Sailor Moon, sus personajes ni esta historia me pertenecen; solo estoy traduciéndola. La traducción de los nombres está en mi perfil, por si la necesitan
En el capítulo anterior:
"Hmmm." Scott susurró. Su mirada se desvió a la ventana. Lamentaba pensar que Michelle quedaría decepcionada por el resultado de esta cita, sabía que el corazón de Michael ya tenía dueña.
Tokio – Apartamento de Serena y Seiya
Serena bajo la mirada hacia su barriga y suspiró complacida mientras se ponía sus pijamas de seda blanca. Seiya le había preparado un baño caliente luego que Scott, Talia y Sammy se fueron, y eso era justo lo que necesitaba para relajarse. Levantó un poco la parte de arriba de su pijama, dejándola descansar sobre su vientre.
"Ya falta poco para que estés conmigo, mi pequeña Rini." Susurró mientras pasaba sus largos dedos por encima, sintiendo el leve movimiento de su hija en su interior. "Quieres a tu papi, ¿cierto? Siempre puedo notarlo, para esta hora comienzas a inquietarte hasta que él nos canta tu canción de cuna."
Serena reacomodó su camisón, acarició su vientre una vez mas y salió de la habitación en dirección a la sala. Se detuvo al ver a Seiya, su reflejo visible en las puertas corredizas del balcón, mientras observaba el cielo nocturno. Podía notar que tenía la frente arrugada y sacudió la cabeza tristemente. "Seiya, vas a tener arrugas permanentes y muchas canas si no comienzas a relajarte."
Seiya miró el cristal directamente, hasta los ojos de su esposa. Le picó un ojo antes de voltear a encararla. "Esta hermosa cara nunca tendrá arrugas."
Serena rio y se dirigió al sofá. Tocó el asiento junto a ella y arqueó una ceja mientras miraba a su esposo.
Seiya rio. "Como si pudiera resistirme a la oportunidad de acurrucarme contigo en el sofá, esposa."
Serena esperó a que él tomara asiento para recostarse en sus brazos, dejando su cara sobre la piel de su cuello, suspiró.
"¿Acaso huelo feo esposa?" Seiya preguntó en broma.
"Si, horrible." Serena murmuró contra su cuello.
Sentir su respiración sobre su cuello le causaba cosquillas y lo excitaba al mismo tiempo. Cambió ligeramente de posición en el sofá para apaciguar esa segunda reacción. "Supongo que eso sirve de testimonio de lo maravilloso que soy, si estás dispuesta a acurrucarte conmigo a pesar de oler horrible."
Serena rió y levantó la cabeza para mirar a su esposo. Podía notar la preocupación evidente en sus azules ojos, a pesar que las líneas de su frente se habían suavizado. "Seiya." Susurró mientras levantaba una mano hasta su frente para mover unos mechones de su cara. "Deja de preocuparte. Sólo disfruta este momento."
"Oh, créeme esposa, lo estoy disfrutando." Seiya dijo, tomando la mano de ella en la suya. Llevó sus dedos hasta su boca y se dispuso a besar cada uno de ellos.
Serena tembló levemente ante la reacción que su cuerpo tenía por el más leve roce de sus labios contra su piel. "Seiya." Dijo con poco aliento.
"¿Si?" Susurró él, aún con su mano agarrada y descendiendo sus labios en dirección a la muñeca de ella.
"Estas tratando de distraerme." Le dijo en tono acusatorio.
"No lo suficientemente bien parece." Le dijo él, sus ojos mirándola fijamente.
"Debes creer que todo saldrá bien." Serena dijo tiernamente.
"Creo, con todo mi corazón, que no hay nada que no puedas encarar y vencer, Bombón." Seiya le respondió con el mismo afecto. "Pero, eso no significa que no me preocuparé por tu bienestar y el de nuestra hija, mientras enfrentas y vences lo que viene."
Serena sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas antes sus palabras, ante el amor y la fe que él tenía en ella, porque podía ver todo eso en su profunda mirada azul. "Seiya…" Le susurró, al momento que se levantaba sobre el sofá para presionar sus labios contra los de él. Sintió que su corazón se llenaba con todo su amor cuando él soltó su mano para rodearla con sus brazos y apretarla contra si mismo, profundizando el beso.
Seiya lentamente se separó de su esposa y observó sus ojos azules. "Bombón, te amo."
Serena sonrió y recostó su cabeza de su pecho. "Yo te amo mas."
Seiya rió en voz alta y la envolvió en un abrazo. "Eso no es posible."
En el Centro Comercial
Talia no lograba levantar la mirada de su plato, donde estaba actualmente usando su cuchillo para acribillar un pedazo de carne inocente. Sabía que levantar la mirada significaría ver a Michael coqueteando con Allison, y sabía que no tenia derecho a sentir los celos que estaba sintiendo.
"Um, Talia, ¿Estás bien?" Sammy preguntó inseguro, tratando de no perder el apetito mientras la veía jugar con su comida.
Talia había olvidado por completo que sus demás amigos estaban en la mesa con ellos. Asintió distraídamente, sus mejillas sonrojándose por vergüenza. "Si, creo que estoy algo mareada por la humedad en este lugar lleno de gente. Creo que saldré del restaurante por un minuto."
Sammy se puso de pie. "¿Quieres que vaya contigo?"
Hotaru también se puso de pie, sus ojos violeta llenos de preocupación.
Talia les regaló a Sammy y a Hotaru una sonrisa. "No, por favor, sigan disfrutando su cena, enseguida regreso."
Talia volteó tan rápidamente que no notó las arrugas aparecer en la frente de Michael al verla salir del salón.
Talia caminó entre los ocupantes del restaurante hasta encontrar una puerta que llevaba hacia afuera del centro comercial. Tomó una respiración profunda de fresco aire nocturno. Caminó por un pequeño callejón hacia una silla que lucia bastante limpia. Sospechaba que los empleados la usarían en su tiempo libre. Pasó su mano por el asiento y se sentó. Miro la luna por un minuto y suspiro profundamente.
Cerró los ojos al sentir un profundo dolor en su corazón por ver a Michael con otra chica. "Yo lo alejé de mi, así que me toca vivir con este dolor." Susurró para si misma.
"He querido preguntarte acerca de eso." Una suave voz se escuchó desde la puerta.
Talia abrió los ojos de repente, encontrándose a Michael observándola y sus mejillas se sonrojaron al notar que él había estado escuchándola. ¿Preguntarme el qué?" Susurró mientras desviaba la mirada.
Michael suspiró y se acercó hasta arrodillarse frente a ella. "Preguntarte, ¿Por qué sigues alejándome? ¿Por qué sigues lastimándonos a los dos?" Le preguntó mirándola directamente a sus ojos verdes.
Talia sintió que su corazón latía de repente ante el contacto directo y el cariño que notaba en sus ojos azules. "¿Por qué no me odias?"
"¿Por qué no puedes aceptar que no importa cuanto me odies y me lastimes, nunca podría odiarte?" Michael sonrió levemente mientras una leve brisa soplaba su cabello verde claro, moviendo unos cuantos mechones hacia su cara.
"¡Porque debes odiarme!" Talia exclamó, su voz sonaba desesperada y en tono rogante, incluso a sus propios oídos.
"Mi hermosa Talia." Michael suspiró, mientras levantaba una mano para tomar uno de los mechones que ella había teñido de color rosa entre sus dedos. "¿No crees que hemos aprendido de nuestro pasado?"
Talia sintió que una lágrima salía del borde de sus ojos. "No, obviamente no. Tu hermana casi muere una vez más, en esta vida."
Michael suspiró. "Talia por favor, esta vez no tuvo nada que ver con nosotros dos."
La mirada de Talia se tornó feroz al ponerse de pie y alejarse de él. "Sabes que sí, Michael. Te sentí ahí esa noche, cuando se supone que debías estar con tu hermana. Estabas observándome en la pista, por eso llegaste tarde a donde ella."
Michael la miró tristemente, se puso de de pie y bajó la mirada. "Tal vez algún día entiendas, realmente somos mas fuertes cuando estamos juntos, que por separados."
Talia sacudió la cabeza, convirtiendo su cara en una mascara sin expresión una vez más. "Nunca estaremos juntos de nuevo Michael. No lo permitiré, porque nuestro amor es una fuerza destructiva que causa que todo lo que nos importa se vuelva añicos a nuestro alrededor."
Se dio media vuelta y regresó al restaurante, casi chocando contra Hotaru que justo salía por la misma puerta en ese momento.
"¿Talia?" Hotaru pregunto mientras su amiga pasaba junto a ella. Comenzó a voltearse para seguir a Talia, pero justo en ese momento notó la expresión de tormento en los ojos de Michael. Dudó por un segundo, y luego bajó los pequeños escalones para llegar hasta él. "¿Qué sucedió Michael?"
"Nada nuevo para Talia y para mi." Michael dijo medio gruñendo mientras observaba la luna.
"Tú la amas." Hotaru declaró.
Michael suspiró. "Si, mucho."
"Entonces, ¿Por qué hay tanta distancia entre ustedes dos?" Hotaru preguntó.
"Hace mucho tiempo, algo sucedió porque nosotros dos estábamos juntos y descuidamos nuestras responsabilidades…" La voz de Michael se quebró por un segundo, al recordar las dolorosas imágenes. Respiró profundamente antes de continuar. "Lo que sucedió por nosotros no poder poner nuestro amor en segundo plano frente a nuestras responsabilidades causo que sucedieran cosas horribles, se desato una cadena de eventos que destruyó tantas cosas… lastimó a tantos…"
"Michael, estoy segura que pueden perdonarse el uno al otro, perdonarse ustedes mismos y seguir adelante. Después de todo, sólo son humanos." Hotaru dijo, observándolo preocupada. "No es como si hubiera causado el fin del mundo." Le dijo sonriéndole levemente, tratando de animarlo.
Michael bajó la mirada hacia la joven y la abrazó. "No deberías estar aquí afuera, vamos, seguro Kyle nos esta esperando."
Hotaru estaba por responder cuando Sammy salió por la puerta trasera. Observó los brazos de Michael que aún estaban alrededor de Hotaru y arrugó la frente. "Michael, ¿Qué estas haciendo?"
A Michael no le pasó desapercibida la mirada furiosa del otro chico y tuvo que resistir las ganas que tenía de sonreír ante los obvios celos de su amigo. "Solo abrazaba a Hotaru como agradecimiento por ser tan buena amiga."
"Bueno, pues yo necesito hablar con ella, ¿nos podrías dar un minuto?" Sammy respondió cauteloso.
Michael asintió y regresó al restaurant separándose de Hotaru.
Un silencio sepulcral envolvió el callejón una vez estuvieron solos Sammy y Hotaru.
"¿Por qué querías hablar conmigo?" Hotaru preguntó, nerviosa. Trataba de evitar contacto visual directo con Sammy.
"Necesito pedirte un favor." Sammy dijo encogiéndose de hombros y recostándose de una pared cercana.
"¿Si?" Hotaru dijo cuidadosamente, finalmente dejando que su mirada se posara en la de él.
"Si bueno, esperaba que el próximo viernes después de mi practica de futbol fueras conmigo a comprarles una regalo para el bebe a Serena y Seiya, para la fiesta que mis padres tendrán en dos semanas." Sammy dijo, tratando de sonar casual.
"Seguro, puedo ir contigo pero, ¿no preferirías pedírselo a Talia?" Le preguntó Hotaru.
Sammy arrugó la frente. "Si hubiera preferido ir con Talia le hubiera preguntado a Talia."
Hotaru trago el nudo que se formaba en su garganta al verlo cambiar su posición relajada y acercarse hasta quedar parado justo frente a ella. "De acuerdo, supongo que puedo ir. No tengo mas nada que hacer."
"Que bueno, es una cita." Sammy dijo, picándole un ojo antes de caminar hacia el restaurante.
"No es una cita." Hotaru protestó, pero Sammy ya no la escuchó.
Estudio Musical Bashinto, varias noches mas tarde.
Scott suspiró mientras apagaba los equipos del estudio. Miró los controles y sacudió la cabeza tristemente. Hoy había sido la primera noche como manager de Michael en el estudio, y ya sabía que le esperaba mucho trabajo por delante. Michael no había siquiera levantado un instrumento musical en meses.
"No pierdas la paciencia con el Scott." Michelle le habló desde el asiento que ocupaba.
Scott volteó y le sonrió. "No estoy perdiendo la paciencia, es solo que no puedo creer que él haya abandonado su talento de tal forma por tanto tiempo."
Michelle arqueó las cejas. "Lo dice el hombre que dejo su carrera musical cuando estaba en la cima para dedicarse a manager."
Scott se encogió de hombros y pasó una mano por su pelo rojizo. "Supongo que cuando lo dices así sueno como un completo hipócrita."
Michelle rió entre dientes. "No estoy juzgando Scott." Se puso de pie y movió un poco el brazo que no llevaba en el cabestrillo. "Estoy contenta por como resultaron las cosas, de otra manera mi mejor amiga no estaría por ahí con una sonrisa ridícula en la cara."
Scott rio. "Creo que de una forma u otra yo la habría encontrado."
"¿Oh?" Michelle lo cuestionó, intrigada por ese comentario.
"Si, no me hubiera sentido completo sin ella nunca, hubiera tenido que seguir buscando hasta encontrarla." Dijo, moviendo sus hombros ligeramente como si el comentario fuera un hecho y no algo romántico.
Michelle se quedó en silencio, podía sentir un profundo amor en sus palabras. Se preguntaba a si misma como era posible que Trista compartiera un lazo de amor tan fuerte con un simple mortal. Temía el dolor que le causaría a su amiga ver a Scott envejecer y morir. Tocó suavemente su hombro lastimado mientras consideraba hablar con Amara acerca del asunto mas tarde.
Michael entró a la sala de controles y se quitó la venda que llevaba puesta para mantener su pelo alejado de su cara. "Lo siento Scott."
Scott volteó y miró al joven con decepción en los ojos. "No tienes que disculparte conmigo Michael. Tendrás que disculparte con todas los fans que esperan escuchar tu hermosa música mientras tú insistes en mantenerla oculta por alguna razón."
Michael abrió la boca y la volvió a cerrar, apretando sus labios. Estaba a punto de responder que Scott debía entender perfectamente bien porque su corazón no estaba en música, cuando recordó que su hermana estaba presente. "Lo haré mejor."
"Que bueno." Scott dijo con una sonrisa. "Michael, imagino que podrás escoltar a tu adorable hermana a casa esta noche."
Michael asintió al notar la sutil mirada de Scott, sabiendo que lo debía tomar como una advertencia por la delicada condición de Michelle ante cualquier ataque de los temibles gemelos. "Si, tengo tareas así que iremos directo a casa."
"Bien." Scott se acercó a Michelle y la abrazó suavemente. "Dale eso a Trista de parte mía." Le dijo picándole un ojo.
Michelle rio. "Lo haré."
Scott los observo marcharse y terminó de apagar los equipos. Apagó las luces y caminó por el pasillo pobremente iluminado hasta las escaleras. En las escaleras, al estar a solas, cambio de Scott Hiro a Solar Guardian Pyrios. Rápidamente llego a la puerta del techo y salió. Arrugó la frente ante el cielo nublado, odiaba cuando la luna y las estrellas no estaban visibles.
"Odio no poder ver la luna." Se escuchó una suave voz desde la izquierda de Pyrios, dando volumen a sus pensamientos internos.
"¿Todos están a salvo?" Pyrios preguntó volteando hacia Pax, que estaba recostada del sistema de ventilación del edificio.
"Todos están en sus casas, excepto Amy que aun está donde Taiki." Pax respondió, parándose derecha.
"Entonces, ¿Por qué estas aquí?" Pyrios preguntó.
"Porque no están solos, los dos gatos guardianes están con ellos." Pax respondió.
"Pax, por mas que Luna y Artemis quieran proteger a las scouts, no son suficiente contra Basil y Dill." Pyrios le regañó.
"Eso ya lo sé, solo los dejé para venir a preguntarte como quieres manejar la reunión que van a tener ellas." Pax respondió, irritada por el tono de voz de su mentor.
"¿Sobre qué es la reunión?" Pyrios preguntó intrigado. Sabía que Pax nunca dejaría a ninguna de las scouts desprotegidas sin una buena razón.
"Como localizarnos. Quieren reunirse con nosotros y coordinar como proteger a la princesa." Pax dijo, mientras jugaba con uno de sus sais dorados.
"Vaya. Entonces vayamos. Tal vez ya sea hora de reunirnos con Artemis y Luna." Pyrios respondió sonriendo debajo de su capucha. Le alegraba que finalmente hubiera interés de cooperación entre las scouts y los guardians, porque sin eso fracasarían en esta vida justo como lo hicieron la última vez que Malice y sus seguidores trataron de invadir.
Ratone Estates.
Michael dejó sus libros sobre su escritorio y se dejó caer sobre la silla. Miró fijamente la pared hasta sentir que alguien tocaba a su puerta. "Adelante." Murmuró.
Michelle abrió la puerta y vio la mirada melancólica de su hermano. "Michael, ¿Qué te tiene tan preocupado que no puedes escribir ni interpretar tu música bien? Sé que eres un adolescente, pero le estas dando una nuevo significado al termino temperamental."
Michael suspiró y señaló hacia su cama, indicándole a su hermana que tomara asiento. "Michelle, ¿Cómo te sentirías tú si Amara te dijera que ya no te va a amar?"
Michelle se sorprendió ligeramente. Su hermano nunca había hablado directamente sobre su relación sentimental con Amara. "Bueno hermanito, no creo que si en verdad amas a alguien puedas decidir dejar de hacerlo, no tienes elección si es amor verdadero. Puedes escoger alejarte y no ceder a tus sentimientos, pero aun estarías amando."
Michael suspiró y bajó la cabeza hasta sus manos. Michelle se rodó un poco en la cama, acercándose a él, y halo un poco su cabello verde pálido. "Hermanito por favor dime, ¿Por qué me preguntas eso?"
Él levantó la cabeza. "Mi música siempre ha salido de mi corazón, cuando era niño amaba cosas simples y la música era simple. Ahora todo es tan complicado."
"Ella debe ser muy especial para afectarte así. ¿Está en Europa?" Michelle le preguntó tiernamente.
Michael se debatía a si mismo si debía responderle honestamente o no, cuando sonó su teléfono celular. "Debo contestar esta llamada." Dijo al tomar el aparato de su escritorio
Michelle asintió y se puso de pie. "De acuerdo hermanito, te escapas de mi interrogatorio por ahora." Lo despeinó un poco y se dirigió hacia la puerta.
Michael esperó que ella saliera antes de contestar. "¿Si?"
Escuchó por unos minutos. "Todas están a salvo en casa, nos vemos en poco tiempo."
Cerró la llamada y se dirigió a la puerta. La abrió cuidadosamente y miró hacia el pasillo. Se veía un poco de luz proveniente de la habitación de Amara y Michelle y se escuchaban risitas. Sabía que ya no saldrían por el resto de la noche. Del otro lado del pasillo, la habitación de Hotaru estaba apagada y se escuchaba la ducha en la habitación de Trista.
Regresó a su habitación y cerró la puerta. Tomó las almohadas de su cama y las metió debajo de las sabanas. Se rió de si mismo, como si su hermana, la sailor scout, se fuera a dejar engañar tan fácil, en caso que decidiera chequearlo en la noche. Pero el gesto lo hacía sentir como un adolescente normal escapando en la noche y no como un Solar Guardian que ha sido llamado a una reunión.
Michael chasqueó sus dedos y cerró los ojos al sentirse envuelto por los ropajes rojos de guardian hasta quedar vestido.
Afuera del edificio de Taiki.
Luna bostezó mientras seguía a Artemis a través de las puertas giratorias del edificio donde vivía Taiki.
Artemis rió entre dientes al voltear a verla. "Sólo tenemos que cruzar la calle y rezar porque alguien vaya a tomar el elevador para no tener que subir las escaleras hasta arriba."
Luna suspiró y arrugo la nariz. "¿Cuándo se hizo tan tarde?"
"Bueno, estábamos muy entretenidos analizando cosas con Amy y Taiki." Artemis dijo, sentado en el borde del paseo, miraba el trafico pasar.
Luna tomó asiento e imitó su posición. "Y, aún después de todo ese tiempo, no tenemos ninguna solución para atraer a los guardians."
Artemis asintió tristemente. "Si, la única idea mencionada hoy que tal vez funcionaria es usar a una de las scouts o a la princesa como carnada, pero jamás arriesgaríamos la seguridad de una de las chicas."
"Mira hermano. En lugar de dos ratones en la trampa, cayeron dos gatitos." Se escuchó una fría voz detrás de los dos felinos.
Artemis y Luna voltearon encontrándose de frente con Basil y Dill, sus caras enmascaradas observándoos sonrientes.
Luna arqueó la espalda y maulló de forma amenazadora. Artemis gruñó desde lo más profundo de su garganta. Miró hacia atrás, la calle aún estaba llena de vehículos a toda velocidad.
"Veo lo que estas pensando gatito." Dill dijo, moviendo un dedo frente a Artemis. "Pero como verás, no tienen escapatoria."
Luna maulló en tono agudo al lanzarse sobre Basil con sus garras afuera. Nunca llegó hasta Basil, Dill la capturó con uno de sus Tentaculos Venenosos y la lanzó sobre la pared del edificio. Chocó contra la pared de concreto y cayó al suelo inconsciente.
Artemis gruñó y saltó para evadir otro de los ataques de Dill, pero se encontró a si mismo volando por los aires hacia el trafico cuando el Resplandor de Hojas de Basil le dio justo en el pecho. Estaba a punto de golpear contra el cristal de un vehículo, pero el impacto nunca ocurrió. Se vio una fugaz imagen roja y de repente estaba a salvo en unos fuertes brazos.
"Vaya, vaya, debimos tener razón al pensar que estos gatitos eran importantes si Pyrios viene a salvar a uno de ellos en persona." Dill dijo, inclinándose un poco para recoger a una Luna inconsciente.
"Suelten ese gato." Pyrios ordenó, la ira notoria en su voz hubiese hecho temblar a cualquier otro.
Basil no se inmutó, solo rio entre dientes. "No lo creo. El que lo encuentra se queda con él, y nosotros encontramos a esta pequeña gatita abandonada."
"Creo que deberíamos disecarla." Dill dijo, metiendo a Luna en una bolsa verde.
"Otra magnifica idea hermano, siempre quise uno." Basil respondió, riendo.
"La dejaras ir." Pax dijo, cayendo sobre el paseo, a la derecha de los hermanos y de Pyrios.
"Ustedes dos están cayendo a un nivel aún mas bajo, atacando animales inocentes." Proteus dijo, desde el lado opuesto de Pax.
"Bueno hermano, no me gustan estos números." Basil murmuró.
"Si, además ya es muy tarde para estar contando." Dill estuvo de acuerdo.
"Entonces llevemos a nuestra nueva mascota a casa." Basil dijo, sonriéndole a los Guardians.
"Díganle a la Princesa de la Luna, que si quiere recuperar a su adorada mascota, que venga al medio del parque sola, mañana por la noche." Dill declaró, justo antes de desaparecer junto a su hermano.
"¡No!" Pax gritó, saltado con los brazos extendidos en dirección a la bolsa donde se encontraba Luna. Grito de frustración al cerrar sus puños vacios.
Artemis se quejó y saltó hacia el paseo, tocando con una pata el lugar donde había estado Luna.
Pyrios se arrodillo. "Artemis, este no es el momento de pretender, sabemos que puedes hablar y te entendemos perfectamente."
Artemis levanto sus ojos verdes y suspiro. "¿Ahora que hacemos?"
"Necesitamos que vayas a casa, diles a la Princesa Serena y al Principe Seiya que los veré en el balcón en cinco minutos. Diles que no salgan, sólo que abran la puerta." La voz de Pyrios sonaba llena de urgencia mientras le daba instrucciones a Artemis.
Artemis asintió y volteó, arrugando la frente al ver que el tráfico finalmente se detenía ante la luz roja. Corrió hasta el otro lado de la calle y entró al edificio de apartamentos.
Pyrios volteo hacia los otros dos Guardians. "Rápido, ustedes dos revisen toda el área, tomen sus posiciones en los techos laterales. Yo me reuniré con el príncipe y la princesa sólo."
Ambos asintieron y se dirigieron a sus posiciones para asegurarse de la protección de la familia real.
Pyrios maldijo al notar que el pasajero de un taxi cercano lo miraba fijamente. "Fiesta de disfraces." Le gritó antes de doblar la esquina corriendo para alejarse de su espectador.
En el apartamento de Serena y Seiya.
Seiya bostezó y apago la luz de la sala. Había estado trabajando en una nueva canción y se le pasó la hora. Estaba a punto de ir a su habitación junto a Serena cuando escucho la puerta de gato abrirse con su sonido característico. Volteó y se sorprendió de ver a un Artemis sin aliento que saltó hacia sus brazos. Lo atrapó en el aire.
"¿Artemis?" Seiya preguntó alarmado.
"Es… Luna." Artemis entre respiraciones.
"¿Qué paso con Luna?" Seiya preguntó, llevando a Artemis a la cocina y sirviéndole un poco de agua. Colocó al gato sobre la mesa de la cocina junto al plato con agua.
"Dill y Basil estaban esperando fuera del edificio de Taiki." Artemis dijo tristemente. "Se la llevaron, pero los Guardians lograron evitar que me llevaran a mi también."
"¡No!" Serena exclamó horrorizada desde la puerta de la cocina. Sacudió la cabeza, sus ojos azules le rogaban a Artemis que le dijera que eso no era cierto.
"Lo siento Princesa." Artemis dijo, sacudiendo la cabeza tristemente. "No pude protegerla."
Serena sintió que sus rodillas perdían fuerzas al pensar que su preciada amiga estaba en manos de los malvados gemelos.
Seiya estaba a su lado un segundo después, con sus brazos alrededor de ella. "Tranquila Bombón."
Artemis arrugó la frente, el estrés no era bueno para Serena ni para Rini. Rápidamente tomó unos cuantos sorbos de agua para reunir energía antes de contarles sobre la reunión con los Solar Guardians. Al levantar la cabeza, se encontró con dos pares de ojos azules mirándolo expectantes. "Seiya, Serena, los Guardians han pedido reunirse con ustedes en unos minutos. Guardian Pyrios pidió que solo abrieran la puerta del balcón pero que no salieran, en caso que Dill y Basil estuvieran cerca."
Seiya asintió y se acerco para mirar hacia el balcón, cuando se aseguró que el Guardian no había llegado aun, regresó a donde su esposa que aún estaba temblorosa. Entrelazó sus dedos con los de ella. "Serena, te juro que recuperaremos a Luna."
Serena asintió y observó a Artemis tocar la mesa nerviosamente. "Artemis, ¿que más dijeron los gemelos?"
Artemis suspiró. "Quieren que te encuentres con ellos en el parque mañana en la noche a solas, si quieres recuperar a Luna."
"¡Absolutamente no!" Seiya exclamó.
"Seiya, si eso es lo que toma para recuperar a Luna." Serena discutió.
Seiya abrió la boca para responder pero se vio un destello rojo en el balcón alertándolos sobre la llegada de un Guardian. Seiya se acercó y abrió la puerta. "¿Guardian Pyrios?"
Pyrios hizo una reverencia. "Si mi Principe, soy yo Pyrios, su leal Solar Guardian."
Seiya asintió, pero cualquier cosa que pensaba añadir fue interrumpida al ver a Serena marchar hacia el balcón. "Bombón, ¡regresa de inmediato!"
"¡Princesa, no debe estar afuera, es peligroso!" Pyrios exclamó parándose derecho, y sujeto fuertemente su báculo dorado preparándose para cualquier posible ataque.
Serena bajó la cabeza pero no regresó adentro. Apretó su mano derecha formando un puño y lo coloco sobre su pecho. "Estos hermanos han lastimado a mis amigos una y otra vez, cada vez sus ataques llegan mas cerca de matar a los que amo. Ahora, se han llevado a mi amada Luna, mi consejera y mentora, mi amiga."
Serena levantó la cabeza, la intensidad en su mirada tan fuerte que Pyrios dio una paso hacia atrás al mismo tiempo que un brillo dorado la envolvía por completo. Apasionadamente proclamó. "Yo no me esconderé de Basil ni de Dill ni de ningún otro que lastime aquellos a quienes amo. Yo soy Sailor Moon, Princesa de la Luna, protectora de este planeta y de toda vida inocente en él. Nunca huiré de los peligros que lo amenazan."
"Mi Princesa." Pyrios susurró, antes de bajar la cabeza. "Perdóneme."
Serena sonrió y movió su cabeza hacia la figura encapuchada. "Si Dill y Basil quieren enfrentarme, entonces me enfrentare a ellos."
"No lo harás sola Bombón." Seiya protestó, saliendo al balcón y parándose junto a su esposa.
Los ojos de Serena brillaban intensamente al dirigirse a su esposo. "Seiya, no arriesgaremos la vida de Luna. Me enfrentaré a los gemelos mañana, y de una forma u otra Dill y Basil nunca mas amenazaran a mis amigos, nunca mas."
Seiya vio la mirada de ella y sonrió al verla radiante. "Eres imposible."
Serena sonrió cuando notó que su esposo no estaba discutiendo con ella por que creía en ella. "Aprendí del mejor."
"Mis príncipes, debo decirles que esa es una horrible idea." Pyrios interrumpió.
"Pyrios, un día de estos, te reunirás conmigo y me revelarás todo lo que ansío saber acerca de mi vida pasada como el Príncipe Hyperion." Seiya levantó la mano para callar a Pyrios que intentaba responder. "Sin embargo, hoy no es ese día. Esta noche, mi esposa necesita descansar para mañana, tiene a dos pestes idénticas que eliminar."
Serena movió su cabeza frente a Pyrios y tomó la mano que Seiya le ofrecía para regresar a la casa.
"Ambos han madurado tanto en estos últimos meses." Artemis susurró, al verlos regresar al interior del apartamento.
Pyrios asintió. "Desafortunadamente Artemis, viejo amigo, esa madurez es solo una pequeña parte de lo mucho que deben madurar antes de estar verdaderamente preparados para proteger a este mundo y todo o que aman."
"¿Viejo amigo?" Artemis cuestionó, pero al voltearse, Pyrios se había marchado.
Preparatoria Crossroads, a la mañana siguiente.
"Amy, ¿estás segura?" Raye cuestionó, mientras sus ojos violetas supervisaban las caras de los demás estudiantes que se dirigían a las puertas de la preparatoria, en busca de alguien que intentara escuchar su conversación.
"Sé lo que vi." Amy dijo segura de si misma, sus ojos azules tenían ojeras por las pocas horas de sueño que había conseguido anoche. "Serena y Seiya estaban parados en su balcón hablando con un Solar Guardian."
Raye miró de repente a su amiga y suspiró. "No quise decir que estabas mintiendo ni nada. Sólo me sorprende que Serena no nos haya llamado a ninguna."
Molly asintió, moviendo ligeramente su cabello rojizo que ahora estaba un poco mas largo y llegaba justo debajo de sus hombros. "Y, ¿de qué creen que hayan estado hablando?"
Amy se encogió de hombros. "Llamé al apartamento de ellos y Seiya respondió, dijo que Serena estaba dormida y que hablaría con nosotros hoy después de clases."
"Entonces, ¿hoy no vendrá a clases?" Lita preguntó preocupada.
"¿Quién no vendrá a clases hoy?" Se escuchó una alegre voz a sus espaldas.
Las cuatro chicas voltearon para encontrarse con una Serena sonriente. Sus miradas voltearon al ver a Taiki y Seiya caminando detrás de ella, seguidos de Michelle y Amara.
"Serena, ¿Qué pasó anoche?" Amy preguntó, mirando a Serena como si la princesa fuera alguno de sus experimentos.
¿Y por qué están Michelle y Amara aquí?" Raye preguntó sospechando algo.
Amara resopló. "Porque ustedes ineptas corrieron a encontrarse unas con otras y olvidaron encontrarse con Serena."
Michelle rió ante la irritación de Amara. "Seiya nos llamó para que los encontráramos. Amara sólo esta malhumorada porque no ha desayunado aún."
Lita y Molly bajaron la cabeza en culpa, hoy era turno de ellas de encontrarse con Serena.
Serena sacudió una mano sin importancia. "No se sientan culpables chicas, sé bien que Amy las llamó esta mañana con un chisme calentito."
Lita y Molly levantaron la cabeza sorprendidas.
"Taiki nos lo dijo." Seiya dijo, riendo ante la sorpresa de las chicas.
Lita tocó su frente, ruborizada. "Claro, no es como si Serena de repente hubiese desarrollado habilidades psíquicas."
"Preciosa, nos vemos en el templo en la tarde." Amara le dijo a Serena, antes de voltear para marcharse sin siquiera mirar a las inner scouts.
Michelle les sonrió como disculpa antes de seguirla.
"Raye, llegarás tarde a clases." Serena dijo, señalando a su amiga con un dedo.
"No voy para ningún lado hasta que nos digas que fue lo que pasó anoche." Raye declaro, cruzándose de brazos y mirando fijamente a Serena.
Serena se encogió de hombros y siguió sonriendo ampliamente. "Bueno, entonces te quedaras parada ahí por mucho tiempo porque no diré nada hasta después de clases."
Cuando Serena volteó para entrar a la escuela, Raye gruñó e intentó agarrarla por el brazo, pero nunca la alcanzó. Miró su muñeca, donde unos fuertes dedos masculinos la apretaban. Levantó la mirada para encontrarse con los enfadados ojos azules de Seiya.
"No creo que fuera tu intención agarrar a mi esposa, embarazada, con esa ira." Seiya le dijo fríamente.
Raye aguantó la respiración y tartamudeó al responder. "Por supuesto… que no… Seiya."
"Que bueno." Dijo él con un movimiento de la cabeza, soltándola. "Su princesa ha expresado cuando les dará las respuestas que buscan, deberían respetar su decisión."
Raye observó anonadada mientras Seiya se acercaba a Serena a unos metros de distancia y colocaba una mano en su espalda. Raye tragó el nudo que sentía en la garganta. "Nunca había visto a Seiya así."
"¿Te lastimó?" Lita preguntó, sus ojos examinaban el brazo de Raye en busca de alguna marca.
Raye sacudió la cabeza. "No, sus dedos apenas si me tocaron. Pero, la mirada en sus ojos cuando creyó que yo lastimaría a Serena al agarrarla, fue tan fría que me sentí helada. Sentí de repente como si tódo el calor del mundo desapareciera."
Taiki arrugó la frente ante el comentario de Raye. "Él nunca te lastimaría Raye, eres su amiga. Pero creo que está algo estresado con el embarazo riesgoso de Serena y estos dos hermanos. Honestamente creo que sus instintos le ganan a su sentido común cuando se trata de proteger a Serena."
Raye asintió estando de acuerdo y se preguntó a si misma y tal vez pudo presenciar un poco del poder que yacía dentro de Seiya, el poder del Príncipe del Sol, Príncipe Hyperion. Esperaba tener razón, porque si proteger a Serena podía desatar ese poder, entonces estaba segura que no había ningún enemigo que Serena y Seiya no pudieran vencer juntos.
Amy se acercó a Taiki y levantó la mirada hacia sus ojos violeta. "¿Sabes que pasó anoche?"
Taiki sacudió la cabeza y le sonrió a su novia tristemente, tomando una de sus manos entre las de él. "Él no quiso contradecir la voluntad de Serena de contarnos a todos juntos."
Las cuatro chicas suspiraron juntas.
Raye levanto la cabeza de repente, su largo cabello negro golpeando a Molly y a Lita en la cara. "Llegare tarde, ¡tendré que correr hasta la escuela!"
Lita, Amy y Molly todas rieron al ver a Raye salir corriendo como loca, mientras Taiki se quedo sorprendido de lo rápido que la joven podía correr.
Secundaria Crossroads
Hotaru acomodó un mecho de su oscuro pelo detrás de su oreja mientras caminaba hacia su casillero. Este día parecía no tener fin. Mama Trista le había susurrado al oído durante el almuerzo que tendrían reunión de scouts después de clases. Podía notar por la preocupación en la voz de su madre adoptiva que esto no sería una simple reunión como cualquier otra, algo estaba mal.
Para sumarle más a su estrés, Kyle apenas le había hablado durante toda la semana. Cuando salieron del restaurante el sábado pasado, le había contado sobre su conversación con Sammy. Él se había enfadado y le dijo que no debía ir, cuando ella protestó y lo llamó irracional, él se enfureció y se marchó dejándola sola en el paseo. Raye, Lita y Molly que aún la estaban siguiendo, inmediatamente se acercaron a reconfortarla. Raye y Lita ambas se habían ofrecido a golpearlo si eso la haría sentir mejor, y después de continuar ignorándola durante toda la semana, la idea le estaba comenzando a parecer mucho mas buena.
Suspiró cuando vio a Kyle cerca de su casillero. Esperaba que él no quisiera discutir nuevamente. "Hola." Le dijo suavemente, mirando al suelo.
Kyle suspiró y colocó su mano debajo de la barbilla de Hotaru. "Lo siento, he sido un tonto."
Hotaru no se resistió cuando él le levanto la barbilla para mirarla a los ojos. Le sonrió tristemente. "Si, lo eres."
"Sólo he estado estúpidamente celoso." Agregó él en tono culpable. "Pero hoy, pude ver la tensión que tenías y la tristeza de tu mirada. No soporto verte triste."
Hotaru notó la sinceridad de sus palabras y rió entre dientes. "Has sido un enorme tonto, pero te perdono."
Kyle dejó caer su mano de la barbilla de ella y tomó su mano. La llevó hasta sus labios. "Sé que tienes planes después de clases hoy y mañana, pero tal vez el sábado en la noche podríamos salir solos tú y yo esta vez."
Hotaru asintió. "Eso me gustaría mucho."
"Bien." Kyle dijo antes de dejar un beso lento sobre sus labios. "Te llamaré mas tarde en la noche." Le dijo mientras se alejaba, dándole un último apretón a su mano.
"Parece que por fin se están llevando bien ustedes dos." Sammy dijo desde detrás de ella, tomándola por sorpresa.
Ella volteó y notó una mirada extraña en sus ojos. "Si, ya nos reconciliamos."
Sammy la observó mientras acomodaba sus libros dentro del casillero. "No fue mi intención causarte problemas al pedir que me acompañaras mañana por la noche."
Hotaru no lo miró al responder, mientras tomaba los demás libros. "Lo sé. No creo que Kyle entienda que simplemente no te sientes atraído hacia mi de esa forma."
Sammy se cruzó de brazos. "¿Quién dice que no me siento atraído hacia ti?"
Hotaru suspiró y levantó la mirada, se sintió la boca seca al no ver rastro evidente de burla en la mirada del chico, le estaba haciendo una pregunta en serio. "Porque…" Tartamudeo. "Me has conocido por mas tiempo del que tengo junto a Kyle, si sintieras algo por mi hubieras dicho algo o me hubieras invitado a salir pero, hasta que Kyle apareció, apenas me notabas."
Sammy arrugo la frente. "Eso no es cierto. Yo…"
Hotaru lo interrumpió. "Sabes Sammy, a veces pienso que te gusta jugar con las emociones de las personas. Creo que te place molestar a mi novio y que esa es la razón por la que me pediste que fuera contigo mañana."
Sammy descruzó sus brazos y apretó las manos a ambos lados de su cuerpo, conteniendo así las ganas que tenia de agarrar a la chica frente a él y sacudirla. "Mañana por la noche, cuando te pase a buscar, te diré la razón por la que te pedí que me acompañaras."
Después de decir esto se marcho antes que Hotaru pudiera decir nada más.
En el templo de la familia de Raye
Los dedos de Raye se movían rápidamente entre las hebras de su largo cabello, mientras lo sujetaba con un gancho. Se miro rápidamente en el espejo del baño antes de salir en dirección a la cocina. Se sorprendió al entrar y encontrar a su novio recargado sobre el mostrador. Sus labios inclinados hacia abajo, su mirada estaba llena de tristeza mientras observaba el techo, sin darse cuenta de la presencia de ella.
"¿Chad?" Raye preguntó, insegura.
Chad bajó la cabeza, mirando con sus ojos verde oscuro a la chica que amaba. "Lo siento Raye. Estoy algo distraído."
Raye se acercó hasta estar frente a él. Su mente ya estaba de por si llena de preocupaciones por Serena, pero podía notar que Chad estaba sufriendo por algún mal interno. Raye soportaba cargar con muchas cosas, pero ver a los que amaba sufrir no era una de ellas. Suavemente tomó una de sus manos entre las suyas. "Dime lo que sucede. Tal vez pueda ayudarte."
Chad bajó la mirada en dirección a sus manos unidas. Le dio un leve apretón mientras dejaba salir el aliento que había sostenido. "Recibí noticias que esta noche mi abuela ha caído muy enferma."
Raye sintió que su corazón se rompía al escuchar el dolor en su voz. Colocó su mano libre sobre el pecho de él. "Lo siento tanto. ¿Hay algo que pueda hacer?"
"Dejare Tokio esta noche para ir a Kioto. Ven conmigo por favor. Ven a conocerla antes que ya no esté mas con nosotros." Le susurro él, rogándole con la mirada.
Antes que Raye pudiera responder, Lita, Molly y Amy entraron a la cocina.
"Chad, hay algunas cosas que le prometí a mis amigas que haríamos. ¿A que hora parte tu tren hacia Kioto?" Raye le preguntó.
"Tomaré el último tren de la noche porque aún tengo cosas que resolver de la escuela y con mi manager, por si el viaje se alarga." Chad respondió tristemente.
Raye asintió. "Te prometo, estaré en ese tren."
Él asintió y levantó la mano de ella hasta sus labios. Cuando se dispuso a alejarse, Raye usó la mano que aún tenía sobre el pecho de él para sujetarlo por el uniforme de la preparatoria y halarlo hacia ella nuevamente. Parándose de puntillas, presionó sus labios ferozmente contra los de él.
Alejándose lentamente, le susurró. "Te amo."
Él asintió. "Lo sé."
Las tres amigas de Raye observaron como Chad se alejaba de la cocina, sin dedicarles mas que una mirada.
"¿Raye?" Lita cuestionó, dudosa.
"La familia de Chad esta pasando por algo, y necesito estar ahí con él. Sin embargo, mi principal obligación y responsabilidad son con Serena. Ustedes tres no le dirán que pasa nada mas." Raye dijo seriamente, sus ojos violeta mirándolas fijamente.
Las tres chicas asintieron sin decir una palabra. Cada una de ellas entendía lo que Raye estaba sintiendo, al estar en el medio entre su amor por un hombre y su amor y devoción por su princesa.
"Que serias lucen todas." Serena dijo, entrando a la cocina.
Las cuatro inner scouts miraron la brillante sonrisa de su princesa, que disimulaba la preocupación que todas sabían ella les estaba ocultando.
"Todas lucen así, Preciosa, porque te reuniste con un Solar Guardian anoche y nosotras no sabemos por que." Amara dijo, parándose detrás de Serena, seguida de Michelle, Trista y Hotaru.
"Les diré a todas, pero primero, ¿podrías darme algo de te Raye? Estoy algo cansada por la larga caminata hasta aquí." Serena dijo, aun sonriendo.
Raye abrió la boca para hacer un comentario sarcástico, pero cuando su mirada se dirigió a la mano derecha de Serena que descansaba sobre su vientre agrandado, cerró la boca sin decir nada. Solamente asintió y volteó hacia los estantes para tomar las tazas. Sintió una mano en su hombro y volteó para ver a Molly sonriéndole. Al sentir otra mano en su otro hombro, se encontró con Amy alentándola con un movimiento de su cabeza.
"Serena, chicas, nosotras ayudaremos a Raye con el te. ¿Por qué no nos esperan en el dojo?" Lita dijo, no sin antes picarle un ojo a Raye mientras le sonreía a sus demás amigas.
Serena miró a sus cuatro mejores amigas y entrecerró los ojos. "Les preguntaría que esta ocurriendo, pero como sé que no me dirán nada, me ahorraré las palabras."
"Que bueno." Raye declaró.
"Por ahora." Serena dijo, mientras volteaba y salía de la cocina, apretando cariñosamente el hombro de Hotaru al pasar junto a ella.
Las cuatro inner scout se dieron prisa en preparar el te y seleccionar alguna merienda para todas. Salieron al dojo y vieron a Serena sentada en un cojín frente a las cuatro outer scouts, que estaban con las piernas cruzadas observando a Serena.
"Tengo un mal presentimiento acerca de todo esto." Molly murmuró.
Lita asintió estando de acuerdo.
Raye entró al dojo y colocó la bandeja de te y comida entre Serena y las outer. Se arrodilló y comenzó a servir el te a sus amigas. "Lita, Molly, Amy, por favor tomen asiento." Raye les dijo, su cuerpo completamente tenso.
Amy se sentó junto a Raye mientras Lita y Molly tomaron sus lugares frente a ellas.
Raye tomo la ultima taza de te para si misma. "Esta bien Serena, ya hemos esperado suficiente."
"Lo sé y me temo que debo pedirles excusas porque la primera parte de la historia no es mía para contar, así que tendremos que esperar unos minutos mas." Serena dijo, mientras alcanzaba uno de los entremeses de la mesa.
"Serena, estoy harta de esperar." Raye le gritó.
"Entonces no te haré esperar mas tiempo." Artemis dijo suavemente mientras entraba al dojo seguido de Taiki y de Seiya, que aún estaba en su uniforme de futbol.
Del otro lado de la ciudad.
Luna gruñó y aruñó los dedos de Basil, que estaba tratando de agarrarle los bigotes a través de las barras de la jaula.
"Eres bastante feroz, ¿no es así Negrita?" Basil dijo, riendo.
Tal vez deberíamos cocinarla y comérnosla." Dill sugirió mientras examinaba su mascara con forma de hoja que se había quitado.
Basil sacudió la cabeza y haló la cola de Luna por entre las barras de la jaula. "No tiene suficiente carne ni para una ensalada pequeña."
"Si, tienes razón hermano. Uno pensaría que la Princesa de la Luna podría costear una mascota mejor alimentada." Dill dijo, sacudiendo la cabeza.
"O al menos comprarle mas comida para hacerla un poco mas gordita." Basil dijo, mientras trataba de pellizcar a Luna por las costillas.
Luna gruñó y se lanzo contra la pared de la jaula y maulló satisfecha al lograr aruñar los dedos de Basil.
"Estúpida rata desnutrida." Basil gritó.
"Vencido por un gato, has caído aún mas bajo Basil." Ginger dijo entre risas mientras entraba a la habitación, sus tacones altos resonando en el suelo de madera. Les sonrió a los gemelos con desdén y sacudió su cabello castaño claro mientras se agachaba para mirar a la jaula de Luna.
"Ella es muy valiosa para la Princesa de la Luna." Basil comentó, mirando fijamente a la mujer a penas mayor que él.
"Así que, usan al gato para atrapar a la Princesa." Ginger dijo, elevando una ceja al mirar a los hermanos.
Dill asintió. "Hemos emitido un ultimato a la portadora de Cristal Imperial de Plata, venga sola o la gata muere."
"Pobre gatita, morirás de todas formas, estos dos ni tienen compasión ni dejan sobrevivientes. Ginger le susurró a Luna.
Luna se recostó sobre sus patas traseras, y trató con todas sus fuerzas de mirar mal a la mujer.
"Tienes un espíritu fuerte gatita." Ginger dijo, sonriendo tristemente.
Luna dobló ambas orejas hacia atrás, y trató de hacerle un agujero en la frente a Ginger con sus ojos rojos.
Ginger rió y volteó hacia los gemelos. "Les pediría que perdonen a este magnifico animal, pero se que 'compasión' no es una palabra de su vocabulario."
Dill fingió bostezar. "Lo siento Ginger, ¿aún sigues ahí?"
Los labios de Ginger se curvaron en una sonrisa. "Búrlate todo lo que quieras Dill, si fallan esta noche, morirán, Lord Malice ya dio la orden."
Dill la miró fingiendo aburrimiento. "Bueno, esta noche, cuando mi hermano y yo le entreguemos a Lord Malice el Cristal Imperial de Plata y nos convirtamos en sus soldados numero uno y dos, tu besarás mis pies y el suelo que piso como mi subordinada que serás, Ginger."
Ginger rió con fingida gracia. "Estás mucho mas delirante de lo que originalmente pensé."
"Si yo estuviera delirante, créeme, tú no serías parte de mi fantasía." Dill respondió, sonriéndole.
Ginger gruñó, pero antes de poder responder, el General Kulno entró a la habitación interrumpiendo su guerrilla verbal. "Suficiente. Gastas tu energía insultando a Ginger cuando deberías estar meditando, Dill. No olviden, la heredera al Reino de la Luna ya venció a Thyme y a Rosemary."
"Lo sabemos." Basil dijo, finalmente rompiendo el silencio que había guardado.
"Tal vez, pero no le estás haciendo caso, lo noto en tu voz Basil. Recuerden que esta noche ustedes dos se enfrentaran a la guerrera que venció a Lord Chaos por sí sola." El General Kulno respondió, mirando seriamente a Basil y Dill.
Los dos gemelos asintieron ante su general.
Ginger sacudió la cabeza. "Buena suerte a los dos, en realidad espero que lo logren, aunque sea sólo porque de vez en cuando son graciosos."
Dill le sacó la lengua mientras la mujer desaparecía.
"Buena suerte camaradas." El General Kulno les dijo, justo antes de desaparecer también.
Basil caminó hacia la ventana y observó el sol poniente. "Pronto hermano."
Dill caminó hacia la jaula de Luna. "Si, muy pronto hermano, este gato será el queso que sirva de carnada para atraer a la ratona lunar hacia su muerte."
N/A: hola chicas, se que he estado desaparecida últimamente, pero estuve leyendo un poco de los fics que me gustan, incluyendo Hermosa Mentira de Ashamed, y decidi que tenia que terminar este capitulo que solo esperaba la ultima escena y ser corregido, asi que me dedique a un par de horas frente a la pc para poder terminarla y subirla, y aquí lo tienen.
… el próximo capitulo verán la tan esperada batalla con los gemelos, y tendrán una pequeña sorpresita :D
… una aclaración, una lectora anónima dejo comentario expresando que le gustaba la historia pero que no estaba de acuerdo en que fuera Serena/Seiya en lugar de Serena/Darien… linda: esta dentro de la categoría Serena/Seiya, se sabia desde un principio que seria esa pareja, lamento mucho que no te guste esa pareja pero yo nunca publicare una que sea Serena/Darien.
… gracias a todas las chicas que leyeron y principalmente a las me dejaron comentario en estos largos meses: Katabrecteri, XiaoMeng, Minako Uzumaki, Antitos Kou Leto, peluches0901, SMOON, BOMBON, smfanatic, agatasha, veoh55, Serena Princesita Hale, Miriamelle, m carmen
En el próximo capítulo:
Serena se envolvió a si misma con los brazos para proteger a Rini al sentir el Esplendor de Hojas de Basil golpearla. Las hojas cortaron su uniforme, sus brazos y sus piernas. El dolor era insoportable, pero se contuvo de llorar. Por el contrario, levantó la mirada de forma desafiante hacia los hermanos.
"Mira hermano, nuestra pequeña ratona lunar no esta disfrutando nuestra trampa." Dill dijo con una sonrisa malvada.
"Bueno, como ella no se está divirtiendo, tendremos que terminar nuestro pequeño juego y sacarla de su miseria." Basil dijo, encogiéndose de hombros.
"Estoy de acuerdo." Los brillantes ojos de Dill cayeron sobre Serena sin rastro de remordimiento. "Ahora, Princesa de la Luna, tú mueres."
