Literalmente tuve que correr para alcanzar al elevador en el que se había introducido el gordo.

Apenas logre poner el pie para impedir que se cerrará la puerta.

Recargue mi brazo en la puerta para disimular un poco mi cansancio por haber corrido.

—¿Porque te escabulles?—pregunte mirándole con seriedad.

Diablos, tanto tiempo y por fin podía tenerlo frente a frente.

Pero hubo algo que me llamó la atención.

La forma en la que me vio.

—Yurio, cuanto tiempo—dijo desde el fondo del elevador donde había ido a colocarse.

Como si quisiera mantener distancia.

¿A que juegas Yuuri?

Las puertas se cerraron detrás de mí y el elevador comenzó a moverse en cuanto seleccionamos la planta a la que queríamos ir.

El silencio no era sólo incómodo, era molesto.

Y casi podía sentir que Yuuri quería decirme algo pero simplemente no se atrevía.

—Esforcemonos en la copa Rostelecom —dijo por fin después de un momento.

—¿Ah?—dije, no entendía porque le estaba sacando la vuelta a lo que quería decir—. Te dejaré en vergüenza aquí en Moscú.

Si el quería oír eso, lo haría rabiar entonces.

—Hare que Víctor se quede en Rusia.

Cuando dije eso último le mire de reojo y mire su cara preocupada.

¿Tome la decisión correcta?

Yuri lo seguía observado y cuando los ojos del castaño le vieron, sus miradas se encontraron y todo se fue a la mierda, literal.

—Así que... ¿Te acuestas por despecho con cualquier idiota?—casi se ahogó con su saliva al oirle—. Y además no te molesta que él también sea mayor de edad.

¿A que demonios se refería?

—¿Disculpa? —gruño molesto.

Yuuri le encaró y de forma agresiva golpeó el botón de paro y el elevador se detuvo.

—Lo que escuchaste—no se había equivocado, ese no era Yuuri—, ¿a si de rápido te olvidas de la persona que te "gusta"? —dijo entrecomillado la última palabra.

Eso si lo jodió.

¿Ahora era su culpa? ¿Cuando él nunca mostró interés alguno?

—¿Y que tienes que reclamar me? ¿Ah?—ahora si estaba molesto.

Yuuri enmudeció y Yurio quiso golpearlo, de verdad que quiso.

—Lo arruinaste imbécil cobarde de mierda—le grito exaltado.

Semanas sin verle, sin hablar, sin tocarse y el muy idiota lo arruinaba todo en cuanto se veían.

—¿Yo?

—¡Si! Tú... Tú maldito gordo y ¿sabes que?, ¡Tienes razón! —le empujo por el pecho haciendo que chocara contra una de las paredes del ascensor —. Me acuesto con imbéciles, ¿pero sabes que? Ellos son mil veces mejor que tú en la cama.

Ambos se vieron por un momento sin atreverse a decir nada.

Okey, tal vez si se excedió un poco.

No sabía que estúpida mentira le había dicho Seung para dejarlo tal como estaba, pero más tarde se las pagaría.

Sólo Dios sabía que había dicho.

Miro como poco a poco la mirada de Yuuri se iba volviendo sería.

Sin medir palabras tomo el rostro de Yuri entre sus manos y lo beso.

Al principio fue sólo un roce pero inmediatamente su lengua comenzó a delinear sus labios.

Yurio abrió la boca y sus lenguas se encontraron, ambos se rozaron y exploraron cada parte del contrario.

Yuuri lo tomo de los muslos y lo levantó, avanzó hasta chocar contra la pared contraria y aprisionó al Rubio entre su cuerpo y el interior del ascensor.

Los brazos de Yurio le rodearon el cuello, apegandolo más a él mientras sus piernas se aferraban a su cintura.

El aire comenzaba a escasear pero no por eso se separaban. La necesidad de sentirse era increíble.

Yurio se sintió desfallecer cuando las manos del castaño comenzaron a tocar bajo su sudadera.

Gimió el nombre de Yuuri en medio de su tortura y fue cuando se dio cuenta de que el elevador se había movido y ya se había detenido en su piso.

—Este es tu castigó —jadeo Yuuri contra los labios del menor.

Lo bajo lentamente, haciendo que sus miradas no de separaron en ningún momento.

—Bastardo.

Los ojos oscurecidos por el deseo y una sonrisa atronadora desarmaron cualquier defensa de Yurio.

—Me gustas.


Advierto que en los proximos capitulos habrá escenas subidas de tono XD lean bajo su propio riesgo.