Hace unos días atrás… en la mañana cuando Takeru selló su propio poder
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En el interior del pueblo de Hotaru, el día recién comenzaba… las personas comenzando a movilizarse hacia sus respectivos trabajos daba el movimiento y caos pertinente al propio pueblo.
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Sin embargo… existía un lugar en el que el caos era mayor.
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—"¡Condenada mocosa!" —Los fuertes gruñidos de cierto legendario pokémon comenzaron a resonar de un momento a otro cerca de "cierta" casa, a la par que las personas que caminaban a su alrededor no eran conscientes de aquello, debido a la propia contención que aquel pokémon ejerció alrededor de las paredes de la habitación en la que se encontraba con tal de poder "desahogarse" a gusto.
Dentro de la pieza, un encabronado Giratina únicamente estiraba una y otra vez las mejillas de una lamentada Akiko, a la par que este lo hacía gracias a dos pequeños brazos creados a partir de sus sombras.
—"¡¿Por qué tenías que tocar esas malditas cadenas?! ¡Te dije que no debías acercarte!" —Giratina seguía dando su deseado castigo, luego de que Akiko finalmente se despertara por completo.
—be-beeerdooon (Perdón) —Decía apenada y entre lamentos Akiko, a la par que pequeñas e infantiles lagrimitas apenas y emergían de sus ojos.
—"¡Perdón tus galletas, ahora tendré que ser tu maldita niñera para siempre!" —Decía en fastidiados gruñidos el refunfuñón pokémon, siendo Akiko capaz de entenderlos gracias a su nueva conexión con Giratina, a lo que la pequeña niña únicamente se exalta para después separar con amabilidad las manos de sombras de su amigo.
—¿Para siempre? —El rostro angelical de Akiko se asombró por completo tras escuchar aquellas palabras del pokémon, a la par que sus ojos brillaban con intenso querer y esperanza, exaltando e incomodando de sobremanera al legendario Dios luego de notar nuevamente la ternura de aquella niña.
—"S-Sí…"—Dijo en un susurro más bajo y avergonzado, Giratina, antes de girar su rostro hacia otra dirección con tal de no demostrar el emergente rubor.
—"¡Pero no cambies el tema!" —Giratina nuevamente comenzaba a tirar de manera encabronada las mejillas de la ahora nuevamente lagrimosa y lamentada Akiko.
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—¿Akiko? —Una amable y femenina voz exaltó tanto al pokémon como a la niña, a lo que Giratina únicamente alcanza a preocuparse para después deshacer las barreras que había puesto alrededor de la habitación, antes de quedarse completamente inmóvil y estático al no saber "qué" hacer.
Luego de que la madre de Akiko entrara finalmente a la habitación.
—¿Está todo bien? Ya casi estará listo el desayu… —Una mujer alta y un poco subida de peso, de cabellera negra y cara pecaminosa era la siguiente en entrar con total naturalidad al cuarto de Akiko, sin embargo, se quedó callada luego de ver a un inmóvil y sentado "mini-Giratina" al lado de su hija.
Akiko no sabía qué hacer, Giratina, por alguna extraña razón para la propia niña, se había quedado completamente congelado, con la vista puesta hacia adelante y sin emitir un solo sonido.
La pequeña niña seguía sin comprender, sin embargo, esta se exalta luego de escuchar extrañas palabras borrosas en su mente, pasando solo unos cuantos segundos antes de que finalmente la frase se comprendiera.
—[¡Peluche!… ¡¿Me escuchas, mocosa del demonio?! ¡Peluche, di que soy un regalo de Ryo!] —Decía de manera desesperada y con su orgullo en el suelo, el pokémon.
—¿Y eso, hija? —La madre no tardó en preguntar tras aquel instante de incómodo silencio, sin embargo, Akiko únicamente sonrió un tanto nerviosa, para luego alzar sus brazos.
—E-Es un regalo del tío Ryo y Harumi, un peluche muy esponjoso —Dijo animada la pequeña niña, antes de abrazar con todo el amor del mundo a aquel "peluche".
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[Sonido que emergió luego de que Akiko abrazara a Giratina: "PITIDO JUGUETE DEL PERRO" (buscar en youtube, tal cual)]
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Akiko abusaba, la niña únicamente se aprovechaba de que su gruñón amigo no se movería, para darle tantos abrazos como pudiera conforme su madre únicamente le sonreía.
—Vaya… sí que está bien hecho —Dijo la mujer al mismo tiempo que se acercaba al pobre pokémon, únicamente para apretar uno de sus cuernos y sorprenderse por la "gran" calidad de aquel peluche, a la par que Giratina juntaba toda la energía del universo con tal de no explotar en una infinita ira que podría fácilmente acabar con el mundo.
—Muy bien… sí que les caíste bien a los Kurogane después de la boda del alcalde, y eso que soy yo la que estoy en deuda con ellos por traerte, tu hermana seguirá castigada hasta el próximo año por no cuidarte —Hablaba sin más la mamá de Akiko, antes de simplemente darle un amoroso beso en la frente a su hija —El desayuno estará listo en unos minutos —Fue lo último dicho por la mujer, antes de empezar a retirarse de la habitación de Akiko, cerrando la puerta con calma.
—Se lo creyó… —Akiko seguía abrazando al silencioso Giratina, a la par que no paraba de apretarlo con ternura —¿Cómo hiciste eso en mi cabecita? Se sintió extraño —Volvió a preguntar con inocencia la pequeña, únicamente para después exaltarse una vez que notó como una oscura aura emergía en la piel del humillado pokémon, sonrojado por la propia vergüenza.
—"¡Maldita mocosa impertinente!… ¡¿Cómo es siquiera posible que el Dios del mundo distorsión tenga que ser rebajado a un maldito peluche de una niña humana?!" —Giratina únicamente dejaba emerger toda su ira acumulada nacida de su propio orgullo destruido, a la par que miraba enfurecido a Akiko conforme le gritaba.
Pero solo para después exaltarse tras unos segundos de ira, para luego quedarse completamente congelado, una vez que observó cómo la niña comenzaba a bajar su cabeza de manera lenta y entristecida… conforme empezaban a emerger débiles lágrimas desde los mismos.
—"M-Maldita sea" —Pensaba Giratina al mismo tiempo que observaba de manera incrédula e impotente a Akiko, completamente derrotado con el actuar de aquella niña, a la par que su orgullo luchaba de manera incontrolable para poder oponerse a aquella desconsolada mirada que no tardó en corromperlo por completo.
La pequeña niña solamente podía abrazar sus pequeñas piernas, a la par que el arrepentimiento y la pena era lo único que emergía luego de que su amigo le gritara de tal fea manera.
Pero solo para exaltarse de manera leve, una vez que Giratina acercó el cuerno de su mejilla derecha hacia el rostro de Akiko, rosándola de manera leve y gentil.
—"Perdón… ¿Sí?, no debí gritarte de esa manera" —Giratina finalmente comenzaba a bajar de tono, al mismo tiempo que Akiko comenzaba a sollozar de manera leve, sin querer reaccionar al gesto del pequeño pokémon.
—S-Solo te hago enojar… soy una molestia para todos, sería mejor si no existiera —Comenzó a decir en tenues sollozos, Akiko, únicamente para hacer que Giratina frunciera el ceño tras escuchar aquellas palabras, solo para después comenzar a acariciar con aún mayor fuerza y afecto la mejilla de la niña.
—"No digas eso… es que…" —Giratina no soportaba siquiera pensar en "decir" aquellas palabras, sin embargo, la tristeza de Akiko era suficiente como para aplacarlo por completo —"S-Soy bastante tímido, ¿Sí?..." —Giratina finalmente se abría un poco a Akiko, la cual seguía cabizbaja a pesar de todo —"No me gusta que nos vean cuando me das abrazos, m-me da vergüenza, no por ti pero… b-bueno, sabes que esos momentos solo los quiero compartir contigo… y-y m-me gusta que me abraces c-cuando estamos solos" — El orgullo aún salía a flote de manera moribunda una vez que Giratina dijo aquellas últimas palabras, luego de que el mismo pokémon comenzara a separarse a la par que giraba su mirada hacia otra dirección, sonrojándose levemente.
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Solamente para bajar por completo sus alas, tras ser finalmente derrotado luego de que Akiko únicamente volviera a abrazarlo con todas sus infantiles fuerzas.
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Ya era imposible contenerse… Giratina únicamente apoyó su mentón sobre la pequeña espalda de Akiko, conforme cerraba sus ojos y aceptaba con gusto el abrazo de la niña.
—Si quieres puedes ocultarte bajo mis peluches la próxima vez —Susurró Akiko, únicamente para hacer sacar una pequeña carcajada en Giratina tras aquello.
—"No será necesario" —Dijo el pokémon en gruñidos, únicamente para comenzar a separarse de manera amable de Akiko, la cual de igual manera lo soltó —"Ahora que nuestras esencias son una, ambos podemos controlar el aura del otro… así que puedo entrar en tu interior cuando quiera pasar más desapercibido, no quería hacerlo porque hubiera sido muy sorpresivo para ti" —Dijo de manera apresurada y sin explicaciones, Giratina, únicamente para extrañar en consecuencia a la pequeña niña.
—"Algo más o menos así…" —Fue lo único dicho por el pokémon, antes de que su cuerpo terminara por convertirse en una oscura masa de aura y esta se adentrarse en el estómago de la pequeña niña, a través de su piel.
—Kyaaaaa —Akiko únicamente pudo exclamar en muy baja voz luego de que aquel "extraño" sentimiento recorriera todo su cuerpo, cerrando sus ojos con brusquedad luego de que Giratina entrara, pero solo para abrirlos luego de que aquella sensación no fuera desagradable en lo absoluto.
—¿Pokemoncito? —Preguntó de manera inocente la niña, únicamente para volver a exaltarse luego de que las palabras de su amigo nuevamente emergieran en su mente.
—[Estoy contigo, mocosa… simplemente volví a unir nuestras auras] —Dijo sin más a través de su conexión, Giratina, mientras que Akiko únicamente miraba hacia todas direcciones tras escuchar aquella voz, solamente para emocionarse una vez que, con su leve criterio e imaginación, comenzaba a imaginarse a Ryo luego de que este absorbiera el poder de Giratina en la batalla contra Takeru.
—[No tan rápido… estás lejos de hacer algo así, ahora mismo yo soy el que tiene toda la concentración para controlar tu aura hacer que la mía no te haga daño, no es tan difícil manejar a una pequeña mocosa] —Giratina únicamente reía por telepatía, una vez que notó los pensamientos de la niña gracias a su conexión, únicamente para hacer que Akiko inflara sus mejillas tras aquellas últimas palabras.
—¡Eres muy malo, pokémoncito! —Akiko solo refunfuñaba conforme entrecruzaba sus brazos.
—[Pero… tampoco quiero estar siempre pendiente de ti, también tuve que dividir mi aura en dos para poder cuidar mi dimensión, es una ardua tarea incluso para mí, necesito que seas capaz de controlar mi poder si quieres ayudarme] —Explicó nuevamente Giratina, únicamente para comenzar a exaltar nuevamente a Akiko luego de que, de la nada, su cuerpo comenzara a levitar sin más.
—¡¿Qué pasa?! —Akiko solo agitaba sus brazos, asustada, sin embargo, la voz de Giratina la volvió a calmar.
—[Relájate… ahora mismo únicamente estoy haciendo que seas capaz de controlar la habilidad básica de nuestra aura, la naturaleza fantasma nos permite ser intangibles y poder levitar, ahora mismo soy yo el que está haciendo todo el trabajo, así que tendrás que empezar a aprender a hacerlo por ti misma conforme te vaya cediendo el control de a poco] —Giratina explicaba sin pausa, haciendo que Akiko únicamente cerrara sus ojos conforme de igual manera entrecruzaba sus brazos, completamente mareada y desentendida de lo dicho por el pokémon.
—[Ya irás aprendiendo con la experiencia] —Fue lo siguiente dicho por Giratina, antes de que Akiko comenzara a esbozar una pequeña sonrisa conforme el levitar como tal comenzaba a divertirle de igual manera.
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Nuevamente en el presente. Los trabajadores y parte de la familia Kurogane seguía en el arduo trabajo de construir el nuevo hogar de Haruko y Yoshiro.
Al mismo tiempo que aquel constante barullo se presentaba, una pequeña niña levitaba por los cielos con completa ignorancia e inocencia, dejándose llevar por la inercia de su primer impulso, girando sobre su propio eje conforme seguía "practicando" el poder del legendario pokémon que en su interior yacía.
—Wiiii —Era lo único dicho en voz baja por parte de Akiko, a la par que Giratina ocultaba su presencia del resto para que no los asustara con ello.
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Dentro del hogar Kurogane, una extrañada Hiyori se encontraba, a la par que la misma comenzaba a servirle a Renzo y a Nozomi una pequeña taza de café, antes de servirse a sí misma de igual manera.
—Gracias —Tanto Renzo como Nozomi dijeron con normalidad y una leve sonrisa, solamente para extrañarse cuando solamente el inexpresivo rostro de Hiyori era la respuesta dada por la misma.
—Entonces… ¿Qué ocurre? —Preguntó sin entrar en más rodeos, Hiyori, hacia Renzo, a la par que la misma únicamente dejó su taza a un lado, para después entrecruzar sus brazos con seriedad, mientras que Renzo únicamente se extrañó por la propia actitud de la chica, solo para después tomar un poco de café antes de disponerse a hablar.
—Queremos conversar contigo, respecto a ti y Naoto —Comenzó a decir Renzo, únicamente para causar que Hiyori frunciera levemente el ceño, sin entender a qué quería llegar, sin embargo, Nozomi sería la siguiente en hablar.
—No soy tan ingenua como para no notar que mi hermanito se volvió a enamorar, creo que tampoco es algo que te extrañe —Dijo con risueña y coqueta mirada, Nozomi, haciendo que Hiyori únicamente comenzara a sonrojarse de manera muy leve, sin cambiar su seria y ahora un tanto más molesta mirada.
—¿Y?, independiente si es cierto o no, es algo entre él y yo, ¿Por qué quieren hablar de ello? —Siguió preguntando ahora con un tono más avergonzado y un poco más molesto, Hiyori, tras ver cómo se metían en su vida personal, teniendo intenciones de volver a preguntarles otras cosas, si es que la voz de Renzo la detiene.
—Solo quiero advertirte… de que tengas cuidado si planeas seguir con eso—Fueron las únicas y cortantes palabras de Renzo, las que exaltaron de sobremanera a Hiyori.
—Hiyori… —Nozomi era ahora la que empezaba a hablar, a la par que la misma demostraba una mayor amabilidad en su voz —Mis hermanos y yo hemos tenido que afrontar muchas cosas, pero me atrevo a decir el que Naoto ha recibido la peor parte de todo —Comenzaba a decir la mujer con tono más serio, al mismo tiempo que un tenue decaimiento se reflejaba en su rostro.
—Lo sé… ya me ha contado algo —Dijo segura de sus palabras, Hiyori, antes de despertar en Renzo únicamente la extrañeza, pasando nuevamente unos cuantos segundos de silencio antes de que finalmente Renzo volviera a hablar.
—Mira Hiyori… —Renzo volvía a hablar —Sé que Naoto podrá aparentar ser muy fuerte y tener una actitud que irradia confianza, lo sé… no he sido el mejor hermano del mundo, pero si he podido verlo crecer y darme cuenta cuando él en realidad solo aparenta —La preocupación en el tono de Renzo se volvía cada vez más presente —Y créeme que sé, cuando digo que en realidad el corazón de ese chico está a un solo pellizco de romperse por completo —Renzo cambió su tono a uno mucho más serio, causando que Hiyori únicamente se alarmara levemente ante aquellas palabras, solamente para después notar cómo el hombre empezaba a bajar la mirada un tanto más decaído.
—Te seré honesta, Hiyori… —Ahora Nozomi era la que volvía a hablar —Creo que Naoto ya te ha hecho mención de que pasó por muchas cosas malas en su vida, pero dudo que te haya mencionado que hubo veces en las que intentó quitarse la vida también—Dijo finalmente la mujer, haciendo que Hiyori únicamente se exaltara, en silencio —Antes, cuando era más joven, podíamos evitarlo, y ahora que vive solo, damos gracias a que no ha vuelto a recaer y de hecho se le ve bastante bien, pero… —Nozomi simplemente volvía a desanimarse al solo pensar en aquel desagradable pasado, únicamente para ser ahora Renzo el siguiente en hablar.
—Tenemos miedo de que seas tú la que rompa su corazón… si es que haces que Naoto se enamore de ti y luego te arrepientas al no poder tocarlo —Admitió finalmente el hombre hacia Hiyori, la cual únicamente frunció de manera leve y casi imperceptible el ceño ante aquellas palabras, notando obviamente la clara ignorancia de aquel par, sin embargo, les permitió seguir hablando.
—No sería la primera vez… —Nozomi era la siguiente, mientras que Naoto seguía chocando su mirada con la de Hiyori —Naoto, aparte de todas las burlas que tuvo que afrontar de niño por culpa de que no era capaz de tocar a nadie, pudo tener dos "novias", y ambas terminaron por engañarlo con otro luego de que se aburrieran de él —Hiyori escuchaba con un poco más de sorpresa al saber aquella parte de la vida de Naoto, a la par que Nozomi seguía hablando —Te sorprendería saber lo sensible que es Naoto, colapsaba completamente cuando eso pasaba, ya de por sí el saber que le hacía daño a nuestra mamá cuando la tocaba, mezclado con todo lo demás, era demasiado para él. Y cuando por fin pensaba que tenía a alguien que podía consolarlo y quererlo, terminaba engañándolo —Dijo finalmente con tono desanimado, Nozomi.
—Solo queríamos decirte eso… sé que no es tu culpa en lo absoluto, pero de verdad, a menos que no sea algo realmente sincero lo que sientes por él, te pido por favor que lo detengas. No creo que sea capaz de soportarlo de nuevo; nuestra familia ya ha pasado por mucho —Terminó de hablar, Renzo, solo para después volver a tomarse el resto de su café, únicamente para dejar en completo silencio a Hiyori tras aquellas palabras.
—Hiyori… simplemente se sincera, tú sabes que vales más para nosotros que cualquier "pareja" que Naoto se haya encontrado antes —Nozomi ahora empezaba a encorvarse hacia Hiyori, la cual únicamente se alarmó levemente ante lo que la mujer comenzaba a decir.
—¿Realmente sientes algo por él? De corazón —Fue lo último dicho por la mujer hacia Hiyori, antes de que esta cambiara su actitud por una más seria.
Pasaron varios segundos de silencio luego de que Nozomi dijera aquella pregunta. Hiyori únicamente entrecerraba sus ojos, a la par que recordaba lo que había ocurrido en la mañana de aquel día.
—¿De verdad solo por eso quisieron hablar conmigo? —Hiyori, para extrañeza tanto de Nozomi como de Renzo, comenzó a adoptar una postura más molesta, a la vez que el par de hermanos no sabía cómo reaccionar.
—A ti no te conozco —Volvió a decir Hiyori hacia Renzo, solo para después fijar su mirada en Nozomi —Pero me sorprende que tú veas de esa manera a Naoto; como alguien que no es capaz de superar los problemas y que por cualquier cosa pensará en hacerse daño o algo peor —Hiyori únicamente mostraba una decepcionada molestia hacia la mujer, mientras que esta seguía sobrellevada ante las palabras de la chica —Independiente si siento o no algo por él, el corazón de Naoto está lejos de ser débil; es cierto que en el pasado pasó por mucho y casi llegó a lo peor, pero eso no implica que no haya podido aprender a superar su dolor; ¡No lo subestimen de esa manera! —Terminó por hablar con un tono mucho mayor al final, Hiyori hacia los hermanos, siendo Renzo el único que comenzó a fruncir el ceño con leve molestia ante aquellas palabras.
—¿Cómo estás tan segu-…? —Empezaba a preguntar con molestia, Renzo, antes de que Hiyori volviera a callarlo.
—Porque vi su aura… sé que no debí hacerlo, pero vi una pequeña parte de su pasado —Hiyori se desanimaba levemente luego de recordar cuando Naoto le había permitido "ver" su aura con tal de demostrar sus sentimientos, ya que, de igual manera, había "husmeado" de forma muy leve en su pasado cuando lo hizo —Pero también vi la fuerza y el valor que había florecido gracias a ello —Volvió a decir ahora más seria Hiyori, haciendo que tanto Renzo como Nozomi alzaran una ceja con extrañeza ante la clara "imposibilidad" de ver el aura de su hermano, sin embargo, ni siquiera faltó que ellos preguntaran…
—Yo soy capaz de tocarlo… el Arkon de su cuerpo no es capaz de bloquear el aura de una humana que posee también la de un Lucario —Hiyori únicamente exaltó de sobremanera a los hermanos tras aquella corta frase, siendo el silencio y sus rostros sorprendidos la única respuesta aparente.
—Y por eso sé… que Naoto también es alguien realmente increíble —Hiyori decía aquella frase en un tono más bajo, recordando de igual manera las mismas palabras que aquel joven le había dicho aquel día —Dejen de pensar que él necesita que lo protejan. ¡Él tiene la fuerza suficiente para afrontar lo que sea! —Terminó de decir a muy alta voz, Hiyori, antes de volver a entrecruzar sus brazos hacia Renzo y Nozomi, los cuales únicamente se mantenían igual de estáticos ante las palabras que habían escuchado.
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Los días, así pasaron… lo ocurrido después entre Hiyori y los hermanos de Naoto, únicamente dentro de las paredes del hogar Kurogane se quedó, la chica de ojos rojos no quiso hablar más del tema una vez que dio su punto de vista, Renzo sabía que Hiyori estaba firme en su pensar, y de cierta manera no podía negar del todo su actitud, había que reconocer dicha determinación heredada de sus padres, por lo que el mismo hombre únicamente pudo disculparse ante las sorpresivas preguntas que había realizado, no siendo difícil para la propia Hiyori el perdonarlo, sin embargo, solo bajo la misma condición de que no volvieran a tocar dicho tema, a no ser que Naoto de igual manera estuviera presente.
Mientras tanto… las experiencias de Hiyori, los sentimientos y emociones que entre ella y Naoto emergían y traían como consecuencia el actuar de sus hermanos, ocurrían de manera paralela a las distintas vivencias que su familia experimentaba en aquel entonces. Las inquietudes y problemas no prevalecían únicamente con la chica de ojos rojos, y mientras esta intentaba solucionar los propios dilemas de su corazón.
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No había que negar… el que otra pequeña pokémon de igual manera comenzaba a experimentar los suyos.
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Aquella pequeña niña cuyo silencio y baja participación resaltaba frente a las actitudes del resto de su familia, únicamente se encontraba con la vista perdida sobre la pared que pintaba dentro del nuevo hogar que se construía.
Sayuri estaba completamente ida en sus pensamientos… ella no era capaz de darse cuenta sobre en qué momento aquella "extraña" sensación empezó a apoderarse de ella, su extrañeza no hacía más que aumentar conforme el sin fin de memorias la abordaban una y otra vez…
Conforme desviaba su mirada de manera leve y un tanto desanimada, conforme observaba a Takeshi junto a Kioko, esta última habiendo llegado hace poco para ayudar, ambos jugando y divirtiéndose juntos conforme "pintaban" las paredes de igual manera.
La Braixen no comprendía, su ignorancia le jugaba en contra, a la par que la propia pokémon no era capaz de saber "qué" era aquel ardor que sentía brotar de su pecho, el cual, si bien había emergido algunas veces en el pasado, solo ahora comenzaba a darle una mayor preocupación ante la fuerza con la que cada vez aumentaba más y más dentro de sí.
—"¿Sayuri?" —Una voz en la mente de la pokémon la exalta, a lo que la misma únicamente se gira hacia el pequeño Riolu que se encontraba pintando a su lado —"¿Estás bien?" —Se preocupó Ryo por su amiga, a lo que esta únicamente baja de manera leve la mirada.
—"No lo sé, Ryo… me siento rara por alguna razón, un poco triste, pero… no sé cómo explicarlo" —Empezaba a hablar Sayuri, solamente para extrañarse levemente una vez que Ryo comienza a sonreír con inocencia.
—"Si estás triste… ¡Entonces es muy fácil solucionarlo!" —Dijo alegre Ryo, antes de extrañar a Sayuri luego de que esta se girara hacia su amigo…
Únicamente para exaltarla por completo, cuando el pequeño pokémon pasó la brocha azul con la que pintaba, sobre la nariz y boca de Sayuri.
La pequeña Braixen, tras lanzar un pequeño grito por el sorpresivo acto, solo pudo caminar unos nerviosos pasos hacia atrás luego de sentir aquella helada brocha sobre su rostro, Ryo únicamente lanzaba varias carcajadas juguetonas, a la par que el mismo pokémon se preparaba para una futura "guerra de pintura", sin embargo, el pequeño pokémon únicamente comenzó a dejar de reír lentamente…
Luego de que un avergonzado y dolido rostro, se viera reflejado en el de Sayuri.
La Braixen no sabía cómo reaccionar, esta únicamente volvió a girarse hacia Takeshi, a la par que el mismo joven de igual manera se había girado hacia la pokémon luego de escuchar el pertinente grito dado por la misma.
Sayuri únicamente los volvía a observar…Kioko también la estaba observando. La pequeña Braixen no sabía qué sentir ante aquella vergüenza de verse "mal" ante aquellos ojos que la observaban, sin embargo, no fue sino cuando únicamente la inocente risa emergió tanto de Takeshi como de Kioko, cuando la vergüenza dentro de la pobre Sayuri la colapsó por completo.
La pokémon no dijo nada, esta solo volvió a chocar la mirada con la de Ryo, mientras que este no entendía la reacción de su amiga, únicamente para dejarlo completamente extrañado, luego de que la apenada pokémon solo se tapara rápidamente su rostro antes de que unas leves lágrimas comenzaran a emerger de sus ojos, para después salir corriendo hacia la otra casa.
—Mejor voy con ella —Dijo entre risas Takeshi, pensando que Sayuri únicamente se había tomado muy enserio aquellas risas, las cuales nunca fueron dadas con tal de burlarse, sin embargo, la mano de Kioko sobre su hombro, deteniéndolo, lo calla.
—No te preocupes, seguro se le pasa luego; no fue nada~ —Dijo sin más la chica de cabello rubio entre simples risitas, no tardando mucho en volver a "hipnotizar" a Takeshi en su enamoramiento, el cual solamente le lanzó unas cuantas carcajadas antes de volver a abrazarla y darle un simple beso.
Ryo únicamente se quedó mirando a su amiga corriendo hacia la casa… el pequeño Riolu solo bajó de manera leve y entristecidas sus orejas, no sabiendo que su simple deseo de jugar traería tales consecuencias, lamentándose en silencio solamente para bajar de manera leve su cabeza al no tener el valor de querer ir hacia donde ella y pedirle disculpas.
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El sonido de la puerta principal de la casa abriéndose de golpe fue el único estruendo que se escuchó dentro de aquella casa. Los pasos apresurados de Sayuri fueron los siguientes, a la par que la propia pokémon únicamente terminó por llegar al baño antes de empezar a abrir la llave del lavamanos y comenzar a restregar sus manos ahora enjabonadas sobre su rostro, al mismo tiempo que lanzaba gruñidos avergonzados entre sollozos.
Los minutos pasaron, conforme Sayuri finalmente salía del baño, esta simplemente se restregaba su toalla en su rostro con tal de secarse, a la par que los cristalinos ojos de la Braixen seguían reflejando aquella vergüenza y lamento, al mismo tiempo que Sayuri únicamente podía recordar cómo Takeshi se había reído de la misma junto con la propia Kioko… solo para después volver a taparse el rostro conforme aquel "ardor" en su pecho, volvía a hacerse cada vez más fuerte en ella.
—¿Todo bien? —Una femenina voz no tardó en exaltar a la propia Sayuri, cuyo pelaje se erizó levemente ante el propio susto al no saber que había otra persona en la casa, sin embargo, la propia pokémon se calmó levemente una vez que simplemente notó a Hiyori sentada en su cama dentro de su habitación, habiendo visto a la propia Braixen debido a que la puerta estaba abierta.
Hiyori simplemente cepillaba su cabello, esta observaba con extrañeza a Sayuri, a la par que la pokémon seguía demostrando aquella característica incomodidad nacida de sus nervios y vergüenza, en su sonrojado rostro de facciones temblorosas.
—A ver… ven aquí, quiero que me cuentes lo que pasó —La intuición de Hiyori nuevamente salía a flote, a la par que la misma chica daba simples palmadas a un lado de su cama con tal de demostrar el que quería que Sayuri se sentara al lado de ella.
La Braixen se demostraba reticente a hablar, sin embargo, no había que ser un genio para saber qué, de entre todas las personas de su familia, solo con Hiyori podría sentirse más cómoda para tratar aquella "clase" de situaciones… y no pasó mucho cuando la propia pokémon, a la par que se tapaba toda la cara con su toalla ante la propia vergüenza, terminó por sentarse en la cama a un lado de Hiyori.
—¿Y bien? —Hiyori simplemente hablaba con normalidad conforme seguía cepillándose el pelo, mientras que Sayuri únicamente jugaba con sus piernas por el propio nerviosismo.
—"Me siento rara…" —No tardó mucho en decir en bajísimos gruñidos, Sayuri, solo para llamar aún más la atención de la propia Hiyori tras aquello —"No sé por qué… siento que me arde el pecho de la nada, y no solo eso... mi cuerpo empieza a temblar y no lo puedo controlar, es como si tuviera demasiada temperatura; me venía pasando desde hace varios días, pero ahora se está volviendo cada vez más fuerte y no sé qué me pasa" —Empezaba a hablar Sayuri, haciendo que Hiyori únicamente comenzara a exaltarse ante tales palabras, solo para después comenzar a esbozar una enternecida sonrisa.
—"Quizás algo malo ande con mi cuerpo de nuevo… debo ir a hablar con el abuelo Takeru…" —Seguía diciendo la Braixen, conforme empezaba a sacarse la toalla del rostro de manera leve, dejando ver únicamente sus cristalinos ojos rojos.
—No le pasa nada a tu cuerpo… tranquila —La mano de Hiyori puesta sobre la cabeza de Sayuri únicamente terminó por exaltarla y extrañarla de igual manera, a la par que la pokémon únicamente termina por destapar su aún levemente húmedo rostro, para después chocar su mirada con la de Hiyori.
—Es solo que estás empezando a enamorarte de él… es todo —Hiyori no era tonta, desde un instante había notado la excesiva cantidad de "sentimientos amorosos" que expelía el aura de Sayuri una vez que esta entró a la casa, sin embargo, solamente lo confirmó luego de escuchar las palabras de la Braixen.
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Aunque… estaba más claro el que Sayuri y Hiyori tenían a personajes completamente distintos emergiendo en sus mentes luego de que esta última terminara aquella frase.
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—"¿A-A qué te refieres?" —Sayuri no tardó en volver a sonrojarse un poco más, mientras que Hiyori únicamente lanzaba una que otra carcajada.
—Pero Sayuri… él aún es muy niño como para esas cosas, nosotras maduramos antes, así que entiendo que empieces a sentirlo; realmente deseaba que finalmente te empezaras a enamorar de ese enano —Decía Hiyori entre alegres carcajadas, únicamente para hacer que Sayuri empezara a inflar sus mejillas aún sonrojadas.
—"¡No creo que él sea un niño ni un enano!" —Dijo con tono refunfuñón y un tanto defensivo, Sayuri, únicamente para volver a congelarse luego de que la mirada picarona de Hiyori fuera su respuesta.
—Ya, ya… tranquila, no soy quien para juzgar, pero… veo que lo admites~ —Dijo sin más, Hiyori, haciendo que Sayuri únicamente volviera a desviar su mirada y observar hacia abajo con el tenue rubor cada vez más presente en sus mejillas, al mismo tiempo que colocaba sus manos por debajo de sus muslos.
—"¿Q-Qué debería hacer…?" —No tardó en volver a preguntar ahora un poco más apenada, Sayuri, haciendo que Hiyori únicamente empezara a sonreír por lo bajo, con más calma en su actuar, únicamente comenzando a recordar a cierto hombre de oscura cabellera café que de igual manera había tomado bastante presencia en sus pensamientos.
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El último día antes de que Yoshiro y Haruko llegaran se hacía finalmente presente; el nuevo hogar Kurogane finalmente se había construido, decorado y amueblado.
Lejos de aquello, un poco adentrados en el bosque, el sonido de los costosos movimientos de cierta Braixen se escuchaban, a la par que la misma pokémon se encontraba caminando por los alrededores, al mismo tiempo que traía consigo un pequeño canasto de paja.
La pokémon únicamente recordaba las palabras que Hiyori le había dicho, al mismo tiempo que comenzaba a sacar un hermoso durazno de vivo color que colgaba de uno de los árboles con los que se topó, solamente para darle una pequeña olfateada y sonreír gustosa de su recolección, para después dejarla en un canasto a un lado de otros frutos.
—"Simplemente haz lo que más te guste hacer con él, e intenta hacer que sea lo más especial posible" —Recordaba las palabras, Sayuri, al mismo tiempo que la pokémon seguía caminando por el bosque, solamente para ver cómo una bonita manzana resaltaba a una gran altura; Sayuri únicamente observaba de un lado a otro con tal de encontrar la forma de poder sacar aquel bello fruto, la altura era fácil de unos tres metros, y estaba más que claro el que el trepar no era una opción.
Sayuri lo estuvo pensando por bastante tiempo, y solo cuando recién comenzaba a desistir de conseguir aquella manzana, sus ojos se posaron sobre una gruesa vara de madera que reposaba en el suelo a un par de metros de donde se encontraba.
La pokémon no lo pensó dos veces, esta únicamente tomó aquella vara para después intentar apuntar lo mejor posible por sobre aquella manzana con tal de conseguir que la misma se soltara y pudiera agarrarla mientras cayese.
Y no causando más que una enorme satisfacción, luego de acertar en el primer intento a la rama en la que crecía aquel fruto.
Sayuri simplemente corrió hacia la manzana una vez que esta se soltó, agarrándola justo antes de que tocara el suelo, solamente para apretar el puño, victoriosa, antes de volver a dejarla junto con las demás frutas, a lo que no pasó mucho cuando, antes de comenzar nuevamente en su búsqueda, esta volviera a girarse y chocara su mirada con aquella vara que tan bien le había servido tiempo atrás, la cual había vuelto a caer a un par de metros de esta. La pokémon únicamente se quedó observando aquella vara por unos cuantos segundos, antes de finalmente esbozar una calmada sonrisa en su rostro, como si de una extraña conexión o "necesidad" naciera con aquel simple objeto…
No pasando mucho cuando, lo siguiente en verse, fuera únicamente una calmada Braixen de regreso a su hogar, al mismo tiempo que en su cola aquella vara se encontraba enterrada y reposando entre su propio pelaje con completa normalidad.
—"Lo que te haga sentir más cómoda y feliz con él… y verás cómo todos esos nervios y malestares se te van a ir pasando de a poco" —Las alegres palabras de Hiyori seguían siendo recordadas por Sayuri, al mismo tiempo que la propia pokémon únicamente comenzaba a revisar las frutas que se encontraban en su canasto…
A la par que, de igual manera, se alegraba al notar el pequeño cómic que se encontraba a un lado de las propias frutas, el cual deseaba poder seguir leyéndolo con "cierto" personaje.
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Mientras tanto, de regreso en el hogar Kurogane, la mayoría se encontraba despidiéndose de los constructores una vez que oficialmente la casa de Yoshiro y Haruko quedó terminada, a la par que solamente se observaba a un lamentado Fumio el cual únicamente abrazaba de manera desesperada a Ryo con tal de poder tocar por última vez a uno de sus héroes, al mismo tiempo que el resto de los trabajadores solamente reían por el actuar del propio joven.
Al mismo tiempo que estos se despedían, en el otro lado de la antigua casa, un encariñado Takeshi volvía a encontrarse abrazado junto a una regalona Kioko, al mismo tiempo que entre ambos solamente risitas enamoradas emergían sin más.
—No te vayas…~ acompáñame a mi casa —Decía sin más Kioko conforme sabía que Yoshiro y Haruko junto con Harumi y Hanako iban a volver, sin embargo, Takeshi únicamente negaba con su cabeza de manera risueña.
—Sabes que no puedo kiko, este momento es especial para nuestra familia… ya después en la noche quizás vaya a verte~ —Dijo con picarona actitud Takeshi, únicamente para sacar más carcajadas risueñas por parte de Kioko, la cual aun así se negaba a soltar a su pareja.
—"¿T-Takeshi?" —Un suave gruñido emergiendo desde una de las esquinas de la casa exalta al joven de ojos verdes, a lo que el mismo junto con Kioko se giraron hacia el origen de aquel sonido, solamente para ver como una avergonzada Sayuri se encontraba con la mitad de su cuerpo escondido tras la pared de la casa.
—Mejor me voy… cualquier cosa, te llamo —Takeshi únicamente se despidió ahora más rápido de la chica de cabello rubio, dándole un simple beso en sus labios antes de separarse finalmente de ella, únicamente para después acercarse a Sayuri y saludarla con una simple caricia entre sus orejas, siendo respondida con una amplia, feliz y sonrojada sonrisa por parte de la Braixen.
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Al mismo tiempo que Sayuri parecía conversar con Takeshi respecto a lo que quería hacer, a la par que le mostraba su canasta con frutas y el propio comic que traía en ella… Kioko únicamente mantenía su vista puesta sobre ellos, veía la mirada de Sayuri, veía el sonrojo y la actitud pertinente, a la par que de igual manera notaba el ánimo naciente en Takeshi luego de que la propia Braixen le explicara lo que quería hacer con este, siendo la respuesta de la pokémon una nueva y feliz sonrisa.
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El ceño de Kioko solo alcanzó a fruncirse de manera casi indetectable, antes de que la misma comenzara a retirarse hacia su hogar.
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Tan pronto solamente la familia Kurogane se encontraba en las afueras de su hogar, todos esperaban con felicidad la llegada de aquellas mujeres y Zoroark que tan bien habían disfrutado sus vacaciones y luna de miel pertinentes.
Ryo fue el primero en actuar luego de que finalmente Yoshiro, tras haber activado la segunda fase de su estado aural, lograra enviar un mensaje por telepatía hacia Ryo con tal de revelar su ubicación y advertir de que ya se encontraban "listos" para partir.
El viejo Kurogane únicamente volvió a separarse levemente del resto de su familia, para luego tocar la piedra activadora en su cuello, haciendo que la fase mega evolucionada fuera la siguiente en presentarse en consecuencia.
Ryo no hizo esperar el momento, incluso este no podía negar el que sentía una enorme emoción por conocer a "aquella" la cual solo él estaba consciente de su existencia; por lo que no dudó en volver a enterrar los dedos de sus manos delante de sí, únicamente para volver a crear un portal en la ubicación que le había dado Yoshiro, a lo que Ryo apenas alcanza a terminar de formar el portal con el tamaño adecuado.
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Antes de que una enfurecida Lucario, con la segunda fase de su estado aural activada, se abalanzara con un ataque A bocajarro hacia Ryo.
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—Ya me esperaba que guardarías un poco de tu aura con tal de poder volver a activar el estado aural después de que el sello de arceus volviera a activarse —Decía con confianza y vanidad, Ryo, a la par que los ataques de la Lucario no le hacían efecto gracias a la clara diferencia de poderes que existía entre ambos, pasando poco antes de que Haruko decidiera detenerse.
—Pero yo también hice lo mismo para poder mantener la fase mega evolucionada por un par de segundos más —Dijo con malicia el Kurogane, únicamente para observar victorioso a Haruko, a la par que sentía como el aura del estado aural de la Lucario comenzaba a disminuir drásticamente.
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Solo para quedar completamente choqueado… luego de que Haruko terminara por dar una poderosa patada directa a la entrepierna del desafortunado Kurogane.
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Tras aquel simple impacto cuya onda fue capaz incluso de agitar el aire a su alrededor, tanto el estado aural de Ryo como el de Haruko se desactivaron en el acto, únicamente para ser lo siguiente en escucharse los extremadamente agudos quejidos de Ryo luego de que este comenzara a caer de rodillas al suelo tras quedar completamente noqueado ante tal efectivo ataque.
—No te metas "en mi vida privada, maldito tío degenerado" —Haruko empezó a hablar la lengua humana al inicio, sin embargo, conforme el poder del aura de Ryo comenzaba a extinguirse de igual manera, dicha cualidad terminó por tornarse en los normales gruñidos de siempre, a lo que Haruko únicamente giró su seria mirada hacia donde el resto se encontraba, solamente para fijar sus ojos ahora sobre aquel pequeño Riolu que se encontraba escondido tras las piernas de Takeshi, luego de haber quedado completamente impactado tras ver aquel lado de su madre.
—"¡Mi bebé!" —El rostro y actitud de Haruko cambió completamente a uno angelical y amoroso, no tardando en comenzar a correr hacia su hijo con tal de levantarlo y darle un sinfín de besos en toda su cara, escuchándose junto con aquello varias risas cosquillosas por parte del pequeño Riolu.
Conforme el portal empezaba a desvanecerse una vez que Ryo desactivó su estado aural, tanto Harumi como Hanako y Yoshiro alcanzaron a emerger sin problemas antes de que dicho portal se cerrara finalmente, trayendo consigo los saludos y abrazos correspondientes.
Ryo únicamente intentaba respirar con calma conforme su aura intentaba desesperadamente curar el malestar de su orgullo siendo literalmente "reventado" por Haruko, a la par que el mismo se recomponía de manera titubeante y aún adolorida, siendo Takeru el único que le daba palmadas en la espalda al mismo tiempo que lanzaba tenues carcajadas.
—[Eso sí que no te lo esperabas] —Decía Takeru mediante su conexión, a la par que Ryo únicamente reía aún débil ante aquellas palabras.
—[Esa es mi frase… apestoso, tú eres el que no se espera lo que se viene] —Dijo sin más, Ryo, haciendo que Takeru únicamente frunciera el ceño de manera extrañada.
—"Ryo, hay alguien que tu papá y yo queremos presentarte" —Haruko comenzaba a decir en altos gruñidos hacia su hijo, a la par que el resto únicamente observaba extrañado ante las palabras de la Lucario…
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A excepción del pálido Lucario que empezaba a entender finalmente las indirectas de su amigo junto con las palabras de su hija.
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—[¡Espera! ¡No siento nada! ¡No hay nadie acá!] —Takeru empezaba a sudar por los nervios, a la par que miraba de un lado a otro con tal de observar a "aquel" nuevo integrante, mientras que Ryo únicamente lanzaba varias carcajadas, aún en su debilitado estado.
El pequeño Riolu, aún en brazos de su madre, únicamente podía extrañarse ante las palabras dichas por la misma, a la par que la Lucario únicamente lo observaba con una feliz y sonrojada sonrisa.
Antes de que toda la familia, a excepción de los claros personajes que ya sabían de "dicha" existencia, se quedaran completamente congelados luego de que cierto "sonido" emergiera en la cabellera del feliz Zoroark.
—¡Wan! —Era lo único entendible ante aquel fuerte gruñido que emergió sin previo aviso, a la par que la cabellera de Yoshiro se movía cada vez con un mayor frenesí conforme aquel ser finalmente deseaba salir por alguna razón.
—"Ya cálmate, niña, puedes salir" —Decía por telepatía Yoshiro y con una incómoda sonrisa conforme los tirones en su cabello comenzaban a dolerle de manera leve ante el ser que cada vez se volvía más y más alocado dentro de su cabello.
—¡Deben estar bromeando! —Hiyori era la primera en pensar lo obvio, a la par que no pudo evitar gritar con risa y emoción ante lo que se avecinaba, mientras que el resto, a excepción de Ryo, únicamente mostraron un anonadado rostro…
Luego de que un pequeño mechón negro de punta azul, junto con dos pequeñas orejas… emergieran del cabello de Yoshiro por sobre las orejas del propio Zoroark.
—¡Wan wan! —Finalmente la cara de una pequeña y sonriente Zorua no dudó en salir abruptamente del pelo de Yoshiro, escuchándose como resultado únicamente el gritar emocionado por parte de Hiyori, la cual no dudó en comenzar a correr hacia aquella pequeña y esponjosa cosa con tal de abrazarla sin más.
Solamente para exaltar a la propia chica de ojos rojos, luego de que dicha Zorua saltara del cabello de Yoshiro, para después comenzar a dar vueltas en círculos a través de los pies de todos los ahí presentes.
—¡Wan wan wan wan wan wan wan wan! —Decía una y otra vez en emocionados gruñidos aquella Zorua, a la par que la familia no sabía "cómo" reaccionar ante tal alocada actitud.
—"Ella es Akira, se darán cuenta de que es… bueno… tiene mucha energía" —Decía un poco avergonzado y entre risas, Yoshiro, a la par que Akira únicamente corría de un lado a otro alrededor de todos los ahí presentes, a la vez que mostraba un cierto fastidio conforme no "encontraba" lo que buscaba.
—"Es tu hermana, Ryo" —Dijo Haruko hacia el pequeño Riolu, el cual únicamente pudo demostrar un rostro completamente estupefacto tras escuchar aquellas palabras.
Akira no paraba de correr, su hiperactividad no hacía más que causar las clásicas risas entre la familia, a la par que Ryo únicamente podía observar como un boquiabierto e incrédulo Lucario había quedado completamente congelado a su lado, pudiendo solamente lanzar varias risas por lo mismo, no dudando en volver a girarse para seguir viendo a su nueva nieta con calma.
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Si es que no se exalta por completo… luego de que una pequeña Zorua saltara con brusquedad y emoción con dirección hacia su rostro, a la par que estiraba tanto sus patitas delanteras como las traseras.
—¡Waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan! —Dijo en un largo y emocionado gruñido, Akira, antes de hacer que Ryo se asustara por completo ante el propio actuar de la Zorua.
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La cual finalmente había encontrado el objetivo que buscaba.
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Escena extra
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Finalmente la noche de aquel día había llegado…
En el hogar Kurogane, donde todos se habían ido a dormir tras aquel largo día, únicamente a un lado de la chimenea encendida, los cuerpos de Sayuri y Takeshi sentados en el sofá y con una manta puesta sobre ambos era lo único que resaltaba, a la par que el comic el cual habían leído junto con los restos de frutas que de igual manera habían comido, resaltaban en aquel calmado momento… a la par que ambos únicamente habían terminado por caer rendidos por el sueño, cómodos bajo la compañía del otro, mientras que Sayuri únicamente estaba apoyada en el brazo del propio Takeshi, conforme este último simplemente terminó por rodear a la propia dormida Braixen con dicho brazo por mera inercia, haciendo que la propia pokémon terminara por aferrarse al torso del joven por lo mismo, quedándose así ambos sumidos bajo la compañía del otro.
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Mientras tanto… en aquella estrellada noche de invierno, en un hogar alejado al de los Kurogane, una chica de pelo rubio únicamente reposaba en pijama sobre su cama, esta solamente observaba una y otra vez con la esperanza de que aquel chico finalmente la llamara a cómo era la costumbre todas las noches; sin embargo, conforme las horas pasaban y solo el silencio se reflejaba en su celular, la mente de la propia Kioko no tardó en concebir sus propias ideas ante todo lo que había visto durante las veces que había estado en el hogar de los Kurogane.
Todos aquellos momentos… aquel beso en navidad… aquella vergüenza naciente cuando construían la nueva casa de Yoshiro y Haruko… y aquella mirada el día en el que la misma Braixen los "separó"…
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Únicamente hicieron que Kioko terminara por demostrar un tenue desagrado en las facciones de su rostro.
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Muy bien, queridos lectores, aquí termina el capi de esta semana, espero les haya gustado, y les haya dejado bastantes indicios del siguiente arco que comienza :3, este será uno bastante emotivo, tanto de ira como amor, espero poder relatar esas emociones lo mejor posible o-o'
Lord Fire 123 Sip, he jugado undertale, y también he visto glitchtale XD, aunque, sinceramente, no me aprendí a qué colores correspondía cada tipo de alma :'u
Como que ahora todos me llaman diabólico por cualquier cosa XD, pero me divierte, da emoción cuando los lectores me dicen eso XD, no sé si eso me vuelve más diabólico o no pero... ñe jajjajaj
Sep, Ryo ya no será el puppy :'u, evolucionará así bien emotivo, y Sayuri igualmente lo hará, pero… bajo otras circunstancias.
Obviamente el gallade volvería a emerger, no por nada cree una estructura física de personaje preestablecida :u, no tendrá el roll de antagonista principal pero… si que tendrá un cuerpo más decente como antagonista secundario temporal.
Acertaste sobre era difícil lo de "caballero negro" :u, es muy difícil y no supe descifrarlo XD.
Sinceramente… Hana se lleva todos mis respetos XD, me divierte mucho como personaje, a pesar de no tener una gran relevancia como tal, su actitud es demasiado para mí, volviendo al tema de las mujeres personajes, me gusta ver cuando es una mujer la depravada maniática en vez de un hombre :u XD
Y para responder tu ultima pregunta (lo cual no se consideraría spoiler :u), samuru no tiene nada que ver, hay otra razón mucho más notoria (pero quizás no para ojos del lector) que da una pista respecto a por qué solo Ryo es capaz de sentir su aura, a pesar de que Akira la bloquee de todos, obvio no te diré porque ps spoiler :u, solo espero que, en un futuro, sigas recordando bien lo que "ocurrió" en la luna de miel entre Yoshiro y Haruko (Y lo más importante... "cómo") :3
Las reacciones de Haruko y Yoshiro no fue distinta a la que tuvieron con Ryo puppy, pensé que escribirlo sería un alargue innecesario de la trama que alejaría al lector de los temas más importantes que se debían ver XD, pero bueno, si quieres un mini-resumen: Yoshiro de nuevo preocupado por el Huevo, Haruko normal y un poco emocionada de igual manera, Hanako y Harumi ansiosas, y puro grito y amor cuando Akira nació :u, aunque claro, la Zorua salió disparada hacia todos lados con tal de encontrar a Ryo luego de que esta sintiera su aura de igual manera :3 (¿Por qué?, ps secreto :3 XD)
¡Muchas gracias por comentar :D!
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Eso sería todo amigos… espero les haya gustado el capi, cada vez vamos avanzando más y más por la trama, me alegro de que cada vez nos acerquemos a las peleas y dramas que tanto he querido escribir XD, espero tengan un agradable comienzo de semana y, sin más que decir…
¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
