Capítulo 53: Te amo
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Si pudiera tardar una hora secando su cabello, sería feliz, pero lastimosamente tomo menos de tres minutos. Y ahí estaba, su cabello perfectamente lacio y sedoso. Amaba tocarlo, pero también envidiaba la falta de imperfecciones.
Tomó un profundo respiro antes de apagar la secadora. Pudo tranquilizarse de la conmoción por la conversación anterior, pero aún faltaba más, y pensar en ello hacía que su revoltoso corazón desbocase en su pecho. Kyoko tienes que tranquilizarte.
Bajo sobre sus piernas, y sintió su respiración agitarse ante el silencio absoluto y la cercanía de su cuerpo. Se distanció con rapidez. Podía oler el aroma de su piel recién bañada, que desde hace un buen rato trataba de ignorar. Su húmeda camiseta ahora se adhería totalmente a su espalda, pudiendo ver de nuevo la firmeza de esos músculos.
Ladeó la cabeza para desviar esa vista. El calor subió en breve a sus mejillas, se sentía como un viejo verde tras carne fresca.
— Ya…ya está… —Dijo en un susurro, mientras se levantaba y desenchufaba la secadora — De-deberías quitarte la ropa.
Yukihito le miró con ojos amplios, y Kyoko se apresuró en añadir — ¡Quiero decir tu camiseta! Está mojada…
— Ah…Sí… Gracias…por secarme el cabello — Él la siguió con la vista. Secar su cabello nunca fue tan placentero como cuando ella lo había hecho. La vio sentarse de nuevo en la cama, sus ojos finalmente se habían conectado, y quedaron mirándose durante largos segundos — ¿Debería vestirme? — Su mirada se había perdido en los ámbar, que siquiera se había dado cuenta de esa frase interrogativa.
— ¿Eh? — Sus mejillas que antes se recuperaron del rubor, ahora volvían a teñirse de uno muy notable — Sí…Hazlo —Respondió también perdida en sus ojos.
Los dos continuaron de esa forma, hasta que él tardíamente pudo procesar en su cerebro lo que habían dicho.
— ¡Ah! ¡Quiero decir que debería vestirme! — Exclamó avergonzado.
— Sí — Contestó ella confundida. Cuando se percató de lo que sucedía, su rostro tomó la tonalidad de un tomate — ¡Ah! ¡Yo…yo…yo me daré vuelta! — Y diciendo esto, se aproximó a la almohada, dándole la espalda.
— ¿Qué? Pe-pe-pe… —Su boca se abría y cerraba como un pez fuera del agua, sin poder pronunciar una palabra.
— To-todavía tienes…que decirme más ¿verdad?
—… Sí...pe...pe—
— Entonces dime.
— ¿Eh? — Miró su espalda, tratando de entender lo que oyó. ¿Quería que le hablase mientras se vestía? ¿Qué era lo que tenía en mente? ¿No entendía lo peligroso que podía ser estar en la habitación de un hombre con ella en cama? ¿No entendía la gravedad de sus acciones? ¿Acaso no podía ver que él era un hombre en toalla?... Ay, ay, ay… Su cabeza daba vueltas — Kyoko…
— ¿Sí?
Frente a ella era tan débil… — Nada — Se reprendió mentalmente ante su respuesta.
Giró hacia su closet, viendo aparte su traje en la percha. Ya estaba todo listo, solo faltaba su bóxer… Se pegó la frente con la palma ¿Realmente quería que se vistiera frente a ella?... No, bueno, estaba de espalda, pero se sentía muy extraño vestirse estando ella ahí…
— Yuki…
— ¡Sí!
— Di-dime… lo que me tienes que decir…
Lo que tenía ella en mente, nunca lo sabría, siempre salía con cosas fuera de su remota imaginación.
— Sí… sobre Hirakawa-san
—…
— Ella parece que no está bien económicamente…No, ella no lo está… — Quedo en silencio, y luego saco su ropa interior del cajón —…Creo que es por eso que vino a pedirme ayuda… Se ha quedado en el hospital, su peso no era el adecuado en su embarazo, y estaba muy delgada…
— ¿No sabes…si tiene a alguien quien pueda ayudarla?...Algún familiar o amistad…
— No lo sé, como te dije nunca fui cercano a ella… La persona que sé que la conoce más es…
— ¿Tsu…Tsuruga-san?
El silencio inundó la habitación. Él quedó mirándola. Solo veía su espalda, pero quería ver qué clase de expresión hacía al mencionarlo…y obviamente quería estar cómodamente vestido mientras lo hacía.
— ¿Yuki?
— Ah…Sí, es él…
—…
— ¿Qué piensas?... — ¿Sería posible que lo haya hecho a propósito? ¿No quería mirarlo mientras hablaban? ¿Podía ser que estaba nerviosa por lo que hizo hace rato?…No, era inevitable que lo estará… De hecho, ella lo estaba enfrentando, tuvo el valor de ir a su habitación y poner iniciativa para que hablaran. Lo estaba haciendo a su manera. Un método bastante peculiar y peligroso.
— Pienso que…Me pregunto porque Hirakawa-san no ha pedido ayuda a Tsuruga-san. No creo que lo haya hecho. Si así fuera, no estaría pidiéndotelo… No creo que Tsuruga-san se negará a ayudarla.
— Así es... Ella no quería que nadie supiese de su condición. Dijo que no quería que él la viera así, y mucho menos que tú te enterarás...Me dijo que estaba sola, que no tenía a nadie — La miró y rápidamente se puso el bóxer bajo su toalla.
— ¿Y qué piensas hacer?
— ¿Eh? — Su toalla casi cae, su mano atajó de ella antes de que lo hiciera, mirándola después como si lo hubiese visto.
— Quiero decir… ¿Qué piensas hacer respecto a Hirakawa-san? — Musitó.
Sus manos se detuvieron en su pantalón, quedando pensativo — Eso… —Suspiró — Aun no he hablado bien con ella…pero…me da lástima… Ella ama mucho al niño en su vientre… Pienso que está teniendo más problema en lo económico… Tampoco no tiene a alguien quien la pueda sustentar… Quiero ayudarla de alguna forma…
Se quitó la toalla, y finalmente pudo ponerse por completo el pantalón. Kyoko parecía que disfrutaba torturarlo.
La miró nuevamente, esperando a que ella opine algo.
—…Sí… — Kyoko cerró los ojos, y sacudió su cabeza en negativa — Ella realmente necesita ayuda… También…quiero ayudarla… Solo no tienes que decir que lo estaré haciendo…
— Esta bien… Yo tendré que ir a verla después en el hospital… Aun no sé cómo ir…por los rumores.
— …
— Lo siento por eso…
— No… Hiciste lo correcto.
Él sonrió. Se quitó la camiseta, y se secó con la toalla.
— Tal vez debas ir disfrazado — La voz de Kyoko le mandó un escalofrío por la espalda. Ella deseaba verlo así — Yo te ayudaré, puedo conducir el auto…Después cuando los paparazis te descubran y te sigan, irás corriendo, yo apareceré con el auto, tú te subirás e iré a máxima velocidad, los perderé a todos... ¡Será como en una película!
Al oírlo lo supo, ella se había perdido en su mundo de fantasía. Eso podía significar que lo hacía por diversión, o tal vez era su forma de escapar de algo que la molestaba.
— Kyoko… No creo que haya paparazis en el hospital, tampoco creo que me persigan… y además tú no sabes conducir.
— Tsk — Chasqueó la lengua y se cruzó de brazos — Puedo acompañarte… —Murmuró.
— Puedes hacerlo — Dijo él sonriente, mientras se abotonaba la camisa.
Quedaron de nuevo en silencio. Aún faltaban dos cuestiones de qué hablar. A él le faltaba poco por vestir, y sabía que ella quería evitar mirarlo mientras hablaban, pero no podía hacerlo con el último tema. Eso era diferente.
— Kyoko, el presidente te ha dicho sobre… —Suspiró, eso realmente era difícil — Sobre el rumor… Supongo que él ya te ha mostrado lo que dicen en la red.
— Sí… — Sus manos se encontraron y se apretaron con nerviosismo.
— Entonces…él te ha dicho sobre...lo que se puede hacer en ese caso…
—…Sí — Asintió un poco tardía.
— Kyoko,…quiero mirarte… — Expuso sin poder ya soportar. Necesitaba ver su rostro, quería ver sus expresiones, ella era una actriz y podía mentirlo fácilmente, pero tal vez si la viera de frente, a sus ojos, encontraría la verdad.
— ¿De qué hablas? —Preguntó.
— Necesito mirarte… Quiero ver tu rostro…cuando hablemos.
—…
— ¿Kyoko? — Se acercó, y se detuvo a medio metro de ella. Se sentó en la cama dejando ese espacio, su mano se levantó para alcanzarla, pero volvió de nuevo a su costado.
— ¿No…no podemos hablar de esta manera? — En su voz se notó los nervios. Podía sentirlo cerca.
— No, no puedo…no podemos… Lo siento, pero…quiero ver tu cara… Sabes de lo que quiero hablar ¿no?
—…
— Por favor mírame
— ¿No estás desnudo?
Yukihito dio una débil sonrisa, y se acercó unos centímetros más — Estoy vestido más que antes —Contestó burlón tratando de tranquilizarla, y tal vez tranquilizarse a sí mismo — También…estoy nervioso, pero quiero ver tus ojos.
—…
— ¿Pensaste en lo que paso?... ¿En lo que hice?... Quise besarte.
Kyoko sintió estremecerse, apretó sus manos y negó con la cabeza.
— Me detuve… — Dijo él mirando su espalda, mientras apretaba un puño — Me detuve porque cuando lo hacía…solo pensaba en una cosa… Antes quise tocarte y te pregunte si te gustan mis caricias… No sé cuándo, pero tocarte se ha vuelto casi como una costumbre entre nosotros… Y yo quería saber qué es lo que pensabas de eso… La segunda vez que te pregunte lo mismo,…solo lo hice con algo en mente… Creí que todo estaba bajo control…pero no pude, no puedo…Me enloquece que pienses en otro hombre, Kyoko, no quiero que pienses en Ren.
Los ojos de Kyoko se abrieron como platos, podía oír sus descontrolados latidos acelerar tanto que dolía. Negó una vez más con la cabeza, tratando de luchar contra su dificultosa respiración — Es.…No…no… ¿por qué tú… Es imposible… por mi…eso… —Su mano izquierda apretó la tela cerca su pecho, mientras que la otra empuñaba su falda.
— Kyoko, mírame…
—…
— Por favor… No me temas — Suplicó.
Kyoko giró velozmente, y lo miró a los ojos — No te temo… Yo tengo miedo… Tengo miedo de esto… Solo es imposible… — Un nudo se formó en su garganta, y sus ojos bajaron en sus puños sobre su regazo.
— No…No es imposible… Kyoko ¿piensas que hay otra mujer a quien acaricio como lo hago contigo?
Ella frunció el ceño. Mirando aun abajo sacudió su cabeza — No…pero eso es… eso es…
— Te acarició la mejilla, te agarró la mano, te besó… ¿piensas que es normal?... Kyoko, sí dices que es normal me enojaré… No quiero que estés así con otro hombre.
Su rostro ardió, y negó otra vez con la cabeza —No…pero…pero eso es…
— Dime — Desafió.
— Por el noviazgo —Susurró.
Arrugó el entrecejo, entendiendo a lo que se refería — No haría todo eso para que los demás lo vieran…Te lo he dicho —Mencionó con enojo sin poder evitarlo — Aun cuando estamos solos te acarició y quiero besarte. No estaríamos en esta situación si no fuera así —Sus palabras salieron por un impulso causado por el enojo. Kyoko parecía humear por su cabeza. Él la miró, y respiró profundamente — No digas algo como eso… Amo tocarte… Me gusta cuando te sonrojas por mí…
—…
— ¿Entiendes? — La miraba fijo, pero ella seguía con la cabeza gacha. Bajo su vista, sintiendo la angustia crecer en su interior — Yo...no te lo he ocultado… Simplemente no podía hacerlo… Pero si no te lo digo con palabras tú no me creerás… Siquiera sé lo que estoy haciendo…Sé que no es el momento… Tenemos que prepararnos…y…— Rió débilmente, y meneó la cabeza — Soy tu manager ¿no?
—…
— Solo estoy dando muchas vueltas… — Alzó su rostro y dejo el aire salir de su boca mientras la miraba — Kyoko…Me gustas mucho, no solo como una amiga, me gustas, como un hombre lo hace con una mujer, me gustas y eres la única…Te amo…tanto que…me será imposible verte con…otro hombre… Te quiero…Soy egoísta y muy celoso, solo quiero que seas mía… Kyoko… Te amo demasiado — Su corazón bombeaba a mil por minuto, esperando a que ella reaccione, a que haga o diga algo. Pero no lo hizo, y sintió como el dolor corroía por dentro —…Saldré ahora… Te daré tiempo para que… — Apretó un puño, la miró unos segundos más, y se levantó — Esperare afuera…
Dio un paso, pero de repente sintió su camisa estirar desde atrás, giró levemente, y vio sorprendido como ella se extendía para sostenerlo.
— ¿Kyoko?
— No…no te vayas —El corazón se le oprimió al oír su sollozo; su cabeza estaba gacha, unas lágrimas descendían a sus mejillas — Qué-quédate…
Yukihito ya no lo pensó más, agarró su mano, y se acercó a ella — No llores… — Susurró. Se sentó en la cama, y pasó sus dedos sobre su mejilla para secar sus lágrimas — No quiero ser el causante de esto… Me duele verte llorar…
La vio alzar su rostro lentamente. Las lágrimas seguían brotando de sus ojos, y él con cariño secaba cada una de ellas con su pulgar.
— Realmente…no sé qué hacer… — Susurró él, mirándola fijamente.
Kyoko le miró entre lágrimas, y de repente llevó su mano a la suya. Él miró asombrado como ella tomo la mano que reposaba sobre su mejilla; su rostro se había inclinado levemente hacia un lado en un gesto dulce, para sentir más de su contacto. Ella lo miraba con tanto cariño, que su corazón se agitó ante la belleza de sus ojos.
— ¿Me…me amas?... ¿Es verdad?
— Kyo…Kyoko… Cielos… —Escéptico por su pregunta, y también por su repentino movimiento, sintió exaltarse. Nunca ella lo había mirado así, era la primera vez que… Lanzó un pequeño suspiro, tratando de apaciguar — Kyoko… Por favor ya no lo dudes…. Te amo… Estoy siendo sincero.
Sorprendido, vio como ella bajaba la mano de su mejilla. En un movimiento rápido se impulsó hacia él, envolviéndolo con sus brazos, y acomodando su cabeza sobre su hombro.
Quedó estático durante unos instantes, pero luego sus manos se movieron en su cintura y su espalda. La estrechó mucho más a él, sintiendo a la vez como ella también lo hacía, y lo apretaba fuertemente con sus brazos.
— Nunca… — Su voz fue bajo, casi un susurro que llegaba directamente a sus oídos —...Nunca nadie me había dicho algo así — La oyó decir con un hipido — Yo…yo...soy muy cobarde… Yuki…Realmente no sé que verías en alguien como yo…
— Kyoko, no—
— Antes — Interrumpió —Antes…pensaría así…pero ahora es diferente… Me haces sentir tan apreciada…y especial… Soy tan feliz que temo que todo…se me arrebate si digo algo… Temo que todo se convierta en una mentira,…que todo solo fuera una ilusión…—Sus manos apretaron de su camisa, dejando salir otro hipido — Temo tanto perderte…que solo me mantengo callada... Yuki… Tú me haces sentir…tan hermosa como persona y como mujer… Sin ti, realmente no sé qué sería… Eres mi compañero y mi mejor amigo… Siempre estuviste conmigo, ayudándome en todo y soportándome tantas veces…
Él cerró los ojos, sus brazos se aflojaron y volvieron a estrecharla con más fuerza.
— No será así, yo nunca me alejaré de ti… Kyoko, tenerte a mi lado, fue y es la más grande aventura en mi vida… Ya sean buenos o malos momentos, estar contigo es lo más precioso que pudo haberme ocurrido... Me has vuelto un terrible enamorado, así que no creo poder separarme de ti tan fácilmente…
— Yuki… —Sus mejillas se ruborizaron, y sus manos apretaron más de su camisa — Yo…
— ¿Sí?
— Te amo…— Susurró — Te…Te amo — Dijo esta vez en voz alta.
—…
—…Yu…Yuki
Las manos de él la soltaron, pero agarraron de sus hombros para alejarla. Ella cedió, dejando la calidez de su cuerpo para encontrar esos ojos que la miraron intensos.
— Dime… Dime lo que has dicho — Su voz fue un murmullo lleno de inquietud. La miró profundamente a los ojos, como si de ellos buscase ver en su interior.
Kyoko sintió su corazón dar un vuelco. Su mirada la dejo sin aliento. Inspiró y exhaló lo más silencioso que pudo — Yo… Yo te amo, Yuki… No solo como un amigo…Me gustas, como…una mujer lo hace con un hombre… Te amo…y...tú…tú eres el único… Yo…yo…solo quiero…que…seas…mío… — Su rostro se tornó más rojo que un tomate, viendo como él la miraba con los ojos bien abiertos — Ta-ta-también soy…muy…celosa… —Susurró — Te…Te amo…
— Oh por… —Pasó una mano sobre su cabello. La comisura de sus labios titilaban. Sonrió, rió, y sonrió con exageración — Kyo…Kyoko…Dime que esto no es un sueño.
—…No…E-e-eso… Creo que—
Sus ojos se agrandaron al ver como él se acercó y presionó suavemente sus labios contra los de ella. Se distanció lentamente de su boca, llevando una mano sobre su mejilla para acariciarla.
— Esto no puede ser un sueño… Te siento demasiado real — Esbozó una gran sonrisa, y alejó su mano de ella. Se levantó de la cama, caminó dando vueltas, mirándola y riendo como un tonto, mientras frotaba su cabellera con una mano. Kyoko le siguió con la vista, con cada mirada y sonrisa suya, rápidamente fue contagiada de su risa.
Él se detuvo, y caminó hacia ella hasta quedar de nuevo en frente — Solo que…Ay…Kyoko — Cubrió con ambas manos su rostro, riendo después entre dientes — ¡¿Qué hago con toda esta felicidad?!
Ella rió alegremente, y él la miró de nuevo. Ambos se miraron sin romper contacto, hasta que él se sentó y se tumbó en la cama, cerca de ella.
— Quiero otro beso — Dijo él, mirándola desde abajo con ojos brillosos.
— ¿Eh? — Se sonrojó fuertemente, y tragó saliva.
— Bésame, ahora soy todo tuyo… soy el único ¿verdad?
— Tú…
— Dime, Kyoko.
—...Tú lo eres.
Su sonrisa se ensanchó, y alcanzó su mano con la suya — Estoy haciendo de todo para no ir corriendo por todo el departamento, mientras gritó de felicidad. Tal vez tú puedas detenerme —Dijo entre risas.
— ¿Có-cómo? — Preguntó aún sonrojada, ya se podría imaginar lo que respondería.
Él sonrió maliciosamente y luego posó sus dedos sobre su labio inferior — Bésame.
—…
— ¿No quieres besarme? —Su rostro se mostró fingidamente decepcionado.
— ¡E-eres malvado! — Exclamó Kyoko totalmente roja.
— ¿Por qué? Yo solo quiero mi beso.
— ¡Lo estás haciendo a propósito! ¡Te estás burlando de mí! ¡De mi rostro!
— No me estoy burlando, solo amo ver tu cara roja… ¿no quieres besarme?
—…Sí…Yashiro-san —Dijo con una sonrisa traviesa.
Él frunció el ceño, se incorporó de la cama, y se acercó a su rostro — Así que con esa estamos — Sus manos sostuvieron de las mejillas sonrojadas, esbozando nuevamente una sonrisa maliciosa — Mogami-san, tu manager es un irresponsable, él te dejará ir con los labios muy hinchados.
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N/A: Enserio, nunca podré estar más que agradecida con ustedes. Lastimosamente hasta aquí llegamos, espero que les haya gustado el final de está historia, y que hayan disfrutado de todos estos capítulos. ¿Les asuste? Solo es broma XD
Ahora si de verdad, muchas gracias a ustedes quienes se detienen a leer y/o a comentar mi fanfic. Sin los comentarios pienso que esta historia no sería la misma. He aprendido mucho, vi que he mejorado, y espero mejorar mucho más.
Perdón por no responderlos, y es que el apuro por publicarlo ya! jejeje Estuve mucho tiempo pensando y escribiendo este capítulo que debe ser muy especial. Ya saben, en cuanto lo termine, enseguida lo publique! Espero que les haya gustado.
