Ambos niños fueron arrastrados hacia las papas mientras gritaban con todas sus fuerzas e intentaban escapar pero simplemente fallaron… en el gran comedor Remus volteo a todos lados confundido habiendo llegado a sus oídos de lobo la sombra lejana del grito de sus amigos pero simplemente levanto los hombros restándole importancia al no verlos.
Allegra estaba simplemente feliz y por más que deseaba salir a probar su nueva escoba el profesor Kettleburn con la mitad de su cuerpo evitaba que saliera, casi todos los profesores ya se encontraban en el gran comedor comiendo tranquilamente los postresitos de fiesta hasta que la puerta se abrió de golpe; McGonagall entro al lugar haciendo que todos guardaran silencio incluyendo el mismo Dumbledore que había estado conversando tranquilamente con varios alumnos de ultimo año mientras tomaban un chocolate caliente, todos la observaron viendo como tenia una pequeña sonrisa que intentaba ocultar al igual que la profesora Sprout que lucia orgullosa de su trabajo, tras ellas entraron las dos papas caminando tranquilamente provocando varias muecas de asco y gemidos por algunas chicas pero a estas no les importaron –Albus debemos hablar seriamente – Minerva se detuvo frente al director que la observo.
-¿Sobre que? Minerva – las papas se acercaron y de pronto frente a todos escupieron a Sirius y James que estaban completamente bañados en baba verde espesa hasta Dumbledore hizo cara de asco al verlos mientras estos escupían, algunos alumnos soltaron carcajadas después pero cuando fueron los de Slytherin todos los alumnos de Gryffindor se pusieron de pie amenazándolos con la mirada para que guardaran silencio pero no llegaron a la violencia ya que enseguida Minerva noto que estaba pasando y volteo a ver a todos con seriedad advirtiéndoles con la mirada.
-Mi querida Minerva… – Dumbledore miro a los dos chicos que le hacían carita de perros para que les ayudara –… creo que tu debes encargarte… primero por jefa de la casa y segundo porque yo la verdad me divertí muchísimo el día de hoy – sonrió alegre el director haciendo bufar a la profesora que termino soltando un suspiro.
Los volteo a ver –A mi oficina ¡ahora! – ambos chicos bajaron la mirada poniéndose de pie y salieron del gran comedor a paso lento; Remus y los demás quisieran levantarse para ir con ellos pero estos los miraron y negaron con su cabeza sonriendo.
-Nos van a castigar cruelmente – susurro Sirius.
-Lo sé, hermano – respondió James fijándose que McGonagall no los viera hablando.
-De menos fue divertido – ambos se miraron y sonrieron, se dieron la vuelta caminando de reversa y con una sonrisa en su rostro observaron a Allegra que estaba preocupada por ellos –¡Feliz cumpleaños! – gritaron al unísono haciéndola sonreír aunque enseguida se voltearon de nuevo que vieron como la profesora estaba ya apunto de hechizarlos; lo ultimo que vio Allegra fue la espalda de sus tontos favoritos y lo ultimo que vio Harry fue la sonrisa de cariño que la rubia tenia en su rostro, las imágenes comenzaron a dar vueltas hasta detenerse a lo que parecía el día siguiente en la sala común.
Lilly bajaba tranquilamente por las escaleras de la torre de niñas y cuando llego a la sala común se dio cuenta que algo olía muy raro en el lugar, miro a todos lados intentando encontrar la fuente del olor hasta que dio unos pasos al frente topándose con la cabeza verdosa de Sirius que dormía tranquilamente en el piso junto a James que también continua cubierto de baba; Harry observo como la pequeña Lilly se ponía en cuclillas junto a los chicos que roncaban levemente y con suavidad sin importar la baba acaricio la mejilla de James que no noto nada y continuaba durmiendo, la pelirroja sonrió levemente cuando de pronto escucho movimientos en las habitaciones así que suavemente comenzó a mover a ambos chicos –Arriba… – susurro y ambos gruñeron dándole la espalda para seguir durmiendo.
Remus bajo aun en pijama y sonrió –Lilly eso no funcionara… déjame a mi – se acercó a la vez que sacaba su varita y les apuntaba –Aguamenti – susurro y enseguida un chorro de agua cayo sobre ambos haciéndolos levantarse de golpe ala vez que tosían –A ducharse que apestan – tranquilamente le sonrió a sus amigos aunque por un momento ambos lo miraron notando como la palidez de nuevo estaba en su rostro pero no dijeron nada y solo gruñeron –Buenos días, Lilly – la pelirroja le sonrió en respuesta a su saludo y este simplemente subió de nuevo por las escaleras.
-Hola pelirroja – Sirius la saludo adormilado y bostezo abriendo completamente su boca a la vez que estiraba sus brazos con fuerza hacia al frente estirando hasta sus dedos, la chica solo le sonrió amablemente aunque Harry noto su cara de molestia por los gestos de su padrino y también noto como esta se quedo esperando en saludo de James que jamás llego.
Las cosas dieron vueltas dejando ver a Harry el transcurso de las clases a una velocidad rápida notando casi enseguida como Sirius se encontraba serio y muy callado hasta el punto que McGonagall también lo observo detenidamente durante su clase pero no era una mirada seria sino una de cariño combinada con pena, las clases continuaron y cuando terminaron Harry solo observo correr a Sirius y James a comer casi sin masticar para luego salir corriendo a cambiar su uniforme por su equipo de quidditch, tenían una semana para entrenar para su primer partido pero también era semana de exámenes y aparte ahora tenían que cumplir diario dos horas de castigo después de su entrenamiento, Harry los vio correr a guardar sus escobas para luego correr a la lechucería donde apareció a sus lados.
-Deberían colgarlos de cabeza… – susurraba sin parar el viejo Filch mientras los miraba con odio y les entregaba sus equipos de limpieza que consistían en un cubo de agua, un trapo, una escoba y unos guantes ya que su trabajo consistía en limpiar el lugar de manera muggle un piso por día.
-¿Hasta arriba? – James miro a Sirius que no lo escucho y lo empujo levemente –¿Estas bien? Hermano – el pelinegro solo asintió sin ganas, el azabache suspiro y simplemente asintió para comenzar a subir escaleras sabiendo perfectamente que su amigo lo seguía.
Filch los vigilaba aunque no era necesario; Harry notaba como su padrino estaba simplemente ido limpiando sin prestar atención y cada cierto tiempo era golpeado en el hombro por James para que se moviera de lugar, quedaban ya solo 30 minutos de su castigo y Harry había observado de reojo como los gemelos, Frank, Remus y hasta Lilly estaban escondidos en los jardines esperando a que se fueran el conserje para ir a ayudarles pero este simplemente no los dejo hasta ese momento que aburrido bajo lentamente camino al gran comedor para revisar que el gran comedor estuviera en perfectas condiciones para la cena –Sirius ¿has notado que Remus comienza a verse enfermo? – James hablo simplemente para llamar la atención de su amigo.
-Si… la luna llena ya esta cerca, según el calendario será la noche del partido – Sirius no volteo a verlo simplemente siguió limpiando.
James miro su espalda –¿Esperamos a la siguiente? – hasta el azabache estaba serio, Harry podía notar como sentía la impotencia al igual que su padre.
-No… mañana comenzamos a entrenar diario por las noches, no podemos dejar que siga pasando todo ese dolor solo – susurro Sirius bajando la mirada.
-Lo mismo debería decir de ti –James se acercó y le palmeo suavemente el hombro.
-Mi dolor es diferente… es algo que simplemente no podemos tener juntos – Sirius se puso de pie quitando con poco cuidado la mano de su amigo –Ya vete… yo termino – aventó el agua sucia de su balde por la ventana y luego la dejo en el piso para apuntarle con su varita –Aguamenti – el chorro la lleno de agua de nuevo.
-Pero… -
-James quiero estar solo, por favor – Harry vio como los ojos grises de su padrino se clavaban en lo castaños de su padre rogándole con todas sus fuerzas que necesitaba estar solo.
James simplemente suspiro y asintió –Esta bien… hermano recuerda que no estas solo – le palmeo de nuevo el hombro mientras el pelinegro asentía mirando al piso.
-Lo sé – susurro, James tomo sus cosas en silencio y le dio una última mirada a su amigo que volvía a estar sentado en un banquillo dándole la espalda limpiando la pared con su trapo, suspiro y simplemente comenzó a bajar las escaleras hasta que Sirius ya no lo escucho más.
Harry se quedo con el y por una de las ventanas del lugar observo como su padre evitaba que los demás chicos entraran llevándoselos con el, volvió su mirada a su padrino que simplemente había lanzado el trapo al piso y del bolsillo de su pantalón saco lentamente un sobre observándolo fijamente sintiendo como su corazón dolía solo de tocarlo.
-¿Crees que ya estas listos? – Harry y Sirius voltearon a la vez al escuchar la voz encontrándose con Allegra que camino lentamente hasta estar de pie frente al pelinegro –Hoy cumple 3 meses ya – Sirius simplemente bajo la mirada dejando que ella tomara su mano.
-Ya no puedo engañarme diciendo que simplemente esta de viaje – Harry apretó los ojos con dolor al escuchar la voz tan dolida de su padrino.
-Te prometí que estaría a tu lado cuando quisieras leerla… ¿es el momento? – Allegra intento mirar a los ojos al pelinegro que seguía mirando la carta.
Sirius comenzó a sentir lentamente –No puedo huir por siempre… vamos – susurro levantando la mirada encontrándose con el rostro de la rubia que asintió.
Muy bien ya estoy preparando sus regalos de navidad así que no me griten porque este sea muy corto xD Sorprendida quede al ver que siguen uniéndose personas a nuestra familia escogiendo esta historia como favorita y/o siguiéndola y eso me alegra, me sorprende pero sobre todo me hace agradecerlos por leer mis locuras.
Espero que les haya gustado este cap y como ya saben pueden dejarme de todo en sus comentarios incluyendo tomatazos que yo tomare en cuenta xD
Pues como ya soy muy grande necesito tiempo y dulces para escribir así que tranquilos mañana me comprare un kilo de panditas para seguir trabajando como trenesito xD
Nos vemos pronto y saludos a todos
