Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de su creador.
— Diálogo —
"Pensamiento"
*Pensamiento alter ego* (Demonios y hadas mentales de Kyoko / Kuon)
Hola de nuevo! Siento el retraso, he tenido un catorro de espanto, (vivan los aires acondicionados), eso sumado al bloqueo que me entra siempre que escribo un capitulo que me encanta, ha dado lugar a un montón de intentos fallidos. Finalmente ha salido algo medianamente decente, así que ahí va.
Capitulo 51
Kyoko se despertó lentamente, pestañeó un par de veces antes de darse cuenta de donde se encontraba. Sintió un leve, aunque fastidioso, martilleo en sus sienes y la luz que entraba por las ventanas molestaba a sus ojos, obligando a cubrírselos.
—"Me duele la cabeza…."— Se quejó mentalmente. —"¿Por qué me duele la cabeza? —
—"Será por el agua que bebiste anoche… ¡seguro que te echaron algo en ella! Jajajajaja." — Su demonio insolente tenía, claramente, ganas de guerra.
—"Eres muy gracioso…"— Se quejó con inquina. —"Parece que bebí más de lo que pensaba" —
—"Sí bueno…, claramente alguien tenía razón anoche" — El demonio sonreía con satisfactoria maldad.
—"¿Anoche…?— Los recuerdos de lo sucedido la noche anterior acudieron de golpe a su cerebro, su corazón se aceleró pues por primera vez, desde que se despertara, era consciente de los brazos que la rodeaban. —"Oh Dios Mío! Pero…¿cómo pude…?"— Se sonrojó más de lo que lo había hecho nunca y tuvo que tapar su boca con la almohada para ahogar el grito que pugnaba por salir de su garganta.
Ren, que llevaba tiempo despierto pero no se había movido para no despertar a Kyoko, fue muy consciente del momento en el que ella se despertaba, su incomodidad ante la claridad de la habitación y como emitía un extraño sonido contra la almohada.
—Buenos días preciosa—Besó su coronilla y se percató de la absoluta rigidez que se había adueñado del cuerpo de su novia al escucharlo. La apretó más contra su cuerpo y aspiro su aroma emitiendo un leve sonido de satisfacción, deleitándose por unos segundos en ese momento de paz, sabedor del limitado tiempo que duraría, bien por unas razones o por otras.
Kyoko se quedó quieta, incapaz de responder a su saludo matutino. Sentía verdadero pánico de voltearse y enfrentarse a él, no sabía de qué humor estaría después de su comportamiento nocturno.
Ren sonrió sin ganas. "Sabía que esto pasaría, ahora no es capaz ni de mirarme a la cara". Esperó la contestación de Kuon a su pensamiento pero ésta no llego, pues en esos momentos se encontraba plácidamente dormido rememorando fragmentos concretos de lo acontecido. "Anda que…!". —¿No vas a darme los buenos días?— Sin tiempo se incorporó sobre su codo y la obligó a voltearse.
Kyoko reacción rápidamente y cubrió la totalidad de su rostro con la almohada. —Bu…, bue…, buenos días! — Tartamudeó contra la almohada.
—Vaya…, te noto espacialmente retraída, ¿no hay beso esta mañana? — Preguntó Ren, sin poder evitar disfrutar levemente con la situación. —Pensé que después de…—
Kyoko no le dejó continuar, con un saltó abandonó su anterior posición y arrojó la almohada lejos. Se plegó totalmente y suplico clemencia. —Yo realmente lo siento Ren, siento todo lo que hice anoche, te suplico que me perdones, que olvides mi actitud indecorosa…—Gimoteaba con la nariz pegada al colchón.
—Esta sí es mi pequeña— Susurró él de forma completamente inaudible. —Eh…, para—Le pidió en voz alta, deteniendo sus reverencias y colocando un mechón de pelo rebelde tras su oreja.
—Pero yo…—Kyoko no le miraba directamente, sus ojos miraban al colchón, a pesar de que él mantenía su cabeza erguida. —Qué vergüenza Ren…, ¡pensarás que soy una pervertida! — Se lamentó con los ojos llorosos.
—Primero…, nunca sientas vergüenza conmigo por favor— Pidió Ren agachando la cabeza para poder mirar esos ojos escondidos. —Segundo, yo jamás pensaría semejante cosa de ti, te lo aseguro. — Sonrió dulcemente al ver que ella por fin levantaba la mirada y podía recuperar una postura más cómoda. —Y tercero, sabes que no eras tú, el alcohol tuvo…—
—Yo…, no sé si eso es del todo cierto— Reconoció en un susurro, impidiendo que él terminara la frase.
—¿Qué quieres decir? — Preguntó Ren con curiosidad.
—Que no estoy tan segura de que no fuera yo misma en esos momentos— Kyoko volvía a evitar su mirada y jugueteaba con sus dedos.
—¿Ah no? — Ren estaba un poco sorprendido, pensaba que su novia negaría la mayor, y no por fingir o disimular, sino porque fuera la verdad.
—No, creo que era yo, simplemente el alcohol anulo mis autoimpuestas contenciones— Seguía tan sonrojada que sentía su cara arder.
—¿Quieres decir que te cohíbes a ti misma intencionadamente? — Ren tenía la boca ligeramente abierta. —¿Qué te contienes conmigo? —
—Ah…, sí —Reconoció con un suspiro. —¿Recuerdas lo que me dijiste ayer sobre lo que sentías cuando era Setsu? —
—Claro, perfectamente—
—Pues…, digamos que a mí me pasaba más o menos lo mismo— Por fin le miró con ojos suplicantes.
—Pero…— Ren nunca se había dado cuenta de que ella sintiera nada parecido, salvo cuando empujo a aquella chica por acercarse demasiado a él, apenas había notado reacción alguna por su persona —¿Y qué es exactamente lo que te impides hacer? —
—¿Eh? — Kyoko preguntó muerta de vergüenza, a pesar de haberle oído y entendido perfectamente.
—Dime… ¿qué es exactamente lo que querías anoche?— Ren fue directo al grano, sabía que con Kyoko las vueltas innecesarias en una conversación podían dar lugar a malos entendidos.
—Yo…, esto…, no lo sé— Reconoció ella negando ligeramente con la cabeza. —No sé por qué me siento así—
—¿Cómo te sientes?— Ren detuvo sus gestos de negación para acariciar su rostro.
—Pues ahora mismo avergonzada, y ayer…, al final…, bastante tonta y rechazada— Volvió a bajar la cabeza.
—No te escondas— Pidió Ren levantando, una vez más su cara. —Habla conmigo pequeña, ayúdame a entenderlo, no quiero hacerte daño y claramente te lo estoy haciendo—Añadió horrorizado.
—¡No me estás haciendo daño! — Se apresuró a añadir Kyoko.
—Visiblemente lo hago, dices que te sientes rechazada— Ren, entristecido, seguía acariciando tu rostro. —Pensé que habías comprendido que te deseo muchísimo, pero si sigues sintiéndote así es porque claramente algo se nos está escapando a alguno de los dos. Así que por favor, dime…, ¿Qué es lo que querías que pasara?—
—¿Qué pasara?— Kyoko no comprendía la pregunta al 100%.
Al ver la incomprensión en sus ojos, Ren decidió cambiar la pregunta. —¿Entiendes que es lo que podría haber pasado si no me contengo y paro la situación?—Levantó una ceja de forma tan sensual que aunque Kyoko quisiera no podía dejar de ver las palabras ocultas tras esa pregunta. —¿Entiendes realmente lo que de verdad provocas en mi?
—Eh…— El color de Kyoko alcanzó tal punto que sentía zonas de su cuerpo adormecidas por la falta de sangre. —¿Quieres decir que si hubieras mandado, como hice yo, tu autocontrol al traste…, ayer habrías terminado…?—No pudo terminar la frase, sus cuerdas vocales se negaron a producir ningún sonido más.
—Si tu no lo detenías…, sí— Reconoció apenado. —Y ese es el problema cariño, el día que ocurra, quiero que sea porque tú lo quieras, no porque él alcohol haga que no detengas algo para lo que no sabes si realmente estás preparada. Porque dime…,¿lo estás? — Preguntó sin rodeos.
—Esto…, yo…, yo…, no lo sé— Reconoció ella. —Solo sé que cuando estoy contigo algo sucede en mi interior, algo me pide que me acerque más a ti, que acepte tus besos y tus caricias, algo que ruega porque no dejes de hacerlo nunca—
—¿De verdad?—Re estaba impresionado por su sinceridad, así como haciendo verdaderos esfuerzos por no hacer justo lo que ella estaba diciendo. —Me alegra saberlo, a mí me pasa lo mismo, pero…—
—¿Qué? — Preguntó Kyoko con los ojos muy abiertos, pues su novio, por norma general no vacilaba nunca al hablar con ella.
—Es que me parece extraño, con tu forma de ser, tu educación…, no te ofendas por favor, pero me cuesta creer que dejes a tu cuerpo tomar así el control—
—Ya…— suspiró Kyoko nuevamente. —Ni yo misma lo entiendo, pero es que mi cabeza tampoco ayuda precisamente—
—¿Tú cabeza?— Ren la miraba sin comprender.
Jullie, con un café en la mano, observaba divertida la escena que tenía delante. Lory y Kuu estaban despatarrados en sendos sofás, roncaban audiblemente, sonreían en sueños, y de vez en cuando emitían sonidos acompasados, señal más que clara de que continuaban con su dúo musical incluso dormidos. Estaba dudando si interrumpir su descanso o no cuando una sombra rubia pasó como un ciclón a su lado y oyó, más que vio, como ésta desaparecía dando un fuerte portazo al salir.
Kuu y Lory se despertaron sobresaltados ante el estruendo, se miraban el uno al otro sin comprender que había interrumpido sus sueños y comprobaron con sorpresa el lugar donde se encontraban. Estaban a punto de pedirle una explicación a Jullie cuando escucharon una voz, proveniente del final del pasillo, que llamaba a Ren con una audible desesperación.
Lógicamente los tres acudieron arduos pero se quedaron petrificados al llegar a la puerta de la habitación del muchacho. Kyoko estaba en el suelo, como si sus piernas hubieran dejado de sostenerla de repente, lloraba silenciosamente mientras se abrazaba a sí misma.
La primera en reaccionar fue Jullie, sin tiempo que perder, se dejó caer junto a su hija y la atrajo hacia su pecho con un fuerte abrazo. —¿Qué ha pasado cielo? — Preguntó dulcemente.
—Ren…, Kuon…, él…— Hipó Kyoko fuertemente. —Yo le dije…, y él se ha enfadado tanto…— Hablaba tan rápido que no se entendía nada de lo que decía.
—Shuuuu pequeña, mami está aquí— Jullie comenzó a mecerla suavemente consiguiendo poco a poco que su respiración se tranquilizara. —Cuéntame despacio lo que ha sucedido—
—Es que estábamos hablando de…— Kyoko fue entonces consciente de la presencia de sus dos padres, se sonrojó y guardo silencio.
—Tranquila…— Jullie miró a los dos hombres ordenándoles con la mirada que abandonar la habitación, cuando ellos se negaron rotundamente volvió la atención de nuevo a su hija. —Cuéntamelo al oído cielo—
Kyoko le contó lo sucedido la noche anterior y la conversación que habían mantenido por la mañana.
—Ah…—Jullie vio por el rabillo del ojo como su marido y su amigo fruncían el ceño, descontentos por no poder enterarse de lo que hablaban. —Ya veo, estabais…, hablando de vuestro futuro como pareja— Dijo Jullie para incluirles en la conversación pero sin desvelar la naturaleza de "ese futuro".
—Sí y bueno…, yo dije algo y él se puso furioso— Confesó Kyoko de nuevos en llanto.
—¿Qué dijiste mi niña?—Lory se había arrodillado junto a ellas y la miraba realmente preocupado.
—Pues no lo recuero exactamente pero…—Kyoko miraba a su padre, pues él conocía su historia mejor que nadie. —Creo que dije algo de mí pasado con Sho y…—
—¿Y por eso tiene que dejarte aquí así? — Preguntó Kuu indignado por el comportamiento de su hijo. Iba a despotricar más cuando vio que su mujer negaba con la cabeza, al igual que Lory.
El ruido de pasos acelerados por el pasillo les hizo a todos mirar hacia la puerta. Segundos después un sofocado Yashiro hizo aparición, se quedó momentáneamente sorprendido ante la escena que tenía delante.
Lory se levantó rápidamente y se acercó a él. —¿Qué pasa? — Preguntó.
—Es Ren— Dijo claramente preocupado. —Kanae y yo estábamos desayunando cuando apareció y me exigió, hecho una furia, que le entregara las llaves de su coche—
—¿De su coche? — Preguntó Jullie desde su posición en el suelo.
—Sí, ayer le comenté que lo había traído hasta aquí para que mañana pudiera llegar temprano a su grabación— Les comentó aun sin aliento. —Cuando le pregunté que le pasaba simplemente me fulminó con la mirada y me las arrebató de las manos, después desapareció sin mirar atrás.
Kyoko sollozó atrayendo de nuevo todas las miradas. —Es por mi culpa…— Se lamentó llorando.
—¿Qué ha pasado? — Preguntó Yashiro con verdadera preocupación.
—Eso no importa ahora mismo, hay que salir a buscarlo, en su estado quien sabe lo que podría…— Lory angustiado recordaba el pasado de Ren, los peores momentos de Kuon.
—¿Qué quieres decir?— Jullie abandonó por un momento a su hija, preocupada por su otro retoño.
—Solo que es mejor encontrarlo y asegurarse de que se tranquilice— Dijo Lory ambiguamente.
—Papá…— Dijo Kyoko poniéndose en pie. —¿Tengo trabajo hoy? — Se limpió las lágrimas y respiró hondo hasta conseguir serenarse del todo.
—Eh…, no cielo, hoy toda la empresa tiene el día libre— Lory no se asombro ante su capacidad de recuperación, no como lo hicieron Jullie y Kuu.
—Necesito encontrarlo— Sentenció Kyoko.
—Mi niña…, puede que sea mejor que Lory y yo lo hagamos— Kuu cogió su mano y la apretó cariñosamente. —Luego le traeremos para que…—
—No, quiero hacerlo yo— Le interrumpió Kyoko. — Necesito…—
—Esta bien cielo— Jullie puso una mano sobre el hombro de su marido para que soltara a su hija. —¿Me dejas acompañarte? Te prometo que cuando le encontremos os dejaré, solo quiero estar contigo mientras le buscamos—
Lory, tan sabio como siempre, comprendió que fuera lo que fuera lo que su hija había contado al oído de la mujer había activado todos los sentidos de madraza de Jullie. —Sebastian las llevará y traerá de vuelta a Jullie después— No fue una petición, era una condición ineludible.
—De acuerdo— Aceptó Kyoko, no estaba dispuesta a perder más tiempo discutiendo, las palabras de su padre habían conseguido preocuparla pues ella, mejor que nadie, sabía cómo su novio podía perderse así mismo a veces.
Continuará…
Muchas gracias por vuestros comentarios, espero que os guste el capítulo de hoy.
