Buenos días!
Mañana no se si voy a poder actualizar, ya que me dejaré el día para estudiar, la parte del examen que suspendí... creo que sólo con un día me bastará :P Si, soy muy vaga... xD
Así que espero que os guste el capítulo, yo creo que tiene de todo ;)
A leer.
Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a elizaye (que encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
Capítulo 48 (Hermione)
- No necesitamos a Malfoy.
Suspiré, molesta.
Ron volvió casi una hora después de que nosotros dejáramos la casa de McGonagall y aunque no iba a decir mucho, dijo que se tomaron su tiempo para interrogarlo.
Todos estábamos bastante seguros, que alguien de dentro había ayudado a escapar a Mundungus y si Kingsley había decidido dejar ir a Ron, mi imaginé que no debía haber encontrado nada que lo incriminara. Ron era absolutamente malísimo en Oclumancia, estaba dominado por sus emociones – incluso más que Harry – así que estaba segura que si fuera el traidor, Kingsley lo hubiera sabido.
- Por favor, deja de ponerlo difícil, Ron. – le dije – Estamos haciendo lo necesario. No estaríamos tan desesperados por información, si no hubieras sido tan estúpido como para dejar escapar a Mundungus.
- ¡No es como si lo hubiera hecho a propósito! – protestó.
- No estalles con ella. – intervino Blaise – Te equivocaste. Asume un poco tu responsabilidad.
- ¡Que te den, Zabini!
- ¿Podéis callaros? – preguntó Harry irritado – Me estáis dando dolor de cabeza.
- Seguramente, Ginny despertará pronto. – le dije – Voy a ir a verla.
Dejé esa habitación para irme a la otra y Ginny despertó unos minutos más tarde.
- Ginny, - le dije con una pequeña sonrisa - ¿Cómo te encuentras?
- Muerta de hambre… - murmuró – Y con mucho, mucho sueño.
- No puedes comer nada en unas ocho o nueve horas. – le dije en tono de disculpa. Ginny frunció el ceño.
- ¿Por qué no?
- Fuiste atacada por una especie de gusano, que empezó digiriendo tus órganos internos. La señora Pomfrey, fue capaz de adormecerte al dolor, pero no puedes comer nada hasta que tu estómago y los demás órganos, funcionen con normalidad. – le expliqué. Ginny, cerró los ojos arrugando la nariz del asco.
- Eso suena horrible…
- Lo sé. Pero tienes que agradecer que por lo menos no sientes nada.
- Tengo tanto sueño. – susurró.
- Bueno, intenta volver a dormir. – le dije – Te haré saber cuándo puedes volver a comer, ¿de acuerdo?
Ginny asintió medio dormida y le di unas palmaditas en la frente con suavidad. Se adentró en el mundo de Morfeo con rapidez, le acomodé las mantas a la altura de los hombros y me puse en pie para unirme a los chicos en la sala de estar.
- ¿Cómo está? – me preguntó Harry nada más puse un pie fuera.
- Se ha mantenido despierta por un momento. Sin embargó le dije que volviera a dormir, ya que no podía comer aun. – le informé – Es mejor para ella que duerma a que pasé hambre. – Harry asintió en acuerdo.
- Entonces, la veré más tarde. Malfoy debería llegar en cualquier momento, ha pasado ya más de media hora.
- Tal vez, no viene. – dijo Ron, sonando esperanzado.
- Deberías querer que apareciera. – intervino Blaise - ¿No quieres redimirte, aunque sea un poco?
Ron le fulminó con la mirada, pero no le contestó.
Escuchamos un leve plop, y Draco apareció detrás del sofá en el que estaban sentados, Harry y Blaise. Los dos se levantaron del sofá, para recibirle, pero Ron permaneció sentado en un sillón que había conjurado el mismo y que era de un rojo muy brillante, que contrastaba fuertemente con el resto de la sala.
- Llego poco tarde, señoritas. – dijo Draco sonriendo - ¿En qué os puedo ayudar? – Blaise río entre dientes.
- Necesitamos información. – dijo Harry.
- ¿Acerca de qué?
- Cualquier cosa. – le contestó – Ubicaciones de los campamentos de los mortífagos, lo fuertes que son, los nombres de sus miembros, el número…
- ¿Me ves como una enciclopedia ambulante de mortífagos?
- Dijiste que Voldemort te había hablado de su Horrocrux. Así que tienes que saber algo útil. – intervino Ron.
- Eso no significa que tenga que decirte nada.
- Ron. – dije, antes de que pudiera hablar - ¿Puedes ir a ver cómo está Ginny?
- Pero si acabas de comprobarlo.
- Ese no es el punto, Weasley. – dijo Blaise.
- ¿Qué, estas intentado deshacerte de mí? – me dijo Ron, mirándome con rabia.
- Te diremos lo que sepamos. – dijo Harry conciliador. Ron resopló y se puso en pie.
- Iré hacerme algo de comer. – dijo, desapareciendo dentro de la cocina.
Mis ojos estaban puestos en Draco, me di cuenta de que se había apoyado en el respaldo del sofá cuando apareció, en ese momento no lo había pensado demasiado, pero su mano aún reposaba allí y no se había movido ni un centímetro. Esperaba que sólo fuera mí impresión.
Vi que miraba el sillón, rojo brillante con disgusto, pero me sorprendió que no hiciera nada para hacerlo desaparecer.
- Malfoy, - le dije - ¿Estas bien? – él sonrió satisfecho.
- ¡Sí! ¿Por qué no debería estarlo?
- Draco, realmente necesitamos… - comenzó Blaise.
- Sí, sí, lo sé. Mundungus Fletcher está con nosotros, están intentando romper el encantamiento Fidelius bajo tortura. – le interrumpió Draco.
- No… no pueden hacer eso, ¿verdad? – preguntó Harry.
- No lo creo. Pero si lo intentara el mismo Voldemort, no estaría tan seguro, ha conseguido borrar el efecto de los hechizos desmemorizantes, mediante tortura. – recordé lo que me dijeron acerca de una mujer llamada Bertha Jorkins, que trabajó para el ministerio, hacía algún tiempo.
- Por favor, sólo danos algo con lo que trabajar. – le pedí.
- Hoy he oído hablar de Lupin. – me dijo.
- Esta noche es luna llena. – le dije con temor - ¿Qué escuchaste?
- No quería decirlo, porque no tengo demasiada información. Sólo he escuchado que están pensando soltarlo con Greyback esta noche.
- Tenemos que detenerlo, entonces. – dijo Harry inmediatamente.
- Exactamente sólo sé eso, por eso no quería contároslo. – dijo Draco – No tengo ni idea de donde podrían estar.
- ¿No hay nada que podamos utilizar, entonces? – dijo Blaise. Draco suspiró.
- No es así como funciona. No soy más que una fuente de información, que usáis a vuestra voluntad. No lo sé todo. Era por eso que quería ser yo el que iniciara los contactos. De esa manera, no tendría que correr el riesgo en una reunión para nada.
- Eso es mentira, Draco. Tienes que saber algunos lugares a los que podamos atacar. – dijo Blaise.
- Claro, te puedo decir ubicaciones, pero no el número de mortífagos que hay, ni cuáles de ellos son importantes. No os voy a enviar a una batalla a ciegas, espacialmente cuando estáis en inferioridad numérica.
- Ya lo habías pensado. – dijo Harry, ligeramente sorprendido.
- Obviamente. No quiero que esta guerra se alargue más de lo que ya lo ha hecho.
- Nos reuniremos con el resto de la orden la semana que viene. – dije - ¿No podrías obtener información válida, para ese entonces?
- No puedo prometer nada. No he tenido misiones o patrullas últimamente.
- Entonces, ¿Qué has estado haciendo? – le pregunté.
Tomé nota de que aún no había retirado su mano del respaldo del sillón y aunque parecía completamente cómodo y relajado, ese brazo estaba tenso, como si estuviera sostenido su peso. Algo tenía que haber pasado, no sólo eran ideas mías.
- Preferiría no decirlo. – dijo, evasivamente.
- ¿Por qué no? – preguntó Harry.
- Podría elegir decírtelo, pero si Voldemort se entera, me torturaría hasta la muerte… o peor.
- Sabemos que estás en peligro. Pero todos lo estamos, Draco. – señaló Blaise.
- Mientras te quedes aquí, técnicamente nadie te puede tocar. – le dijo Draco.
- Pero no siempre estaremos aquí. Todos corremos riesgos. Todos estamos en el mismo bando. – argumentó Blaise.
- Claro. Ahora que estoy de vuestro bando, tendríais que ser estúpidos para no saber que corro mayor riesgo que vosotros, sobre todo al tener que ver a Voldemort a diario.
- Sabemos el riesgo que corres por nosotros y te estamos agradecidos. – dijo Harry – Pero necesitamos algo más de información.
- Bien, - dijo Draco – si realmente necesitáis algo ahora, os puedo decir que es posible que podáis volver a tomar Hogwarts. – los verdes ojos de Harry se iluminaron.
- Explícate.
- Tendréis que esperar a que todos los miembros de la Orden se recuperen. Tenéis los horarios y ubicaciones de los cambios de turno y sé que aún no lo han cambiado, aunque te lo puedo verificar cuando vuelva. Hogwarts no es una prioridad, para él. Sobre todo desde que Dumbledore no está.
- ¿Quién tiene la lista de horarios y cambios de turno? – nos preguntó Blaise.
- La tenía Kingsley, la última vez que la vi. – dijo Harry.
- Así que, lo que sugieres es que lleguemos antes de tiempo a la ubicación de los cambios de turno, incapacitemos y tomemos el lugar de los mortífagos que están esperando el cambio y que luego acabemos con los otros cuando lleguen, ¿no? – le pregunté. Draco asintió.
- Exactamente, será infalible. Sera silencioso, efectivo y sin derramamiento de sangre de vuestro bando.
- Nuestro bando. – le corregí.
- El problema es llegar a los terrenos del colegio y a la ubicación del cambio de turno, sin ser vistos. – dijo Blaise.
- Eso es fácil. Tenemos caminos para las patrullas. Os puedo dar un mapa. – dijo Draco – Puedes duplicarlo tantas veces sea necesario.
- Realmente quiero volver a tomar Hogwarts. – dijo Harry.
- Nuestro hogar lejos del hogar. – dijo Blaise, asintiendo en acuerdo con Harry.
- Era mi único verdadero hogar. – dijo Harry, con una triste mirada en su rostro.
- ¿Ahora estáis satisfechos? – preguntó Draco. Blaise asintió.
- Gracias, compañero.
- Debería irme, entonces. - si no hablaba ahora, él se iría. Y me di cuenta que no quería que se fuera, todavía.
- ¿Puedo hablar un momento contigo, a solas? – le pregunté. Draco parecía vacilante y me di cuenta de una mirada que se intercambiaron Harry y Blaise – Por favor. – agregué. Finalmente asintió.
- Bien, pero tengo que irme pronto. – dijo.
Se dirigió a su habitación y les dediqué una sonrisa tranquilizadora a Harry y a Blaise, antes de seguirlo. Cerré la puerta y la bloqueé detrás de mí.
- Muffliato. – murmuré.
- Si buscabas privacidad, probablemente no deberíamos haber entrado aquí. – comentó, señalando con la cabeza a la figura dormida de Ginny.
- Está dormida y lo estará durante un rato. – dije. Draco se sentó en mí, no, en su cama.
- Así que, ¿Qué querías de mí? – le miré por un momento y decidí ir directa al grano.
- Quiero que me digas que te ha pasado. – Draco sonrió.
- ¿Qué te hace pensar que me ha pasado algo?
- Pones una pose natural, pero te puedo decir que estas más débil de lo normal. ¿Por qué?
- ¿Acabo de oír que me has llamado débil?
- No intentes distraerme.
- No, en serio, es ofensivo. – me dijo, sin dejar de sonreír – Yo no soy débil.
- ¡Draco! No estoy de humor para bromas contigo, ¿de acuerdo? – él suspiró.
- No es gran cosa. No tiene importancia. – dijo encogiéndose de hombros.
- ¿Qué quieres decir, con que no tiene importancia?
Me acerqué unos pasos hacia él y le di un tirón para ponerlo en pie. Draco se agarró a mis brazos para no perder el equilibrio, mientras se balanceaba ligeramente, clavando sus furiosos ojos en los míos.
- ¿Ves? – le espeté - ¡Difícilmente puedes mantenerte en pie por cuenta propia! – él sacudió la cabeza.
- Sólo estoy cansado. – dijo. Coloqué una mano en su mejilla, su piel estaba tan fría...
- Estoy preocupada por ti, Draco. – solo me miró a los ojos durante un largo rato, sin hablar. ¿Qué estaría pasando por esa frustrante mente cerrada? - ¿Draco? – murmuré, tentativamente.
Se alejó y dio unos pasos a mí alrededor.
- Estoy bien, Hermione. – cuando dijo mi nombre por segunda vez, me volvió a embargar una calidez, abrumadora – No es nada que no pueda manejar. – continuó – Deja de preocuparte por mí.
- Tú dijiste, que te preocupabas por mí, ¿no? – le dije dándome la vuelta, para ver que él estaba de espaldas a mí.
- Estabas ahí, ¿no? – contestó - ¿No deberías saberlo?
- Draco, yo… - antes de que pudiera terminar de hablar, se dio la vuelta y me puso un dedo sobre los labios.
- No tengo tiempo para esto. – dijo.
Fijé mis ojos en los suyos, observándolo atentamente. Me incliné ligeramente hacia adelante para besar suavemente su dedo y pude ver como sus ojos se oscurecían unos tonos. Agarré su mano entre las mías.
- Sólo iba decir gracias. – le dije.
- ¿Por qué? – me reí.
- ¿Y preguntas por qué? Por salvarme cuando debería haber muerto en el Bosque Prohibido. Por darme esta cadena que claramente esta modificada para protegerme. Por detener a Montague cuando… cuando él…
Había evitado pensar en ello, pero ahora que lo había mencionado, se apoderó de mi ese recuerdo, el crudo terror que me poseyó, la tensión que embargó a mi cuerpo… todo eso salió de repente a la superficie y me voz se quebró.
Entonces, me vi envuelta por sus brazos y apoyé mi cabeza en su pecho.
- Muchas, muchas gracias. – susurré contra su camisa.
Me apreté suavemente contra él y luego me liberó. Me incliné hacia adelante para rozar sus labios, pero tan pronto como entré en contacto con esos suaves y lisos labios, sus manos me agarraron por los hombros y me empujaron ligeramente hacia atrás.
- Tienes que dejar de hacer eso. – me dijo con voz tensa. Sacudí la cabeza.
Él no podía controlar mis emociones. No me importaba si pensaba que estaba actuando sólo por gratitud. Eso era lo que quería, y no estaba tan segura que fuera agradecimiento.
Alejé sus manos de mis hombros, lo cogí por la parte delantera de su blanca y limpia camisa, y presioné mis labios contra los suyos. Cuando él seguía tan obstinadamente sin corresponderme, deslicé mi lengua sobre sus labios intentado hacer que abriera la boca. En cambio, a mi pesar, empezó a retroceder.
No me iba a rendir tan fácilmente. Me colgué a él, sus intentos de alejarme eran completamente débiles. Draco dio un paso hacia atrás, pero tropezamos y nos caímos los dos de bruces contra el suelo.
- Joder… - se quejó.
- ¿Estas bien? – le pregunté, bajándome de encima suyo y poniéndome en pie.
Todavía estaba tendido en el suelo, con la mandíbula fuertemente apretada, era la viva imagen del dolor reprimido. Inmediatamente lamenté, haber elegido esa noche para ser tan agresiva con él. Claramente no estaba bien. ¿Por qué era tan imprudente? ¿En que pensaba? Le extendí la mano.
- Lo siento mucho. – le dije, arrepentida. Se sentó, haciendo caso omiso de mi mano extendida.
- ¡Naree! – vociferó.
- Draco, ¿A qué le tienes…
Naree apareció con un fuerte crack. Miré hacia Ginny y me sentí aliviada al ver que seguía dormida.
- Naree le dijo al amo que no debía ir a ninguna parte. – dijo el elfo doméstico – Pero el amo no escuchó a Naree.
- Calla y llévame de vuelta. – le dijo, con los dientes apretados.
- No, espera un minuto. ¿Qué te pasa? – le exigí.
- ¡Naree, ahora!
Naree, agarró del brazo a Draco y se desvanecieron.
Maldije en voz alta y me senté en la cama, intentado pensar que era lo que le podría haber pasado. No entendía porque no me decía nada, ¿Él tenía permitido salvar mi vida, y yo no podía hacer nada por él? De alguna manera, no me parecía justo.
Unos minutos más tarde, cuando logré calmarme, volví a la sala de estar, los chicos aun no sabían que Draco se había ido.
- ¿Dónde está Draco? – preguntó Blaise.
- Se ha ido. – dije – Me dijo que tenía que irse.
- Debemos avisar a Kingsley y a McGonagall, sobre el plan de Hogwarts. – dijo Harry.
- Todavía no. – dijo Blaise, sacudiendo la cabeza – Debemos esperar a tener toda la información, Draco aún nos tiene que dar el mapa con las rutas de las patrullas. – Harry asintió.
- Buena idea. - se volvió hacia mí - ¿Está Ginny despierta? – sacudí la cabeza.
- No, no, creo.
- Iré a sentarme a su lado, de todos modos. – dijo.
- Si quieres puedes quedarte en mi cama está noche. – le ofrecí – Yo puedo dormir, aquí, en el sofá.
- No vas a dormir en el sofá. Puedes dormir en mi cama, si vas a dejarme la tuya. – Blaise soltó una risita.
- Si, sabes que puedes confiar en mí y en Weasley. – sonreí.
- En él confío. En ti no tanto.
- Oh, eso duele.
- ¿Seguro que no hay nada entre vosotros? – preguntó Harry, alternando la mirada entre los dos.
- Obviamente, estamos locamente enamorados. – dijo Blaise, burlón. Harry soltó una risotada.
- En serio, Blaise. No estoy demente. Eres un gran tipo y Hermione se merece eso.
- Basta, Harry. En realidad no hay nada entre nosotros. – le dije.
- Tendré buen cuidado de ella. – dijo Blaise, cogiéndome y poniéndome a su lado.
Harry abrió la puerta de la habitación donde descansaba Ginny.
- Lo apruebo. – dijo, antes de desaparecer.
Cuando ya no estaba a la vista, le solté un puñetazo a Blaise en el hombro.
-¡Ay! Eres muy violenta. – se quejó.
- Tienes que dejar de bromear sobre eso. – Blaise compuso un puchero, muy adorable.
- Pero pensé que esto era amor verdadero, de los de para siempre jamás. – hice el mejor intento para devolverle una mirada de severidad, pero me era imposible mantener una cara seria, viendo la expresión de su rostro, así que acabé estallando en carcajadas – Si, muy bien. Regocíjate en mi dolor. Eso es todo lo bueno que soy para ti. – dijo, aun haciendo pucheros. Di un paso hacia adelante para darle un abrazo.
- Realmente, eres el mejor, ¿lo sabias? – sus brazos me rodearon.
- Por supuesto, que lo sabía. – dijo – Me sorprende que hayas tardado tanto en darte cuenta. - Le di un suave golpe en el pecho, pero no pude contener la risa.
- Estas tan pagado de ti mismo.
- Ese soy yo.
Me alejé de Blaise y fui a sentarme en el sofá. Justo cuando me senté, salía Ron de la cocina.
- ¿Por fin, se ha ido Malfoy? – preguntó. Puse los ojos en blanco.
- ¿No podrías ser menos grosero con él? – me miraba como si me acabara de salir una segunda cabeza.
- ¡Es Malfoy!
- Ya lo has dicho como una docena de veces. Eso no quiere decir nada, Ron. – le espeté.
- Sinceramente, deberías empezar a superarlo. Incluso Harry confía en él. – dijo Blaise.
Ron sacudió la cabeza y volvió a meterse en la cocina, cerrando la puerta detrás de él.
- Bueno, es un caso perdido, si es que alguna vez hubo uno. – comentó Blaise. Sacudí la cabeza.
- Creo que me voy a ir a la cama. – Blaise sonrió ampliamente.
- ¿Quieres que me una a ti?
- No, cuando sonríes de esa manera. – le dije, sonriendo con burla.
Me puse en pie y me dirigí hacia la habitación de los chicos. Escuché las suaves pisadas de Blaise siguiéndome.
- Harry y Weasley, intentaron cambiar el color de las paredes, pero no cambiaba. – dijo Blaise, mientras cerraba la puerta.
Me senté en la cama de en medio, ya que sabía que Blaise y Ron estarían lo más alejados posibles, así que debía ser la de Harry. Así de maduros eran…
- Ha sido un largo día. – comentó Blaise. Asentí en acuerdo con él y me metí bajo las mantas.
- Buenas noches, Blaise.
En cuanto cerré los ojos, noté como las mantas se levantaban. Abrí los ojos de golpe y me volteé para ver a Blaise metiéndose en mi cama.
- ¡Blaise, fuera!
Empezó a reírse y me escapé por el otro lado de la cama, antes de que pudiera atraparme.
- Maldita sea, Harry es bueno conjurando colchones. – remarcó – Es mucho más blandito que el mío. Creo que me voy a quedar aquí.
- Blaise, levántate.
- No, no, creo. Sin embargo, puedes quedarte en mi cama. – dijo sonriendo.
Suspirando rodeé de la cama de Harry para meterme en la de Blaise, que obviamente era la que tenía las mantas verdes. Cundo me deslicé bajo las mantas y me tumbé para estar más cómoda, noté que realmente este colchón era más firme que el de Harry.
Bostecé y saqué la cara hasta la barbilla de las sabanas, me acurruqué de lado y cerré los ojos lista para dormir.
¿Qué le habría pasado a Draco? Tenía que averiguarlo. Mañana llamaría a Naree… estaba segura que así sería más fácil. Aspiré aire profundamente, y el familiar aroma de Blaise tuvo un efecto reconfortante en mí.
- Buenas noches, Hermione. – le escuché decir a Blaise. Sonreí.
- Buenas noches, Blaise.
Nota de la autora original: En caso de que alguien se lo esté preguntando, Mundungus desveló tres sitios: Grimmauld Place, el Refugio y la casa de Tonks. Era guardián secreto de dos de ellos Grimmauld y el Refugio, debido a que Dumbledore y el señor Weasley están muertos. En cuanto a la casa de Tonks, el guardián secreto puede comunicar la ubicación mediante la escritura, por lo que se da a entender que Mundungus consiguió un papel o algo donde estuviera escrita la dirección de la casa y así entregárselo a los mortífagos.
¿Qué os a parecido? A mi me encanta, y me encanta Draco y Hermione y Blaise y Naree y Harry... menos Ron... xD
Disfrutad del día y mañana si me escapo, subiré el siguiente capítulo, pero será por la tarde si lo hago ;) bueno ya veremos...
Besitos gordis(L)
Contestación a los reviews sin cuenta:
Alona: JAAJAJ si me imaginaba que alguna pensaría que ya le habían cogido... Pues no, Voldemort le tiene preparado un entrenamiento que ni Hercules... Esa serpiente rastrera es de lo peor, creo que hasta disfruta de que falle Draco... A ver si se deshacen de el de una vez por todas, joder que es un gran grano en el culo, que se muera ya el puto pesado... xD Supongo que el miedo que inspira es más fuerte que su estatus de sangre, los tiene a todos acojonados, el calvo sin nariz este... creo que el café me ha dejado un poco alterada... ajajajja ¿Qué te a parecido el breve reencuentro? a mi me hizo mucha gracia, ajajaja pobre Draco... ya dentro de poco veremos como consigue la daga... Bueno guapísima intentaré publicar mañana, a ver si saco un hueco! Besitos y dice mi prima que eres genial por acordarte de ella y que te manda un beso gigante! ^^
SALESIA: Bueno pues me alegra que te viniera bien que fuera cortito jeje ^^ y espero que todo te este yendo bien en ese viaje de negocios ;) Si, Voldy se está pasando con Draco, pero que se piensa que es su juguete de Navidad, ni los SEAL's ni Hercules, podrían con ese entrenamiento... que ganas tengo de que le den su merecido al calvo ese... Y si como ves en este capítulo a él también le preocupa que Voldemort pueda ver algo en su mente en esos momentos donde lo tiene por los suelos... Ya pero el pobre no puede casi ni moverse... esa daga va a tener que esperar un poco más ;) Bueno que vaya todo genial allí donde estés y nos vemos pronto ^^ intentaré que sea mañana, lo prometo! *-*
Miri: Hola! Sii, este Voldemort es un jodido sádico hijo de p**, yo creo que hasta disfruta de ver como Draco falla... ni un Jedi superaría el entrenamiento... pobre Draco... y encima es el que lo hace todo, tanto para un bando como para el otro, tiene que estar saturado xD Si, ya os dije que el tema del taridor no acababa con Mundungus, que parecía muy sencillo ajaja pero no, la autora lo tiene todo muy bien montado... vais a FLIPAR JAJAJ y ya no digo más. Aun quedan unos capítulos para ver esa daga, no muchos por eso ^^ ¿Qué te a parecido el breve reencuentro? a mí me hizo mucha gracia jajaja pobre Draco... ;) Blaise es el mejor, si no fuera por Draco sería mi favorito, lo adoro (L) Sii a mi me encanta la frase que dice Draco que en esos momentos la muerte se le hizo una realidad y en consecuencia también la vida, y que de ahí comenzó a ver las cosas de manera diferente (L) puede ser mas mono? DIosssss LO AMO... JAJAJAJ Gracias por desearme suerte en esas (maravillosas) cuatro preguntas... xD mañana me pasaré el día estudiando, pero intentaré sacar un hueco para colgar el siguiente capítulo, ya veremos... ;) Yo también te mando fuerzas para tus estudios y para esa Farma que parece ser el Voldemort de las materias xD y no te preocupes por el review jajaja que vaya bien en ese trabajo en la UNI! Besistos!
Saki: Si... esta vez ni Hercules podría hacerlo ajajja como se pasa el sádico cabrón de Voldemort... pobre Draco, esta reventado... Y veremos que pasa con Ron si miente y si es el traidor ;) Si, Draco se queda paralizado y tiene una regresión hasta los cuatro años... Yo habría matado a Lucius solo por hacerle sentir eso a Draco... Espero que te esté yendo todo bien ;) con el yogurin y todo! Un beszao guapa que tengas un maravilloso día!
