Reneé P.O.V.

Ese día y medio que había pasado fue el más horrible de mi vida. Por suerte teníamos amigos como los Cullen y los Hale, que estuvieron allí apoyándonos.

No me esperaba ese ataque a Jacob, pero no debí haberme sorprendido Edward amaba… no, idolatraba a mi hija.

Cuando todos salieron y solo quedamos nosotros dos, me acerqué a él y lo abracé mientras contemplaba a mi hija, que a pesar de no haber despertado se le veía mejor semblante.

– ¿Quieres algo de cenar, tesoro? –Él negó con la cabeza– Edward un chocolate caliente no es cena, tienes que comer algo.

–No tengo hambre –susurró.

No le insistí más, con tanto que Bella me había contado conocía a Edward como la palma de mi mano. Cuando estaba deprimido perdía el apetito y de nada servía obligarle.

Me senté en la silla frente a la camilla y contemplé a mi hija por largo rato. Ahora que sabía que en cualquier momento despertaría y que estaba aparentemente bien me sentía más tranquila. Carlisle nos había dicho que en cuando despertara vendría un neurólogo para ver si el golpe que llevó Bella en la cabeza no le afectaré en corto, mediano o largo plazo. Por lo que le habían dicho era uno de los mejores de Seattle.

–Reneé, descansa un rato. Yo me quedaré despierto y te avisaré cualquier cosa –dijo Edward de pronto, estaba serio y su mirada no se movía del rostro de mi hija.

–Más bien descansa tú, que parece que no has descansado nada. Estas peor de lo que debo estarlo yo –le respondí. Él solo negó con la cabeza.

No me quedó otra opción más que hacerle caso, por lo que me acosté en el sofá donde no sé cómo habían entrado 6 personas, entre ellos Emmett, si era de tres asientos. Tomé mi manta y me acosté con la esperanza de poder dormir un poco, realmente estaba cansada. Dormí solo una hora ya que una enfermera había traído el medicamento de Bella. Edward se veía exhausto pero por nada del mundo se iba al sofá a descansar.

– ¿Qué tal te fue con lo de la universidad? –le pregunté con la idea de distraerlo.

–Bien…

– ¿Y ya tienes tus libros y todo? –él asintió.

–Dentro de dos semanas debo ir a presentar exámenes.

– ¿Y tienes que estudiar mucho para los exámenes?

–Sí, los primeros cinco capítulos de unos y los primeros tres de otro –masajeándose inconscientemente una sien.

– ¿Cuántas materias vas a cursar?

–Siete –contestó.

–Edward, cariño, ¿Te duele la cabeza?

–Sólo un poco, no es nada –dijo rápidamente.

Tomé mi bolso de la mesa al lado de la camilla y saqué un frasco de pastillas. Saqué una y la puse en sus manos.

–En la nevera hay una botella de agua –le indiqué.

Con pesadez se levantó y fue por un vaso de agua. De verdad se le notaba cansado. Cuando volvió a la silla apoyó ambos brazos en la cama y sobre estos la cabeza. Poco a poco lo fue venciendo el sueño hasta que su cabeza cayó de lado y su respiración se acompasó. Era la una de la madrugada.

Me quedé un rato mirando a Bella, luego como no tenía sueño me puse a leer un poco de la novela que había traído. Todo estaba silencioso, solo se oía el leve pitido de la maquina que registraba el corazón. Entonces comencé a oír un leve quejido, me asusté. ¿Y si había un fantasma? Bella tenía razón, debía dejar de leer novelas románticas sobrenaturales.

También podía ser Edward… Me acerqué con cuidado y entonces vi que Bella estaba despierta, mirándome asustada.

–Bella –susurré con alegría acercándome más a la cama– Bella despertaste.

–Mamá, perdóname por asustarlos, no era…

–Shh… ya amor, tranquila, todo está bien. Después hablaremos de eso –le sonreí secando sus lagrimas con ternura.

–Edward… no ha regresado ¿verdad? No le digan nada… –soltó Bella como un torpedo. No pude evitar reír.

–Lo tienes al lado, el pobre chico está exhausto y dudo que si se despierta ahora vuelva a dormir –dije sonriendo– iré a llamar una enfermera. ¡Oh, Bella! Qué bueno que despertaste.

Fui rápidamente en busca de la enfermera. Aun no podía creer que estuviera despierta. Lo peor ya había pasado.

Cuando entramos Bella miraba a Edward mientras pasaba la mano por los cabellos del chico. Lo miraba con ternura y preocupación.

La enfermera le hizo el chequeo y una vez terminado nos dijo que debido a la contusión que tenía en la cabeza, lo mejor era que no durmiera por unas horas.

–Mamá ¿Por qué Edward tiene un chichón en la cabeza? ¿Se golpeó con algo? –preguntó en un susurro.

–Pues cuando llegó se agarró a pelear con Jacob, el hombre estaba hecho un demonio, trató de ahorcar a Jacob y Emmett para separarlo lo agarró del cabello que, pienso yo, era lo que tenía más a la mano.

– ¿Qué Edward, qué? –exclamó Bella, la voz se le quebraba de vez en cuando.

–Después se largó a llorar en el hombro de Esme… me partió el corazón. Lloró más que yo –dije tratando de hacer una broma pero ya me estaba golpeando de nuevo todo este asunto– ¡oh, Bella! Nos diste un gran susto a todos.

–Lo siento mucho, no fue mi intención asustarlos –dijo con tristeza.

Acaricié su cabello con ternura mientras las dos derramábamos lágrimas por todo.

–Mamá, tengo que hablar con Jacob, no fue su culpa, fue mía…

–Ya pequeña, después hablaremos de eso. Ahora con respecto a Jacob… dudo que se quiera acercar con Edward aquí –dije.

–Eso yo lo arreglo. Mamá, ¿crees que Edward esté enojado conmigo?

–Por supuesto que no.

Nos pasamos lo que restó de la noche charlando de cualquier cosa o simplemente mirando a la nada y, en el caso de Bella, a Edward quien estaba más dormido que un oso en invierno.

La doctora de turno llegó para hacerle un nuevo chequeo a Bella, como todo estaba en orden y recomendó que durmiera un poco, el neurólogo llegaría a eso de las once porque estaba atendiendo una emergencia en otro hospital.

–Edward… –le llamó Bella después de la visita de la doctora. El chico soltó un leve gruñido– Edward despierta.

Cuando por fin se despertó aturdido pero tenía mejor semblante que anoche. Me miró y luego miró a Bella.

– ¿Bella…? ¡Bella! Estás despierta –exclamó levantándose de golpe de la silla. Pude oír cómo le tronaban los huesos de la espalda– Bella…

Besó su frente, su mano buena, sus mejillas… pude ver que en las mejillas de ambos bajaban lagrimas.

–Edward, perdóname. No fue mi intención preocuparte…

–No seas ridícula. Bella, mi Bella, estás bien –dijo sin parar de besarla.

–Apuesto a que Charlie nunca sería así –exclamé mas para molestarlos que cualquier otra cosa.

Me ignoraron rotundamente. Edward se sentó en la camilla y pasó una mano por los cabellos de mi hija.

–Bella debes descansar –le recordé.

– ¿Por qué? –preguntó Edward tensó.

–La doctora dijo que debía descansar, tranquilo solo va a dormir.

–Edward acuéstate a mi lado –pidió Bella.

Sonreí al ver a Edward y Bella en esa cama tan estrecha. Salí a comprar algo para comer pero en el pasillo me encontré a Esme, me lancé en sus brazos, completamente feliz.

–Esme, se despertó, estoy tan feliz. Está bien –dije llorando de felicidad.

– ¡Oh, Reneé! Qué bien, estoy tan feliz –dijo devolviéndome el abrazo.

Entonces atisbé a Charlie y me lancé en sus brazos. Entonces sentí que algo mojaba mi camisa, lo aparté un poco y lo vi llorando a lágrima suelta.

Fuimos hasta el cafetín, les había dicho que tanto Edward como Bella estaban dormidos y que lo mejor era dejar que ambos descansaran. Después de desayunar nos dirigimos a la habitación, los encontramos profundamente dormidos. El rostro de Edward estaba dirigido hacia Bella y un brazo rodeaba el estomago de la chica mientras que esta tenia la mano buena sobre la cabeza del chico y de vez en cuando le acariciaba.

Tenía la convicción de que ellos como pareja llegarían lejos. Se veían tan tiernos.

Charlamos en voz baja de modo de no despertar a los chicos. Entonces alguien tocó la puerta.

–Adelante –dije.

La puerta quedaba oculta por una pared por lo que solo oímos la voz de la persona que habló.

– ¿Qué son dos pacientes con una ficha? Eso es nuevo –rió, era un hombre. La puerta se cerró y escuchamos sus pasos– pero bueno yo tengo la ficha de Isabella Swan así que no sé que pueda tener el chico.

Un hombre apareció en nuestro campo de visión, era muy parecido a Edward solo que más adulto y claramente mas ejercitado. Su sonrisa era contagiosa y sus ojos eran brillantes, un poco más claros que los de Edward. Nos miró divertido.

–Mucho gusto, soy el doctor, pueden decirme Robert los formalismos no son lo mío –dijo sin borrar la sonrisa de su rostro.

Mi mirada iba desde mi yerno hasta el doctor y de vuelta a mi yerno.

–Ro-Robert… –dijo Esme con voz estrangulada– ¿Robert Masen?

–Ni Masen, ni Pattinson. Robert Evans para servirle –dijo alegre– pero usted no es la madre de Isabella, usted se parece al chico que duerme con mi paciente.

Esme estaba en shock, Charlie y yo nos miramos.

–Está en lo cierto doctor, nosotros somos los padres de Bella –dijo Charlie.

–Sí, se parecen mucho a ella. Bueno… este… si son tan amables de despertar al chico, necesito despertar a su hija para hacerle unas preguntas y algunas pruebas.

–Claro –dijo Esme sin dejar de mirar al doctor.

Se situó al lado de la camilla y movió un poco a Edward quien se despertó rezongando, miró a su madre un momento y luego se levantó extrañado.

–Mamá ¿Qué pasó? ¿Qué tienes?

–Nada, vamos a casa un rato ¿sí? así te das un baño y te preparo algo de comer… también aprovechamos de traerles algo a Reneé, Charlie y Bella –dijo atropelladamente.

Edward más confundido que nunca nos miró y se quedó viendo al doctor extrañado. Él a su vez también lo hizo, el parecido era asombroso y al parecer ninguno podía creerlo. Al parecer el doctorcito no se había percatado del parecido que tenía con Edward. Sin embargo ninguno dijo nada y Edward se levantó de la cama después de un gran bostezo, se despidió y salió junto a Esme que, extrañamente, estaba al borde de las lágrimas.

El doctor despertó a Bella con suavidad, ella solo abrió un ojo y se acomodó un poco en la cama.

–Edward Cullen, cálmate, no voy a entrar en coma ni nada, solo déjame dormir –protestó.

El doctor Evans soltó una carcajada y volvió a zarandearla con delicadeza.

–Señorita Swan creo que será mejor que se despierte para que pueda examinarla. Voy a decirle a un oftalmólogo que venga a verla ya que no parece estar bien de la vista –rió. Bella abrió los ojos sorprendida y sus mejillas se volvieron rojas.

–Pues discúlpeme, no es mi culpa que se parezca tanto a mi novio… ¡usted es Robert Masen! ¡El hermano de Esme! –exclamó Bella asombrada– ¿y Esme? ¿Y Edward?

–No sé de que está hablando señorita. Soy Robert Evans, neurólogo. Aunque hago mis guardias en Seattle siempre me vengo una semana vez al mes a trabajar aquí. Como un ayudante –sonrió– ellos se fueron hace un momento ¿ahora puedo examinarla? Se dio un buen porrazo ayer y mis colegas están preocupados porque se hayan visto afectados sus nervios.

El doctor Evans le ayudó a sentarse y después de una serie de pregunta comenzó a examinarle los reflejos y demás.

–Voy a pedir que le hagan unos exámenes, si en la tarde no viene nadie para llevarla a hacérselos díganle a la doctora de turno que soy yo quien los pide, también voy a pedir que le pongan un sedante suave para que descanse –dijo anotando unas cosas en el historial– Bella dime algo ¿Por qué me llaman Masen? ¿Y como que el hermano de Esme?

–Bueno, es que… usted se parece mucho a él solo que más viejo, además… el hermano de Esme desapareció hace 14 años cuando su auto cayó en un río –dijo Bella con la cabeza gacha.

–Entonces no soy yo. Nací aquí en Port Ángeles y desde pequeño me mudé a Londres donde estudie medicina. Volví para acá hace más de diez años porque sentía que mi tierra me llamaba –sonrió– ha sido un gusto conocerlos señores Swan, Bella. Que pasen buena tarde y le diré a la enfermera que pueden darle comida completa. Otra cosa señorita Swan, a pesar de lo adolorida que debería estar parece que nada le duele. Buenas tardes.

Con eso salió dejándonos a todos anonadados.

–Estoy segura de que ese es el tío de Edward –dijo Bella acostándose con cuidado en la cama.

– ¿Por qué, hija? –pregunté.

–Primero se parece mucho a Edward, segundo es muy chistoso como lo era Robert Masen y tercero es médico –dijo convencida.

– ¿Y tú como es que conoces o conociste a Robert Masen? –le pregunté.

–No lo conozco, en navidad Edward y yo vimos un álbum de fotos que el hermano de Esme armó. Los comentarios que ponía eran muy chistosos y en las fotos tenia la misma sonrisa que tenía el doctor –dijo convencida.

Charlie no había hablado en un buen rato. Él no hablaba mucho, a decir verdad. Se acercó a Bella y pasó su mano por cabeza de nuestra hija.

–Te quiero hija mía y porque te quiero de digo desde ahorita que estas castigada hasta que termines el colegio –dijo Charlie– ahora iré a buscar algo de comer.

Salió sin decir nada más. Bella suspiró con pesadez e hizo una mueca de dolor.

–Así se debe sentir alguien cuando es aplastado por un caballo –dijo Bella.

–Pues yo te veo muy bien y muy despierta para haber estado más de 24 horas inconsciente –comenté.

–Odio las agujas –soltó después de un lapso de silencio.

–Creo recordar una vez que Edward estuvo hospitalizado que tú te reíste porque se quejaba mucho ¿le vas a dar la satisfacción de reírse de ti?

–Edward no se va a reír nunca por esto. Él toda la vida va a estar conmocionado. Me amonestó cuando saliste esta mañana. Me dijo que si estaba loca, que por qué me había montado en una de esas cosas infernales. Pero estaba tan cansado que no duró ni dos minutos despierto –sonrió Bella.

La comida de Bella llegó junto con Charlie así que los tres comimos juntos, charlamos y nos reímos. Estaba tan contenta porque todo hubiera pasado, solo quedaba la recuperación.

Una enfermera llegó para ponerle el sedante a Bella y luego unos chicos se la llevaron para hacerle los exámenes.

Edward llegó cuando esperábamos que trajeran a Bella. Me encontraba frente a la puerta por lo que pude ver como mi yerno palidecía al ver que la cama de Bella no estaba. Llevaba un ramo de yerberas rojas y amarillas en una mano y en la otra una hermosa oveja de felpa.

– ¿Qué…? ¿Y Bella? –dijo ahogado.

–Le están haciendo unos exámenes. ¡Cálmate hijo! Si sigues así vas a terminar tú en la camilla –dije divertida.

– ¿Cómo hago, Reneé? Después de semejante susto…

–Ya pues, trae esas flores aquí para meterlas en agua –le sonreí, por el movimiento que hizo me pareció que en ese momento fue que recordó las flores– oye y tardaste el volver pensé que en menos de dos horas ya estarías aquí, y mira, son las cinco de la tarde.

–Mamá… me obligó a quedarme a comer y me quedé dormido en la sala –dijo rascándose la nuca mientras sus mejillas se teñían de carmín.

–Está bien que te haya obligado –sonreí– lo que sí es que estas pasado de dormilón.

–Estaba agotado, es todo –sonrió levemente.

Se sentó a nuestro lado comenzamos a hablar de nada en particular. Al poco rato trajeron a Bella quien seguía dormida.

– ¿Quién se quedará hoy? –pregunté, yo ya no podía dos días seguidos en el hospital me estaban pasando factura.

–Edward se muere por quedarse –dijo Charlie– deja que se quede él. Por mi no hay problema. Ya sé que si a Jacob se le ocurre venir no va a llegar ni al pasillo.

Podía ver a Edward avergonzado por su actitud de ayer.

Edward P.O.V.

Antes de que Bella despertara sentía que estaba al borde de la locura.

Estaba traumado, aliviado, feliz, angustiado… tenía muchas emociones contrarias unas de otras por lo que estaba agotado. Y no solo por eso el viernes había sido un caos en todo el sentido de la palabra.

Miré a Bella dormir. Tan bella incluso en un lugar tan horrible como lo era el hospital, incluso lesionada no tenía nada que envidiarle a Rosalie, Tanya, nadie.

Le había traído una oveja de peluche de New York. La había visto y enseguida me recordó a ella. Alice me peleó porque no le había traído una a ella.

Ahora más que preocupado por Bella lo estaba por mi madre se había pasado toda la tarde pensativa y descomunicada del mundo (excepto cuando me hizo comer aquel cerro al que llamó almuerzo/papas rellenas, bistec encebollado, arroz, jugo de moras y un trozo enorme de pastel de chocolate ¿Quién no se queda dormido en el sofá después de comer semejante plato de comida?) y todo era por el doctor. Claro que era mi tío, su hermano, pero por alguna razón el hombre lo la reconocía, seamos francos, mi madre estaba igual que hace diez, quince años.

Emmett y Alice también estaban preocupados por ella pero por más que trataron de distraerla, no lo lograron. Papá la llevaría a comer esta noche.

Tomé el libro que llevada en mi morral, el que Bella me había regalado, y poniéndome cómodo en el sofá comencé a leer.

–Edward…

Rápidamente volteé a ver a Bella, estaba acostara en la cama mirándome todavía adormilada.

–Hola pequeña –la saludé con una sonrisa mientras me acercaba a ella.

–Hola –sonrió– ¿todavía no lo terminas? –agregó viendo el libro que tenía en mis manos.

–No… casi todos los días salía con mi abuelo a hacer diligencias o con los chicos, James está buscando una casa así que nos la pasábamos de apartamento en apartamento.

– ¿Y la universidad?

–Bien aunque aun no me he visto el primer vinculo simpático –bromeé.

–Eres un tonto, Edward Cullen –Le sonreí con cariño– aun tienes ojeras.

–Ya se me quitaran. Bella, la otra vez me dijiste que no te gustaban las motocicletas ¿Por qué querías aprender a montar una?

–Yo… había cambiado de idea respecto a las motos, me gustó sentir la brisa golpeando me cuerpo, la adrenalina… –dijo sin mirarme a los ojos.

Acaricie su mejilla y le sonreí.

–Sólo dime que no vas a montar una mas nunca en tu vida y estaré tranquilo –le pedí medio en broma, aunque de verdad lo que quería era que me jurara que ni en esta vida ni en otra volvería a subirse a una moto.

–No lo haré –sonrió un poco–. No montaré una motocicleta en un buen tiempo, tal vez más nunca. Pero eso no lo decido yo.

Besé sus labios con delicadeza. Los extrañaba tanto que no quería despegarme de ellos.

–Te extrañé –susurramos los dos a la vez.

–Acuéstate aquí conmigo –me pidió Bella, se veía afligida por algo.

Hice lo que me pidió y aunque estaba incomodo por lo pequeño de la cama lo deje pasar, todo sea por Bella.

– ¿Bella? ¿Qué tienes? –le pregunté después de un rato, estaba muy callada.

–Nada –dijo pero la voz se le quebró. Me senté y entonces vi que estaba llorando.

–Bella, ¿Qué te ocurre? ¿Por qué lloras? –le pregunté preocupado, muy preocupado ¿y si la lastimé cuando me acomodé en la cama o algo?

–No es nada, vuelve a acostarte –me pidió.

–Bella. ¿Qué tienes? –pregunté serio. Entonces soltó un sollozo.

–Me duele todo el cuerpo: las piernas, el brazo, el torso, la espalda –lloró.

–Amor… ¿Por qué no me dijiste?

–No quería preocuparte –sollozó.

Sin decir una palabra debido al enorme nudo que se me había hecho en la garganta llamé a una enfermera para que le dieran algo contra el dolor. Enseguida fue la enfermera conmigo pisándole los talones y cuando llegamos vi a Bella aun llorando. Me acerqué a ella, comencé susurrarle y a pasar mis dedos por su mejilla mientras la enfermera le inyectaba algo por la vía.

–Te puse un calmante querida, de toda maneras deberías dormir un poco. Mientras más descanses más rápido te recuperaras –dijo la enfermera saliendo de la habitación.

Con un pañuelo le limpie el rostro y luego lo humedecí para pasarlo nuevamente por su rostro.

–Acuéstate conmigo otra vez –me pidió con voz quebrada.

Negué con la cabeza mientras me sentaba en el sofá.

–Te voy a incomodar y no vas a dormir –le sonreí con ternura.

Puso ojitos de borrego a medio degollar pero a mí no me iba a convencer tan fácil. Ya era inmune a esa carita.

–Tienes un acompañante más cómodo y pequeño que yo –le sonreí, ella me miró extrañada.

Me levanté del sofá y me acerqué a un pequeño armario que se encontraba en la habitación. Saqué la oveja que le había comprado a Bella en New York.

–Cuando la vi me recordó a ti, siempre tan tierna y bonita incluso cuando te enfadas –le sonreí poniendo el peluche a su lado en la cama– descansa Bella.

Besé su frente y volví al sofá, una vez allí tomé mi libro y comencé nuevamente a leer por donde me había quedado.

–Edward, así no voy a dormir, di algo –protestó como una niña pequeña.

– "Y por último, escribe que era preciosa. Es la única manera de expresarlo. Que era tremendamente hermosa, aunque tuviera fa llos o defectos. Era preciosa, al menos para Kvothe. ¿Al menos? Para Kvothe era la más preciosa. —Por un instante Kvothe se puso en tensión, como si también fuera a arrebatarle esa otra hoja a Cronista". "Entonces se relajó, como una vela cuando deja de soplar el viento."

"—Pero para ser sincero, he de decir que había otros que tam bién la encontraban hermosa..."

–Te dejé seguir porque esa parte me gustó –replicó Bella con ojos entrecerrados, mas por cansancio que por enojo.

–Duerme Bella, yo estaré esperándote a que regreses del mundo de los sueños y te recibiré con los brazos abiertos.

Poco a poco Bella fue cerrando los ojos con una sonrisa en los labios.

Llamé a Alice para preguntar por mamá, estaba preocupado por ella.

Sólo a ti se te ocurre llamar a esta hora –se quejó Alice, eran las diez de la noche.

–Sí. Si. ¿Cómo está mamá?

No quiso salir y después que te fuiste se puso a ver el álbum de fotos de Robert –dijo Alice con tristeza.

–Ya veo… bueno, adiós Alice. Que descanses –me despedí.

–Si no me vuelves a llamar tal vez lo haga, adiós.

Esta Alice…

Tenía que hablar con ese doctor, porque tenía bien claro que ese era el hermano de mi madre. No había otra alternativa.

hi!

aqui tienen un nuevo capitulo.

a ver. ¿que les parecio el capitulo? ¿quien se esperaba a Robert?

chicas estoy feliz porque donde yo vivo (en un pueblito que lo que tiene lindo lo tiene de infierno, a veces) hicieron una antena para tener señal de telefono (asi es no tenia ni telefono ni internet en mi casa) y pues el domingo la activaron. mi pobre paquete de datos del telefono ha sufrido porque todo el dia me la paso metida en internet por mi telefono, lamentablemente no puedo actualizar por mi telefono por lo que aproveche que vive a la ciudad para actualizar.

muchisimas gracias a: lesly jailenne, yolabertay, lexa0619, janalez, marcelamaiciel, tahily masen, abby (suena raro pero... me alegro que te haya conmovido. claro que quisiera conversar contigo) paoliiz B. masen, alecullen, georginiuxa, wen liss (me agrego al team y creo que nadie que lee el libro le gusta ambrose) y mentxu masen cullen.

gracias por sus reviews, los aprecio de corazon y no saben la alegria que me da que les guste mi historia. recuerden que pueden contactarme con PMs o en mi perfil estan mi facebook, twitter y correo. el facebook no lo reviso tanto pero igual estoy pendiente.

tambien debo agradecer a writerscompusive por revisar el capitulo y pulirlo.

se que es mucho pedir pero... ¿que tal si llegamos a los 400 reviews para cuando termine el fic?

solo quedan dos capitulos :'( por lo que la despedida sera pronto.

bueno, me despido, cuidense, se les quiere.

jnnfrmrz :)