Capítulo 51
La bicicleta espantada
El sol empezaría a ponerse en cualquier momento, y Syaoran todavía no terminaba con sus quehaceres en el jardín de su casa. Estaba tan cansado por haber cambiado la Carta Borrar la noche anterior, que no podía trabajar demasiado rápido, puesto que sentía todo el cuerpo demasiado pesado. Se encontraba tratando de barrer todas las hojas secas que la estación traía consigo, cuando escuchó una voz horriblemente familiar, saludarlo desde el otro lado de la barda de su casa.
-¿Quieres que te ayude?
-Ay no… -se dijo por lo bajo, y miró a la persona que le hablaba. Era Eriol.
-Buenas tardes –lo saludó su compañero de clases, mientras caminaba dentro del patio de Syaoran.
-Hola… -respondió Syaoran, algo incómodo-. ¿Vienes a estalkearme?
-¿Recuerdas que vivo por aquí? –se defendió Eriol, conteniendo la risa-. Además, solo pasa por aquí, vengo de comprar los ingredientes para la cena. Pasé por tu casa, y fue cuando te vi.
-Sí ajá, y la Xbox one venderá más que la ps4.
-¿Qué dijiste?
-No nada. Ignora eso.
-Veo que estás muy ocupado limpiando el jardín. Pero también veo que te falta mucho.
-Estoy bien, puedo con esto –pero en ese preciso momento, Syaoran no pudo evitar soltar un enorme bostezo. Eriol rió por lo bajo, mientras el chico se ponía colorado.
-Puedo ayudarte si quieres.
-Solo si prometes no decir a nadie en la escuela.
-Tranquilo. Se que tienes miedo de que sea gay y te estalkeé, pero te aseguro que no me interesas. Al menos no en ese sentido.
-¿Qué dijiste? –ahora fue el turno de Syaoran de preguntar, pero Eriol lo ignoró.
-¿Dónde tienes las bolsas de plástico?
Así, mientras Syaoran barría y amontonaba las hojas en un rincón, Eriol las levantaba con el recogedor, y las ponía dentro de las bolsas de plástico.
-¿Necesitas que mueva esta? –preguntó el inglés, mientras sujetaba la bicicleta de Touya.
-Sí, no me deja barrer ahí –respondió Syaoran, con lo que Eriol tomó la bicicleta por el manubrio y el asiento, y se apuró a moverla a una parte del jardín que se encontraba ya limpia.
Sin que Syaoran se diera cuenta, Eriol puso la palma de su mano sobre el asiento de la bicicleta, y una ténue luz roja se produjo, envolviendo el asiento, y el resto de la bicicleta, que se desvaneció casi al instante.
-Listo, ya terminé por acá –dijo Syaoran, con lo que Eriol se apuró a poner la bicicleta en el sitio donde se encontraba.
Con esto, ambos chicos se apuraron a terminar de embolsar las hojas, y ponerlas en el bote de basura.
-Bueno, se está haciendo tarde, debo irme ya –dijo Eriol, mientras volvía a tomar sus compras para la cena.
-Recuerda que prometiste no decir nada a los demás en la escuela –le dijo Syaoran, con el entrecejo fruncido.
-No te preocupes. No diré nada.
Yse alejó en silencio, mientras una sonrisa maliciosa se dibujaba en su rostro.
Esa noche, Touya se encontraba trabajando, por lo que Syaoran y su padre terminaron cenando solos. Estaban comenzando ya el postre, cuando la puerta de la casa se abrió, y escucharon a alguien entrar.
-Regresaste temprano –le dijo Fujitaka a Touya como saludo, cuando él y Syaoran lo vieron entrar a la sala.
-Solo vine por algo que se me olvidó –dijo el muchacho, mientras revisaba entre los cojines por aquella cosa que se le había quedado en casa. Pero en ese momento, algo más captó su atención.
Desde la puerta deslizable que daba al jardín, podía ver su bicicleta. La expresión en su rostro se endureció.
-¿Pasa algo? –preguntó Syaoran, aún sentado a la mesa, pero viendo a su hermano fijamente.
-¿Syaoran, tocaste mi bicicleta?
-Cuando estaba limpiando el jardín. Pero fue solo un poco.
-Ni se te ocurra subirte a esa bicicleta –le dijo Touya seriamente.
-Sabes que no puedo, es demasiado alta para mí, y no alcanzo los pedales.
-De acuerdo –dijo el muchacho-. En ese caso, debo irme ya.
-Te llevo si quieres –dijo Fujitaka velozmente-. Yo también tengo que salir.
Y con esto, ambos salieron de la casa, dejando a Syaoran solo. El niño ni se preocupó por ello, y se apuró a servirse el postre que le correspondería a Touya. Después de esto, se apuró a servir un plato del guisado de la cena, y tomar otro postre, y subir con ellos a su habitación, para que Kero pudiera cenar.
La motita amarilla se sentó en el alfeizar de la ventana y se dispuso a comer, mientras Syaoran se sentaba en su escritorio, y sacaba el libro de las Cartas Syaoran de su cajón. No había tenido una oportunidad de darle un vistazo detallado, así que decidió mirarlo por todos lados. Cuando revisó completamente su exterior, lo abrió. Las Cartas Syaoran brillaron tenuemente, y se apuraron a salir de su espacio, flotando tranquilamente alrededor de Sayoran.
-Parece ser que las Cartas tienen un apego muy grande hacia ti –le dijo Kero a Syaoran. El chico pensó que seguramente estaba en lo cierto, y no pudo evitar sonreír.
Pero entonces, miró al resto de las Cartas que seguían siendo Cartas Clow, y se dio cuenta de que ellas no habían salido a saludarlo. Extrañado, se decidió a tomarlas, pero en ese momento…
-Oye Kero, mira esto –dijo el niño, mientras le extendía el libro al guardían.
-¿Qué pasa? –preguntó la motita de felpa, mientras se acercaba a ver.
-Las Cartas Clow están extrañas. Antes, se encontraban a una temperatura que podemos considerar normal. Me daba la idea de que estaban sanas. Pero ahora, las siento frías…
Kero se apuró a extender su patita, y tocarlas.
-Tienes razón.
Syaoran se apuró a sacar unas cuantas del libro, y sujetarlas entre sus manos.
-¿A qué se debe eso? –preguntó mientras las miraba.
-Debo explicártelo de una manera sencilla. Cada una de las Cartas se mueve gracias a la magia que les proporciona su dueño. Las Cartas Clow se movían gracias a la magia que quedaba dentro de ellas, proporcionada por el Mago Clow, antes de que tú las sellaras. La magia es el alimento de las Cartas. Cuando dispersaste las Cartas, y comenzaste a reunirlas, terminaste convirtiéndote en su dueño…
-¿Osea que ellas han estado comiendo de mis poderes?
-Exacto. Sin embargo, ahora algo está interfiriendo con tu magia, por eso no puedes usar las Cartas Clow, y tienes que convertirlas a Cartas Syaoran. Es por eso, que las Cartas que aún no has transformado, se encuentran dormidas. Y si no despiertan…
-No se alimentan correctamente…
-¿Y si no se alimentan bien, qué pasa?
-No…
-Se convertirán en Cartas ordinarias.
-No puede ser… No… Me costó mucho trabajo atraparlas a todas como si de pokemons se tratase para que me salgas con que no servirán para nada.
Y sin prestar atención a Kero, que seguía con su discurso, sacó su llave mágica y la transformó en su báculo mágico a toda velocidad.
-¿Qué demonios estás haciendo, mocoso? –preguntó Kero, asustado
-¡Pues tú que crees! Voy a transformarlas a todas. No pienso dejar que se conviertan en simples separadores de libros.
-¡Espera!
-Carta que fuiste creada por Clow –Syaoran ignoró a Kero por completo, mientras preparaba su báculo mágico, y la insignia de la estrella se dibujaba a sus pies-, abandona esa vieja forma y transfórmate para servir a tu nuevo dueño –varias Cartas Clow se alzaron en el aire, y empezaron a girar sobre sí mismas, esperando que Syaoran las transformara-. Hazlo bajo el nombre de Syaoran... –y el chico apuntó su báculo contra una de las Cartas suspendidas en el aire-. ¡Grande! –la Carta Clow dejó de girar sobre sí misma, y se transformó en Carta Syaoran-. ¡Cambio! –dijo inmediatamente después, y apuntando de nueva cuenta el báculo, la Carta cambió su forma-. ¡Nube! –y el proceso se repitió-. ¡Pelea! ¡Flores! –su voz se escuchó un poco quebrada, pero continuó-. ¡Pequeño! ¡Arena! ¡Voz! ¡Viento! –se tambaleó peligrosamente, pero no desistió-. ¡Carrera!
Y con esto, las fuerzas lo abandonaron y cayó al suelo, mareado.
-¡Eres un grandísimo idiota! ¡El idiota más idiota de todos los idiotas que conozco! ¡Idiota! –le dijo Kero, mientras se apuraba a aletear en el rostro del niño, para darle aire-. Es obvio que te desmayarás si tratas de cambiar a todas las Cartas al mismo tiempo. Tienes que ser más cuidadoso.
Cuando Syaoran pudo finalmente abrir los ojos, las nuevas Cartas Syaoran se apuraron a dar vueltas alrededor de él, como símbolo de agradecimiento, y de felicidad. El niño y Kero las miraron e su silenciosa danza, hasta que el chico dijo:
-Me alegro que se encuentren todas bien.
-¿Ya viste eso? –le preguntó Kero, Syaoran se apuró a mirar hacia donde Kero apuntaba con su pequeña patita.
En el aire, flotando sola y apartada de las demás Cartas Syaoran, se encontraba Carrera. Había abandonado ya los colores de una Carta Clow, y aunque tenía el aspecto de una Carta Syaoran, destellaba de una manera extraña, además de que daba la impresión de que temblaba.
-¿Carrera? –preguntó Syaoran. Pero apenas dijo su nombre, la Carta se liberó, y una densa nube lila pálido se arremolinó en el escritorio del niño, donde finalmente la forma de Carrera se mostró, como el pequeño gato-zorro con el diamante en la frente. Se veía molesto, con el cabello erizado y en posición de pelea-. ¿Qué está pasando? –preguntó Syaoran.
-La magia ha perdido el control –le respondió Kero, preocupado.
En ese momento, Carrera abandonó su posición de defensa, y se inclinó a la ventana, como si hubiera captado algo. Abrió la ventana con una de sus patas, y se lanzó fuera, saltando por el techo, hasta llegar al patio de la casa de los Kinomoto, donde la bicicleta de Touya despedía un brillo rojizo extraño, que parecía estar llamando a Carrera.
Cuando la Carta llegó, y tocó a la bicicleta, volvió a convertirse en neblina, y esta vez, rodeó a la bicicleta, incorporándose en ella, dejándose absorber. Sin perder un segundo, la bicicleta se puso en marcha. Syaoran y Kero tuvieron el tiempo justo de asomarse por la ventana, y mirar a la bicicleta de Touya pasar por la calle, a toda velocidad, y perderse en la oscuridad.
-No utilicé su magia, ¿por qué se activó su poder? –preguntó Syaoran, mientras utilizaba su patineta para perseguir a la bicicleta de su hermano, a toda velocidad, por las calles de Tomoeda.
-Como quisiste cambiar las Cartas de un solo golpe –le explicó Kero, quien volaba a su lado-, no pudiste tomar control sobre todas. Cambiaste a Carrera cuando tus poderes estaban muy débiles, y la dejaste confundida. Por eso no sabe que hacer, y eso generó un gran pánico dentro de ella. Eso te convierte en un idiota, debiste pensar en qué tan fuertes son tus poderes, no eres capaz de cambiar todas las Cartas en solo un día. ¡¿Es que acaso tienes caca en la cabeza?! ¡¿O quizá te le caíste a tu papá cuando eras sólo un bebé?! ¡Ese fue un acto muy irresponsable!
-¡Ya entendí, ya entendí! ¡Mira, se fue por ahí!
Como seguían a Carrera muy de cerca, pudieron ver como la bicicleta daba vuelta en una esquina, y se dispusieron a seguirla.
-Lo primero que debemos hacer es detenerla –le dijo Kero-. Así que será mejor que pienses en algo.
Tomó una de las Cartas Syaoran que había acabo de transformar, y como aún sujetaba el báculo mágico en su mano derecha, se apuró a activar sus poderes.
-No la dejes escapar, ¡Viento!
La dama color perla se liberó de su forma de Carta, y se acercó volando hacia la bicicleta, pero cuando estaba por abalanzarse sobre ella, Carrera aumentó la velocidad, y se escapó de entre las ráfagas de aire que Viento había producido.
-No podemos alcanzarla, es demasiado rápida –se quejó Kero.
-Tengo otra idea –dijo Syaoran, y se apuró a sacar su celular de su bolsillo. Marcó un número, y esperó a que contestaran del otro lado de la línea.
-¿Se puede saber qué estás haciendo? –le preguntó un Kero visiblemente molesto, pero Syaoran lo ignoró.
-¿Hola, Sakura? –preguntó cuando la chica contestó el teléfono-. Tienes que venir hacia el parque pingüino, cerca de la biblioteca-. Transformé una Carta Clow y esto se salió de control.
-No estoy entendiendo mucho de lo que me dices, pero voy para allá –dijo Sakura, y colgó.
-Perfecto, viene para acá.
-Nada de perfecto –le gritó Kero malhumorado-. Por culpa de tu llamada telefónica, perdimos a Carrera. Si serás idio…
-¡Salto! –exclamó el niño, ignorando a Kero, y cuando la magia de la Carta Syaoran se activó, dio un gran brinco para tener una mejor vista del parque-. ¡Ya la vi! –dijo al ver a la bicicleta por donde se encontraba el lago del parque, y se apuró a seguir saltando en esa dirección.
Llegaron a la biblioteca del parque, y Carrera, sin preocuparse por ello en lo más mínimo, comenzó a correr por la pared, hasta llegar casi al techo del edificio. Syaoran, confiando en la magia de Salto, dio un enorme brinco, intentando llegar hasta donde se encontraba la bicicleta. Pero era un sitio realmente alto, y la magia de Salto no daba para tanto, por lo que aún con el brazo extendido y los dedos estirados, se quedó a unos escasos 30 centímetros de poder tocar la bicicleta. Y la gravedad lo hizo volver a caer al suelo.
-¡Dios del viento, ven! –se escuchó la voz de Sakura, quien utilizando la magia de sus pergaminos, creó una cama de viento, donde Syaoran cayó de espaldas, y pudo caer finalmente al suelo, sin lastimarse.
-Ya deja de estar haciendo tonterías, mocoso –le dijo Kero, con lo que Syaoran lo miró enojado.
-¿Te encuentras bien? –preguntó en ese momento Sakura, mientras se hincaba junto al chico, para verlo de cerca. Syaoran se sonrojó un poco, pero sintió que Kero lo golpeaba en la cabeza, y volvió a concentrarse.
-Sí, estoy bien –dijo finalmente.
-¿Qué fue lo que pasó?
-Pues que el mocoso este intentó cambiar todas las Cartas Clow a Cartas Syaoran de un solo golpe, y la magia se le salió de control. Carrera se asustó, se metió dentro de la bicicleta del hermano de este enano idiota, y ahora intentamos atraparla.
-¡Oye, no me llames mocoso enano idiota!
-¿Y ya saben qué hacer para atraparla? –Sakura ignoró la discusión que estaba por ocurrir delante de sus mismas narices, pero gracias a esto, Syaoran y Kero dejaron de gritarse.
-Pues no, aún no se me ocurre nada –confesó el niño.
En ese momento, Carrera bajó del edificio, y se colocó al otro lado de la explanada que había delante de la biblioteca. Syaoran, Sakura y Kero la miraron desde el otro lado.
-¿Será buena idea que utilice alguno de mis pergaminos? –preguntó Sakura, mientras sacaba uno de su bolsillo. Pero Syaoran le sujetó la mano, con lo que la niña se puso colorada.
-Espera, no hagas nada –le dijo Syaoran, aún sujetando su mano-. Está asustada, puedo verlo.
-¿Y qué es lo que piensas hacer? –preguntó Kero.
-¿Y si utilizo el vuelo para alcanzarla?
-No me parece buena idea. No lograrás alcanzarla. Ni si quiera yo, en mi verdadera identidad, podría. Lo que necesitas hacer no es alcanzarla, sino retenerla.
-Ya veo… ¿Y si utilizo esta? –Syaoran se había sacado otra Carta del bolsillo, y se la mostró a Kero.
-¿El Aro? Pero necesitarás cambiarla, aún es una Carta Clow… ¿Y si te vuelves a desmayar, que? ¿Y si ahora son dos Cartas las que están loquitas y tenemos que volver a atrapar, qué?
-Es la única manera, bola de pelos. Lo tomas o lo dejas.
Ambos se miraron con odio, pero después de unos segundos, finalmente, Kero suspiro.
-Haz lo que quieras…
Syaoran lo empujó dándole un manotazo, y se preparó para cambiar la Carta. La lanzó al aire, y el símbolo de invocación de la estrella se dibujó en el piso. Puso el báulo en ristre, y exclamó:
-Carta que fuiste creada por Clow, abandona esa vieja forma, y transfórmate para servir a tu nuevo dueño. Hazlo bajo el nombre de Syaoran, ¡Aro!
Las alas del báculo crecieron y se agitaron. Las llamas en el interior de la estrella se oscurecieron y empezaron a rugir. La Carta Clow, que se encontraba girando sobre su propio eje, se detuvo en seco, y sus colores rojo y amarillo se transformaron en verde y dorado al instante. Y con esto, la magia de la Carta se liberó, en forma de neblina roja, que prontamente se convirtió en una fina línea, que dividió la explanada en dos, incluyendo el edificio de la biblioteca.
Carrera, asustada por lo que estaba sucediendo, dio media vuelta, y empezó a correr. Pero al llegar al sitio donde se producía el corte de Aro, volvía a aparecer frente a Syaoran, quien lo esperaba con el báculo en mano. Asustada, volvió a dar media vuelta, y salió corriendo, solo para volverse a encontrar frente a Syaoran, quien la esperaba pacientemente. Asustada y confundida, Carrera intentó volver a escapar un par de veces más, pero siempre obtenía el mismo resultado.
-Ya veo –dijo Eriol, quien miraba todo desde un sitio cercano. Utilizaba su enombre sombrero y larga capa, así como el báculo dorado en mano-. Has utilizado el Aro –se dijo en voz alta-. ¿Pero qué piensas hacer con una Carta espantada y descontrolada?
Carrera había vuelto a detenerse delante de Syaoran. No sabía que hacer, ni a donde ir. En su desesperación, finalmente dejó de poseer a la bicicleta, y después de liberarla en forma de neblina, y regresar a su forma de gato-zorro, intentó escapar una vez más. Dio un salto para alejarse de la bicicleta, pero en lo que esta caía al suelo, Syaoran utilizó otra Carta Syaoran.
-¡Viento! –exclamó el chico, con lo que la dama color perla volvió a elevarse en el aire, y esta vez, extendiendo sus ráfagas de viento, atrapó al pequeño animalejo, impidiéndole escapar.
Viento bajó lentamente, y puso a Carrera en los brazos de Syaoran. El pobre intentaba escapar, se retorcía y chillaba, pero el chico no lo soltaba.
-Lo siento –dijo Syaoran en un susurro-. Fui un idiota y la culpa de mis acciones te la llevaste tú. No tengas miedo –le dijo al ver como el zorrito aún chillaba, asustado-. Ya estás a salvo. Tú bien sabes que no te haré daño. ¿Qué te parece si yo dejo de ser un idiota, y tú regresas a tu forma de Carta?
Con estas palabras, Carrera dejó de moverse. Syaoran pudo sentir como su respiración se controlaba, y en ese momento, sintió como el gatito le lamía la mejilla.
-Oye, me haces cosquillas –dijo intentando contener la risa-. ¿Entonces ya estamos?
Carrera soltó un breve maullido, y con esto, Syaoran lo soltó. El zorro se sentó tranquilamente en el suelo, frente al chico, y Syaoran se apuró a sacar la Carta de su bolsillo.
-Vamos, entra –con esto, Carrera dio un salto, y transformándose en neblina, volvió a entrar en su Carta Syaoran, con lo que el chico pudo finalmente respirar tranquilo. Miró a la Carta durante un par de segundos, y luego, la juntó con el resto de las Cartas que tenía ya convertidas en Cartas Syaoran. Se giró lentamente, y pudo ver a Kero y a Sakura, quienes lo estaban esperando.
-Ya entendí, no me digas nada –le dijo a Kero, con la mirada agachada-. No volveré a transformar una Carta Clow hasta que no sea estrictamente necesario. No tiene nada de malo transformarlas poco a poco.
-Hasta que finalmente lo entendiste.
-Lo más probable es que, hasta que termine de transformar todas las Cartas Clow en Cartas Syaoran, el motivo de porqué están sucediendo todos estos acontecimientos extraños, finalmente se revele. ¿No es así, Kero?
-Eso es lo que espero que pase.
-De acuerdo, en se caso será mejor regresar a casa. Te acompañaremos a la tuya, Sakura. ¿Vam…?
-¿Syaoran, te encuentras bien? –Sakura se había apurado a jalarlo del brazo, pero el chico se seguía resbalando, hasta que finalmente, la niña optó por dejarlo sentarse en el piso-. Es increíble, se ha quedado dormido de nuevo.
-Eso es por que cambió un millar de Cartas hoy. Está exhausto. Pero le vendría bien pasar la noche aquí, en el frío, para que aprendiera a no volver a cometer semejante estupidez.
-No digas eso y ayúdame a levantarlo –le dijo Sakura, mientras ella se encontraba ya sujetándolo del brazo.
-Como digas, pero sigo pensando que mi idea es mejor.
Y con esto, ambos levantaron a Syaoran, y emprendieron la caminata de regreso a su casa, mientras Eriol los miraba desde un edificio cercano.
Felíz día de reyes, si es que en su país lo celebran (?). Espero y les hayan regalado aún más cosas, si es que en sus casas tienen esa costumbre (?).
He estado teniendo problemas con la página de , así que no se cuando pueda publicar este capi. Perdón si los tengo esperando todo el día :C, pero espero que el capi sea lo suficientemente bueno para compensar la espera. Como pudieron ver, Tomoyo no apareció en este capi, por lo que no puse un cosplay. Pude haber hecho que Sakura se cosplayara sola, pero no tendría chiste, además de que se supone que iba con Syaoran de emergencia, y no tendría tiempo de cambiarse.
Tampoco bo un momento supermegaromántico entre Syaoran y Sakura, pero eso es porque el chico está que se muere de sueño a cada rato. Cuando se empiece a acostumbrar a esto, el romance avanzará con creces... coff coff noquieroespoilear coff coff.
Total, espero y el capi les guste, les agradezco sus lindos reviews del capi anterior, les agradezco de antemano los reviews de este capi, que espero sean igual de bellos :D! Y espero que su lunes sea genial y su semana muy buena n.n Nos leemos la próxima semana, y sigan bellos :D!
