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Se recomienda leer este capítulo en la comodidad de su recamara, sin interrupciones y con un buen tazón de palomitas.
Capítulo 48 Un largo día para Albert.
Mientras que para algunos personajes el 5 de enero fue algo caótico. Para Albert no fue la excepción. Su día estuvo lleno de sorpresas.
5 de Enero, 8 am
Después de un gran susto que se llevó, y después de la confesión de su querido sobrino (pues no le quedo más remedio al pobre de Stear que decir la verdad) Albert ordenó partir al amanecer. Tenía tanta prisa por llegar a Londres que no quiso ni siquiera desayunar. Así que el glotón de su sobrino se tuvo que conformar con comerse un sándwich en el camino.
-No Stear, si tienes hambre te comes un sándwich en el camino, no voy a arriesgarme a que te dé por comer más azúcar y en plena reunión con el Duque te desmayes.
-Pero tío abuelo me gruñe el estómago -suplicaba el inventor sobando su estómago.
-Stear ¿acaso eres más glotón que Candy?
-No, pero son la 8 de la mañana ya debería estar almorzando algo.
-Muy bien, pues almuerzas un sándwich en el camino. Mira ya viene George con nuestra comida.
-Listo Albert cuando lo indiques. -decia George subiendo al carruaje con una bolsa de papel con tres emparedados.
-Gracias George. ¡Cochero andando!
-¡A la orden caballero! - contestó el chofer.
Los tres hombres comenzaron su camino a Londres en el carruaje. Stear desanimado y sabiendo que sería un largo camino de casi 4 horas, no decia nada y comía pedacito a pedacito su sándwich para que le durara más -Lo siento Puppet, pero tu humano solo me compro un sándwich pídele a él.
Albert sonrió por el comentario de Stear y tomando a su mofeta mencionó -Puppet ven aquí, tu come almendras. Stear toma mi sandwich, yo puedo esperar a llegar al hotel. Estoy satisfecho con el café que tome en la habitación.
-Gracias tío Albert -aceptó Stear con una sonrisa.
-Tome el mío también joven Stear. Yo también estoy satisfecho con el café de esta mañana.
-Gracias George. Ahora si Puppet, si quieres te convido tengo tres sándwiches con cero azúcares.
El camino era tan largo que duraba casi 4 horas, por tal motivo Albert pidió cambiar de carruaje en determinado tiempo pues como buen protector de los animalitos obviamente no soportaba que los caballos recorrieran distancias tan inhumanas. Ademas servía para que su inventor sobrino Stear se distrajera pues esté se aburría muchísimo de estar simplemente sentado viendo el paisaje.
Enero 5, 10 a.m.
En uno de esos cambios de carruaje bajaron cerca de una tienda. Tanto Albert como Stear bajaron para estirar las piernas mientras cogían otro carruaje. Por su parte el Sr. Villers entro a la tienda para camprarle golosinas a Stear y un periódico para leerlo en el camino pues en el hotel no encontró ninguno. Pensaba comprar el London News que en su primera plana tenía información sobre lo que sería la primera audiencia contra los acusados del Naufragio del Mauretania. Pero de pronto vio otro periódico que llamo su atencion por el encabezado de su primera plana.
Al leer lo que decia casi se le salen los ojos. No se asusto pues por Stear ya sabía que Terry estaba vivo. Pero aun así fue escalofriante leer semejante encabezado.
-George vamos no perdamos tiempo por favor -gritaba Albert abordando del tercer carruaje rumbo a Londres. Al ver que su fiel amigo subía desconcertado al carruaje cuestionó - ¿Qué pasa George?
-George ¿Me compraste mis gomitas? - preguntaba sonriente y ansioso Stear viendo las manos del señor Villers y Puppet le hacía segunda.
-No joven Stear, le compre pistaches, muy salados porque no más azúcar para usted.
-Hum bueno, algo es algo – comentaba Stear mientras tomaba la bolsa de pistaches. Estaba tan nervioso por tener que ir a ver al Duque que no dejaba de comer.
-George te conozco ¿Qué pasa? -insistía Albert sin quitarle la vista a su buen amigo.
-Te diré, pero antes permíteme sentar junto al joven Stear y permite que Puppet se siente en las piernas de él.
Albert extrañado acepto la petición del caballero blanco – George estas muy raro.
-Sí George cuéntanos ¿Por qué estás tan raro? Por cierto ¿gustan pistaches?
-Ah… no gracias joven Stear. Mejor abrace a Puppet y no la suelte.
Tanto el inventor como el rubio no entendían el actuar de George ¿Por qué cambiar de lugar? Y ¿Por qué Puppet con Stear?
-Bueno George, ya hicimos lo que pediste, por favor dime que pasa o me van a salir canas como al tío abuelo – comentó Albert ya sentado frente a George y Stear. Ansioso no dejaba de tamborear sus dedos sobre sus rodillas.
-Ok Albert, aquí tienes - decia George entregándole el periódico al tío abuelo – Solo no olvides que tu hiciste más rebeldías.
-¿Qué rebeldías tío abuelo? -preguntaba Stear.
Albert no respondió, solo tomo el periódico y al leer el encabezado se impresiono - ¿Qué es esto? – murmuró y comenzó a leer la nota en silencio. Conforme leía parecía que sus ojos azules se hacían mas y mas grandes, ya ni hablar como se acercaba al periódico, como si hacerlo significara que efectivamente era verdad lo que estaba leyendo.
Termino de leer la nota, tomó aire, exhaló, miró a George, después a Stear, quiso aventarle el periódico, pero ahí tenía a Puppet así que se limitó a peguntar – Stear… ¿serias tan amable de leer el encabezado de este periódico?
-Claro tío… - el chico muy amablemente, pero algo extrañado tomaba el periódico, se acomodó sus lentes y comenzó a leer en voz alta - "La muerte de uno de los herederos más importantes del Reino Unido, el Márquez y futuro Duque de Grand…chester - los hermosos ojitos de Stear se abrieron enormemente mientras continuaba leyendo en voz alta - ¡Terruce Graham Grandchester!... Ay Dios que hicimos.
-Stear ¡¿Por qué no mencionaste que Terry también se hace pasar por muerto?! – dijo serio Albert.
-Tío abuelo… No para nada era nuestra intención. No tengo idea porque sacaron esto -decía sorprendido el inventor – si Terry está vivo… y muy bien acompañado, por cierto.
-Stear, sea como sea, el punto es que sus padres están muy preocupados.
-Lo siento tío abuelo, de verdad no queríamos lastimar a nadie. Lo único que queríamos era ayudar a Candy y Terry para que fueran felices. No pensamos que esto pasara -confesaba el chico.
-Stear, nunca me he negado ni me negare a que sigan su camino. Pero aquí el error es que al huir y el que Terry no aparezca en lista de sobrevivientes hace parecer que murió, ahora las consecuencias son que sus padres están destrozados. Al menos eso dice la nota, aunque…
-No sabíamos que Terry no estaba en esa lista de sobrevivientes. De verdad lo hicimos de buena fe no queríamos lastimar a nadie.
-Lo sé Stear. Pero ahora con mayor razón debemos llegar rápido al Palacio para avisar a sus padres que él está bien – continuaba el tío muy preocupado.
Stear avergonzado se quedó cabizbajo abrazando a Puppet, el buen George le dio una palmada para animarlo a lo que el joven le sonrió y ya solo recargo su cabeza en la ventana.
Por su parte Albert se perdía en sus pensamientos y también miraba por la ventana. Se preguntaba si el Duque al enterarse que Terry solo huía con Candy se pondría más furioso y más que nunca se negaría a un noviazgo entre ellos. Lo cual le preocupaba pues eso seguro haría sufrir a su pequeña. Por otra parte, también se preguntaba ¿quién era la mujer que cargaba el Duque? ¿seria la Duquesa? Pero eso no era posible, según lo que una vez le confesó Terry su verdadera madre era Eleonor Baker y no se llevaba nada bien con él Duque. ¿Gabrielle tal vez leyó la lista y era quien cargaba el Duque…? No eso no era posible se fue en un carruaje rumbo a Londres junto a la Duquesa de Baviera. Todo era tan raro.
Enero 5, 12:50 am
Después de 4 cambios de carruaje y casi cinco horas más tarde, por fin llegaron al Hotel Savoy en Londres. Tomaron el elevador para llegar al quinto piso y una vez ahí dirigirse a su habitación para arreglarse y estar listo en una hora. Acordaron verse en el lobby para salir rumbo al Palacio de Grandchester.
Una vez fuera del elevador los tres hombres caminaban por el pasillo relajados. Pero cuando Albert creía que las sorpresas habían terminado …
-¡Señor Villers! gracias a Dios está bien.
-Benny, ¿Qué hace aquí? ¿Por qué no está en Edimburgo con la tía Elroy? -preguntaba sorprendido George al chofer que la tía abuela tenía en Escocia.
-Es que justo llegamos con la señora hace una hora. Ella esta muy preocupada por sus sobrinos.
-¿Cómo que por sus sobrinos? -intervenía Albert.
-Sí Benny, ¿Qué quieres decir con sus sobrinos?
-Bueno es que recibió del colegio un telegrama avisándole que los señoritos Cornwell desaparecieron y no quiso esperar más y decidió venir a Londres. Los muchachos que envié al puerto justo llegaron esta mañana para avisarme que usted y el tío abuelo estaban a salvo. Eso de alguna manera la calmo, pero aun sigue muy preocupada por sus sobrinos. Como sabe que usted y el tío abuelo se hospedan siempre aquí, tenía la esperanza de verse con ustedes para que la ayuden a encontrar a los chicos.
George y Albert voltearon a ver a Stear, quién ya no encontraba donde esconderse y abrazaba a Puppet como si fuera su escudo contra la desaprobación de los dos hombres. Si bien el rubio y el caballero blanco sabían que los Cornwell se habían escapado del colegio no esperaban que la tía abuela ya lo supiera de hecho tenían la esperanza de verla antes.
-Benny por favor llévanos a verla. Justo aquí esta el joven Stear Cornwell – pedía el buen George.
-Oh mucho gusto señorito Cornwell -saludaba el hombre dando una reverencia a lo que el nervioso Stear solo asintió con una leve sonrisa - Por favor síganme, la señora Elroy estará feliz de verlos. Por cierto ¿dónde está el tío abuelo?
-Oh, él se siguió a Edimburgo.
-Entiendo. Miren es aquí permítanme tocar,
El chofer toco delicadamente la puerta a lo que la dama de compañía de la tía abuela abrio la puerta, al saber quiénes eran les permitió pasar. Los dejo en la sala de espera de la suite y se dirigió a avisarle a su señora. Un par de minutos después la tía salió a recibirlos. Estaba tan emocionada que hasta se atrevió a gritar de emoción.
-¡Stear!,… mi pequeño Stear gracias a Dios estás bien – la mujer como pudo corrio hacia su querido sobrino.
-Tía abuela lo siento mucho no quería preocuparla – se disculpaba Stear abrazando a su enojona pero querida tía abuela Elroy-
-Dios sentí que el mundo se me venía abajo cuando recibí ese telegrama. Primero el naufragio y después Archie y tú desaparecidos. Me encomendé a todos los santos porque estuvieran bien.
Stear se sentía como chinche aplastada al ver a su tía abuela tan decaída, se notaba que no habia dormido en días. Se dio cuenta que Albert tenía razón sin pensarlo estaban preocupando a sus seres queridos.
-¡Oh por Dios pero si eres William! ¡mi querido William! ¡ven aquí! -grito todavía más eufórica la mujer abrazando a su patriarca.
-Tía, lamento tu preocupación – dijo el rubio mientras aceptaba el abrazo de su protectora.
-Cuando me avisaron que Stear y George estaban aquí acompañados de un rubio temía que no fueras tú. Y Sr. Villers me alegra que usted también este a salvo.
-Gracias Señora Elroy -agradecía George con una leve reverencia.
-Pero por favor siéntense. Estoy tan feliz. – Esperen… ¿dónde está mi hermoso Archie? - – decia la mujer tomando asiento y sus acompañantes le hacían segunda excepto Albert que se quedó de pie y miraba serio a su tía.
-El está bien se lo aseguro tía abuela -contestaba Stear
-Bueno, ¿Qué les parece si vamos a comer fuera? Hoy es un lindo día y hay que celebrar que están a salvo. Permítanme avisar a …
-Tía espera -interrumpió el rubio con tono muy serio y casi molesto.
-William que modales son esos -dijo la mujer sorprendida.
- Tía creo que olvidas algo o mejor dicho a alguien – insistía el patriarca con tono molestia.
-¿De qué hablas William? -pregunto desconcertada la mujer.
-Hablo de que no has preguntado por Candy. Te recuerdo que ella viajaba conmigo en el Mauretania.
-Pues… no pregunto porque vi la gaceta y ahí venia su nombre así que supongo que está bien – contestó desinteresada.
-Tía, con todo respeto, pero no me agrada el tono que usas hacia Candy.
-Albert calma – intervino George tratando de guardar la calma de su protegido.
-Te atreves a faltarme por esa chiquilla.
-No es ninguna chiquilla es mi hija. Y no te estoy faltando te estoy pidiendo que la consideres como la hija que es para el patriarca de lo Andley.
-¿Hija? Querras decir capricho de estos niños que se empeñaron en que la adoptaras -contestaba molesta la tía Elroy refiriéndose a Stear, Anthony y Archie.
-No importa de quién fue la idea. Ante la ley es oficialmente mi hija a la cual quiero como a mi hermanita y me duele mucho que no la consideres.
-Albert no viaje desde Edimburgo hasta aquí para recibir reproches. Y menos por una niña del hogar de Pony que llego para traernos desgracias, ¿ya se te olvido que por su culpa Anthony murió?
-Tía abuela eso no es cierto. Anthony callo por accidente del caballo. Candy no es culpable, al contrario, fue quien tuvo que ver como moría alguien tan querido por ella y por nosotros -intervino Stear con voz decidida y poniéndose de pie.
-Stear -murmuro sorprendida la tía.
Aunque la tía Elroy ya estaba acostumbrada a que Anthony y los Cornwell la defendieran desde que vivían en Lakewood, esta vez la voz y mirada de Stear era más defensiva. Peor no era el único Albert continuó con la defensa de Candy.
-Tía te quiero mucho y estaré eternamente agradecido por tus ciudades desde que murió mi hermana. Pero no voy a permitir que sigas calumniando a Candy y haciéndola menos.
-No son calumnias, si Candy no hubiera sido adoptada esa cacería…
-¡Entonces cúlpame a mi tía! Yo fui quien la adopto y acepte en contra de mis principios que organizaras esa cacería para su presentación (1*)
-Tía abuela, reconozca que Candy es lo mejor que le ha pasado a los Andley. Trajo más alegría a Lakewood. El tío abuelo tiene a la hermana que perdió. Y a nosotros nos dio más alegría y nos enseñó que un corazón puro vale más que cualquier apellido -decía Stear sentándose junto a su tía abuela y tomándola de la mano
-Tía si se diera tiempo de conocerla sabría que es un ángel. ¿no cree que si no lo fuera, Archie y Stear no hubieran dejado el colegio por ir a buscarla al puerto?
-¿Por eso huyeron y no por su tío abuelo?
-SI tía abuela, y ademas Archie y yo pensábamos dejar todo y trabajar en el Hogar Pony -confesaba el inventor.
-¡Pero que locura!
-No tía abuela, queremos valernos por nosotros mismos, y… porque tanto Archie como yo queremos que Candy sea feliz con Terry. Así que decidimos ayudarlos a huir a America.
-¡¿Pero que estoy escuchando?! – exclamaba sorprendida después recordó algo y continuo – ¿No me digas que Terry es el muchacho que esta en primera plana por su muerte?
-De hecho, sí tía – contesto con una risilla nerviosa el inventor. Aquí venia el regaño de la tía.
-William como es posible que estés permitiendo semejante acto de indecencia -la mujer reclamaba mientras se presionaba las sienes – La hija de los Andley huyendo con un muchacho.
-No lo considero así. Candy se enamoró de Terry y ambos decidieron que no permitirían que los separen. Ahora deben estar camino a América junto con Archie.
-Y yo los alcanzaría más tarde, pero me descubrió el tío abuelo y aquí estoy.
-Santa Madre, tienes que hacer algo William esto no puede saberse. Seremos señalados por semejante acto inmoral.
-Tía, el amor no es inmoral. Estoy de acuerdo que es la forma. Justo hoy voy a ver al Duque para hacerle saber que mi hija cuenta con mi apoyo al igual que su hijo Terry.
-Basta Albert. Candy nos está dejando ver como una familia de pocos principios. Ademas a un Duque no se le puede… con todo su poder seguro la hará ver como una cualquiera que engatuso a su hijo por su título. Debes evitar que la prensa se enteré.
-Te equivocas tía, Candy viaja también con Archie así que de saberse tenemos la palabra de Archie asegurando que entre ellos no ha pasado absolutamente nada que no sea digno de una señorita
-Eso téngalo por seguro tía abuela – apoyaba Stear.
-Si me lo permite señora Elroy, Albert. En caso de que el duque se atreviera a dejar en entre dicho la honorabilidad de la señorita Candy. La familia Andley puede exigir una boda entre Candy y Terry.
-¡Eso sería genial!
-¡Stear! -gritaron al unísono los adultos.
-Lo siento. Yo se que no es lo más adecuado, pero al final de cuentas Candy y Terry estarían juntos ¿no?
-No Stear, mi hija no será vista como una chica… de dudoso honor.
-Lo siento tío abuelo… perdón tío Albert.
-William tu capricho de hija solo nos trae escándalos.
-Basta tía abuela, George solo dijo lo que podria pasar. Pero no significa que debamos llegar a eso. Por eso justo hoy iré a ver al Duque.
-Pues yo iré contigo.
-No es necesario tía. George y Stear irán conmigo, esto se debe arreglar entre caballeros.
-Entiendo. Solo no olvides que el apellido de los Andley es primero antes que esa niña.
-No tía. Candy esta primero que el apellido de los Andley o los Grandchester.
-… Dios debí hacerle caso a Sarah y no venir a Edimburgo. Ella y Eliza si son mujeres honorables y no huyen con el primer jovencito que les gustas.
-Tía ya no seguiré discutiendo contigo. Y si te aflige seguir aquí ahora mismo ordenare que te lleven a Edimburgo. Es mejor que estés allá y te prepares para reunión del clan.
-William -murmuro sorprendida la mujer.
-Si tía, no quiero verte hasta entonces. Me duele en verdad tu ceguera con los Leagan y tu desprecio hacia mi pequeña. Nos veremos solo para cuestiones del clan. Con permiso.
-Espera William...
-Lo siento tía, pero esta decisión la estoy tomando como patriarca de los Andley. Como tú sobrino me duele estar distanciados, pero mientras no aceptes a Candy lo mejor es no vernos para evitar mas discusiones. Adiós.
Albert sin mas salió de la habitación, le dolía estar disgustado con su tía, después de todo era como una madre para él. Por su parte la tía también quedo entristecida por la decisión de su sobrino. ¿de verdad Candy era una ángel como para que Albert y sus sobrinos la defendieran tanto? Se preguntaba.
-Tía abuela. Me atrevo a decirle que Albert tiene razón, tiene a los Legan en un altar mientras que con Candy que si lo merece… usted es injusta. – decia Stear condescendiente pero la tía no contestaba trataba de contener el llanto -bueno me voy para alistarme para ver al Duque y defender el honor de Candy. Adiós tía.
Stear le dio un beso en la mejilla y salió de la habitación. George se acerco a la tía Elroy y con una señal le pidió permiso para sentarse a lo que la tia solo asintió.
-Señora Elroy, lamento que usted y Albert estén discutiendo y ahora se distancien. Por lo que me veo en la necesidad de contarle algo que debería hacer solo llegando a Edimburgo pero si me lo permite me gustaría hacerlo ahora.
-Tú también vas a defender a esa chiquilla.
-No señora Elroy, no es necesario. Candy ya tiene al patriarca de los Andley, a los chicos Cornwell, en su momento a Anthony y ahora al heredero de los Grandchester para defenderla. Mas bien de lo que deseo hablar es de los Leagan y por qué no debería tenerles ninguna consideración. Empezando porque el señor Leagan impidió que Candy la heredera de los Andley subiera a un bote para salvarse del naufragio.
La mujer volteo a mirar a George estaba intrigada por sus palabras -Esta bien George te escucho.
Enero 5, 2pm
Albert y Stear esperaban en lobby del hotel para partir directo al Palacio de Grandchester. El rubio tenía un fuerte dolor de cabeza, pues primero el susto de Stear colgándose en plena madrugada, después leer la noticia de la supuesta muerte de Terry y finalmente la discusión con su tía Elroy. Ahora tocaba la parte más difícil hablar con el Duque de Grandchester. No porque lo intimidara sino porque no sabía si podria contenerse en caso de que el Duque se atreviera a arremeter contra su pequeña o sus sobrinos.
Por su parte Stear no encontraba donde meter su hermosa cara, se sentía avergonzado pues después de ver como se preocupó la tía abuela por él, no podía imaginar como estarían los padres de Terry. Seguro el guapo inventor menciono la palabra perdón como unas 100 veces.
-Stear, levanta esa cara, eres un Andley y aunque no lo fueras siempre debes mantener la cabeza en alto. No hiciste nada malo, solo pecaron de inconscientes ante el dolor que pudieran causar a sus seres queridos.
-Albert…
-Te pido disculpas por cómo te hable en la madrugada. No quise gritarte, pero debes entender que me pusiste en una situación muy difícil, casi te matas. Y me preocupa que Candy con su inocencia, Archie con su temperamento y Terry ni se diga, puedan meterse en un problema muy grave. Nunca me he entrometido en sus vidas y les he permitido tomar sus propias decisiones, pero hay límites Stear.
-Lo sé.
-Una mentira o no enfrentar sus problemas, puede crear malentendidos que lastiman a seres queridos.
-No sabíamos que Terry no habia dado su nombre.
-Pues no tengo idea porque Terry no aparece en esa lista, pero por lo que sea ha ocasionado que sus padres estén muy mal esa foto del periódico dice mas que mil palabras. Por eso ya quiero ver al Duque para hacerle saber que Terry esta bien pero sobre todo que lo deje seguir su camino.
-Gracias Albert – dijo sonriente el inventor
-No me des las gracias. Lo hago porque mis sobrinos, mi hija y mi mejor amigo han ocasionado un embrollo y si puedo resolverlo lo voy a hacer. Pero cuando esto se aclare prepárense para el castigo que ya les tengo preparado.
-Si, tío abuelo – al inventor se le esfumo la sonrisa.
-Que no me digas tío abuelo me van a salir canas.
-Lo siento Albert.
-Vamos, ese es George con nuestro carruaje.
Fue así como Stear, George y William Albert Andley se dirigían rumbo al Palacio de Grandchester. El despacho del palacio sería el escenario del encuentro de dos patriarcas, pero sobre todo de una muy pero muy increíble sorpresa para el inventor.
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Palacio de Grandchester. 3:15 pm
Después que Richard sufrió un leve mareo su mayordomo Daniel lo llevo a su habitación, lo ayudo a recostarse en su cama y ordenó a uno de los sirvientes ir por el doctor. Eleonor que junto con Gabrielle salía de la habitación de Terry para dirigirse al jardín notó que la servidumbre cuchicheaba e iba de un lado a otro. Al escuchar que el Duque estaba mal corrio a verlo.
Entrando a la habitación Daniel las recibió con muy malas noticias. -Señorita Eleonor, Madame Montecarlo, el Duque está muy mal, tuvo una fuerte discusión con la Duquesa, temó que esta vez sí sufra un ataque. Ya mandé traer al Doctor, pues ya tiene una hora y no despierta.
-¡Dios no! – exclamó la actriz quien corrio hacia la cama del Duque.
-Vamos Daniel dejémoslos solos – sugirió Gabrielle saliendo junto con el mayordomo de la habitación.
-Richard ¿que tienes? – preguntaba afligida la actriz, abrazándolo y le murmuro – Mi amor por favor despierta, ahora más que nunca debes estar bien. Terry te necesita.
-¿Y qué hay de ti?
-¡Richard! -exclamó Eleonor poniéndose de pie y un poco sonrojada al saberse descubierta.
-Me siento mareado, el pecho me duele un poco, pero definitivamente no pienso morirme y menos ahora que escuche como me llamaste "mi amor".
-Creo que mejor me voy para que puedas descansar. El doctor no debe tardar.
-No, por favor quédate. No me estoy burlando, es la verdad, ahora que te tengo quiero vivir para amarte y recompensarte por todos los años que te negué a tu hijo. Y por supuesto para evitar que mi hijo siga haciendo tantas rebeldías que hagan pensar a toda Inglaterra que está muerto y mi vestíbulo siga siendo un jardín fúnebre.
-Está bien me quedaré – dijo la mujer con una sonrisa y acto seguido tomo una silla para colocarla junto a la cama.
-En ese pequeño librero tengo libros de Victor Hugo tal vez quieras leer uno para no aburrirte -dijo el cansado Duque señalando un librero de caoba roja frente a su cama.
Eleonor tomo uno al azar para después sentarse justo en la silla que coloco junto a la cama de Richard quien cerró los ojos para dormir. La actriz comenzó a leer el libro, pero a los pocos segundos sintió que la observaban. Cuando miró hacia el Duque se dio cuenta que este ya no intentaba siquiera dormir, sino que no dejaba de mirarla.
-Richard, si no dejas de verme me vas a acabar con la mirada.
-Lo siento, pero no es lo mismo mirarte en una vieja fotografía a verte de carne y hueso.
-¿Qué quieres decir?- preguntaba la mujer con un leve sonrisa.
-Ahora lo sabrás ¿podrías sacar el portarretratos que tengo en este cajón?
-Claro – la mujer acomedida abrio el cajón señalado y saco un portarretrato decorado con madre perla. Al verlo se sorprendió – Es… el portarretratos que hace juego con el joyero de madre perla que me mostraste en la Villa de Escocia.
-Así es. Tal como te dije en Escocia, por tradición el joyero es para la esposa del nuevo Duque. Por eso pensaba dártelo como regalo de bodas, pero después tuvimos que huir de Escocia de inmediato y ya no pude llevarlos conmigo.
-Richard… -la mujer comenzó a llorar abrazando el retrato – Cuando me los mostraste me contaste que son un tesoro en tu familia. Por eso en el joyero solo puede guardarse algo digno en él y en el portarretratos… la foto de la persona que más se ama…
-Ahora el joyero está en mi caja fuerte porque obviamente no sería para Sophia. Así que decidí dárselo a Terry, él sabrá elegir quién será la nueva dueña. La mujer indicada que guarde en el joyero dignos tesoros.
-Y en el portarretrato…pusiste mi foto, soy yo en mi primera presentación en Broadway después de nuestra separación.
-Porque nunca deje de amarte ¿ahora me crees?
-Richard...– Eleonor se lanzó a abrazar al Duque con su rostro lleno de lágrimas. Y él correspondió el abrazo, abrazándola fuertemente.
-Eleonor. No llores, sabes que odio verte llorar. No soporto que llores por mí culpa.
-Pero esta vez lloró de felicidad.
-Como cuando nació Terry, lo cual me hace recordar que ese día te prometí protegerlo. Por lo tanto debo levantarme de esta cama.
-No Richard ¿qué haces? el doctor no debe tardar.
-Eleonor te prometí traerte a tu hijo y eso haré. Y como Marcus no da señales supongo que tendré que ir yo mismo a Edimburgo -decia el Duque mientras se ponía de pie para buscar su saco.
-Richard por favor, no seas necio… -ordenaba la actriz con voz imperativa, después guardo silencio avergonzada - Lo siento fui grosera.
-Con razón me enamore de ti eres la única que sabe ponerme en mi lugar.
-Vuelve a la cama por favor, Marcus no debe tardar en llegar con Terry. Si no lo hace de aquí al anochecer vamos tu y yo a Edimburgo.
-Como tu digas, pero vamos al jardín por favor odio estar encerrado.
-Esta bien pero no hagas mucho esfuerzo.
Mientras Eleonor le arreglaba la corbata al Duque como en los viejos tiempos. En la puerta de la habitación se escuchaba que tocaban desesperadamente.
-¿Pero que pasa? ¿serán noticias de Terry? Espera aquí Eleonor.
La actriz acepto y Richard fue directo a abrir la puerta.
-¿Qué pasa? ¿Dónde está Daniel? – decia el Duque sorprendido al ver a una mucama.
-Su Excelencia discúlpeme, Daniel está en el jardín colocando los arreglos fúnebres y bueno yo recibí a unas visitas que en cuanto dijeron que era sobre el joven Terry vine corriendo a avisarle. Son unos hombres vestidos de negro dicen que tienen información sobre el paradero del joven.
-¿Como se hacen llamar?
-Lo siento, con la emoción olvide preguntar, pero ya los pase al despacho.
-Está bien, vamos.
El Duque bajo rápidamente dirigiéndose a su despacho para saber de quien se trataba. Quienes eran esos hombres que decían tener información de Terry? ¿Acaso, venían de parte de Marcus? ¿o acaso por eso Marcus no daba señales de vida y estos hombres eran estafadores?
Al entrar al despacho se encontró con tres hombres que ya lo esperaban de pie. Estaban vestidos elegantemente con un porte que mostraba su clase a simple vista. Uno de ellos al verlo se acerco muy seguro de sí mismo para saludarlo.
-Duque de Grandchester, le agradezco que nos recibiera pese a la situación que actualmente vive su familia. Lamento venir sin avisar, pero es necesario hablar con usted. Mi nombre es William Albert Andley.
Eleonor por su parte al escuchar las palabras de la mucama corrio al jardín para buscar a Gabrielle. Al encontrarla no pudo evitar mostrar su nerviosismo.
-¿Qué pasa Eleonor? ¿no me digas que algo le paso a Terry y Candy?
-No lo sé, solo sé que Richard se encerró en el despacho con unos hombres que según la chica que los recibió saben del paradero de Terry. Eso me pone nerviosa significa que Marcus no los encontró… tal vez le paso algo…
-Tranquila mejor en lugar de estar aquí vayamos allá.
-Pero Richard no le gustara que entremos.
-No vamos a entrar solo escucharemos tras la puerta. Ven de prisa – dijo Gabrielle que tomando de la mano a Eleonor corria hacia el despacho donde dos patriarcas estaban a punto de enfrentarse.
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-Perdón, como dijo llamarse -preguntaba extrañado el Duque pues el hombre era muy joven como para ser el patriarca que el imaginaba.
-William Albert Andley, patriarca de los Andley.
-Esto debe ser una broma – rio un poco el Duque.
-En lo absoluto, soy el patriarca de los Andley y él es George Villers mi mano derecha.
-Un gusto Duque de Grandchester – saludaba George con una leve reverencia.
-Y él es… - Albert trataba de señalar a Stear, pero este se escondía tras George -… Stear ¿Qué haces?
-Este… yo bueno es que… perdón… aquí estoy – se disculpaba el joven que con todas sus fuerzas escondía su nerviosismo al ver la cara y ojos del Duque.
La mirada arrogante de Richard era como la de Terry cuando quería imponer su presencia. Pero el Duque lo hacía a la millonésima potencia definitivamente era un viejo lobo de mar, pero recordando las palabras de su tío se armó de valor y se presentó ante el Duque de Grandchester. "Eres un Andley y aunque no lo fueras, siempre debes mantener la cabeza en alto"
-Mi nombre es Alistear Edward Cornwell, miembro de la familia Andley.
El Duque tardo unos segundos en responder pues con su mirada examinaba a sus visitantes. Sí, definitivamente era la mirada de Terry cuando entraba a un lugar y con la mirada no solo analizaba a las personas sino que imponía su presencia.
-Mucho gusto señores. Por favor tomen asiento. Supongo que debo disculparme por reírme, pero honestamente no esperaba que el patriarca del cual he escuchado tanto en los últimos días fuera tan joven – mencionaba el duque invitando a sus acompañantes sentarse en la sala de su despacho, estos aceptaron y él cómo buen patriarca busco sentarse justo frente a Albert.
-Lo comprendo no es la primera vez que alguien se sorprende. Pero efectivamente soy el Patriarca de los Andley y padre de Candy White Andley. De hecho, le envié un telegrama para hablar sobre nuestros hijos.
-Me parece demasiado joven para tener una hija de 14 años.
-Lo sé. Pero le aseguro que tengo la edad suficiente para velar por los intereses de mi familia, pero sobre todo de MI HIJA Candy -decia Albert con tono muy pero muy serio.
Lo cual hizo que el Duque alzará las cejas mientras se decia a si mismo - Definitivamente este hombre es de armas tomar, pero no me puede intimidar, finalmente yo soy un Duque inglés y él solo es un millonario americano.
-Ya veo, y lo escuchó muy seguro de sí mismo. Me recuerda a mi cuando se trata de cuidar los intereses de MI HIJO Terry.
-Ay Dios ya empezó la guerra – pensó Stear al ver la mirada amenazante del Duque contra el tío abuelo quien le correspondia de la misma manera.
-Que bueno que me comprenda, y ya que ambos estamos decididos a velar por los intereses de nuestros hijos supongo que llegaremos a un buen arreglo.
-Vera Sr. Andley, la única razón por la que acepte verlo es porque me dijeron que tenía información del paradero de mi hijo. Honestamente ahora no me interesa ningún arreglo matrimonial de mi hijo con su… querida hija.
-No se equivoque a mi no me interesa ningún arreglo matrimonial entre mi hija y su… hijo. Al menos no por ahora. Y efectivamente vine porque sé donde esta Terry y la razón de su huida.
-Puedo imaginar cual es, y como buen padre que usted dice ser seguro pensara en apoyar a su hija.
-Imagina bien. A mí hija nunca le negare nada. Ella es libre de elegir su camino al igual que Terry.
-Pero que padre tan mas libertino!- dijo el Duque poniéndose de pie al igual que Albert.
-Cuide sus palabras!
-Y usted no me venga a vender la idea de que Candy y Terry huyeron por amor ¡Por favor!
-Que esta insinuando?!
-Señores por favor cálmense. Estamos hablando de sus hijos. Tratemos de guardar la calma - pedía George.
-Mire señor Andley cuando me dijeron que mi hijo huyo, por un momento pense que era una simple rebeldía y casi me trague el cuento que su hija amaba a mi hijo pero ahora empeizo a comprender todo.
-Y que se supone que comprende SU EXCELENCIA – dijo esto ultimo el rubio con sarcasmo.
-Que usted lo único que busca es la nobleza del apellido de los Grandchester. Por eso ayudo a los chicos huir. Así después viene y me reclama que su hijo se robo a Candy y asi los obliga a casarse.
-Mire Duque, no se como se manejen en sus aritocratas esferas pero esta muy equivocado si usted cree que a mi me interesa su honorable titulo. ¡Los Andley no lo necesitamos!
-Perfecto, al menos tiene dignidad.
-Tanta que no voy a permitir que difame a mi pequeña.
-Y yo no voy a permitir que su pequeña engatuce a mi hijo con mentiras baratas. Asi que olvidece de un noviazgo entre Candy y Terry.
-No se atreva a amenazarme y mucho menos negarles estar juntos solo porque su cabeza está llena de humo.
-Si mi hijo es engañado, por su puesto que lo separare de su hija.
-La única razón por la que vine fue para decirle que fue de su hijo pero supongo que su mente perfecta para adivinarlo todo ya lo debe saber. Asi que no veo razón por la cual deba seguir aqui.
-Usted no se va hasta que yo indique lo contrario.
-Y usted no me ordenara absolutamente nada.
Stear y George querían intervienir. El par de patriarcas estaban poniendo en peligro la relación de los dos rebeldes. Mientras que Eleonor y Gabrielle ya escuchaban los gritos de los dos hombres.
-Ay Eleonor es Albert y se esta peleando con Richard.
-Seguro vino a hablar de Candy y Terry. ¿crees que debamos intervenir? Richard ya esta viendo cosas que no son.
-Pues si vemos que suben más el tono, definitivamente entramos.
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-Tiene razón, no soy mas que un Duque tratando de hablar con un… joven e inexperto partiarca.
-Duque de Grandchester ocn todo respeto, pero hemos venido con la intención de encontrar a Candy y su hijo Terry no a recibir insultos - intervino George.
-No estoy insultando a nadie, es la verdad. Su juventud no le deja ver que ese par de jovencitos solo estan empeorando las cosas. Como se atreven a decirme que esta bien visto que una niña de 14 años huya con su novio. Obvio no es para rezar el rosario.
-No se atreva a insinuar nada Duque de Grandchester. Mi hija esta educada con buenos principios.
-Claro y por eso huyo con el chico mas rebelde del Reino Unido. Como sea no voy a aceptar a que obligue a Terry a casarse con ella.
-¡Basta Duque!
-¿Qué dijiste jovencito? – cuestionó molesto el Duque al buen inventor que se ponía de pie.
-Lo siento, pero ya me canse de escucharlos discutir, se supone que son los adultos que se pondrían de acuerdo para velar por los intereses de Candy y Terry, pero pareciera Duque que usted solo le preocupa lo que digan.
-Te equivocas jovencito. Me interesa lo mejor para mi hijo.
-Pues le aseguro que lo mejor para su hijo es Candy. He convidido con Terry un par de meses en el colegio. Siempre lo vi solo, taciturno hundido en sus pensamientos. Pocas veces convive con el resto de la clase. Pero antier cuando lo vi por ultima vez en Southampton, su mirada era diferente, incluso hizo bromas y hasta me dio la mano. Se que aun soy joven pero también estoy enamorado por eso se que un hombre solo puede ser mejor persona cuando su corazón ya tiene dueña. Ellas nos hacen querer se mejor persona, superarnos. Debe saber que Terry esta dispuesto a ser el mejor actor de Broadway no solo porque es su sueño sino para que Candy se sienta orgullosa de él. Si Candy no es lo mejor para Terry entonces no se que lo pueda ser. Asi que Duque deje de pensar tonterias, porque mi tio no esta aquí para oragnizar una boda por miedo al que diran, esta aquí para pedirle deje que Candy y Terry sigan su camio en America y logren sus sueños por sus propios medios y uno de ellos es casarse.
-Stear – murmuro Albert formandsele un leve sonrisa. Se sentía ourgulloso de su sobrino. Quién diría que ese chico nervioso que se escondia para decirle la verdad ahora se enfrentaba al Duque exigidendole (no pidiéndole) dejara vivir su amor a los rebeldes del Mauretania.
George también se sentía orgulloso del chico y volteo a ver al Duque que al igual que el inventor esperaba escuchar su respuesta. Richard se cruzo de brazos y miraba fijamente al chico. Albert por su parte estaba preparado para cualquier reacción contra su sobrino.
-¿Cuántos años tienes jovencito? -preguntaba el Duque acercándose a paso lento hacia Stear que se encontraba parado junto a la ventana.
-Tengo casi 16 - respondió pasando saliva.
-Vaya. Pues felicitaciones jovencito. Seria agradable saber que muchachos tan valientes como tu gobernaran el mundo en un futuro.
-Como?
-Asi es, si eres tan valiente para defender a tu prima y a mi hijo que apenas dices conocer, me atrevo a decir que defenderías a tu patria sin titubear. Tienes corazón de soldado muchacho. Asi que les debo una disculpa.
-¿Cómo? – preguntaba dudoso el inventor. Se armo tanto de valor para decir lo que dijo que la presión se le subio y ahora le bajaba por la actitud del Duque ¿acaso lo estaba engañando para después azotarlo en las mazmorras?Pensaba el pobre chico.
-Lo que oyes jovencito. Sr. Andley acepte mis disculpas por haber dudado de su palabra, pero sobretodo dudar de su pequeña. Por favor comprenda que son años lidiando con familias interesadas en la fortuna de mi hijo.
-Acepto sus disculpas Duque -dijo Albert.
-Ay, nos estan engañando seguro solo es para que bajemos la guardia y después matarnos – pensaba el inventor y es que Terry no dio muy buenas referencia de su padre y en el colegio se hablaba que los Grandchester eran muy vengativos.
-No me justifico pero comprenderán que estos últimos diás han sido difíciles para mi familia. Por favor tomemos asiento de nuevo.
-Lo entendemos Duque precisamente por eso vinimos en cuanto leimos la nota en el periódico. Pensamos que Usted creía que Terry estaba muerto… joven Stear ¿por qué no se sienta?…- comentaba George tomando asiento como Albert y Richard.
-Yo… prefiero estar de pie.
-Stear, si te sientes mal puedo pedir que te traigan un té – se ofrecia el Duque. Lo que me hace dar cuenta que ni siquiera les ofreci de beber permítanme servirles una copa.
-Gracias Duque- dijo George.
-Nos va a envenenar como los Borgia a sus enemigos -seguia pensando Stear que sentía un calor inmenso.
-Oh que tonto debo sacar la llave, como es un coñac de 1700, lo reguardo bajo llave, que por cierto la deje por aquí – decia el Duque acercándose a su escirtorio – La dejo pegada bajo el escirtorio, nadie imagina que ahí la tengo.
-Ay no, va a sacar una pistola.
-Stear por favor sientate, estás temblando... Puppet calmate, tu también debes comportarte - dijo Albert al ver a Stear tan acalorado.
-Voy a morir y en mi lapida dira, "Guapo inventor muere por defender el amor de Candy y Terry."
-La encontre – dijo el Duque abriendo el cajon.
-Ahora si estoy muerto! – fue lo ultimo que dijo Stear cayendo desmayado.
-¡Stear! -gritaron Albert y George corriendo a levantarlo.
-¿Pero que le paso? -Preguntaba extrañado el Duque mientras Puppet corria hacia la puerta que estaba entreabierta, pues habia olfateado el perfume de su pelirroja favorita.
-¡Puppet que gusto verte! -Exclamó la pelirroja abrazandola.
-¿Qué hacían tras la puerta?
-Richard lo sentimos, pero escuchamos gritos y temí que te enfrentaras con Albert-respondía Eleonor apenada. Después miro a un chico que era recostado en el love seat - ¿Que le paso a ese jovencito?
-No tengo idea solo se desmayo.
-Señorita Eleonor un gusto verla.
-Sr. Villers a mí también me da mucho gusto verlos. Albert también gusto de verlo.
-Señorita Eleonor un placer verla con bien. Perdone la escena pero mi sobrino Stear se desmayó.
-Albert hola, mira aquí tengo a Puppet -entraba Gabrielle muy sonriente.
-Dios esto es un club de bienvenida – pensaba el Duque que rodando los ojos mejor fue a servir las copas junto a George.
-Iré a traerle las sales y un té para todos porque Richard al parecer no es buen anfitrión. Con permiso. Vamos Puppet tu vienes conmigo.
-Puede creerlo Sr. Villers. Solo se lo aguanto porque es la esposa de mi mejor amigo.
-Pobrecito, pero parece que tiene fiebre- decia Eleonor tocando la frente de Stear.
-Ayer por la tarde se desmayó por ingerir mucha azúcar y hoy no le permitimos comer nada dulce, tal vez fue contraproducente -dijo Albert.
-No tiene nada Eleonor en cuanto perciba el olor de este cognac despertará -dijo el Duque dándole su pañuelo impregnado en cognac.
- Stear, Stear, despierta cariño, por favor despierta, Stear – decia la actriz colocando cerca del chico el pañuelo.
El guapo inventor que estaba inconsciente y en su mente todo se había vuelto blanco. Empezó a escuchar como una voz angelical perteneciente a su actriz favorita lo llamaba "Stear, Stear despierta".
-Dios esa voz, esa voz me llama – pensaba el chico que poco a poco despertaba con el olor a cognac, pero sobre todo por la voz dulce de su amada actriz. Al empezar a abrir los ojos, solo veía el hermoso rostro de tan bella mujer muy pero muy cerca de él. Fue tan grande su sorpresa que sus ojos se terminaron de abrir más de la cuenta.
-!Santo Dios, de verdad estoy muerto y San Pedro es Eleonor Baker!
-No es cierto, otro fan – pensó el Duque con fastidio.
-Stear que bueno que estas bien, pero no estas muerto sigues vivo solo te desmayaste – dijo Eleonor con su dulce voz
-¿Entonces el Duque no me mato y usted en verdad es Eleonor Baker la famosa actriz?
-Así es Stear. Mejor siéntate para que bebas solo un trago y termines de despertar.
Stear obedeció, dio un pequeño trago a la copa. Después se la dio a su tío y sentándose junto a la bella actriz sin quitarle la vista continuó – Con todo respeto señorita Baker pero ¡es la mujer más bella de todo el mundo!
-Gracias Stear – rio la actriz por tan inocente joven.
-De verdad que la admiro, admiro su belleza, su talento. ¿sabe? En su última presentación en Chicago mi hermano y yo compramos todas sus fotos.
-¿De verdad?
-Sí, fue fascinante su actuación. Desde niños, mi hermano y yo guardamos todos los recortes de periódico donde aparece.
-Me siento muy halagada Stear.
-No lo puedo creer estoy frente a Eleonor Baker que me trajo del mas allá. ¡La amo!
El Duque mejor se sentó y volteaba a otro lado, para seguir bebiendo su copa. Nunca habia podido lidiar con los fans de su adorada Eleonor, fueran de la edad que fueran.
-Puedo darle un abrazo señorita Baker ¡estoy tan emocionado! Mi hermano se morirá de envidia porque el también la ama. ¡los Cornwell la amamos! Se lo aseguro.
-Stear por favor la estas incomodando -intervino Albert.
-Oh no está bien. Ademas es amigo de Terry creo que se lo debo por ayudarlo.
-¿Entonces también puedo besar su mano? caballerosamente claro.
-Habias dicho abrazo pero esta bien.
-Eleonor. Lamento interrumpir su encuentro de fan y actriz, pero se supone que esta reunión es para saber el paradero de los chicos, que como podemos ver son las 4 de la tarde y es hora que Marcus no aparece con ellos. Ya debió haber regresado de Edimburgo ¡o mínimo llamar!
-Richard no te alteres, por favor.
-Lo siento Eleonor, pero ve la hora que es.
-Duque por lo que menciona debo suponer que los ha estado buscando en Edimburgo -dijo Albert.
-Así es, cuando supe que Terry estaba vivo por una pista que me dejo, supusimos que viajo a Edimburgo para buscar ayuda con su nana. ¿Usted sabe algo más?
-Stear por favor -dijo Albert.
-Efectivamente Terry, Candy y mi hermano Archie huyeron a Edimburgo. Terry quería empeñar algunas cosas y con eso tener dinero para el viaje. Yo pensaba alcanzarlos en Liverpool. Se supone que hoy viajaríamos a América en el Gaviota es un barco carguero que saldría a las 8 de la mañana.
-¿Tu viajarías con ellos?
-Sí, pero decidí quedarme en Southampton para entretener al tío abuelo y así evitar que también los Andley nos buscaran. Yo los alcanzaría en Liverpool, pero Albert me descubrió hoy en la madrugada y bueno aquí estoy.
-Entonces seguro por eso Marcus no ha llamado, tal vez no dio con ellos y ya deben estar rumbo a América en el Gaviota -dijo esperanzada la actriz.
-No Eleonor, Marcus es mi mejor hombre, él siempre se comunica sea lo que sea. Sabe que debe mantenerme informado. Se fue desde ayer a mediodía y no ha llamado para nada eso no es normal en él.
-Duque si me lo permite ¿qué le parece si investigamos en Liverpool si efectivamente los chicos tomaron el Gaviota? yo daré aviso nuestros contactos en Nueva Orleans para que los esperen y los recojan en el puerto -mencionaba Albert.
-¿Puede hacer eso?
-Sí Duque, los Andley tienen muchos contactos en Nueva Orleans -apoyo George.
-Richard es buena idea. Tu con tus contactos en Liverpool y Albert con los suyos en Nueva Orleans podremos dar con los chicos más rápido.
-Está bien, pero si me lo permiten llamaré a mi asistente él lleva mi agenda. Denme un segundo por favor.
Mientras el Duque mejor se enfocaba en llamar a su oficina para no tener que ver como Stear miraba embobado a su adorada Eleonor un asustado mayordomo entraba al despacho.
-Su Excelencia perdone la interrupción.
-¿Qué pasa Daniel?
-Es que… bueno…
Richard conocía a su mayordomo y sabía que necesitaba hablar a solas con él. Así que se disculpó y salió al pasillo. Mientras que el resto se quedaba en el despacho desconcertados.
-¿Qué pasa Daniel? ¿Es Terry?
-Oh no, no es él. Pero sucedió una tragedia, Lady Sophia, se lanzó a las vías del tren y está muerta.
-Santo Dios -dijo el Duque cubriéndose la boca.
-Julius está afuera esperándolo para ir al anfiteatro – el pobre mayordomo temblaba por la noticia.
-Que hacen aquí afuera ya traigo él te y ricos panecillos – llegaba Gabrielle acompañada por una sirvienta llevando la charola de té.
-Gabrielle por favor discúlpame con todos debo irme.
-¿Le paso algo a Terry?
-No, Sofia se quitó la vida lanzado al tren, debo ir al anfiteatro. Por favor quédate como anfitriona. Con permiso.
-Sí Richard no te preocupes.
El Duque salió rápido al pórtico del palacio. Ahi ya estaban Julius y su chofer esperándolo en el auto. Mientras subía hizo una encomienda a su mayordomo - Daniel, por favor manda traer a los niños de Windermere. Y envía a alguien para avisarle a Lord Hamilton que lo veré en su despacho en un par de horas que me espere.
-Como ordene Su Excelencia - dijo Daniel cerrando la puerta del auto.
Mientras tanto en el despacho Gabrielle les hacía saber la razón de la salida tan repentina del Duque. Stear al principio lloraba por sentirse culpable de la muerte de la madre de Terry, pero Eleonor como buena madre, decidió decirle la verdad para que el chico no se sintiera mal. Al principió Stear no lo creía, pero después como buen investigador empezó a darse cuenta del parecido entre madre e hijo. Empezó a entender varias cosas como el amor de Terry por el Teatro y por ser actor, el libro autografiado en su cuarto y la foto de la actriz en su escritorio.
Los adultos esperaron un rato a que el joven recuperara las fuerzas y una vez que ya se sintió mejor y agradecido con la actriz por confiarle tal secreto con tal de que no cargará una culpa que no debía, decidieron retirarse.
-Muchas gracias señorita Baker por decirle la verdad a Stear. Fue un noble gesto -agradecía Albert besando la mano de Eleonor para despedirse.
-No me lo agradezca, soy madre y a mi tampoco me gustaría que Terry cargara una culpa que no debe. Además si Stear lo ayudó incondicionalmente estoy segura qué guardara nuestro secreto.
-Gracias. Nos retiramos. Gabrielle hasta luego. Mañana estaremos aquí a primera hora para ponernos a sus órdenes.
-Gracias Albert. Hasta luego – contestó Gabrielle entregándole a Puppet.
Albert, Stear y George fueron llevados en uno de los coches del Duque hacia su hotel. Apenas cruzaron el cancel del Palacio y notaron que ya habia varios periodistas esperando entrevistar al Duque sobre la muerte de la Duquesa.
Al ver esto, el tío abuelo cambio de opinión y decidió ir al colegio para dejar a Stear. Al principio el pobre inventor no lo podía creer penso que se quedaría en Londres hasta que aparecieran los rebeldes y su hermano. Pero Albert temía un escándalo al saberse que Terry estába vivo y huyendo con su novia así que decidió mantener a su sobrino lejos del acoso de la prensa.
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Real Colegio San Pablo 6:30 pm
Si discutir con la tía y el Duque fue una diligencia agotadora, hacerlo con la Hermana Gray fue una diligencia aburrida. El sermón que recibo por parte de la directora del colegio por la huida de sus sobrinos fue más largo de lo que imaginó.
Albert, George y Stear estaban sentados mirando a la Hermana, pero definitivamente su mente ya estaba en otro plano. Y es que es un hecho que los hombres solo pueden poner atencion 5 minutos MAXIMO, después de eso su mente viaja años luz a otro mundo paralelo. Cosa que la monja al parecer no sabía, pues ya llevaba más de 20 minutos hablando sin parar. Los tres hombres solo asentían en modo automático, escuchando sobre, disciplina, rectitud, respeto, conciencia, empatía hacia el dolor ajeno, los valores de la familia y por supuesto el código del sacro colegio, etc., etc.
Albert se imaginaba en África durante semejante sermón, George en Paris tomando el té junto a la torre Effiel. Stear por su parte planeaba como haría para ver a Paty al día siguiente. Puppet que si era hembra estuvo antenta TODO el sermón.
Cuando al fin la hermana Gray termino su sermón de casi una hora los hombres salieron de su modo automático para despedirse de la madre superiora y por supuesto de Stear. Albert le prometió que si los chicos ya estaban en América regresaría por él para ir a Lakewood.
Al salir del colegio el rubio volvió a sentir el aire puro y de inmediato partieron al hotel Savoy. Una vez ahí y antes de ir a sus respectivas habitaciones cenaron y platicaron de lo ocurrido durante el día. Y por supuesto cuando llegarían a Edimburgo para la junta del clan.
Al terminar y ya teniendo todo claro se despidieron. Albert se dio un baño de agua caliente para relajarse. Fue un muy pero muy largo día que lo dejo exhausto. Se puso su pijama y se recostó en su cama, apenas coloco su cabeza en la almohada y se quedó profundamente dormido. Puppet se acurrucó en sus piernas para también quedarse dormida.
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Palacio de Grandchester 10pm
Un automóvil negro con el escudo de los Grandchester se abría paso entre la multitud de reporteros buscando la nota. El auto entro rápidamente a los jardines del palacio y los agentes de seguridad cerraban el portón evitando que reporteros pudieran entrar.
El auto cruzaba la larga vereda que habia para llegar hasta la puerta principal del Palacio. Al llegar al pórtico se detuvo para permitir bajar a uno de sus ocupantes que ya estaba desesperado por entrar.
Sin esperar que salieran a recibirlos él abrio la puerta para entrar al palacio. Corria apresurado directo al despacho, al entrar y no encontrar a quien buscaba decidió correr a la sala de estar, pero tampoco estaba quien buscaba.
Se desesperó un poco e intento buscar en el jardín, pero al encontrar a Daniel este le comunico que la persona que buscaba se encontraba en la habitación principal.
Sin esperar más corrio escaleras arriba. Entro a la recamara sin esperar autorización. No la vio ni en el sillón ni en la cama, así que corrio al balcón. Ahí estaba, de pie contemplando la luna y abrazándose a sí misma para soportar el frio de Enero. Dicho invierno no era tan frio como el que él sentía cuando la recordaba tan lejana.
Su corazón se emocionó tanto al verla. Eleonor se veía tan linda con su rostro bañado con la luz de la luna. Una vez que se creyó en una distancia prudente, la llamó con su voz entrecortada por la emoción.
-Mamá...
Continuará…
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(1*) Cacería de zorros. Una de las cosas que me han parecido fuera de contexto es que el tío abuelo aceptará una cacería de zorros para presentar a Candy. Bien pudo haber organizado un baile, pero no, fue una cacería. Creo que Mizuki contradijo la bella esencia de Albert y su amor por los animalitos.
Gracias infinitas por estar al pendiente de esta historia que cada día está por llegar al capítulo final. El capítulo anterior tuvo 865 leídas en un día. MUCHAS GRACIAS. ¿habrá tenido que ver el castigo que le di a la Duquesa malvada? Porque efectivamente esa era la Grandchester que iba a morir.
Por sus comentarios gracias a Yesi Hernandez, Grandchesterandry, Anieram, Nally Graham, Eli, Miriam7, Lydia Grandchester, Lilit, Natalia, CGG, Candice White, Blanca G, Sayury1707, Rous JD, Balderas, Margot Calvo Flores y todos los guest.
A quienes me han agregado a sus follows y favs Elsie Conrwell y quienes me leen de forma Anónima también gracias.
Respondiendo a sus dudas lo haré de forma general ya que la mayoría tiene :
*Pues ya tuvieron el encuentro de el Duque y Eleonor, el Duque y la duquesa, ahora el Duque y Albert ¿Adivinen que sigue? sí el Duque vs Terry.
Richard: El Duque de milagro no se ha infartado, pero como dijo Eleonor ahora más que nuca debe estar bien para cuidar que su primogénito. Y aunque ya está viudito para poder amar libremente, primero debe arreglar todo el embrollo de su rebelde hijo y… lo del Mauretania.
Auto negro: En el próximo capitulo sabrán quienes eran los hombres del auto sospechoso, pero supongo que con esta escena final ya lo adivinaron.
Los Leagan: Con tantas cosas Albert no ha podido darse tiempo siquiera de saber el paradero de Leagan aunque supone que esta en Edimburgo.
Annie: Pronto volverá a escena. En realidad es una escena de la historia original, solo intercambie los personajes. Seguro les gustará.
Excelente fin y feliz día del padre. Un abrazo queridas Canderrys :)
