Y eso lo llevaba a decir: - Usa lo que sabes, incluyendo lo que aprendas aquí, ¿me entiendes Lambo?
-… ¡Hai! – Solo había una pequeña observación que tenía que hacer: - Sabes, me parece algo extraño, pero actúas bastante similar a mi Tsuna-nii, ¡ni siquiera me llamas Lambo Adulto como se supone que deberías!, jejejeje~
"… ¿Qué?"
- ¡No cambies nunca Tsuna-nii! – Y ahora que podía decirlo: - ¡Y si nuestros yo futuros nos portamos mal contigo tienes permiso de golpearnos con un palo si hace falta!, no dejes que lo que nos pasó a nosotros te pase a ti, promételo por favor.
-… Lambo, no tengo ni-
- Siempre eres así, demasiado amable, demasiado bondadoso, tanto así que nos olvidamos que también eres humano. – Y que error tan grave había sido ese… - Eres como nosotros, pero tu solo sacas las garras cuando no tienes otra opción, y das tanto miedo como Hibari cuando lo haces. – El chico lo empujo con un dedo, serio. – No dejes que caminemos sobre ti, no dejes que te agarremos miedo, no dejes que olvidemos que también eres muy similar a nosotros, no dejes que olvidemos que tú también tienes una sed de sangre enorme, no siempre complazcas, y sobre todo: no ocultes tus emociones negativas-
- ¡Oe, estu-
- Tsuna-nii muy rara vez se molestaba o estaba triste, casi siempre estaba sonriendo Bakadera. – Lambo no sonreía en lo absoluto. – La verdad, creo que perdimos a nuestro Tsuna-nii en el momento en el que creímos que él era perfecto, en el que dejamos que nos complaciera en cada capricho, en cada momento… - Miro a Tsuna de nuevo, quien parecía una estatua. – Y nos olvidamos por completo, hasta el punto de negarlo y herirlo gravemente después, de que él también es humano, que él es una sola persona a cargo de todo, que no hay nadie en quien pueda sostenerse porque se supone que nosotros deberíamos ser ese soporte y nunca cumplimos esa función porque nunca nos dimos cuenta de que nos necesitaba, nunca nos dimos cuenta que él no es perfecto, nunca nos dimos cuenta que esa sonrisa que siempre nos da era falsa para hacernos sentir mejor, olvidamos estar allí para él y no con él. – Se detuvo, respirando profundamente para no volver a llorar. – No lo olviden, no comentan el mismo error, nuestro Tsuna-nii casi muere por nuestra culpa, y para como esta ahora es como si hubiera muerto… ¡Esta allí y no podemos ni hablar con él porque cree que solo somos parte de su imaginación!, ¡está molesto con nosotros!, ¡con todo!, ¡a veces creo que hasta nos odia!, ¡y tiene toda la razón de hacer-
- Calma, calma… - A quien de verdad le iba a dar algo era a él. - ¿No estas exagerando-
- ¡Lo dejamos completamente solo durante años porque no aceptábamos lo que no vimos!, ¡teníamos miedo de aceptar que nos habíamos equivocado!, ¡y teníamos miedo de volver a lo mismo! – Lambo miro con furia a Tsuna y a todos. – Asesinaste por nosotros, solo para nosotros, y lo disfrutaste, tal vez incluso era la primera vez en donde liberaste algo de esa frustración que debías de tener siempre encima, y luego… ¡y luego vienes y actúas como si nada fuera de lugar hubiera pasado!, ¡con esa misma sonrisa de siempre!, con esa misma amabilidad, con ese mismo cariño… ¿tienes idea, realmente tienes la más mínima idea de lo que puede hacer una mentira como esa?
-… Lambo…
- Aun ahora no se si practicas esa sonrisa, no soy capaz de decir cuando comenzó toda esa farsa, ¿y sabes que es lo peor? – Otra respiración profunda. – Nadie sabe en qué momento iniciaste a esconder quien realmente eres, por todo lo que sabemos… siempre ha estado allí. – Lambo hizo una pausa. – Tsuna-nii, si realmente nos amas… - Lambo trago, tratando de no volver a llorar. – Si realmente nos amas, por favor, por lo que más quieras, se tú mismo, siempre estas allí para nosotros, deja que también estemos allí para ti… no… - Movió una mano a la cara de Tsuna, pero no toco. – No uses esa sonrisa, en especial si lo que quieres es ocultar cosas. Perderte no es algo que nadie quiera considerar, eres mi hermano mayor, no quiero perderte, pero realmente no puedo hacer nada por ti si tú no te dejas, y si crezco solo viéndote sonreír… - No continuo, no podía. – No seas idiota, Tsuna-nii, quiero vivir un mundo en donde tu estés, en donde todos seamos felices, y eso nunca pasara si tú no eres feliz también. - ¡Puff!
