(Así es chicos, descansamos del drama un momento, y subiré las tres partes de este extra, espero que les guste. Esto lo hago por que al final nos iremos derecho y sin escalas al gran final, que quiero acabar antes de terminadas mis vacaciones, por que de no hacerlo así tendría que dejarlos con un enorme hiato hasta que termine mi semestre a mediados de mayo. Por lo pronto espero que disfruten este y los demás capítulos del extra, y no se olviden de dejar su voto y comentarios. Bonito día chicos).
Un mes y medio había pasado desde que lo habían planeado, y al fin era el día. Mabel se estiró tan pronto dejó el autobús, y respiró profundamente, dejando que sus pulmones se llenasen del aire puro del campo. Al fin estaban ahí, aunque no era la primera vez que lo visitaba, sería la primera vez que lo haría para disfrutar cada rincón de ese lugar.
- Bienvenida a Gravity Falls Mabs- le dijo Wendy poniendo una mano en su hombro-. Hemos trabajado muy duro hasta hoy, este será nuestro descanso.
- Quisiera visitar a mis tíos primero, la última vez apenas tuve tiempo de verlos, y quisiera agradecerles por dejarme quedar en su casa.
- Es verdad, nunca me contaste por qué viniste- inquirió Wendy con curiosidad, haciendo que Mabel se estremeciera un poco.
- Lo siento Wendy, no puedo decirte- se disculpó Mabel apenada-. Se trata de la vida personal de Pacífica, por eso…
Wendy solo le dio un par de palmadas para indicarle que podía parar. Ambas chicas tomaron sus maletas, y caminaron dentro del pueblo.
- Pacífica sí que ha cambiado desde que se fue de este lugar- comenzó Wendy recordando-. No era el tipo de chica que hiciera algo por alguien, y de hecho no me caía nada bien en aquel entonces, creo que le hizo bien salir de aquí.
- Si, ella nos llegó a contar algo similar, pero tú también te fuiste de aquí, ¿cómo fue para ti?
- En mi caso fue por otras razones, aquí no hay mucho que puedas estudiar, por eso me fui para buscar mejores oportunidades de superarme, aunque he de admitir que extraño mucho mi casa- entonces Wendy se detuvo en seco, y su cara empalideció un poco-. Creo que primero deberías pasar a casa de tus tíos, mi familia es un tanto… bueno, complicada…
Mabel rió ante el comentario de la chica.
- Si son iguales a ti, puedo darme una idea- se burló Mabel.
- No, no tienes idea- negó Wendy con ironía.
Mabel solo rió un poco más, y aceptó ver a Wendy una hora después, para que ambas llegaran a sus respectivos destinos, y así después la pelirroja pudiera darle una vuelta por el lugar. De nuevo, al caminar por las calles de ese pueblo se suponía desconocido para ella, tenía la vaga sensación de haber estado en ese lugar. Era una nostalgia que llenaba su corazón de un calor familiar, y no podía hacer menos que reír, como una niña pequeña, saludando efusivamente a cada persona que se topaba, teniendo reacciones varias, desde algunas caras asustadas, hasta una sonrisa de vuelta. Todo aquello era lo que necesitaba, un poco de paz.
Solo había ido una vez, pero parecía saberse el camino de memoria, y llegó a ese mismo lugar donde habían pasado la noche meses atrás. Vio a lo lejos el letrero que rezaba "Mystery Hack", riendo de nuevo ante la falta de la "S". Ahora, a diferencia de la vez pasada, y a pesar de que el ambiente empezaba a refrescar, había una gran cantidad de gente dentro de la cabaña, Mabel se suponía que eran clientes. Tomó una última bocanada de aire, y se dispuso a entrar.
- Hey, tu no pareces un cliente- dijo tras de ella una persona con una gutural voz que le dio otro escalofrío, algo le decía que conocía esa voz-. Me agrada tu cabello chico.
Y con eso se rompió la magia.
- Soy chica- dijo molesta Mabel, volteando a ver a su interlocutor.
Un hombre tez aperlada, con un apenas visible bigote en su cara, rechoncho y con una playera con un enorme signo de interrogación que se curvaba por su barriga. Su aspecto era por demás cómico, pero agradable. Tenía un cinturón con herramientas varias, y su gorra lucía empapada de sudor.
- Oh, lo siento, no quise ofender- se disculpó muy efusivamente-. Pero se te ve bien, bueno… yo solo trabajo aquí.
¿Qué era esa magia? Por alguna razón Mabel sentía conocerlo, y sentía que no podía estar enojada con él.
- Descuida, ni mi tío se dio cuenta que era yo, de hecho, me confundió con mi hermano- lo tranquilizó Mabel recordando su última visita-. "Lo que me recuerda que debo reclamarle por eso a ambos".
- Vaya, tu tío suena como un tonto- se mofó el hombre, ignorando el detalle que él también la confundió.
- Si, un poco- se burló Mabel riendo-. Por cierto, ¿lo has visto?, mis tíos son los dueños de este lugar.
- ¡¿Eres sobrina del Señor Pines?!- cuestionó el hombre con pánico, ahora su tez había bajado un par de tonos-. Oh, no le digas que dije eso… oh no, tengo que escapar… ¡Abuelita!
Antes de que Mabel pudiera decir siquiera "¿qué?" este simpático personaje salió corriendo como si hubiera matado a alguien, derribando todo lo que tenía a su paso. Mabel se quedó ahí plantada, preguntándose qué acababa de pasar, pero entonces sintió que tenía alguien detrás.
- ¡Soos!, ¿A dónde demonios vas?, ¡No has terminado tu turno! - gritó su tío Stan, haciendo que se quedara sorda de su oído derecho por unos segundos- ¿Pero qué demonios le pasa?
Entones reparó en la persona que tenía al lado, y su rostro cambió a uno de impresión.
- ¿Diper, qué demonios haces aquí?
- ¡Soy Mabel! - exclamó la chica indignada-. Y vine aquí de visita al pueblo, me quedaré con una amiga, pero quise darles una visita a ti y al tío Ford.
- Adelante, llegas en el mejor momento- indicó su tío con una cara de malicia, y Mabel sabía de antemano que algo se tramaba-. No tengo idea cómo has hecho para espantar a mi empleado, pero como ves estamos muy llenos de gente, y me vendría bien tu ayuda.
Mabel suspiró. En el común de los casos, ella habría rechazado su petición, pero se sentía un poco culpable por lo que acababa de pasar (y no se sentía con el valor de explicarle que había sucedido).
- Bien, acepto, pero a cambio espero algo de comer- dijo Mabel tratando de ocultar su culpa.
- Bien, terminando iremos… bueno, irás al restaurante del pueblo- corrigió Stan como si hubiera recordado algo malo.
